Hola
Me van a matar después de esto.
Domingo
2:21pm
– ¡Despierta ya, maldita sea!
Escuchó a alguien gritar en algún lugar con irritación, así que se quejó e intentó abrir los ojos, pero había una luz cegadora que lo obligó a llevar su brazo a su rostro para poner una barrera. Solo dejó un pequeño hueco libre para tener un 5% de visión, pero fue suficiente para ver a Levi parado junto a la cama con las manos en la cintura y el ceño fruncido.
¿Eh?
Estaba completamente aseado, su cabello aún goteaba estaba y vestido de manera casual. Eren parpadeó un par de veces tratando de hallarle sentido a esa situación.
¿Qué hace Levi en mi habitación?
Hizo un espacio más grande entre su brazo y sus ojos para poder observar el entorno. Las paredes estaban pintadas de un extraño color hueso, entonces supo que no era su habitación.
¿Dónde estoy? ¿Cómo llegue aquí? ¿Qué pasó anoche?
El azabache se dio la vuelta y dejó a Eren confundido. Éste se puso de lado sobre las mullidas almohadas para seguir a Levi con la mirada enterrando el rostro entre las sábanas blancas.
Lo vio ponerse de rodillas frente a la pared que estaba cerca de la cama y metió una esponja en un balde con agua, para después pasar a restregarlo contra la pared. Parecía que había derramado algo blanco sobre ella.
¿Qué pasó?
Intentó hablar, pero su garganta se cerraba a cada segundo y su cabeza palpitaba, señal de que no debía hacer ninguna clase de movimientos.
–Levanta el culo –dijo Levi sin mirarlo –. Tengo que lavar las sabanas.
Eren lo miró con los ojos entreabiertos unos segundos e hizo lo posible para sacar las palabras.
–L-Levi-san –esto más que nada, era un susurro; el azabache tuvo que agudizar el oído para escucharlo – ¿Qué pasó anoche?
Levi lo miró confundido, se había imaginado que estaría confundido por un rato, pero no que no recordaría absolutamente nada.
– ¿Qué recuerdas?
–Yo… estaba en el club… y luego en su auto, el ascensor, y… lo demás es borroso.
El mayor alzó una ceja y dejó de prestarle atención para volver su atención a la mancha de semen seco estropeando su pared. Eren se llevó una mano a la frente para tratar de espantar su resaca e intentó levantarse. Ni siquiera se había sentado cuando un horrible dolor punzante le atravesó desde la cadera hasta la columna.
Lanzó un chillido de agonizante dolor y se volvió a dejar caer sobre la cama. Intentar levantarse se sentía como morir, así que solo se quedaría ahí las próximas 15 horas.
Lo entiendo, lo merezco por beber como si no hubiera un mañana, pero ¿de verdad es necesario que la resaca me provoque ganas de suicidarme? Además, ¿desde cuándo el alcohol provoca dolores de cadera? ¿Será algo de mi edad?
–Mejor no te muevas, anoche fue… –el azabache terminó de limpiar la pared y recogió la cubeta para intentar salir de la habitación, pero la mirada llena de curiosidad del moreno le obligaba a terminar la frase –. Solo no te muevas.
Levi salió de su habitación para tirar el agua sucia que había en la cubeta, se lavó las manos y regresó a donde estaba Eren. Seguía recostado intentando procesar todo, pero en cuanto su mirada se cruzó con la de su vecino, se ensombreció de terror.
El menor dirigió la vista hasta la otra parte de la habitación y después se observó a si mismo de pies a cabeza. Cuando sus ojos llegaron a su pecho desnudo y lleno de marcas, tragó saliva y reunió el valor necesario para levantar la delgada sabana que lo cubría.
Sus sospechas eran ciertas; no tenía nada de ropa encima y las marcas rojizas solo se extendían y se multiplicaban entre más bajaba la mirada.
Oh
Dios
No
Hizo lo posible para poder sentarse en ese gran colchón con cuidado y observó sus pezones hinchados a punto de tener un ataque de pánico.
No
No
No
NO ME JODAS EREN ¿EN QUE CARAJOS ESTABAS PENSANDO?
IMBECIL IMBECIL IMBECIL IMBECIL IMBECIL
–Eh… Levi-san –habló sin mirarlo con voz temblorosa. Levi seguía recargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y los ojos fijos en el chico –. Yo… me disculpo, creo que estaba tan ebrio que me quité la ropa sin pensar.
Eren sabía perfectamente lo que había pasado, pero seguía intentando negarlo y le dio una oportunidad a Levi para ser amable y dejarlo mentirse a sí mismo. El moreno salió de la cama con movimientos lentos y buscó por todo el suelo su ropa.
