hola...aca les dejo la primera parte del capítulo, tuve que devidirlo porque se me hacía eterno terminarlo.
Repito, que una excelente niña, Rainbow raw hizo un fanmade en youtube de esta historia: : www .youtube watch?v = dhSoQZdvfJo(todo junto); así que si pueden pasen y lo ven, gracias.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer
La ruptura
primera parte
"…quema por dentro, se atasca y retuerce las tripas; ¿quieres insistir? ¡Hazlo! Te demando que lo hagas, pero no me culpes, porque estoy roto y no te puedo salvar. La solución no existe ¿no lo ves? Quema por dentro, se atasca y retuerce las tripas, porque estoy roto ¿no lo sientes? Mi interior esta desgarrado y no es mi culpa, este es el resultado de tu amor, y ahora estoy roto ¿no lo sientes?" (Emptyness)
Silencio. Solo existía el silencio, la nada misma abarcada cada célula de su cuerpo, casi cada órgano había dejado de actuar, apenas percibiendo el ligero murmullo de su corazón, porque el silencio era lo que había quedado y eso imponía una nueva forma de existencia. Esta extraña forma de ocupar espacio en este mundo sin realmente pertenecer, sin percibir o atender a nada de lo mundano y básico; todo se sentía lejano, forastero a él. Su cuerpo no era propio, solo su mente persistía, aunque era como ver una película, observante sin ser parte de esta. Procuraba concentrarse en la oscuridad en la habitación, en la parte a un costado de la cama que no era iluminada apropiadamente por la lámpara; no sabía si debía moverse o simplemente quedarse parado en ese lugar, cercano a la puerta. Estaba perdido. Absolutamente descolocado, intentando procesar que paso seguir o que cosas hacer, no podía parar de pensar y al mismo tiempo no pensaba, estaba aterrado porque conocía la respuesta a una pregunta no formulada, una pregunta que le asediaba y dominaba: ¿sobreviviría al vacío? Y sabía perfectamente que no. No lo haría, hasta ahí había llegado, no podría seguir después de lo que hizo y más cuando la penalidad implicaba alejarse lo que quería, lo que necesitaba, lo que amaba.
Desde el comienzo todo se definió con una pregunta, una simple pero imperante pregunta realizada hacía tantos años, donde él demostró su perversión y ella su entrega hacía él, ese funesta pregunta cuando él se comprometió a esperarla y ella a no dedicar su vida nadie más; fue el lazo que estableció lo prometido y lo aceptado, el futuro condenado con una pregunta, y al mismo tiempo, esta no tenía valor alguno si las dudas se demostraban en cada paso, en cada instante, en cada suspiro. Porque sobraba razones para recelar y temer, en consumirse entre cuestionamientos retorcidos y oscuros, donde no había salida o respuesta adecuada; queda de más aclarar que ninguna era valedera, ninguna era real mas tenían el mismo peso que una genuina y tangible. La vida diaria, juntos a sus imponderables y salvedades, no se concatenaron con los sentimientos y los pensamientos, sino que los alimentaron grotesca e insalubremente, llenando cada reflexión de inflexión, arruinando cualquier intento de huida; porque no hubo forma de hacer lo correcto, el mismo mundo impulsó a cometer pecado, la misma mente planeó desarrollarlo con el mejor resultado, y el deseo bombardeo con ahínco para no retroceder. Nada evito que se detuviera, no quiso escuchar nada, ni el razonamiento, ni las consecuencias, y mucho menos las suplicas de ella; porque se pudrió de intentarlo, fue mejor abrazar lo visceral y vivirlo, de ser único y primario, de completar la osadía y llenarse de esta. No fue cuestión de ser mal o buen hombre, ya que ni siquiera fue un hombre, fue una bestia hambrienta y ciega, impulsado por el olfato, la satisfacción y el tacto, poseído en saborear lo anhelado y masticar lo deseado.
Y ahora tenía que pagar las consecuencias, porque había quebrado lo deseado, había manchado la pasión, devorándola, y ahora no tenía más elección que mirar hacia la parte oscura al costado de la cama, como si eso ayudase en algo. En el mismo instante que ella tomo su mano, sintió su calor, la corriente eléctrica afecto su cuerpo a consecuencia del contacto, pero de la misma manera le demostró lo que ya no existiría, lo que había arruinado y desperdiciado al permitirse ser lo que era, por no luchar contra lo verdadero. Su garganta se había cerrado cuando, al cerrar la puerta tras ellos, ella soltó su mano y sus piernas se drenaron de fuerza, temblando, cuando vio delante de ellos, como las sabanas estaba revueltas; por lo que, haciendo un esfuerzo que le dolió en cada musculo, apretando cada tendón, logro mover su vista hacía el costado de la cama y espero, lo que sea que fuese a pasar, él espero. Quería hablar, decir cualquier cosa, mas nada salía de su boca, no había nada que decir, porque serían escusas, miserables y estúpidas escusas, que no cambiaría lo que había pasado…había abusado de ella. Trataba esquivar la verdadera palabra, porque eso le daría más urgencia a su deseo de retroceder el tiempo y borrar lo sucedido, y aunque no fuese una solución potable, había tantas otras, como marcharse y perderse para siempre, borrarse de su vida para que tenga una posibilidad de recuperación, cosa posible sin él a su lado.
Porque ella no lo vio, y él mucho menos, todo se acumuló hasta estallar, destruyendo el universo al cual pertenecían, determinando que el pasado, junto a sus advertencias y añoranzas, ya no sirviera, aunque tampoco el futuro alcanzaría, solo ese momento donde el espíritu sanguinario y celoso surgió para tomar venganza de cada intento de aplacarle y de obligarle a desaparecer. Y aun así, cuando podía exponer miles de razones, constancias e incoherencias, nada cambiaba el presente que ahogaba, maltrataba y lastimaba; retorcía en su estómago el dolor, ya que la satisfacción y la saciedad estaba latente, su perfume permanecía en su piel e indicaba que podía llorar y patalear como una maldita perra, podía inundarse de raciocinio hasta morir, pero nada cambiaba lo que sentía, lo que ocasionaba que el dolor aumentase. La contradicción le llenaba, la pérdida y el regocijo de lo alcanzado, como la huella de la bestia dentro de él había quedado junto a las sensaciones y contrariedades, delineando un nuevo frente de batalla siendo que aún no sabía si podría recuperarse de las consecuencias de la guerra anterior. Por lo que cerró los ojos fuertemente, reprimiendo lo que ya conocía, de lo que estaba hastiado de contemplar, porque proyectaba un futuro sin ella, y en serio, quería morirse. Suspiro pesadamente, sin poder contenerlo, dando a conocer su presencia en la habitación; escucho el ruido de algo golpearse tenuemente, y movió los ojos frente a él para encontrarse con una escena que le paralizo…ella se había retraído hacía un costado, golpeando la mesa de luz con su cadera, mientras que sus grandes ojos chocolates estaba fijos en él, aterrados y expectantes.
Su boca se abrió un poco, mientras que sentía que millones hormigas recorrían su piel, desde adentro, picándola,llevando un gran escalofrío por sus vertebras, debilitando sus piernas, por lo que tembló. Tratando de mantenerse parado, dio un paso hacia atrás, ya que estaba llegando hacía él la ira, el disgusto y el asco de ser quien era. Le costó respirar, y tuvo que bajar nuevamente la mirada, pasando la mano por sus cabellos enmarañados, porque el veneno recorría sus venas, intentando coagular la sangre, porque este era resultado, esto era lo que había logrado. Ella esta aterrada de él, por lo que ella escaparía, ella huiría, ella ya no sería suya…cerro los ojos fuertemente, porque no tenía derecho de pensar así, no era el tiempo, ni el espacio ni tenía derecho a hacerlo, y aun así, no podía evitarlo. Abrió las fosas nasales tomando ese maldito aire que no servía, consiguió pronunciar.-no…-salió como una súplica, casi sin voz, como si estuviera sufriendo por dentro, como si fuese un ser humano arrepentido y no la bestia que era.-…no…te lastimaré…-frunció su rostro en dolor, porque solo tener que aclararlo dolía, porque él era el responsable, y lo había perdido todo, ya que había jugado salvajemente y le tocaba morir joven en consecuencia.
Quien sabe cuánto tiempo paso, sin que ella no se moviera, y él esperara, hasta que Bella pronuncio, hueca, como si el vacío de él ya la hubiese consumido, logrando que su deliciosa voz se convirtiera en un eco sin sentido.-deberíamos dormir…-él asintió lentamente, mientras que una lagrima se derramaba, y miro hacía el nivel de la cama, sin mirarla a ella. Noto como ella giro nuevamente para mirar hacía la cama, y que se acostó hacía el lado de los pies, sin tomar las almohadas en la zona de la cabecera de la cama para estar más cómoda. No tuvo que buscar una respuesta durante mucho tiempo, porque estaba a simple vista, manchas de sangre se esparcían sobre las almohadas y esa parte de la cama. Trago con fuerza, como si una piedra estuviese en su garganta. Ella tomo las sabanas y, acostándose en la punta de la cama, dándole la espalda, se tapó. Y él espero, quien sabe que, espero; hasta que ella le aconsejo.-acuéstate, es hora de dormir…-y seguía ahí, la voz lejana, sin vida, hueca, la nueva voz de ella. Otras lágrimas cayeron, y pasando la mano por sus ojos, arrastro los pies a la cama, para acostarse en esta, en la otra punta, lejos de ella y más cerca de esta nueva forma de vida, estando sin realmente estar.
Sus ojos se abrieron repentinamente, sin darle tiempo a adaptarse a su cuerpo y consciencia, por lo que, desorientado, algunas partes de su cuerpo se presentaron adoloridas; una pequeña queja se escapó entre sus labios, mientras que cada costado de él se denotaba duro y poco adeptos a aceptar el movimientode su caja torácica a consecuencia de la respiración. La luz se filtraba entre medio de las pesadas cortinas; su cerebro tardó en reaccionar, indispuesto y abombado por el alcohol que había tomado la noche anterior. Su dermis se sintió pegajosa y sucia, y fue eso lo que le obligo a organizar sus pensamientos, ya que odiaba la mugre, no podía soportarla, de alguna manera tenía que tener control de algo y la higiene era la manera de conseguirlo. Pasó la mano por su rostro, y lo hizo tan rápidamente que al mover la mano le dolió y cuando se tocó el rostro sintió también la hinchazón en esta, no llego a recapitular los hechos que lograron su condición actual, cuando una punzada le atravesó de costado, desde la zona de sus costillas hacía su hombro. Hundió su rostro más en la almohada, cerrando los ojos nuevamente, cuando los abrió, mientras su iris se achicaba a medida que recordaba que la noche anterior.
¡La había cagado! Esta vez sí que la había cagado, y su rostro, yendo contra el dolor ocasionado por los golpes, se frunció entristecido y amargado de ser tremendo hijo de la gran puta. No había manera de reparar lo hecho, había demostrado lo enfermo que estaba y como su cabeza no funcionaban correctamente; ¡demonios! Alice no podría perdonarle, había dicho y hecho cosas que no quería y al mismo tiempo, que necesitaba hacer, porque no pudo aguantarse, no pudo controlarse, fue necesario actuar para que ella entendiera de una vez que era él, que él era parte de ella y por eso, no tenía la libertad de estar con cualquiera. Era un maldito egoísta y arrogante por pretender que ella le aguarde hasta que decidiera que mierda iba a hacer consigo mismo y su vida, pero esoera lo que sentía y no pudo combatirlo de ninguna manera. Apretó su rostro más hacía la almohada, mientras que su cabeza se volvía más pesada a cada momento, dándole malestar físico, aunque no era comparable a lo horrible que se sentía por dentro. No quiso ser tan despreciable, decir esas horribles palabras hacía ella, aunque no le molestaba para nada la pelea con el maldito de Jacob, él no era importante en lo mínimo; mas Ali ¡Demonios! ¡Ali! Ella no se lo perdonaría, ella no vendría para complacerle, ella ya no lo desearía, ella ya no querría nada de él. Y todo lo que había obtenido en su maldito arrebato, era arruinar lo que jamás existió pero lo que le impulsaba a seguir fantaseando con un futuro.
