Capítulo doce:
-Confianza-
-¿Sabes, Quinn?... ya basta- detuvo sus pasos, interponiéndose en el camino de la rubia.
Fabray se frenó en seco, y le dio una imponente mirada de desprecio, para posteriormente seguir con su camino.
-¡eso!- apresuró sus pasos para alcanzar a la rubia -¡eso es de lo que estoy hablando!- espetó una vez que tuvo en su campo de visión uno de los laterales de la cara de Quinn, y lograr ver cómo a esta última se le formaba una tímida sonrisa -¡Ya saca esa estúpida sonrisa de tu cara, y explícame de una vez qué mierda te está pasando, Fabray-
La rubia inhaló profundamente y exhaló durante varios segundos, transformando la exhalación en un suspiro.
-¡Maldita sea, Fabray, no me digas que…!- exclamó perpleja.
-¿No te digo que qué?- inquirió levantando una de sus cejas previamente a observar el comedor que aparecía frente a ellas.
-No tengo idea, mas todo apunta a que estás enamorada pero dudo que lo estés… soy capaz de apostarle mi alma al diablo, de hecho. Tú jamás te enamorarías… eres una zorra inconmovible, vil, y sin corazón- le sonrió tomando asiento en una de las mesas disponibles.
Quinn levantó, nuevamente, una de sus cejas a la vez que la miraba sin expresión -Gracias por eso, Santana- ironizó –Además no podrías apostarte a ti misma tu alma, ¿No?- recibió una sonrisa de agradecimiento, como si aquello hubiese sido un halago, por parte de la chica -Y sólo para ser clara… no estoy enamorada- frunció el ceño al oír su propio tono de voz. No supo si decía aquello para tratar de convencer a su amiga, o a sí misma. –De todas formas puede que haya alguien que sí logre enamorarme, ¿No lo crees?- aflojó su expresión, subiendo ambos hombros.
Su amiga la miró fijamente con un gesto de concentración como si estuviera asimilando la pregunta –Mh… la verdad es que- hizo una pausa al ser consciente que la rubia esperaba su respuesta –No- rió ante el gestó que tomó la cara de la rubia –Ya te dije… no tienes corazón, Quinn. Es imposible que sientas ese tipo de sentimientos-
-Ya…- respondió exasperada. Le molestaba que Santana dijera eso porque, sí, tal vez ella no lograba enamorarse los años anteriores pero estaba segura que era totalmente debido a su sexualidad, mas su amiga no sabía aún sobre aquello.
-Vas recuperando tu habitual genio- interrumpió, Santana, los pensamientos de la rubia.
-¿De qué hablas?- cuestionó sin despegar su mirada de su regazo.
-Bueno, aún debes explicarme de qué se trata esa estúpida sonrisa, implantada en tu cara, que me fastidia cada vez que te veo- la rubia levantó instantáneamente su mirada hacia la de su amiga -¿Y de qué se trata toda esa mierda del Glee Club?, ¿Estás loca o algo?- la reprendió con el tono de su voz –Estás actuando insólitamente desde que entraste a ese estúpido Club, literalmente…-
-Basta, Santana- tensó su mandíbula, tratando de controlarse. Quizás el Club de coro no era el mejor en lo que respecta a estatus social, pero a ella le agradaba porque, de alguna forma, le hacía sentir libre, también había ido encariñándose de los integrantes de éste –aunque lo negara continuamente-, y porque, fundamentalmente, estaba Rachel en él.
-No, Basta tú, Fabray- refutó la chica.
-¿Estás insinuando que el Glee Club me ha hecho cambiar?- miró con los ojos entrecerrados a su amiga.
-Estoy insinuando que tú eres la que ha cambiado-
-¡Sigo siendo yo misma, maldita sea!- empuñó una de sus manos para posteriormente dejar caer su cabeza en la superficie de la mesa.
Su amiga latina, Santana, quedó observando la actitud de la rubia mientras buscaba explicaciones, en su mente, respecto a la actitud de la chica.