– ¿Eres idiota? Estabas tan ebrio que fuiste el mocoso más fácil de abrir de piernas que he visto.
Eren se congeló.
¡Pudiste haber sido más sutil!
Ya tenía puestos sus pantalones y ahora miraba por todo el suelo su camisa mientras la palabra "fácil" flotaba por su mente como un recordatorio constante. Metió los pies en sus zapatos y vio su pulsera de piel en la mesa de noche junto a la cama. Dudó un momento sobre si debía llevarla o no, pero al final decidió meterla en el bolsillo de sus pantalones.
Cuando terminó con la recolección de su ropa, salió caminando muy lento de la habitación, pasando por un lado de Levi.
–Lamento las molestias.
Se dirigió hacia la salida dispuesto a irse con la poca dignidad que le quedaba. El azabache no podía soportar ver esa escena; Eren yéndose de su apartamento como si nada hubiera pasado, era insoportable, entonces un impulso se apoderó de él y tomó su muñeca evitando que saliera.
El chico lo miró confundido, como esperando una explicación. Trató de pensar lo más rápido que pudo para poder darle una buena razón para retenerlo en su departamento, pero lo único que se le venía a la mente era
"Quédate conmigo, desayunemos juntos".
Eso definitivamente derrumbaría su orgullo, y el mocoso ya se había llevado bastantes cosas de él, no iba a permitir que le quitara otra más. Miró a Eren con decepción y soltó su mano. El moreno clavo la vista en el suelo con la misma decepción, pero no pudio decir nada, lo único que hizo fue sacar la pulsera de su bolsillo y ponerla en la mano de Levi antes de salir del departamento.
Arrastró los pies por el pasillo hasta llegar a su puerta y la abrió sin ánimos.
Por primera vez le devolví uno de sus regalos, simbólicamente le dije que no quería nada con él. ¿Por qué hice eso? Yo de verdad no quiero dejar de verlo, pero no creo que pueda seguir así.
Llegó a su habitación y se quitó toda la ropa. Quería ponerse su pijama, pero su cama se veía demasiado apetitosa para ese momento. Se recostó y se hecho las cobijas encima para enrollarse en ellas con el ceño fruncido.
Su celular comenzó a sonar.
Mierda. ¿Dónde lo dejé?
Aún acostado en su cama, rebuscó en cualquier lugar que alcanzaran sus brazos desde esa posición y encontró su celular en una de las bolsas de su pantalón.
– ¿Hola? – respondió sin ver el identificador de llamadas.
– ¿Eren? –escuchó la voz del gerente del restaurante –. ¿Estás bien?
–Eh… ah, sí, estoy bien señor… ¿sucede algo?
–Armin me dijo que no te sentías bien, y como no te presentaste hoy, pensé que habías empeorado, y por más que intenté contactarme contigo, no pude
–Ah… no, ya me siento mucho mejor, es solo que tuve algo importante que hacer. Lamento no haber avisado.
–Está bien, esta mañana no tuvimos muchos clientes, solo que Armin tampoco tenía noticias de ti.
–Si quiere, puedo ir a cubrir el turno de la noche en el restaurante, para compensarlo.
–Eso me vendría perfecto, acabo de mandar a alguien de vacaciones y me falta personal, pero te advierto que la noche es cuando hay más clientes, será un poco pesado.
–Está bien, no tengo problema con eso.
–De acuerdo, hasta entonces.
En cuanto cortó la llamada, tuvo que suspirar profundamente.
No quiero salir hoy… la vida de un adulto es difícil. Y encima tengo que alistar todo para comenzar las clases mañana.
Su estómago comenzó a rugir, así que tomó la primera prenda de ropa visible y se levantó aún con la cadera resentida en dirección a la cocina.
Domingo
3:50 pm
Levi estaba sentado detrás del escritorio en la oficina de su despacho leyendo el archivo de su último caso. Había sido pan comido en la corte, y había decidido que su siguiente caso sería lo más interesante posible, o no lo tomaría.
Suspiró y se dispuso a archivar el caso. Abrió su portafolios buscando sus notas, pero al abrirlo, vio el pedazo de cuero que Eren le había dado. Lo tomó entre los dedos para verlo de cerca.
Esto es suyo. ¿Quería que me quedara con algo de él? ¿Ya no volverá a hablarme?
Recargó su cabeza sobre los documentos en el escritorio un momento e inspiro lo más fuerte que pudo.
