Capítulo 13: Por la inocencia de un niño.

Kenshin miró el informe de nuevo y se pasó la mano por la cara antes de levantarse, coger su silla, subirse en ella, quitarse el cinturón del pantalón y atarlo a la barra de la ventana. En ese mismo instante la puerta de su despacho se abrió para mostrar a un no muy contento Sanosuke que parpadeó varias veces al verlo subido en la silla. Se acercó y miró hacia la barra.

-¿Se ha roto e intentas hacer un remiendo con tu cinturón, jefe?

Kenshin lo fulminó con la mirada.

-No, más bien hago ver que me suicido.

Sano se rascó el mentón.

-Mmm... ¿por qué?

-Porque soñar es gratis.

Se rascó de nuevo.

-¿Por qué?

Kenshin estrechó su mirada. Si, definitivamente un suicidio era lo que más deseaba en ese momento.

-¿Sabes preguntar algo más, Sano?

Sanosuke inclino la cabeza hacía un lado mientras sopesaba sus posibilidades.

-Sí¿por qué soñar con suicidarse es gratis?

Kenshin se bajó despacio de la silla y lo miró con cara de asombro.

-Woww, seis palabras seguidas en una misma pregunta. Eso se merece que la conteste.

Sanosuke sonrió y levantó el mentón.

-Lo sé, soy un genio.

Kenshin enarcó una ceja y negó mientras se acomodaba el cinturón, seguidamente se sentó en la silla y se arrastró hasta su escritorio. Cogió el informe y tamborileó los dedos en él antes de mirar a Sano.

-Esto... esto se merece que me suicide –se hecho hacia atrás en la silla mientras leía en informe –veamos... informe de Tatsu: Habla sobre un par de viejecitas que lo han llamado... –enarcó una ceja- poli buenorro, y cita varias veces que necesita unas vacaciones. Informe de Sano: Dice que no soportas al hielitos y... –hizo una mueca- que te has rascado las pelotas quince veces. Y eso no es lo mejor... nooo... lo mejor es esto, escucha: "No sé que clase de policías hay en esta oficina, pero en un mes que llevo aquí aun no he podido realizar como dios manda mi trabajo. Tengo un compañero que se rasca las pelotas por entretenimiento y un jefe que llega tarde 4 días de 5 que trabaja. Quiero... no, no, exijo un cambio".

Dejó el informe en la mesa antes de encarar a Sanosuke.

-¿Crees que puedo entregarle esto a Saito?

Sanosuke se encogió de hombros y Kenshin suspiró. Definitivamente, iba a darle un ataque.

-Haz que repitan el informe, y por lo que más quieras, a nadie le importa lo que te rasques o te dejes de rascar, ni lo que triunfe Tatsu entre las mujeres de la tercera edad. Y dile al hielitos –sacudió la cabeza –a Aoshi que venga. Tendré otra charla con él.

Sanosuke asintió y salió de su despacho. Kenshin no había hecho más que acomodarse en su silla cuando Sano abrió la puerta de nuevo. Parecía que había visto a un fantasma.

-¿Qué ocurre, Sano¿No sabes el camino de vuelta a los brazos de Aoshi y quieres que te lo indique?

Sanosuke negó de manera funesta y se echó hacía un lado. En el mismo instante en que Kenshin vio pasar a Yahiko, se levantó de la silla y se acercó al muchacho.

-Yahiko¿qué ocurre?

El chico no habló, pero para su asombró, se abrazó a la cintura del pelirrojo. Kenshin tragó y le dio una rápida mirada a Sanoshuke antes de indicarle que se marchara. Este obedeció sin rechistar y cerró la puerta tras él.

Acarició la espalda del niño hasta que notó como este se encogió.

-Yahiko...

El muchacho apretó más su agarre a la cintura del pelirrojo.

-Deja que me quede contigo.

El tono de suplica empleado por el niño le heló la sangre.

-----------------------------------------------------------------------------------

Kaoru alzó la vista para ver a Tae sonriéndole. Instintivamente se encogió en su asiento.

Tae sonrió aun más.

-¿No vas a darme las gracias por las buenas noticias que te traigo?

Kaoru enarcó una ceja.

-Gracias. Y ahora¿me das esas buenas noticias?

Tae levantó el papel que llevaba en la mano y movió sus cejas en señal de: esto te va a encantar.

-Aquí tengo la solución a tu problema con Himura.

Kaoru parpadeó.

-La solución a mi problema está en... ¿un papel?

Tae suspiró.

-No, está en lo que dice este papel –se acercó rápidamente y se sentó sobre el escritorio. –amiga mía, a todo cerdo le llega su San Martín. Y tu vas a poder cobrarte tu venganza por tu propia mano, y haciendo lo que mejor se te da: Tu trabajo.

Kaoru ya estaba empezando a cansarse de tanto rodeo. Le arrebató el papel y quedó pálida al ver su contenido. Se levantó rápidamente y sin dirigirle palabra alguna a Tae, cogió su bolso y su chaqueta y se marchó como alma que lleva el diablo.

Aparcó frente a la comisaría y miró su reloj. Las ocho menos diez. Con un poco de suerte aun lo encontraba. Bajó del coche y entró sin perder tiempo ni mirar a nadie. Directa a su despacho. No encontró lo que esperaba. En vez de a Kenshin, encontró a Sanosuke.

-¿Dónde está el jefe Himura?

Sanosuke terminó de colocar los papeles sobre el escritorio y la miró con semblante tranquilo. Todo lo contrario que ella, que sentía golpear su respiración en sus sienes y sus muñecas.

-Se marchó hace algunas horas. Asuntos personales. ¿Para que lo buscas? El no quiere verte.

