Capítulo 13

[…]

La alarma sonó estruendosamente, extendió uno de sus brazos y lo apagó para poder seguir durmiendo, se acurrucó como un niño pequeño entre sus sábanas y cerró los ojos.

Al cabo de unos minutos, se escuchó a alguien tocar la puerta de su habitación – Adrien, el automóvil está listo para ir a la escuela y aún no has desayunado– se escuchó decir a Nathaly.

– Mmmmm… – murmuró el joven rubio mientras se acurrucaba nuevamente– …si… dile a mi padre que ya voy…– susurró adormilado.

– Ahhhhh– bostezó el pequeño kwami negro que yacía en una almohada al lado del rubio– Oye… ¿Qué no es tarde para ir a la escuela? –dijo mientras se estiraba para alejar todo rastro de pereza.

– Si… lo que tú digas Plagg… pero no prometo nada… –dijo el joven aún adormilado.

Nuevamente se escuchó a Nathaly tocar la puerta – ¡Adrien! ¿Aún no estás listo?... –dijo en un tono más elevado– Si no contestas me veré obligada de entrar…

Adrien seguía entre sus sábanas –… ¿…listo? ¿Acaso… tengo sesión de fotos hoy?– susurró mientras abría los ojos. Entonces reaccionó, se sentó sobre su cama intempestivamente – ¿Qué hora es? – se preguntó en voz alta mientras miraba su celular. Se había quedado dormido y le era tarde para asearse, alistarse, desayunar y partir rumbo a la escuela.

– ¡Adrien!…– se escuchó al otro lado de la puerta– …partimos en 15 minutos rumbo a la escuela así que date prisa.

– ¿Qué? ¿15 minutos? ¡Estoy retrasado! – dijo en voz alta mientras salía de la cama intempestivamente. –Nathaly, ¡Enseguida bajo! – gritó mientras se dirigía hacia el tocador para arreglarse rápidamente.

– No me sorprende…– dijo Plagg mientras flotaba alrededor del rubio– …ayer te la pasaste de Romeo y no pude dormir mis 12 horas como tengo acostumbrado– dijo el minino mientras se rascaba los ojos.

– Ayer… –susurró pensativo Adrien– …ayer… Marinette y yo… –se quedó en silencio por un instante recordando lo ocurrido la noche anterior, sonrió nostálgicamente. Todo pasó tan rápido que aún le costaba asimilar algunos detalles. Estaba feliz, Marinette pasó de ser su amiga a su… ¿enamorada? ¿verdad?. Como sea… El sueño y la pereza no sería obstáculo para ir a la escuela y verla ese día – No hay tiempo que perder Plagg… debemos darnos prisa– dijo mientras se alistaba para dirigirse raudamente hacia la entrada de su casa, en donde estaba su chofer esperándolo.

[…]

El automóvil llegó a la escuela con normalidad, estaba a tiempo para ir hacia su casillero, revisar sus pertenencias y luego dirigirse a clase. Pero él sentía unas ganas de ir directamente al salón, de seguro Marinette aún no había llegado a la escuela, pero él quería estar allí en su sitio para cuando ella entrara. –Pffft… jajaja– el rubio se rio al imaginarse que probablemente ella entrará al salón en el preciso instante en que sonara el timbre de inicio de clases, era algo que le había ocurrido en más de una oportunidad recientemente. Como sea, se dirigió hacia las escaleras para ir al aula de clase.

– Oye Romeo– susurró el kwami desde el interior de su camisa.

– Silencio Plagg… alguien puede oírte en la escuela –dijo Adrien mientras observaba los alrededores, afortunadamente no habían alumnos cerca. Miró el interior de su camisa y el kwami sacó su cabeza para encararlo.

– Te recuerdo… que ella ha correspondido al gato, así que no te vayas a llevar el crédito tu solo – susurró en tono fanfarrón, para luego volver a esconderse en el interior de la camisa.

Adrien no tenía que analizar mucho al respecto, era consciente a lo que se refería Plagg, Marinette había aceptado a Chat Noir, había correspondido a los sentimientos del héroe felino, pero no sabía nada sobre su verdadera identidad.

Esbozó una media sonrisa – Eso no será por mucho tiempo amigo… te lo garantizo – susurró mientras ingresaba al aula y se sentaba en su pupitre, afortunadamente aún era temprano.

Al cabo de unos minutos vio a Rose ingresar al aula acompañada de Juleka. – Hola chicas– saludó cordialmente, al poco rato Nino atravesó el umbral de la puerta acompañado de Alya.

– Buen día muchachos ¿Cómo están? – saludó como era habitual.

– ¡Viejo! – Saludó Nino mientras se sentaba en su lado del escritorio– ¿Me podrías prestar tus apuntes de Matemáticas? … Hay un ejercicio que no logro comprender…

– Seguro – dijo el rubio mientras arrimaba uno de sus cuadernos hacia el sitio de su compañero. Ya casi todos habían entrado al aula y no había rastro de la peliazul. Miró con soslayo el reloj de pared ubicado arriba del pizarrón de clase, ya era casi la hora en que sonaría la alarma de inicio de clase y Marinette aún no había venido. Recordó lo difícil que fue para él despertarse esta mañana –Acaso… ¿se quedó dormida? …o …¿no vendrá hoy a la escuela?– fueron algunas de las interrogantes que invadieron su cabeza.

– Buen día alumnos– dijo la maestra Caline Bustier mientras entraba al salón de clase– …espero que hayan descansado bien el fin de semana…

Era irónico, Adrien había tenido toda una montaña rusa de emociones… y lo que menos hizo fue "descansar" el fin de semana. Suspiró con resignación. Todo indicaba que Marinette se perdería la primera clase. Metió la mano a su bolsillo y sacó el brazalete de la suerte que la peliazul le había obsequiado anteriormente. Mientras la maestra daba la introducción a la clase que dictaría, el rubio procedió a girarse hacia Alya. –Alya… –susurró para llamar la atención de la morena– …¿Marinette no te ha escrito? …¿va a venir? –preguntó algo preocupado. Pues recordemos que fue su culpa el no haber dejado dormir a la peliazul.

– Pues… le mandé un mensaje y no me ha respondido… – contestó en susurro al rubio mientras revisaba su teléfono– …supongo que… está dirigiéndose a la escuela a toda prisa y no tiene tiempo de ver su teléfono celular… Pero descuida… le diré que venga cuanto antes para que no te preocupes por ella– finalizó mientras guiñaba un ojo en complicidad.

– Ehhhh… seguro jaja…– contestó el joven ligeramente apenado mientras volvía a girar su rostro para prestar atención a la clase.

[…]

Era tarde, se había quedado dormida, y si no fuera por su madre que la zarandeó para que despertara esa mañana, ni siquiera habría salido de la cama. Corrió todo lo que pudo para cruzar las calles que la llevaban hacia su escuela. Estando a media cuadra del centro educativo escuchó la alarma que indicaba que los salones se habían cerrado y había dado inicio a la primera hora de clase. Había llegado tarde, de nuevo, y lo más probable era que le asignaran alguna amonestación, o la manden a realizar alguna actividad como castigo.