Abrió la boca, dando un grito amortiguado por la almohada, mientras todo su cuerpo se contraída, impotente, porque estaba cansado de su vida, de ser quien era y como todo era más fácil para los demás. Porque los demás jamás hubieran hecho algo así, los demás no tienen esa clase de pensamientos, los demás no se sienten aprisionados por esas malditas sensaciones que aprietan en la garganta ¡ya no lo soportaba! Y cuando la angustia lleno su nariz, intentando humedecer sus ojos, lo reprimió, porque no lloraría, no ahora ni nunca; porque no sería un cabrón de mierda que se cagaba en sus pantalones, no aun, tenía que guardarlo dentro para que no moleste, que no salga para que nadie se entere. Giro nuevamente, lentamente, su cabeza hacía un costado y respiro, por más que ya no quisiese hacerlo, percibiendo el aroma a Fresias, por lo que cayó en cuenta que estaba en la cama de su hermanita. Rememorando las palabras de consuelo, salidas de un alma cariñosa y gentil, aplaco un poco la soledad y mezquindad en él; y abriendo lentamente los parpados, las desinteresadas palabras de ella, regresaron a su mente "…porque lo que crees que es feo en ti, no lo es, solo es parte de lo que eres y tú eres hermoso, Jazz, por eso te amo". Una tímida sonrisa se asomó por sus labios, ya que su hermanita jamás le juzgaría o al menos le apoyaría, aundespués de todas las estupidez que cometió, aun después de todos la agravios que realizo contra inocentes y sus acciones dañinas que solo conllevaron lagrimas amargas, Bella no le daría la espalda; porque Bella era perfecta, ella no le abandonaría o traicionaría aun cuando se lo mereciera.
Sonrió tenuemente, mientras que sus ojos azules se relajaron, dejando de lado la dureza que parecían dominarlos a cada instante, y los cerró para tomar una gran bocanada de aire, sintiendo como el tacto delicada de ella, sobre sus manos, sobre su mejilla se había gravado, consiguiendo que se sintiera protegido, a salvo y en casa, a lo que sus fosas nasales se llenaron del dulzón y cálido perfume de ella. Su corazón latió tranquilo, cuando su memoria dibujo en él, el espejismo de ella a su lado, abrazándolo y diciéndole lo que necesitaba oír, logrando que sea la primera vez en meses, que pudiera decir que valía la pena estar vivo; que la frustración, el odio y la miseria tenía un manera de ser aplacada y alejada de él, y su hermanita la había logrado, al menos por un rato. Apretó un poco los labios, y fue ahí, cuando de pronto, se detuvo, confundido, sin llegar a procesarlo, saco la lengua hacía fuera, lamiendo sus labios mientras subía su mano derecha para tocarlos, ya que aún podía percibir el roce de los labios de ella, suaves, cálidos y generosos. Esos labios que no tuvieron pretensiones imposibles, que no impusieron metas inalcanzables, solo comprensión y amor, la simpleza de ser y estar, simplemente comprender sin demandar nada más; sus orbes se entrecerraron, mientras que la sangre comenzó a movilizarse con mayor libertad dentro de él impulsadas por el bombeo de sus vá pero firme, llevo su mano libre, que antes estuvo aprisionada bajo su cuerpo, hacía su pelvis a lo que un sorpresivoestremecimiento le recorrió, afectando cada tendón, y se le fue el aire cuando sintió como su parte baja reaccionaba. Sin pensarlo, se inclinó hacía un costado mientras que su mano se introducía bajo sus ropas, y sin mucha ceremonia llego a su sur.
La mano sobre su boca comenzó a palpar sus labios, obteniendo lo mayor posible del remanente del contacto; su respiración se dificulto, a lo que la presión en su pelvis aumento, y su falo tomo lentamente vida, ayudada por los dedos de su mano que le acariciaba. Podía revivir la respiración de ella, como su pequeño contorno se había moldeado para él, como su sedoso cabello había tocado su brazo y como esos enormes ojos jamás le abandonaron. Porque eso siempre fue Bella, amor y cuidado, cariño y entendimiento, lo que él necesitaba, lo que él aspiraba… lo que él deseaba. Se petrifico, cuando ese erróneo pensamiento se mostró entre medio de su incoherencia; todo se paralizo y alejo sus manos de su falo y su boca. No llego a procesar nada cuando la puerta tras él se abrió y se giró rápidamente para mirar quien entraba, dejándolo helado con la guardia baja. Esos orbes chocolates estaban fijos en él, y él se encontró con la fisonomía de su hermanita, con sus cabellos sueltos desparramados sobre sus hombros, con la pequeñez que la caracterizaba y esa tez de porcelana que le adornaba…sencillamente hermosa. Un sudor frío le cubrió y bajo la mirada, avergonzado, sancionándose de inmediato por tal tontería; tenuemente,agito la cabeza, intentando darle sentido a algo de lo que le pasaba, porque su mente estaba descontrolada y desvariaba, su cuerpo se accionaba por un impulso desconocido y familiar, porque nacía un vacío extraño y profundo. Su corazón quería escaparse de su pecho y cada pensamiento se tropezaba con el anterior, dispersándolo, dando más urgencia al momento.Y en un instante, le asalto un sentimiento de impotencia y desasosiego que le dio miedo.
-Jasper…-la voz de ella se asemejaba a una tonada salida de la luna, espacial y enigmática, y una calidez inexplicable inundo su pecho, por lo que apretó los parpados fuertemente, reprimiendo lo que sea que fuese eso.-Jazz….-ella continuo, a lo que su respiración se atascó, y abrió los ojos sin poder enfocarlos correctamente. Podía percibir como ella se acercaba hacía él, y estaba asustado de moverse y deshacerse cual masilla, o mantenerse quieto y morir a consecuencia de una tensión súper-humana; cada musculo de su cuerpo esta comprimido y su corazón latía violentamente, agotándole.-¿Cómo te sientes?-demando, mas detesto su preocupación y entrega, tan características de ella, porque estaba chocando y originándose desde lo profundo algo inexplicable y dormido desde siempre. Si alguna vez creyó que se estaba ahogando, ahora podía sentir el agua llenando sus pulmones, asfixiándole y desesperándole en unos segundos; quiso pensar, pero sus neuronas eran unas completas imbéciles.- ¿necesitas algo?- fue ahí que ella toco ligeramente su cabellera, acariciándola, y él tuvo que protegerse, cuidarse de lo que intuía sería su muerte. Por lo que, bruscamente, retiro la mano de ella de un manotazo.
Él levanto su mirada enojada hacía ella, y noto como Bella se retrajo, cubriendo con su mano la zona golpeada; ella se quedó impresionada, al ser hermanos la pelea era el pan de cada día, pero la mirada de Jasper era oscura, profunda…maligna, muy similar a la de Edward. Sus ojos se llenaron de lágrimas, porque no se merecía ser tratada de esa manera, ella no había cometido ningún daño, solo tuvo buenas intenciones y aun así, no bastaba para nadie. Jasper no desistió en su porte, solo la tensión predominaba como si la traspirara por cada poro; hasta que los ojos de él se extrañaron y un relativo relajo apareciópero manteniendo el alerta se presentó.-¿Qué mierda te hiciste en la boca?- pregunto molesto, parándose de la cama, tomando su mentón con sus dedos, haciendo indicación en la lastimadura, evidentemente hechas por dientes, en su labio porte de Jasper regreso a ser lo que conocía, como si lo anterior jamás hubiera pasado, demasiado similar al comportamiento prístino de Edward; pero no tuvo miedo de él o alerta, porque ellos dos podían ser idénticos en muchas cosas, pero la diferencia es que Jasper era su hermano y Edward era…otra cosa, el universo contenido en un cuerpo y la creación hecha carne.- ¿Cuántas veces te dije que no te mordieras los labios? Mira cómo te quedo…
El escrutinio de Jasper estudiaba con detenimiento la herida, con el cejo fruncido, estaba inclinado hacia ella, para que la diferencias de estaturas no fuesen tan pronunciadas y ella tuvo que ponerse en puntas de pie para acompañarlo. Una ansiedad subcutánea era trasmitida hacía ella, por lo que se fijó en él, notando que él estaba concentrado en algo más allá de lo que se presentaba; analizando constancias e implicancias lejanas y ajenas a ella. La visión de él se cernía sobre sus labios y pudo captar como el cuerpo de él se abalanzaba, casi imperceptiblemente, hacía ella; la respiración de él se agito.- ¿Jasper?- salió en un susurro, causando que él diera un respingo, dando tres pasos para atrás, soltando el mentón de ella. Su hermanoparecía de alguna manera distinto, como si una personalidad distinta estuviese frente a ella y no el habitual Jazz. Los ojos azules de su hermano, profundos y hasta cierto punto oscuros, no dejaron de enfocarse en ella, ensañados en alguna acción desconocida y que le producía recelo; bajo la mirada tratando de entender que era lo que le llamaba tanto la atención, pero ella no tenía nada nuevo, era ella, la misma Bella, la misma persona, por más que eso ya fuese una vil mentira.
Porque no podría ser la misma, ya no más, no después de lo sucedido, no después de…no pensaría en eso, porque no podía hacerlo, solo quería refugiarse, regresar a casa, donde quiera que estuviese ese lugar. Porque necesitaba pensar, o dejar de hacerlo, solo estar y poder desaparecer un rato, porque se sentía asqueada de sí misma, de no comprenderlo y de la misma manera no poder decirlo en voz alta lo que su mente aún no había dado forma ¿Así es como se siente estar rota? Y no se refería solamente a un corazón desgarrado por la monstruosa verdad sino a una vida donde el tiempo pasado, presente y futuro ya no existiese, porque no quedaba nada de lo que se fue, lo que se era no era suficiente y era una estatuto irrefutable que ya nada sería ¿Es así no poder sentir nada? porque estaba al límite de todo y eso no afectaba su cuerpo, solo que sencillamente no lo entendía, porque logro dormir unas horas, pero necesitaba descansar, dejar de ser y de esta manera conseguir ser nuevamente algo, cualquier cosa, menos lo que era en ese momento. Porque una vez tuvo todo a su alcance, pero ahora, la realidad era otra, y no entendía cuál era, por lo que era mejor estar con Jasper, porque su hermano era parte de su centro, ya que se sentía perdida, dividida y no sabía qué demonios tenía que sentir.
Pero el escrutinio de Jasper traída acidez en su estómago que lograba combatir con la imponencia del coloso de Rodas, y no soportaría eso, al menos no ahora, porque su hermano era su boleto de ida de sí misma y esa maldita casa, porque compartir durante la madrugada la cama con ÉL fue parte de una tortura autoimpuesta y no pudo superar la prueba, ya no podría sentir nada por ÉL, nunca más.-¿Qué mierda te pasa, Jasper?-reacciono, sin verdadero enojo, manteniendo las cosas normales, porque necesitaba un eje y eso significaba mantener todo neutro y de la forma acostumbrada. Su hermano paso su mano por los cabellos, tan característico de los Cullen, que ocasiono que Bella temblase apenas, que pudo confundirse con una respiración profunda.- ¿Qué tengo en la cara?-continuo, para que él picara el anzuelo y le diera algo de estabilidad para no sentirse hueca.
-nada, solo me sorprende cómo es posible que seas tan fea…-acoto Jasper con una sonrisa, evaporando su porte anterior, estableciendo la normalidad entre ambos. Ella giro los ojos, asomándose una ligera curvatura en sus labios, pero el joven rubio no noto lo falsa que era esa seudo- sonrisa, ya que aún se estaba recomponiendo de ese perturbador azote que le recorrió durante unos segundos. Logro que se alejara, aunque el desazón había dejado su mella dentro suyo, porque fue el caos puro en solo un segundo, sentir que lo había perdido todo y al mismo tiempo…que la grandiosidad estaba frente suyo. Que era posible ser otro y tenerlo que tanto faltaba pero eso implicaba consecuencias horribles y… cerró los ojos, agitando la cabeza, despabilándose un poco, ya que el alcohol sí que arruinaba la cabeza. Rio por lo bajo, ya que por un instante considero que…en serio que necesitaba ayuda rápidamente; suspiro, tomando todo el aire posible y se concentró nuevamente en su hermanita.- ¿Qué te paso en la boca?- Bella bajo la mirada mientras se sentaba en la orilla de la cama y con los dedos de la mano derecha apenas toco la lastimadura en su labio.
-me abre mordido el labio entre sueños…-explico cómo lo más natural del mundo encogiéndose de hombros, Jasper asintió aunque intuyo que algo sucedía con Bella, pero lo cierto, era que al igual que su hermano mayor, la menor de los Cullen era tan enigmática que muy pocas veces uno podía acertar algún cambio o problema interno. Jasper se acercó a ella, sentándose a su lado, a lo que inclinándose hacia delante, oculto su rostro entre sus manos.
-¿te asuste mucho anoche? No quise…-murmuro pero se detuvo cuando Bella apoyo su rostro sobre la espalda de él, agitando su cabeza. Podía percibir el calor del cuerpo de ella, como respiraba sobre su ropa, y como jamás pudo establecer este tipo de vínculo con nadie; porque jamás se sintió comprendido, su melliza jamás lo entendió, eran el agua y el aceite, no poseía amigos con los que pudiera hablar sobre cosas que ni él mismo entendía. Nadie escuchaba porque él no hablaba pero con Bella todo era tan fácil, único y bilateral; no tenía que decirlo, porque ella lo entendía perfectamente. Y quiso regresar a él ese sobresalto, pero lo reprimió ya que no tenía que considerar cosas tan asquerosas e impropias, a lo que las achaco a que con la jovencita no se sentía solo, sino cuidado y aceptado aun siendo un reverendo desastre.