Maldito mocoso. Lo único que ha hecho hasta ahora es darme señales confusas, ¿debería preguntarle a Hanji?
No, definitivamente no. Ella se daría cuenta de que me importa, no puedo rebajarme a eso. Solo tengo que pensar lo que debo hacer.
Regresó la pulsera de Eren a su portafolio y sacó sus notas para regresar al trabajo.
Estoy harto de esta situación, no sé porque me es tan difícil tomar una decisión, debería solo confrontarlo. Es solo un chico.
Domingo
4:00 pm
¿Sigues vivo?
Eren veía la televisión abrazado a un cojín cuando el whatsapp de Armin lo sorprendió.
En teoría
¿Qué pasó anoche?
Levi solo me arrastró hasta su auto y me trajo a casa
Ese tipo es demasiado bipolar
Quizá
¿?
¿Pasó algo de lo que deba enterarme?
Mmm…
Eren -.-
Promete que no te volverás loco
Lo prometo
Lo hice con Levi
…
Estaba ebrio
…
No recuerdo mucho, pero la evidencia en mi cuerpo me dice algo
…
Podrías decir algo que no sea eso?
¿Qué quieres que te diga?
¿Qué me alegra saber que te convertiste en la puta de Levi?
Oye…
Es verdad
Él puede tratarte mal y tú de todas formas lo vas a terminar haciendo lo que quiere
No volverá a pasar
¿Cómo lo sabes?
No lo sé
Tal vez me mude
Creo que es lo mejor
Me gusta aquí, pero vivir a unos pasos de él es… extraño
Puedo ayudarte a buscar un lugar, conozco los alrededores
Gracias
Lamento que esto terminara así
Yo también
¿Necesitas apoyo?
Gracias, pero creo que si me sigues dando tu "apoyo", terminarás siendo alcohólico
Hablo en serio, sabes que si me necesitas aquí estoy
Gracias viejo
Por ahora solo quiero dormir todo lo que pueda antes de que comiencen las clases
¿Estás nervioso?
No
Y tú
Algo
Todo irá bien
Estaremos juntos y sabes que si me necesitas aquí estoy
:')
Erwin te dijo si él y Levi se conocían?
Parece que fueron a la facultad juntos
Pero Levi se ve más joven
Bueno, no todos nacemos con el don de la juventud eterna
Creo que son muy cercanos
Interesante
¿Qué?
Nada
Tal vez se está amargado porque se ve joven
O tal vez se ve joven porque está amargado
Eso no tiene sentido
El castaño sonrió y dejó su celular a un lado. Necesitaba dormir si quería recuperarse de su resaca.
Domingo
6:18 pm
La tarde comenzaba a caer, el sol se ocultaría dentro de poco. El azabache subía en el ascensor después de haber rechazado tomar por lo menos 12 casos, ninguno que no pudiera resolver en media hora.
Las puertas se abrieron y se dirigió a su departamento. Estaba abriendo la puerta cuando vio a Eren salir de su casa. Ambos se quedaron parados en el mismo lugar durante un minuto sin decir nada. El castaño fue el primero en moverse dirigiéndose al ascensor para salir de ahí.
Llevaba su mochila que contenía su uniforme y caminó con la cabeza baja ignorando a Levi.
– ¿Sales a esta hora? –las palabras salieron de la boca del azabache sin previo aviso.
¿Por qué le pregunté eso? Preguntará porque me importa y no sabré que responderle, se supone que no me importa.
El chico se detuvo en seco y el mayor se le acerco con su portafolio en mano y vistiendo su elegante traje azul marino.
–Si, al trabajo –respondió el Eren.
–Tú no trabajas a esta hora.
–Hoy sí.
El moreno volvió a darle la espalda, sentía que no iba a resistir por mucho su mirada acusatoria.
Deja de mirarme así. Sé que soy una zorra, pero no tienes que recordármelo. Tengo que mudarme lo más pronto posible.
– ¿Me estás evitando?
¿A qué viene esa confrontación directa?
–Lo intento.
– ¿Por qué?
Levi se plantó justo frente al chico, haciéndole imposible desviar la mirada discretamente. Eren parecía confundido.
–La última vez que estuve en el ascensor con usted, sus palabras no fueron precisamente amables.
Eso fue como una puñalada para Levi. Ya se sentía lo suficientemente culpable con el simple hecho de decirlo, no necesitaba saber que había hecho sentir mal al chico, aunque era de esperarse.
–Yo… tenia razones para hablarte así –sus palabras destilaban seguridad, pero su tono de voz no. Sabía que lo que había hecho estaba mal y que debía disculparse en lugar de dar excusas estúpidas, pero para este punto, ya no sabía cómo hacerlo.