Suspiró resignada. De nada servía correr y llegar agitada a clases.

–Quizás deba ausentarme de la primera hora de clases– se dijo en voz alta mientras bostezaba ligeramente.

– ¿Estas segura que es la mejor idea?... – susurró la pequeña kwami en tono de reproche. Pero comprendió a lo que se refería Marinette, ella se veía exhausta, el haber salido de casa lo más rápido posible, hizo que ni siquiera desayunara. Por primera vez, consideró que no sería el "fin del mundo" si la peliazul se tomaba un tiempo para ella misma. – Marinette…– dijo la pequeña kwami desde su bolso. – …Si entras a la segunda hora de clases… al menos podrás comer un aperitivo antes– Mencionó con una sonrisa ligeramente forzada.

– ¡Ay.. Tikki!… supongo que hoy también saldré tarde de la escuela… –se quejó en un susurro. Pero en parte su kwami tenía razón, al menos podría comprar algún aperitivo en las máquinas expendedoras del patio principal, antes de ingresar al aula de clase.

Una vez dentro de la escuela, vio el patio vacío, era obvio, pues los alumnos estaban en clase. Fue hacia su casillero y guardó uno de los textos que trajo de casa. Bostezó con pereza, pues aún tenía sueño y a los pocos segundos, su estómago gruñó por el hambre.

– Quizás debas comer algo dulce para que se te quite el sueño– susurró la kwami desde el bolso de la peliazul.

– Mmmm… supongo que tienes razón– manifestó mientras se dirigía hacia una de las máquinas expendedoras que se encontraban en una esquina del patio principal de la escuela. Insertó una moneda y digitó el código del producto que quería consumir: un paquete de galletas y un zumo de naranja. Cogió los productos y se dirigió hacia las escaleras.

Se sentó en una de las gradas y procedió a abrir el paquete de galletas. Tomó una y se la llevó a la boca. No era el desayuno "exprés" que tenía en mente, pero al menos eso ayudará a engañar a su estómago hasta la hora del refrigerio, que es cuando abren la cafetería.

Una vez que terminó con su "desayuno exprés", revisó su teléfono móvil. Tenía un mensaje de Alya sin leer "¿En dónde estás? ¿se te hizo tarde de nuevo?". Sonrió mentalmente –parece ser que soy algo predecible– pensó mientras daba respuesta al mensaje. "Lo siento… Llegaré para la segunda hora de clase". Escribió y envió el mensaje a su amiga. Miró la hora en su teléfono celular, aún faltaban varios minutos para que sonara el timbre, sin embargo no podía quedarse mucho tiempo en las escalera del patio, o de lo contrario llamaría la atención de algún profesor, o lo que es peor, podría ser vista por el director. Suspiró con resignación – ¿Estará bien si me escondo en el cuarto de servicios?– se dijo mentalmente.

Estiró sus brazos por encima de su cabeza y se puso de pie, miró hacia el segundo nivel y vio la biblioteca de la escuela abierta – ¡Eso es! no creo que haya inconveniente si espero allí hasta que suene el timbre– susurró. Subió al segundo nivel y se dirigió hacia la biblioteca.

[…]

Entró con sigilo, pues sabía que se estaba saltando la primera hora de clase por haber llegado tarde a la escuela y no quería ser descubierta, aún. Todavía no había rastro de alumnos en la biblioteca – Era de esperarse, recién estamos en la primera hora de clase– se dijo mentalmente.

Vio nuevamente los alrededores, entonces algo captó su atención, un joven estaba recostado sobre una de las mesas de la biblioteca. Ella sonrió, pues aunque no podía ver su rostro, pudo reconocerlo inmediatamente. Se acercó sin hacer ruido, quería ver al pelinegro de cerca.

Caminó hasta donde estaba él recostado, su rostro echado sobre un cuaderno en la mesa y junto a su silla se encontraba una guitarra enfundada. Era curioso, se habían encontrado en más de una ocasión, eran amigos y confidentes, pero ella nunca había tenido la oportunidad de verlo dormir, su respiración era pausada, su cabello negro y decolorado en las puntas –¿ahora es color celeste?– se dijo divertida. –Definitivamente Luka tiene un estilo único– pensó. Se acercó un poco más para poder admirar algunos detalles, orejas perforadas, uñas pintadas –¿no tendrás algún tatuaje?– susurró divertida mientras observaba de cerca su rostro apoyado entre sus brazos descubiertos.

– Pues… no realmente… pero si me hago uno te lo mostraré Mari…– susurró con pereza el pelinegro mientras abría lentamente sus ojos.

– ¿…Ehhhh…? – titubeó con sorpresa Marinette. Se puso nerviosa por completo, pues había sido descubierta por el pelinegro y sus miradas se cruzaron de cerca – …y–y–yo solo… y–yo… pensé que…

– T–t–tu… solo… –dijo Luka divertido tratando de imitar el nerviosismo de ella– No me digas que…¿decidiste faltar a la primera clase?

– ¿Qué? ¡Claro que no!...

– Entonces también llegaste tarde… y de seguro a fin de evitar los reproches de tu maestra…. Decidiste ausentarte a la primera hora de clase… para poder escabullirte y poder descansar un poco?

– Pues… – Se quedó sin palabras, el pelinegro había acertado en casi el 90% de lo que había ocurrido. Pero el tono en el que lo decía la hacía sentir como la "niña mala que acostumbraba hacerlo" – Pu..es.. N–n–no es como que estuviera acostumbrada a hacerlo– dijo mientras cruzaba los brazos en signo de reproche.

– Jajaja– se rio el pelinegro a carcajadas– …¿Entonces acerté en mi comentario?... –dijo divertido mientras se estiraba para eliminar todo rastro de pereza de su ser. Se paró del asiento. – descuida… imaginaba que tarde o temprano sería una mala influencia para ti Mari– finalizó con coquetería mientras guiñaba un ojo como complicidad.

– …– Otra vez, la peliazul no supo que decir. – P–pues… tú no eres una mala influencia…

– ¿De veras lo crees? – Dijo haciendo un gesto con ambas manos– …¿Aún habiéndome encontrado durmiendo en la biblioteca de la escuela? – Mencionó con sarcasmo– Mari… creo que… – dijo mientras se acercaba a la peliazul– …tu aprecio hacia mi hace que no identifiques con certeza cuando una persona rompe las normas de un centro de estudios– indicó divertido mientras acercaba su cabeza hacia la de Marinette.

Ambos jóvenes estaban cerca uno del otro, Marinette pudo ver cada detalle del pelinegro más de cerca aún, Luka era más alto (era obvio después de todo es mayor que ella), sus grandes ojos celestes resaltaban aún más con las puntas decoloradas del mismo color en su cabello. Entonces un detalle captó la atención de ella, Luka llevaba puesto el colgante que le hizo con la púa de guitarra.

Sus ojos se posaron sobre el cuello del pelinegro, recordó el sueño alocado que tuvo la noche anterior, Luka devolviéndole el colgante y luego… el beso. Marinette recordó a Chat Noir, el beso que le dio la noche anterior, corrección, los besos que se dieron la noche anterior, como se destransformó de nuevo, el abrazo, la cercanía, la confesión. – Todo pasó tan rápido– se dijo mentalmente e inevitablemente sus mejillas se ruborizaron por los recuerdos fugaces que tuvo de Chat Noir esa noche. Era obvio que ahora Chat era más que su compañero.

