¡HOLA! Aquí Chico escudo, con otro capítulo de la historia que les encanta, "El secreto en el desierto" así es.

Hoy les traigo a todos lo que es el Penúltimo arco de la historia, el cual lo espero poder plasmar en unos cuantos capítulos, como en cuatro capítulos o tal vez cinco capítulos, e incluso menos que eso, bueno si mi imaginación se pone radical. Pero dependiendo de cómo fluyan las ideas, veremos.

Verán que desde mis últimas dos historias antes de esta, yo usualmente tengo entre uno o dos capítulos adelantados del que ustedes leen al momento de actualizar, esto para así poder arreglar o cambiar cosas dependiendo de los avances que llevo. Ahora, tengo ya la idea general de lo que pasara y creo que les sorprenderá lo que pasara en los próximos capítulos y definitivamente se. . . ¡QUE SUS CABEZAS EXPLOTARAN CON LO QUE VERAN EN LA HISTORIA!

Solo queda esperar a que todo esto llegue a su final, pero por ahora, disfruten.


Capítulo doce: No, no confíes, para nada confíes, definitivamente no confíes.


Difuso, todo se ve confuso, nada está claro, en lo absoluto. Lugares que son muy, extraños, desconocidos y también hay algunas cosas que parecen similares a grandes porciones de tierra. Lo extraño y diferente del lugar, hace sentir miedo, sobre todo al momento en el que se escuchan los extraños y escalofriantes sonidos en el ambiente.

-¿eh?-

Se logra divisar así mismo al fin, era Do, el señor Do otra vez.

-yo, donde. . . donde-

Al fin el ambiente cambia, deja de dar vueltas, también toma foco y se ve mucho mejor de lo que hace unos segundos pues todo se tornó en. . . completa oscuridad, oscuridad y nada más. Do se encontraba rodeado de sombras, sombras que lo cubrían todo alrededor de él y se adueñaban del paraje. Empezó a mirar en diferentes direcciones buscando. . . buscando. . . lo que fuera que hubiera ahí.

-eh. . . ah. . .eh. .- miraba de aquí, para acá -¡¿Ah?!-

No paro de mirar en toda dirección, solo quería dejar de ver sombras por todas partes y solo le tomo un poco tiempo el poder encontrar eso diferente a la oscuridad. Encontró algo, mirando para arriba Do logró encontrar luz, luz entre tanta profunda y negra oscuridad. El único detalle que encontraba, era que esta se encontraba a decenas de metros de altura, sobre su persona. Él estaba en el fondo y la luz en la cima de todo.

-oh, eso, eso. . .-

Una sensación de alivio invadió su corazón cuando pudo divisar aquella luz, pero la preocupación aún continuaba presente. Ahora el detalle era el cómo podría salir de ahí y averiguar cómo es que. . .

¡GYYYAAAACCHT!

-¡¿EH?!-

Bajo la mirada de las alturas para fijar su atención de nuevo en el fondo y oscuro lugar.

-p-pero. . . que f, hm. . . fue, fue eso-

Dio un paso al frente con nervios y agacho el cuello.

-¿hola?- pregunto una y dos veces -¿Hola?-

Se puso pensativo para tratar pensar, divisar, encontrar, diferenciar o reconocer lo que haya sido ese ruido. Estaba un poco inquieto, pero también estaba curioso, así que dio otro paso al frente y levanto la cabeza de nuevo.

-Hm. . . . hola- miro para su derecha y. . .

¡GYYYAAAACCHT!

-¡AH!-

FLAAASSSSHHH. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-¡AHHHH!-

El poni de pelaje blanco se levantó de sus sabanas a apresuradas ganas y dejo escapar el miedo con el grito más potente que sus pulmones le permitieron dar. Pero no estaría solo, al dar rienda suelta a su repentina y poca silenciosa reacción, el viejo HalfelHoof también se dio un buen susto uniéndosele con un grito de su propio terror.

-¡AAH!- le gritó el poni

-¡AAH!- le gritó el unicornio

-¡AAAH!- le gritó el poni

-¡AAAH!- le gritó el unicornio

-¡AAAHH!- le gritó el poni

-¡AAAHH! ¡DO!- le gritó el unicornio

-¡AAAHH! ¡TÚ!- le gritó el poni

-¡¿POR QUÉ GRITAS?!-

-¡¿POR QUÉ ESTAS EN MI TIENDA?!-

-¡PREGUNTE PRIMERO!-

-¡YA DEJA DE GRITARME!-

-¡TU EMPEZASTE!-

-¡TU ME DESPERTASTE!-

-¡PERO PARA ESO VINE, TU, PONI INSENSIBLE!-

-¡PODRIAS DEJAR DE GRITAR YA, POR LAS PRINCESAS!-

-¡NOOH!- se cruzó de brazos y miro para otro lado, pero después de cuatro segundos dijo -¡Esta bien!-