Trató de cambiar su postura, y lentamente acercó una de sus manos a uno de los brazos de la rubia, tratando de obtener su atención varias veces. Quinn sólo levanto su cabeza cuando escuchó una dulce voz saludarla, proveniente detrás de Santana.
-Hola, Rachel- sacudió fuertemente su cabeza –Buenos días, profesora Berry- sonrió a la vez que un leve color tomaba sus mejillas.
La rubia no despegó aquella intensa mirada del camino que recorría la morena, ni siquiera prestó atención a los continuos llamados de la latina.
Fueron alrededor de tres minutos los que Rachel demoró en comprar su café, y dirigir sus pasos lejos de la vista de la rubia. Se frenó un momento para posteriormente dar la vuelta. Quinn rápidamente subió una de sus manos en gesto de despedida, pero la bajó inmediatamente al darse cuenta que Rachel no se había volteado para contribuir al gesto.
La rubia volvió a mirar a su amiga una vez que la profesora ya no se encontraba en su campo visual.
-Ok- arrastró las palabras –Ahora explícame qué mierda fue eso antes de que exteriorice lo que estoy pensando- apeló la latina provocando que la sonrisa, que aún portaba la rubia se desvaneciera.
-¿Qué estás pensando, Santana?- murmuró fijando la mirada en sus dedos.
-Oh, no. No trates de evadirme, Fabray. Ahora mírame- demandó, nuevamente -¿Qué fue todo eso con la nueva y sexy profesora?- cuestionó una vez que la rubia volvió a mirarla –Sólo faltó que babearas.-
La rubia apartó su mirada a uno de los laterales, observando a su alrededor –No hables estupideces, Santana-
-¡Tienes un crush!- exclamó sorprendida -¡Quinn Fabray tiene un maldito crush con la nueva profesora!-
-¡Baja la voz, Santana!- apeló con la mandíbula tensa.
-No lo has negado…- insinuó con maldad.
-No tengo ningún tipo de crush con Rachel, ni siquiera sé qué mierda es exactamente eso- espetó exasperada.
-Eso es lo de menos. Te gusta la profesora nueva, Fabray. Y no trates de negármelo-
La rubia observó el sitio en el que se encontraba, sintiéndose extrañamente incómoda y necesitada de privacidad.
-Vámonos de aquí, Lopez-.
Habían abandonado el comedor hace algunos minutos atrás, y la rubia aún era incapaz de emitir algún tipo de palabra.
Su cuerpo reaccionaba cada vez más nervioso con el tiempo.
Comenzó caminando mientras frotaba levemente su sien. Posteriormente la misma mano se deslizó hasta su frente, provocando que cerrara los ojos previamente a mover la palma hasta su boca, dándole paso a comenzar a presionar su labio inferior antes de morderlo nerviosamente, provocándose, así, pequeñas llagas que tenían un leve sabor a sangre.
-Entonces… todas esas bromas que te dije aquella vez eran ciertas…- comenzó la latina al ver la indecisión por parte de su amiga.
-¿De qué bromas me hablas?- preguntó por inercia, sin tomar realmente atención a lo que emitía su amiga.
-Ya sabes, Fabgay… sobre tu sexualidad-
La rubia se limitó a mirarla tratando de decirle todo a través de sus ojos.
-Está bien, tal vez no seas lesbiana pero…- fue interrumpida.
-¡Baja la voz, Santana!- apeló nerviosa.
-Ya… está bien- espetó casi susurrando –Tal vez, como ya te dije, sólo tienes una especie de crush con la profesora, y no me extrañaría, yo también podría tenerlo…-
-¡No, tú no puedes mirar de esa forma a Ra… a la profesora Berry!, y explícame ahora qué es eso de tener un crush- trató de aparentar su mejor faceta de desinteresada pero terminó fallando totalmente.
-Bueno, es un tipo de enamoramiento momentáneo… o algo así- hizo un gesto con la mano, restándole importancia.
