Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, lo único mío es la trama.

Un Zombie Vegetariano

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¿Alguna vez se han sentido como que necesitan detener el tiempo para que un momento dure para siempre? Pues yo sentía todo lo contrario ¿Cuál era el motivo? Porque llevaba aquí tres días y no tenía ninguna noticia de Edward, en estos tres días estuve todo el tiempo preguntando por él pero mi padre no me decía nada, y ni hablar de la doctora Hale, ella menos que nadie nos informaba algo al respecto. En más de una ocasión le pedí, o más bien le rogué, a mi padre que me dijera algo o me diera alguna pista de lo que estaba pasando pero nada.

Aún no sabemos nada. —era lo que siempre me respondía.

¡Con un demonio! ¿Me creía tan tonta como para creerlo?

Debes ser paciente, Bella. Si no saben nada, es que aún no hay nada.

Alice diario intentaba de hacerme retroceder en mi intento de ataque búsqueda y eliminar todo lo que se me atraviese, bueno, no iba a matar a nadie pero se entiende mi punto. Pero gracias a Alice y Nessie me había contenido, por otro lado mi hermana (costaba raro decirlo) me tranquilizaba un poco diciéndome que dudara mucho que le hicieron daño, no solo porque era mi marido, sino porque Rosalie creía que él era la cura para la mordedura de zombi, quizás no pudiésemos curar a las personas ya transformadas pero si podíamos hacerlo con las personas recién mordidas.

Su comentario no me hizo sentir mejor, por el hecho de que no habría cura para Edward. Aunque si me ponía a pensar un poco, sentía unos pocos cambios en él, bueno más bien la última vez que lo vi: su cuerpo se sentía más tibio y tenía más control, creo. Probablemente me estaba volviendo loca.

— Así que... ¿Tu color favorito es el verde?—le pregunte a Vanessa. Desde que nos habíamos recordado, cada día nos tomábamos un tiempo para conocernos mejor, tal vez para muchos era ridículo jugar a las 20 preguntas con mi hermana, pero, no nos importaba.

— Sip, no sé por qué pero me gusta.

— Parece lógico. —ambas reímos.

Seguimos caminando, de vez en cuando saludaba a uno que otro trabajador (porque, en efecto, no me pensaba alejar de este edificio sin Edward a mi lado), cuando recordé un temita pendiente que tenía con ella.

— ¿Oye Bella, de verdad este lugar es seguro? —pregunto de repente haciéndome olvidar un momento mi pregunta, la vi mirando por unos ventanales hacia el muro. — ¿Ninguna cosa de esas podrá entrar?

— Recuerdas hace muchos años, una película llamada Guerra mundial Z, —ella negó. —bueno, eras muy pequeña, supongo que no la recordaras, la cosa es que de esa película sacamos la idea de este muro, a decir verdad, si el autor estuviera vivo aun nos cobraría por usarla. —reí por mi propio chiste malo. — Total, de ahí la tomamos pero mejoramos un poco sus fallas como el hecho de que jamás imaginaron que los zombis fueran tan inteligentes como para amontonarse uno sobre otro para formar una torre, no es que fueran tan inteligentes quiero creer que es más el instinto de querer alimentarse lo que los llevo a esa acción, a decir verdad, los zombis no son en realidad zombis como en las películas, aunque se tomó ese término por la conducta de los infectados, son más una mutación genética provocada por el virus del doctor Miller, que al combinarse con nuestro ADN provoco una reacción negativa, a la que se tenía pensada.

— ¿Dr. Miller?

— Si, Tobías Miller fue el creador del "suero" que empezó este desastre.

— ¿Cómo sabes tanto? —pregunto realmente interesada.

Me encogí de hombros. — En este lugar se oyen cosas raras o interesantes, lo puedes tomar como una verdad absoluta o solo como unos rumores.

— ¡Wow!

Yo reí y le di un golpe en el hombro.

—En fin, eso lleva a la siguiente pregunta ¿Quién ese tal Jacob?

Vanessa se paró en seco y se sonrojo.

— Bueno… es algo así como mi novio. —volteo para el otro lado al decir eso.