-¡GRACIAS!-

-¡OYE!-

-¡YAAAHH!- hizo un ademan de detenerse -¡YA!-

El poni tuvo que controlarse para no perder el control que su viejo amigo le estaba robando, así que agacho la mirada y se cubrió con los cascos la cara. Tomó un profundo respiro para apaciguar su corazón y recuperar el aliento que perdió durante su escandaloso encuentro. Mientras que HalfelHoof, le negaba la mirada y volteaba en otra dirección con mucha indignación. Estaban estresados y muy colmados de paciencia. Tal vez explotarían en ira de nuevo cuando menos se lo esperaban, se atacarían el uno al otro si no fuera porque eran unos muy buenos amigos. Ambos se asomaron de reojo tantito, un ojo en dirección al otro para que esas miradas se conectaron. Pasó otro poco de tiempo y en eso ambos equinos liberaron una carcajada de sus bocas. Otro poco tuvo que pasar, y entonces no pudieron contener más la risa. Rieron divertidos como no lo habían hecho en mucho tiempo desde incluso antes de haber iniciado el viaje y sin duda, era liberador de cierto modo, poder sonreír después de tanto.

-Oh, oh, oh, oh, ah- se calmó uno

-eh, eh, eh, uh- se agotó el otro

-Cielos, tu cara estaba toda roja-

-Ah, tú también no te quedaste atrás amigo-

-Uf, bueno. . .-

El viejo estaba a punto de decir unas cuantas palabras más, pero, lo mejor era volver al tema principal por el cual le había despertado.

-Bueno, ah. . .yo, bueno, yo solo vine a. . . dejarte esto-

Sin más, el viejo se llevó el casco a su abrigo percudido y entonces de su bolsillo derecho sacó un pequeño frasco de cristal con tapita. Sin muchos ánimos se lo mostro a su compañero para después arrojárselo. Este Do lo cachó entendiendo perfectamente que era lo que era.

-pero temo decirte una cosa amigo-

-¿Hm¡-

-Es. . . es lo último amigo, no hay nada más-

De inmediato Do fijo sus ojos en la mirada de su viejo amigo.

-Oh no- miro el frasco en sus cascos -¿La verdad?-

-Oh, claro amigo, es todo-

En lo que Do se sentaba sobre sus sabanas, el viejo también busco un poco de comodidad sobre los suelos de la tienda, recargando su espalda en la tela de la tienda de Do.

-¡Oh, no puede ser! ¡Ay, no, no, no!-

Se llevó un casco a la sien de la cabeza para calmar sus pensamientos. El viejo solo agito de atrás a adelante la cabeza e inflo su pecho.

-HM, valla- dijo pasivo -quejándote y rogándole al cielo que sea mentira, no te llevara a nada-

-¿Ah?- lo miro, pero después suspiro cansado -¡AW, no puede ser!

Cansado por la noticia, se hecho sobre las sabanas otra vez, rascándose la sien de la frente, mientras que HalfelHoof solo le miraba de manera condescendiente a su amigo y guía de grupo en esta expedición.

-Bueno, tendríamos más si supieras cerrar las tapas de los frascos, el pobre Shield-Horse tuvo el más grande malestar de cabeza que ni siquiera mil litros de néctar, sidra y/o agua caliente le pudieran. . .no sé, dar al poni más ebrio del mundo-

-ah. . . no fue mi culpa-

-Sí, si lo fue-

-Oh déjame tranquilo quieres, ya es suficiente con la noticia ¿sabes?-

-Si está bien- cerro un poco los ojos al meditar un poco -Di al menos que, algo bueno salió de todo esto- abrió ambos ojos y alzó un poco la vista -Esquivaste una flecha, pues de haber intentado ese plan tuyo de inhalar la mayor cantidad posible, entonces, estoy seguro que te habríamos perdido-

-Bueno, mejor desechar esa carta ahora, que más tarda-

El viejo sonrió.

-Sí, sí, Oye mira- en eso bajo la mirada y empezó a verle serio al poni -¿Para qué rayos necesitas esa cosa? Quiero decir, sabemos a dónde ir, tenemos un plan, sabemos que hacer y cómo salir, ¿Para qué rayos quieres seguir con esa cosa?-

-Porque. . .- dejo de mirar arriba para sentarse y regresarle la mirada firme -Funciona, sí, es porque funciona-

HalfelHoof negó con la cabeza.