–No, no es así –Eren parecía herido –. Al menos no hasta ese entonces.
– ¿A qué te refieres? ¿Algo cambió?
El castaño lo miró confundido antes de pasar una mano junto a él y llamar al ascensor
–No importa, ahora tiene razón.
Sonó una campana y las puertas del ascensor se abrieron de par en par. Eren entró y esto molestó al azabache.
¿Se ofende ahora? Acaba de darme la razón ¿y yo soy el malo? Él es el que no puede mantener las piernas cerradas, yo debería ser el que se moleste.
–Eres un perfecto idiota si te ofendes porque te hablo sobre tu propia promiscuidad.
Eren cerró los puños.
– ¿Mi promiscuidad? ¡¿Mi promiscuidad?! –la sangre le comenzó a hervir –. En dos años, tú eres la única persona con la que he dormido.
– ¿Crees que nací ayer? O de verdad me crees estúpido. Llegando en los autos de tipos extraños, con lencería de prostituta. ¡Al menos no te hagas el casto!
– ¡No sé de qué carajos estas hablado! –estrelló su mano en una de las paredes para evitar que las puertas del ascensor se cerraran antes de tiempo –. Hace unos días, mis amigos me ayudaron y me trajeron a casa, y la lencería no fue mi idea; eso se debe a que tú eres lo bastante idiota como para enviarme esas cosas en lugar de tener los testículos de hacerlo en mi cara.
Eren estaba temblando de la rabia. Quitó la mano del ascensor y oprimió el botón de la planta baja antes de que Levi pensara en algo que responderle.
–Y deja de enviarme tus estúpidos regalos –fue lo último que gritó antes de que las puertas se cerraran.
Domingo
11:45 pm
El azabache estaba sentado en un sillón de su sala mirando al techo. Durante horas había evitado pensar en su discusión con Eren para no volverse más loco de lo que ya estaba.
Decidió sacar al chico de su vida, y si era necesario, cambiar de departamento, pero no iba a dejar que un simple mocoso le hiciera más miserable la vida. Iba a comenzar por dejar de pensar en él y en todo lo que involucrara, pero había algo que no lo dejaba tranquilo.
¿A qué se refería con "regalos? Yo no le he dado nada. Él me dio algo.
Se había cambiado de ropa por algo más cómodo, pero dejó la pulsera de cuero de Eren en uno de sus bolsillos. La saco para contemplarla.
¿Cómo le devuelvo esto? Le queda muy bien como para que yo me la quede. Tal vez debería dejarla frente a su puerta. Aunque se daría cuenta de que fui yo… ¿Qué tiene aquí?
Levi le dio la vuelta para observar la piel por dentro. Eran pequeños relieves. Código Braille. Tenía suerte; él había sido quien le había enseñado a leer en braille a Kuchel en la última etapa de su enfermedad.
Cerró los ojos y pasó los dedos por los relieves y comenzó a leer.
Te… observo… mientras… duermes
Levi parpadeo un par de veces al descifrar el mensaje. No podía creer lo que estaba leyendo, así que volvió a pasar los dedos, esta vez prestando más atención, pero el resultado fue el mismo.
Le había visto llevar eso a Eren la noche anterior, pero no sabía de dónde la había sacado.
Tal vez estoy exagerando, tal vez es una especie de broma… una retorcida que no tiene sentido. Pero él mencionó algo sobre unos regalos, regalos que yo definitivamente no le envié. Tengo un horrible presentimiento.
Miró su teléfono en la mesa de centro.
¿Debería llamarle?
No. Por ahora lo mejor es alejarme de él… pero, ¿si está en problemas? Aunque tampoco quiero meterme en lo que no me importa… maldición.
Domingo
11:55 pm
–Bien, entonces me voy.
–Claro, ve con cuidado Eren.
El chico salió del restaurante con una sonrisa. Se había quedado después de que cerraran para ayudarle al gerente nocturno a hacer las cuentas del día y ordenar todo para abrir por la mañana, pero ya era bastante tarde.
El viento comenzaba a silbar y el chico se abrazó a sí mismo para conservar el calor mientras caminaba por las calles oscuras de la cuidad. Aún había algunas personas, pero eran escasas y se perdían al poco tiempo.
Cruzó el parque por el que pasaba todos los días junto a Armin y que ahora estaba vacío. Los ruidos de la noche y el frio viento de otoño se apoderaron de él. La luna llena le pegaba directo en el rostro y lo hacía parecer de porcelana; Eren se veía perfecto con la noche.