— Ya veo, ¿no es algo mayor para ti?

— No, tenemos la misma edad. —rodo los ojos, y yo abrí los míos, el chico se veía más grande de lo que ella me decía. — Además, en estas épocas la edad no importa,

— Probablemente tienes razón

— Y sobre todo, él ha sido una de las mejores cosas que me han pasado, desde que lo conocí, no ha sido más que mi protector desde que lo conocí y estoy realmente agradecida por ello y eso hace que lo ame más.

La forma en la que ella hablaba de él, con la mirada brillante y una sonrisa soñadora, me hacía recordar como yo pensaba de la misma forma hacia Edward, pero eso no evitaba que estuviera molesta con ese muchacho por querer dispararle a mi esposo.

— Eso no quita que haya querido dispararle a Edward.

— Lo sé, y me disculpo por ello, Jacob es algo… bueno, no piensa antes de hablar o actuar.

— Pues la próxima vez que lo haga, con tu permiso o sin él, le daré una patada en las bolas tan fuerte que sus hijos lo sentirán por tres generaciones.

Vanessa soltó una carcajada ganándonos una mala mirada de los demás.

— ¿Qué? ¿Nunca han visto una chica reír? —les dije a los demás a lo cual solo siguieron su camino. — esta gente es tan metiche.

Seguimos caminando sin decir palabras, ya habíamos hablado demasiado y a ambas necesitábamos un poco de tranquilidad para digerir todo lo que nos habíamos dicho.

— ¡BELLA! —voltee rápidamente al escuchar la voz de Alice. — ¡Debes venir rápido! —dijo acercándose a nosotras.

— ¿Qué pasa? —preguntamos ambas.

— Emmett… él. —dijo agitada. Se agacho para recargarse en sus rodillas y recobrar el aliento.

— ¿Qué, que hizo? —pregunte.

Se enderezo para poder hablarnos.

— Bella, debemos sacar a Edward de aquí.

Lo mire preocupada.

— ¿Qué pasa? —dije.

— No lo sé bien, pero Emmett me dijo que debes sacarlo de aquí cuando antes.

— ¿Pero porque? Charlie dijo que no le harían daño, él lo prometió.

Estaba comenzando a alterarme, y eso no era bueno.

— No Bella, nunca lo prometió. —dijo Vanessa, la mire mal. —Solo lo tenían aquí para estudiarlo, y al no conseguir respuestas…

Como podía estar tan segura, acaso…

— ¿Tu lo sabias? —la encare molesta. — Dime que solo estas suponiendo las cosas.

Ella se quedó callada, lo cual confirmo mis sospechas.

— ¡Tu…!—me retuve lo suficiente para no darle un buen golpe.

— ¡Espera Bella, no es lo que crees! —levanto las manos, con un demonio no me importaba ya.

Me di la media vuelta y mira a Alice, no tenía tiempo que perder.

— ¿Dónde esta Emmett? —pregunte, estaba 100% segura que él sabía dónde estaba mi esposo.

— Esta en la sala de descanso.

Asentí. Me voltee a mirar a Vanessa.

— Más te vale que no me entere que tu sabias algo. —le hice una seña a Alice que entendió al instante, y ambas nos echamos a correr a buscar a mi amigo. Dejando atrás a la que creía yo que era mí hermana.

.

.

En efecto Emmett estaba sentado en uno de los sillones de la sala, tenía la cabeza hacia atrás parecía cansado pero no me pudo importar menos, así que lo tome del hombro y lo sacudí con fuerza, abrió los ojos y se levantó asustado.

— ¿Qué te pasa? —dijo molesto.

— ¡Oye idiota, ¿Qué sabes de Edward?! —el asintió y camino hacia la puerta para ponerle seguro.

— Primero: me no me digas idiota enana debilucha y segundo: debemos salir de aquí cuanto antes, mañana piensan matarlo.

— ¿Qué?

— Lo que oíste, Rosalie me dijo que no ha llegado a nada con sus investigaciones, y los demás piensan que tenerlo aquí es una pérdida de tiempo así que decidieron eliminarlo mañana en la madrugada cuando todos estén dormidos.