– ¿Mari? Ehhh… ¿está todo bien? – preguntó algo nervioso Luka– Acaso… ¿Tengo algo en mi rostro?... dijo mientras desviaba la mirada y tocaba con ambas manos su cara. Pues considerando que había estado con el rostro recostado unos minutos sobre la mesa, probablemente alguna marca extraña tenía en las mejillas.

– Ehhh… ¡no es eso! – indicó– es solo que… mmm… Luka… tu… ¿Alguna vez… te has enamorado de una chica?– preguntó con curiosidad.

– … – Luka Couffaine se quedó en silencio. ¿Cómo podía dar respuesta a algo que no comprendía del todo? – Mmmm… pues… yo… –se había puesto nervioso, eso era algo poco común en el pelinegro. Él suspiro. Sonrió a Marinette. – Mari… hay cosas que no puedo expresar con palabras –susurró y desvió su mirada hacia su guitarra que se encontraba al lado de la silla en donde había estado sentado antes.

Sacó su guitarra de la funda negra. Marinette estaba parada junto a él, extrañada, pues no sabía a qué se refería Luka. El pelinegro notó la expresión de duda de ella. Le dedicó una tierna sonrisa.

– ¡Ven Mari! … siéntate a mi lado – dijo haciendo un gesto con la cabeza, mientras sus manos acomodaban la guitarra en su regazo.

La peliazul aún extrañada siguió las indicaciones. Se sentó junto a Luka y esperó con intriga lo que quería mostrarle.

– ¿Sabes? – dijo el pelinegro– …Mi concepto de estar enamorado de una persona… era… un tanto así– dijo mientras tocaba una melodía con su guitarra.

Marinette prestó atención al sonido que producían las manos del pelinegro a través de las cuerdas de la guitarra. Era un nostálgico sonido, una triste y solitaria melodía. Sintió lo que el pelinegro quería expresarle. – ¿Acaso Luka Couffain no cree en el amor?.

Luka terminó de tocar la melodía y desvió su mirada hacia Marinette, notó el rostro melancólico de ella. No era su intención deprimirla, se sintió responsable y tenía que aclarar la situación.

– Ehhh… pues… no es lo que crees… –dijo mientras colocaba a un lado su guitarra– …Verás… yo… de niño siempre creí que al crecer encontraría a esa persona especial… al igual que mis padres… ellos… eran increíbles juntos… mi padre es un compositor… y mi madre era su inspiración con sus anécdotas de los viajes que realizaban juntos y demás aventuras en altamar…– dijo mientras miraba nostálgicamente la nada– …pero… conforme crecí… me di cuenta que el amor no es para siempre… no importaba cuanto ellos se amaban… o el tiempo que se conocían, ellos empezaron a distanciarse… dejaron de comprenderse… y de tolerarse… – suspiró con nostalgia– …Hasta que un día… desperté y encontré a mi madre llorando en la oscuridad… mi padre se había ido… y nos había dejado a mí y a Juleka…

Marinette escuchaba las palabras de Luka, era la primera vez que el pelinegro le confesaba un asunto tan personal, tan propio… y ella quería saber más al respecto, guardo silencio y prestó atención.

– …Como sea… soy el que debe proteger a mi madre y hermana… y siempre creí que el enamorarme de alguien no debería ser una de mis prioridades… – dijo mientras le dedicaba una sonrisa nostálgica a Marinette.

– Yo… Lo siento… No lo sabía… – susurró la peliazul. Lo que menos quería era incomodar a Luka, así que solo lo miró.

– Como sea… – le interrumpió Luka– eso era lo que yo pensaba…. –dijo mientras giraba su rostro hacia Marinette. – Sin embargo… he empezado a creer que quizás estuve equivocado…

– ¿Equivocado? ¿Tú? – preguntó sorprendida la peliazul mientras forzaba una media sonrisa.

– Si… pues… verás… hasta las personas como yo nos equivocamos – Dijo sonriente con ironía mientras se acercaba más hacia ella– …hay… una persona que me gusta y no he podido quitármela de la cabeza estos días… Pero no sé qué palabras utilizar para mostrarle mis sentimientos,,, así que se lo diré con música. –Finalizó sonriente.

Él estaba muy cerca de ella, sus ojos celestes la miraban penetrantemente, ella se sintió ligeramente acorralada por él, sin palabra solo se quedó inmóvil, ruborizada, mirando sus ojos del color del mar, sintió como su corazón palpitaba, se tensó, quiso esquivar su mirada, pero algo se lo impedía, simplemente no podía.

Luka notó el nerviosismo de ella, era normal, una chica como ella a solas con un chico en la biblioteca de la escuela durante horas de clase, quizás ni siquiera estaba acostumbrada a saltarse las clases. – Pero ella es la heroína de París– se dijo mentalmente. – Estoy seguro que a peores cosas se ha enfrentado… Aunque… ella se ve tan tierna cuando se pone nerviosa– pensó. Sonrió tiernamente, acercó su rostro más hacia el de ella. Aparentemente no había rechazo de su parte – ¿Por qué no? – se dijo y se acercó más. Entonces lo notó. Ella cerró sus ojos intempestivamente, ella se sentía incómoda con su accionar.

Ella tenía los ojos cerrados, no se había dado cuenta por qué lo había hecho, entonces sintió algo cálido en su frente. Abrió los ojos. Luka le había dedicado un tierno beso.

– No haré nada que no quieras Mari – dijo dedicándole una sonrisa tierna a Marinette.

Ella sin comprender del todo lo que estaba pasando, le dedicó una mirada confusa a Luka, estaba nerviosa, tensa, sentía su pecho palpitar fuertemente. Luka lo notó, sonrió con calidez y acercó su cuerpo hacia el de ella. Le dedicó un cálido abrazo.

Marinette sintió el calor corporal del pelinegro. Sintió que todo los nervios se desvanecían de su ser, exhaló en el pecho del joven, se sentía tan bien, entonces se dejó llevar y correspondió al abrazo. Rodeó sus extremidades al cuerpo de Luka e inhaló nuevamente– ese aroma agradable… de nuevo– se dijo mentalmente. Entonces alguien vino a su mente, ¡Chat Noir!.

– ¡¿QUÉ RAYOS ESTÁ PASANDO ACÁ?! – se escuchó exclamar a alguien desde el umbral de la puerta de la biblioteca.

Ambos jóvenes giraron su rostro hacia dónde provenía la llamada de atención. Se trataba del director de la escuela.

[…]

El joven rubio sacaba constantemente su teléfono celular para ver la hora –40 minutos de retraso…. ¿le habrá ocurrido algo?– se cuestionaba mentalmente. –Quizás… sólo se quedó dormida y no vendrá a la escuela… –suspiró con pesar– …creo que me excedí ayer… –dijo en un susurro inaudible mientras agachaba la cabeza.