La rubia rió con suficiencia –Yo no tengo un crush con Rachel- aseguró tomándose el tiempo para proseguir con la conversación –A mí me gusta… me encanta Rachel Berry-
Quinn sintió sumergirse en un ensordecedor silencio que comenzó a terminar con toda su paciencia, al verse observada de aquella manera por su amiga.
-¡Lo sabía, Fabray! Siempre lo supe- rió con una enorme sonrisa –Mi gaydar nunca falla-
-¿Tu gayqué?- preguntó confundida.
-Olvídalo.- comenzó a dar vueltas al rededor del cuerpo de la rubia, caminando pausadamente –Así que ese es el porqué de tu repentino ingreso al Club de idiotas, ¿eh?- se frenó frente a Quinn –Quién lo diría. La capitana de las porristas, la más popular de todo este maldito establecimiento, y la novia de Finn impotente Hudson- rió con ganas –Qué mal por ti, Fabray. Te interesas por alguien que quizás jamás estará a tu lado, y que claramente nadie se lo espera- comentó provocando la molestia en la rubia, quien empuñó ambas manos a sus costados –Al menos, déjame decirte que… No tienes mal gusto, Fabray… aunque- lanzó una mirada hacia la derecha, obteniendo una visión de Rachel quien les regalaba una amplia sonrisa.
-No hables mal de ella, Santana. Te lo prohíbo- tomó una de las muñecas de la latina, alejándolas del lugar –Lopez, eres la única persona que estudia aquí que lo sabe. Confío en ti-
La latina la miró por unos segundos, analizando sus palabras -¿Cómo puede ser tan fácil para ti?-
-¿Eh?-
-¿No te sientes mal por enamorarte de tu profesora?- susurró la pregunta.
-No estoy enamorada de ella, pero… no, no me siento mal por eso, San- alzó ambos hombros.
-¿No?, ¡pero si es mujer!... –
-¿Y cuál es el problema en que sea mujer, Santana?- preguntó con desprecio. La actitud de su amiga le comenzaba a fastidiar.
-¿No… no te da miedo lo que piensen y digan los demás?- cuestionó con un hilo de voz.
Y fue en aquel momento en que la rubia supo lo que pasaba por la mente de la latina.
La rubia era consciente de lo que estaba viviendo Santana, podía observar la forma en que su actitud cambiaba radicalmente cuando se encontraba con la tercera de sus amigas, Brittany. Muchas veces tuvo que actuar como si nada pasara cuando alcanzaba a oír los susurros que compartían sus amigas, muchas veces también, cuando lograba sorprender a ambas observándose a la distancia. Fueron reiteradas veces la que tuvo que reprimir las preguntas que deseaba hacerle a Brittany o Santana pero ella sabía que no debía presionarlas, tenía la certeza que las chicas dirían lo que sentían en algún momento, y claramente allí iba a estar ella para apoyarlas.
Pero no fue consciente que el terror al rechazo era la explicación de todo el silencio que guardaba su amiga, hasta que Santana formuló aquella pregunta llena de curiosidad y un miedo palpable que, obviamente, la rubia fue capaz de notar.
-Si te soy sincera, Santana, no lo sé- espetó sintiéndose desorientada luego de que aquellos pensamientos la abrumaran.
Claro, porque ella probablemente nunca se entere de aquello…- murmuró para sí misma, la latina.
-Bueno, no lo sé… quizás algún día-
-¡¿Qué?!- la latina la observó estupefacta -¿Piensas decírselo?- la rubia levantó ambos hombros –Quinn… creo que no es correcto-
-¿Por qué no, San?-
-Porque… puede ser perjudicial, además ¿qué harás si te rechaza?-
-Estoy segura que tú estarás apoyándome si algo va mal en cualquier circunstancia, ¿No?- la rubia sonrió provocando que Santana se perdiera en un silencio lleno de pensamientos.
-Vale, debo decirte algo- apuntó con su dedo índice, a la cara de la rubia, firmemente -Tú has confiado en mí, y has sido tan valiente que creo que te lo debo… y además ya no puedo seguir guardándome esto, yo… yo- tragó fuertemente tratando de despejar sus nervios.