-Oh por favor. . –

-¡En serio!-

-Amigo, en serio, te digo mi teoría sobre lo que pienso de todo esto-

-¡Oh, vamos HalfelHoof. . .!-

-¡No, enserio Do, mírate!- se levantó del suelo y se le acercó con un casco en alto -¡Tienes, adicción por esto, pues esas. . . "visiones" como tú las llamas, son solo disparates que tu mente crea con ese. . .ese. . . alucinante!- le toco la frente para que entendiera esa cabeza suya

-¡Pero te dije, que vi algo. . .!-

-¡Una vez!. . . y ¿acaso tuvo sentido?-

-Oh, déjame pensar, ¡Sí!-

-¡Oh por favor Do!-

-Entonces, ¿Cómo explicas lo de nuestros amigos y ese trio de ponis? ¿Eh?-

-¡Tu sabias que nos los encontraríamos tarde o temprano los días aproximados!- le tocó a frente ¡Y tu mente, solo dio con una coincidencia! ¡Además, lo demás que describes encaja perfectamente en la categoría de disparates!-

-Pero. . –

-¡Y aún si fuera cierto, dime ¿Qué has visto los otros días?!. . . te diré. . . ¡Nada!-

-Tal vez porque no eh. . .-

-¡Do, Do, Do!- se impuso -Mira, mejor piensa en lo que importa, dentro de poco llegaremos a nuestro destino y. . .-

En eso HalfelHoof encendió su aura mágica y de entre las cosas de Do ubicadas en una esquina, sobresalió por sobre todo, el mapa que ellos llevaban.

-Y solo hay que llegar, alejar al equipo Loosa de esto, adentrarnos en el territorio, tomar las rocas que se puedan, bajar por la península y regresar a Equestria-

-Ah, es solo que. . .-

Lo volvieron a frenear.

-¡Esas cosas no son nada especiales Do, entiende!- le indico el frasco -Te lo aseguro-

-Entonces ¿Por qué los búfalos las recolectan? ¿Por qué cuando Sflyer y tu primo los encontraron hace días, ellos estaban recolectando esta planta? Dime-

-Por la misma razón, que tú, te estas metiendo esto al cuerpo- su casco tomó el casco de do y este lo hizo levantar el frasco el nivel de cara de ambos -¡Te encanta enviar, tus sesos al cielo!-

La forma en que HalfelHoof le hizo ver la realidad, obligó a Do pensar en la posibilidad que tal vez en esta ocasión él no estaba en lo cierto. Después de todo, el solo encontró una bagá y no muy convincente referencia de esa planta, en un viejo y polvoriento libro antiguo.

-Pero es tu decisión, solo. . . piénsalo quieres, amigo- lo dejó libre de su agarre -¡Ahora!-

Se levantó y mostró una sonrisa animosa.

-¿ahora qué?-

-Vamos a fuera-

-afuera-

-Sí, te encantara el panorama de esta mañana amigo, te lo aseguro-

-¿de verdad?-

-Vamos, guarda todo y vamos a ver-

-Está bien-

Con un poco de su ánimo recuperado, Do se levantó de su cama para ponerse su ligero abrigo café y salir apresurado de la tienda. Al ver a Do un poco mejor, el viejo sonrió honestamente y a la vez feliz de que al menos lograr hacer meditar a su buen amigo. Pero mejor salía de una vez, oh no podría ver la expresión de Do cuando viera lo que había afuera. Se puso de pie, ocultó los frascos en la alforja de Do y quiso dejar el mapa en su lugar para poder salir.

-Oh. . .oye- cuestiono un poco al no ver algo que hacía cierta falta -. . .donde está el listón del m. . .-

-¡WOOW!- se escuchó desde afuera

-Oh, Do- recordó al poni terrestre y mejor salió de una vez -¡Espérame!-

La entrada de la carpa se deslizo y entonces de esta salió HalfelHoof con ansias de ver la reacción de su amigo, la cual no podría ser insatisfactoria. Afuera de su tienda Do precisamente se encontraba con una maravillada expresión en él rostro. Sus ojos brillaban como un par de esferas, su boca estaba toda abierta al ver tal magnificencia, y ni hablar de su postura, intentaba estirar cuanto pudiera su cuello para encontrarle final a esa cosa. Al verle de esa manera, HalfelHoof le sonrió como si de hecho se tratara de un niño en fiestas invernales, pues a eso daba aspecto su buen amigo Do. Entonces HalfelHoof solo se le acercó y le dio un pequeño codazo en hombro para que Do regresara en sí y dejara aun lado tanta inocencia. Pero como no quedar impresionado, si ante sus ojos el monte más grande de todos, se erguía con imponencia y rudeza natural.

-Es, es, es el monte. . . Macintosh, es el monte Macintosh- volteó a ver al viejo unicornio -¡Es el monte Macintosh! ¡Es Macintosh!-

HalfelHoof giró los ojos sonrientes con la cabeza.

-Lo sé- ahora él se volteó a verle -Lo sé, y eso significa. . .-

-Eso significa una sola cosa- miró al monte otra vez -¡Eso significa que. . .¡-

-Es peligroso, señor Do, eso significa- completó una nueva voz

-¿hm?-

Ambos ponis voltearon para la derecha y no perdieron de cuenta a la unicornio azulada de melena roja. Se les había acercado cuando ellos no estaban atentos y los tomó por sorpresa claramente, claro que, no daba buena espina la cara que traía puesta en esos momentos. Los dos sementales le miraron inquietos de que les fuera a dar un regaño o un sermón como era de costumbre en ella, aunque no importaba, ya que su mirada la delataba a ella y eso les incomodaba bastante.

