Sleeping Next to Your Worst Friend.

Alya fue una de las primeras en marcharse. No estaba del todo segura si Adrien sabía o no quien era ella, sabía que Chloé sí o ella misma al menos creía eso. Pero no iba a arriesgarse por ello. Así que una vez terminada esa reunión, no tardó en volver a su casa. Se despidió de Carapace en las cercanías de su casa y fue directo a hablar con sus padres. No con sus hermanas y sus padres, directo con sus padres. Se sentaron en la mesa del comedor una vez que las gemelas estaban acostadas y Alya empezó a hablar.

Que por Ladybug, terminó siendo… dotada con la capacidad de convertirse en Rena Rouge; que solo les decía porque Chat Noir terminó akumatizado y desconocía lo que el gato sabía, pero ante la duda quería ponerlos en alerta y etc.

No hablaron de cómo eso los hacía sentir, sino de qué cosas podían hacer para asegurarse su propia integridad. Gran parte de la noche se la pasaron hablando al respecto y para cuándo sus padres se fueron a acostar con la promesa que una vez todo terminase, hablarían con seriedad al respecto.

Alya se quedó despierta, no obstante. Le faltaba una cosa más por hacer. Sacó su celular y comenzó a tipear un mensaje. A los pocos minutos, recibió una respuesta y fue todo lo que necesito para salir por el balcón de su casa.

Fue directo al departamento de Nino y se la pasó tocando el vidrio de la ventana de la habitación hasta que vio como el chico dejaba la computadora de lado y la veía ahí. Como Rena Rouge le sonrió caninamente y espero a que le abriera.

—¿Rena Rouge?— preguntó con un tono hiper curioso.

—Andaba patrullando y te vi… y siento que debo hablar contigo debido a que...—saludó mientras se escurría a su habitación.

—Aja...—emitió él, desconfiado o sospechando.

Silencio.

Rena Rouge suspiró.

—Mira, haré esto lo más fácil posible; así que no cierres los ojos ni pestañees.

No lo dejó responder cuando empezó a transformarse en Alya de nuevo. Y se quedaron mirando. Una pensando en cuál sería su reacción, otro ordenando sus ideas para reaccionar. Finalmente, Nino rompió en risas.

—¿Qué? ¿Qué?— Alya preguntó desconcertada, más cuando Nino llegó al punto de llorar de la risa.

En medio de esa risa, pudo entender que Nino pronunciaba un "Wayzz, ven aquí" y un kwami que vio hace unas horas aparecía a su lado de lo más campante. La sorpresa de Alya fue tan grande como el ataque de risa de su pareja y no tardó demasiado tiempo para unirse a su risa.

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Marinette, en cambio, se quedó en aquella especie de gimnasio que el Maestro Fu tenía. Era especie porque abriendo alguna de las puertas del fondo, te encontrabas con cada cosa que parecía una habitación multiproposito. Hasta había varios pares de pijamas básicos en distintos talles. No pudo evitar preguntarse quién era realmente el Maestro Fu y como era su día a día.

No tuvo hambre, por lo que pasó de comer, y su acompañante aquella noche la imitó. No había muchas palabras entre ellas, a penas y si una mirada seca o indiferente mientras acomodaban los futones de piso y los armaban para poder dormir aquella noche. Ninguna de sus kwamis pronunció palabra sobre lo que estaban haciendo, no se atrevían tampoco a hablar demasiado, el clima no daba para eso y a penas se podía respirar. Había mucha tensión y demasiadas cosas no habladas entre ellas. Demasiados temas.

Por empezar, el hecho de que Marinette se haya presentado a esa reunión sin cubrir su rostro o sin ser Ladybug. Para seguir todo su accionar en relación al problema de Adrien; y ya que estamos hablando de Adrien, también podría ir la naturaleza de la relación de ambos.

Bueno, no es que fuesen taantos temas, pero todos y cada uno de ellos eran demasiados complejos. Además, hay que añadir el componente de la relación de ellas dos. Había una larga enemistad entre ambas que databa casi desde los principios de la historia de la humanidad, y ninguna de las dos se molestó en tratar.

