Capítulo 13: Weiß
Una ciudad a oscuras, con pocas luces encendidas. Sobresaliendo de entre todos los edificios, un rascacielos oscuro. De apariencia laminada, de un color negro y con un domo en su techo, se trataba de la base de operaciones de la autodenominada "Weiß".
Un pequeño cuarto de tres metros por tres de paredes y piso negro con una luz fluorescente blanca iluminando. Un escritorio elegante con varios libros encima, y una cama moderna esperaban a un encapuchado blanco. En ésta ocasión se trataba del joven de cabellera roja. La cuál la estaba peinando en una cola de caballo.
-Hola Kassio. -habló Glass.
-Glass. -respondió Kassio mientras se ponía de pie. Tan pronto se giró a su camarada, apuntó al cuello de Glass con su stylus. -¿Qué es lo que les sucede a los traidores?
-Oh vamos, solo hice las cosas más interesantes. -dijo con un tono sarcástico.
-Lo único que provocas son problemas para la organización.
Pero una voz proveniente de un altavoz, ubicado en el techo, rompió la tensión entre ambos.
-Atención a todos los miembros. Por favor, diríjanse a la sala de reuniones. Repito, todos los miembros, diríjanse a la sala de reuniones.
La voz ronca y profunda terminó de dar su anuncio, y Kassio bajó su arma, para desaparecer envuelto en espinas blancas y negras.
-Salvado por el viejo, supongo. -dijo Glass, desapareciendo de la misma manera.
Uno a uno, aparecían los encapuchados, sentados en unos tronos altos y blancos con una insignia en específico, ubicados cerca del centro de un tablero de ajedrez, según las posiciones de cada pieza.
En el trono que poseía una torre ancha e imponente, aparecía Kassio, mientras que Glass se posicionaba en el trono que poseía una torre igual que la de Kassio. Nyx hizo acto de presencia, posicionándose en un trono que tenía una esfera grande como símbolo. A continuación, en el primer trono del alfil apareció una chica encapuchada, con un patrón de miras telescópicas en sus mangas; seguida de otra chica mucho más joven.
-Láglina. -habló la primera chica. -Ponte tu capucha, por respeto al líder. Y quítate tus audífonos.
La joven de patrones circulares negros en sus mangas, denominada Láglina, no hacía caso. Mostraba su claro rostro, su cabellera corta de color violeta y sus ojos rojos. Lo interesante era que usaba unos audífonos enormes de diadema color verde olivo con cableados rojizos, dando música a todo volumen.
-Sabes que ahora mismo puedo hasta escuchar como late tu corazón, Skytta. -contestó Láglina. -Oh. Ya vienen.
En aquel momento que ella terminó sus palabras, varias personas empezaron a llegar a aquella sala. Ocupando los asientos de los peones, siete encapuchados sin marcas algunas se posicionaron en ésos tronos, acompañando a Nyx. Dos personas más se posicionaron en los asientos designados para los caballos: un sujeto de cabellera azul y ojos verdes se puso del lado derecho, mientras que del izquierdo llegó una chica pelirroja de mechas rubias, de piel clara y ojos rojizos.
-Pues mira a Bradva. Ella está descubierta, al igual que Byssu. -habló Láglina.
-Ellos tienen un puesto más alto que el tuyo. Así que respeta a tus superiores. -respondió Skytta.
-No hay necesidad de tanta formalidad. -dijo una voz distante.
En los tronos donde todos se sentaban, solo dos estaban ausentes: el del rey y la reina. Éstos se encontraban justo enfrente de ellos, del otro lado del tablero.
Apareciendo en el trono del rey, aparecía la conocida figura que en sus mangas poseía el patrón de cruces doradas.
-La formalidad es algo que solo los peones deberían de adoptar como una obligación. -dijo mirando a todos los que se sentaban en ése trono. Pero algunos solo volteaban a ver a Nyx, que se encontraba sentado con toda la calma del mundo, y con su rostro descubierto. -Pero descuiden, que el joven Nyx tiene ése privilegio no solo por ser el capitán de los peones... -habló con una risa. Después, él elevó su vista a hacia Skytta, viendo que ella permanecía encapuchada.
-Ya lo oíste. No es obligatorio Skytta. -habló Láglina con un tono alegre, convenciéndola de descubrirse el rostro.
Acto seguido, pensándolo solo por un segundo, retiró su capucha y mostró su cara pálida, junto con su cabellera blanca en una trenza y los ojos rosas característicos de ella.
-Hoy es un día para regocijarse, amigos míos. -habló el líder. –Ahora que tenemos en nuestras filas a Nyx, será cuestión de tiempo para poder llevar a cabo nuestro objetivo. -dijo mientras que con un gesto de su mano izquierda, señalaba con la palma abierta hacia el único trono vacío: La reina.