En ese instante se escuchó sonar la puerta del salón de clase. La maestra Bustier dio la señal para que ingresen al salón.

– Señorita Bustier, buen día…– dijo el director de la escuela mientras ingresaba al salón.

Adrien despertó de sus pensamientos. –Seguramente el director nos informará sobre alguna actividad escolar– se dijo y volvió a agachar su rostro.

– Encontré a una alumna de su clase en la biblioteca acompañado de un estudiante de otra clase… –dijo en tono recriminatorio mientras se hacía a un lado para que Marinette ingresara al salón. La peliazul apenada por la llamada de atención del director entró a clases cabizbaja.

– …Ya les he asignado el castigo correspondiente– indicó el director mientras seguía a Marinette con la vista. –Ella y el joven Couffaine tendrán deberes al término del horario de clase, así que me disculpo por la interrupción y continúe con su lección– manifestó con seriedad.

Los estudiantes estaban en silencio. Era la primera vez que el director llamaba la atención públicamente a Marinette. Algunos empezaron a murmurar al respecto. Al cabo de unos minutos, el director prosiguió en retirarse del salón. Marinette por su lado, sentada en su sitio habitual sintió como las miradas de los demás se posaban sobre ella.

– Muy bien alumnos… aún nos quedan unos minutos… así que terminemos la clase– indicó la maestra Bustier mientras se dirigía hacia la pizarra para continuar con la lección y despejar cualquier comentario sobre su alumna.

Adrien trataba de analizar la situación… – ¿Marinette y Luka? ¿A solas en la biblioteca? – se interrogaba mentalmente. Conociéndola, sabía que no era posible que estuvieran haciendo algo inadecuado… ¿o si?. Quería girar y preguntárselo directamente… pero… entonces… ¿No sería muy obvio?. Se cohibió de hacer cualquier disparate que perjudicara su relación con Marinette, –Después de todo… ella sólo ha aceptado a Chat Noir – se dijo mentalmente. Como Adrien Agreste no tenía "las de ganar". Eso lo fastidió. Todo indicaba parecer que durante el día, Luka Couffaine tenía ventaja con SU Marinette. Al imaginárselo, un escalofrío recorrió su ser, se enfadó de saber que podría perder alguna oportunidad con la chica que quería. Presionó sus manos sin pensarlo y… –crack–

– Viejo… ¿está todo bien? – susurró Nino quien distrajo la atención del rubio. Adrien fijó su mirada en su mano derecha, había roto su bolígrafo sin darse cuenta.

– Ehhh… supongo que… ¿ya no los fabrican como antes…? – susurró con una sonrisa forzada.

[…]

Llegó la hora de refrigerio y los alumnos salieron hacia el patio principal de la escuela, Marinette estaba apenada por la llamada de atención de la mañana, colocó sus brazos sobre su pupitre y recostó su cabeza sobre ellos.

– Ahhh no… chica… –dijo Alya quien permanecía sentada junto a la peliazul– …tienes que contarme con detalle… ¿Qué es lo que hacías a solas con ese chico en la biblioteca? ¿Acaso es algo que no puedo enterarme? –preguntó en un tono recriminador.

– Sólo estábamos conversando en la biblioteca… ¡No hicimos nada malo! – contestó Marinette mientras alzaba la mirada hacia la morena.

– Seguro… y ¿tenían que hacerlo en la primera hora de clase?

Alya tenía un punto a su favor, no hicieron nada malo, pero el ser descubiertos por el director es algo que pudo haberse evitado, si tan solo hubiese ido a clase como era debido. Suspiró con pesar, pues sabía que no podía ganar a los reproches de su amiga. – No saldré del salón… y así evitaré cruzarme nuevamente con el director – susurró mientras agachaba la cabeza de pena sobre su escritorio.

Jajajaja… no exageres chica… –le interrumpió divertida– Vamos… no te aflijas… el día pasará rápido… ya verás… –dijo tratando de animarla. – Iré a la cafetería un rato ¿segura que no quieres venir?

– Si… segura… –susurró.

– Jajajaja… de acuerdo… vuelvo en un rato y espero que no te hayas metido en problemas durante mi ausencia– dijo divertida.

– Ja ja ja Muy graciosa – contestó con sarcasmo la peliazul mientras veía como Alya se iba del salón. Estaba sola, se sentía desanimada, desganada. Recostada en su pupitre, tomó su lápiz e inconscientemente empezó a hacer garabatos en una hoja de su cuaderno. Unos breves trazos y listo, había dibujado un gato –¿Qué?– Se dijo mentalmente y recordó a Chat Noir. –Hasta inconscientemente tengo presente a ese gato– susurró y decidió empezar de nuevo, en otro lado de la misma hoja volvió a trazar garabatos y dibujó una huella de gato. – Pffft jajaja Creo que… Es inevitable… parece que no te puedo sacar de mi mente gatito– susurró divertida.

– Ehhh… ¿Estás bien Marinette? – se escuchó muy cerca de ella.

La peliazul alzó la mirada hacia dónde provenía la voz. Adrien estaba parado en frente de ella con semblante preocupado.

– ¡¿Adrien?! – dijo Marinette con asombro– yo… eh… si… estoy bien– indicó.

– ¿Estás bosquejando algún nuevo diseño?– preguntó curioso mientras observaba lo que tenía sobre su escritorio.

– Si… quiero decir… ¡No!– indicó nerviosa mientras cerraba su cuaderno y lo guardaba– jajajaja… solo son…gatos… digo… garabatos… jajajaja…

– Ya veo… – contestó con cortesía el rubio mientras rascaba su nuca. Estaba nervioso, no sabía cómo empezar una conversación de manera adecuada con ella sin evidenciar que era Chat Noir.

– Ehh… Si… – susurró Marinette, quien se encontraba nerviosa también. Después de tiempo se encontraba a solas con el rubio; y consideraba extraño que, a pesar de tener en su mente a Chat Noir y estar a la espera de poder verlo de nuevo esa noche, aún se pusiera ligeramente nerviosa por la presencia del rubio. –rubio… como la verdadera identidad de Chat…– pensó melancólica. ¡Espera un momento Marinette Dupain Cheng! ¿En qué rayos estás pensando? Es obvio que ese gato… es muy diferente a Adrien– se dijo mentalmente mientras agitaba su cabeza en negación.

Ambos suspiraron con pesar, él porque quería confesarle sus sentimientos nuevamente, pero como Adrien Agreste, sentía temor de ser rechazado por culpa de su otra identidad. Y ella… simplemente no podía explicarlo. Sentía nervios de estar a solas con el rubio ¿Acaso aún sentía algo por él a pesar de pensar solamente en Chat Noir?.

– Marinette… yo… – dijo Adrien sacándola de sus pensamientos– …me preguntaba si… te podía acompañar a casa después de clase– dijo sin pensarlo. Se autocriticó mentalmente. –¿De veras es lo mejor que se te ocurre?– pensó apenado, pues el tramo de la escuela hasta la casa de Marinette era corto, y más aún si la llevaba en su automóvil, por lo que no tendrían mucho de que conversar en el camino. Nuevamente rascó su nuca nervioso.

