Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía.


Cap.13

Un error

La música me reventaba los oídos, la luz era muy escasa y las pequeñas luces de colores del club no ayudaban mucho, pero mis amigas estaban muy animadas, saltaban en sus asientos en la zona VIP del club "Sentidos" en donde se celebraba mi despedida de soltera, habían más chicas además de Alice y Rose, estaba Lauren, Jessica, Bree, Tanya, Irina y Kate.

Las primeras dos eran compañeras mías, Bree y Kate estudiaban diseño junto con Alice y por ultimo Tanya e Irina estudiaban con Rose.

Todas menos Bree, Rose y yo estaban en la pista de baile, Alice por supuesto había regresado de Virginia y todos los planes que habíamos realizado estaban en marcha, faltaban cuatro días para mi boda, cuatro días y sería una mujer casada, que miedo y que nervios.

—Vamos Bells, anímate, es tu despedida de soltera — me gritó Rose, por sobre la ensordecedora música.

—Lo siento Rosie, son los nervios supongo— le respondí, mientras bebía un poco del coctel que había pedido Alice para todas.

—Chicas, vamos por favor, deben bailar un poco— Nos dijo Lauren llegando a nuestra mesa, contoneándose de un lado a otro al ritmo de la música.

—De acuerdo— dijo Bree levantándose de un salto y tomando la mano que Lauren le ofrecía.

—Adelántense, las alcanzaremos en un momento— dijo Rose, ellas asintieron y se fueron hacia la pista de baile.

Alice, Jessica, Tanya e Irina bailaban entre ellas, mientras Kate bailaba y coqueteaba con un chico para nada mal parecido, Bree y Lauren se unieron a ellas.

—Espera aquí un momento, ya vuelvo— me dijo Rose, yo sólo asentí, necesitaba un momento a solas, todo había pasado de la manera más vertiginosa, apenas si lo podía digerir.

— ¿Bella? Hola— me llamaron y de inmediato reconocí a Emmett, el novio de Rose.

—Emm, hola— me levanté de mi lugar, acomodando en el camino mi corto vestido negro, el cual había elegido Alice, y lo saludé con un abrazo— ¿Qué te trae por aquí? — pregunté por decir cualquier cosa.

—Rose me dijo que estarían aquí, así que me pareció buena idea pasar un rato, no te molesta ¿cierto? — preguntó cauteloso.

—Claro que no, al fin así se divertirá Rose, que bueno que viniste, ven siéntate en nuestra mesa— lo invité, sin darme cuenta que no venía solo, claro que no, él se dio cuenta y se apresuro a presentar a sus acompañantes.

—No quise venir solo, déjame presentarte— sus amigos se acercaron y traté de que no se notarán mi molestia— Este es Laurent— dijo apuntando a un hombre alto, de piel oliva y cabello negro, largo hasta la barbilla.

—Laurent Da Revin, Mucho gusto— me saludó con un saludo de mano, tenía un acento francés no muy marcado, era bastante atractivo y se veía agradable.

—Él es Riley— dijo Emmett, señalando a un joven alto y fornido, pero no tanto como Emm, rubio y con una sonrisa muy amable.

—Riley Biers, que tal— él fue más ameno y me dio un beso en la mejilla.

—Bueno, a Edward ya lo conoces— terminó de presentar Emmett, mientras se sentaba en el lugar de Rose y acercaba otra mesa junto con las sillas para sus amigos.

—Hola, Isabella— me saludó Edward, él había sido la razón de mi molestia, desde el momento en que me había vuelto a ver con esos ojos profundamente verdes y la sonrisa ladina, que parecía nunca irse de su rostro.

—Siéntense por favor, las chicas están bailando, Rose en seguida vuelve— traté de desviar mi atención y no le contesté.

—Hola, Osito llegaste— Saludó Rose regresando en ese momento, se acercó a Emmett y lo besó, sentándose junto a él.

—Sí bebé, ¿creíste que no vendría? — preguntó Emm, la abrazó por los hombros y la acercó hacia él, besando su coronilla.

—En realidad, sí, se hacía tarde y supuse que querrías volver a tu casa para descansar— dijo despreocupada mi amiga.

—Primero quería verte a ti, por cierto, traje a los chicos, a ellos ya los conoces— dijo haciendo alusión a sus amigos, Rose asintió y los saludó brevemente, incluso a Edward.

—Bien, ¿Por qué no piden algo y después van a bailar? — les sugerí en el momento en el que me levantaba de mi lugar y me dirigía a la pista de baile.

