Cap. 12: Condena
| Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar | Nelson Mandela
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Los días pasaban lentos e Isabella aun en la clínica rebosaba de frustración por todo. Estaba intranquila e irritable, Odiaba las medicinas que la ponían grogui, las agujas, el olor a desinfectante, llego a repudiar hasta los shows que trasmitían en la televisión, su mente estaba topada y necesitaba calmar el ansia tremenda de hablar con él, de verlo y sacarlo de la conclusión de culpabilidad a la que erróneamente había llegado; ni siquiera quería saber porque había tomado aquella repentina decisión.
Había prendido a lidiar con la presencia ''non-grata'' de Charlie, No tenia ánimos de hacerse la difícil con él, Es por eso que procuro no perturbar la paciencia de Renne enojándose por ello u obligándola a echarlo, simplemente él estaba allí lo mas alejado posible. A Isabella le parecía irónico pensarlo preocupado por ella en esos momentos, cuando nunca antes estuvo para ella, no pensaba dejarse sensibilizar por ello.
Sentía increíble que estando rodeada de tantas personas maravillosas, necesitara la presencia inmediata de una sola. Estaba profundamente perturbada con respecto a esas nuevas emociones que inundaban su cuerpo, mente y alma. Sabia que se trataba de deseo, era imposible no sentirlo, todo él estaba lleno de masculinidad, sensualidad y poder. Una mezcla adictiva y atrayente. Pero sabia que otra parte muy poderosa de esa fuerte sensación podía abarcar sentimientos que no estaba preparada para afrontar y que sabía terminarían dañándola.
Edward Cullen es un Magnate de los negocios, rudo, poderoso, serio, arrogante y poseía lo que deseaba. Podía predecir su vida con solo esas cualidades; Joven multimillonario con el poder suficiente para poner el mundo a sus pies, con un ego tan grande como su fortuna, prometedor futuro, miles de mujeres en lista y cero compromisos. No podía concebir que el tuviera en mente la expectativa de un futuro estable, con hijos, esposa y un hogar… él no era ese tipo. Ella necesitaba y deseaba una estabilidad que él no podía ofrecerle.
Edward no podía ser su chico ideal, no era posible. Lo que sabia de él le hacia cuestionarse su comportamiento, pero sin embargo seguía sintiéndose atrapada en un tornado de emociones sin motivo, y en la adrenalina intensa que recorría su cuerpo al verlo.
Todos estaban al tanto del rompimiento acordado de ella y Andrea, los Casiraghi y Renne se habían entristecido con la noticia, pero comprendieron la decisión de ambos y a nadie le cupo duda de que se amaban como hermanos, este mismo se había unido al plan de abrirle los ojos a la testaruda Bella que no quería asumir su enamoramiento.
Alice e incluso Rose, con quien había compartido mucho últimamente y quien se calificaba anti-Edward, le habían cuestionado su vida entera… no de mala manera. Según ellas debía darse cuenta de que estaba perdidamente enamorada de Edward Cullen y para el poco gusto de la rubia, ella no habría podido negarlo inmediatamente sin sentir un revoloteo en el estomago y la duda innata de sus ''Noes'' temblorosos. Estas chicas se habían convertido junto a Ángela en sus mejores amigas.
Hoy era el ultimo día de Bella en la clínica, su herida seguía doliéndole pero de manera leve, Phillips y su adorable esposa no habían dejado de agradecerle apenas estuvo bien para recibir visitas. Incluso su habitación tenia que ser cambiada diariamente de arreglos florales que llegaban sin parar.
La prensa obviamente había terminado enterándose por un trabajador de la clínica que fue inmediatamente despedido. Habían publicado una historia barata, intensa y dramática para llamar la atención del público. La mayoría de las cosas eran completamente falsas y los pocos medios que se atrevieron a trasmitir aquella blasfemia debían hacer frente a una demanda de violación la privacidad y alteración de los hechos reales.
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-Reposo absoluto durante los siguientes ocho días, hasta que hallamos retirado los puntos.- advirtió el medico.
-¡Imposible! Hoy tengo un lanzamiento.- rechazo la idea de ipso facto, sin intenciones de cambiar de opinión. El doctor la observo con paciencia y ternura.
-Bella querida, hoy no puedes ir a ningún lado excepto a la cama.- recomendó mientras seguía haciendo anotaciones ilegibles en una tableta de metal.
-El doctor tiene razón, pequeña. Estoy segura de que no es necesario que asistas.- Su madre paciente, esperaba hacerla entrar en razón, aunque parecía imposible.