– Pues… yo… deberé cumplir mi hora de castigo el día de hoy… así que…

– Oh… descuida…– le interrumpió– tengo clases de esgrima… así que no será un problema esperarte un par de horas– mencionó con una amable sonrisa. No podía confesarle que lo que quería evitar era que ella pasara mucho rato con Luka, sobre todo después de su castigo juntos.

La insistencia del rubio terminó por convencerla – …Está bien…

– Genial… Entonces nos vemos en la entrada de la escuela. –dijo el rubio sonriente.

Antes de que Marinette pueda dar respuesta alguna, fueron interrumpidos por una voz conocida.

– Hola chicos – interrumpió Luka – ¿…todo… bien?– mencionó mientras se acercaba hacia Adrien y Marinette.

Ambos jóvenes giraron su rostro hacia el pelinegro– ¡L–Luka!... ¿Q–que haces aquí?– preguntó nerviosa Marinette.

– Hola, que tal – contestó el rubio con una sonrisa forzada mientras dirigía su mirada hacia él. Entonces lo notó, el pelinegro estaba utilizando el colgante que Marinette había diseñado. No pudo evitar observar con detenimiento el accesorio. – ¿De veras lo utilizarás a diario a partir de hoy? – pensó. Hubo un silencio durante unos segundos.

– Hola – dijo Luka con su característica sonrisa– …Pues… estamos en hora de refrigerio… –continuó mientras señalaba el pasadizo con algunos estudiantes que caminaban de una dirección a otra. Luka miró a Adrien por un instante y notó la dirección de su mirada – ¿Todo bien? – preguntó intrigado.

– Ahhh… si… –contestó mientras despertaba de sus pensamientos– …es… un lindo accesorio lo que llevas puesto… –dijo sin pensarlo mientras señalaba el cuello de Luka.

– ¿Te gusta?– dijo sonriente – …Es un regalo de Mari… Ella tiene talento… ¿verdad?

Naturalmente, no era necesario que Luka le "exhibiera" el regalo que Marinette le hizo para darse cuenta de lo talentosa que ella era. Adrien lo había notado hace mucho tiempo, con el diseño de la boina, el diseño de uno de los álbumes de Jagged Stone y con… .Metió la mano en su bolsillo, allí estaba el brazalete de la suerte que Marinette le regaló hace mucho. Esbozó una sonrisa triunfante, –yo también tengo un regalo hecho por Marinette– dijo sin pensarlo mucho– Ya sé… que ella es asombrosa… –mencionó con una sonrisa nostálgica.

– … – Hubo un momento de silencio por parte de los jóvenes. Parecía que el ambiente estaba ligeramente "tenso". Aunque el rubio quería ser tajante con Luka, era consciente que el pelinegro era una buena persona. Suspiró con resignación, todo indicaba que no importa qué… Luka y Marinette pasarían juntos su hora de castigo, de nuevo.

Marinette estaba ligeramente confundida y apenada por ser el tema de conversación de los chicos y más aún el incómodo silencio. Recordó lo ocurrido el día del concierto –¿Acaso a Adrien no le agrada Luka?– le cruzó la idea fugazmente mientras le prestaba atención al rubio– ¿Por qué? Luka no es una mala persona– ella estaba segura de eso, pues era su amigo y confidente. Giró su rostro hacia donde estaba el pelinegro, él miraba atentamente al rubio pero aun así, lucía relajado, tan característico del hermano de Juleka. Miró nuevamente en dirección al rubio, se veía algo tenso, con facciones serias, tan extraño en él. – Pero…Adrien no es ese tipo de persona –pensó. Si bien últimamente sentía que sus sentimientos hacia él no eran tan efusivos como antes, todo gracias a Chat Noir, aún le gustaba… –¡Un momento! ¿Aún me gusta Adrien?– Sentía que los nervios recorrían su interior –No lo creo posible… N–no puede gustarme Adrien… ya no… ahora estoy interesada en Chat…– se aferraba a esa idea. –¿Tan rápido puedo perder el interés en él?– se preguntaba mientras recordaba todos los momentos bochornosos que atravesó por lo distraída que se ponía cuando Adrien Agreste estaba cerca. –¿Tanto ha influenciado ese gatito en mí?– susurró sin querer en voz baja pensativa, llamando la atención de los chicos presentes.

– ¿Eh? – Se preguntaron ambos jóvenes y voltearon a ver a Marinette. Al cabo de unos segundos, el pelinegro prosiguió – En realidad… Mari… quería verte– dijo ligeramente apenado. Esto captó la atención del rubio, quien no tardó en ver la reacción de la peliazul.

– ¿Eh? ¿V–verme? ¿a mí?– interrogó nerviosa.

– …Quería disculparme por lo de la mañana… yo…

– Así que tú eres el responsable…– le interrumpió tajantemente Adrien. El rubio estaba fastidiado por lo acontecido, sabía que Luka era una buena persona, pero no podía evitar sentir celos por su cercanía con "SU" Marinette. Al darse cuenta del tono de voz con el que se dirigía al pelinegro, y que Marinette lo miraba extrañada, Adrien fingió que no pasaba nada – ejem – aclaró su garganta– ...quiero decir... No deberían faltar a clase…

– En realidad… yo fui a la biblioteca por propia voluntad… –interrumpió ella –Yo… me quedé dormida y llegué tarde… entonces preferí ir a la biblioteca durante la primera hora de clase de la maestra Bustier… –dijo apenada.

– ¿De nuevo no… pudiste dormir? – interrumpió Luka preocupado. –¿Está todo bien? –dijo mientras se acercaba a la peliazul y la miraba atentamente. Esto captó la atención del joven rubio quien miraba curioso a Marinette por descubrir la respuesta que le daría.

– Ehh… S–si… s–sólo… – Ella no estaba segura que responder, pues el verdadero motivo por el que estuvo despierta era Chat Noir, ese gato tonto que se escabulló hasta su habitación y… , recordó los abrazos, los besos, el que casi descubre la verdadera identidad del héroe. No pudo evitar ponerse tensa –…cof cof… –tosió forzadamente– …mi gato no me dejó dormir toda la noche… es por eso que desperté tarde hoy día– dijo en voz alta, tratando de parecer segura.

– ¿gato? –Preguntó extrañado Luka– ¿…Tienes un gato? –preguntó divertido.

Adrien entendió perfectamente la referencia. Sonrió disimuladamente. No esperaba menos de ella. –¿Entonces… te gustan los gatos Marinette? –preguntó fingiendo curiosidad.

– No sé si me gusten los gatos… –dijo, captando la atención de ambos jóvenes– …son engreídos, acaparadores, no hacen caso a las indicaciones que le das… creo que me estresan…

Adrien no lograba comprender las palabras de ella, esbozó un suspiro de resignación a la crítica que se avecinaba para el héroe felino.

Luka, la miraba atento y divertido –¿entonces no te gustan? –preguntó.

– …No lo sé… –dijo– …pero quiero mucho al gatito negro que tengo en casa– finalizó con una sonrisa sincera.