Las luces se apagaron con un acuerdo silencioso de ambas y se acostaron a dormir.

Pero no pudieron dormir.

De hecho, no pudieron pegar ni siquiera un ojo. No importara cuantas vueltas dieran en sus camas o cuantas ovejas contaran o cuán cansadas estuviesen.

No. Podían. Dormir.

Debía ser el instinto de supervivencia de ambas, que le decía que estaban durmiendo en una misma habitación que la persona que menos confiaban en el mundo.

Bueno, quizás ni tanto. Marinette sabía que algo tenía que confiar en ella más que en cualquier otra persona QUE NO SEA un compañero de equipo. Después de todo, le dio a ella el Miraculous de la abeja en primer lugar. Y ni siquiera podía decir que no confiaba en como trabajaba como Queen Bee porque hacía un trabajo tan excelente como el de cualquier otro.

Pero no era Chat Noir.

Ah, detalles.

Con un bufido que Chloé emitió, vio como se sentaba de golpe en su futón y, sin ningún reparo le tiraba su almohada con una excelente puntería.

—¡Au!—Marinette se vio obligada a sentarse. El golpe fue demasiado fuerte como para no quejarse. Sí que estaba molesta esa mujer—¿Qué te pasa?

—Tu presencia me molesta—señaló.

—Como si la tuya no—replicó Marinette sin poder evitarlo. Chloé le dedicó una mueca de desagrado.

—Predicando todos los días que teníamos que preservar nuestra identidad y como si nada, te presentas así nomás ¿Quién te crees?

¿En serio?¿De todos los temas que podía tocar estaba eligiendo ESE? Y encima la miraba con repulsión como si fuese un bicho asqueroso. Eso no ayudaba nada en su humor hacia ella.

—No puedo transformarme ahora mismo, aunque lo quisiera

—Ah, cierto que debo sentir lástima por el desastre de misión en el que nos metiste—continuó Chloé, cruzándose de brazos—. Ni siquiera te atreviste a tapar la cara.

—Oh, que descaro de mi parte—le hizo burla—. Como si la señora perfección no hubiese declarado a los cuatro vientos que es "la mejor amiga desde la infancia" y quemado frente a todos.

—No es mi culpa que todos ahí sean de nuestra misma clase.

—No son todos de nuestra misma clase, no sabes eso.

—Sé que Rena Rouge es Alya, por favor—espetó—. Tú, Adrien y yo. Es obvio que Carapace también es de nuestra clase ¿Qué tan ciega puedes ser? Estoy segura que ese viejo pervertido nos dio uno a cada uno; y por como vienen las cosas no me sorprenderia de que fuese Nino.

El ruido de Marinette hundiendo su rostro entre sus manos hizo eco en toda la habitación. Suspiró con hastío.

—Déjale de dar vuelta al tema de las identidades ¿o todavía no entendiste que es peligroso? ¡Mírate donde estás!

—Muy bien, entonces dime cuál fue el pedo que se te pasó por la cabeza para pensar que podías dejar que Adrien formara parte de esa misión como lo hizo ¡Encima dejarlo sin supervisión!

—Confío en él, de eso es lo que van las relaciones: CONFIANZA —ya empezaban a subir el tono de voz—. De nada iba a servir que lo dejara afuera, porque se iba a meter y forzar las cosas IGUAL e iba a ser PEOR.

—¡Eso no lo sabes!

—Ah, ¿y tú sí?

—SÍ, LO SÉ—chilló la rubia, encolerizada— Soy su amiga, por supuesto que LO SÉ.

—Bueno, YO soy SU NOVIA —recalcó entonces con un tono de "Reina de corazones mata a Jack de tréboles"

Silencio.

Silencio mortuorio.

Silencio de funeral.

Silencio como quieras llamarlo al silencio.

Marinette se sonrojó sola, solita. ¿Qué acababa de decir? ¿Lo decía por enojo o porque de verdad lo sentía? ¿Estaba diciéndolo para herir a Chloé? De cualquier forma, la dejo callada por unos largos momentos. Bufó.