-Tranquila, Santana. Ya sé que estás babeando por Britt- le sonrió con dulzura.
-¡¿Qué?! ¿Cómo lo sabes?... O sea ¿quién te ha dicho semejante…- fue interrumpida.
-Santana…- la reprendió con el tono de voz.
-Está bien… pero escúchame, Fabgay, sí llegas a decirle de esto a alguien te juro que yo voy a…- fue interrumpida.
-No, no lo harás- rió ante la resignación de Santana.
-¿Sabes qué, Quinn?- recibió una mirada de la rubia –Hay veces en las cuales te odio- gruñó –Pero creo conveniente que pasemos por esto juntas- sonrió previamente a mirar y asegurarse que no haya nadie a su al rededor, y posteriormente abrazar fugazmente a su amiga –Se siente realmente bien haberlo dicho-
La rubia asintió con una sonrisa a la vez que por su mente pasaba un fugaz pensamiento que le decía que tal vez Santana pueda ayudarla con respecto a Rachel.
-Espera, ahora tengo una duda… ¿Soy demasiado obvia con Brittany?... O sea tú te has dado cuenta, ¿No?- cuestionó con terror.
-Bueno… no lo sé. Eres mi amiga así que creo que supe leer tu comportamiento- elevó ambos hombros.
-Ya no sé qué hacer, Fabray- espetó frustrada –Con Britt-Britt hacemos de todo lo que hacen las parejas, ya sabes…- elevó reiteradamente ambas cejas en modo sugerente, y Quinn supo que realmente Santana se sentía desinhibida tras contar sus secretos –pero para ella seguimos siendo sólo amigas, y yo… yo quiero ser mucho más que eso…¿Entiendes, Quinn?-
La rubia asintió mostrando comprensión -¿Has intentado hablar con ella sobre el tema?-
La latina la miró horrorizada -¿Estás loca, no?, no podría soportar su rechazo-
Quinn frunció el entrecejo –Pero si sólo les falta el nombre- murmuró
-Ya… ya lo sé- susurró con tristeza –Creo que a Britt le molesta todo esto de mi miedo…-
-¿Cómo?, pero… ¿Sólo tú tienes miedo, Santana?- la morena alzó ambos hombros con culpabilidad.
-¿Qué esperas?, ella siempre ha sido así de liberal. No le interesa lo que los demás piensen- murmuró con una sonrisa al recordar a la chica.
-Quizás sólo deberías hablar con ella sobre eso, ya sabes, es muy probable que terminen siendo novias luego de conversarlo- aconsejó tratando de sonreír -Es totalmente distinto a Rachel y yo- suspiró con melancolía recordando la cita.
-Claro que es diferente, no existe un Rachel y tú, Fabray- se burló, recibiendo una mirada asesina por parte de la rubia.
-Yo no diría lo mismo…- murmuró inaudiblemente.
-A ver… ¿Qué estás insinuando, Fabray?- la rubia elevó ambos hombros, sonriendo.
-Quizás si lo exista- rió nerviosa.
-Explícame eso inmediatamente antes que vaya directamente a Rachel, y le pregunte yo misma, ¿O sólo estás delirando, rubia idiota?-
-¡No!, no puedes hacer eso, Santana- se puso tensa –No sé si a Rachel le vaya a molestar que le diga a alguien sobre nuestra relación- murmuró.
-¡¿Qué mierda estás diciendo, Fabray?!- sonrió enormemente –¿Están tú y Rachel juntas?- prácticamente chilló de la emoción.
-Bueno, no es realmente una relación… Estamos conociéndonos para poder intentarlo en el futuro- cerró los ojos, tensándose cuando terminó de emitir la oración.
-¡Maldita sea!, ¿Cómo no me dijiste esto antes?- le dio un golpe en uno de los brazos –Quién diría, Quinn Fabray revolcándose con una de las profesoras del WMH, ¿eh?-
-Nosotras no nos revolcamos, San- espetó firmemente –Las relaciones no se tratan sólo de sexo, ¿sabes?-
-Eso es porque aún no has vivido esa experiencia, Fabray- se burló. –Oh, espera… ¿eres… somos del mismo bando?- la miró cómplice –Ya sabes… tijeritas…-
La rubia se sonrojó con furia antes de asentir con verguenza.