El joven rubio estaba sorprendido. Estaba seguro de que ella se refería a Chat Noir con eso del "gatito negro". De pronto se sentía animado. Quería abrazar a Marinette como lo había hecho con su otra identidad. Pero sería ponerse en evidencia. –¿Pero qué importa eso ahora?– pensó por un momento. – De seguro ella tampoco puede quitarse de la cabeza lo que ocurrió la noche anterior.

El timbre que indicaba el fin del receso se escuchó, sacando de sus pensamientos al joven rubio.

– Chicos… yo tengo que ir a clase– interrumpió Luka– Mari nos vemos más tarde en la biblioteca– dijo mientras hacía un gesto con su mano y guiñaba un ojo con coquetería.

– Ehhh… s–si… nos vemos– contestó la joven mientras observaba al pelinegro marcharse del salón.

Una vez solos ambos jóvenes, Adrien aprovechó en decir algo para matar el silencio entre ellos –…Estoy seguro que ese gato te quiere Marinette– dijo con una amable sonrisa.

– ¿Q–que? –preguntó exaltada.

– jajaja – se rio solapadamente– me refiero a tu gato negro… –indicó con énfasis– …él solo quiere pasar tiempo contigo… y parece ser que solo puede durante las noches– susurró apenado.

Ella estaba anonadada. ¿Qué tanto sabe el rubio de su relación con Chat? ¿Acaso a visto algo?. Luego recapacitó – Vamos Marinette… Es imposible que sepa algo– se dijo mentalmente. Correspondió al comentario con una sonrisa– Eh… pues… yo… soy feliz si puedo verlo todas las noches.

– Creo que me estoy poniendo celoso de ese minino– susurró fingiendo resignación.

–…– Completamente ruborizada. Sin palabras que decir trató de pensar en una respuesta. Era obvio que él se estaba burlando de la situación. –…– Su mente estaba en blanco. –Eh… yo… eh…

– ¡Viejo! Aquí estas– fueron interrumpidos por Nino desde el umbral de la puerta– Debemos ir a clase de química, la maestra ya no tarda en venir… apúrense– dijo mientras realizaba un gesto con las manos para que lo sigan hacia el laboratorio de ciencias.

– Eh…. Allí vamos– dijo la peliazul mientras tomaba sus apuntes y seguía al moreno– Vamos Adrien ¡Date prisa! – dijo sin dirigirle la mirada al rubio para evitar que éste descubra el rubor en sus mejillas.

[…]

Transcurrió el día y las clases acabaron, los alumnos salían de clase con normalidad para dirigirse a casa, sin embargo Marinette estaba cabizbaja. Alistó sus cosas, resignada.

– Oh… vamos chica… ya verás cómo pasa rápido la hora de castigo– dijo Alya con ánimos.

– Supongo… que tienes razón… –susurró Marinette. Delante de ella estaba el joven rubio quien se disponía a guardar sus cosas para dirigirse a sus clases de esgrima.

– ¡Allí estás!…– interrumpió Luka desde el umbral de la puerta haciendo un gesto con la mano, mientras entraba al salón– ¡Mari! ¿Lista para reorganizar los estantes de la biblioteca? – preguntó sonriente el pelinegro mientras se dirigía hacia el pupitre de ella y saludaba a los demás chicos con un gesto.

– Ahhhhh– Suspiró la peliazul mientras tomaba sus cosas y se disponía a dejar el salón– no nos queda otra opción… ¿verdad?

– Pues no lo creo– contestó sonriente el pelinegro– démonos prisa… si queremos terminar antes de que nos encierren como la última vez– dijo con una pícara sonrisa.

– ¡¿QUE?!– preguntaron al unísono Alya y Adrien, al escuchar la última afirmación de Luka.

– ¿Acaso se te olvidó contarme esa pequeña travesura chica?– le increpó Alya.

– …– Marinette no supo cómo dar respuesta sin que sonara comprometedor –No es como te imaginas Alya…

– jajajajajaja… pero no fue nada grave chicos…– interrumpió Luka– afortunadamente supimos zafarnos de la situación… ¿verdad Mari? –indicó mientras guiñaba un ojo de complicidad con la peliazul.

– Ehhhh… ¡C–Como sea! Será mejor que nos vayamos cuanto antes– dijo Marinette mientras sujetaba a Luka del brazo y salían rápidamente del salón de clase, dejando atrás a Adrien y Alya extrañados.

Antes de que ella abandonara el salón de clase, fue detenida por Adrien, quien la sujeto de la mano, captando su atención– Entonces… Te estaré esperando en la entrada principal de la escuela… ¿de acuerdo? –dijo amablemente.

– Ehhhh… S–si… nos vemos luego… – dijo dubitativa Marinette antes de dirigirse hacia la biblioteca.

[…]

– ¡Te toqué!...– se oyó decir a Adrien mientras acorralaba a una jadeante Kagami.

– Vaya…– susurró casi sin aliento la joven asiática– …esta vez estás con bastante entusiasmo– dijo mientras se quitaba su careta y se dirigía hacia las gradas de la escalera para sentarse– ¿Acaso te ha pasado algo por lo que necesites desfogar toda esa energía?

Adrien se quitó la careta mientras se reincorporaba– ¿Qué quieres decir?– preguntó incrédulo.

– Pues… tu estilo de enfrentamiento es… diferente a como lo sueles hacer– dijo mientras cogía una botella y tomaba un sorbo de agua – …No me malentiendas… me gusta este entusiasmo… –dijo ligeramente jadeante– …pero me da la impresión que algo te molesta… tu… ¿quieres conversar al respecto? –manifestó con una expresión ligeramente preocupada.

El rubio se sentó al lado de su compañera esgrimista. Exhaló profundamente. –Es…

– …¿Complicado?– le interrumpió– Descuida… comprendo si no quieres hablar al respecto– dijo con una amable sonrisa mientras se disponía a colocarse la careta nuevamente.

– Espera Kagami… –le interrumpió el rubio– …te lo contaré…

[…]

En la biblioteca se encontraban Marinette y Luka reorganizando los libros por materias, orden alfabético, fascículos, etc. No era tan complicado como se esperaba, y además, ambos jóvenes consideraban que la compañía era grata.

– Entonces… ¿segura que estás bien Mari? –preguntó el pelinegro desde uno de los estantes en la biblioteca.

– ¿Por qué lo preguntas? –contestó desde otro estante.

Miró los alrededores, estaban solos en la biblioteca, pues el horario de clase había terminado y no había rastro de maestros. Se acercó hacia ella para evitar alzar el tono de su voz– …Los demás no lo saben… pero debe ser difícil para ti ser la heroína de París… y …ser una estudiante… ¿verdad? –susurró pensativo.

– Ehhh… pues…

– Y… –le interrumpió– Supongo que… por "gatito" te refieres a Chat Noir… ¿verdad? –dijo enfatizando gatito con los dedos como comillas.

– ¡¿QUÉ?! – Preguntó atónita – ¿Cómo es que tú…

– Lo supuse…– le interrumpió nuevamente– Como Ladybug… de seguro has estado patrullando por la ciudad durante la noche… y por eso no has descansado como se debe… – dijo mientras colocaba su mano sobre la frente de Marinette– …Debes ser más consciente de tu salud física y mental Mari… tienes personas que nos preocupamos por ti.