-Pero debo ir, es mi primer lanzamiento Renne. No pienso discutirlo.- Su madre suspiro, el doctor intercedió tratando de hacerla deshacerse de su absurda idea, sin embargo, llego a la conclusión de que esa niña era la paciente mas testaruda y valiente que haya visto en sus treinta años de carrera.
Al salir de la habitación, a su pesar en una silla de ruedas que era empujada por una enfermera, se encontró con todos en la sala de espera, Bella suspiro con alivio al no ver rastros de Charlie, luego se había enterado que tuvo que viajar de emergencia en la mañana. Decidieron desperdigarse para desviar la atención.
-¿A que hora es el evento?- pregunto a Emmett, quien se había encargado de llevarla por la salida trasera de la clínica a su Range Rover Evoque, evadiendo la trampa mortal que la prensa había puesto frente a la clínica donde había estado internada.
-A las siete y media, tengo tres horas de adelanto.- contesto este sin sospechar nada.
-Perfecto, me dará tiempo suficiente para arreglarme.- susurro para si misma.
-¡¿QUÉ?! Oh no no no tu no vas.- Emmett había parado de rodar su silla y se había puesto frente a ella con los brazos cruzados. Su gesto era tan parecido al de su hermano que por un momento Bella enrojeció.
-Emmett Debo ir, pronto me iré… es mi primer lanzamiento. Quiero estar ahí por favor. Prometo no hacer nada arriesgado.- el puchero Swan desarmo al gran Emmett y bufando acepto. El recordatorio de su pronta partida fue un golpe bajo.
El trayecto al hotel fue corto, los demás los seguían en tres Cadillac's negras. Ninguno permito a Bella volver a su antiguo departamento ni siquiera para recoger sus cosas. De eso se habían encargado ellos mismos y la habían hospedado en el hotel donde se alojaba su madre, su padre y Los Casiraghi. Era el mismo hotel que la recibió en su llegada a Miami.
Alice y Rosalie se instalaron en su suite aquella tarde para dejarla radiante, habían escogido un vestido de tirantes blanco a la rodilla, de seda, vaporoso y lo suficientemente suelto para no rozar su herida por accidente. Su cabello caía suelto en una cascada de rizos castaños alrededor de sus hombros y había calzado unas sandalias de poco tacón. Las chicas habían quedado satisfechas.
Andrea quien había discutido con Bella la posibilidad de quedarse en el hotel a descansar, había insistido en acompañarla al perder irremediablemente contra su testarudez, con un traje gris plomo de Armani la había ido a buscar a su suite a las siete y media en punto. Los chicos los esperaban abajo, Renne alegando estar exhausta no había querido ir.
-Estas hermosa.- fue lo primero que dijo Andrea al verla. Ella se sonrojo como era común y le dedico una pequeña sonrisa.
-Tú también luces bien.- le extendió el brazo y ella lo rodeo mientras con delicadeza la guiaba al elevador.
Una limusina negra los esperaba magistralmente frente a las puertas giratorias del hotel. El chofer abrió la puerta trasera y Andrea con cuidado la ayudo a entrar, Bella no se quejo pero le había dolido un poco inclinarse. De haber echo si quiera una mueca estaba segura de que no saldría del hotel, la parte mas recóndita de su ser ansiaba verlo a él esa noche.
Los chicos estaban dentro esperándolos. Lucían radiantes. Entre bromas, charlas y unas cuantas bebidas llegaron al evento.
Todo estaba magnifico, habían inmortalizado cada uno de sus pasos en la alfombra que daba la entrada, Bella yendo del brazo del príncipe fue el centro de atención. Todavía no habían comunicado su rompimiento, y presentían que por la forma en la que se llevaba… nadie lo creería fácilmente.
Se habían reunido con los Sres. Cullen y habían charlado un largo rato, a Bella les caian genial y ambos se habían mostrado estupefactos y preocupados de verla allí.
-Estoy como nueva.- fue lo que les había contestado a sus preocupaciones.
Andrea como un caballero se mantuvo a su lado incluso cuando Edward Cullen con su aura de poder hizo su entrada en el salón y escrutó la multitud imperturbable, el silencio se prolongo y ya nada importaba cuando la electricidad predomino en el espacio entre ambos quienes con la mirada habían hechizado el ambiente.
Ella se había acercado al verlo titubear, él se mostro preocupado y hosco en su manera particularmente arrogante al verla allí.
-¿Qué haces aquí?- gruño.
