Aqui tienen la continuacion, dedicado a todas las fans que babean por kaito kuroba, especialmente el ladron de blanco kaito kid ^^
Espero que les haya gustado la maraton de DC y MK
DC es propiedad de Gosho Aoyama.
Capitulo 13: La verdad del clan Kuroba.
En un hermoso mundo que era el hogar de origen de Ran y Kazuha, se podía ver un hermoso palacio de amarillo pálido, cuyos techos estaban pintados de un amarillo más oscuro. Pero, ¿qué ocurría en ese lugar? Pues… Se podía ver a una niña… Una niña de cabello alborotado de color negro, rebasando los hombros y ojos azules. Aquella niña corría por el palacio como si quisiera escaparse de algo… O de alguien. Se escondió entre unos arbustos y se tapo la boca con ambas manos para no soltar una exclamación y ser descubierta.
-¡Señorita! – Gritaba una mujer vestida de mucama. – ¡Señorita, ¿dónde esta?
-¿La has encontrado? – Preguntó una señora algo mayor que aquella joven.
-No, no hay rastros de la señorita.
-Esa niña es un problema… igual a su hermano. – Suspiro con nostalgia, parecía que estaba recordando los tiempos de niñez de aquel hermano mencionado. – Busquemos en el ala noreste. – Ambas se van.
De su escondite sale para verlas y les saca la lengua muy divertida y emocionada por su victoria. – Tontas. – Murmuró con una sonrisa mientras volvía a correr, adentrándose en el bosque.
Se detuvo bajo un enorme árbol, su favorito… Lo mira unos momentos para recordar como era estar allí con su hermano mayor y luego se sube allí gracias a sus poderes, se sienta en una de las gruesas ramas y se apoya en el tronco, viendo el paisaje con una sonrisa. Estaba tan concentrada en el paisaje que casi se cae cuando mágicamente se le aparece un gato amarillo delante de ella.
-¡Winter! ¡Me asustaste! – Le reprocho llevando sus manos al pecho.
-¡¿Se puede saber por qué actúas de fugitiva? Tenías clases de arreglo floral con tus mucamas, ¿no?
-Eso es aburrido. – Fue su justificación, con un gesto de puchero. – Además… Hoy es mi cumpleaños. – Su rostro refleja una tristeza. – Lo extraño Winter…
-Ya hablamos de esto Sophie, tu hermano no puede venir más al mundo mágico, sólo en el día de las reuniones de la familia Kuroba.
-¡Pero hoy es mi cumpleaños! – Grita con sus manos en forma de puños y a nivel de su pecho. Estaba medio molesta, quería tener voz de voto. – ¡Y Kaito es mi hermano! He estado 4 años sin verlo Winter… ¡4 años! – Al borde de las lágrimas.
-Lo sé, pero ese fue el camino que tu hermano eligió… No hay nada que puedas hacer, pero… - Nota como la chica le mira fijamente curiosa. – Podemos ir al mundo humano para verlo…
-¡¿En serio? – Rápidamente la chica refleja emoción en su cara.
-Sí, pero solo hasta las seis, que debes prepararte para tu fiesta de cumpleaños.
-¡Gracias Winter! – Abrazándolo.
De vuelta en la Tierra, Ran y Kazuha estaban desayunando en silencio debido a que sus padres se encontraban durmiendo porque usaron la noche para viajar por toda Europa y como si fuera poco, el recuerdo de aquel par de besos aún pasaba por su cabeza y eso las ponía nerviosas y sonrojadas.
Después de lavar y secar los trastes, salieron al jardín trasero y se sentaron en esas sillas mecedoras que estaban bajo la sombra de un gran árbol.
-Ran… ¿Por qué tan callada? – Kazuha finalmente decide romper el silencio.
-Yo… Iba a hacerte la misma pregunta Kazuha. – Fue su contraataque.
-¿Acaso tiene que ver con él? – Dijeron a la vez y al oírlo se sonrojan de nuevo.
-Yo primero… -dijo Ran – Yo… Shinichi y yo… Pues…-Junta sus manos como si estuviera rezando y con sus dos dedos índices cubre sus labios. – Nos… Besamos. – Sonríe con un leve rubor en sus mejillas.
-Yo también, me bese con Heiji.
-¡¿En serio? – Dijeron. – ¡¿Se besaron?
