Capitulo 13: La triste historia de Ai.
Temari no podía encontrarse más confundida de cómo lo estaba en ese momento al encontrase repentinamente enfrente de una enorme puerta de madera. Intentó recordar como había llegado a ese lugar, pero su mente se encontraba en blanco. Entonces escuchó un grito, seguido por otro y luego otro los cuales pertenecían a Shikamaru y parecían porvenir del otro lado de la puerta.
"Él se encuentra del otro lado"
Sin pensarlo abrió la puerta y entonces vio a Shikamaru, inmóvil, encadenado a una pared. Lentamente se acercó y con cada paso que daba sentía una fuerte opresión en su pecho.
"¿Por qué no se mueve? Acaso no estará…"
Se colocó en frente de él y lo miró a los ojos sintiendo que su corazón se iba a salir en cualquier momento. Delante de ella estaba el cuerpo sin vida de Shikamaru.
Quería gritar, pero su voz se ahogo en su garganta. Deseaba correr y vengar su muerte, pero sus pies la obligaban a permanecer inmóvil. Solo podía quedarse ahí viendo ese cadáver.
Entonces escuchó una risa a su espalda. No quiso darse la vuelta, en su interior sabía que era Yami disfrutando su victoria. Tomó entre sus manos la cabeza de Shikamaru y le dijo en un susurro:
– Si tú no estas en mi vida no tengo motivos para seguir respirando. Por eso no permitiré que esto te suceda.
En ese momento Temari cerró los ojos. Cuando los abrió nuevamente pudo ver a Tetsu y Ryu acercándose con kunais en sus manos. Deseaba acabar con ellos y terminar con todo de una vez sin embargo una voz en su cabeza la detuvo.
"Es muy peligroso que hagas eso. Lo mejor es fingir que sigues dormida, los cristales de protección que tienes en tu abanico y el del broche de la chica rubia no les permitirán acercarse. Sé que quieres evitar pasar por lo que yo pasé, por lo cual si quieres lograrlo no cometas el mismo error que yo cometí."
Algo insegura, Temari obedeció y cerró los ojos. Para su suerte ellos no notaron que había despertado además de chocar contra el campo de fuerza de los cristales cuando quisieron acercarse haciendo que un furioso Ryu intento romperá romperlo sin éxito.
– El campo de fuerza de los cristales es indestructible – Dijo Tetsu molesto pero resignado – Lo mejor será mantenerlos encerrados dentro de él hasta que terminé la ceremonia, la jefa estará tan contenta en ese momento que no le importara que hallamos fallado en nuestra misión.
– Hay un problema – Intervino Kisho acercándose– Esa rubia nuevamente escapó de mi técnica.
– Puede ser, pero ella se enfrentó al ejercito y antes de eso a la gran Yami, sin contar la escapa de tus técnicas. Su cuerpo debe estar agotado y lo mas probable es que en este momento se encuentre inconsciente por eso – Respondió Tetsu – Ella no es un problema, pero por precaución lo mejor es que permanezcamos en guardia.
Los tres rodearon los cuerpos inertes de los ninjas atentos al menor de sus movimientos y esperando que el campo de fuerza cediera para poder completar su misión.
Mientras tanto Temari hacia un esfuerzo por permanecer lo más quieta posible, pero la angustia que sentía al no saber como se encontraba Shikamaru no le facilitaba las cosas. Entonces recordó lo que le había dicho la voz en su cabeza:
"… Sé que quieres evitar pasar por lo que yo pasé, por lo cual si quieres lograrlo no cometas el mismo error que yo cometí."
Ese mensaje la confundía. No entendía a que se refería con eso haciendo que mentalmente se preguntara si Ai tuvo que pasar algo parecido. Una vez que pudo relajarse sintió que su mente se separaba de su cuerpo y abrir los ojos se vio envuelta en una inmensa oscuridad que le hacia preguntarse si había caído nuevamente en la técnica de Kisho.
– Estamos en tu mente, Temari. Te traje aquí para poder responder a tu pregunta
Esa voz provenía detrás de ella, la misma que había empezado a escuchar desde que se enfrentó a Yami, la voz de Ai. Se dio la vuelta para poder verla y se encontró con una sorpresa. Ella esperaba ver a una mujer imponente, hermosa y fuerte como se la habían descrito las guardianas, una versión mejorada de si misma como en aquella pintura del castillo, pero se encontró con todo lo opuesto.
Ai estaba muy pálida y desarreglada luciendo notoriamente enfermiza, pero lo que mas le inquietó fue su mirada. Sus ojos eran los de una persona que acababa de llorar y lo confirmaba la tristeza que en ellos se reflejaban.
– No soy de seguro lo que esperabas – Dijo Ai adivinando sus pensamientos – Mi vida perdió su rumbo el día en que perdí a Yusei.