-También me alegro de verte.- replico con ironía. En ese mismo momento creyo ver algo verdaderamente mágico… un rastro de su hermosa sonrisa. Pero mucho antes de poder contemplarla como quisiera y deleitarse se esfumo rápidamente.
-No deberías estar aquí, estas herida, recién operada y…-
-¡Alto! Estoy bien, no podía perderme el lanzamiento.- Andrea escogió ese momento 'oportuno' para llegar a ellos junto a Alice y rodear con un brazo protector su cintura.
Alice se lanzo a su hermano saludándolo efusivamente y una voz inusual, varonil, extremadamente empalagosa de Andrea reprendió a Isabella por estar levantada.
La culpa de verlo partir distante y frio, hechiza a Bella con la necesidad urgente de hablarle. Inmediatamente se dio cuenta de que Andrea y Alice no habían actuado deliberadamente y descubrió el poder de los celos al ver toda fémina presente en aquel evento ofreciendo sus cuerpos y miradas insinuantes a Edward Cullen.
Isabella había sido raptada por un par de políticos junto a Andrea y aunque la conversación era divertida e interesante no logro apartar de su mente al verdugo de su alma. De repente Bella fijo su mirada en él y sintió el peso de sus sentimientos, podía ver más allá de los ojos esmeraldas de él… y deseaba ser ella en quien confiara sus más oscuros secretos. Andrea atrajo su atención diciéndole al oído que los políticos les invitaban a pasar una luna de miel imposible en Noruega y la hizo sonreír por el humor de su chiste privado.
En ese momento perdió su rastro, pero pronto pudo deleitarse con sus palabras cuando subió al podio.
Ella misma no se hubiese ofrecido en aquel momento a hacer un resumen de lo dicho por el presidente de iCullen, por que podría haberles hablado de cómo su cuerpo musculoso, grande y tenso intimidaba los flashes, como su voz acartonada con un matiz aterciopelado inundaba sus tímpanos como la mas exquisita orquesta, como le gustaría delinear con sus dedos el contorno de sus perfectos rasgos, su mirada… esos hechizantes ojos verdes parecían creados fruto del pecado.
Incluso podía haber concluido que la belleza inmortal hecha persona estaba presente en él y el muy maldito lo sabia… hacia uso de su cartel en la frente que leía ''I'm sexy and I know it ''.
-Esta noche simplemente es una demostración de que podemos llegar aun mas lejos y sin querer extenderme demasiado quiero hacer énfasis en la creadora de nuestra nueva y ultima tecnología… Isabella Swan.- su voz profunda observándola, la acecho de repente y se sonrojo violentamente, todos aplaudieron incluyéndolo.- Y no hay nadie mejor que ella para presentar nuestro ultima innovación.- hizo un gesto de la mano para invitarla allí, Andrea como todo un caballero inmediatamente la guio con ternura y delicadeza. Una corriente eléctrica y un salto de su corazón acelerado la hicieron perderse en el gesto de tomar su mano y besarla con galantería. Fantaseo con lo que ella deseaba y pudo verlo a él en su vida como su hombre perfecto, sin tantas sombras en su vida. Un carraspeo de Emmett detrás de ambos los hizo reaccionar y ella tomo lugar en aquel evento.
En primer lugar había agradecido al equipo iCullen por dejarla demostrar su capacidades, había nombrado lo complacida y honrada de haber pertenecido a aquel proyecto y a aquella majestuosa empresa, por ultimo había echo un paréntesis para informar a todos del nuevo sistema operativo de su creación y seguidamente había presentado el iPhone 5x que todos estaban ansiosos por ver.
Había quedado complacida con la aceptación y no perdió tiempo en dar el toque final con el iPad. Nadie hubiese esperado aquel avance tan considerado y para los amantes de la tecnología moderna estaba de mas decir el placer y euforia con el que habían toqueteado y alabado aquel proyecto.
Emmett y Edward eran uno de los mas sorprendidos, A Isabella le entro el pánico de pensar haber cometido alguna imprudencia al lanzar el nuevo producto bajo la marca y al pensar lo ingrata que había sido al pasar por encima de ellos para querer 'sorprenderlos'.
-Es perfecto.- le aseguro Edward aun asimilándolo, le había dedicado una pequeña y fugaz sonrisa correspondida que hizo volar mariposas en su estomago.-deberías reconsiderar tu opción de trabajar para iCullen.- ella podía ver mas alla de sus palabras la suplica palpable a aquella invitación.
-¡Es verdad!- gritó Emmett exaltándolos a ambos.- tu si que sabes sorprender al publico Belly, eso…- hizo un gesto impresionado y señalo el podio.- ¡Fue brillante!- exclamo. Isabella sonrió triste.