Iba a medio camino de regreso a casa cuando el bullicio de la gente cesó completamente. Ahora estaba solo con las farolas de las calles en el camino que siempre tomaba después de trabajar. Su reloj marcó media noche y comenzó a escuchar pasos detrás de él.
Por un momento, se sintió aliviado al no ser la única persona en esa calle en un buen vecindario, así que siguió su camino. Tres calles después, los pasos no se detenían; sintió curiosidad por saber quién era y la razón de estar tomando su mismo camino, tal vez sería un vecino de otro departamento… tal vez sería Levi.
Metió las manos en sus bolsillos y miró hacia atrás. La persona estaba caminando entre dos farolas, donde no se podía ver con claridad y llevaba una chaqueta ligera con el gorro puesto y una bufanda alrededor de la boca, lo cual era extraño; no hacia tanto frio para llevar una, aún se notaba el verano recién salido en el ambiente, sin mencionar que la misma bufanda hacia más bulto en su cuerpo que el propio suéter.
Se giró y prestó toda su atención al camino, aún había unos pocos autos y no quería sufrir un accidente al cruzar las calles. No era Levi, era mucho más alto y musculoso de lo que era el azabache, aunque no podría asegurarlo con tan poca iluminación.
Ese hombre es imposible. Solo se está burlando de mí de una manera muy estúpida, me pregunto si será bipolar o algo así. Sería extraño.
A los diez minutos de haber salido del restaurante, pasó por un edificio abandonado que conservaba sus amplios ventanales en la primera planta, por los cuales pudo ver claramente su reflejo relajado, seguido por el reflejo de alguien más vestido completamente de negro.
¿Aún por aquí? Ya piérdete. ¿Cuánto te falta para llegar a tu destino?
Aumentó el paso para dejarlo atrás, pero en cuanto lo hizo, pudo escuchar que sus pisadas se hacían más fuertes a cada momento. Miró a su alrededor. Estaba completamente solo.
Una descarga de electricidad se dejó sentir por toda su espina y su cuerpo se tensó. Su mecanismo de defensa se disparó y ahora una alerta de peligro estaba sonando a todo volumen dentro de él.
En lo que llevaba de existencia, había aprendido a siempre hacerle caso a esa sensación de peligro, ya que el cuerpo es más sabio de lo que nosotros jamás llegaremos a ser, así que apresuró el paso esperando pasar desapercibido, pero los pasos y la respiración detrás de él, se escuchaban aún más cercanas.
Se atrevió a dar otra mirada hacia atrás. El hombre tenía la cabeza agachada, pero tenía una mirada penetrante clavada en el chico. Esto hizo que se le helara la sangre. Se dio la vuelta e intento calmarse.
Tranquilo Eren, seguro es un malentendido y tú estás actuando como un paranoico. Relájate. Relájate. Todo va a estar bien.
…
No, al carajo.
¡CORRE, CORRE, CORRE, CORRE!
El miedo se apoderó de él y su corazón latía tan rápido que no lo soportaría por mucho tiempo. Sus pies comenzaron a moverse lo más rápido que podían, ya no faltaba mucho para llegar a su departamento.
El hombre detrás de él, también comenzó a correr. Corría lo más rápido que podía para estar alejado de su perseguidor, pero éste parecía no disminuir el paso. Cada célula en el cuerpo de Eren, lo obligaba a seguir corriendo sin mirar atrás, era como una enorme descarga de adrenalina que su cuerpo expulsaba desesperadamente para salvarse.
El aire comenzaba a hacerle falta, sus pulmones dolían y sabía que pronto no podría correr más, entonces el hombre lo atraparía y todo habría terminado. Un delgado grito de terror salió de sus labios, pero no lo suficientemente fuerte como para ser escuchado por alguien.
El frio viento cortaba su cara y podía sentir como la distancia entre ambos se acortaba cada vez más. Gruesas lágrimas comenzaron a resbalarse por su rostro tratando de no pensar en lo que pasaría si lo atrapaba.
Gritos de horror se formaban dentro de él para terminar ahogados en su garganta, estaba tan asustado que lo único que podía hacer era seguir corriendo apretando los dientes con desesperación.
Giró en una esquina entrando a la única calle que tenía menor cantidad de faroles, por lo que la oscuridad se apoderaba de esa calle en la que no había ninguna entrada a ningún edificio, solo se podía correr recto. Sus ojos se iluminaron cuando vieron su único rayo de esperanza.
Levi.
