Uno más. En realidad, no dice nada, pero... Esa es una prueba más de que Drifters no me pertenece, porque Hirano siempre dice algo.


El cielo está cerrado y el infierno vacío

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Luz pura de pleno verano

Como es habitual, esa noche también le cuesta conciliar el sueño, pero no se levanta; permanece en su cama, absorta en los pensamientos que dan vueltas en su cabeza y en las sensaciones que rondan por su corazón. En ese caos hay dos nombres que sobresalen y que quizá constituyen la causa de su alboroto interno. Pero es agradable, hasta cierto punto...

Suspira, porque lo que tiene dentro es tan fuerte que busca la manera de salir. Y se siente mareada, porque lo que tiene dentro es tan intenso para que un alma congelada como la suya pueda soportarlo fácilmente. Y respira con cierta dificultad, porque lo que tiene dentro es tan inverosímil para alguien que no desea creer en nada más, ni siquiera en la vida. Y sonríe, porque lo que tiene dentro es tan dulce que le adormece el dolor. Y llora, porque lo que tiene dentro es tan hermoso que le da miedo...

Y se siente tan llena, de todo y de nada, en ese enredo de pensamientos y emociones, y de lágrimas y sonrisas, que no ya no sabe si está viva o, por fin, ha muerto. ¿Así es la muerte? ¿Así es? No, esa no debe ser la muerte, esa es la vida, tan fuerte, tan increíble, tan hermosa, tan agobiante... Es como si una explosión de luz la cegara y aturdiera, como la luz pura de pleno verano, cuando las lluvias dan respiros a la temporada de calor; esa es la única forma que se le ocurre para definir esa sensación, ¿o sentimiento? La luz pura de pleno verano...