Un flash back de su llegada a Miami floreció en su mente y rápidamente desecho la idea.
¿Qué pasaría si todo fuera diferente? ¿Podría ella arriesgar su corazón con alguien tan lleno de misterios?
-Lo siento, de verdad lo siento mucho pero no puedo.- y se marcho dejando ambos hermanos Cullen en shock. Su poca fé en si misma cegó sus habilidades, nunca hubiese imaginado ser la única persona que podía descubrir al verdadero Edward Cullen.
Bella deseaba despejar su mente y se reunió con las chicas tomando discretamente su 'jugo de mora' con sabor a vino tinto.
No se había dado cuenta del tiempo y lo enfrascada que estaba en la conversación hasta que todas callaron de ipso facto entornando los ojos viendo algo a sus espaldas y pudo verlo a él… perfecto, elegante y misterioso dirigirse hacia ella. Se sonrojo violentamente y su copa temblo ligeramente.
Una invitación a bailar y después de una aceptación vacilante Edward la rodeo suavemente y Juntaron sus manos a medio camino entrelazando sus dedos. Se notaban sincronizados y hechizados en su propia burbuja personal.
Se deleito con cada pequeño movimiento, disfrutó su cercanía, su olor, su poder y se sentía plena en sus brazos.
-Perdóname.- fue todo lo que le susurro al acabar la pieza antes de besar u frente e irse, dejándola allí boquiabierta sin tiempo para responder.
En aquel mismo instante ella estuvo segura de algo.
Si quería conservar su corazón intacto… no debía enamorarse de Edward Cullen.
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Lunes 1:36 pm | Miami-Florida | iCullen
-Buenos tardes Kate.- la aludida levanto la cabeza como un resorte.
-¡Bella! Digo… Buenos tardes, ¿Qué haces aquí?- Bella sonrió, venia preparada para soportar el ataque de todo aquel que la viera por allí dos días después de su alta y una semana después de su cirugía.
-¿Trabajar?- bromeo. Kate hizo un gesto con su mano descartando el comentario burlón.
-Deberías estar de reposo.-
-Lo se, solo me iba a volver loca allí encerrada. Estaré sentada y todo estará en orden. Tengo poco tiempo más aquí y necesito dejar todo en orden. Después del lanzamiento las estadísticas de producción han aumentado el triple.- decía mientras era seguida por Kate a su oficina.
-¿Cómo sabes eso? El lanzamiento fue el sábado.-
-He estado trabajando ayer.- confeso.
-¡Mujer! Que terca eres.-
-Es lo que pienso.- Esa voz increíblemente oscura había traspasado su cuerpo activando todas sus terminaciones nerviosas.
-Sr Cullen- Kate saludo tímidamente y los dejo solos. Él ni siquiera hizo amago de responderle o dirigirle alguna mirada, todos sus sentidos estaban concentrados en un objetivo en particular… Isabella Swan.
-Si me disculpa, comenzare a trabajar.- dijo ella tratando de sonar indiferente a su aura de poder que irradiaba su presencia.
-volvemos a las formalidades ¡Fantástico! – su sarcasmo hizo eco en la estancia. Ella rechino los dientes de frustración.
-Sr Cullen, estoy segura que debe estar muy ocupado. Le agradezco si me dejara a mi comenzar a trabajar.-
-debería haberse tomado por lo menos esta semana Srta. Swan. Como usted bien dijo estoy muy ocupado y no deseo tener que llamar a urgencias desde aquí por alguna imprudencia suya.- su mirada dura la dejo sin habla, entonces ella típicamente alzo su barbilla retándolo.
-Le aseguro que pronto me iré, no tendrá que soportar mis… insolencias.- esto ultimo lo dijo con tono irónico y burlón. Un rastro de sonrisa apareció en su hermoso rostro.
- Me gusta tu insolente forma de ser.- aquello la hizo enrojecer, no sabia si debido al descaro o al ¿Halago?
-No importa, puede quedarse si quiere… yo comenzare a trabajar.- él cruzo los brazos y la miro nerviosa revolver por aquí o por allá.
-No creo que sepas lo que buscas.- Ella alzo la vista viéndose exasperada.
-Su presencia me distrae Sr Cullen, le recuerdo que tengo muy poco tiempo en esta empresa y desearía no extender mi estancia.- aquello lo hizo tensarse.
-¿Planes de boda?- pregunto fríamente. Aquello la tomo por completo con la guardia baja.