Era inconfundible, su cabello, su figura, su expresión, ese definitivamente era Levi, caminando debajo de una de las pocas luces en esa calle con la mirada clavada en el suelo. Un intento de sonrisa se dejó ver por su rostro y su paso se aceleró. Sabía que todo estaría bien ahora que Levi estaba ahí.
Presionó a sus pulmones para que se esforzaran más y poder gritarle, solo esperaba que a pesar de estar lejos, pudiera escucharle.
– ¡Lev-
Antes de que diera un paso más, una mano le rodeó el cuello y otra presionó con fuerza un pedazo de tela blanca que olía extraño sobre su boca y nariz. Intentó forcejear, pero los brazos que lo rodeaban eran bastante fuertes.
Las lágrimas seguían cayendo por sus ojos. Había perdido; había corrido con todas sus fuerzas e intentó que la desesperación no se apoderara de él, pero de nada había servido, ahora lo llevaría a quién sabe dónde para hacerle quién sabe qué. Lanzó un grito ahogado en angustia mientras era arrastrado hacia atrás antes de desmayarse.
Domingo
12:01 am
El azabache suspiró preocupado. Había algo extraño presionando su pecho, pero no podía definir el tipo de sentimiento. Tampoco sabía lo que le diría a Eren cuando lo viera, solo se encontraba caminando hacia su trabajo de forma casual. La hora lo ayudaba, la verdad, su vista estaba más acostumbrada a ver en la noche que en el día, así que las cosas que alguien normal se perdería por estar oscuro, él las disfrutaba.
Planeaba buscar a Eren por los alrededores y luego fingir que lo había encontrado casualmente. Era un plan patético, pero era lo mejor que tenía. Lo que más le inquietaba era el pedazo de cuero que llevaba en el bolsillo con el mensaje no muy alentador. Su ansiedad estaba creciendo con cada paso.
Pasó debajo del umbral de un farol y creyó escuchar un pequeño grito, pero demasiado bajo para descifrarlo, seguramente era su imaginación y sus nervios que ya estaban lo suficientemente alterados. Entonces levantó la vista y pudo verlo.
Estaba del otro lado de la larga calle, pero pudo ver claramente como alguien vestido completamente de negro, aprovechando los comienzos del frio, llevaba tapado el rostro mientras arrastraba a una persona por el suelo, pero no era cualquier persona.
–Eren.
Su nombre salió en automático de sus labios a pesar de que sus ojos se veían absortos; en realidad estaba desconcertado, por un momento ni siquiera se movió, solo se quedó observando como el hombre que sería posiblemente el doble de grande que él, arrastraba al inconfundible chico.
El hombre arrastraba a Eren por los brazos y lo jaló hasta estar cerca de un auto negro estacionado, al cual parecía que lo subiría. Era claro que había sido premeditado, como mínimo, esa persona había planeado el lugar exacto para llevarse a Eren.
Sus piernas comenzaron a correr sin necesidad de que se los ordenara. Antes de que se diera cuenta, estaba recorriendo a zancadas la acera para llegar hasta la otra esquina y evitar que se llevaran a Eren. Ni siquiera lo pensó antes de lanzarse a su rescate.
– ¡Eh! –gritó.
El misterioso hombre levantó la cabeza por un segundo solo para ver a Levi dirigiéndose hacia ellos con una expresión severa con una rapidez increíble. Volvió a bajar la cabeza y siguió con su tarea, como si no tuviera ningún tipo de interés en lo que Levi estuviera a punto de hacer.
Levi agradecía nunca haber descuidado su condición física sin importar la social. Muy dentro de su ser, le agradeció a Kenny por su concejo. Revisó con la vista cada parte del auto. Sus piernas comenzaban a quejarse.
Está bien. Estará bien. Aún está lejos del auto, y parece que el peso de Eren es un impedimento para él. Llegaré antes de que lo suba al auto, entonces todo estará bien.
Corría con todas sus fuerzas, como si la vida se le fuera en ello, y estaba seguro de que lo lograría; hasta que el hombre de un momento a otro, dejó al chico en el suelo para abrir a puerta trasera del auto y después, cargó el cuerpo de Eren como si de papel se tratara.
¡¿QUE?! ¡No! ¡Carajo! Creí que era débil y que no podía con él… entonces, si todo el tiempo sabía que podía cargarlo, ¿Por qué lo arrastró hasta ahí?
Con el moreno entre los brazos, volvió a levantar la cabeza en dirección hacia Levi, que ya solo estaba a unos metros de ellos y lo miró fijamente, como burlándose del hecho de que ahora él tenía a Eren y Levi no podría hacer nada.