-Quinn, mírame- apeló la latina, recibiendo una mirada de decepción por parte de su amiga –No soy idiota, y si tú has llegado al punto de decir tus cosas es porque algo te está sucediendo. Vamos, soy todo oídos- alentó.
La rubia inhaló varias veces y tragó saliva otras tantas tratando de desvanecer el nudo que se había instalado en su garganta –No, no lo sé, San- espetó en un hilo de voz –creo que… que necesito apoyo, sólo quiero que alguien me aconseje- murmuró a la vez una lagrima rodaba por sus mejillas.
Santana la miró sintiendo el dolor que transmitía la rubia, esperando a que su amiga dijera algo más pero al no ser así, decidió proseguir –Pero… ¿Ya tienes a la chica, no? No veo lo malo en eso- murmuró regalándole una suave caricia en el brazo.
-Nada, es… es perfecto. Ella es adorable, ¿Sabes?- rió dejando escapar un sollozo –Es sólo que siento que ella… ella tiene más apoyo… Rachel se ve con demasiada experiencia, y temo no ser suficiente para ella. Me… me siento presionada, siento que no soy lo que ella espera- miró a su amiga, dejándole ver las abundantes lagrimas que caían –Yo… yo no pretendía que tú cargaras con este peso, no pretendía decírselo a nadie- inhaló –Pero las palabras… simplemente… salieron. Necesito que me ayudes, Santana.- miró a la chica –Ayúdame a ser lo suficientemente buena para Rachel-
Santana frunció el ceño previamente a abrazar a la rubia –No soy yo quien debe ayudarte en eso, Fabray. Si te sientes así es únicamente porque aquella estúpida enana está haciendo que tú sientas que no eres merecedora de ella-
-¡No!, no es eso, Santana- balbuceó
-Bueno, así suena para mí- tensó su mandíbula –Quinn, escúchame bien. Habla con Rachel sobre cómo te sientes, no dejes que nadie te haga sentir que no merecer ser feliz con quien tú quieras, ¿Vale?- la rubia asintió –Y si sigues sintiéndote así, iré yo por cuenta propia y patearé el trasero de esa morena hasta que decida alejarse de ti, porque aunque tú no lo quieras… no dejaré que nadie te haga daño, ¿De acuerdo?- la rubia negó –Me da igual si no estás de acuerdo, Fabgay… nosotras junto a Britt hicimos una promesa y pienso cumplirla-
-En realidad no es culpa de Rachel, Santana- confesó –Es culpa de mi inseguridad- aseguró ante el entrecejo fruncido de su amiga –Rachel es genial, me hace sentir bien, a gusto… me hace sentir deseada de la forma correcta, no de la manera en que lo hacen todos estos pervertidos necesitados de placer… pero lo más importante es que me cuida… me cuida hasta de ella misma, a veces- espetó sin saber que esa era una de las principales razones en que la morena decidía ir despacio con la rubia –Es sólo que… cuando estábamos en nuestra primera cita- se sonrojó ante la mirada sorprendida de la latina –Y única, hasta el momento- rió –Ella me dijo que lo tomáramos con calma… lento-
-¿Y qué más esperabas, Fabray?- interrogó confundida -¿Contraer matrimonio en la primera cita?- se burló
-Eh… bueno, yo- se sintió estúpida al escucharse tartamudeando –No… no soy muy experta en este tipo de cosas, Santana- admitió.
-Agh, no seas hipócrita, Quinn- regañó –Has salido en un millón de citas con Hudson-
-Eso no es completamente cierto… Nunca hemos tenido una, en realidad-
-Me estás tomando el pelo, ¿No?- la rubia negó con sutileza.
-Y bueno… obviamente no quería que me pidiera matrimonio- espetó con molestia –Es sólo que pensé que… íbamos a empezar a salir oficialmente desde ese día… ya sabes, como novias- murmuró.
