Capítulo 13.

Severus miraba la rosa negra que sostenía entre los dedos. Después de ir a la enfermería para que le arreglaran la nariz, había ido a todas las florerías de la Inglaterra mágica, intentando conseguir lo que quería: rosas rojas. Pero como había sido el Día de San Valentín recientemente, había tenido que recurrir al plan B. En lugar de rosas, había decidido conseguir pétalos.

De pie junto a la puerta de Hermione, en el interior de sus habitaciones, Severus esperaba. Sentía el pulso muy acelerado y los nervios le estrangulaban el estómago. Miró el reloj de bolsillo. Siguió esperando, sabiendo que llegaría en cualquier momento.

Cargando un enorme libro de transfiguraciones en los brazos, Hermione apretaba los dientes con furia, mientras caminaba por los corredores de Hogwarts. Durante el día, no solo había tenido que impartir sus propias clase, si no que también había tenido que ocuparse de las de Severus. Furiosa era como estaba. No quería hacer nada por él, pero se vió forzada porque Albus también se hizo cargo de algunas.

Había sido a último momento. No podía entenderlo. Severus había estado presente en la junta, antes de las horas de clase, y en todo ese rato, jamás se hizo mención de su imposibilidad de dar clases. De haber sido otro profesor, no le hubiera molestado, pero por él...Además, no había explicación de porque no estaba.

No era que le importara o que estuviera preocupada. No, no le importaba, se recordó a si misma. Todavía era un bastardo arrogante, y posiblemente le había pedido a Albus que la pusiera a ella a reemplazarlo. Dios! Quería estrujarle el cuello! Cuando llegó a su habitación, abrió la puerta y la mandíbula se le fue hasta el piso, por la sorpresa.

Toda la habitación estaba brillantemente iluminada por velas, que flotaban en el aire. El suelo estaba cubierto por petalos de rosas rojas. Cerró la puerta, sin quitar un momento los ojos de lo que tenía frente a ella. Era muy hermoso.

Severus la observaba desde una corta distancia. Ella no lo había visto cuando entro. Despacio, estiró la mano para tocarle el brazo, mientras comenzaba a hablar. "Hermione..."

Asustada y por instinto, Hermione se apartó bruscamente del intruso. Dándose vuelta, le lanzó el libro que llevaba en los brazos.

Contra la pared y, nuevamente presa de un intenso dolor, Severus se sostenía la nariz con ambas manos mientras se deslizaba hacia el piso. "Maldición Hermione! Qué clase de recibimiento es este?"

"Severus?", gimió ella, atónita y poniéndose una mano sobre el pecho. "Qué diablos haces aquí? Cómo entraste? Me diste un gran susto!"

"Darte un susto?", farfulló Severus. Retiró las manos de la nariz y vió la sangre. "Creo que esto ya no sirve", dijo quitándose la férula de la nariz. Necesitaba una nueva y tendría que ir a ver a Poppy otra vez.

"Oh, Dios mío!" gritó ella, al notar la sangre y la inflamación que ya se veía negra y azul, sobre la nariz y debajo de los ojos. "Lo siento tanto!"

"Ya estaba rota de todos modos", dijo el, sosteniendo la túnica para detener la hemorragia. Cuando la vió fruncir el ceño, se explic. "Trelawney me la rompió esta mañana. De hecho, lo hizo de la misma manera que tú. Quién iba a decir que los libros podrían ser armas tan peligrosas?"

A Hermione casi se le escapa una carcajada, pero se mordio los labios, tratando de contenerla.

"Ah! Así que ahora te vas a reír de mi otra vez...Pasaste de atormentarme a atacarme físicamente. Maravilloso!", dijo él con sarcasmo.

"Esa es para mí?", preguntó Hermione mirando la rosa negra y levántandola.

"Si, y los pétalos son solo basura para que los elfos limpien", respondió Severus. Hizo una pausa y se quitó las manos de la cara para mirarla con ojos dulces. "Hay exactamente 10.000 pétalos esparcidos por la habitación. Se suponía que iban a ser rosas, pero no pude conseguirlas. Esta rosa negra tendría que tener una tarjeta, pero Albus mintió. No escribo poesía,así que, no hay tarjeta. Pero estoy seguro de algo...te amo Hermione".

Instantaneamente, en segundos, el corazón de Hermione estaba entero y completo. Lo miró con los ojos llenos de lágrimas y sonriendo, mientras las lágrimas se deslizaban sobre las mejillas. "Oh, Sev!", dijo ella, lanzándose sobre él y besádolo en las mejillas una y otra vez.

"Ow! Ow! Ow!", gemía Severus, intentando zafarse de ella, sin éxito, por cierto. Terminó de deslizarse hasta el suelo, llevándose a la feliz mujer con el. "Cuidado con la nariz!"

"No seas infantil!", se rió ella y le dió una palmada juguetona, antes de darle un gran beso en la mejilla

"No soy infantil!", le gruñó él. "Me rompí la nariz dos veces hoy! Casi me das una infarto el Día de San Valentín e hiciste que me dolieran mucho los testículos antes de hacer el amor. Ah! Y no nos olvidemos de mi espalda! Eres una gata salvaje en la cama. Dios mujer! Enamorarme de ti se ha convertido en un peligro para mi salud! Vas a terminar matándome!"

Hermione lo miró, observando eso ojos color medianoche que tenía. "Yo también te amo", dijo ella con suavidad. Luego se inclinó cerca de él, hasta que los labios quedaron rozándole la oreja. "Cómo te gustaría castigarme en la cama? Me darás unas nalgadas por ser una niña mala?", ronroneó ella. Deslizó la mano sobre el abdomen de él y siguió mas abajo hasta acariciar su miembro a través de la ropa. Sintió como se tensaba y empujaba la pelvis hacia su mano. "Ve a ver a Poppy ahora y cuando regreses, estaré en la cama, lista para ti".

Severus la tomó con fuerza de la cadera y se movió para quedar encima de ella. "Pícara!", gruñó él, antes de ponerse de pie de un salto y salir disparado por la puerta.

Ya sola, Hermione sostuvo la negra rosa y la olió cerrando los ojos. Severus estaba en su vida y en su corazón permanentemente. No podía estar mas feliz con su vida.

N/A: Y va la segunda! Como puede alguien aguantarse que le rompan la nariz dos veces el mismo día? Un misterio...yo hubiese tirado algún golpe...que dolor!

Bwaahahahaaaa Pobre Sevy! Por lo menos ya pudo arreglar las cosas...y ahora viene su recompensa! Gracias por seguir leyendo!