Lo único que el azabache podía reconocer de esa persona, eran sus ojos, unos sádicos y enfermizos ojos. Esa mirada de depravado provocó un estallido en su interior.
Ahora si me hiciste enojar, carbón.
Desde el comienzo de su carrera, había sentido que sus piernas estaban dando todo lo que podían, pero desde ese momento, les ordenó dar el doble que eso. Su cuerpo dolería por la mañana, pero no le importó, lo único en su mente en ese momento era que el castaño no fuera secuestrado.
El hombre metió a Eren en el asiento de atrás de su auto y en menos de tres segundos, el bastardo ya había cerrado la puerta y se había deslizado en el asiento del conductor.
¡No! ¡Eren!
Para cuando el azabache llegó a su destino, el hombre detrás del volante ya había encendido el auto y aceleró sin hacer ningún tipo de ruido y alejarse lo más que pudo. Aún así, Levi no se dio por vencido y corrió tras el auto unas cuatro calles con los pulmones a punto de reventarle.
La desesperación se apoderó de él y el miedo de no saber en dónde terminaría el chico o qué clase de horribles cosas le estaría haciendo al llegar ahí lo hizo detenerse solo para ver el auto alejarse junto con Eren.
Volvió a poner sus pies en marcha sin perder ni un segundo en la dirección contraria. Regresó al edificio y entró directo al estacionamiento. Saltó al asiento del piloto y sacó con desesperación su llavero de uno de los bolsillos de su chaqueta. Las manos le temblaban, pero en cuanto pudo insertar la llave en la ranura, no dudó en acelerar su costoso auto sin importarle el horrible chirrido de las llantas haciendo fricción contra el suelo.
Condujo hasta la calle en la que los había perdido y permaneció alerta a todas las calles cercanas. El terror ya se reflejaba en su rostro y casi había perdido la esperanza cuando un nuevo auto negro se cruzó por su campo de visión, justo delante de él.
No estaba muy seguro de si sería el auto correcto, pero le ayudó el hecho de que el conductor estaba bajando la velocidad, al punto de que Levi pudo llegar hasta estar justo a un lado de él. Miró por la ventana trasera y vio el rostro de Eren durmiendo plácidamente sin saber lo que estaba pasando en ese momento. Esto le dio el doble de razones para salvarlo.
Antes de que pudiera acercarse más o cerrarle el paso, el auto negro aceleró mucho en menos de dos segundos. Eso tomó al azabache por sorpresa, pero no iba a rendirse tan fácilmente. También aumentó la velocidad y ahora iba detrás de él en una carrera por la vida de Eren.
Las leyes de transito dejaron de existir para ambos en esos momentos tan tensos; iban por una avenida que aún estaba transitada esquivando los otros autos y quitando de su camino lo que sea que les estorbara –como botes de basura o anuncios que evitaban que los autos subieran a la acera –, pero esto era más importante.
El desconocido desde su auto se burló de Levi, porque sabía que todo esfuerzo por intentar recuperar al castaño seria completamente inútil, pero él aún tenía la estúpida ilusión de poder ayudarlo.
–Qué hombre tan persistente y patético.
Las gotas de sudor resbalaban por la frente del azabache y podía sentir sus latidos en las puntas de los dedos y en el cuello. Estaba muy alterado; tanto que ni siquiera notó el momento en el que el auto negro había pasado una calle sin problemas, pero cuando él lo hizo, justo en ese momento, el semáforo cambio marcando el alto para él.
Por supuesto intentó ignorarlo y seguir delante rodeando los demás autos, pero esta vez no pudo hacer nada. Un auto rojo brillante avanzó muy rápido hacia el lado derecho de Levi. Todo pasó tan rápido que muy apenas pudo reaccionar a tiempo.
Los adolescentes ebrios que conducían el auto rojo, estuvieron a punto de estrellarse contra Levi, pero éste giró el volante con tanta fuerza que se golpeó y perdió el control de su auto, terminó dando varias vueltas en él. Por la prisa de salir tras de Eren, había olvidado ponerse el cinturón de seguridad.
Finalmente, el auto de Levi había perdido el empuje y se detuvo, pero la parte de atrás se golpeó ligeramente con otro auto, esta vez uno blanco, pero no era ningún golpe de gravedad.
Levi terminó estrellando su cabeza contra la ventana y lo último que estuchó fue el sonido de neumáticos chillando contra el pavimento, las bocinas de los otros conductores y el asqueroso aroma del plástico quemado.