La latina la miró con ternura, eran pocas las veces en que la rubia actuaba de aquella forma –Quinn… es claro que Rachel no iba a querer arriesgarse de inmediato. Esto que ambas están haciendo es demasiado peligroso para ella y para ti- informó recibiendo el asentimiento de la chica –Primero debe conocerte, aprender de tus sentimientos y actos, saber cómo actuar delante de los demás cuando ya sean algo más serio, ¿Lo entiendes ahora?-
-Claro que lo entiendo, es sólo que no puedo dejar de sentirme así… siento que hay algo que no le permite ser ella misma- suspiró –Como si me mostrara sólo algunas partes de ella-
-Bueno, en eso yo no te puedo ayudar… debes hablarlo con ella, ¿No crees?- sonrió dándole el mismo consejo que había recibido anteriormente por parte de la rubia.
-Vale, Fabray, te dejaré de fastidiar un momento. Tengo clases con la profesora Carter, y ya sabes que no puedo llegar tarde-
-A ti nunca te ha interesado seguir las reglas, Santana- murmuró tratando de retomar su habitual estado de ánimo.
-Lo sé, es sólo una excusa para irme con Brittany- le regaló una sonrisa –Deberías ir con tu chica, Fabray- palmeó el trasero de la rubia, antes de darse vuelta y dirigirse en busca de Brittany.
-¡No es mi… ya sabes!- gritó posteriormente a observar a su al rededor -¡Pero lo será!- emitió una sonora risa cuando vio a su amiga darse vuelta y levantar ambos pulgares en afirmación.
Quinn comenzó a mover lentamente sus pies hacia su siguiente y última clase de aquel día.
Se sentía liberada pero tensa, a la vez.
Ella no tenía intenciones de decirle a alguien sobre lo que sucedía entre la morena y ella. Sabía que era peligroso, mas no pudo detener sus palabras una vez que salieron de su boca.
Desde que había visto a Rachel, por segunda vez, supo que la morena iba a ser una persona que provocara diferentes y excesivos cambios en ella. Cuando la oyó cantar se dio cuenta del efecto que producían en ella las grandiosas cualidades que tenía escondidas, y definitivamente, desde que conoció la forma de ser de Rachel para con los demás, fue consciente que se terminaría enamorando de su profesora.
Se había sentido estúpida porque a pesar de tener una inclinación sexual hacia el mismo sexo, pensó que todo podría salir bien de algún modo, pero no estaba contando, en aquel momento, con que se iba a enamorar de una de sus profesoras.
Al inicio estaba convencida de que aquello nunca pasaría y podría terminar mal para ella, había hasta decidido alejarse pero después de compartir diferentes situaciones con la morena, supo que tenía que arriesgarse aunque recibiera, así, el rechazo de Rachel y de todos los demás.
En aquel momento no se sentía presionada en buscar ayuda en alguno de sus amigos, ajenos a este tipo de sentimientos de la rubia, ya que estaba lo suficientemente ocupada lidiando con sus propios pensamientos y emociones. Pero no fue de la misma manera cuando estaban oficialmente dando pequeños pasos para formar una relación.
Se sentía emocionada y a la vez decaída.
Se sentía merecedora de la morena, y a la vez pensaba que Rachel merecía mucho más.
Creía que Rachel Berry no estaba totalmente cómoda con ella, y por eso había optado "el conocerse" como la mejor de las opciones. Y Quinn necesitaba urgentemente oír consejos de alguien. Anhelaba con celeridad que alguien la escuchara y poder hablar de lo que sentía.
Y al parecer, para Rachel no era tan difícil como lo era para Quinn. La morena tenía de apoyo a su mejor amigo, en cambio la rubia sentía que iba con desventaja.
Fabray sabía con antelación que su mejor amiga, Santana, tenía sentimientos por otra de sus amigas, Brittany. Y en el momento en que la latina insinuó todas aquellas palabras, Quinn sintió que era el momento de buscar apoyo en una de las únicas personas en la cual confiaba.