No quería estar cerca de Edward ni de broma, me hacía sentir un tanto extraña, su presencia me incomodaba, o eso creía yo.

— ¡Belly! — me llamó Al desde la pista, me uní a ella y comencé a moverme al ritmo de la música, esperaba que los altos tacones no me hicieran una mala jugada y me hicieran caer, además de que comenzaba a sentirme un poco mareada por las bebidas, pero igual quería divertirme de lo lindo, era mi despedida de soltera.

Gritaba y saltaba junto con las chicas, de un momento a otro Bree e Irina se separaron de nosotras, bailaban junto con Riley y Laurent respectivamente.

Rose y Emmett se habían unido a nosotros pero bailaban un poco más aparte.

No me di cuenta en qué momento Edward se había acercado a mí y tampoco fui consciente en qué momento comencé a bailar con él, el alcohol consumido realmente me había hecho daño, fui plenamente consciente de su presencia cuando la música se había tornado en una más lenta y sus manos rodeaban mi cintura, manteniéndome firmemente contra su cuerpo.

—Isabella, ¿Te vas a casar? — preguntó de repente, rompiendo el mutismo entre los dos, su pregunta destilaba cierto reproche absurdo, eso activó mis alarmas y mi lucidez regresó un poco.

—Sí, me caso en cuatro días— le dije, un tanto retadora, por así decirlo. Rió socarronamente y negó con la cabeza— ¿Qué? — pregunté a la defensiva, su risita no me agradaba para nada, me molestaba sobremanera.

—De verdad que eres una niña, casarte con ese chucho de Jacob Black, cuando sólo lo conoces de hace meses, eres una tonta— me dijo serio, su mirada me taladraba, como si quisiera decirme algo, algo debajo de sus palabras.

— ¿Tú qué sabes? No es de tu incumbencia, ni siquiera somos amigos como para que me digas esto— le escupí en la cara, la sangre comenzaba a hervirme, su mirada se tornó más oscura, podía jurar que sus ojos antes verdes eran ahora totalmente negros.

—Tienes razón, no somos amigos, pero creo que es una tontería el que alguien como tú se case con alguien como él— dijo desviando su mirada, sus brazos me sostenían demasiado cerca de él.

— ¿Alguien como él? Jake es perfecto, es el hombre perfecto y voy a casarme con él, todo esto no tiene sentido— le dije, traté de soltarme, alejarme de él, huir, pero ahora me sujetaba mucho más fuerte— Suéltame— le dije forcejeando, pero por supuesto no tenía ni la cuarta parte de su fuerza y me era imposible alejarme, creo que ni siquiera logré moverme unos milímetros.

—Date cuenta Isabella, un chucho no puede hacerte feliz, ni darte lo que tú quieres, estás cometiendo un error— me dijo con su boca a centímetros de mi rostro, su aliento a menta me mareaba, pero también demostraba que no había tomado alcohol, entonces ¿Por qué hacía esto?, era irracional.

—No sabes lo que dices, tú no sabes lo que yo quiero— traté de defenderme, pero no podía, estaba débil y mareada por el alcohol, su agarre en mi cintura y su aliento.

—Quizá tú eres la que no lo sabe— Deje de forcejear, mis fuerzas ya no me lo permitían, su nariz rosaba con la mía— Si quieres puedo demostrártelo— me dijo, estaba demasiado cerca y su voz suave como la seda no me ayudaba, cerré mis ojos, no quería verlo más, no quería estar ahí más.

De pronto sentí sus labios sobre los míos, suaves, delgados, fuertes pero gentiles al mismo tiempo, me sentía toda aletargada, como si me hubieran dado un somnífero, mi mente no entendía nada, pero mi cuerpo sí lo hacía, un fuerte escalofrío me recorrió de arriba abajo y mi cuerpo despertó, como si tuvieran vida propia, mis brazos se enredaron alrededor de su cuello y se aferraron a su cabello, era muy suave.

Por supuesto él no sabía nada de lo que estaba pasando conmigo, pero reaccionaba a mi respuesta a su beso, sin saber que mi mente gritaba y rogaba porque me despegara y saliera corriendo, lo que estaba haciendo no era correcto, pero claramente mi instinto era más fuerte, su lengua rozó mi labio inferior y en automático abrí mi boca, profundizando el ya de por sí apasionado beso.

Los tacones me daban altura pero aun así él era mucho más alto que yo, así que me subí en sus pies y me presioné más junto a él, una de sus manos me tomaba por la cintura y la otra aferraba mi cabeza, después de unos momentos sin aire él comenzó a bajar la intensidad del beso, pero tardó un poco más en separar sus labios de los míos.