-¿Quienes se besaron? - Se sobresaltan, preocupadas de que sus padres la oyesen, pero comprobaron que en realidad era Snow.
-Eres tu Snow. – Dijo Kazuha aliviada.
-¿Dónde andabas Snow? No te apareciste en todo este tiempo.
-Tengo una sorpresa… Para ti Kazuha.
-¿Eh? ¿Para mí? – Confundida. – ¿Qué es? – Y de un POOF, un gato naranja se posa en sus piernas.
-Hola Kazuha. – Dijo el recién llegado con una sonrisa.
-¡Fire! – Grita feliz mientras lo abrazaba. – ¡Te he echado tanto de menos!
-Yo también pequeña…
-¿Por qué no puedes ser tú también así de amable? – Le preguntó Ran a su gato.
-No fastidies. – Viéndola con una molesta expresión en su gatuna cara.
Como era domingo, quisieron salir los cuatro a dar una vuelta por la ciudad de Tokio. Ran vestía una falda por un poco arriba de las rodillas de color azul, una blusa sin mangas que dejaba al descubierto su ombligo de color blanco y botas vaqueras hasta las rodillas de color café. Kazuha, vestía las mismas botas pero de color negro, jeans azules y una pollera sin mangas de color verde.
-Fire… ¿Por qué te fuiste? – Soltó Ran por su amiga, querían saber el secreto de la repentina desaparición del gato, dejando a Kazuha sola, pero no desprotegida.
-Me sentía culpable.
-¿Eh? – Exclamó una confundida Kazuha, pero antes de que alguien dijera algo, sienten una presencia que los paraliza.
De inmediato comenzaron a correr ignorando las leyes de transito y llegaron a un museo donde acostumbraban ir. En la entrada principal, arriba de las grandes escaleras que tenían frente a sus ojos, vieron un destello de luz desvaneciéndose para ver como aparecía poco a poco un gato amarillo y a una niña con una vestimenta peculiar, cualquiera diría que va a una fiesta de disfraces.
-¿Aquí esta Winter? – Tomando al gato, para tenerlo en sus brazos.
-Aquí piensa aparecer.
-No puede ser… - Dijo Fire.
-¿Qué diablos hacen aquí? – Exclamó Snow, queriendo las respuestas.
-¡Winter! – Grita Kazuha.
-¡Sophie! – Grita Ran, ambas sorprendidas.
-¿Eh? – La niña voltea, sin poder creerse lo que veía. – ¡Ran-neechan! ¡Kazuha-neechan! – Feliz de verlas de nuevo.
-¿Snow? ¿Fire? – Preguntó Winter.
-¡¿Qué hacen aquí? – Preguntaron todos a la vez.
Ahora se encontraban sentados en las escaleras del museo, hablando, las adolescentes brujas le explicaban a los recién llegados el por qué estaban en el mundo humano.
-A ver… - Dijo Winter cuando el relato acabo, no se veía muy contento. – ¡¿El motivo de su desaparición era porque estaban viviendo aquí?
-Con que era eso… - Fue todo lo que Sophie dijo.
-¡¿Y ustedes lo permitieron? – Le gritó a Snow y Fire.
-Yo no estaba, recuerda. – Fue la defensa de Fire sin darle importancia.
-Sabes que Ran es sorda. – Dijo Snow malhumorado. – Además, aquí están segura de ellos por tener directamente el poder del sol y de la luna.
-¿Ellos? – Pregunta Sophie, se veía confundida. – ¿Quienes son ellos?
-Ah… -Ran buscaba que decir. – No les hagas caso Sophie.
-Sí, ya sabes como son estos de chiflados. – Siguió Kazuha.
-¿Chiflados? – Preguntaron las divinidades con una vena en la frente.
-Por cierto Sophie. – Dijeron a la vez, pretendían cambiar el tema. – ¡Feliz cumpleaños! – Gritaron mientras abrazaban a la pequeña. – ¡Ya eres una jovencita de 9 años!
-Gracias. – Agradeció con una sonrisa. – Y es por mi cumpleaños que estoy aquí…
-No me digas… - Kazuha fue la primera que quiso hablar.
-¿Qué viniste a ver a tu hermano? – Ran la interrumpe, queriendo terminar la frase y ambas ven como ella asiente.
-Según Winter, va ha aparecer en este lugar.
