Gente!

nuevo cap, ojalá les guste


Vivir en los dormitorios de la universidad no era tan terrible como pensaba, no tenía compañera y podía ver los parques del campus desde la ventana. Lo peor de todo era bañarse, buscar la hora precisa antes de que cerrasen los baños y no se topara con quien estuviera fijamente viendo su barriga era un deporte extremo prácticamente.

Jack intentó buscarla dentro del campus, pero aparentemente estaba muy bien con Tadashi en sus almuerzos y eso le aclaraba que Elsa no lo quería, por el momento, en su vida ni en la que tenía en su vientre. Desistió cuando observó que el bebé se movía bajo las manos del asiático.

La frustración era pan de cada día para ambos, Jack no podía estar con Elsa y a ella cada vez le costaba más recoger las cosas del piso, esperaba poder seguir viendo por un tiempo más la punta de sus pies. Mirarse en el espejo sin la compañía del otro les dolía.

Llevaba casi tres semanas en los dormitorios de la universidad y al parecer la rubia tenía la mala suerte de pillarse cualquier resfriado que existiese. El frío había cedido levemente para un catorce de febrero más iluminado, y ella con una fiebre que no la soltaba ni durmiendo.

-Por dios, este año no podría ir peor- Elsa le hablaba a su vientre- Bebé me siento de muerte

En estos momentos Jack estaría llegando con algún medicamento o poniendo compresas frías en su cabeza para aliviar el dolor y bajar la temperatura. Pero ahí estaba, sola en una habitación del campus universitario, viendo la decoración que tenían de san valentin por la ventana.

Sintió una puntada en uno de sus riñones.

-Bebé, no me golpees los riñones por favor- Pidió Elsa a su hijo- Es muy doloroso

Mientras Jack hacia horas extra en el bar, veía como las parejas iban felices a compartir el catorce de febrero en compañía de gente que amaban. Habían pasado años desde que él y Elsa no compartían aunque fuese un helado para san Valentín.

-Aun no vuelve?- preguntó Bunny

-No- Jack miraba al infinito- Creo que esta vez me excedí

-No contesta tus llamadas?

-Bloqueado- Jack suspiró- tu numero también, el de los sres Claus…

-Bro, Elsa está furiosa-

Para el albino era obvio que la rubia no quería ni siquiera verle en pintura, pero al menos la chica con la que se acostaba Bunny lo mantenía al tanto de cómo se sentía su amiga. Que en definitiva tuvo que cambiar nuevamente el uniforme porque la barriga no le permitía usar cualquier cosa o quedaba descubierta.

-Mérida me dijo que no ha ido en un par de días al hospital- Comentó el compañero de Jack

-Elsa es una adulta que sabe las mierdas que hace- Jack ya no lo soportaba- Sigues hablando de ella y te callaré

-Con un beso?- Bunny estiró sus labios

Jack rodó sus ojos y se rindió a la broma de su amigo. A fin de cuentas en algún momento Elsa tendría que comunicarse con él para alguna ecografía.

La noche había caído, pero la fiebre de Elsa seguía alta y su bebé insistía con golpearla en sus riñones o bajo sus costillas. La temperatura la volvía loca, no podía seguir tomando pastillas y el termómetro marcaba más alto cada vez.

-Creo que... es momento de ir al... hospital- Elsa se sentía débil

Miró en todos sus contactos, Mérida en turno y sus padres a horas de distancia. Ni loca llamaría a Jack, a pesar de ser uno de los pocos que estarían disponibles. Tadashi…

-Hola Elsa!- saludó desde la otra línea- Todo bien?

-Tad- Elsa jadeaba- tengo mucha fiebre, necesito llegar al hospital

-Elsa, espérame fuera de los dormitorios de chicas- se escuchó como Tadashi tomaba unas llaves- Estaré ahí en 10 minutos

Los diez minutos más largos de su vida, se puso una chaqueta sobre el pijama. El frío nuevamente invadía la ciudad y Elsa comenzaba a caer aletargada sobre la banca en la que esperaba a su amigo.

-Oh por dios Elsa- Fue lo último que escuchó

Tadashi Hamada llamando…

Jack ignoró cada llamada entrante del asiático a pesar de la insistencia de este. Siguió sirviendo tragos a sus clientes, la noche era joven aún.

Tadashi al no obtener respuesta de ninguna llamada al albino llamó a la pelirroja que seguramente estaba en el hospital.

-Hola Hamada, que pasa?- contestó de inmediato Mérida

-Mérida, Elsa se desmayó, está ardiendo en fiebre- el pelinegro estaba claramente alterado

-Mier… vienes para acá?- preguntó Mérida

-Si, llego en cinco minutos- Tadashi conducía con mucha preocupación

-Estaré fuera, yo la recibo- Mérida cortó

Los cinco minutos pasaron volando cuando Mérida avisó el estado de Elsa en su piso. Por su condición deberían de ingresarla en su piso, pero según la gravedad quizá deberían trasladarla de hospital.

Elsa llegó seminconsciente, solo decía lo mucho que le dolían las patadas del bebé en sus riñones.

