El dolor que las heridas en el cuerpo de Edén, Shun podía sentirlo también en carne propia como si fuera él a quien le estaban quitando la vida. Solo pudo dejarse caer al suelo con los ojos cerrados y abrazándose a sí mismo, no podía creer todo lo que habían visto sus ojos aunque lo viese vivido. El llanto de un de bebé llego a sus oídos haciendo que abriera los ojos de la impresión, para encontrarse de nuevo en aquella oscuridad donde solo existía el frio y la soledad; no había rastros de Edén ni mucho menos de Hades o Athena, solo el silencio y la oscuridad reinaba en aquel lugar que más bien asemejaba a un gran abismo. Comenzó a caminar sin rumbo fijo solo sintiendo aquel frio que calaba hasta los huesos, todo este tiempo había servido y protegido a Saori quien velaba por la humanidad y ahora venía a enterarse que era quien más la odiaba.
Después de algún tiempo caminando sin rumbo fijo en las penumbras aquel llanto de bebé volvía a hacerse presente, pensó que podría tratarse de una mala jugada de su confundida mente porque después de todo siempre que se encontraba en ese extraño lugar estaba solo, excepto por el fugaz encuentro con aquel hombre misterioso. Al recordar el tierno beso con aquel desconocido sus mejillas tomaron un tinte de color carmín mientras con s u blanca y delicada mano repasaba el contorno de sus labios recordando aquellas placenteras sensaciones que en su ser había provocado aquel contacto. El llanto de aquella criatura permanecía constante a diferencia de la última vez, parecía provenir de una luz azulada que podía ver en el horizonte; corrió a todo lo que daban sus piernas con la firme intención de llegar aquel lugar, sin embargo a unos pocos metros de su destino aquella melodía tan conocida para el volvió a resonar en aire esta vez pero esta vez entonada por una suave voz masculina. Se detuvo en seco al reconocer a Lacie como el intérprete de aquella canción, el cual estaba de espaldas frente a él.
Edén: .-Ya bebé, no deberías llorar asi, ¿Qué crees que va a pensar Shun de ti cuando te escuche?
Shun: .-Lacie?
El joven frente a Shun giro sobres sus talones has estar cara a acara con el santo de Andrómeda, en sus brazos sostenía un pequeño bulto envuelto con una manta del color del cielo. En sus ojos se notaba la dicha y la paz que ese pequeño ser le brindaba, incluso parecía no importarle el hecho de haber perdido su vida y a su amado esposo, en ese preciso instante el caballero de Athena pudo percatarse de la dolorosa realidad Edén estaba esperando un hijo de Hades cuando su vida fue truncada. Amargas lagrimas salían copiosas de su ojos color esmeralda mientras contemplaba al hombre frente a él y a la criatura que sostenía, se sentía culpable y frustrado por no poder frenar los actos de su diosa y por primera vez en su vida supo lo que era el odio y el rencor en su corazón.
Edén: .-Quieres cargarlo?
Lacie ni si quiera espero la respuesta simplemente se acerco lentamente y deposito a la creatura en los brazos del santo de Andrómeda, la cual dejo de llorar casi al instante al ser sostenida por él. Aquel bebé era tan frágil y tan pequeño que podía despertar en Shun la necesidad de protegerlo y hacerlo feliz, sin duda alguna los mismos sentimientos que había visto en la mirada de Edén hacia un segundo, aquellos que solo puede regalar el milagro de la paternidad. Era tan feliz con aquel infante que había olvidado completamente el odio, el rencor y la inmensa tristeza que sentía; ese pequeño ser que era una parte del dios del inframundo y de alguna forma también de él era como un rayito de luz, de esperanza en aquel desolado lugar donde se encontraba especialmente cuando la pequeña risita se dejo escuchar.
Edén: .-Shun, no tienes mucho tiempo, debes salir cuando antes de aquí.
Shun: .-Donde estamos?, aunque a decir verdad me gustaría quedarme un poco más con ustedes de esta manera.
Edén: .-Este lugar, este abismo no es otra cosa que la oscuridad en tu ser.
Shun: .-Que? Eso no es posible yo…
Edén: .-Tus miedos, tus dudas incluso tu forma de verte y de proceder; todo aquello que te ata y no te dejar ser quien realmente eres se encuentra aquí. Estamos dentro de ti Shun.
Shun: .-De que estás hablando, siempre he sido yo mismo. Es verdad que tengo miedos e inseguridades pero todo el mundo las tiene.
Edén: .-Dime Shun… quien eres, donde estas realmente? No es tan sencillo como piensas, es cierto que todos tenemos miedos e inseguridades pero tu… Estas por comenzar una gran batalla sonde el rival más poderoso eres tú mismo.
Al terminar Lacie de decir estas palabras su cuerpo comenzó a desvanecerse en vuelto por una brillante luz, mientras Andrómeda lo observaba aun con el bebé en brazos. Una vez que Edén desapareció la criatura dejo de moverse y de emitir sonido alguno, Shun aterrorizado al sentir un tibio liquido escurrir por el pequeño cuerpecito decidió retirar el manto temiendo lo peor; no había rastro del bebé solo estaba la tela que lo cubría impregnada del mimo liquido carmesí que él tenía en sus manos.