-jamás me asustaría de ti, Jazz…eres mi hermano ¿Cómo podrías asustarme?-dijo con voz amortiguada ya que su boca estaba posada sobre la espalda de él. Los dedos de Jasper se enterraron en sus cabellos y apretó los nudillos, porque no quiso sentir nada de lo que sentía, pensar de la forma que hacía y aun así no podía remediarlo;pero se quedó con ello, con lo único que le mantenía cuerdo, que era su pequeña hermanita.- ¿quieres hablar de eso?- él levanto la cabeza, sonriendo sin gracia, para sentarse recto mientras que Bella se alejaba de él y ambos se miraron a la cara.
-tal vez en otro momento ¿de acuerdo?-la jovencita asintió y tomó una bocanada de aire.-estas más ojerosa que de costumbre.-acoto Jasper, tomando conciencia de que algo estaba mal en su hermanita. Su piel estaba más pálida que de costumbre, y podía percibir esa extraña sensación de soledad despedida por ella. Ella suspiro profundamente, bajando la mirada, ya que en si no podía verle a los ojos, porque se daría cuenta de lo sucedido, no quería que nadie jamás lo supiera. Porque ese momento conoció a la bestia, adornada con un hermoso cuerpo y una atrayente personalidad; y quería odiarlo tanto ¡por amor a todo lo sagrado! Necesitaba odiarlo, repudiarle, gritarle la basura que era y dejarlo solo para que se pudra en su inmundicia, pero sencillamente no podía, no a ÉL, porque ÉL era lo que siempre quiso y jamás quiso ver.
-tuve una pesadilla y no pude dormir bien...-no fue del todo una mentira, ya que las pesadillas representan lo que el subconsciente nos advierte, y el subconsciente de ÉL había salido a la luz. Jasper asintió, sonriendo divertido.
-¿los vampiros regresaron?- y su hermanita se sonrojo al instante, por lo que él rio, por el trauma que le había quedado después de una película que vieron hace muchos años.- ya te dije, los vampiros jamás te seguirán, siempre quieren a la chica bonita…-ella giró los ojos y le empujo con el hombro. Él se levantó, tomando una bocanada de aire, dirigiéndose hacia la puerta.-me voy a arreglar, debo tener una cara de los diez mil demonios…
-¿Jazz?- ella le llamó tras él, por lo que se giró para verla. Esos orbes chocolates se abrían grandes y profundos hacía él, dándole el grandioso espectáculo de la pertenencia y plenitud, porque en esos ojos chocolates estaban resumidos cada atributo buscado y deseado, porque la sencillez y la pureza, la crema deliciosa que alimentaba estaba enfrente de él y un escalofrió horrendo como alentador recorrió su espalda. Ya que ella de alguna manera estaba diferente y seguía siendo la misma, porque ella había crecido y eso involucraba tantas cosas, penosas y asombrosas.-…tal vez no lo entienda completamente, quizás suene como una burla para ti, pero puedo verlo y juro que no es tan horrible como tú lo piensas, porque tú eres y serás hermoso, y siempre te amare ¿lo entiendes?- Jasper trago con fuerza, marcando su manzana de Adam y asintió, porque no podía sentirse de esta manera y salió de la habitación, de alguna manera escapando de ella.
Cerró la puerta tras él, y respiro hondo, porque sentía como si se estuviese ahogando al estar con ella, porque la subida en el torrente sanguíneo era demasiado potente para su organismo y ella lo había logrado con unas simples palabras. ¿Qué mierda le sucedía? Estaba fuera de control, porque sus manos temblaban y quería aparecer con potencia lo que sea que estuviese dentro de él. Estaba aterrado y al mismo tiempo emocionado por ese sentimiento ya que se denotaba soberbio y único, cerró los ojos, apoyando la cabeza sobre la superficie de la puerta; cuando todos sus sentidos se paralizaron, en completo estado de ó los ojos rápidamente y miro hacía su costado, hacía el final del pasillo donde estaba la sala y la cocina. Y los ojos verdes de Edward estaban clavados en él, estudiándole, examinando quien sabe qué cosa, con una tonalidad oscura que jamás había vista en él. Se le paralizo la respiración, como si su hermano estuviese dispuesto a realizar un ataque por más que su cuerpo no estuviese en posición de alerta; porque era algo más y estaba enfocado en él. Su cabello se presentaba salvaje, al igual que su escrutinio y sus rasgos duros no ayudaban para nada, y tuvo miedo de él. Abrió la boca, pero no salió palabra alguna, mientras que la tenue luz que pasaba mediante las cortinas de la sala delineaba las sombras de sus contornos dándole más dureza a su mirada.
Entonces hizo lo único que pudo hacer, fue hacía el otro lado, sin mirarlo, a lo que no sabe porque se escondió en el baño aun sintiendo la mirada de él sobre su nuca.
Se dio una ducha rápida, para despejar un poco su cabeza, ya que había sido una mañana bastante bizarra y espeluznante, achacando cada exaltación al alcohol remante en su organismo. Ligeramente compuesto, salió del baño, con la toalla envuelta en su cintura, ni loco se pondría esa ropa sucia nuevamente. Recorrió el pasillo y fue hacía la sala donde vio a Edward en la cocina, preparando algo en la mesada, el reloj de pared marcaba las 13hs.- ¿me prestas algo para ponerme? Mi ropa apesta…-su hermano mayor no se giró, sino que siguió con lo que sea que estuviese preparando.
-agarra cualquier cosa de mi placar…-Jasper se estaba por dirigir a la habitación principal cuando frunció el ceño extrañado.
-¿y Bella?- y no pasó desapercibido como cada contorno de la espalda de su hermano se tensó, adquiriendo más tamaño e importancia. Pero no recibió respuesta más que un ligero movimiento de hombros.
Una vez en la habitación fue hacía el armario y no presto mayor atención a la cama que no tenía sabanas algunas, solo el colchón desnudo. Agradeció que tuviese una complexión similar a su hermano, por lo que cada prenda le calzo perfectamente; y no supo que idea fue que le impulso a hacerlo, tal vez tratando de ser perfecto, innato y derecho, tomo un buzo con cuello para darse a sí mismo más pulcritud, para ser igual a Edward, ese hombre que jamás se hubiese comportado como él lo hizo la noche anterior. Cuando dejo la habitación regreso hacía la cocina, donde en la mesa le esperaba un café caliente y algunas tostadas. Edward estaba sentado del otro lado enfocado en su café caliente que parecía que no había sido tocado; se sentó y tomando un sorbo de la infusión noto como una mejilla de Edward estaba ligeramente lastimada. Estaba por preguntar que le había sucedido cuando noto como los ojos de Edward se movieron hacía el umbral del pasillo y cada musculo de su rostro se endureció, sin demostrar nada más, a lo que sintió como Bella se aproximaba a la mesa.
-ahí estas…-dijo mas sentía como el ambiente se había saturado, recubriéndose con algo pesado y agotador, influyendo en él, ocasionando que los bellos en su nuca y brazos se elevaron en guardia por lo desconocido y espeluznante. Bella hizo una mueca, la cual se asemejaba a una sonrisa, y tomo asiento a su lado.-gracias por el café, Ed…-volviendo a concentrarse en su hermano que tenía el rostro hacía un costado sin mirar a ninguno de los dos; el silencio domino, captando que lo que sea que le sucediera a Edward también afectaba a su hermanita. Y sintió como un intruso, como quien solo podía admirar una situación profunda sin modificar el resultado. Porque existía una gran burbuja ahí, la cual solo podía existir cuando un hecho o una relación era importante, mayor que cualquier otro tipo de unión y no supo porque sintió que ellos dos compartían algo más que solo una relación fraternal o de amistad, ellos dos eran algo más y por algún motivo, no quiso catalogarlo porque eso significaría que quedaría relegado para siempre a un segundo plano, cosa que no soportaría. Agito la cabeza, y le costó tragar el pedazo de pan en su boca.
-Jazz... ¿Me llevas a casa?- demando ella con tonada tímida, a lo que de repente, Edward se levantó de la mesa y fue directamente hacía el pasillo, para encerrarse en su cuarto, cerrando la puerta tras él. Su hermanita cerro los parpados fuertemente, como si quisiese reprimir algo y tuvo la necesidad de consolarla. Se inclinó hacía el costado, cubriendo sus hombros con su brazo para acercarla a él.
-¿estás bien, Bells? ¿Ustedes dos pelearon?- ella no dijo nada solo se acurruco en sus brazos, pero casi considero que él era un bote para no hundirse y no su hermano. Al rato él termino de desayunar, y se preocupó un poco cuando ella no comió ni un bocado, pero no quiso presionar sobre el tema. Cuando Bella fue a su habitación a tomar algunas de sus pertenencias, aprovecho la oportunidad para ir hacía habitación de Edward, golpeando tenuemente la puerta por lo que fue recibido por su hermano que tenía el torso desnudo.-voy a llevarme a Bells a casa, pero necesito saber ¿Qué fue lo que paso entre ustedes?- la boca de Edward se frunció pero no cambio su porte frio y distante, como si él no significara nada enfrente de él y no tuviera ningún derecho a preguntar sobre cualquier cosa que atañera a su hermanita. Estaba por cerrar la puerta en las narices de Jasper, cuando el temperamento Cullen salió a flote y lo detuvo colocando su pie en el marco de la puerta para detenerlo impulsando con la palma para que se abriera la puerta.- ¿Qué mierda te pasa que te estas comportando como un terrible hijo de puta?-Edward no se dignó a contestar, y estaba por darle a conocer otros pensamientos profundos sobre lo imbécil que estaba siendo cuando la voz de Bella surgió al final del pasillo.
-vamos, Jazz…-movió el pie y fue lo que aprovecho Edward para cerrar la puerta tras él. Yendo hacía su hermana señalo con el dedo hacía atrás.
-¿Qué carajo le pasa a ese estúpido?- Bella solo se limitó a agitar la cabeza con un deje de tristeza y ambos fueron hacía la puerta, para irse de esa oscura casa, llena de incertidumbre e inflexión, en la cual Edward habitaba.
No era una buena tarde para la señora Cullen, toda la noche fue asaltada por un ligero malestar, una inquietud que se adueñó de su corazón y obligo a su mente a inquietarse por lo que lo ataño por la pelea entre Jasper y su marido. Algo que caracterizaba a los Cullen era los grandes cabezas duras que eran, y cuando una cabeza dura choca con otra solo se puede esperar el desastre; no pudo parar el problema antes de que se profundizara, más que nada porque Jasper se había marchado dando un portazo y su esposo seguía gritando sobre la responsabilidad, la sensatez y el futuro, que al final de cuentas son relativos cuando uno no está cómodo en su propia piel, como le sucedía a Jasper. Por lo tanto no había tenido una buena noche de sueño, y prefirió esperar levantada a sus hijos, para asegurarse que todos estuviesen bien, porque al final del día todo podía arreglarse, algo que había aprendido desde ese día donde casi muere y perdió Charlie la vida, que el destino golpea duro y en el momento menos esperado, por eso, no había razones para no limar asperezas cuando es posible hacerlo. Pero tener que lidiar con las personalidades de los Cullen era un trabajo de tiempo completo y sumamente complicado; estuvo tentada en llamar a Jasper varias veces para hacerle entrar en razón o al menos, que regresara a casa para tener una charla adulta. Aunque Carlisle no quisiese tenerla. Mas no lo hizo, ya que sabía que Jasper no atendería, ya que era tan orgulloso como su padre y eso era una porquería.
Pero cuando a las 6 de la mañana recibió una llamada de Rose, preguntando si Jasper había ido hacía casa, cada sentido se alarmo, enterándose que su hijo había estado involucrado en una pelea y se había marchado fuera de sí; y aunque Rose hizo lo posible para no decirlo, sabía que también había estado alcoholizado. Y así fue como empezó las continuas llamadas al móvil de su hijo, en las cuales no tuvo respuesta alguna. Fue ahí, que Carlisle, maldiciendo por lo bajo, preocupado y enojado, se colocó las pantuflas para ir en busca de su hijo; cuando tuvo la idea de llamar a la casa de su hijo mayor para saber si Jasper se encontraba ahí. Al segundo timbrazo, contesto Edward, como si hubiese estado despierto y con voz apagada confirmo que Jasper se encontraba durmiendo en ese momento sin revelar otro tipo de información. Al final no pudo conciliar el sueño y aunque Carlisle volvió a acostarse sabía perfectamente que fingió en todo momento estar dormido. Alrededor de las 7 am, Rose regreso intentando no hacer ruido pero fallo miserablemente, ya que Emmett estaba borracho y se chocó con cada mueble posible, además que ellos la encontraron acostada en el sillón de la sala. No hubo palabra de por medio, ya que el joven cayo rendido sobre otro sofá de cuatro cuerpos, y ahí durmió sin mover ni un pelo; mientras que Rose fue hacía su recamara para descansar.