— ¡Sobre mi cadáver! ¿Dónde está Edward, Emmett?

— Eso es lo que no se, ella me lo dijo deprisa. —se jalo el cabello desesperado.

— Debemos encontrar a Rosalie primero, —dijo Alice, me había olvidado completamente ella. — ¿sabes dónde esta verdad? —era yo o Alice le dio una mirada medio sospechosa.

— Probablemente, — miro el reloj— es la hora de comer de los doctores.

— Bien, debemos irnos antes del amanecer. —mire a mis dos amigos. — No voy a obligarlos a venir conmigo, solo necesito que me ayuden a sacarlo de aquí. Ya veré como me las arreglo haya afuera.

Alice me miro con horrorizada.

— ¡Ni se te ocurra pensar que te dejare sola haya afuera! —me tomo del hombro. — Estamos juntas en esto.

— Alice, no puedo permitir que te arriesgues así por mí —ella negó. — ¿Qué pasa con Jasper? —torció el gesto.

— No le puedo pedir que venga conmigo, sería muy egoísta de mi parte.

De esa manera me sentía yo, por eso mismo no les podía pedir que fueran conmigo, ellos tenían personas que los necesitaba, y los extrañaría, el venir conmigo significaba arriesgar su vida, morir o peor, terminar como una de esas cosas, si nos vamos a una realidad más cruda.

— Alice yo…

— ¡Nada de eso! Somos amigas… bueno, hermanas. —me sonrió sinceramente. No pude evitar devolverle la sonrisa y abrazarla con fuerza, era bueno contar con alguien que de verdad te apoyara y fuera sincera contigo.

— Gracias, Allie. —le bese la mejilla. Mire a Emmett, que nos observaba con una sonrisa en la cara. — Bueno, Emmett debes ayudarnos a salir de aquí junto con…

— ¡Esperen, esperen! —levanto las manos. — ¿Quién dice que las dejare a ustedes dos, para de atarantadas? No sobrevivirían ni un día haya afuera sin mí.

Solté una carcajada, de verdad estaba volviéndome loca, porque Emmett parecía un poco más al de antes.

— Me parece muy bien.

Chocamos los cinco como en los viejos tiempos antes de ir a buscar a mi esposo.

.

.

Tardamos más de media hora encontrar a Rosalie, o se estaba escondiendo o de verdad estaba muy ocupada. Estaba en unos de los pocos jardines sentada con su inseparable laptop en las piernas, se veía muy concentrada escribiendo en ella, nos acercamos tratando de hacer un poco de ruido para que notara nuestra presencia, pero no lo logramos ya que seguía con la vista en la pantalla.

Rodee los ojos, teníamos que hablarle.

— ¿Rosalie? —ella pego un brinco, y alzo la vista, se quitó los lentes y los guardo en su bolsillo. — Necesitamos…

— Lo sé, —cerró su laptop, y la guardo en su bolso. — Debemos irnos.

¿Qué, qué?

La mire detenidamente, ella me sostuvo la mirada, sabía que no la intimidaría ni ella a mí. En su mirada vi lo que me trataba de decir, asentí y mis amigos me siguieron. Caminamos los cuatro juntos tratando de levantar sospechas, me acerque más a Rosalie.

— ¿Qué sabes? —le susurre los suficientemente alto para que me escuchara.

— No mucho, la situación está en que no encontré nada que ellos quisieran o le sirvieran. —respondió. — Les pedí más tiempo para investigar pero se negaron, ellos creen que entre más tiempo él esté aquí, más peligro será para nosotros. Por eso lo eliminaran mañana, no pensaban decirte nada porque no querían alterarte o que provocaras otro escándalo como el que hiciste cuando llegaron.

— Yo no…

— No importa, aquí lo que nos interesa es sacarlo de aquí. Tengo una teoría, que podría ser la clave de todo, pero ellos no quisieron escucharme así que no insistí.

— ¿De que hablas? —pregunte confusa.

— Se los contare todo cuando salgamos de aquí.

— Bien. ¿Ahora me puedes decir donde esta Edward?

Ella sonrió.

