Disclaimer: Los personajes son de S.M., la historia de Zoelis9 y yo sólo me adjudicó la traducción.
Por fin aquí les tengo un nuevo capítulo, una disculpa por la tardanza pero estas semanas he estado algo ocupada y con la mente en otro mundo, sin la concentración necesaria para ponerme a traducir. Imagínense olvide cuando era mi examen final de alemán, en serio sabe Dios dónde tengo la cabeza. Pero aquí está un nuevo capítulo.
Muchísimas gracias por sus comentarios, y por todos los que han agregado está historia a sus favoritos, o alertas, o simplemente la leen anónimamente. Gracias a todos.
"Mi Error Favorito"
Capítulo 13:
Madres
Edward POV
Tome a Bella de la mano y la conduje al auto. Sabía que había algo que ella necesitaba hacer. Algo que ella necesitaba sacar de su pecho.
- ¿A dónde me llevas?- preguntó Bella con curiosidad una vez que estuvimos dentro del auto.
- Solamente a un lugar,- le respondí.
Por segunda vez en el día hicimos un viaje largo. En esta ocasión, el resto de la ciudad había despertado, y teníamos a los paparazzi siguiendo nuestro auto una vez más. Afortunadamente, fui capaz de perderlos en una desviación.
Una hora después llegamos a nuestro destino. Cuando detuve el auto en el edificio y desabroché mi cinturón de seguridad, vi a Bella quedarse inmóvil y sólo volteándome a verme.
- ¿Una iglesia?- aclaró ella en reproche. –Edward, tú sabes que yo no voy a la Iglesia.
- Lo sé, Bella- asentí. –Tampoco yo, pero sólo confía en mí ¿de acuerdo?
Ella suspiró y aun dudando salió del auto. Tome su mano mientras subíamos los escalones, sólo había un grupo de gente apresurada saliendo.
- El último servicio del día acaba de terminar- le explique antes de entrar. –Nadie más estará aquí.
Bella asintió, viendo con nerviosismo la puerta.
Cuando entramos a la iglesia, ésta lucía exactamente igual a como yo la recordaba. Llena de filas de bancas y un enorme altar se erguía en la parte de enfrente con una gran cruz detrás. Los techos eran altos y estaban hechos de vitrales.
- Tengo que admitirlo, es hermosa- dijo Bella mientras contemplaba el lugar. –No he estado en una iglesia desde el funeral.
Podía ver su rostro caer en la tristeza. Hoy era el día. Hoy era el aniversario del día en que su mamá murió.
- Bella, esa es la razón por la que te traje aquí. Aquí fue a donde vine cuando supe lo de mi madre.
- ¿Tu madre?- repitió Bella con sorpresa.
Sabía que era extraño que yo hablara sobre ella. Jamás platicaba sobre mi madre biológica. Siempre consideré a Esme como mi mamá, pero sabía que había una parte de mí que le pertenecía a esa mujer que nunca conocí.
- ¿Ves eso, lo que está por ahí?- le pregunté señalando un altar más pequeño en un lado de la iglesia, cubierto con velas. –Cada año, enciendo una para ella. No sé en qué puede ayudar. Pero, este lugar es silencioso y me deja pensar. Tal vez me hace sentir que puedo hacer honor a su memoria en una forma muy pequeña. No lo sé. Sólo creo que lo deberías de intentar.
Bella fijó su mirada en la mesa llena de luces. Podía ver una pequeña lágrima en su ojo. Sabía que pensar en su mamá era difícil para ella. Con gentileza, elevé su mentón con mi mano.
- Escucha, si te quieres ir, podemos hacerlo. Sólo creía que…
- No,- me interrumpió ella. –Esto es muy lindo. Y creo que tal vez puede ser bueno para mí. He estado tratando de ignorar esto desde hace un tiempo. He estado tratando de olvidar.
- Si quieres estar sola, me puedo salir.
Bella puso su mano en mi mejilla y me vio con desesperación.
- Quédate conmigo,- me suplicó en un susurro. –Por favor.
Asentí y camine con ella hacia la mesa. Bella fijó su mirada en la velas un poco confusa.
- Entonces, ¿qué hago? ¿Digo algo?
- Sólo si quieres hacerlo,- le respondí y puse mi brazo alrededor de su cintura.
Bella tomó el instrumento y lentamente encendió una de las velas. Puedo decir que ella estaba demasiado tensa para decir algo. Y también sabía que ella quería decir algo profundamente.
- Está bien,- le susurré frotando su espalda. –Sé que no es fácil Sólo tómate tu tiempo.
Bella asintió, y vio la vela por unos cuantos buenos minutos más, antes de que el sonido de su voz me hiciera brincar.