-señorita Estelar-

-Caballeros, me alegra que contemplen la vista, pues estamos a poco de concluir con este viaje que tan arduamente han patrocinado ustedes, solo un poco más y nunca más tendremos que lidiar con esta invasión-

Ellos no pudieron evitar sudar de manera fría con lo que ella acababa de decirles. Con mucho cuidado intentaron no inflar sus pechos con aire ante la tensión que se formó en ese preciso instante y mantuvieron sus miradas. . . sin rastro de haber sido tomados por sorpresa.

-ah. . . bueno, y. . . ¿Qué quiere decir?-

-Nuestro objetivo final señor Do, casi en lo profundo de esta tierra de Búfalos-

En eso, ella sacó de sus ropas un percudido pergamino color café y desplegó este ante los ojos de los dos sementales. Ellos miraron el mapa de la hembra estando curiosos y a la vez nerviosos de esto, hasta que después de inspeccionar un poco ellos pudieron respirar tranquilos. . . pero con disimulo. El mapa de la poni indicaba el punto falso el cual ellos habían estipulado y que no tenía nada que ver con su otro objetivo. Claro que ella no tenía forma de saber sobre su verdadero destino. Debían admitir que esa unicornio era bastante intimidante y que por un minuto los había dejado completamente indefensos con solo unas cuantas palabras, que eran bastante, coincidentes.

-Pasando este sector- les indico su posición actual en el mapa -llegaremos al final de nuestro camino señor Do, así que si ustedes quisieran, desearía poder partir cuanto antes-

-ah. . .si, bien señorita Estelar, lo que usted diga y crea más conveniente para. . .-

-sí, sí, gracias, solo eso quería saber, ahora, quisiera que empezaran a guardar sus cosas, ¿de acuerdo? Coman algo ligero y preparen la fila, los veo allí-

Así como así, la unicornio se alejó tranquilamente de los dos sementales. No tenía el interés de saber lo que opinaban de la jornada del día mientras ella pudiera hacerla y ya. En cuanto a ellos, bueno, empezaban a creer que tal vez la señorita Estelar no era una poni de. . . relaciones abiertas y. . . eso no les daba mucho ánimo. Ya sin más, mejor hacían lo que ella decía. Alzaron los hombros y asintieron con un "ya que" para ponerse a trabajar. Al menos ya estaban a poco de la grande majestuosa montaña Macintosh, un último obstáculo que se interponía entre ellos y su destino final.

.

La grande y gigantesca montaña Macintosh, una belleza natural del desierto que era digna de un gran respeto por ser lo suficientemente poderosa como para mantener a raya a la más peligrosa especie que habitaba en la nación, los dragones de Equestria.

De gran valoración es para los habitantes de la nación Ecuestre, puesto que de no ser por su formación natural, tendrían un serio problema al tener que lidiar con esos grandes lagartos inhaladores de fuego.

La cuestión principal era que los dragones siempre llegaban de todas partes del mundo, buscando tesoros y riquezas que sesearan sus más avariciosos deseos. Y el pueblo poni claro era un objetivo muy tentador para obtener más y más para ellos. Claro que con la mágica protección de las reinas de la nación, el poder robar tanto y como ellos quisieran, no era tan fácil o incluso posible en la mayoría de los casos. Más el no poder obtener todo lo que ellos quisieran, no les impedía sobrevolar los cielos de la nación o incluso habitar en ella por un tiempo. Los dragones con el paso del tiempo se hicieron de un lugar perfecto para ellos, donde pudieran habitar y descansar de sus viajes por el mundo. Un lugar al cual los ponis nombraron perfectamente cómo. . . "el valle de los dragones"

El supuesto valle estaba perfectamente ubicado delante de una trinchera de montes y cerros, que separaban el desierto y al noroeste de la nación de las feroces criaturas escamosas y sus manadas. Pero había algo vital en este lugar, pues de todas las barreras que había en la trinchera, era Macintosh la más valiosa. Toneladas de roca roja que resguardaba a las grandes bestias en un área que ellos consideraban placentera y que los ponis consideraban una bendita barrera de protección.

Más que decir que para la mayoría de los dragones este era su hogar en Equestria y que por ahora, no había habido ningún problema con la nación poni, ni tampoco con los búfalos. Todo gracias a Macintosh.

-¡Muy bien ponis, siguán moviéndose, hay que encontrar la pista del camino!- dijo estelar al frente de la pequeña caravana de ponis -¡Vamos, AppleGold, AppleShine, rápido!-

-Oh, sí- respondieron ellos no muy bien

En esos momentos el grupo estaba teniendo algunas lentitudes con su primera hora de recorrido, y eso se debía a que no estaban usando la vía rápida. Al igual que hace unos pocos días atrás, a esta Estelar le pareció un buen día para alejarse de esa ruta secreta y así no correr riesgo alguno de toparse con los bisontes. Claro que desde que comenzaron el viaje, todo había sido relativamente tranquilo y sin riesgos, de hecho. . . demasiado tranquilo y sin riesgos.