– …– Se quedó sin palabras. Aunque al inicio se sentía mal porque Luka Couffaine había descubierto su verdadera identidad… le gustaba tener un amigo en quien confiar, no solo como Marinette, sino también como Ladybug, sentía que él la entendía sin necesidad de expresarle mucho. Luka la escuchaba, le daba el confort que sólo un verdadero amigo daría. Ella sonrió. Sin pensarlo se acercó hacia el pelinegro y rodeó sus brazos a su alrededor. Ella le había dado un cálido abrazo.

Luka se sorprendió por el accionar tan poco usual en ella. Por unos segundos estuvo quieto siendo abrazado. Entonces le correspondió. Rodeó sus brazos en Marinette. – Bum Bum… Bum Bum… – sentía el latir de su pecho fuertemente. Era la primera vez que sentía una mezcla de emociones entre, calidez y ansiedad. – Tengo que decírselo… ¡Ya! – pensó.

– Mari… yo… –dijo sin dejar de abrazarla– ehhh… yo…

– Jajaja – se rio torpemente– …disculpa… yo… solo me dejé llevar un poco– Dijo ligeramente nerviosa mientras dejaba de abrazarlos para continuar con su labor de organizar los libros.

– Ehhh… descuida…–contestó– …pero de hecho… yo…

– ¿Tú…?

– Yo… – direccionó su mirada hacia uno de los pupitres de la biblioteca en donde estaban las pertenencias de ambos jóvenes, incluyendo una guitarra enfundada. Se dirigió hacia allí y sacó la guitarra de su funda. –Yo… te compuse una melodía – dijo algo nervioso.

– ¿…De veras? …No tenías que hacerlo… ¿lo sabes verdad? –contestó divertida mientras se acercaba hacia él.

– Quise hacerlo Mari– dijo sonriente. ¿Lo escucharás?– dijo mientras se sentaba y con un gesto la invitaba a que se sentara a su lado.

– Claro… – contestó sonriente.

Luka cogió una púa de guitarra de uno de los bolsillos de la funda y se puso en posición. – Como te comenté… hay cosas… que prefiero decir con esto– dijo señalando su guitarra– así que presta atención por favor. – dijo seriamente antes de empezar a tocar. Marinette solo afirmó con la cabeza. Antes de que sonara la primera nota musical.

[…]

– Entonces… ¿Por qué no le dices lo que sientes?– preguntó Kagami a Adrien – por lo que me has dicho… tú la quieres… ¿verdad? –dijo mientras tomaba un sorbo de su bebida.

– Eso es lo que se me hace complicado… ¿y si me rechaza?– El rubio no podía decirle que Marinette había correspondido a su otra identidad. –…No sé si…

– Bueno…–interrumpió– tendrás que confesarle tus sentimientos tarde o temprano… –dijo Kagami meditabunda– …Eres un gran chico… y por lo que me has contado… ella es una buena persona también… –suspiró– No querrás que otra persona se te adelante ¿o si?– dijo con una media sonrisa y con la intención de darle ánimos a su compañero.

Al rubio se le vino a la mente Luka en ese momento. Kagami tenía razón. Como Chat Noir tenía la batalla ganada. Pero como Adrien Agreste ¿Sería correspondido?, ellos son buenos amigos, pero sentía que en las últimas semanas su relación amical se había "enfriado" un poco. Suspiró.– Supongo que… tienes razón… –contestó el rubio más calmado, conversar con una amiga era lo que necesitaba para desahogarse –Muchas gracias por escucharme –dijo con amabilidad. –Entonces… sigamos con el entrenamiento –dijo dispuesto a colocarse nuevamente la careta para enfrentarla a un duelo de esgrima.

–… ¿Escuchas eso? – susurró la joven asiática.

– ¿Eso? ¿A qué te refieres? –Preguntó curioso – …No escucho nada. – dijo el rubio con la careta puesta.

– Mmmm…supongo que… debe haber alguna clase extracurricular de música…– dijo la joven asiática– …En tu escuela no tocan nada mal…– susurró antes de colocarse su careta de esgrima para enfrentar al rubio.

[…]

Luka terminó de tocar con su guitarra. Hubo un momento de silencio en la biblioteca.

– … – La música lo dijo todo. Marinette estaba callada, sentada junto al pelinegro. Había comprendido perfectamente lo que Luka Couffaine trataba de decirle con su guitarra. Tenía que darle una respuesta inmediatamente. –¿Sería posible corresponder a Luka Couffaine?– pensó por un breve instante. Entonces alguien se le vino a la mente: Chat Noir. Ese gato tonto a quien no puede quitárselo de la cabeza. Sus abrazos, sus besos. Pero –¿Acaso… podría tener una relación con Chat Noir?– se cuestionó mentalmente. Es decir… Ni siquiera sabe su verdadera identidad. Pero aun así, ella confía en su compañero y amigo felino. –Eso es más que suficiente… ¿verdad?.

– Mari yo… – dijo el pelinegro tratando de romper el silencio que le resultaba algo incómodo. Esto despertó de sus pensamientos a Marinette.

– Yo no puedo… – interrumpió la peliazul. Sorprendiendo al joven Couffaine– –…no puedo… corresponderte de esa manera.– dijo mirando fijamente al pelinegro.

[…]

– ¿Que es más oscuro que el corazón roto de un adolescente? –Decía Hawk Moth desde su escondite –…El amor es el sentimiento más puro que un joven pueda entregar… pero cuando no es correspondido ese sentimiento se vuelve rencor y despecho… para luego volverse odio jajajaja– lo decía con alevosía mientras observaba la situación. –Vuela allá mi pequeño akuma…

Una pequeña mariposa voló hacia la biblioteca de la escuela Francoise Dupont. Allí estaban los dos adolescentes sentados uno al lado del otro. La mariposa se poso sobre una pila de libros cerca al pelinegro.

[…]

En la biblioteca, Luka se mantuvo en silencio mientras escuchaba a Marinette atentamente.

– Te quiero… y doy gracias porque eres más que un amigo… de veras…– suspiró– pero… no puedo corresponderte de esa manera… –se puso a jugar con sus pulgares nerviosa– hay alguien… alguien que yo no puedo sacar de mi cabeza– dijo desviando la mirada del pelinegro con una nostálgica sonrisa.

– Por casualidad… ¿estás enamorada de ese gato negro? – preguntó afablemente.

– ¿Q–q–qué?– preguntó nerviosa y exaltada Marinette– ¿C–cómo es q–que tú…

– Jajajajajaja– rio el pelinegro– Te conozco…Mari… eres muy expresiva– dijo con una sonrisa – además…sé que no tienes un gato de mascota…

– Ehh… jajajaja– rio forzadamente la peliazul– … no creí que sea tan obvia.

– Mmmm… pues– dijo con pose pensativa el pelinegro– Ambos son los héroes de París… así que pasan mucho tiempo juntos… –dijo con melancolía– …supongo que… no puedo competir contra él.

– ¡Oye!… no te compares… eres una persona increíble… muy diferente a ese gato escandaloso… –susurró nerviosa.