- Mamá,- murmuró ella, su voz estaba desquebrajada por las emociones. –Lo siento tanto.
Su ojos se cerraron al tiempo que ella hablaba, y vi una lágrima correr por su mejilla.
- Siento no haber hablado contigo desde que te fuiste. Sé que mucha gente va a visitarte al panteón o reza, pero yo nunca pude hacerlo. No puedo estar muy segura que puedas escucharme, pero quiero decirte lo mucho que aun te quiero.
Con gentileza me aleje de Bella y di un paso para atrás. No quería perturbar su momento, pero continué escuchando sus palabras.
- Este año ha sido difícil sin ti. Justamente después del funeral, decidí no pensar nada al respecto. Corrí hacia Edward, lloré por cerca de dos días y entonces traté de olvidar. Sólo he hablado con papá una vez desde entonces, y me regañó. No puedo culparlo realmente. Hice algo realmente ridículo.
Sonreí por su comentario.
- Me case con Edward, tú sabes. Justamente como dijiste que lo haría. En el momento, fue estúpido, un error de borrachos, pero no me arrepiento. Resultó que estabas en lo correcto. He estado enamorada de Edward todo este tiempo. No puedo creer que haya discutido tantas veces contigo al respecto. Me estaba mintiendo a mí misma. Lo hice muchas veces, pero ya estoy cansado de mentir. De ahora en adelante, tengo que ser honesta, porque ya quiero seguir lastimando. Quiero ser la mujer fuerte y feliz que tú criaste para serlo.
Vi a Bella con admiración. Finalmente ella le estaba haciendo frente al miedo que tenía. Le tenía miedo al dolor. Le tenía miedo al amor.
- Te quiero, mama- dijo ella suavemente. –Y te extraño. Espero que puedas escucharme, y espero que seas feliz donde sea que estés.
Bella exhaló y estuvo ahí en silencio por unos cuantos minutos más, antes de girarse y verme.
- Ahora me siento mejor,- asintió ella tomando mi mano. –Gracias por traerme aquí.
La envolví en un fuerte abrazo, dejando que ella llorara en mi hombro.
- Te amo, Bella. Creo que tu mamá estaría orgullosa de ti.
- Vamos a casa,- me susurró abrazándome más fuerte.
Asentí y la conduje al auto.
Sabía que ella ahora se sentía más ligera. Ella se sentía como si sus miedos y tristezas hubieran sido de alguna forma liberados. Tenía la esperanza que esto haría su vida un poco más fácil de ahora en adelante. Esperaba que esto significara que podíamos ser felices.
Bella POV
Edward y yo pasamos el resto del día en casa. Edward canceló todos sus compromisos, y decidió cocinar la cena para mí.
Estaba sorprendida de haber intentando tan insistentemente no enamorarme de Edward. Él era realmente perfecto. Seguro que tenía algunos defectos, pero sabía que él me amaba con todo su corazón y haría cualquier cosa para hacerme feliz. Entonces decidí que lo así lo haría. Sería feliz por él.
- Aquí vamos,- anunció Edward mientras ponía un plato frente a mí en la mesa. –Tus platillo favorito: ravioles de setas a la Edward Cullen.
- Hm,- dije oliéndolo. –Perfecto.
- Te ves muy bien esta noche,- me sonrió él, sonriendo como un idiota.
Estaba usando un vestido suéter de color gris, nada demasiado especial. Pero Edward siempre que me veía muy bien, incluso en mis peores fachas. Ya me había rendido de tratar de discutir con él.
- Gracias,- asentí tratando de no ruborizarme. –Muchas gracias por la cena. Esto luce delicioso.
- Bueno, tuvimos un largo día, entonces pensé que debería hacerle la cena a mi hermosa esposa.
- Wow,- dije sacudiendo mi cabeza.- Se escucha demasiado raro oír eso. No sé si algún día me acostumbraré.
Edward volteó a verme con intensidad, y tomó mi mano por debajo de la mesa.
- Hoy dijiste algo que no me podido quitar de la mente,- dijo él bajando la mirada hacia la mesa. –Es algo que le dijiste a tu madre.
- ¿Oh?- me puse nerviosa acerca de lo que diría.
- Sí, dijiste algo acerca de cómo ella siempre supo que nos casaríamos.
- Hm,- me reí. –Sí, así es.
- ¿Cuándo dijo eso?
- Lo dijo por años. Desde la primera vez que te conoció. Siempre me dijo, "Te juro que te vas a casar con esa chico algún día".
- ¡Ella no dijo eso!- rió él con incredulidad.
- Te aseguró que lo hizo,- asentí. –Siempre discutía con ella por eso. Ella me decía que tú estabas perdidamente enamorado de mí y que yo debería haber parado de alejarte y darme cuenta que también estaba enamorada de ti.