-hm- estelar le dedico una mirada a la distancia -Demasiado por recorrer-

No pudo evitar notar que los cascos de sus compañeros se escuchaban un tanto alejados de su posición. Ella miro para atrás y entonces pudo comprobar lo que temía. Los demás estaban quedándose un poco atrás de ella, y eso gracias al intenso calor que se sentía en todos los alrededores. Aunque, bueno, ella no estaba mejor que ellos en definitiva. Dirigió su vista un tanto para arriba y sus ojos de inmediato se entrecerraron al ver el sol.

-Ah. . .- bajo la mirada y agito su cabeza un poco -¡Ah, tienen razón!-

Ella tampoco resistiría tal temperatura, pues estaba tan ardiente que de no ser por la montaña. Lo único que sus ojos serían capaces de ver, serían las ondulantes corrientes de vapor a la distancia. Así que para mantener su condición y la del resto del grupo, bien y estable, tendrían que buscar la manera de evitar el sol a como diera lugar.

-pero. . . ¿Cómo?- se dijo a si misma, tenía que encontrar una solución -hm-

La unicornio miro de un lado a otro tratando de encontrar una forma de apaciguar el calor. Tal vez un hechizo, pero eso le costaría muchas energías mágicas. Hacer algo manual le tomaría tiempo y creatividad. Y claro estaba descartado el ir por la vía rápida y secreta de los bisontes, después de haber dicho que no. Sin muchas opciones, y un tanto de presión, lo único que quería era evitar los malditos rayos del sol, pero solo. . . había una montaña enorme a un lado de su camino y desierto desolado al otro.

-¿hm?- se frenó en seco -Macintosh-

Ella pensó en la enorme montaña, la enorme montaña, la enorme montaña, la enorme montaña que tenía una enorme sombra a sus pies. ¡La montaña Macintosh tenía una enorme sombra a un costado de esta, se veía a la distancia! Y ella no pudo evitar dejar de mirar ese lugar.

-Eso. . eso. . -

Estelar detuvo su caminar y su mente comenzó a idear un ligero cambio de rumbo para poder estar a gusto.

-hm. . .- giró la cabeza para mirar a los demás, y claro ellos seguían con una expresión de agotamiento a lo lejos -A, bueno, no importa si se quejan o no-

Se giró por completo para poderles ver bien y proponerles su idea. Pero a punto de decirles, algo le obligo a frenar antes de acercárseles más. Vio a los ponis de Canterlot junto con sus amigos, y no pudo evitar sentir un ligero nudo a la mitad de la garganta que la obligo a frenar todo avance.

-ah. . .hm. . .-

Los demás estaban avanzando, pero después la vieron ahí parada a unos metros de distancia y pensaron que tal vez algo les iba a decir.

-¡Estelar, ¿sucede algo?!- pregunto applegold al verla al frente

La poni no respondió el llamado de este AppleGold.

-Ah. . .-

Pronto los otros le dieron alcance al joven muchacho Apple.

-¿Sucede algo?- pregunto el señor do -¿algo pasa?-

-Estelar va a. . . no sé-

Ya estaban a pocos metros de ella y dentro de poco más ellos se detendrían, haciendo el momento muy incómodo.

-hm. . . hm. . .ah-

Los hechos recientes, no le agradaban en lo absoluto. . . y las dudas que invadían su cabeza, no eran de ayuda. Un sentimiento de rencor injustificado le invadía la cabeza y no tenía una explicación para eso. Ya ella tuvo que tragarse su nudo y decir lo primero que pudiera salir de su garganta.

-ah, tenemos que. . . almorzar. . . y creo que lo mejor seria. . . comer. . .allí-

Retiro su cuerpo del camino y les indico con el casco el lugar que tenía en mente. Los demás ponis entonces vieron a la distancia, el pie de la montaña Macintosh, la cual estaba siendo cubierta por una muy tentadora y jugosa sombra. Justo al ver ese lugar, no pudieron evitar abrir los ojos del gusto.

-Ahí, ¡bien!-

-¡Nada mal!-

-¡De acuerdo!-

-¡Está bien!-

-¡Andando, ya tengo hambre!-

-¡Muy bien estelar vamos hermano!-

-¡Sí, ahí voy!-

Todos estuvieron de acuerdo en ir a ese lugar, sin pensar dos veces, la sombra era más que tentadora para ir a ese lugar. Estelar sonrió al no haber problemas al intentar hablar con ellos, pero cuando ya no la estaban viendo, de inmediato dejo escapar sus aires.

-hm. . . ah. . .no te pongas así estelar. . .Pero. . .¿Por qué te pones así Estelar?- se dijo a ella misma pues no entendía ese comportamiento -ah. . .vamos, ni siquiera recuerdan que comieron hace menos de dos horas y media-

.

