Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green, Phillyel y roscelsavery. Quizás aún no entiendan las razones de Castiel para actuar así pero un par de capítulos más lo sabrán. Saludos! :)
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Capitulo 13
Gabriel llevó al Winchester menor hasta la casa de Bobby, era el único lugar que le parecía seguro por el momento. El castaño se liberó de su agarre muy enojado y lo tomó por la camisa.
-¡¿Por qué me sacaste de ahí?! ¡Ahora Dean sigue con ese idiota de Castiel!-
-Lo siento, Sammy pero si te hubiera dejado ir con tu hermano, Cas te habría lastimado y estoy seguro que eso no es lo que Dean quiere-
-¡Pero íbamos a salvarlo!- gritó enojado el cazador.
-Tendremos que volver a intentarlo, Sammy pero no te colocaré en riesgo-
-Pero Gabriel-
-Por favor entiéndelo, Sam, tu hermano aceptó ir con Castiel porque deseaba protegerte, ¿Crees que la mejor forma de corresponder su gesto es permitiendo que te capturen y te lastimen?-
-Yo…-
-Sé que estás enojado, incluso yo estoy cabreado con ese imbécil de Castiel pero no voy a dejar que te lastimen Sammy, y si quieres odiarme por lo que hice, entonces hazlo pero no me arrepiento de eso y si pensaras un poquito más en tu hermano, te darías cuenta que Dean tampoco quiere esto- El cazador bajó la mirada unos segundos antes de abrazarlo.
-No quiero que lo lastimen… jamás me perdonaría que por mi culpa…-
-Esto no es tu culpa, Sammy, jamás lo ha sido- respondió el arcángel correspondiendo su abrazo- Ya encontraremos la manera de ayudar a ese rubio idiota y yo mismo le daré una paliza para que deje de sacrificarse cada vez que tiene la ocasión- Sam se rio despacio.
-Gracias Gabe-
-No tienes que darlas, pequeño, solo prométeme que serás cuidadoso y no actuaras como un idiota, ese papel le corresponde a Dean-
Sam se rio mirándolo antes de tomarlo por las mejillas y darle un tierno beso. Gabriel correspondió su gesto tomándolo por la cintura para acercarlo a él. Ese suave contacto lo estaba llevando al cielo cuando un carraspeó los hizo separarse. Gabriel solo pudo sonreír divertido ante el sonrojo de Sam al percatarse que Bobby estaba mirándolos desde el umbral de la puerta.
-¿Y cómo les fue?- preguntó el cazador mayor- Y omite los detalles sucios que tuviste con el angelito-
Gabriel le dio una palmada en el trasero, provocando que el cuerpo del castaño diera un respingo y se sentó mirándolo con una sonrisa. Algo tenía el pequeño Winchester que estaba provocando raros pero agradables sentimiento en él.
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Dean se despertó sin moverse de su lugar. Las heridas ya no estaban en su cuerpo pero eso quitaba que le dolieran las acciones de Castiel. Prácticamente lo había violado ayer, no hubo cariño, ni un poquito de afecto en sus acciones, era como si fuera un animal intentando satisfacer ese primitivo instinto del placer. Prefirió dejar de pensar en eso y comenzó a tararear una canción en voz baja, era extraño que recordara eso pero le iba perfecto a la situación en que se encontraba. "Hey Jude" continuó sonando en la habitación mientras las lágrimas recorrían sus mejillas y pensaba que de esa manera, algo del dolor que sentía abandonaría su cuerpo.
No supo cuanto tiempo pasó pero un suave aleteo le indicó que no estaba solo en el cuarto. Dean ni siquiera se movió de su lugar, aún después de escuchar esa suave voz.
-Tienes que comer, Dean, te he traído el almuerzo- pidió Lana.
Silencio. El rubio no abrió la boca a pesar de las peticiones del ángel porque se alimentara argumentando que debía recuperar fuerzas, que podría enfermarse pero eso solo sirvió como aliento para reafirmar la decisión del cazador. Quizás sea lo mejor, pensó Dean para sus adentros y cerró los ojos, quizás tenía algo de suerte y el mundo se acababa de una jodida vez, por alguna razón, el apocalipsis ya no sonaba tan malo.