- Renee era una mujer inteligente- sonrió él. –Siempre me gusto.
- Bueno, ella te quería.
- Si sólo tu papa estuviera de acuerdo,- dijo él, obviamente desaminado.
- Hey,- le aseguré apretando su mano. –Él se convencerá. Lo llamaré mañana y tal vez podamos salir con él la próxima semana. Hablaremos con él con la esperanza de convencerlo que estaremos bien.
- Eso espero. Realmente no quiero que tu relación con él se tensé por mí.
- Edward, si me relación con Charlie se estropea, esa será mi culpa. No te culpes.
- Lo sé, Bella. Sólo quiero que seas feliz.
Me incliné y le di un beso suave.
- Soy feliz, Edward. Te lo prometo. Nada cambiará eso ahora.
- Estoy contento.
Todo lo que habíamos platicado sobre madres me puso a pensar en la suya. Apenas la había mencionado un par de veces antes. No era algo que él pudiera si quiera hablarlo.
- Edward,- empecé a decirle. -¿Te molesta si te pregunto algo acerca de tu madre?
- No,- respondió él. –Digo, ahora eres mi esposa.
- Sí, pero sé que te hace sentir incómodo.
- Bueno, tú tienes el derecho de saber lo que tú quieras.
- Sólo quiero entender algo. Digo, es que parece que Emmett no se perturbó tanto como tú lo hiciste, pero también era su mamá.
- Bueno, Emmett es diferente. También para él fue extraño, pero él no dejó que eso cambiara nada. Esme seguía siendo su mamá. Para él eso fue todo. Para mí, yo estaba más sacudido por el hecho de que todo lo que yo había conocido era una mentira. De repente me sentí como si realmente no supiera de dónde venía.
- ¿Has encontrado algo acerca de ella?
- Sé que su nombre era Elizabeth Masen. Emmett y yo de hecho nacimos en Inglaterra, de donde ella era. Carlisle y Esme estaban allí cuando la conocieron. Ella estaba muriendo y Carlisle estaba trabajando en el hospital en ese tiempo. Ella le hizo prometer que cuidaría de nosotros. Los papeles de la adopción fueron firmados un día antes de que ella muriera. En ese entonces, yo apenas tenía unos meses de nacido.
- Entonces, ¿eres británico?- le pregunté con una sonrisa.
- Aparentemente. Pero, después de dejarlo y hacer unos descubrimientos acerca de mi mismo, decidí que no importaba, Yo seguía siendo Edward Cullen.
- Pero, ¿alguna vez te has cuestionado? ¿No quieres saber más?
- Por supuesto. Pero, ¿qué puedo hacer?
- En nuestro viaje vamos ir a Inglaterra,- me di cuenta diciéndolo en voz alta.- Tal vez podamos encontrar algo. Digo, ¿eso te puede ayudar en algo?
- No lo sé,- dijo él encogiéndose de hombros. –Una parte de mí siempre querrá saber más sobre dónde vine. ¿Es algo que te gustaría hacer conmigo?
Envolví el cuello de Edward con mis brazos y lo abrace.
- Edward, haría lo que fuera por ti. Si esto es lo que tú quieres, sabes que estaré ahí para ti. Estaré muy feliz de ayudarte a averiguar más acerca de dónde viniste.
- Muy bien,- dijo él sonriendo.- Entonces, lo haremos.
- De acuerdo.
Estaba empezando a ansiar nuestro viaje incluso un poco más. Sabía que sería algo bueno para nosotros. Necesitábamos tener una salida romántica, así podríamos hacer más fácil esa transición de amigos a esposos.
- Sabes, Alice va a querer llevarte de compras para nuestro viaje,- señaló Edward.
- ¡Oh Dios! ¡Ni siquiera había pensado en eso!- le dije riendo. -¡Mierda! Se supone que mañana voy ir con ella a elegir un atuendo para la Cena de Caridad de la próxima semana.
- Oh cierto, lo había olvidado. ¿Todavía necesitas una cita?- dijo él sonriendo.
- No, en realidad voy ir con mi esposo,- le dije bromeando. –Pero va a ser realmente muy raro. Escuche que Jessica va a ir.
- Si, después de la fiesta, no es tu persona favorita,- dijo él riendo. –Vamos a tener que tener los ojos bien puestos en ella y en Mike. Ese par no se va a dar por vencido tan fácilmente.
- Sólo están celosos- le dije sorbiendo. – No todos pueden tener el matrimonio perfecto como nosotros.
Edward rió y me beso de nuevo.
- Y este es solo el inicio, señora Cullen.
Gracias por leer.
Nos leemos pronto, espero no volver a tardar tanto en publicar. Saludos a todos.