—No lo quería decir así.

—Pero lo dijiste—no tardó en responder con tono seco.

—Le negué tener una relación formal—confesó, aunque pensaba que no iba a servir nada—… no quería que afectara la relación que ten… como Chat Noir y Ladybug.

—Entonces sabían quien era el otro.

—Si, desde que quedé internada.

Chloé suspiró y resopló.

—Que descaro.

—Puedes decir lo que quieras.

Silencio de nuevo.

—Me duele lo que está pasando, tanto como a vos. Sé que fue un error hacer lo que hice, pero no puedo volver y deshacerlo—siguió—. Y hablar de lo mal que hice las cosas no lo va a hacer mejor.

Chloé bufó, pero no dijo nada. Hubo silencio de nuevo.

—¿Que fue lo que vio en ti?

Marinette se encogió de hombros y enseguida se dio cuenta que quizás no la estaba viendo.

—Creo que eso se lo tienes que preguntar a Adrien mismo.

Chloé hizo una mueca.

—Te sigo detestando.

—Trabajas muy bien equipo.

Chloé bufó, sin saber cómo tomarse aquello.

—Tendrías que dormir un poco, fue un día difícil para todos—continuo Marinette, tirándole con cuidado la almohada de regreso.

—No puedo dormir—le confesó.

—Yo tampoco.

Ambas suspiraron.

—¿Por qué no puedes transformarte?—había curiosidad, duda, intriga, llámalo como quieras, pero algo había un poco más fuerte que su aversión por ella.

—No me siento… alineada con la representación de Ladybug en este momento— no iba a dejar de responderle, más porque estaba relacionado con el deber que con… bueno, todo lo demás.

—Ah.

—Estoy pensando cómo hacer para solucionar esto… pero mientras el Maestro Fu mantenga el anillo de Chat en su poder… vamos a estar un poco a salvo.

—Ese anillo corresponde que este en la mano de Adrien—ofreció una idea que era más o menos lo mismo que ofrecer una rama de laurel pidiendo paz. No es como si fuese a admitirlo.

—Si, pero ahora es un poco… difícil, como sabrás.

—Es solo un pensamiento, pero… ¿Y si le damos lo que quiere Hawk Moth? —continuo pese al rechazo.

—Use muchas veces esa táctica como para que vuelva a funcionar.

—Lo sé, pero… ¿Qué tal si lo haces?si, después de todo¿Que tanto Adrien estaba dispuesto a ser akumatizado? Conmigo, y estoy muy segura que, si preguntas, fue bastante… por voluntad propia—declaró.

Marinette la miró, bah, miró hacia donde estaba ella.

—Una muy pequeña parte de mí quería hacerlo, porque la voz sonaba tentadora e irresistible—relató, recordando los hechos—; pero era porque estaba enojada, furiosa y tenía ganas de vengarme. Pero Adrien…

El rostro de Marinette se iluminó. Todavía seguía dudando de aquella idea de plan, pero la teoría que estaba postulando…

—Adrien no tiene motivos para estar enojado con nosotros.

—Hasta que entiendes.

Marinette no pudo evitar reírse por la reacción de Chloé.

—Pero qué hay de lo que siente por su padre.

—Que eso lo arregle con su padre. Adrien no aceptaría pelear con nosotros por qué sí. Y aún con una buena razón, él va a priorizar lo que es correcto sobre lo que quiere.

¿Qué tan segura estaba de eso? Marinette se detuvo a admirar la seguridad con la que hablaba de Adrien.

—Suenas muy segura de eso.

—Despegó ese chicle y me reprende cada vez que hago algo egoísta ¿En serio vas a dudar de él?

Marinette no pudo más que reír.


Anonime: Omg, gracias! [ojos de corazón] Sí, parece que sí xD Y yo que quería bajar un poco la tensión para que no se me mueran de un ataque xD

Nota: No puedo decir demasiado, honestamente. No es que me guste Chloé (pero mirando todo este fic, y este capitulo, no puedo evitar replantearme cuaéles son mis gustos porque creo que estoy demostrando lo contrario xD)