-¿Qué mas te puedo decir Ryouta?- respondió Kagome después de un momento
-Como lo conociste, cual es su historia, que relación llevan ahora…-eso mas que una pregunta había sonado a exigencia
-Ryouta, no quiero hablar de eso ahora…-le miro suplicante la muchacha
-…Bien….- al instante Ryouta bajo de Kagome y se sentó a su lado con seriedad
Ella permaneció un momento mas en el suelo, pensando en lo que acababa de pasar, lo estaba hiriendo y ella lo sabia.
¿Estaría en lo correcto si la daba los detalles de su "amorío" con Inuyasha?
-Te dije que llegue aquí por error ¿no?- comenzó a narrar de la nada la muchacha con la vista al frente, no era necesario hacer contacto visual con Ryouta, sabia que el estaba escuchando atentamente- Un ciempiés gigante me arrastro hasta aquí; el monstruo había percibido que había algo diferente en mi, noto que en mi interior estaba la Perla de Shikon. Viaje a través del tiempo en el pozo. En su momento yo no lo sabia, pero había viajado 500 años…-se detuvo, suspiro profundamente y miro lo miro a los ojos.
Por un momento el creyó que ya no seguiría contando, que ella se quedaría en silencio y el todo terminaría asi: pero el asunto no iba por ahí.
Con un gesto Kagome invito a Ryouta a recostarse sobre el césped, el accedió y se recostó sin perder el contacto visual con Kagome, enseguida ella se recostó en su pecho mirando hacia el cielo.
-Inuyasha y yo al principio no nos llevábamos bien; el tuvo un pasado difícil con Kikyo, y yo como su reencarnación y viva imagen se lo recordaba constantemente. El parecía tan empeñado en odiarme que cualquier cosa que hacia me primeros meses fueron definitivamente difíciles, chocábamos mucho, pero con el tiempo yo iba agarrándole el modo a su actitud, e incluso aprendi a leer entre líneas sus acciones. La recolección de los fragmentos de Shikon me obligaba a pasar la mayor parte del tiempo aquí, el estaba todo el tiempo al pendiente de mi y viceversa. No sabia cuando había pasado, pero de pronto ya me encontraba perdidamente enamorada de el, y de algún modo sabia que el me correspondia- Kagome se detuvo un momento y dejo de mirar al cielo para ver fijamente a Ryouta
El parecía un poco recio de mirarla, pero finalmente lo hizo y simplemente dijo: -Continua…- La sacerdotisa asintió y tomo aire para seguir su relato
-Desde el principio yo sabia que existía la gran posibilidad de que Inuyasha estuviera enamorado del recuerdo de Kikyo, que el solo la veia a ella cuando me miraba. Pero eso no me detuvo; aun cuando ella había revivido y ambos se declaraban su amor abiertamente yo no pude detener lo que sentía; quizá era porque siempre que estábamos juntos parecía que era la única para el…-
El silencio fue sepulcral después de esas palabras, ninguno de los dos sabia que decir: pero a fin de cuentas Kagome fue la que decidio terminar la historia.
-Un tiempo después llegue a mi limite, me di cuenta de que había tenido suficiente de estar con alguien que amaba a otra persona. Me fui de aquí un tiempo y opte por dedicarme a la escuela: ahí fue cuando te conoci.- enseguida la voz de la pelinegra se animo; durante todo el relato su voz se había tornado melancolica, casi depresiva.
-Ya veo…-respondió el con un toque serio, tenia un rostro pensativo
-Ryouta, si te estoy contando esto es por que era necesario que lo supieras….
-Lo entiendo Kagome; ustedes tuvieron historia juntos, y eso yo no lo voy a poder cambiar…sin embargo ahora yo estoy aquí, y no dudes que luchare por esto…
La pelea había sido interminable, y por primera vez en todo este tiempo recolectado, ninguno había sido capaz de hacer algo contra el monstruo.
Abatidos y heridos regresaban a la aldea; habían recibido una paliza, y lo peor es que ni siquiera el fragmento habían podido traer consigo.
Todo salio mal en aquella Inuyasha había sido de poca ayuda ahí. Con suerte escaparon enteros y juntos.
Lo único que les daba un poco de consuelo ahora era que la aldea no quedaba muy lejos, y que pronto estarían descansando y recuperándose.
Ya no querían mas sobresaltos por ahora, solo relajarse.
Sin embargo el grupo iba callado, ni siquiera se miraban o eran conscientes los unos de los otros, simplemente caminaban, casi de forma automática.
-Inuyasha puedo caminar…- le recordó la sacerdotisa notando que el paso del hanyou se hacía cada vez más lento.
-Puedes ir con Sango- a todos sorprendió el que el peli plata no insistiera siquiera con el asunto- Ahora me siento bastante cansado…me adelantare…- y sin mas que decir apresuro el paso y su apenas visible caminar se convirtió en saltos veloces y enormes de pronto
-Toda la batalla estuvo bastante distraído…- comento Shippo en medio del silencio incomodo que se había formado entre ellos al verlo marchar, sobre todo con la presencia de la ahora abandonada mujer.
-Fue una batalla difícil para todos Shippo…- agrego el monje intentando suavizar el golpe para Kikyo; aunque no se dijera abiertamente, todos sabían que la causa era nada mas y nada menos que Kagome.
-Fue por ella- afirmo sin emoción alguna la sacerdotisa.
Y de nuevo, silencio incomodo…
-Continuemos, estas heridas no se van a curar solas- y en todo el resto del camino solo el ruido de sus pisadas se escuchaba; ellos estaban mudos.
"No puedo, no puedo, no puedo!"
Se repetía una y otra vez en su cabeza.
Él lo sabía, Sango lo sabía, Kikyo lo sabía, incluso puede que Kagome lo supiera.
Inuyasha no se concentraba desde que ella llego de nuevo; y por alguna extraña razón el que se quedara a solas, completamente a solas con Ryouta, no ayudaba a disipar el sentimiento.
Esta tarde todo se había hecho muy fuerte, lo había absorbido casi por completo, e incluso le pudo haber costado la vida en la pelea de hoy.
No podía sacársela de la cabeza, era obvio hasta para el mocoso de Shippo.
Por eso el que estuviera tan apresurado, por ello dejo a Kikyo atrás: las ganas de verla se lo estaban comiendo vivo…