Entendía perfectamente lo mal que había quedado Jasper después de la relación con esa golfa de María, que juro que la abofetearía si la llegase a ver, también entendía que cada joven necesitaba su tiempo para buscar su camino; pero no quería que su hijo se aislé más, no quería que se sumerja más en una problemática que podía ser afrontada en familia. Y aunque la crianza de Edward había sido tan fácil, sabía que tenía un vínculo especial con Rose y Jasper, por más de los problemas que ambos traían, que jamás los tuvo con su hijo mayor, pero a veces percibía que eran más humanos que Edward y deseaba tanto que su hijo mayor compartiera algo de lo que en su mente pasaba. En consecuencia, no quería que Jasper sufriera en solitario, porque ella podía ser útil en algo ¡por todos los demonios! ¡Ella era su madre! no pudo estar para Edward porque él así lo impuso, no pudo estar por mucho tiempo con Bella a consecuencia de las malditas heridas y como la relación entre su hijo mayor y su hija menor se profundizo de tal manera que parecían no necesitar a nadie más; pero no pasaría lo mismo con Jasper o Rose, si tuviese algún tipo de inconveniente, ella era su madre y quería…no, no solo quería, necesitaba que ellos recurrieran a ella. Tomo un poco de té, mientras cocinaba, Emmett se despertaría en cualquier momento para tragar lo que sea que estuviese a su paso, así que preparo para darles de comer a todos, esperanzada de que Jasper regresaría a la casa durante la tarde.
Podía percibir la mirada de Carlisle sobre ella, expectante de que ella le diga alguna palabra, pero no le hablaría, ya que estaba cansada de la actitud soberbia de él, al no querer oír nada de lo que Jasper necesitaba decir. Escucho el suspiro profundo de Carlisle, mientras dejaba el periódico de lado.- ¿así que ahora soy el malo?...-pero no obtuvo respuesta ya que se concentró en cortar más verduras para la cocción. Si había algo que no soportaba Carlisle, era que su esposa le ignorara, había algo en eso, el simple hecho de no reconocer su presencia siendo que él siempre estaba consciente y entusiasmado por la de ella que le enervaba terriblemente. Unos 25 años atrás, cuando Edward era un pequeño niño, las peleas a consecuencia de la rutina y las presiones impuestas a una joven pareja había hecho su mella en la relación, hasta que Esme llego al punto de proponer un periodo de separación para lograr relajarse y no estresar más a la pareja. Creyó que en ese momento casi más lo pierde, cada conexión coherente se rompió para dar lugar a una bestia salvaje que destruyo varios muebles y estaba seguro que hubiese matado a cualquier que se hubiese interpuesto en su camino. Ese arrebato de ira asusto enormemente a Esme pero lo que le hizo razonar fue el llanto de Edward, que saco la fiera en ella y le obligo a Carlisle a marcharse y regresar cuando se hubiese calmado; esa gran pelea jamás se volvió a repetir pero en exactamente tres años, se volvería a repetir y rompería esa hermosa relación.-vamos, Esme ¿Qué esperabas que hiciera?
-no sé, Carlisle, dímelo tú, ya que sabes tanto sobre la vida…-respondió enojada, mirándole con los ojos llenos de ira, algo que había que reconocerle a Carlisle que aparte del gran don que tenía para la medicina tenía el mismo atributo para enervar a tan suave mujer.- quizás, no sé ¿no haberle gritado a tu hijo? ¿Comportarte como el adulto? ¿No ser tan cabeza de chorlito? …-los ojos de Carlisle se abrieron sorprendidos, jamás nadie y mucho menos su esposa le había dicho cabeza de chorlito; ya que por regla general se caracterizaba de ser una persona razonable y arbitraria. Esme levanto las manos exasperada, mientras despotricaba hacía él.-…son algunas ideas, oh gran señor que todo lo sabe, puede ser que su cabeza de roca pueda oír alguna…pero claro…-prosiguió con su monologo.-…yo que voy a saber, si tú tienes todas las respuestas, Cullen.- y a cada palabra que salía de tan carnosa boca era como una abofeteada, ya que jamás peleaban pero cuando lo hacían era un espectáculo digno de ser filmado.
-¿Cullen?- demando levantando una ceja, a lo que una vena en la frente de Carlisle parecía latir de la bronca.- ¿Cullen?- y Esme quiso tirarle una silla por la cabeza ya que lo único que había escuchado de todo lo que le había dicho era que ahora le nombraba por el apellido y no el nombre.-¿él se comporta como un malcriado y yo ahora soy…Cullen?- pronuncio la última parte con despreció, como si fuese un pecado que su esposa le nombrara con su apellido. Ya impulsada por una fuerza asesina, donde con una atisbo de cordura tomo la sabia decisión de alejarse de los cuchillos, ya que estaba hastiada de sentirse tan impotente y no poder ayudar a sus hijos, de percibirse tan inútil cuando sus hijos obviamente necesitaban ayuda y no la consideraran como una fuente de consuelo y consejo. No poder ser la madre que siempre quiso ser y ahí enfrente suyo estaba el perfecto blanco para la cólera acumulada durante tantos años de ser una extraña a todo lo que se refería a sus hijos, y ese blanco tenía ojos azules y cabello rubio el cual respondía al nombre de Cullen.
-¿acaso escuchas algo de lo que te digo, Cullen? ¿Acaso tu cabeza es tan dura que evita que entren alguna palabra que no sea las tuyas?- golpeo su propia cabeza con una mano haciendo le entender lo dura que era la cabeza de él. Elevo su voz unas décimas, siendo casi un grito furioso.- ¿Cómo es posible que seas tan cabeza de chorlito, Cullen?- la vena en la frente de Carlisle parecía estallar mientras que su rostro se enrojecía, dándole una apariencia intimidante, casi asesina, pero eso no parecía afectar ni aplacar para nada el porte de Esme, que le imperaba este combate, sacar un poco de ese fulgor horrendo reprimido, porque o sino perdería la mente.
-detesto cuando me dices así…-menciono con frialdad e imponencia, a lo que la mandíbula de Esme se endureció mientras apretaba los labios.
-puedes manejar ese maldito hospital, puedes intentar manejar la vida de mis hijos…-y no pasó desapercibido que catálogo a los chicos como propios y no de ambos; cosa que le obligo a apretar los dedos en la mesa para no tirar cada mueble a la mierda.-…pero a mí no me manejas, no me puedes decir que hacer o decir, Cullen… ¿me has entendido?...-levanto un dedo para hacerle entender que ella no se rendiría, a lo que dio un paso hacia delante.
-te dije que….-le corto implacable y ella reacciono estirando su mano hacía atrás, tomando de la mesada una fuente con verduras tirándole inmediatamente el contenido en la cara.
-maldito cabeza de chorlito...-gritó fuera de sí, ante un sorprendido Carlisle por tal acto.
-pero qué demonios…-se oyó de fondo, y ambos giraron la cabeza al mismo instante, para encontrar en la entrada de la cocina a Rose en ropa interior digno del ultimo catálogo de Victoria Secret, a Emmett con los pelos parados y la ropa arrugada. A Jasper con una ropa que parecía de ser de otra persona, y con una Bella algo pálida y ojerosa, más que de costumbre; todos ellos con la boca abierta, ojos bien abiertos y pasmados por la situación. Fue una sorpresa para los cuatro escuchar los gritos y se dirigieron hacía la fuente de tal ruido, para encontrarse con tal escena. Una pedazo de tomate caía por la frente de Carlisle mientras que su cabello estaba de color verde y violeta por el repollo, con ligeros matices naranjas por la zanahoria rallada.
Solo hubo silencio a lo que tanto Esme y Carlisle no sabían dónde ocultarse, achicándose a cada instante. La boca de Emmett formo la frase "¿pero qué mierda?" sin emitir sonido, ninguno de los jóvenes hizo o dijo nada, sino que se quedaron embobados ante la ensalada en la cara y cuerpo de Carlisle y la ensaladera en la mano de Esme. Hasta que una risa tímida apareció, y todos se enfocaron en Bella, que de a poco su rostro petrificado se transformó en pura lucha por no reír más pero fue en vano, ya que al rato comenzó a reír más fuerte. Paso la mano por su estómago como si le doliera reírse de tal manera, a lo que cerró los ojos mientras seguía riendo; incluso Emmett, que no era la persona más intuitiva del mundo, sabía que no era momento para reírse. Las piernas de Bella temblaron a lo que le costó mantenerse parada y se deslizo lentamente hasta sentarse de culo en el suelo mientras seguía riendo, como si fuese todo un gran chiste. La risa se tornó más nerviosa a cada instante, y su torso se inclinó hacia delante, ocultando su rostro, no pudiendo detener esa gran risa desesperada.
Había algo preocupante en esa risa, pero la única que lo noto fue Esme, que dejo la ensaladera a un costado y lentamente se aproximó hacía su hija.-Bella…-le retó por lo bajo Rose, a lo que la jovencita se tapó la boca y miro hacia arriba, enfocándose en sus hermanos y Emmett, quienes se encontraron que en realidad lagrimas pesadas recorrían las mejillas de Bella, mientras que su mirada se había roto, como quien presencia la muerte de alguien querido, llena de urgencia y condena; y la risa ahogada salía desde su garganta era en realidad un grito disfrazado.
El corazón de Esme se paralizo, mientras que el rostro de Carlisle se desfiguro en horror, yendo hacía la jovencita, pero su esposa llego antes para tomarla entre sus brazos, aferrándola como si percibiera que de eso dependía la vida de su hija; el cuerpo completo de Bella comenzó a convulsionar entre llantos, tratando de expulsar de alguna manera lo que sea que le sucedía. Apretó más sus manos contra su boca, para no dejar que escapar el grito agonizante, a lo que su todo su cuerpo se estiro hacía atrás, tratando de huir de los brazos de su madre; podía ver como todo se movía en cámara lenta alrededor suyo, como todo era lejano, y estaba atrapada dentro de su cuerpo, no lo entendía, sencillamente era otra realidad y ella no pertenecía a esta. Podía ver como su padre la había tomado entre sus brazos, peleando contra sus brazos que parecían sufrir el síndrome de tourette golpeándolo, ajenos a la voluntad de ella, mientras que su madre lloraba desconsolada tomando su rostro entre sus manos gritando algo pero no lograba a escucharlo. Cada contorno se había oscurecido y todo se veía tan lejano, que tenía que extender la mano para tocar cualquier cosa, porque no era normal que todo se estuviese alejando de esa manera. El universo se expande en cada instante ¿pero también tenía que hacerlo la habitación? escuchaba un grito horrible, quebrado y agonizante, y le molestaba, quería que se calle, porque estaba aturdida y la maldita película enfrente suya en la cual estaban sus padres se volvía más oscura en cada instante.
Tenía que tocar la alfombra en la otra sala, porque todo estaba más lejano y le costaba respirar, se estaba ahogando, la película se tornaba cada vez más horrible, parecía en 3D y algo estaba afectando su mandíbula. No sabía porque sus músculos se sentían pesados, incomodos y extranjeros; los nervios aumentaban y la histeria tomaba más lugar en su cuerpo, alejando cada cosa más de ella, tenía que acercar algo ¡todo era demasiado grande en esa habitación! Tiro su cabeza hacía atrás, porque tenía que tocar la maldita alfombra, tenía que acercar algo hacía ella ¡tenía que hacerlo! porque cada vez se alejaba más todo y dejaba el vacío; quería pedir ayuda pero no entendía cómo demonios había terminado viendo esa maldita película y su boca no servía. Podía ver piernas corriendo en distintas direcciones, pero encontró ahí lo que le ayudaría, porque los gritos se hacían cada vez más fuertes y sentía que su cuerpo luchaba contra algo aunque no sintiera dolor alguno. Pudo reconocerla pero no sabía bien quien era, pero la joven frente a ella, que estaba acurrucada en una esquina, temblando como hoja, preciosa, con una hermosa cabellera dorada y unos profundos ojos azules que ahora se cubrían de lágrimas temerosas. Y estiro su brazo hacía ella, que parecía más próxima que la maldita y lejana alfombra; no se explicaba porque el brazo en la película tenía la mano cerrada la mano tan fuertemente, en un puño, que parecía de alguna manera doloroso. La joven de cabellos dorados estiro la mano hacía ella y casi sintió que todo se acabaría si lograba tocarla; pero algo obligo a su cabeza a dirigirse a otra dirección, y regreso hacía el frente.
Su madre sostenía su cabeza hacía el frente, y no entendía porque lloraba tan acongojada mientras que sus labios se movían aunque no capto que estaba diciendo. De alguna manera podía ver todo lo que pasaba a su alrededor, como si sus ojos se moviera en muchas direcciones y atendió como su padre sostenía su cuerpo fuertemente mientras que Emmett hacía lo mismo con sus piernas; y por primera vez, no hizo un gran barullo cuando una aguja, que era manejada por Jasper, pinchaba su ía hueca, no podía escuchar su corazón, no podía sentir su respiración, solo era eso, algo que se estaba comprimiendo violentamente. Necesitaba decir algo, lo que sea, porque estaba aterrada, ya que no podía manejar nada a su alrededor y la maldita habitación y cada uno de ellos estaban cada vez más lejanos, a cientos de kilómetros de ella. Quería saber qué demonios bloqueaba su boca, así que utilizo esos feroces y erráticos brazos, batallando contra su padre para que la soltara; pero no tuvo el suficiente poderío ya que Jasper tomo de su otro costado, aprisionándola.