-¡Pues vamos! ¡Es bueno una reunión después de tanto tiempo! – Ran se levanta y toma a la pequeña bruja de la mano para guiarla al interior.
Entraron y vieron el enorme espacio y a un grupo de policías rondando todos los pisos, pero habían más en el segundo piso. Al acercarse, Ran y Kazuha se sonrojan al ver en el centro de aquel círculo de policías a Shinichi y a Heiji con un hombre de bigote y vestía un saco rojo.
-¿Eh? – Sophie notó el comportamiento de sus amigas. – Están rojas.
-¿Eh? – De inmediato se pusieron rojas. – ¡No! ¡Para nada! – Moviendo sus manos en negación.
-¡¿Qué hacen aquí? – Las brujas se sobresaltan y ven que les gritaba el hombre del bigote. – ¡Esta prohibida la entrada! ¡Y están prohibidos los gatos!
-Tranquilícese inspector. – Shinichi interrumpió de inmediato. – Ellas vienen con nosotros.
-Shinichi… -Murmuro Ran roja.
-Patética. – Dijo Snow.
-No molestes. – Le susurro.
-Exacto. – Dijo Hattori. – Debería comprarse calmantes.
-¿Ese es tu chico? – Le pregunto Fire divertido a su protectora.
-Silencio Fire. – Susurró sonrojada.
-¡Que lindo! – Exclama una emocionada Sophie.
-¡¿Cómo que lindo Sophie? – Gritó Winter. - ¡¿No ven que están enamoradas de mortales?
-No seas así Winter, no tiene nada de malo. – Viéndolo con una triste expresión.
Hablan con sus gatos… Están chifladas. – Pensaba Nakamori molesto, viendo como las brujas veían a sus mascotas y mantenían una conversación como si fuese lo más normal, ellas oía palabras, pero él sólo oía "miau, miau". – ¡Oye niña!
-¿Yo? – Sophie se señalo, confundida.
-¡¿Qué clase de vestimenta es esa? – Indicando las ropas de la pequeña.
-Ay no… - Murmuro Snow.
-Olvidamos cambiarle sus ropas. – Dijo Fire.
-¿Qué tiene de malo mi ropa? Es linda y es la última moda en Fai…
-Señor, ella es mi prima – Ran la interrumpe mientras se arrodillaba para estar a su nivel y así abrazarla. – Y esta de cumpleaños.
-¡Sí! ¡Y su cumpleaños se trata de una fiesta de disfraces! – Siguió Kazuha.
-¡No sé que les ocurre pero no quiero que interfieran en nuestro trabajo! – Les decía mientras se alejaba, siendo perseguido por un pequeño grupo de 5 policías.
-Estuvo cerca. – Dijeron las adolescentes y gatos mientras suspiraban aliviados. Sophie los veía confundida, ¿Por qué la interrumpen? No era su culpa que el señor policía tuviese un pésimo gusto en la moda de las túnicas… ¡Y se lo hizo su madre!
-Discúlpenlo. – Heiji se excuso. – Está así cuando se trata de Kid.
-Sí, ese Kid va ha robar hoy en el museo. – Continuó Shinichi.
-Kid. - Susurró Ran con la sensación de haberlo oírlo antes, pero no era la única, Sophie también. Pero… ¿Dónde?
-En verdad ustedes dos no son primas, ¿cierto?
-No Shinichi… Ella es Sophie Kuroba, es como nosotras y vino al mundo humano en su cumpleaños para ver a su hermano.
-¡Es un placer! – Exclama la mencionada con una sonrisa.
-Con que estas de cumpleaños. – Shinichi se arrodilló y le frotó los cabellos. – Felicidades. – Dijo.
-Felicidades. – Imitó Heiji.
-¡Gracias! – Gradeció sin borrar su sonrisa.
-¿Quién es Kid? – Soltó Ran de golpe, tal vez recordaría si oyese cosas de él.
-Olvide hablarte de él. – Se excusó Kazuha. – Es un famoso ladrón que nunca es atrapado por la policía gracias a su magia.
-¿Magia? ¿Un mago?
-Sí, un mago mortal… Ni siquiera este par pueden con él. – Señalando a los detectives.
-¡Oye! – Gritaron molestos.
-¿Podemos ver una foto de él? – Preguntó Sophie.
-Claro. – Le aseguró Heiji, para luego entregarle una fotografía.