Ahora mientras se dirigía a su última asignatura, se arrepentía de haberle dicho aquello a su amiga. ¿Y si Rachel se molestaba, y decidía dejar todo lo poco que llevaban hasta ahí?, a la rubia se le aceleraba el corazón, y le fallaba la respiración ante el pensamiento. También se sentía con un peso menos en sus hombros, que fue reemplazado por uno nuevo. Y No sabía cuál de los dos era peor.
Habían pasado los minutos y Quinn ni siquiera se enteró de aquello.
Estuvo golpeando su lápiz contra la superficie de la mesa mientras navegaba entre aquellos pensamientos.
Enamorarse de Rachel Berry definitivamente la terminará volviendo loca.
Caminó pausadamente hacia la salida del establecimiento cuando se encontró con Rachel saliendo del salón de retención.
Fue consciente que el resto del alumnado caminaba apresuradamente hacia la salida. Y aquello la impulsó a acercarse a la morena, golpeándole el cuerpo con el suyo, e ingresando, así, ambas al salón previamente a que la rubia se encargara de cerrar la puerta.
-Hola, Berry- saludó -¿Me extrañaste?- finalizó murmurando sobre sus labios cuando terminó por acorralarla en el mesón.
-Ho… Hola- frunció el ceño cuando vio que la rubia se alejó sin, al menos, rozar sus labios –Sabes que sí- espetó agarrándola de la muñeca, y jalándola cerca de ella –Tienes los ojos hinchados, ¿pasó algo?- interrogó a la rubia, frunciendo su ceño y llevando una de sus manos para correr uno de los mechones que invadían la cara de la porrista –Has estado llorando, Quinn- afirmó la morena.
-No ha sido nada…- murmuró tratando de soltarse del agarre, a la vez que evitaba mirar a la chica.
-¿Entonces por qué no me lo cuentas?- llevó su mano al mentón de la rubia, obligándola a encontrarse con sus ojos.
-No… no quiero preocuparte- murmuró escondiendo su cara en el cuello de la morena.
-Entonces dime qué es lo que ha pasado- la alejó suavemente para volver a mirarla a los ojos –Vamos, Quinn, coopera…- suplicó –Creí que lo íbamos a intentar… que nos íbamos a conocer de a poco pero si decides guardarte las cosas… no ayudará- murmuró con tristeza.
-Sólo… he estado hablando con Santana- la morena asintió.
-¿La morenita, porrista?- recibió la afirmación de la rubia –Sí, las he visto- le sonrió, abrazando a Quinn por la cintura –Y bueno… ¿Qué sucedió?, ¿Se han peleado?-
-Hemos discutido… y me he alterado, pero no… no es nada- sonrió débilmente.
-Ya… tranquila- la acercó más a su cuerpo, envolviéndola en un abrazo que la rubia necesitaba desesperadamente –Todo estará bien- la rubia asintió sin emitir palabras.
-Bésame, Rachel- apeló tras alejarse levemente de la chica –Por favor, hazlo- suplicó –Bésame porque lo necesito, no preguntes, sólo bésame- Y sin decir nada más, atacó los labios de la morena, sintiendo como aquel contacto lograba relajarla enormemente, y sentirse estúpida, a la vez, por sentir que había traicionado a la morena que se dejaba dominar ante la batalla de lenguas.
-¿Te llevo a casa?- murmuró en un suspiró tras descansar su frente en la de la porrista.
-Claro, te… te espero unos metros más allá del estacionamiento- suspiró tras dejarle un dulce beso en los labios.
-Bueno, iré a… a…- sonrió tras demostrar que el beso de la rubia la había dejado sin aliento –Confirmar que el horario de retención terminó sin ningún tipo de problemas- dio un último beso a Quinn –No te alejes demasiado, puede ser peligroso- y posteriormente a aquello abandonó el salón con una actuación de profesionalidad que dejó a la rubia sin palabras.
La porrista comenzó a mover los pasos fuera del establecimiento, pensando en lo perfecta que parecía ser la morena, causándole aún más arrepentimiento al haberle contado aquello a Santana.