Tenía que liberarse de lo que sea que estuviese tapando su boca, por lo que algo descontrolo todo y se impulsóhacia atrás, captando el horror el rostro de Jasper. Estaba tan aterrada mas no afectaba su cuerpo, y quería pensar, sentir algo más, o hacer algo, cualquier cosa para que ellos entendieran que sucedía algo malo con ella. Tenía que explicarlo y solo podía notar las lágrimas de Jasper, y presintió que había perdido su boca en alguna parte de la casa, ya que no la podía utilizar. Todo comenzó a tomar el tempo debido, ya nada era horrible sonido, ese grito fue apaciguándose y comenzó a sentirse tan cansada, todo dejo de alejarse de ella, pero un terrible frio le asalto; sus parpados pesaron, a lo que sus músculos se quejaron por algún motivo.-…aquí…-sintió la voz de su madre y quiso llorar como jamás lo hizo antes por más que sus percibiera sus ojos extraños, hinchados y vacíos.-…estoy aquí, mi bebe ¿me escuchaste?- fue tan relajante que la oscuridad la cubriera de una buena vez, al menos así las cosas ya no se alejarían de ella.
No era para nada mala la idea, era tentadora y todo acabaría de una buena vez, no solucionaría nada y demostraría al final que era un maldito cobarde, pero al menos todo acabaría. No tenía miedo a las represarías, las cuales eran merecidas y las soportaría con mucho gusto; lo que la gente diga, haga u opinara no era una preocupación. Mas tendría que vivir con lo que había hecho, y no solo eso, saber que se lo había hecho a ella, porque ella siempre fue lo que le animo a siquiera intentarlo, con un solo suspiro le brindo la vitalidad e ímpetu necesario para soportarse a sí mismo y lidiar con el tiempo que ayudo a engendrar y desarrollar la enfermedad en é una mierda, así de simple, siempre lo supo, pero tener que vivir con eso era otro tema; desde el principio estuvo consciente que habría un castigo por su manera de ser, por pensar y actuar como lo hacía, por lo cual, las diatribas cometidas tenían sus validas consecuencias. Más jamás creyóque llegase al extremo, que el click en su cabeza fuese tan devastador ¡por todo lo sagrado! ¡No pudo reprimirlo durante más tiempo! Y ahora... ¿Qué? ¿Qué venía después de esto? Porque no quería rememorarlo, no solo para no nombrar lo que había hecho sino porque… ¡demonios! ¡Al fin la había marcado! Nadie podía quitarle eso, y a su vez, le había arrebatado todo a ella.
Por lo que la idea no era nada mala, sino que era tentadora y plausible, mas dejar de existir dejándola a ella sin pagar las consecuencias de sus actos no era parte del plan; no podría hacerle eso a ella, si ella se lo pedía lo haría sin pensarlo, se quitaría la vida, pero hasta que ella no lo diga él no lo haría. Pero aun así, que idea tan atractiva que era. Paso la mano por su rostro, tomando una gran bocanada de aire, no supo cuando tiempo había pasado desde que ella se había marchado con Jasper ni cuanto desde que ella se levantó, con un gemido lastimero, reprimiendo el llanto y él no tuvo el coraje de mirarla a los ojos mientras que ella fue a ver a su hermano. Porque la ruptura de lo que jamás existió y no debió pretenderse había aturdido sus sentidos y no llegaba a atender nada a su alrededor. Estaba atrapado en su misma telaraña, la cual había creado durante milenios esperando paciente a que todo se desate y aunque consumió a su presa ahora estaba sin posibilidad de salir de esta.
Volvió a mentirse a sí mismo, como el maldito imbécil que era, cuando se dirigió al baño para quitar el aroma de ella de su piel, asegurándose que eso hacía que se asquease más del infame acto cometido, cuando en la realidad quería impregnar cada poro con la traspiración de quitó el pantalón en el camino y al no tener ropa interior quedo desnudo antes de entrar al baño; cada contorno de su cuerpo estaba traspirado por la actividad física realizada y se metió en la ducha, dejando que el agua intentase tendones estaban sobrecargados de energía desbordante, la cual intentaba apaciguar con el agua, ya que su mismo cuerpo, esquivando lo que su consciencia dictaba, se jactaba de estar fresco y renovado, dispuesto de obtener más de lo no quería admitirlo, y mucho menos pensarlo, pero todo estaba regresando a él, el sudor, la saliva que caía sobre la comisura, la estrechez y el calor; el hermoso coro que se forma cuando la respiración se presuriza, y la hinchazón muscular agota al cuerpo de forma sensacional. Una asquerosalágrima se confundió con el agua de la regadera, y cerro fuertemente los parpados, porque todo se confundía nuevamente en él, no quería perderse y aun así lo hacía. Su cabeza no carburaba de la manera adecuada, jamás lo hizo, pero ahora tenía una insistencia en reiterar lo que no era necesario hacerlo, lo que no tenía que reproducirse y aun así lo hacía.
Al mismo tiempo recordaba los golpes, los gritos y suplicas, como ella rogo que se detuviera, lucho entre sus brazos y aun así él no pudo hacerlo, no pudo simplemente detenerse. Y todo se mezclaba, creciendo y desarrollándose dentro de él, mientras que cada tendón se endurecía; apoyo su frente sobre el mosaico de la ducha, negándose a abrir los ojos, negándose a salir de ese momento donde se consumía y arrastraba por los recuerdos que no querían extinguirse. Ya que la saciedad y esplendor ocupaba cada molécula pero también estaba el rencor y la culpa por lo realizado,y un lamento escapo de sus labios, a lo que su labio inferior tembló, agitando la cabeza. Porque lo sabía, siempre lo supo, y aun así no quiso atender a lo que pasaba dentro de él, a ese universo oscuro y abstracto que había nacido y desarrollado en su mente, en el cual residió en una cuarta dimensión, ya que el tiempo se mezclaba con la profundidad, altura y anchura. Y el pasado, presente, futuro, las implicancias y reflexiones, chocaron durante tanto tiempo con las sensaciones y lo deseado; su garganta se apretó, como si una mano invisible quisiese ahorcarlo, a lo que su mentón se endureció. Porque buscaba un punto de referencia, una manera de seguir, pero no podía, porque estaba muerto y había arrastrado a su infierno al único ser que pudo haberlo salvado, siendo que fue ella quien le obligo a vivir en el limbo durante tantos milenios.
-ya basta…-logro pronunciar, por lo bajo y en forma de súplica, porque la bomba molotov estaba demostrando sus consecuencias; apretó los puños, queriendo extinguir cada recuerdo, cada basura cometida y así pensar, reaccionar y accionar en consecuencia, pero no podía ¡Por todo lo santo! ¿Qué había hecho? Ella fue lo único por lo cual vivió y lo intento.-...ya basta…-la vitalidad abandono sus piernas, y cayo de rodillas dentro de la regadera, mientras que todo su cuerpo temblaba como la maldita perra que era, cobarde y débil, porque eso era…débil, un completo imbécil que no sabía que hacer consigo mismo y había arrastrado a su ángel al puro vacío y caos, creando un agujero negro que los arrastraba a ambos y destruía todo a su paso. ¡Por todo santo! ¡La había violado! Y tenía que vivir con eso, tenía que respirar sabiendo lo que había hecho, ya que no había perdón para acto tan ruin y malicioso, ningún Dios concedería clemencia ante su oscuridad, y ella…ella; cubriéndose con las manos su rostro, como si eso le diese algún soporte, se ahogó en culpa y miseria.-¡oh! Lo siento, por favor, lo siento tanto…-quien diría que el hijo de perra tenía conciencia alguna ¿no?
Marcó por tercera vez el númeropara terminar obteniendo la misma respuesta… la misma nada. Edward no atendía y eso le estaba exasperando; agradeció al ser precavido y tener una dosis de calmantes, guardados a sabiendas que ayudaría a los espasmos de dolores que de vez en cuando sufría su esposa, más que nada en días de mucha humedad. Cerro los ojos un momento, solo tenía que respirar un poco, despejarse para pensar o al menos articular alguna idea, por lo que tomo otra pitada del cigarrillo; el clima helaba fuera del confort de la calefacción central a la gran casa. Mas necesitaba pensar, meditar y tomar una resolución, tenía que alejarse un momento de lo que tenía que manejar de ahora en más. Se había confiado ¡demonios! Se había confiado tanto, ya que no fue normal, el comportamiento de su hija jamás fue normal según las circunstancias. Todo se había acumulado, juntándose de tal manera que tendría que explotar, y llego el día que su pequeña hija exploto.
Era su culpa, tendría que haberlo sabido, no era un iletrado, no se manejaba por la superstición y buena disposición de las circunstancias, no tenía buenos deseos para el futuro y esperaba que todo se desarrollase de manera productiva y llana evocándose a la intervención divina. Él sabía, él tendría que haberlo sabido y aun así, no lo supo, jamás supo nada. No era posible que un infante crezca sin una cruz cuando fue abandonada a pocos meses de vida, que no se afecte cuando se desarrolla con una familia que no es la propia, siendo que desde un comienzo la sintió como su propia hija; ¿Cómo no entrevió el daño causado con la muerte de Charlie y las heridas de Esme, junto a sus años de recuperación, le causaron? ...¿y cuando Sue decidió llevarse a junior lejos, a un lugar donde no tendría contacto con cualquier cosa que le recordase a Charlie? Fue mejor para Sue, pero fue horrible para Bella, ya que el contacto con su pequeño hermano se limitaba a llamadas de forma esporádicas, ya que junior había entrado a una etapa rebelde, en la cual no quería saber nada de Forks, ni sus habitantes, y eso incluía a su hermana. Jamás tuvo un soporte, jamás tuvo nada constante, solo Edward, que también era un niño cuando tomo la tutela de su hija ¡Demonios! ¿Por qué jamás se hizo cargo de su hija y espero que eso no la marcara?
Y su hija jamás reacciono ante cada uno de estas situaciones que la marcaron, jamás demostró falta de adaptación o problemas de cualquier índole, jamás…nada. Era el sueño de cualquier padre: obediente, hacendosa, una total maravilla dentro y fuera de la casa; y eso no era normal, ya que no pretendía más de lo que tenía, no demostraba mayor fijación hacía algún hecho o cosa, simplemente estaba ahí para todos y todos, sin demostrar sus preocupaciones, complejos y demonios, jamás…nada. Y resulto que su mundo era un lugar oscuro, llenos de pensamientos o sensaciones que le ahogaban, que se denotaba tan oscuro, tan solitario, tan doloroso ¿Desde cuándo ella fingía que todo era perfecto mientras le dolía? Su mano tembló mientras dirigía nuevamente el cigarrillo a la boca, habito asqueroso, pero necesario para quien busca una salida rápida y así detener la bronca que quiere salir desde la garganta. Y ese gran velo que siempre existió pero ignoro monumentalmente reapareció, ejerciendo su fuerza en cada musculo, aplastando su espalda y bombardeando su razonamiento. Porque no podía parar de pensar, tomar una resolución de una buena vez y no tenía la más puta idea que hacer.
Aislado del mundo a su alrededor a causa de las reflexiones que se mezclaban con culpas y añoranzas a un tiempo que no podía ser modificado, no escucho como Jasper se colocó al lado. A lo que el joven aprovecho, para tomar la caja de cigarrillos que estaba depositada en la baranda del balcón; cuando, Carlisle, de reojo noto la presencia del joven, este ya había prendido el cigarrillo.- no sabías que fumabas…-tomo la primera calada, la más nociva, pero la más estimulante y alentadora.-¿mamá lo sabe?- Carlisle tomo otra pitada y miró hacía el frondoso bosque que se alzaba frente a ellos; Jasper siguió el mismo rango de visión, porque hay cosas que se hablan mejor cuando no se nota el miedo tras cada mirada, el dolor en cada gesto y la mentira que a veces quiere ser oculta entre cada respiro. Porque cuando no se mira al rostro es como quien habla de otra vida, de una fábula que no afecta y es producto de la imaginación.
El silencio cayó entre ambos, el frió parecía no afectarlos, Carlisle tomo su última pitada, apagando el cigarrillo en la baranda, mientras que tirando el humo para un costado tiro lo que restaba del cigarrillo desde el balcón.- ¿Qué piensas hacer de tu vida, Jazz?- quiso dejarse llevar, quiso gritarle que no era momento para hablar de eso, que había cosas más importantes, como que su hermanita estaba sedada después de un ataque de histeria. Pero noto como su padre se inclinaba hacía delante, aferrando sus manos a la baranda, derrotado y cansado; el gran doctor Cullen estaba superado por la situación. Por lo que se controló, ya que su padre necesitaba pelear, sacar su ira de alguna forma, necesitaba no pensar en lo que había pasado y pasaría, necesitaba distraerse con algo tan insignificante como el futuro de su hijo.