Las divinidades se acercan a la pequeña para ver, Ran y Kazuha se arrodillan para ver también. Al ver la foto de Kaito Kid, ellos, menos Kazuha, quedaron paralizados y la chica los ve confundida.
-¡AHH! – Grita Ran a todo pulmón y la pequeña veía maravilla la foto.
-¿Q-Qué ocurre Ran? – Shinichi quedó paralizado por tremendo grito tan repentino.
-L-… ¡Lo recuerdo!
-¿Qué recuerdas Ran?
-¿Ran? – Kazuha estaba confundida. ¿Por qué todos estaban como si se acabase el mundo?
-¿No me digas que no lo recuerdas? – Fire la observaba incrédulo.
-¿Recordar qué? – Ran, en un intento de no matarla, la toma del brazo. – ¿Eh?
-Vamos al tomar algo de aire… ¡Bye bye! – Comienza a correr sin esperar respuesta, llevándose a Kazuha a rastras y siendo perseguida por Sophie y las divinidades.
-¿Qué les ocurre?
-De seguro debe ser cosas de ellas, ya sabes. - Dijo Hattori sin darle importancia.
-¿Tú crees?
-Por supuesto. Mejor preparemos todo para la llegada de Kid.
-¡¿Cómo que no te acuerdas del nombre? – Ran atacaba a Kazuha en gritos.
-¿De qué hablas?
-¡Kaito Kid es el nombre que invento el tío Toichi!
-¡¿Qué? – Sorprendida ante tal declaración, lo había olvidado por completo. – P-… ¡¿Pero que no el tío Toichi…?
-¿Acaso no se te es familiar? – Fire la interrumpe.
-¿Eh? – Estuvo pensando detenidamente en la foto, si no es Toichi Kuroba, entonces…
-¡Tonta! ¡Es su hijo! - Grito Snow perdiendo los estribos ante la lentitud de Kazuha.
-¡¿Qué? ¡¿Kaito? ¡¿Es Kid?
-¡Mi hermano va ha venir! – Sophie alzo sus manos al cielo, cayendo las largas mangas de su túnica a sus hombros, estaba emocionada.
-Pero aún no entiendo. – Ran tomo la palabra. – ¿Qué hace Kaito en el mundo humano?
-Pues… - De un momento a otro, Sophie ahora reflejaba tristeza, los recuerdos venían.
-Kaito Kuroba fue desterrado por su propio padre. – Dijo Fire.
-¿Qué? – Kazuha se sorprende. – ¿Por qué?
-Por una mortal sobre sus deberes. – Fue Winter quien respondió.
-Mi hermano vino al mundo humano cuando era niño junto a papá.
-Cuando Toichi estaba como Kaito Kid – Snow siguió. – Buscaba su perdido broche, el que le daría a su esposa de aniversario y en ese tiempo, Kaito conoció a una mortal.
-Hace cuatro años, mi hermano volvió al mundo mortal y la volvió a ver… Su nombre es Aoko Nakamori y se enamoro de ella.
-Le dijo a su padre lo que sentía y Toichi se enojó y lo mantuvo encerrado en el palacio, lo hechizo para no escapar de los terrenos del palacio. – Continuo Winter. – Pasaron días y Kaito comenzó a actuar distante, su única comunicación era Sophie y yo, no quería hablar con nadie más… También se volvió distante, frío… Hasta que cayó en depresión.
-Mi padre estaba muy triste al verlo en ese estado… No dejaba de culparse y por eso, lo desterró al mundo humano, le dio ese ligero castigo ya que aún estaba yo… Kaito poco a poco se recuperó y volvió a ser el mismo de siempre mientras compartía su nueva vida con esa Aoko.
Ran y Kazuha estaban tristes, lo que le paso a Kaito era otra consecuencia para los mágicos que se enamoran en mortales, otra cruel historia de amor… Pero sus pensamientos se interrumpen al oír un grito en el interior.
-¿Acaso es la hora? - Preguntó Ran al ver el reloj.
-Hermano – Sophie no pensaba esperar más. – ¡Hermano! – Kazuha la toma de los hombros para que no corra.
-¡Espera Sophie! De seguro Kaito uso magia contra los policías, debemos tener cuidado.
-Es hora de una pequeña reunión. – Sentenció Snow mientras las divinidades corrían hacía el lugar del crimen.