– Mari… ¿estás rechazando mi confesión o estás coqueteando conmigo? –preguntó con una sonrisa pícara mientras se acercaba más hacia ella.

– Ehhh… y–yo no…–dijo nerviosa tratando de no mirar los ojos celestes del joven.

– Jajajajajajajaja– rio Luka– …lo importante es… que seas correspondida por ese gato –dijo mientras enfundaba su guitarra.

– Lo soy… –dijo sonriente.

Un suspiró de pesar provino del pelinegro –bueno… entonces supongo que… los dos héroes de París están destinados a estar juntos –finalizó con una sonrisa… – Se puso de pie– Bien Mari… continuemos organizando toda esta pila de libros– dijo mientras se dirigía hacia uno de los estantes de la biblioteca.

– Ehhh… si… creo que si… –dijo con una sonrisa. Ella estaba asimilando la situación, se sorprendió de la madura conversación que tuvo con Luka Couffaine. –Todo parece que… lo asimiló de la mejor manera ¿verdad?– pensó.

– Mari… – dijo el pelinegro, despertándola de sus pensamientos– …si ese gato es tonto como dices… creo que aún tengo una esperanza… así que… no me daré por vencido del todo– dijo guiñándole un ojo.

– ¿Ehhh?– se cuestionó algo confundida. – Bien… creo que no me esperaba esa respuesta– pensó mientras tomaba uno de los libros de una repisa.

[…]

El akuma aleteó en la biblioteca, pero al no encontrar un alma perturbada, no akumatizó a nadie. Continuó su camino.

– Conque... ¿Una estudiante de la escuela Francoise Dupont es la verdadera identidad de Ladybug? –dijo Hawk Moth desde su escondite. –todo este tiempo… buscando los prodigios… y ¿estaban en la escuela de Adrien? Jajajajaja –rio a carcajadas. –Esta es mi oportunidad. Finalizó con una sonrisa socarrona.

[…]

– Muy bien… no debe tardar –se dijo mentalmente Adrien quien se dirigía hacia la entrada de la escuela. Como era de costumbre, él y Kagami eran los últimos alumnos del equipo de esgrima que dejaban la escuela, pues entrenaban con ahínco para el campeonato. Ya casi estaban por cerrar la escuela.

– Te veo emocionado– dijo detrás suyo Kagami con una sonrisa cómplice. Se acercó hacia él. –¿Se lo dirás hoy? – preguntó en susurro.

– Ehhh… yo… no estoy seguro si… sea el momento adecuado –contestó algo nervioso el rubio.

– Ahhhh– suspiró la asiática– …¿A dónde se fueron esos ánimos que tenías durante el entrenamiento de hoy día? –preguntó con mofa mientras sacaba su celular y digitaba un mensaje.

– jajajajajaja– rio forzadamente el rubio.

Al poco rato, Marinette y Luka salieron de la escuela, en las gradas de la entrada principal se encontraron con Adrien y Kagami.

– Disculpa Adrien… ¿esperaste mucho? –preguntó Marinette al rubio mientras hacía un gesto de disculpa con las manos. –Organizar los libros nos llevó más tiempo de lo planeado– dijo.

– Ehhh… no… yo… digo… nosotros… estábamos conversando un rato –contestó con la amabilidad que lo caracterizaba.

– Buenas tardes –saludó Kagami con la cordialidad que la caracterizaba.

– Hola – contestó el pelinegro mientras hacía un gesto de saludo con la mano.

– … Hola– saludó Marinette.

– Ehhh… Bien Marinette… ¿nos vamos?– dijo el rubio mientras buscaba con la mirada su vehículo. Pero tuvo una sensación de "deja vu". Giró su rostro hacia su compañera esgrimista –Kagami… ¿aún no vienen por ti?– preguntó intrigado.

– Descuida… ya mandé un mensaje a mi apoderada– dijo mientras observaba su teléfono móvil. –No se retrasen por mi culpa… –dijo fingiendo que no le importaba.

– Pero no te quedarás esperando sola… la última vez demoraron regular en llegar… –le increpó el rubio con ligera preocupación. En parte se sentía identificado con su compañera, los padres de ambos estaban enfocados en los negocios familiares, así que no le dedicaban el tiempo pertinente, es por eso que ella sólo tenía una "apoderada", al igual que él tenía a Nathaly.

– De verdad Adrien… ya estoy acostumbrada… descuida– dijo tratando de sonar convincente.

– Adrien tiene razón… No estaría bien que te dejemos sola…– interrumpió Marinette.

– Ehhh… Yo… no tengo problema en quedaré con ella hasta que vengan a recogerla– dijo Luka en tono despreocupado mientras levantaba la mano. –Igual… tenía pensado demorarme para ir a recoger a mi hermana de la casa de Rose más tarde… así que… vayan sin problema… –dijo.

Tanto Adrien como Marinette se miraron algo preocupados. Se escuchó un claxon desde el vehículo de la familia Agreste.

– Vamos… ese grandulón se ve con cara de no tener los ánimos de esperar mucho– interrumpió Luka –nos vemos mañana chicos– finalizó.

– Ehhh… De acuerdo ¿nos vamos Marinette?– dijo el rubio con amabilidad.

– De acuerdo… –contestó la joven– …nos vemos luego chicos– dijo mientras hacía un gesto con una mano.

Ambos jóvenes ingresaron en el automóvil y dejaron la escuela, junto con Luka y Kagami en la entrada principal. Cuando perdieron de vista el carro en la autopista. La joven asiática volvió a coger su teléfono móvil, marcó un número dispuesta a realizar una llamada – Sigo en la escuela Francoise Dupont esperando…– dijo – …De acuerdo, seguiré esperando entonces– Finalizó mientras colgaba.

– De veras… no tienes que quedarte por mi culpa – dijo la joven asiática al pelinegro.

– Ahhhh– suspiró con pesar– honestamente… no lo hice por ti… –dijo algo cabizbajo– creo que… sólo quería que ella se vaya antes que yo… –dijo fingiendo una sonrisa. –Ahhhh– suspiró por segunda vez. –Supongo que mañana será otro día –dijo mientras acomodaba su guitarra enfundada en su espalda.

Kagami notó el instrumento que tenía el pelinegro en su espalda – Ehhh… ¿Eres del club de música de la escuela? –preguntó con curiosidad.

– ¿Club? –preguntó extrañado el pelinegro.

– Si… los escuché tocar durante el entrenamiento… –dijo mientras señalaba la guitarra– me gustó la melodía que interpretaron mientras entrenábamos esgrima –manifestó sonriente.

– Ahhhhhhhh– suspiró de nuevo escandalosamente y con resignación– ¿de veras lo escuchaste? –dijo mientras se sentaba sobre uno de los escalones de la entrada principal. –Bueno… supongo que no se pudo evitar… –dijo apenado. – Por cierto… soy Luka– dijo mientras la miraba con atención.

– Kagami…– dijo con cordialidad mientras también se sentaba en uno de los escalones de la entrada principal.

[…]

Continuará...

...

Muchas gracias por sus comentarios... es lindo saber que si me leen *llora de emoción* Un abrazo a distancia :3