Por unos segundos, nadie hizo nada ni salieron de sus vehículos. Había cerca de otros ocho autos que habían salido implicados intentando no estrellarse con nada, pero primero querían confirmar que estaban bien.
Se quedó con la mirada vacía y la cabeza recargada en el reposacabezas por un minuto entero, repasando todo lo que había pasado esa noche, entones recordó el momento en el que ese bastardo lo miró con Eren en brazos. Cerró los ojos ante la rabia y respiró para calmarse.
Recordó el cuadro exacto en el que ese hombre arrastraba a su chico hacia el auto, se recordó a si mismo examinando el vehículo y esta vez notó algo que definitivamente sería importante.
La matrícula.
Recordaba el número de matrícula del auto negro, lo había visto directamente en más de una ocasión.
Debo anotarlo.
Las personas comenzaron a salir de sus autos molestos y gritando, pero Levi se estiró hasta la guantera de su auto donde guardaba siempre papeles para notas, pero en el momento en el que despegó su cabeza de su asiento, todo dio vueltas.
Chasqueó los dientes y cerró los ojos para tratar de controlar cualquiera que haya sido la secuela de la carambola. No era momento de preocuparse por su salud; Eren estaba en problemas.
Con dificultad, sacó su libreta en blanco y una pluma de la guantera y comenzó a escribir el número de matrícula tal cual lo recordaba. Su mano respondía con dificultad y la cabeza le daba horribles punzadas. En cuanto terminó, dejó caer su brazo y su cabeza, que ya le pesaba.
Abrió los ojos lo más que pudo para observar lo que pasaba a su alrededor. Vio luces rojas y azules brillando por todos lados y varios autos en posiciones extrañas, su propio y querido maserati estaba en diagonal cerca de la acera. Tenía diferentes modelos de autos rodeándolo por todos los ángulos, era imposible salir de ahí
Pero lo verdaderamente importante se había desvanecido. Miró por todos lados, pero no encontró ni rastro del auto negro, se había ido y con él, toda posibilidad de salvar a Eren.
La desesperanza pudo más que él y explotó. Lanzó un grito desgarrador desde el fondo de su garganta que le rompería el corazón a cualquiera, era el grito de un hombre que no había podido hacer nada para proteger a alguien importante para él. Era la impotencia encarnada.
Un par de lágrimas salieron por sus ojos por primera vez en años y se mezclaron con la sangre que salía de su cabeza y goteaba en su barbilla. Se llevó las manos a la cabeza presionando la herida que se había hecho en algún momento del accidente, provocando un dolor no solo emocional, sino físico.
Uno de los oficiales de tránsito que estaba cerca del área y ahora intentaba tranquilizar a los furiosos conductores, escuchó a alguien gritar desde lo más profundo de su ser, como si le estuvieran haciendo tanto daño que no soportaría un segundo más.
El oficial recorrió el lugar con la mirada y se encontró con un auto azul alejado de los demás. No habían revisado ese para ver si la persona de adentro estaba bien, pero era más que obvio que no era así. Corrió hasta llegar a un auto bastante caro y vio a un hombre de tez pálida y cabello negro con el rostro bañado en sangre lanzando aullidos de dolor.
Trato de encontrar la fuente de sus gritos, pero no parecía haber ningún daño físico aparte de su cabeza. Levi estaba a punto de desvanecerse cuando alguien golpeó a su ventana; hizo un esfuerzo por calmar sus gritos y mirar por el cristal.
Era un oficial de policía.
–Señor –gritó él por encima del ruido de afuera –. ¿Se encuentra bien? ¿Puede salir del vehículo?
El azabache dejó escapar una última lágrima y miró directo al hombre detrás de su ventanilla con su habitual impavidez. Quería gritarle que debía ayudar a Eren, que si se apresuraba, aún podía alcanzarlos, pero las palabras no salían de sus labios. Apretó el papel con el número de matrícula más fuerte entre los dedos.
Eren…
Fue su último pensamiento antes de desmayarse.
Secuestraron a Eren.
Levi sufrió un accidente
Ya ni les pregunto qué les pareció xD
Antes de irme, quiero informarles que ya pronto terminarán mis vacaciones, por lo que ya no tendré tanto tiempo para escribir, así que es posible que la próxima vez que nos leamos, no sea tan pronto como me gustaría. Aun así voy a hacer un esfuerzo por actualizar antes de eso.
Y si, sé que la tensión en el fic ahora está al 100% y los voy a dejar con la duda. ¿Ven? Les dije que me iban a matar :"v
Gracias por leer y dejar su review/ amenazas de muerte
Nos estamos leyendo night lights