– ¿Me dirás que fue lo que pasó? – Preguntó acercándose un paso, sin poder evitar que se notara su curiosidad al tiempo que temía la respuesta que obtendría
– Creo que sería mejor si te lo mostrara – Respondió Ai desapareciendo para hacer aparecer en su lugar apareció un espejo de cuerpo completo – Solo debes mirar el espejo.
Temari miró fijamente su imagen reflejada en el espejo notando como su figura se difuminada y en su lugar podía observar a Ai corriendo por un bosque con unas gruesas lágrimas recorriéndole el rostro. La lluvia parecía no incomodarla hasta que se tropezó con algo y cayó al piso lleno de lodo para luego emprender nuevamente la marcha. Su estado de agotamiento era notorio, pero no pensaba dejar que eso la detuviera.
Al poco tiempo llegó a una cueva rodeada de ninjas. Los intentó atacar dándose cuenta de que ya que no tenía energía y sin embargo no pensaba detenerse por ello. Ella había ido con la intención de rescatar a Yusei y nada se lo iba a impedir. Tomó su abanico reuniendo todas las fuerzas que le quedaban en un último ataque con el cual logró elevarlos en el aire. Sin embargo ella no se esperó para confirmar la efectividad de su ataque cuando entró en la cueva buscando a su amado con la mirada encontrándolo amarado en una esquina. Se acercó a él y lo desató lo mas rápido que sus temblorosas manos se lo permitían.
Una vez que libre se disponían a salir cuando se vieron rodeados por los mismos ninjas. Ellos apoyaban la guerra interna que se estaba librando y se les había ocurrido que apoderándose de los espíritus jutsu que poseía Yusei podrían derrotar a Ai y reiniciar los enfrentamientos. Intenciones que para ella eran conocidas con lo cual los desafió dejando atrás a un frustrado Yusei que quería ayudarla, pero no poseía ningún talento en el combate y los espíritus jutsu aun no se recuperaban de la última pelea.
No les costó mucho hacer caer a Ai al suelo, momento que fue aprovechado por sus oponentes para destruir su gran abanico rojo. Ella había dejado su pequeño abanico en un descuido y ahora no tenía armas para enfrentarlos. Vio como uno de los ninjas se le acercaba con una espada y lo único que pudo hacer fue cerrar sus ojos para esperar su muerte, pero tras de unos segundo los abrió nuevamente extrañada de que aun no hubieran dado el golpe final.
Lo que vio fue a Yusei protegiéndola. Él había recibido el impacto de la espada y su cuerpo cayó encima del de ella. Cuando el segundo ataque comenzaba a tomar forma apareció Naftanelele obligándolos a efectuar la retirada.
Una vez solos, Ai recostó a Yusei en el suelo e intentó curarlo sin éxito. No pudo evitar llorar ante la idea de verlo morir ante sus ojos.
– No llores que nada de esto es tu culpa. – Dijo con voz débil, notándose que con cada palabra que pronunciaba agotaba la poca fuerza vital que le quedaba.
- – ¡Claro que lo es! – Refutó – Ellos iban tras de mi y solo te capturaron para poder obtener a los espíritus jutsu y vencerme, y luego yo que supuestamente vine a salvarte me descuide y por eso ahora...
– Cálmate Ai. Nuestro destino no es estar juntos en esta vida y sabes que no considero una forma mas digna de morir que por proteger a la única dueña de mi corazón.
– ¿Naftanelele no puede curarte? – Murmuró acercando su rostro al de él para poder escuchar la respuesta a su pregunta – Si tú mueres ella también.
– No puede hacerlo. – Fue la respuesta que obtuvo – Pero recuerda esto: it caiah im ed sidensint omoc dregan atnes Naftanelele ed erzafue al… es por eso que si yo muero ella solo se introducirá en un profundo sueño del cual despertara cuando se cumpla la condición que te dije el otro día.
– ¿La que escribieron en la pintura nuestra?
– Sí, solo te pido una cosa, un último beso.
El dolor que debía de sentir era notorio por lo cual Ai no perdió tiempo al acercar sus labios a los de él en el último beso que se daban. Cuando se separó, notó que Naftanelele ya no estaba y colocando su cabeza sobre su pecho confirmó su sospecha: él había muerto.
Tras mostrar esa escena, la imagen en el espejo volvió a cambiar mostrándole a Temari su reflejo permitiéndole ver a Ai colocarse a su lado.