Juntó su frente con la mía y aflojó un poco su agarre, mi respiración era errática, al igual que la suya.

—Te lo dije, no sabes lo que quieres Isabella, y ahora te lo he demostrado— susurró en mi oído y la realidad me llegó de golpe, como un puñetazo, y era poco a comparación con lo que sabía que me merecía.

Me solté abruptamente de él, casi con violencia, ambos nos desequilibramos y por poco caigo, pero logré pararme derecha y evité que me tomara nuevamente, en un acto por su parte de evitar que cayera.

—Eres un desgraciado Edward Cullen, desde el primer momento en que te vi supe que eras una basura, y ahora sólo lo he comprobado, besarme sólo para probar tu tonta teoría de que no sé lo que quiero y que es un error mi boda con Jake— Jake, él era mi prometido, el hombre perfecto, mi futuro esposo y compañero de vida, y yo, yo era una escoria.

—Hace un momento no parecías creer lo mismo, Isabella— dijo mirándome con sarcasmo, antes eso sólo pude hacer una cosa, golpearle, y no como cualquier chica, quien simplemente le habría estampado una cachetada, yo cerré mi puño y con toda mi fuerza lo estampé en su mejilla.

— ¡Aléjate de mí! ¡No te quiero volver a ver en mi vida Edward Cullen!— no me quedé ni siquiera a ver su reacción a mis palabras, él trató de volver a sostenerme por el brazo pero me logré escurrir antes de que lo logrará, a empujones y como pude llegué hasta mi mesa, ahí estaba Alice, quien me miraba con los ojos abiertos y una expresión de preocupación.

— ¿Lo viste? — No tenía que contestarme, yo lo sabía.

—Todo— dijo simplemente con la mirada gacha. Me lancé a sus brazos, las lágrimas comenzaban a juntarse en mis ojos, ¿Cómo pude? ¿Qué me sucedió?

—Alice, por favor— le dije, ella asintió, no tenía que decirle nada más, no veía a ninguna de nuestras otras amigas, igual no me importo, todas excepto Rose llevaba su auto y podían llegar al campus sin problema, probablemente Emmett llevaría a Rose, así que me deje llevar por Alice hacía la salida, tomó nuestros bolsos y nuestros abrigos.

En la entrada del lugar pidió su auto, me colocó sobre los hombros mi abrigo y ella se colocó el suyo, el auto llego justo en el momento en el que Edward salía detrás de nosotras.

Como pude me subí al auto al igual que Alice.

— ¡Bella! — escuché su grito combinado con el chirrido de las llantas del auto, ahí me solté a llorar a lagrima viva.

—Ya Bella, tranquilla amiga— me consolaba Alice, pero yo no podía estar tranquila, no después de lo que había hecho, había engañado a Jake, a mi prometido a pocos días de nuestra boda, Alice conducía como posesa por las calles de Nueva York pero ya apenas si me daba cuenta de que íbamos a unos cien kilómetros por hora en una calle de sesenta.

Llegamos a nuestro campus y me baje del auto recargada sobre Alice, quien me ayudó a cambiarme y a meterme en mi cama.

—Descansa Belly, todo se mejorará en la mañana, ya lo veras— me dijo Alice mientras besaba el tope de mi cabeza y me dejaba bien arropada.

Yo continué llorando toda la noche, hasta que cerca del amanecer me quedé profundamente dormida.


Sentía que alguien acariciaba levemente mi rostro y eso hizo despertarme, los ojos me ardían y sentía que mi cabeza estaba a punto de reventar.

—Buenos días cariño— me susurró en el odio a quien más quería ver, pero a quien más tenía miedo de hacerlo.

Me removí en la cama y me senté con la espalda recargada en la cabecera.

—Aquí tienes, te aliviará— dijo tendiéndome un vaso con agua y unas aspirinas. Me las tomé y le devolví el vaso, no sabía qué hacer o cómo actuar, ¿cómo empezar con algo tan doloroso como aquello? Simplemente no podía.

Me sonreía de oreja a oreja y sus ojos le brillaban, no pude evitar de nuevo el llanto, me sentía una porquería.

—No cariño, no llores, ¿qué sucede? — Me abrazó y yo me refugié en sus brazos— Bella, por favor, háblame, dime qué pasa— tenía que decirle, él no se merecía esto, por sobre todas las personas él no se lo merecía.

—Jake— susurré, si hablaba más alto corría el riesgo de llorar más y ya no sería capaz de decirle nada. —Ayer, ayer pasó algo— le dije llorando, la vergüenza y la culpa me corroían.