-no lo hagas…-le pidió bajamente, tomando otra calada, porque no podía olvidar ese momento donde sintió que la perdía, que ella no regresaría, que ella sería tragada por un gran agujero. Donde se dio cuenta que no todo era sobre él, sino que había más gente a su alrededor que tenían mayores problemas. Porque esa misma mañana ella lo había consolado, salvado con unas pocas palabras de tantas maneras, que no eran posibles de sopesar; su hermanita que siempre estuvo para él, se estuvo ahogando, se hundiendo en problemas que eran enormes y él no fue capaz de entreverlos, siempre pendiente de él, siempre pendiente de sus manías y deseos.-…ahora no es necesario…-Carlisle coloco sus codos sobre la baranda, bajando su cabeza hacia delante mientras que hundió sus dedos en sus cabello, entrecerrándolos tomando fuertemente grandes mechones.-…que lo hagas…- a lo que Carlisle reacciono desesperado y violento, levantando cual resorte su cabeza para enfrentarlo.
-¿Qué no haga que?- le grito furioso, porque no lo vio, jamás creyó el daño causado, jamás hizo nada y ahora estaban las consecuencias, tenía que llamar al hospital, y podrían internarla, enterándose de cosas que desconoció y fue tan estúpido para intuirlo. Ya que no fue un buen padre, sus hijos sufrían y él ni enterado, jamás vio nada, como un ciego, jamás…nada. Y el rostro triste de Jasper le hizo ver de lo que estaba huyendo estando en ese balcón, de cómo tenía que tomar una decisión. Llevo sus manos a su rostro, apretándolo, mientras tomaba aire, a lo que Jasper le dio algo de privacidad mirando hacía el gran bosque.-yo…-quiso disculparse, pero no salían las palabras, porque aún no había terminado la batalla con su hijo, pero serían aliados hasta que terminase esta confrontación.- ¿Dónde está…
-Rose está en la cocina con Emmett y mamá sigue con Bella en su cuarto…-le informo, Carlisle asintió, y se retiró hacía dentro, pero deteniéndose un instante, para informar.
-aplicaste muy bien la inyección…-se asemejo a un elogio; Jasper asintió, sin mirarlo ni modular palabra. Y Carlisle, entro a la casa, porque jamás actuaba a tiempo, jamás decía lo que era necesario en el tiempo adecuado, jamás daba el brazo a torcer, jamás…nada.
Existen tiempos prolongados donde jamás nada pasaba, donde la monotonía aburre, y Emmett odiaba aburrirse, la vida era para ser vivida, no para enfrascarme en preocupaciones que terminaban por amargar el alma, algo que nunca permitió que pasase; por lo cual había experimentado muchas cosas para volver excitante un día que se presentaba demoledoramente tedioso. Lo excelente de aun no ir a la universidad, es que los exámenes de sangre no eran necesarios a menos que se presente alguna condición previa, y él era duro como un oso, devastador y poderoso, por lo tanto nadie le molestaba. Lo primero fueron mezclas alcohólicas, que al vivir solo, nadie podía supervisarlo y sancionarlo por eso; un día, que el sol estaba fuerte y el calor pegaba, un día en esos arduos meses donde Rose había tomado la decisión por ambos de terminar la relación, conoció lo que era el cannabis, y sus mágicos efectos, a lo cual no tenía a nadie que pedir disculpas ya que ella lo había dejado. Cuando el efecto desapareció, la caída fue dura, hastiándolo con la soledad de no tenerla, la única mujer que había sido destinada para él, al darse cuenta que a su madre le importaba una mierda su persona y solo le llamaba para saber si necesitaba dinero, que su padre era un maldito nacido, y que todo lo que una vez había construido era una absoluta porquería. Por lo cual volvió a probar otra vez, ya que los efectos eran hermosos y despejaba su mente, consiguiendo, así, vivir la vida.
Cada idea fluía libremente, cada imagen era tan nítida y su imaginación volaba tan alto, que se creyó único, soberbio y que no necesitaba a ninguno de esos que debieron estar siempre, solo necesitaba el efecto. De apoco otras maneras de conseguir nuevas sensaciones aparecieron, más potentes, haciendo que la experiencia fueran fabulosas, adictivas y primordiales. Haciéndole olvidar el dolor muscular a causas de las largas prácticas, ni su resentido hombro que no ayudaba para nada, que de vez en cuando quería ir a buscar a su Rose para recalcarle lo perra que era y que deseaba tanto que se muriera, aunque la verdad la necesitaba tanto a su lado, que le ame y le acompañe cada día. Solo quería olvidar el dolor, la ira, la soledad, esa realidad que le jodía enormemente. Y el efecto cuando el polvo blanco entra en la nariz es molesto, quema, pero llena rápidamente, podía sentir como endurecía todo, pero borraba cada maldito problema que quería aburrir su fantástico día que merecía ser vivido sublimemente.
Y ella regreso a su lado, logrando que cada día fuese fantástico, único y merezca ser vivido; pero de vez en cuando, cuando ella no estaba alrededor, quería volver a experimentar la subida, como la visión se nubla y muestra una nueva realidad, renovadora y tentadora. Porque quería estar unido al universo, ser llevado por la fantástica ola de consumía todo su ser, y volar alto, ser el mejor del mundo; no podía rechazar la quemazón que absorbe la nariz, como viaja hasta llegar a su cerebro, colisionando con la parte trasera del cráneo y llevándolo a la cuarta dimensión, donde sus sentidos se alertaban, sintiendo todo y nada, viajando a través del tiempo para manejarlo a su antojo. No estaba mal hacerlo, solo que sabía que ella no lo entendería, no lo vería de la misma manera, por lo cual, lo mantenía oculto, por lo que sería su secreto y así ella no se enojaría con él. Y aun así, la realidad que le rodeaba se había modificado en tan corto tiempo, sin ayuda de esas maneras mágicas, haciéndole preguntar si no era bueno de vez en cuando un poco de aburrimiento en su vida.
Se quedó quieto, tomando una taza de café, por más que lo sucedido ya hubiese disipado el alcohol de su contemplo la fuerza que tenía un cuerpo tan pequeño como el de Bella, cuando era sometido a una emoción fuerte; aplico tanta fuerza para sostenerla, y no se golpeara más con el piso, que pensó que le rompería algún hueso. Quería olvidar el dolor y desesperación en sus gritos, como desde su pequeña boca únicamente salió dolor y suplica, ya que su interior estaba consumido por la miseria y tristeza; esa tristeza que muchos tienen pero logran ocultar bajo la consecuencia de la eterna oscuridad. Levanto nuevamente el rostro, para observar como Rose limpiaba por tercera vez el mismo lugar, cubierta con una bata, sin hablar, pero encausada en pasar nuevamente el trapo en una mesada que ya relucía. Quiso hablarle, decirle que no era lo mejor para ella ni para él bebe estar bajo tanta presión, que podía llevarla a su departamento y allí relajarse. Mas sabía que no serviría, que ella no atendería razones, por lo cual se quedó allí, cuidándola aun sin tocarla ni hablarle, solo controlando la situación.
¿Lo más gracioso de todo esto? Que no sabía cómo sentirse ante el hecho que ella estuviese embarazada; había sido descuidado, al igual que ella, en varias oportunidades, aunque jamás midió los riesgos de sus actos. Ahora había un pequeño poroto de un mes y medio que crecía dentro de ella,que amenazaba con cambiar todo ¿Cómo había cambiado tanto su mundo en menos de dos semanas? No sabía que pasaría con el poroto (como le gustaba llamarlo, ya que no le daría mayor entidad por el momento), estaba seguro que había obtenido, después de una actuación magistral anoche en el campo de juego, una beca completa para la universidad y ahora tendrían que lidiar con lo que sea que Bella tuviese. Él amaba a su cuñadita y Rose no dejaría que su hermana sufra en silencio, por lo cual hubiese sido bueno un poco aburrimiento en estos momentos. Cuando Rose se movió un poco para pasar el trapo cerca de él, aprovecho para tomarla del brazo, haciéndola reaccionar, mirándolo. Sus cabellos largos y rubios, caían descuidadamente por cualquier lado; sus ojos azules estaban hinchados de tanto llorar mientras que Bella se retorcía y gritaba desaforadamente en el piso frente a ella.
-está limpio, Rose…-le aclaro lo obvio, ella volvió su visión hacia la mesa y sus labios se abrieron para decir algo, cuando él se adelantó.-…está limpio…-tomo aire, conteniendo un gemido de dolor, y asintió ante lo dicho. Pasando la lengua por sus labios, su mentón tembló, y Emmett se levantó del asiento, para colocarse a su nivel, y así acurrucarla en su pecho, abrazándola fuertemente, y Rose lloro un momento.
Con palabras rotas, le dijo.- no puedo…-él sabía a lo que se refería, ya que todas sus emociones estaban a flor de piel, porque tenía que tomar una decisión que afectaría a ambos y él no podría ayudarla de ninguna manera, por más que eso marcase ambos futuros, que siempre se diseñaron para ser uno solo. Ella se agito bajo sus grandes brazos, y él levanto la cabeza mirando hacía el espejo de pared, enterándose que parecía 10 años más grande, a causa de los problemas y responsabilidades que le amenazaban.-…no sé qué hacer…-quiso decirle, que no sería mal padre, no sería como él suyo, ese maldito desgraciado; estaría presente, lo cuidaría y amaría más que nada en este mundo, le daría lo mejor y cada sonrisa sería solo para el fruto de ambos, solo que…aún no estaba preparado. Aun quería experimentar más, aun quería sentir y ver más, aun no era el tiempo, pero… ¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? Por qué no quería que ella le odiara en el futuro, no podría perderla de nuevo y necesitaba tanto el ardor en la nariz que le ayudaba a manejar el tiempo a su antojo.
-Rose…-la voz de Carlisle se hizo sentir, ambos se dieron vuelta para atenderlo. El doctor Carlisle estaba encauzado en el piso, como si estuviese avergonzado de algo.-… ¿llamo tu hermano?-
-no…-el tono de la joven salió estrangulado, por lo que aclaro la voz.-…no, Edward no llamo…-su padre asintió, y miro escalera arriba.
-voy a ver a tu hermana ¿puedes ver si te puedes comunicar con él? No sé porque no atiende…-ella estaba por hacerlo, cuando apareció Jasper por detrás de su padre.
-creo que ellos dos pelearon…-los tres se enfocaron en él, a lo que el joven Cullen, movió sus hombros tensionados.
-¿pelearon? ¿Cómo que pelearon? ¿Edward y Bells?- demando Rose rápidamente, alejándose un poco de Emmett pero sin soltar su mano, de la cual se aferraba fuertemente.
-si…no sé porque…pero ellos estaban raros…-Emmett frunció el ceño un instante antes de acotar.
-pero no creo que por eso ella haya reaccionado así, no pudo haber sido tan malo ¿no es cierto?- todos asintieron tácitamente a su reflexión; esta no sería la última vez que Emmett se equivocase horriblemente, antes de su sobredosis se equivocaría una vez más.
Aferro a su pequeña niña en sus brazos, como si esto reparase o borrase lo sucedido, la calma que quedo fue la consecuencia de la devastación, de lo que nunca se pronunció y aun así se intuyó. Ella siempre lo sintió comiendo cada fragmento que integraba el corazón de su hija, como un cáncer que no daba tregua y contaminaba, matando todo a su paso; cuantas veces quiso hablar con ella, cuantas veces quiso tener ese momento especial entre madre e hija, creyó que tendría tiempo, que a medida que su hija se desarrollase se pudiese armar una unión que nunca pudo implantarse, a causa de los hechos dolorosos pasados y los vaivenes de la vida. Pero fue un error, un maldito error esperar, no actuar y no ser lo que tendría que haber sido…una madre. Contuvo la presión en la nariz que era la antesala al llanto, dejando que se apriete ligeramente la garganta mientras que acariciaba el cabello de Bella; estaba colocada a un costado de su bella durmiente, sosteniendo su cabeza con su mano, apoyada sobre su codo.
Apretó los parpados, tratando de contener el dolor que no se apaciguaba; porque resulto que todo fue una mentira, como su hija durmiendo plácidamente en esos momentos, ya que se le impuso dormir para poder controlarla, como Bella se impuso ocultar todo para aparentar que todo estaba solamente no hubiese escuchado a Edward cuando expuso una serie de razones por las cuales no era conveniente que Bella viviese con ella; reprimió echarle la culpa a su hijo mayor, ya que hizo lo que considero que era correcto, hizo lo mejor según las circunstancias, sacrificando su libertad y otras cosas que ella apenas se podía imaginar, para cuidar a su hermanita…por más que Edward jamás se refirió a Bella como hermana suya. Mas ese era Edward, siempre ocultando lo que sentía, pero demostrando con actos lo buen hombre que era; así que todo se resumía a la única verdad…había fallado miserablemente como madre. Se contuvo, no estuvo creyendo que Bella recurriría a ella cuando fuese necesario, jamás existió ninguna unión profunda, y reprimió nuevamente el llanto por las faltas cometidas.