En el momento en que vio a Rachel aparecer con el vehículo, supo que debía contarle lo que había sucedido, mas no pudo hacerlo cuando posteriormente a ocupar el asiento de copiloto, divisó los ojos que se posaban en ella y combinaban alegremente con la sonrisa que le otorgaba la diva.
-¿Todo bien?- murmuró tras acariciar levemente la rodilla de la rubia, y después depositarla en el manubrio.
-Todo perfecto…- suspiró decaída antes de reposar su cabeza en la ventana.
Rachel frunció el ceño ante la actitud de la rubia. Era visible el cambio de actitud que se había apoderado del cuerpo de Quinn, y la morena supo que debía darle espacio porque si la rubia no decidía compartir con ella sus pensamientos, no estaba en sus planes incomodarla tras presionar a que ésta le diga lo que está pasando por su mente.
A pesar de toda la curiosidad y ganas que sentía por hacerla cambiar de ánimo, sólo se atrevió a dejarle un delicado beso en la sien cuando estacionó el vehículo frente al hogar Fabray.
-Quinn- espetó cuando la rubia decidió abrir la puerta –No soporto verte así… por favor, cambia esa cara-
-Fue un mal día, Rach…- murmuró –eso es todo-
-Cuando estás así en lo único que pienso es- tomó el rostro de la chica –que sólo quiero hacerte feliz- sonrió cuando vio la pequeña sonrisa asomarse en la cara de la rubia.
-Y yo no quiero defraudarte- murmuró para posteriormente dejar un fugaz beso en los labios de la morena –Te veo mañana- salió del coche, y no ingresó al hogar hasta que la morena desapareció de su visión.
Descargo de responsabilidad:Los personajes nombrados en esta historia no me pertenecen
Marissa (Guest n°1): sí, tú chica de Argentina que posee 24 años. Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
Y bueno… no encuentro que escribo muy bien pero hago el intento, al menos. Saludos. PD: no dejaré el fic, a veces me demoro en actualizar pero es por motivos mayores :(
Guest n°2: Compatriota chilena, de 21 años!. Gracias, hago lo que puedo XD. Gracias por tu tiempo al comentar. Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
Guest n°3: Compatriota n°2! De 19 años jajaja. No lo abandonaré, y perdón por la demora en actualizar. Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
Spyireland: Lupita!, gracias, sé que eres unas de las que siguen la historia desde el comienzo, prácticamente. Arriba el Team Achele-Faberry!. Feliz 35 años! Espero que los hayas disfrutado. Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
LeasLion: Señorita Valentina de 14 años y Chilena, también ! Creo que yo a tu edad comencé a leer las preciosidades que algunos fics nos entregan. Disfruta tu edad porque los años se pasan demasiado rápido. Yo también amo a Di y Lea. Y bueno con respecto a tu comentario, deberás enterarte según pasen los capis… ese es un tema muy importante en la historia. Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
Pao Vargas: Siempre leo tus comentarios con mucha atención, me acomodo y todo jajaja. Es agradable el hecho que te tomes el tiempo de descifrar los pensamientos de los personajes. Me agrada, Gracias por tu tiempo al comentar cada capítulo.
SoDamnBeautiful1: Gracias por tomarte el tiempo de comentar, aunque sean breves, es agradable lo que escribes.
Tati4137: Chica española de 18 años y 19 en dos meses, estoy segura que se quién eres, a pesar de ser la primera vez que comentas por aquí xD. ¿Intrigante, no? No?, bueno no :( Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior
Kristen Stewart Cullen : Chica española n°2 , de 25 años. Comparto aquellos tres gustos que mencionaste en el comentario. Gracias, espero lo mismo para ti :) y… Gracias por tu tiempo al comentar y compartir lo que les cuestioné en el capítulo anterior.
Dikat: Muchas gracias :)
Sin nada más que decir… perdón por el atraso. Espero que éste largo capítulo repare el poco tiempo que me ausenté.
Gracias y sean felices!