Increíblemente se quedó dormido pero no fue un alivio, ya que sus sueños seguían traicionándolo y convocando al ángel que tanto quería, esas miradas fijas, esa invasión constante a su espacio personal, esa manía por mirarlo mientras dormía, como ladeaba la cabeza cuando no comprendía algo pero por sobre todo, esos pequeños momentos donde ambos se perdían en los ojos ajenos, entrando a su propio mundo y olvidando todo lo demás. Dean se despertó llorando, dolía regresar a la realidad para comprobar que todos esos momento quedaron atrás, que ya no abría más miradas mientras dormía, que ya no habría más invasión de su espacio personal, que ya no se perdería en esos ojos azules y por sobre todo, que su ángel ya no regresaría. El rubio se levantó de la cama y caminó hacia la ventana, había perdido toda libertad y se preguntó si Castiel se había sentido de esa forma antes de que se conocieran, encerrado en un mundo del cual no podría huir, al menos no por sus propios medios. Una risita escapó de sus labios.
-Maldición, Dean, ¿desde cuándo te comportas como un bebe llorón?- se recriminó- Encontraste a tu padre cuando todos lo daban por muerto, mataste a ese bastardo de ojos amarillos, has ido al infierno por proteger a Sammy, paramos el puto apocalipsis, te encargaste de ese cabrón de Zacarías, has pasado por tanta mierda ¿Y ahora te comportas como una niñita?- el rubio apretó sus manos contra el cristal- No es tiempo para lloriqueos, Dean Winchester, es hora de limpiar tu desastre-
El rubio miró hacia el bosque decidido, él le había enseñado todas esas nuevas sensaciones al ángel, él lo condujo a que se rebelara, a que dudara del gran plan de los ángeles, él terminó por corromper a ese recto soldado y así como lo corrompió, era hora de poner todo en su lugar, era hora de darle otra lección a Castiel y tal como se lo dijo en aquella ocasión, "No porque puedas hacer algo, significa que debas hacerlo".
Su tan esperado encuentro con Castiel, ocurrió al anochecer, el ángel apareció en su cuarto pero Dean no se inmutó en lo más mínimo e incluso lo desafío con la mirada durante varios segundos antes de hablar.
-¿Qué? ¿Aún no tienes suficiente con lo que me hiciste ayer? ¿Vienes a buscar una continuación?- soltó manteniendo la serenidad en su voz.
-Dean- el rubio caminó hacia él para quedar a centímetros del ángel.
-Ten algo muy claro, Castiel, me importa una mierda lo que hagas conmigo pero no te permitiré que te atrevas a lastimar a Sam, primero tendrás que matarme para eso-
-Cuida tu tono conmigo-
-¿O qué? ¿Me dejaras sentir la ira de Dios?- ambos se desafiaron con la mirada- No te tengo miedo, Castiel- el ángel alzó la mano pero se contuvo- Vamos, golpéame, es lo que quieres hacer ¿Verdad? Vamos Cas, no te contengas-
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Castiel observó al cazador con cierta curiosidad, claramente ese era el Dean Winchester que conoció desde un comienzo, el mismo que se opuso a los ángeles, él mismo que se opuso a él y él mismo al cual admiraba. Ese Dean Winchester era el mismo que muchos habían intentado doblegar pero solo uno tuvo éxito: Alister. Tomó al cazador por el cabello antes de arremeter contra sus labios, al no encontrar resistencia, coló su lengua para saborearlo por completo. Dean se pegó a su cuerpo para tomarlo por la cintura y ambos iniciaron una pequeña lucha para conquistar la boca ajena. Castiel sintió la lujuria que emanaba el cazador y se separó de esa boca durante un par de segundos, contemplando esas esmeraldas que lo miraban con deseo.
-Cas…- jadeó el rubio con necesidad- Cas… te quiero-
Castiel reaccionó ante esas palabras, miró al rubio por unos segundos antes de apartarse de él. Nuevamente estaba sintiéndose extraño junto a Dean, no tenía idea de que era lo que sentía y la idea de que el sentimiento fuera el mismo que el que experimentaba el cazador, lo asustaba un poco. Castiel no podía estar enamorado, Dios no siente esa clase de amor, el ángel sabía muy bien lo débil que se volvían las personas cuando se juntaban con otras, las ansiedades que los carcomían, los temores, los miedos. Castiel no quería pasar por eso, no quería experimentar todas esas cosas. Escuchó la risa del rubio y lo miró sin entender.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó serio.
-¿No lo entiendes, Cas?- Dean se acercó para colocar su mano en el pecho del ángel- Eso que sientes, es lo mismo que yo siento por ti, aún cuando no lo admitas, yo sé que tú también sientes algo por mí, Cas-
-¡Claro que no!- el ángel lo apartó.