A varios kilómetros de distancia, al borde del sudoeste del territorio equino, había una peña alejada en pleno desierto. Esta peña poseía la forma de una punta en triangulo, la cual emergía de la misma tierra y apuntaba directo a los cielos con mucha firmeza. No era del todo perfecta claro, pero sin duda era una belleza de la naturaleza pues parecía como si una invitación te guiara al cielo. Más no solo era una roca de lindo aspecto, justo a los pies de esta, por donde había un tanto de vegetación verde, se encontraba el nuevo hogar de la gran tribu de los búfalos del desierto de Papulosa.

La comunidad indígena de bisontes en esos momentos se encontraba en los últimos preparativos, para que todo quedara en orden. Después de viajar desde el centro del desierto a casi el límite del sudoeste con todo lo que pudieran cagar de su hogar, al fin habían terminado de arreglar todo junto para su estadía. Ahora todos podrían descansar por un tiempo para cuando pudieran regresar a su área natural, pero hasta entonces, la peña les proveería de lo que necesitaran. Comida creciendo en varios helechos al pie de la roca, sombra, y un par de posos con agua a los alrededores, con eso los visitantes estaban más que conformes.

En esos momentos unas cuantas hembras y niños se encontraban un tanto alejados de la aldea. Eso era porque se estaban dando a la tarea de recolectar los frutos de los pequeños helechos, para servir en la cena. Para uno de los pequeños sin embargo, la tarea se vio interrumpida, cuando algo a la lejanía atrajo toda su atención.

-Mamá- llamó el pequeño

-Hm-

La madre de este jovencito dirigió su mirada al pequeño que le llamaba -¿Hijo?-

-Mamá- este la volteo a ver y rápidamente volvió a ver al horizonte -Mira-

-¿Qué?-

Ella se guio por la mirada de su pequeño y en poco pudo ver lo mismo que él.

-Oh. . .eso. . . pero eso-

Un grupo de bisontes viajeros se acercaba a la peña en formación de corrida como estaban acostumbrados.

-¡Oh, hijo!- le llamó ella

-¿eh?- él la miro -¿mamá?

-¡Llama al jefe, o llama a Korn, o a quien sea, pero ahora!-

-¿eh?-

-¡Ya, ya, anda, anda, llama a alguien!-

-¡Oh, sí, bien!-

El jovencito salió corriendo de regreso a la aldea como le dijo su madre. Pues alguien al parecer ciertos bisontes estaban llegando un poco más tarde de lo esperado.

.

A las faldas de la peña, en su respectiva tienda, el jefe se encontraba solitario, con los ojos cerrados tratando de meditar un poco. Pero le costaba trabajo, más bien realmente, él se encontraba. . . orando. Orando por el bien de los suyos. Eso fue, hasta que una voz se escuchó en sus pensamientos.

*¿Qué esperas?*

La voz era como un eco, un eco que le traía el recuerdo de una mala noche.

*Tienes que ir*

-¡HMG!-

Su propia voz se escuchó como un eco, sonoro y profundo.

*!Pero pensé, que bastaba con venir a la Peña!*

*Nada nunca es como se piensa que será, jefe, eso dije*

*¿Qué no estamos a salvo? ¿No es así?*

*!Jefe, más lo piensas, más riesgos hay!*

*Solo dime, estamos a salvo, o no, habla*

Su mente permaneció en silencio sin recordar nada, segundos de silencio inquietantes, los cuales terminaron sin ninguna respuesta.

*Ellos se aproximan jefe. . .*

El jefe sintió un enorme pesar en su cabeza, que le obligó a fruncir fuerte los ojos, casi deja escapar un gemido de frustración y enfado más el recuerdo de aquella voz regreso a su cabeza.

*Habrá problemas, debes evitar que lo que aguarda en ese lugar, no salga jamás, al mundo. . . si no, no habrá nada más. . .*

En ese momento el jefe abrió sus ojos de repente, sus ojos, que estaban rojos por la molestia, y claro, no pudo evitar gritar un poco fuera de lugar por la misma molestia.

-¡¿Y CÓMO LO HAGO?!-

Solo eso grito, pues de la alta presión que le invadió, tuvo que forzar su sus cascos contra su adolorida cara. Respiro hondo para ayudar a calmar el estrés, pero no tendría que hacer demasiado para poder recuperar el control, era fuerte y preparado de carácter. El estrés disminuyo un tanto para cuando paso menos de un minuto. Bajo los cascos de su cara y también disminuyo la necesidad de aire para relajarse.

-yo. . . ah-

Bajo rendido la mirada y cerró los ojos una vez más.

*Jefe, todo, simplemente pasara*

Eso fue lo último que resonó en su mente, la voz de aquel que era el chamán de la tribu, ya no molesto su conciencia. Después de unos cuantos minutos, dejo la concentración a un lado, se levantó y dirigió a la salida de su campaña.