-¿Habla del proyecto, señor? -dijo el joven Byssu, mientras sentía la mirada punzante de su compañera del mismo rango.
-Señor mío. -habló Bradva. -Ya le hemos dicho que ése proyecto no servirá de nada. Lo único que podría funcionar sería tener a un nuevo elegido de la llave espada, y que me-
Pero una cadena de energía dorada salió disparada hacia Bradva, clavándose cerca de su rostro, en su costado izquierdo.
Todos callaron y se sentaron bien, incluyendo a Nyx, el cual lo hacía de mala gana y mirando a Bradva como si todos hubiesen sido castigados por culpa de ella.
Poco después, la cadena desapareció, y el líder se retiró la capucha. Nadie se sorprendió al ver el rostro de un señor de alrededor de cuarenta años, de cabellera rubia platinada y de ojos verdes.
-Mis perdones, compañeros míos. -habló el señor, dando una reverencia corta. -Pero el proyecto es algo que deseo con ansias, y que necesito. Las próximas misiones serán de vigilancia y de espionaje. Nyx. -habló dirigiéndose al nombrado capitán de los peones. -Se te asignarán misiones especiales de asalto hacia el denominado "IV", pero solo en ciertas ocasiones. Por lo cual, no saldrás de éste mundo.
Todo siguió en silencio, excepto Nyx que se bajó del trono y se acercó caminando desafiante hacia su líder.
-¡Escúchame, anciano! ¡Yo iré cuando quiera con él, no cuando tú me digas! ¡No me puedes retener aquí! -gritó Nyx con enojo. Para su sorpresa, aquél hombre solo abrió su palma derecha y Nyx comenzó a retorcerse y gritar de dolor.
-¿Sientes éso, verdad? ¿Sientes esa desesperación, ésos gritos, ésas súplicas?
-¡Ah…ya…basta! -gritaba Nyx con enojo.
-¿Lo sientes…? Esa sensación...ése dolor. Ése complicado sentido de existir cuando no debería ser así. -dijo finalmente, dejando en paz a Nyx, éste cayendo jadeante y adolorido. -Éso es lo que debes de filtrar en su corazón. Si de verdad quieres ganar, éso es lo que debes de hacer...y ser paciente. -habló con completa seriedad y sin piedad.
Nyx se levantó poco a poco, volviendo a su trono herido y molesto.
-Señor Arthe. -habló Kassio. -Sé que acabo de escuchar sus órdenes. Pero me pregunto si sería útil poner a prueba nuestros nuevos miembros.
El líder, Arthe, permaneció en silencio y pensativo por aquél punto de vista interesante.
-Peones "Cuarto", "Quinto", "Sexto", "Séptimo" y "Octavo". Su misión será obstruir a la organización enemiga y mantenerla ocupada. Solo así, ganarán un rango. Además de posiblemente ocupar el lugar de la torre.
Glass estaba algo nervioso, hasta que vio cómo su líder apuntaba hacia Kassio.
-Kassio, por algo te despojé de tus insignias. Usarías el prototipo de armadura, y te fue robado por ésos falsos. Ahora tú también estarás a prueba de ser digno del puesto de "Torre del Rey".
Bradva sonreía levemente, pensando que finalmente tendría menos peso en sus hombros si Kassio llegase a ser relevado de su puesto por alguien más. Por el otro lado, los demás miembros no mostraban ni un cambio de humor, excepto los más bajos.
-Los miembros electos para el puesto, tendrán misiones especiales que deberán cumplir. Más delante, les haré saber quién podría ganar el puesto.
-Ése anciano...lo que le gustan son los torneos. -susurró Kassio para sí mismo, mientras que recordaba ciertas amargas experiencias.
-Retírense. -dijo Arthe, desapareciendo él primero. Con su desaparición, la habitación blanca se apagó, y se volvió del mismo negro laminado que todas las demás habitaciones. Todos los demás miembros siguieron la orden de Arthe, y se retiraron de aquél lugar. Todos excepto Nyx, que seguía viendo hacia el suelo. Viendo el reflejo de la orilla del domo: un mirador que podía mostrar el cielo estrellado. Un cielo que ahora en aquél mundo ya no existía.
-Cada vez las cosas se ponen más interesantes. -hablaba uno de los miembros de rango "Peón", que se encontraba en su habitación. Tan pronto se preparaba para salir, dejó en su escritorio una característica rosa roja.
Seguido, otro de los peones que iba de salida miraba a todos desde lejos. Lo único que pudo soltar, fue una característica risotada que nadie logro oír.