– No quiero que cometas el mismo error que yo. Trate de salvarlo y por eso cometí muchos errores como atacar cuando estaba agotada. Usar las emociones como fuente de energía tiene un punto débil y es que no eres consiente del gasto de energía sino hasta que es muy tarde. – Dijo Ai con una convicción que contradecía su apariencia – Otro error que estas cometiendo es no confiar en tus compañeros, ellos también quieren rescatarlo y tú simplemente los has estado ignorando. No te desesperes por el hecho de que el eclipse se esté acercando porque Yami no es un enemigo fácil y si no tienes cuidado la historia podría repetirse.
Temari sintió el peso de sus palabras obligándola a reflexionar sobre la imprudencia de sus acciones. Sin embargo la principal duda que poseía era referente a una criatura que apareció durante la visión pero cuando estaba a punto de preguntar por Naftanelele se vio interrumpida por Ai que siguió con su discurso.
– Te aconsejo que dejes de negar lo que sientes – Dijo notando la confusión en la expresión de Temari lo cual hizo que una débil sonrisa se formara en su rostro. – Me tomó mucho tiempo reconocer que estaba enamorada de Yusei y por eso fue que lo perdí. Los cristales reaccionan a tus emociones y el negar que sientes algo te debilita, cuando deje de escuchar a mi cabeza y escuché a mi corazón mis poderes aumentaron, sin embargo ese día habíamos discutido y como ese abanico que tienes tú ahora me lo había dado él lo deje tirado en algún lugar. Si lo hubiera tenido cuando me enfrente a ellos, por mas agotada que estuviera los hubiera derrotado.
– Eso no que tiene que ver conmigo – Respondió Temari a la defensiva.
– Tú amas a ese chico y él te ama a ti. En el mismo momento en que dejes de inventar excusas descubrirás cual es tu verdadero poder.
– Yo no lo amo, él es como un….
– Esa es una excusa, pero sé que nada puede ser forzado por lo que no pienso insistir en el tema– Le interrumpió Ai levemente divertida al recordar cuando ella estuvo en su posición para luego retomar un aspecto serio – Tetsu y Ryu están bajo el control de Yami, la piedra trasparente en tu abanico es el cristal de la verdad y si lo activas los liberaras a ellos y a los otros ninjas de Kisho. Suerte.
Antes de que pudiera detenerla, Temari se encontró sola en su mente dándole tiempo para encontrar la verdad en todo lo que había presenciado, con la excepción de que no estaba enamorada de Shikamaru. Decidida a no cometer los mismos errores cerró sus ojos y cuando los abrió nuevamente vio a Ryu, Kisho y Tetsu rodeándolos. Cuidadosamente tomó el abanico y toco con su dedo índice la pequeña piedra trasparente asegurándose de que no notaran sus movimientos.
"Ahora es cuando empieza la verdadera batalla, ¿me pregunto como reaccionara Yami ante esto?"
Temari se levantó haciendo un pequeño movimiento con su abanico, el cual emitió un fuerte destello que despertó a sus compañeros y dejó aturdidos a Ryu y Tetsu. Kisho, quien por estar unos pasos más atrás logró evitar el ataque, al ver lo sucedido le arrancó a Ino su broche y desapareció en una nube de humo.
Sin perder tiempo, Temari corrió hasta la puerta y la intentó derribar con su gran remolino cortante, pero un campo de fuerza detuvo su ataque. En lo alto de la gran puerta logró divisar el broche de Ino quedando evidenciado el plan del fugitivo, usarlo para proteger el castillo e impedir que ingresaran.
No dispuesta a dejarse desaminar por ese contratiempo mejor, caminó directamente hacia donde estaban Ryu y Tetsu quienes aun estaban sentados en el suelo notoriamente confundidos. Se colocó enfrente de ellos con una mano en la cintura mientras que con la otra los apuntaba con su abanico y con una voz imponente les dijo:
– ¿Nos van a ayudar a luchar contra Yami? Ella es la verdadera causante de los males de su país y sé que ustedes fueron manipulados por ella. Solo por eso aun siguen con los huesos intactos porque personalmente, y después de todo lo que hicieron, ustedes dos ya estarían en un hospital o en un cementerio. Por eso limítense a responder con un si o un no, y háganlo rápido que no tengo tiempo que perder.
Los ninjas de la hoja no entendían nada, pero la seguridad con la que Temari habló les dejo en claro que tenía algo en mente. Por su parte, Ryu y Tetsu se habían quedado sin habla al repentinamente encontrarse enfrente a la rencarnación de su heroína la cual parecía hablarles desde lo alto con una determinación que no creyeron que alguna persona pudiera poseer. Fue entonces cuando recordaban todo lo que hicieron cuando estaban bajo el control de Yami y entendían a la perfección a que se refería, por lo cual asintieron con la cabeza con timidez.
Ante ese gesto Temari no pudo evitar sonreír y nuevamente habló, esta dirigiéndose a todos los presentes:
– Muy bien. Quiero que escuchen con atención lo que voy a decir …