-ah. .-

A la salida, deslizo un poco de la tela café a su derecha y entonces le dio un vistazo a su tribu.

-hm-

Los veía y era capaz de reconocerlos a todos sin problemas, desde los más jóvenes novillos, hasta los búfalos más viejos. Al verles tratar de asentarse y tratar de estar en paz, le provocaba siempre al jefe cierta. . . ternura. Pero en esta ocasión lo único que podía sentir era una profunda inseguridad, por lo que tenía que realizar y el ver tanta calma en un momento en el que no la hay, le inquietaba el alma. Quiso, pero no pudo atravesar la frontera de su choza, quedó estático en el umbral sin poder hacer nada más. Hubiera permanecido ahí parado, si no fuera porque alguien de afuera llamó a su nombre.

-¡Jefe Clack!-

-Eh-

El jefe abrió los ojos a toda su enormidad, ese llamado le había despertado. Entonces pudo ver a un búfalo adulto de los suyos acercársele

-Jefe- dijo de nuevo –¡Llego un último grupo!-

-¿eh? ¿Cómo que un grupo?- pregunto aun un tanto confuso -¿Cómo que un grupo? De. . . ¿qué o qué?-

-¡De recolección, el que fue lejos, muy lejos!-

-¿no regresaron antes? No sé, Todos ya de una vez-

-¡No jefe, apenas ellos presentarse aquí, son los últimos, verlos varias hembras y ovillos llegar apenas!-

Las noticias atrajeron la atención del jefe sin duda alguna, pues él creía que todos ya habían regresado desde hace uno, dos o tal vez tres días atrás. Sus ojos se entrecerraron curiosos por la noticia, no sonaba como algo que fuera tan grave, pero. . . tal vez valdría la pena saber que pasaba. . . bueno, si eso lo distraía de sus pesares.

.

Con los ponis, el grupo se había desviado de su ruta normal por al menos un kilómetro de distancia para llegar a la refrescante sombra de la gran montaña Macintosh. Pero no les pareció nada mal puesto que todo el día había sido muy caluroso y nada refrescante. Pero al menos podrían tomarse un respiro ahora durante el almuerzo.

-WOOOAAAA- celebró aerial -¡Oh, pero que bien se siente la sombra compañeros!-

De inmediato el poni alzó un repentino vuelo por encima de todos sus demás compañeros. Lo que hizo, fue dar un par de giros en círculos para refrescarse las alas mientras que los demás tuvieron que cubrirse del polvo que levantó por la velocidad.

-¡Aerial!- se quejaron algunos

-¿Qué?- se frenó en el acto -El sol casi rostiza mis alas, debo moverlas un poco-

Y con esas palabras volvió a elevarse.

-ah. . . déjenlo chicos, es muy inapropiado ese poni, desde chico lo ha sido- comento sflyer -Pero en parte tiene un poco de razón, yo también necesito tomar un poco de vuelo-

Y Sflyer también se elevó, pero con un poco más de calma y serenidad a comparación del Pegaso café.

-oh bueno-

Do se aproximó a los primos y los sujetó por los hombros.

-¿Qué tal? Si nosotros preparamos al almuerzo-

-¡Está bien!- dijeron ellos

En lo que los ponis de Canterlot se preparaban para hacer el almuerzo y los Pegasos se dejaban ir por el viento, los hermanos Apple se disponían a descansar sobre un ligero cumulo de hojas secas tiradas por ahí.

-ah, creo que este será un buen lugar para descansar hermano, ¿Qué te parece?- la joven poni le preguntó a su hermano, pero de él no tuvo respuesta -¿AppleGold?-

La poni giró su cabeza para ver a su hermano AppleGold. Al verle, este estaba con la mirada fija en no otra que Estelar Flash. Pero no era una mirada recurrente o casualmente tranquila, se le veía serio y pensativo al ver a la unicornio desde lejos. AppleGold parecía estar analizando a la unicornio y esto claro le pareció raro a AppleShine.

-hm- se inclinó y extendió su casco para hablarle -¿AppleGold?-

El joven sintió un jalón en su hombro izquierdo de atrás a adelante y eso lo hizo reaccionar.

-¡HM!- miro a donde su hermana y la miro un tanto exaltado -¡Oh, hermana, ¿Qué? Ah, ¿Qué?!-

Esta entre cerro los ojos un tanto sospechosa y curiosa de la manera en que su hermano reacciono.

-Hermano. . . ¿Qué te pasa?-

-Ah. . . yo, creo que estoy bien, AppleShine, ah, por. . .-

-Pues ¿Por qué te le quedas mirando a Estelar tanto rato?-

-Oh, yo. . .bueno, eso. . .es que-

No pudo terminar, pues su hermana reacciono de sorpresa, con ojos saltones, boca cubierta, gemido ahogado y tornando sus mejillas completamente rojas. AppleGold al momento de verla hacer tal cosa, mejor la freno de una vez y por todas.