¿Tan deficiente fue? ¿Tan sola estuvo su hija? ¡Por todo lo santo! Estaba agotada y al mismo tiempo estaba llena de fuerza que no podría ser liberada, ya que estaba hastiada de no hacer lo necesario. Sus hijos no estaban bien, ella lo sabía y aun así, no sabía qué demonios hacer. Bella estaba consumida por emociones que jamás demostró hasta que la bola de impacto fue demasiado para su cuerpo y tuvo que liberarla, llevando sus nervios al punto donde no quedo otra cosa que solo gritar, contorsionarse y convertirse en algo desconocido, donde la mente no actúa, solo las emociones. También estaba Jasper, que tenía serios problemas por más que no hablase de ellos, y estaba huyendo de estos a sus maneras, deseaba poder retribuirle todo estos a la maldita golfa de María, sabía que había algo más, algo peor y más doloroso. Rose vivía su vida, independientemente a su familia, sin pedir permiso ni pidiendo ayuda cuando tenía problemas, marginándola de discutir nada lo que sentía o acontecía en su día a día. Y por último estaba Edward…Edward ¿por dónde empezar? Aunque no quisiese admitirlo, un completo extraño en su propia familia, lleno de secretos, de pensamientos y preocupaciones que no develaba. Siempre fue así, pero cuando llego a su pubertad, entre los trece y catorce años, fue una característica que se acentuó en él, haciéndole el hombre que era, un conocido que desconocía.
Por lo que, había fallado miserablemente, en tantos niveles y lo único que le quedo fue acariciar el sedoso cabello de Bella que respiraba calmadamente al lado de ella. Se reclino hacía delante, posando sus labios sobre los labios de su hija, dándole un beso dulce, para luego reposar su cabeza sobre el pecho de ella. Lentamente, la puerta se abrió tenuemente y apareció su esposo, que cerró la puerta tras de él. La vieja lámpara de la mesa de luz iluminaba pobremente la habitación, pero igual no sería desechada, ya que era una herencia dejada por Charlie; levanto el rostro para mirar fijamente a Bella, sin atender a Carlisle. El doctor no se atrevió a hacer ruido alguno mientras se sentaba en la silla cerca del escritorio, observándolas. Y fue así, en silencio, que ambos permanecieron; recalcando que era otro día en el paraíso Cullen.
No podía regresar a su habitación y jamás se atrevería a violentar el cuerpo de ella, ya demasiado había hecho violentando su cuerpo. Por lo que, después de la ducha, apenas cubierto por unos pantalones de lino, se quedó en la sala sentado en el sillón, mirando la nada, ya que él mismo era la nada. No quedaban lagrimas por derramar, no quedaban lamentos por gritar, no había suplicas o reproches; todo había sido derramado durante la larga ducha, por lo que quedo la misma nada. Aunque como un motor que quería arrancar, regresaba arrebatadoramente todo a él, asaltando su nada. No quería sentir, no quería la presión en el pecho, no quería la tensión en cada musculo ni el aplastamiento de las culpas en su cabeza. Porque nada cambiaba el pasado, nada quitaba el asco por sí mismo, por lo que debió hacer y lo que realmente hizo; ¡demonios! ¡No podía respirar! Abrió la boca, intentando tomar aire, y volver a ser nada…necesitaba ser nada, tenía que ser la misma nada. La bilis subió hasta su garganta, por lo que subió la cabeza para arriba, reprimiéndolo, esquivando cada emoción que regresaba sin aviso alguno. "dame la nada" suplico internamente, mientras que el vómito quería salir, las ganas de expulsar la repulsión, las ganas de demostrar que aún estaba vivo por más que quisiera morirse en ese mismo momento. Ella siempre fue su necesidad, por ella todo lo intento, y aun así, no hizo lo correcto en el momento de la verdad.
Apretó los puños en el sillón, mientras que espalda se mantenía erguida, retrayendo el vómito, y cada vena en su cuello se mostraba a causa de la presión. Cada musculo se endureció, mientras que sus orbes lagrimearon, por la retención del vomito. No lo sacaría, no estaría vivo, tenía que morirse ahí, dejar de existir, quería regresar a la nada. Lucho contra el impulso, devastando y cansando su cuerpo aún más, mas no lo soltaría; necesitaba pasar ese lapsus de repulsión para regresar a la nada. Su pecho se movía descontroladamente, sus piernas se quedaron duras y sus pies se contrajeron; tratando de tomar el aire que no alimentaba sus pulmones. Sabía que pasaría, solo tenía que guardarlo, empujarlo todo adentro para que su pudra junto a su alma. Estaba concentrado en no ser humano, que no escucho cuando la puerta de calle se abrió, hasta que Emmett habló.- hermano… ¿estás bien?- eso lo sorprendió, derribando su concentración y obligándolo a irse para delante, vomitando algo de comida y bilis. El ahogo del vomito le dio arcadas, aun cuando había sacado todo el contenido estomacal. Su cuerpo necesitaba sacarlo, y como todo en este mundo, él siempre fue su enemigo, ni siquiera se permitía a si mismo ser la misma nada.
Apoyo sus codos sobre sus piernas, mientras miraba sin mirar el contenido sobre piso, había manchado un poco los pantalones y sus pies estaban sucios; las arcadas se apaciguaron pero aun sacaba baba que no podía controlar. Un papel de cocina apareció en su rango de visión, y lo tomo para cubrir su boca, a lo que escucho como alguien hacía arcadas.
-necesito…-una arcada de Emmett.-…me voy para allá…no puedo ver esto…-y el joven se fue para la cocina mientras que respiraba trabajosamente. Escupió sacando el mal gusto de la boca, y se levantó del sillón, tomando más del rollo de cocina que Emmett había dejado sobre la mesa de la sala; despacio, limpio sus pies y coloco papel sobre la alfombra para que absorbiera, quedándose perdido ante la visión del líquido arrugar el papel.-¿estás bien?- demando, pero él no contesto, ya que la misma nada regreso, ya no sentía, y eso involucraba muchas cosas, como no entender lo que pasaba alrededor suyo. El joven estaba tratando de no vomitar también, ante el asco de ver vómito, que no capto enseguida que Edward no se movía ni hablaba; abrió el grifo de agua, y sin preocuparse en tomar un vaso, uso sus manos para beber agua. Después de limpiarse la boca con la manga del saco, se giró encontrándose a Edward de espaldas mirando hacía el piso, donde trato de no pensar que había vomito.-Edward…-le llamo, pero no obtuvo respuesta.
Algo en el ambiente, que no se debía al frio del exterior, le inquieto, y observo como toda la habitación estaba casi a oscuras. Un escalofrió recorrió su espalda, y fue hacía la pared, tocando el interruptor y prendiendo la pronto como se ilumina la habitación, la voz de Edward, baja y profunda se hace sentir.- ¿Cómo entraste?- cada contorno de la espalda de Edward parecía tensionada por más que sus hombros estuviesen caídos.
-¿comiste algo rancio?-ya que algo no estaba bien y le inquietaba no saberlo, de alguna manera, podía sentir algo que le daba miedo, y no quería enterarse lo que era. Espero un momento pero no obtuvo respuesta, incomodo, aclaro la garganta, mas no se atrevió a moverse.-…Edward…-
-vete, Emmett.- no hubo emoción en su tono, estuvo tentarlo en hacerlo, ya que algo no estaba en el lugar correcto. Agito la cabeza, despejando su mente, tenía una misión que tenía que cumplirse y era lo mínimo que podía hacer por esa familia que consideraba que era suya, los Cullen.
-eh…Edward…
-¡te dije que te fueras!- gritó apenas moviendo la cabeza, agitando a Emmett, que al instante, apretó los puños enojado, solo una persona le gritaba y esta tenía una larga melena rubia y unas tetas tan grandes para usarlas de almohadas.
-¡escucha maldito bipolar!-respondió en el mismo tono, y casi se detiene cuando los ojos verdes asesinos de Edward se clavaron en él; sabía que podía derribarlo con cierta dificultada, pero ganaría, pero Edward siempre algo peligroso por más que los demás no se diesen cuenta. Sus rasgos duros denotaron que estaba a punto de lanzarse a él, y se desataría una larga y dura pelea. Tomo el coraje que le ayudaba a afrontar cuando los defensores se le tiraban encima en el campo en cada jugada.-…me importa un carajo cual sea tu problema, pero vine a buscarte porque no atendías el puto móvil y Bella…-esos rubíes verdes se abrieron desorbitantemente, mientras que el rostro de Edward se llenó de horror y sus pies se movieron tan rápidamente que parecieron volar. De pronto, sin enterarse como, su espalda golpeo la pared mientras que el doctor le sujetaba del cuello del abrigo.
-¿Qué sucede con Bella?- impresión del rápido movimiento le obligo a tomar aire, sintiendo el aroma del vomito que impregnaba el cuerpo de Edward y su ropa. Fue tan fuerte el olor, que no pudo evitar la arcada, y tuvo que moverse a un costado para vomitar. Debió dejar que Jasper fuese a buscar a Edward.
Escuchaba como hablaban alrededor de ella, cada palabra llegaba a un tempo inadecuado, deformándose y quitando la cualidad de información; estaba oculta en las profundidades, pero no de mala manera, pero estaba tan desconcertada, sabía que el mundo esta tan cerca y tan lejos. No había pensamiento alguno, y al mismo tiempo se preguntó que era pensar; sabía quién era o al menos eso creía, pero de alguna manera nada tenía lógica alguna. Estaba sumergida en las profundidades, tibia y pesada; por algún motivo, sus ojos no se podían abrir, era como si estuvieran unidos los parpados con pegamento. Lo intento varias veces, pero se sumergía más a ese lugar que no podía abandonar; la cabeza le dolía, palpitaba marcando la parte interna de sus parietales. Su cerebro quería escaparse de alguna manera y golpeteaba su cráneo para hacerlo. Tenía tanta urgencia de orinar ¡su vejiga estaba por estalla! Pero no podía abrir los ojos, no podía quitar su cuerpo de ese lugar, y sentía dolor por las ganas de ir al baño que tenía.
Intento recuperar algo de ella, por lo tanto quiso darle alguna sensatez de las voces a su alrededor. Se concentró, por más que su cabeza latiera y quisiese distraerla.-...aceptara?-capto como la voz de su madre. Y eso le gusto, porque su madre era confort, seguridad, sabría sacarla de ahí, y principalmente ayudarla a ir al baño.
-ya no es cuestión de lo que él quiera…-su padre estaba ahí también, y por lo que podía intuir no estaban muy lejos. Casi se pierde cuando el dolor palpitante quiso hacerla dormir nuevamente, pero la punzada de dolor de parte de su vejiga le obligaron a no desistir; aun medio inconsciente sabía que sería un bochorno orinarse encima.-….tienes razón…pero…-las voces quisieron distorsionarse de nuevo, volviéndose inconclusas, pero su cuerpo no pudo aguantar más y reacciono ante la urgencia. Levanto el torso lentamente e intento mover sus piernas, que pesaban una tonelada, y cada fibra de ella estaba exhausta. Sintió que alguien la ayudaba a incorporarse, mas no pudo abrir los ojos.
-baño…-fue todo lo que pudo pronunciar, y le costó mucho poder formularla, se creyó volar, podía sentir como era elevada por el aire. Hasta que sintió como todo su peso tenía que ser sostenido por una excusa de piernas, que estaban tan débiles por lo que se balanceo de un lado a otro cual péndulo.
-te ayudare a bajarte los pantalones…-se alarmo ya que era la voz de su padre, y negó fervientemente la cabeza, alejándole sin fuerza con las manos. Su padre no podía verla así.
-Carlisle, vete de aquí…te llamo cuando termine.-sonrió cuando escucho a su madre, que le ayudo a bajarse los pantalones, y le obligo a sentarse. Se sentía tan cansada pero orinar era tan relajante; no pudo mantener erguida su espalda por lo que lo tuvo que inclinarse a un costado y el azulejo frio le pareció tan cautivante. Por un instante, se sumergió a ese lugar que era tan profundo, pero relajante, hasta que sintió como movieron su hombro.- Bella…no te duermas.-quiso decirle que no estaba durmiendo, que estaba atenta y sabía todo lo que pasaba, aunque no tuviese la menor idea. Estar sentada en esa posición era tan incómodo pero no creía que pudiera moverse, así que no estaba mal la idea quedarse ahí por siempre.-¿terminaste? ¿Quieres hacer más?- quiso alejar a su madre, era molesta, el dolor de cabeza se iba cuando se sumergía a ese lugar pesado, por lo que prefería quedarse ahí hasta el próximo milenio.-vamos, ayúdame a pararte Bella…
-no…no quiero…-se quejó, quería dormir, aunque sentía el trasero tan frio. La empujaron hacía delante para erguirse en sus pies; y se resistió como pudo ¡que molesta que podía ser su madre cuando quería!-…déjame…
-vamos.-le dijo Esme duramente.-…o llamo a tu padre y Jasper y te van a ver como viniste al mundo.-quiso protestar mas no le pareció agradable que la viesen sin prenda alguna.- sé que puedes hacerlo…-lucho para quedarse parada, captando en medio de su nebulosa como la ropa la cubría-…te dije que podías, cariño…te coloque un poco de papel higiénico, parece que se adelantó el periodo…-asintió a no supo que.-…Carlisle…
Escucho como la puerta se abrió, mientras que apareció el ruido del agua correr, y unos brazos la alzaban para elevarla nuevamente.- el viejo se va a resentir la espalda si te carga de nuevo.- quiso reírse del chiste de Jasper, que la sujetaban protectoramente. Al instante, la superficie cómoda regreso a envolverla y se refugió en esta, mientras que una reflexión clara flotaba entre tanta confusión y pesadez.