— ¿Nunca te han dicho que el mejor escondite es el que está a simple vista?

Edward

Oscuro. Húmedo. Silencioso.

Así era el lugar el que estaba, mire a mi alrededor pero ni mi nueva visión me permitía saber dónde me encontraba, trate de levantarme pero me fue imposible algo me sostenía mis piernas.

Gruñí, jalonee, trate de usar mis dientes y romper lo que sea que me estaba sosteniendo. El sabor metálico de las cadenas lleno mi boca, deduje que era inútil morderlas, solo me haría más daño si lo hacía. Tenía que salir de aquí, hace mucho que no veía a mi Bella, no desde que deje que se la llevaran aquel día o noche, no lo sé.

Un ruido se oyó, como pude trate de incorporarme, pero no era suficiente.

— ¿El sótano, en serio? —era su voz, ¡su voz! ¡Ella!

— Te dije que jamás pensaron que tú buscaras aquí. —reconocí la otra voz. Era la otra chica con pelo dorado.

— Parece lógico. —otra voz masculina escuche.

— No tenemos tiempo, debemos irnos.

Escuche pasos y el sonido de un clic, al instante la luz me cegó.

— ¡Edward! —mi cabeza giro al oír su voz, ella estaba ahí en frente de mí.

— ¡Be… lla! —trate de sonar emocionado, pero no lo logre, pero así me sentía yo.

Corrió hacia mí y se lanzó a mis brazos, y ambos caímos, la sostuve contra mí.

— ¡Me alegra que estés bien! —acerco su rostro al mío y sus labios se juntaron con los míos en un pequeño rose, que tan pronto como llego se fue. — Lo siento, pero aun apestas.

Le sonreí, o eso creo, ahora sabía porque la amaba tanto.

— Be…lla, estas… aquí. —me sonrió cálidamente. Y yo se la devolví.

— Te dije que no te dejaría. —le apreté la mano. — Ed… estas… ¿cálido?

Me miro extrañada, yo no entendía porque me miraba así, Bella sabía que yo era raro… bueno, más raro. Iba a decir algo cuando la chica rubia se nos presentó interrumpiéndonos.

— Yo... ahm, no quiero interrumpir nada, pero no tenemos mucho tiempo.

¿No tenemos tiempo?

— ¿Pe…li…gro? —dije con dificultad.

Asintió.

— Es verdad, no tenemos mucho tiempo, debemos irnos.

Bella me tomo de la mano y lentamente me arrastro hacia afuera, en el instante en el que estuve afuera me sentí en peligro, como si en cualquier instante algo o alguien nos fuera atacar, me puse alerta por si veía algo que fuera amenazante, pero en los pocos metros que habíamos recorrido no hubo nada. Aceleramos el paso, trate de seguir el ritmo de los demás, pero mis pies se sentían torpes, no tanto como lo normal, pero estar tanto tiempo en una posición incómoda me había dañado.

— ¿Quién esta ahí? —la pregunta del hombre grande me saco de mis pensamientos.

— Demonios—nos detuvimos abruptamente, cuando la hermana de Bella se presentó frente a nosotros, sentí a Bella rara y la mira, está miraba con el ceño fruncido a la chica.

— ¿Qué haces, Vanessa?

— No hay tiempo. —le susurro, la miramos sin entender. — En 30 minutos irán por Edward, donde se supone que debe estar.

— ¿Qué? —dijeron todos al unísono.

— Escuche a Charlie decirlo.

Escuche a Bella maldecir.

— No te preocupes, Bella. He preparado una distracción que les dará minutos. —Bella la miro mal. — ¡Por dios, no me mires así! Tienes ese maldito problema de sacar conclusiones antes de tiempo y juzgar sin escuchar a la otra persona, ¡Dios! ¡Eres irritante!

— Bueno, no lo haría si me dieras respuestas y no me ocultaras nada.

— Pues te recuerdo hermanota que no me diste nada de tiempo para explicarme, porque huiste despavorida.

— Pero tampoco te vi intentarlo…

Era una situación extraña nuestras cabezas pasaban de Bella a su hermana, y viceversa, ellas seguían discutiendo sobre lo anterior, yo quería parar las cosas pero la voz no me salía.