-Cas, por favor, no necesitas esto, no necesitas hacer estas cosas, ya acabaste con Raphael y sus seguidores, por favor devuelve todas esas almas a donde pertenecen… tu no debes ser Dios-
-Eso no pasará, Dean, no dejaré ir esto que tengo, por ti, ni por nadie-
-¡Pero yo haría todo por ti, Cas! ¡Lo dejaría todo por mi angelito!- replicó Dean aferrándose a sus brazos- Cas… por favor… yo solo quiero que mi angelito regrese… él mismo que me sacaba de quicio, él mismo que siempre invadía mi jodido espacio personal, él mismo que siempre hacía preguntas tontas y me ofuscaba con su honestidad… quiero que regrese mi ángel… te quiero Cas…-
-A mi no me engañas- siseó Castiel apartándolo sin delicadezas- Lo único que quieres es regresar con tu hermano, a la única persona que Dean Winchester ama, es a Sam y eso no cambiara, ya me lo dejaste claro cuando era un ángel… ¡¿Por qué no estuviste a mi lado cuando te necesitaba?!- Castiel negó despacio- Ya es tarde, Dean… ni tú ni yo volveremos a lo mismo de antes, ahora eres mi mascota, nada más, ni nada menos… y en cuanto al amor que me profesas… ya es demasiado tarde-
Castiel vio las lágrimas que surcaban las mejillas del rubio y le dio la espalda. Era extraño que esas palabras también le dolieran a él mismo pero no iba a aceptarlo, no iba a admitir que sus sentimientos eran los mismos que los de Dean, no iba a caer por un humano, no iba a cometer el mismo error dos veces y con la misma persona.
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Dean estaba recostado sobre la cama, aún podía oír las palabras de Castiel en su mente y la tristeza parecía no querer abandonarlo. Ya estaba más que claro que Castiel no cambiaría de idea pero se negaba a creer que no podía intentar algo, dar el último esfuerzo para intentar que el ángel recapacitara. Un ruido lo alertó de una presencia y se giró despacio cuando reconoció la voz.
-Tienes que comer- dijo Lana mirándolo con algo de preocupación.
-Gracias…-
El rubio comió en silencio y luego dejó la bandeja sobre el velador. El ángel lo estaba mirando fijamente y Dean estaba seguro que lucía preocupada. Siguió su instinto antes de hablar.
-¿Dónde está Cas…?-
-Mi señor tenía asuntos que atender- respondió Lana mirándolo.
-Necesito hablar con Sam-
Dean estudio la expresión del ángel, por unos segundos le recordó a como era Castiel al comienzo, temeroso de desobedecer pero el cuestionar las ordenes de sus superiores ya estaba ahí. Decidió arriesgarse y prosiguió.
-Por favor… necesito mi celular-
-No- dijo el ángel.
-Por favor, necesito hablar con Sam, tengo que evitar que haga alguna estupidez. Ellos no pudieron haber llegado a ese lugar solos, así que la única explicación que encuentro es que han recibido ayuda. ¿Quién más estaba en ese edificio?- El ángel lo miró con algo de duda- Por favor Lana, dímelo-
-Demonios- respondió. Dean abrió los ojos en señal de sorpresa antes de fruncir el ceño.
-Maldición, ese idiota de Sam… ¿Crowley estaba ahí?- Lana asintió- Mierda… esto va a acabar mal, por favor Lana- pidió Dean levantándose para tomarla por los brazos- Por favor, tengo que hablar con Sam, si continua con ese demonio… ese hijo de puta solo lo está usando, por favor-
-Lo siento, Dean pero yo-
-Por favor- rogó Dean- Por favor Lana, ayúdame…- el ángel lo observó sin hacer un ademan de moverse y entonces el rubio probó otra cosa- Entonces tú dale mi mensaje… por favor Lana, no quiero que ese idiota cometa un error, no está bien que se alié con Crowley, por favor, si algo le ocurre a mi hermano…-
La sola idea de que Sam resultara herido, lo hizo estremecerse. Castiel estaba actuando muy raro y cada vez reaccionaba más violento ante pequeñas situaciones y era capaz de matarlos si continuaban interfiriendo. Miró suplicante al ángel cuando escuchó un aleteo y luego una voz.
-¿Qué ocurre aquí?- Dean soltó a Lana para mirar a Ion.
-Nada que te importe-
-Cuida tu tonito conmigo- dijo el ángel con una sonrisa- Sal de aquí, Lana-
-Pero-
-Ahora-
Ion le dirigió una mirada fija a Lana, el ángel asintió despacio y desapareció del cuarto. Dean comprendió que Lana no estaba muy a gusto con ese sujeto y eso podría serle de utilidad. Sintió una fuerza invisible que lo empujaba contra la pared y miró ángel que sonreía.
