Dinastía
Doce
Último año en Hogwarts
-¡Vamos Lily, dí que sí!- Insistía James Potter, interponiéndose en el camino de Lily Evans.
La exasperada bruja se detuvo y respondió con firmeza. -En primer lugar, para ti, Potter, soy Evans, no Lily. En segundo lugar, no; no tengo ningún interés en ir contigo a ninguna parte.
Con movimientos payasescos, James fingó que le dolía el corazón; se hizo a un lado y le gritó, mientras ella se alejaba. -¡Ya verás cómo te rindes ante mis encantos, querida Lily! ¡Antes de que termine este año serás mi novia, ya verás!
A unos metros de distancia, junto al lago, Sirius y Remus repasaban sus apuntes antes del examen de Encantamientos.
James se acercó a ellos y se dejó caer junto a Remus, arrojando su libro a un lado, con descuido. Eso pareció ser el colmo para el tranquilo y estudioso mago; con el rostro enrojecido de furia se puso de pie y sin dejar de mirar a su amigo - desde hacía siete años-, le espetó, en un tono bajo, controlado, de hielo.
-Que tú no necesites estudiar para conseguir un buen empleo cuando dejemos el colegio, no significa que a los demás nos pase lo mismo. Eres un pendejo egoísta y engreído que se cree que todos deberían tratarlo como a un príncipe, sólo porque eres rico y buen mozo. Si sigues tratando a los demás con esta actitud de consentido al que no le importa nada, Lily jamás va a fijarse en ti, y menos teniendo un ejemplo de lo contrario en Severus, y tú sabes que pierdes en la comparación...
James se quedó allí, sentado, con la boca abierta. El bueno de Remus Lupin acaba de darle la reprimenda más dolorosa de toda su vida.
Xxx
Sirus se sentó junto a Remus, en la biblioteca; su amigo se pasó una mano pálida por el cabello castaño, esperando que Sirius saliera en defensa del cazador del equipo de Gryffindor.
-¿Cuándo te diste cuenta de que lo amas?- Preguntó Sirius, sonriendo ampliamente al ver la reacción de Remus.
-¡¿Có-cómo, qué dices?- tartamudeó, ruborizado.
-Remy, te conozco muy bien. Tu explosión no tuvo nada que ver con el estudio; fueron celos, lisa y llanamente.
Las miradas de ambos amigos se encontraron, los increíbles ojos verdes brillantes de Remus se entristecieron; se encogió de hombros, derrotado. -Cuando volvimos de vacaciones, este año...no pude evitarlo, es..- Sonrió tristemente. -...es un pendejo creído, pero me derrite, y me enerva al mismo tiempo...no pude evitarlo.
Sirius le palmeó la espalda. -Dale tiempo, él no sabe lo que quiere, todavía. Esas payasadas con Evans son sólo eso, tonterías. Si lo quieres, puedes tenerlo, Remus, te lo aseguro.
-No lo creo...él no se fiijaría en mi.
-¡Pfff! ¡Claro que sí! Y esa escena de hace rato fue un buen primer paso. James no está acostumbrado a que lo contradigan y lo reprendan las personas que quiere, sus padres lo consienten demasiado, los Profesores siempre se han doblegado ante su carisma; y nosotros también...hasta ahora. Tú le acabas de demostrar que deberá ser mejor hombre para estar a tu altura. Acabas de retarlo. No podrá resistirse, ya verás.
Xxxxxxxxxxxxx Dulzura Letal, 9 de enero de 2011 xxxxxxxxxxxxxxxxx
Una nota breve:
No recuerdo si en algún lado mencioné los ojos ámbar de Remus, si así fue, me retracto -como verán por el rumbo que tomaron los chicos-, tiene unos hermosísimos ojos verdes.
D.L.