— ¡Basta! —al final fue Vanessa, quien paro todo. —no ganaremos nada si seguimos peleando, ok, siento mucho no habértelo dicho, el motivo era de que no estaba segura si era cierto, como tú lo dijiste se dicen muchas cosas aquí igual y hubiese sido un comentario tonto de los cuales rolan mucho por aquí, antes de que yo te dijera algo quería asegurarme de que fuera real, ¡porque sabía que reaccionarias como una loca desquiciada!

— En eso tiene razón. —dijo el grandote.

Bella lo fulmino con la mirada.

— Ok, lo reconozco, sobreactúe. Pero entiéndeme, estuvieron a punto de matar a mi marido.

— Por lo mismo de que entiendo, es que no te doy un puñetazo en la cara.

— ¡Dulce! —dijo Bella con sarcasmo. — Da igual, debo irme.

No dio ni dos pasos cuando le sujeto del brazo.

— ¿Qué? —dijo desesperada.

— ¿A caso pensabas que te ibas a ir sin mí? —me dijo

— No iras con nosotros.

Ella la miro con cara de pocos amigos, pero pareció no importarle, no solo porque no quería que ella corriera peligro haya afuera, eso quería creer yo, sino porque si algo le llegase a pasarle, su padre no se quedaría solo. Ahora que me ponía a pensar tenía a las dos, pero quizás, solo quizás, le quedaría una.

No permitiré que nada le pase. Le quise decir, pero las palabras no me salieron. ¿Por qué solo puedo pensar bien las palabras pero no decirlas?

— ¿Por qué? —la voz de la chica me saco de mis pensamientos.

— Porque no quiero que corras peligro, —frunció el ceño. —Vanessa Swan, sabes que si algo llegase a pasarnos a las dos se moriría, prefiero que una de las dos se quede con él que dejarlo solo de nuevo.

— Pero…—sus ojitos se llenaron de lágrimas. — no quiero que te pase nada.

La atrajo hacia ella para abrazarla. — No lo permitiría peque. —sabía que mentía, haya afuera las cosas eran diferentes.

— Es verdad, Nessie. —dijo la pequeña. — Sabes que nosotros no dejaremos que nada le pase, además recuerda hierba mala, nunca muere. —le fruncí el ceño, que tonta era.

— Además te necesitamos aquí, chica. —dijo la doctora de repente, todos la miraron incluyéndome. — Tu podrias decirnos que es lo que sucede, se que nuestra desaparacion va a alertar a todos, más porque no deje mis investigaciones aquí.

—¿Qué?

— Lo que oyeron, Aro y los demás me pidieron que dejara todo lo que Royce y yo recolectamos en todo este tiempo, no pude negarme en su momento porque no me daba buena espina, así que acepte, pero en lugar de eso les di una USB con otra cosa.

— ¿Qué cosa?

— Instructivos de como armar un estetoscopio manual. —se rasco la cabeza.

Bella abrió la boca para decir algo, cuando un ruido nos alertó.

— ¡Debemos irnos!

Bella me tomo la mano, y todos corrimos, alcance a ver a Vanessa diciendo adiós con la mano y correr a dirección opuesta.

Hola a todos, sé que he tardado eones en actualizar y he leído muchos comentarios que me dicen que actualice pronto, trato pero hay muchas situaciones que me han afectado y que hacen que la inspiración se me vaya, ahorita mi abuelito está muy enfermo, sumándole que mi trabajo esta del nabo (otro factor que evita que actualice), me tiene estresada y con ganas de no hacer nada, la verdad, en mi cabeza tengo todo formado pero el problema es pasarlo a papel (digital).

Pero a pesar de todo eso, no significa que no terminare la historia, lo hare, estoy en proceso de reedición mental, o sea que quitare cosas que planeaba poner (que sería más bien como un relleno) para enfocarnos en el tema principal y dar final al fic.

Bueno, eso es lo que quería decirles.

Las leo (si es que no me odian demasiado) en el próximo capítulo.

Besitos y saludines

Paulina R.