Ella no estaba allí para verlo ni mucho menos, pero esa declaración la había destrozado por completo. Era una estúpida y una ciega. Hacía un mes que no sabía nada de él y aun así seguía manteniendo las esperanzas de que en el fondo el volviera a verla algún día. Después de ese comentario le quedaba bien claro la clase de cabrón que era Kenshin. Después de que ella le hubiera contado sus miedos y sus sentimientos él había jugado con ella tal y como una vez hiciera Enishi. Tragó para mitigar un poco el dolor que sentía en el pecho y miró a Sanosuke con su mejor cara de indiferencia.

-¿Ese asunto personal no se llamara Yahiko? Me importa poco lo que él quiera. Si le aprecias en lo mas mínimo, me dirás donde puedo encontrarlo, o vera caras que le disgustarán mucho mas que la mía.

Sanosuke frunció el ceño. Estaba claro que esa mujer hablaba en serio, y se la veía preocupada. Se pasó la mano por el cuello mientras decidía que hacer.

A Kenshin no le gustaba para nada que llevara visitas a su casa, y mucho menos agradecería que la llevara a ella. Pero le daba la sensación de que la chica llevaba consigo algo mas importante que el hecho de que el pelirrojo se enfadara por llevarla a su casa. La miró fijamente antes de asentir.

-Está bien. Te llevaré con él. Espero que sea lo que sea que tengas que decirle, sea importante, o terminaré con mi trasero totalmente pateado, y sinceramente, me gusta tal y como esta.

Kaoru lo miró seria.

-Lo es. No te quepa la menor duda.

---------------------------------------------------------------------------

Kenshin se encontraba sentado en el sillón del salón, con las luces apagadas y un vaso de sake en su mano izquierda. Tenía su mirada perdida mientras escuchaba los tenues siseos de Yahiko a través de la puerta del cuarto de baño mientras Megumi intentaba limpiar y aliviar sus heridas. Era tan orgulloso y callado. Tan sufrido y valiente. Le recordaba tanto al niño que fuera él una vez, que el simple pensamiento lo dejaba sin aliento. Apretó los dientes y cerro los ojos con fuerza cuando otro siseo se escuchó a través de la pared.

"Maldito bastardo, hijo de puta. ¿La ves? Mírala bien maricón, porque ella va a pagar tu falta de respeto, se te van a quitar las ganas de volver a darme la espalda".

Se llevó la mano libre a los ojos para intentar disipar los recuerdos de su mente y recordó la retahíla que una vez le dijera su maestro y mentor. Una que le había ayudado a seguir hacia adelante y no hundirse jamás.

"No es más fuerte ni valiente el que antes alza la mano, sino el que sabe pararla a tiempo. Dame la mano y deja que te enseñe como funciona mi mundo, y cuando te sientas preparado toma tu venganza parando su mano de una vez por todas".

Le debía a ese hombre mucho mas que su propia vida, y ahora le iba a devolver el favor. Ayudaría él a Yahiko, pero a su manera. Un niño jamás debía de ver lo que él había visto. Un niño jamás debía perder su infancia. Un niño jamás debía tomarse la justicia por su mano.

-¿Tío Kenshin?

Alzó la vista para ver la tierna e infantil cara de Ayame llamándolo desde el umbral de la puerta, sonrió instintivamente y alargó su mano en su dirección.

-Dime, mi amor.

Ayame se acercó a Kenshin y permitió que la mano de su tío la atrapara y la acercara para envolverla en un abrazo. Se sentó en sus piernas y apoyó la cabeza en su hombro.

-¿Estas preocupado?

Kenshin sonrió al notar el frío hocico de Notaro sobre su mano. El perro siempre seguía a la niña allá donde fuera. Le acaricio las orejas y contestó con tono tranquilo.

-¿Por qué piensas que estoy preocupado?

Ayame se encogió de hombros.

-Siempre que estás preocupado bebes esa cosa.

Kenshin miró el vaso de sake que aún no había soltado y suspiró.

-¿No te gusta que beba?

Ayame negó.

-No, porque siempre que bebes es porque estás preocupado.

Kenshin soltó el vaso sobre la mesilla que tenía al lado y abrazó a la niña por completo.

-En ese caso, se acabó. Si a mi niña no le gusta, ya no bebo mas esa cosa.

Ayame sonrió. Su tío siempre era así con ella, y ella lo amaba por eso. No podría haber tío mas cariñoso ni bueno que él.

Notaro alzó las orejas y se echó a correr hacía la puerta, Kenshin le dio un beso a Ayame en la cabeza y sonrió.

-Anda cariño, ve a abrir la puerta que...

Y el timbre sonó. Ayame se llevó la mano a la boca con asombro a la vez que sus ojos destellaban con alegría.

-¡Eres adivino, tío!

Seguidamente se levantó y corrió hasta la puerta. Kenshin sonrió por la inocencia de la niña. Sonrisa que se borró al ver aparecer a Sanosuke con Kaoru. Se levantó y dio un par de pasos hasta ellos. Miró directamente a Sanosuke.

-¿Qué hace ella aquí?

Kaoru miró alrededor y dio un paso hacia él.

-Tienes a Yahiko¿verdad?

La miró y fue lo peor que pudo hacer. Tanto su presencia como la rápida pregunta lo hicieron encogerse de dolor.

CONTINUARÁ.

Y siguiendo con mi estilo vuelvo a pedir perdón por la tardanza. Pero de verdad es que apenas tengo tiempo y menos inspiración. Sorry.

Gracias por los reviews a: Nadeshiko miko, pali-chan, gabyhyatt, Athena kaoru Himura, lorena, mari8876, Sarsuki Haru, Jegar Sahaduta, Mai maxwell y dark-kanae