-¡NO, NO, NO! ¡Cállate, no es nada de ese tipo de cosas, cállate!-

La expresión que justamente ella había hecho desapareció y solo quedo un poco de confusión.

-Entonces, ¿Qué pasa?-

-es. . .es, es solo que ella. . . ella me pidió hacer una cosa que. . .-

De nuevo ella hizo la misma expresión de sorpresa y él, de nuevo la frenó.

-¡Deja de hacer eso, ¿quieres?!-

-¡ASH! ¡De acuerdo!- quito la expresión de su rostro -¿Pero entonces que te pasa?-

-Es solo que, no creo que. . . esto termine bien con estelar y los muchachos-

-Nada. . . ¿bien?- dirigió la mirada al resto de sus compañeros curiosa -¿Pero de que estas hablando, eh, AppleGold?-

-Es que. . .- también dirigió su vista para los demás -es solo que, Estelar quiere timar a nuestros amigos-

AppleShine abrió los ojos grandes pues, le pareció caerle de lleno el recuerdo de lo que su amiga unicornio quería desde el comienzo de todo esto.

-¡AHHF!- se llevó los cascos a la boca

-si. . .y no sé tú, pero. . .yo. . .yo. . . no quiero hacerlo-

-oh no-

Ambos sabían de lo que estaban hablando y de lo que estaba entre sus propios casco, pero, sin que ellos supieran, los ponis de Canterlot también tenían unos planes. Planes que involucraban robar y poner al descubierto, a nada más y menos que a los búfalos del desierto. Pero además de eso, otra cosa se estaba cocinando entre los casco de Estelar.

-es. . Esto. . .esto, es. . .es-

Justo en ese momento la unicornio se encontraba alejada de donde los demás mirando con suma atención lo que acababa de descubrir de entre algunos de los arbustos secos del lugar. Y casi no lo podía creer.

-es. . .es. . .hermoso-

En su casco derecho había una gema preciosa de casi el tamaño de su casco entero. Era azulada y con forma de octágono.

-pero. . . ¿Cómo?-

Su mente llegó a una conclusión aprisa en ese preciso instante, la respuesta se encontraba justo en frente de ella, Macintosh. La barrera entre la nación poni y el territorio perteneciente a los dragones. Posiblemente. . . la gema era una migaja caída de las garras de un dragón, y tal vez, no era la única.

-hm-

Bajo la mirada a su casco otra vez e ideo algo estupendo para su beneficio. Rápidamente y sin que nadie la viera, se quitó su alforja, la puso al frente suyo, abrió una de las bolsitas para guardar el diamante sin que supieran los otros, pero antes de terminar, se aseguraría de inspeccionar su mapa.

-¡veamos, veamos!-

Desplegó el pergamino ante sus ojos y comenzó a buscar.

-sí, sí, sí, sí, sí y. . . ¡santo jubilo!-

Se tapó la boca al momento de haber dicho eso en voz alta. Fue descuidada, pero al cerciorarse de que todo estuviera bien, no encontró problemas, ningún poni le había puesto atención y cada quien con lo suyo.

-JE, JEJE, JE- sonrió para ella -¡Hm!-

Rápidamente volvió al mapa para ocultar su sonrisa de los demás. Acababa de idear un plan en tan poco, gracias a que las condiciones eran perfectas. Justo a unos cuantos kilómetros de distancia, había un ligero desvió que se adentraba a un paso angosto entre la montaña y pequeñas elevaciones de roca. El desviarse un poco de su camino no importaba, pues de todas formas, ella era la guía líder, y ese camino guiaba de todas formas, a una salida justo en el punto final de su viaje.

*si vamos por ahí. . . imagina las gemas que podre recolectar*

Guardo el mapa en su alforja y cerró bien todo el equipaje. Su idea estaba plasmada, pero aun así, sabía que no sería del todo sencillo encontrar y recolectar un botín que tal vez no se encontraba allí, pero pensándolo bien. . . ¡¿Qué importaba?! Se dijo a ella. Los ponis de Canterlot no le daban confianza a diferencia de sus dos compañeros, y justamente que digamos, los Apple no habían demostrado ser útiles durante los últimos días. ¿Por qué debería importarle? Solo se desviarían un día y medio del camino. Y si tenía la posibilidad de adquirir un poco de botín extra para su causa, que más importaba, era por su bienestar y el de los gemelos Apple por lo que lo haría.

-si. . . ¡SI!- dijo decidida

Con esas palabras, Estelar se propuso a tomar su nuevo plan de acción, supieran o no esos ponis. Pero ¿cuáles podrían ser las repercusiones de un nuevo giro de planes, en un grupo que de por si ya oculta secretos y da mentiras? Estelar no lo sabía, pero lo que estaba a punto de hacer, le traería muchos líos y problemas a los seis amigos viajeros. . . como a los hermanos Apple.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Fin del capítulo.

De acuerdo esto es todo por ahora, nos veremos el próximo capítulo, no olviden deja sus comentarios y demás aquí abajo.