-Tú me debes algo-
-Bastardo-
-No te preocupes, será rápido y te aseguro que te dolerá- hizo aparecer un cuchillo en su mano- Es cosa de tiempo para que mi señor decida prescindir de ti y cuando eso pase, yo mismo me encargaré de eliminarte pero primero le haré una visita a tu hermanito-
-¡Si te atreves a tocarlo, te juro que te mato!-
-No estás en condiciones de amenazarme, sucio humano-
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Lana estaba recorriendo los pasillos para asegurarse que todo estuviera en orden cuando escuchó el grito de Dean. Sabía muy bien que Ion era uno de los ángeles más crueles, quien se encargaba de hacer interrogatorios. No estaba de acuerdo con los métodos que utilizaba Ion y mucho menos que su señor confiara tanto en él pero ella no tenía nada que opinar ahí. Volvió a oír el grito de Dean y desvió la mirada, realmente quería ayudar a ese humano, comprendía un poco porque su señor se había encariñado con él e hizo todas esas cosas por ayudarlo, es por eso que no comprendía la forma en que lo trataba y mucho menos sus acciones. No solo estaba acabando con los demonios, también con algunos humanos que consideraba "impuros" para vivir en su paraíso terrenal. Por unos segundos barajó la idea de contarle todo lo que estaba haciendo Ion a sus espaldas pero conocía muy bien a ese ángel, además de que tenía un rango superior a ella, así que no tenía como oponerse a sus órdenes pero tampoco deseaba que Dean siguiera sufriendo. El pensamiento la pilló de improviso, ¿Por qué se preocupaba tanto por ese humano? No es que tuviera algo contra la humanidad en general, de hecho, estaba de acuerdo con las órdenes de Dios sobre proteger sus creaciones. Siguiendo ese mismo hilo de pensamiento, tomó una decisión y desapareció del lugar.
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Gabriel estaba observando al castaño fijamente, Sam estaba dando vueltas por la habitación mientras hablaba por teléfono con Crowley. Prácticamente ya le estaba gritando porque el demonio aún no tenía otra pista sobre el paradero de Dean y Castiel. El arcángel tuvo un mal presentimiento y se levantó para quitarle el teléfono.
-Más tarde te llama, avisa cuando encuentres algo- dijo Gabriel cortando la llamada.
-¡Gabe!-
-Cálmate pequeño, que le grites a ese demonio, no hará que Dean aparezca más rápido-
-Lo sé…- suspiró resignado- Lo siento-
-Siéntate, ¿Quieres una cerveza?-
-No quedan, Bobby fue a comprar algunas cosas, debe estar por regresar-
-Ya veo- el cazador lo abrazó.
-¿Qué crees que quiere Cas…? Los ángeles continúan matando demonios y todo lo sobrenatural que encuentran… y también humanos-
-No lo sé, Sammy, no tengo idea de que está pensando Castiel pero las cosas acabaran muy mal-
-Gabe…-
-Vamos a encontrar a Dean, solo es cosa de tiempo, además él no se rendirá tan fácil-
-Lo sé…-
Sam lo abrazó más fuerte y Gabriel correspondió su abrazo cuando tuvo una extraña sensación. Tomó a Sam por la muñeca para dejarlo tras él y mantuvo la mirada fija en el umbral de la puerta.
-¿Gabe?- el arcángel no respondió y se mantuvo quieto hasta que el ángel apareció en el cuarto. Sam se sobresaltó un poco.
-¿Qué quieres?- preguntó Gabriel serio- ¿Cas te mandó?-
-No- respondió el ángel mirándolo- Tengo un mensaje para ti, Sam-
-¿Un mensaje?- el ángel dudó unos segundos pero luego continuó hablando.
-Tu alianza con ese demonio es algo peligroso- Sam la miró fijamente- Tu hermano está preocupado por ti-
-¿Qué? ¿Sabes dónde está Dean?- preguntó Sam acercándose a ella- Por favor dime donde está-
-Lo siento-
El ángel lo observó durante unos segundos antes de desaparecer del cuarto. Sam se quedó en su lugar cuando sintió unos brazos que lo rodearon por la cintura.
-Dean está bien, Sammy-
-Sí…-
-Parece que no todos los ángeles están de acuerdo con las acciones de Cas- dijo el arcángel- Quizás no tengamos que esperar mucho para dar con Dean-
-Gabe-
-Descansa un poco Sammy, yo iré a hacer un par de averiguaciones y regresaré cuando tenga algo-
-Por favor ten cuidado, Gabe… ya es suficiente con Dean, no quiero que te pase algo a ti también-
-Estaré bien, Sammy-
Gabriel lo volteó para tomarlo por las mejillas y darle un suave beso antes de guiñarle un ojo para desaparecer del cuarto. Ahora que sabía que no todos los ángeles estaban de acuerdo con las acciones de Castiel, entonces sería más fácil dar con él.