-Sospecha de pielonefritis- Dijo Mérida en la recepción

Enfermeras y el doctor del piso revisaban a Elsa de pies a cabeza, su bebé estaba en perfectas condiciones por el momento. La fiebre de Elsa superaba los 40°c y los medicamentos no tardaron en pasar por la vía venosa que le pusieron. Poco a poco recobraba la conciencia,

-Mérida, sabes cuantas semanas de embarazo tiene?- preguntó el doctor

-Veintitrés- contestó Elsa- veintitrés semanas y un día

Mérida la abrazó, Tadashi seguía tomando su mano.

-Tadashi te trajo casi inconsciente- Mérida estaba a poco de llorar- No me vuelvas a asustar así

-Que tengo?- Elsa hablaba hacia el doctor

-Tienes una pielonefritis aguda- el doctor se dirigió a Elsa- Tus riñones están infectados y podrías haber abortado, pensé que estudiando esto sabrías que era…

-Pensé que tenía una gripe y que mi bebé me estaba golpeando los riñones- Elsa se excusó

-Pedí una ecografía- prosiguió el doctor- te quedarás aquí al menos dos días

Genial, la cabeza de Elsa aun daba vueltas. Tadashi seguía con su mano tomada y con cara de preocupación, marcaba a un número que Elsa no veía y por lo visto no le contestaban.

-Tranquilo, yo me dedicaré a eso- Mérida le dio un golpe a Tadashi en el hombro- acompáñala a la ecografía

Dicho eso Elsa y Tadashi se dirigieron a la sala de ecografía. Aun se preguntaba quien la había desvestido y puesto la bata del hospital, seguramente Mérida. Tadashi por más musculoso que se viese no sería capaz de desvestir a una mujer sin su explicito permiso.

Esta vez la atendió un doctor, no la saludó ni preguntó nada. Con las imágenes simplemente dio su diagnóstico y reveló sin que nadie preguntase el sexo del bebé de Elsa. Se sentía un poco culpable de saberlo antes que Jack…

Después de algunos minutos, el doctor la derivó a hospitalización. Tenía una pieza compartida con dos señoras, una abuelita de más de 80 años de cabello blanco y una mujer adulta de aproximadamente 55-60. Al verla llegar preguntaron demasiadas cosas, Mérida y Tadashi se encontraba con ella cuando el peliblanco pasó corriendo por fuera de la habitación de Elsa.

-cómo lograste contactarlo? Preguntó Tadashi a Mérida

-Tengo mis contactos- respondió la pelirroja

-Se acuesta con su mejor amigo- agregó Elsa

Ambas mujeres miraron sorprendidas a la interna, en lo que Jack volvía soltaron algunas risas que se terminaron al ver como el peliblanco atravesaba con la mirada a Tadashi.

Jack caminó a paso firme hacia el nipón. Lo abrazó con fuerza "Gracias" fue lo único que salió de su boca. Tadashi le dio unas palmadas en su espalda

-Ya que llegó Jack, me iré- Tadashi comenzó a despedirse de los chicos

-Ve- Elsa fue abrazada con fuerza- estaré segura aquí

-Claro-el chico depositó un beso el la frente de la rubia

Tadashi dejo a los tres chicos en la sala y el emprendió a paso rápido a su automóvil. Pasados unos segundos Mérida se sintió como un mal trio y dejó a ambos chicos solos; claro con ambas mujeres quienes se despidieron de forma amable de la pelinaranja.

-Por qué no me llamaste, Elsa?- Jack hablaba despacio

-No pensé que sería tanto- Elsa seguía con la mirada Jack, quien se sentó en una silla a un costado de la cama- tampoco quería verte, para ser honesta

Jack soltó una risa, pero no era nada que lo hiciera feliz, de hecho la felicidad de le escapaba. Se miraba las manos, y observaba el techo buscando alguna palabra que decir.

-yo…- Las palabras llegaban pero no podía hablar con claridad- ignoré todas las llamadas de Tadashi, no creí que fuera por esto- las lágrimas se acumulaban en sus ojos- Cuando Bunny me dijo… yo… me asusté demasiado.

Jamás había visto la combinación de sinceridad y llanto en la que Jack se estaba sumiendo, secaba las lágrimas antes de que cayesen y miraba constantemente al piso.

-No quise dañarte Elsa- confesó- no quise dañarte ni a ti, ni al bebé. Fue una jugarreta infantil, quizá unos años atrás no habría sido tan terrible pero… las cosas están tan raras entre nosotros que no sé cómo mantenerte a mi lado sin arruinarlo con mis actitudes de niño pequeño… Debería de haber sido yo quien te acompañara, o quien supiera primero, pero me tienes bloqueado de tu vida, estos días han sido tan vacíos sin ti en el apartamento- Jack se sorbeteaba los mocos- No puedo soportar estar peleados, asumo que Tadashi es mejor compañía y al parecer por eso recurriste a él

El guardia entró a la habitación recordándole a Jack que la hora de visitas había acabado y que debía volver al día siguiente. Elsa no contestó a ninguna de las cosas que el albino le dijo, y este se fue sin obtener ninguna respuesta más que "nos veremos mañana, Jack"

-Ese chico te ama mucho- Comentó la anciana

-Esta celoso del chico guapo de pelo negro- Comentó la mujer

-Si, creo que lo noté- A Elsa se le dibujaba una media sonrisa

Elsa se dio cuenta de que entre tanto evitar llorar, Jack no notó que su barriga se movía. Su bebé estaba alegre de escuchar la voz de papá.

-Sabes que és?- preguntó la anciana

-Niño-


Gente! ojalá les haya gustado

Espero leernos pronto!