—Bella, me estás asustando— su mirada preocupada me destrozó, él sin duda era el hombre perfecto y yo, yo no lo merecía, no merecía que me quisiera de esa manera.

—Jake, te juro que no sé qué ocurrió, no lo pude detener hasta que ya fue muy tarde, jamás quise hacerlo— dije mientras corrían mis lagrimas libres, se separó un poco de mí y me miró divertido, él no entendía nada, él no sabía la verdad pero en cuanto lo supiera él me odiaría.

—Cariño, Alice me lo dijo, sé que tú no querías, pero a veces las cosas pasan, y qué si te emborrachaste un poco, no me molesta, era tu despedida de soltera, está bien— me abrazó de nuevo, yo no sabía qué decir, decirle la verdad o no, debía decirle la verdad.

—Jake, yo no…— me calló con un suave beso en los labios.

—Tú no eres alcohólica, jamás lo creería, nada grave ha pasado, no te atormentes por eso de acuerdo— me volvió a abrazar, la situación me estaba rebasando y si no lo detenía ahora, después todo se iría por la borda.

—Te engañé— le solté de golpe, no sabía ni por qué lo había dicho así, pero ya estaba dicho.

— ¿Cómo? — ahora se había separado completamente de mí y sus antes brillantes ojos ahora estaban confundidos y expectantes. — ¿Qué?, Bella, ¿Qué? — me miraba escéptico, como si no hubiera escuchado, pero sabía que lo había hecho.

—Ayer, besé a alguien más, durante la fiesta, jamás, jamás quise hacerlo, nunca quise lastimarte, estaba tomada y no pensaba en nada, fue una reacción pero jamás quise hacerlo, sabes que te quiero Jake, yo te amo y por eso vamos a casarnos— le dije apresuradamente mientras veía como se alejaba poco a poco de mi cama y de mí, su ceño estaba fruncido y sus ojos cristalinos por las lagrimas que no derramaba.

— ¿Quién? — fue lo único que me dijo.

— ¿Qué? — su pregunta me descolocó por completo.

— ¡Dime quien!— me dijo desesperado, nunca lo había visto así, pero estaba en su derecho a tratarme como quisiera.

—Eso ya no importa, Jake— traté de salirme por la tangente, para qué ahondar en esto.

—Quiero saberlo, me lo debes Bella, quien, dime su nombre— me miraba directo a los ojos, pero sin emoción alguna, sin odio, pero también sin ese amor que antes había visto.

—Edward— no quería que supiera más, yo ya no quería saber más y mucho menos de él, quien ahora estaba destruyendo mi vida.

—Bien, yo…me tengo que ir— antes de que pudiera siquiera decir algo se fue, salió dando un portazo y no volvió.

Las lagrimas regresaron, ahora con mucha más fuerza, si era posible, había sido un error, un maldito error, yo no estaba en mi consciencia, mi mente había estado lejos de ahí, ni siquiera sabía por qué mi cuerpo había respondido a ese beso, un beso, un instante había destruido todo y había alejado al hombre perfecto para mí de mi vida.

Después de unos minutos que a mí me parecieron horas, llegaron mis amigas, Rose y Alice con la preocupación tatuada en sus rostros.

—Bells, ya me contó Alice, vimos salir a Jacob, ¿fue muy malo? — me preguntó Rose, la escuchaba pero no entendía bien lo que decía.

—Fue un error— susurré- sollocé.

—Lo sabemos calabacita, él lo debe de entender— me contestó Alice, pero yo ya sólo pensaba en esas tres palabras.

—Fue un error, fue un error, fue un error, fue un error— repetía sin parar y comenzaba con otra ronda de lagrimas, me dolía el pecho y los ojos me ardían, sentía la boca seca pero igual no paraba de repetir lo mismo "Fue sólo un error"


Hola, Bien, como varias lo han pedido, aquí está Edward de vuelta! ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gusto? Algunos comentarios decían que no les agradaba el Jacob/Bella, otros sí, el caso es que así va la historia y espero que les vaya gustando como va quedando, quiero hacer una mención especial a Ysliomir quien me dejo varios reviews que me llenaron de animo, espero te agrade el capítulo querida, debo darles también una disculpa por no actualizar el Lunes, pero tuve muchas tareas para entregar y se me hizo imposible, sin embargo aquí esta. No quiero sonar chantajista ni nada parecido, pero si llegamos a los 85 reviews actualizaré antes del viernes, qué les parece?, de todas maneras sus reviews me llenaran de animo lleguen a los 85 o no, los agradezco con el alma, besos y todo mi amor, An.