-¿Qué? Digo… ¿Boda?- estaba completamente confundida y aquello fue tan obvio hasta para Edward.
-Claro su alteza, eso sigue después del noviazgo.- ella enrojeció.
-Pues no hay boda.- el corazón de Cullen latió rápidamente.
-¿No la hay?-
-Andrea y yo…- suspiro.- él no era para mi.- declaro. Ambos sintieron en ese instante las mariposas en el vientre.
-¡Valla! Eso no me lo esperaba.- admitió, estaba sin palabras.- ¿Por qué la urgencia de irse?-
-Edward…- los papeles cambiaron.- Necesito decirte que no eres culpable de lo que sucedió.- aquello lo dejo en shock, su mirada oscura y penetrante dejo rastros de tristeza y frialdad.
-Lo fue.-
-Estas equivocado.-
-No se atreva a contradecirme Srta. Swan, y esta conversación nunca la tuvimos.- se giro y dando un portazo en su oficina fue directamente al bar, saco una botella de whisky y bebió un largo sorbo aflojándose la corbata.
Habían tantas cosas en que pensar… todo el día domingo había estado rompiéndose la cabeza atando cabos que lo dejaban perplejo, miles de cosas encajaban.
Empezando por Renne, la madre inestable que no podía vivir en un sitio permanente. Alec Swan aspirante al Senado de los estados unidos, su único hermano mayor, el chico robusto y rubio que había estado junto a Renne en la clínica. Charlie Swan el actual presidente del senado de los EEUU, el padre que nunca tuvo y a quien le tiene poca estima debido a su abandono, había estado presente de incognito en la clínica y estaba alerta a cualquier circunstancia siempre respetando un margen. Incluyendo sus estudios en Suiza donde conoció a los Casiraghi quienes desde generaciones han sido educados en Le Rosey… Inclusive aquel sábado en la playa privada de su torre viéndola surfear… ¡ella amaba los deportes extremos!
No cabía duda…
Isabella Swan siempre fue 'su chica virtual' era la única persona en el mundo que lo comprendía y conocía como nadie… ¿Cómo era posible que no supiese su identidad antes? ¿Estaba ella fingiendo?
La realidad era que un muy poderoso destino unió sus caminos, estaban determinados a conocerse… pero habían demasiadas coincidencias que no terminaban bien. Sin embargo, muchas cosas tenían sentido, ella era maravillosa por dentro y por fuera, era la chica mas perfecta que había conocido en su vida. Era el talismán que lo hizo vencer y lograr las metas que lo llevaron a ser presidente de su propia compañía.
Nunca habían determinado conocerse, pero la vida se encargo de unirlos y ahora lo importante era saber ¿Qué haría ahora? Ella parecía ignorante del hecho. No deseaba dejarla escapar, ¿seria correcto seguir escribiéndole? Lo haría. Ella era suya. Aquella afirmación lo hizo estremecer.
¿Cómo se atrevía a decirle que no fue el culpable de que estuviera en peligro?
Él sabia que no era bueno para ella, la conocía, era una persona sencilla, humilde, alegre, sincera, leal… y ahora que lo comprobaba personalmente la admiraba aun mas… ella era simplemente única, sabia que no se atrevería a dañarla y el hecho de su anterior ataque comprobaba que estando cerca la ponía en peligro. Pero era un ser egoísta y la deseaba para él.
Es así como la ruleta gira y el rostro de Isabella Swan es el único a la vista.
¿Se convertiría en el verdugo de su vida? O ¿cambiaria lo suficiente para merecerla?
Nadie dijo que jugaría limpio…
Hoolaaa, aquí ando mis niñas dando señales de vida, siento muchísimo la demora. no pensé que me tardaría tanto, culminando semestre todo fue un caos y mi tiempo se vio seriamente afectado, estaba angustiada por que no saliera el capitulo... pero a partir de aquí hay un paso al desarrollo verdadero de la historia.
Primero quiero agradecerles a todas por la paciencia, sus hermosos comentarios y el apoyo.
La buena noticia es que ya estoy de vacaciones! ;) y espero poder ajustarme nuevamente para actualizar una vez a la semana como siempre.
especialmente agradecida:
anamart05
beakis
hildiux
Little Meyer
eddieIlove
vicky rc
vivicullenhaleswan
alimago
janalez
Arixa
Fenomenana
ErandiLina
Una abrazo enorme, espero seguir contando con sus importantisimas opiniones, mi meta es que la historia sea de su agrado. Nos leemos pronto. :)
By: claulrp! ;)