-¿estás bien?- la mano de su madre acaricio su frente y no pudo detener una lagrima cuando, entre su tontera, se dio cuenta de la verdad.
-perdón…-murmuro mientras que el sueño la abrazaba de nuevo, llevándola donde no tenía que razonar cosas que van en contra de los sentimientos.
-¿Por qué , cariño?-y todo se volvió más oscuro pero consiguió pronunciar.
-no puedo odiarl…-fue maravilloso descansar con la vejiga vacía.
Escuchaba el murmullo, apenas audible pero latente, oculto pero vigilante, ya que lo nunca nombrado, lo nunca catalogado ni visto estaba ahí. Se mantenía constante, molesto, enojado; apretó el volante mientras que marcaba la mandíbula tratando de controlarlo, pero el desgraciado zumbaba tras su cráneo, ensordeciendo sus oídos. Porque regresaba, jamás se iría, de eso estaba seguro y…está ahí. Era parte del cosmos, enfrascado en su cuerpo y era visible en sus ojos; era él…era todo y no le importaba una mierda lo sucedido, no tenía consciencia alguna, no sabía de misericordia ni sentimientos. Solo poseer, gobernar y consumir era parte de su esencia. Porque el hambre voraz jamás se iba y el sustento se veía en peligro, implicando muchas cosas, una de estas era resguardarlo bajo su celosa supervisión. Quiso pensar, lo intento mas no había nada más que decir o conjeturar, estaba dominado por lo verdadero; la lógica y otras cosas que conforman al ser humano no pertenecían a él.
Apretó el acelerador, la urgencia dominaba haciendo vibrar todo su cuerpo, por lo que debía apurarse y llegar pronto al rescate del alimento. Movió su cuello haciendo rotar su cabeza tratando de ignorar las crecientes directrices impartidas por la bestia; "eres una maldita perra llorona ¿lo sabías?" le instruyo, trago con fuerza, mientras trataba de concentrarse en la carretera. Emmett procuraba no observarlo, había algo mal con Edward hoy y no quería saber qué demonios era; por lo tanto, ajusto su cinturón, rezando no morir en ese auto a consecuencia de la gran velocidad que iban, cosa que no sería un gran problema para él, pero Edward despedía un aura endemoniada que le preocupaba. Apenas logro que se cubriera con una camisa y unas zapatillas de tela antes de partir frenéticamente hacía la casa Cullen. Tendría que pedirle a Rose su cepillo de dientes para quitar el mal gusto del vomito de su boca y procuro respirar por la boca para no sentir el olor que tenía Edward, por primera vez en su vida odio tener un olfato tan sensibilizado.
"eres asquerosamente imbécil…estúpido idiota" quiso pedirle que se calle, pero estaba cubierto por la inquietud de lo sucedido, de lo poco que pudo entender de parte de Emmett, Bella había sufrido algún tipo de ataque de nervios y por eso debió ser anestesiada. No pensaba en lo sucedido, por más que la culpa quisiese aplastar sus sesos haciéndolos pulpa, no pensaba en lo que haría, solo tenía que llegar y eso, esa maldita cosa que era parte de él, no paraba de callarse. Le daba igual lo mal o lo bueno, le daba igual el pasado o el presente, le daba igual la vida o la muerte, no había aire sin ella, no había nada sin ella y tenía que llegar donde su ángel se encontraba. Lo imperdonable no paraba recalcando tantas verdades que disfrazaban sus intenciones turbias; giro a la izquierda bruscamente, haciendo que Emmett cerrara los ojos acurrucándose a sí mismo, mientras daba un pequeño alarido.-ve más despacio, hombre…-mas no se entretuvo en lo que dijo el joven, tenía que apurarse, verificar como estaba y resguardarla de todo lo que le dañaba, a sabiendas que él era el causante de cada uno de sus traumas.
"si hubieses hecho lo que te dije hace tiempo, no estaríamos en esta posición…ella no se hubiera ido…ella no pasaría por esta mierda…no sirves para nada, maldito hijo de perra"su corazón palpitaba violentamente en su pecho, alimentado por la adrenalina que era impulsada por esa ira contra sí mismo, la rabia de ser como era y la necesidad de tenerla. Ya que ninguna reflexión tenía cabida en ese momento, ninguna miserable resolución tenía sentido alguno, no cuando el impulso contaminaba esa sangre enferma que viajaba por sus venas; el veneno crecía en su boca ante la necesidad de gritar e insultar al cielo por condenarlo a amarla, al infierno por hacerlo como era y al él mismo por el horror que cometió. No había nada más simple que no podría jamás estar sin ella.
La noche caía, a lo que Jasper cerro las cortinas de la gran sala, su madre estaba sentada en el sillón con un café en la mano, fue difícil para Rose convencerla que vaya a tomar algo mientras que reemplazaba un momento su vigilancia sobre la joven dormida.- saque turno con la licenciada Huilen, ella atenderá a Bella a primera hora el lunes.- informo Carlisle cuando se sentó al otro extremo del sillón que ocupaba su esposa; aun no sabía cómo debía actuar frente a ella, por lo que procuro mantener la distancia. Esme asintió ligeramente, enfrascada en cavilaciones ajenas al todo el mundo. Jasper, se acercó a su padre y le demando pausadamente.
-¿así que no va a ser necesario llevarla al hospital o internarla?-un escalofrío recorrió la espalda de la señora, obligándose a mirar a su esposo. El doctor Cullen pasó la mano por sus cabellos, despeinándolos un poco mientras suspiraba cansado.
-no lo creo necesario ahora, ella no demostró agitación…cosa que generalmente pasa cuando una persona…
-pero esta drogada ¿Cómo es que…-le interrumpió Jasper.
-aún bajo el efecto de las drogas, cuando existe alguna tipo de enfermedad síquica importante, hay un ligero revuelo, si quieres llamarlo de alguna manera, cuando se recupera, poco o nada, la consciencia.-aclaro, más que nada para su esposa, llenándola de esperanza.
-¿puede ser cosa de una sola vez?-prosiguió el joven y su padre abrió la boca cuando escucharon, como frenéticamente, alguien abría la puerta de calle. Los tres se levantaron, para encontrar en el pasillo del corredor a Edward aparecer velozmente.
-¿está en su cuarto?- pregunto tratando de llegar hacía la escalera hacía el primer piso de la casa. No deparo en nadie, y aunque casi nadie se dio cuenta, no pasó desapercibido para su madre como su mejilla estaba roja y ligeramente hinchada, como si se hubiese golpeado en esa zona. Estaba por subir el primer escalón cuando la voz de su madre le obligo a detenerse.
-espera…está descansando, déjala tranquila un momento Edward, necesita descansar.-sonó tanto a una advertencia impartida antes de leer los cargos por todas las maldades cometidas. Se quedó quieto, pero no se giró para enfrentarlos, no por miedo a las consecuencias, no por vergüenza por los pecados realizados, ni mucho menos por respeto a su familia; sino que tenía razón, incluso el monstruo se quedó estático, ya que ambos sabían la verdad, ella necesitaba descansar y eso era lo mínimo que le debía. Bajo la cabeza, tragando con fuerza, tomando el aire que no satisfacía la necesidad de sobrevivir; pasó la mano, lentamente, por sus cabellos, entendiendo, sin reflexionarlo, que nada sería lo mismo y estaba agotado de todo esto.
Quiso gritar, por lo que su tráquea apretó, quiso volver a vomitar para sentirse que tenía alguna respuesta física en su cuerpo, quería llorar para creer que aún había algo de coherencia en él. Pero no, no lo hizo, tal vez por cobarde, tal vez por cansancio, tal vez porque le importaba una mierda todo ya; mas nada quietaba lo exhausto que estaba, y aun así sabía que no dormiría hasta saber cómo ella estaba ¿eso lo convertía en un egoísta? ¿En un sádico? ¿En un maldito enfermo? ¡Sí! Y mucho más, no pediría disculpas por ser lo que era, ya no más, y aun así deseaba tanto cuidarla, no podría perdonarlo por la violencia, eso no le preocupaba, pero se le imperaba cuidarla. Dejo de ser lógico, era la única manera de aceptar lo que sentía, durante eras se manejó por la practicidad y el engaño a sí mismo, acarreando solo consecuencias devastadoras; así que solo dejo de ser para al fin ser algo.
-¿estás bien?-cuestiono Carlisle, y por primera vez, por una única vez en su puta vida, Edward dijo la verdad.
-no…-negó lentamente la cabeza, su cuerpo dolía, sus músculos estaban tan duros, y aun así sabía que no podría dormir por más que lo necesitara.-…hace mucho tiempo que no estoy bien…-Esme contuvo las ganas de llorar, porque estaba superada por todo, como su intuición jamás fallaba y siempre supo que todo estaba mal en su pequeño mundo familiar. Se adelantó lentamente, para luego subir unos escalones colocándose al nivel de Edward, y sin mediar palabra, le abrazó. Su corazón chillo cuando sintió la pesadez en él y pudiendo apreciar sus facciones, la ausencia de emoción.
-lo siento mucho, cariño…fue mucho para ti solo, no debiste jamás pasar por esto tu solo, mi bebe…-él no supo a lo que se refería, pero dejo que su madre le guiara para resguardarlo de lo que él mismo era. No lograba pensar con claridad, le dolía tanto la cabeza y su cuerpo ya se estaba rindiendo. Deseaba tanto que Morfeo le llamase, solo detener un instante de lo que sea que pasase con él, para poder llegar a ella y aceptar el castigo por su maldad.-…ella va a estar bien ahora, te lo prometo, estará con nosotros de ahora en más, y tu podrás tener la libertad que jamás pudiste tener…lo siento por todo…
Estaba por responder, por decirle que podía hacer con sus estúpidas resoluciones; el monstruo aulló en busca de sangre, intentando dañar a todos quienes quisiesen separarla de él. Mía ¿no lo entienden? ¿Cómo quieren que se los enseñe? Yo la tuvo y la tendré, es mía, ella es mía miró hacía un costado, donde la nueva mesa de vidrio adornaba el corredor, porque no pensaría, mas no se rendiría ante la bestia que pedía un sacrificio para que aprendan a no establecer terribles horrores. Y recordando el miedo en el rostro de ella, en las suplicas y llanto, se agito, para luego separarse de su madre, como si tuviese miedo que ella pudiese ver lo que él veía mediante sus recuerdos, la cual se extrañó por su comportamiento.
-¿Edward?
-hagan lo que quieran…estoy tan cansado de todo esto…-su padre se quedó helado, y su madre tembló entendiendo lo egoístas que siempre fueron para con ellos. Así que siguió su camino escalera arriba, pero hacía su cuarto, no queriendo lidiar más con el desastre en su cabeza.
-sé que estás ahí…-sintió la voz baja de Rose próxima a ella, mientras que sentía que la abrazaban.-Bella, tienes que bañarte porque apestas…-sonrió aun sin tener completa consciencia de todo, la pesadez se estaba yendo, estaba serena y descansada, algo perezosa movió la cabeza para un costado, sintiendo la respiración de su hermana que tocaba su nariz. Intento dormir un poco más, hasta que escucho el resoplido de su hermana-tu colchón está buenísimo…le gusta mucho a Emmett cuando tenemos sexo en esta cama…-esa declaración le obligo a abrir los ojos, sacándola de su letargo, encontrándose con los ojos azules de Rose.
-¿tuvieron sexo en mi cama?-su voz salió rasposa, la joven rubia sonrió divertida.
-él quiso varias veces, pero tiene un grave problema ensuciando las cosas, así que cuando acaba…-apretó los parpados, poniendo cara de asco.
-demasiada información, Rose…-se quejó, a lo que su hermana rió. Pasaron unos instantes, donde se adecuado a la luz de la lámpara próxima; estudio su habitación, que de alguna manera se veía diferente, pero sabía que nada había sido cambiado, sino que su misma esencia se había modificado.
Los pedazos que quedaban de ella se estaban levantando nuevamente, edificándose a una nueva forma de ser, a una nueva forma de ver la vida, y primordialmente, de verlo a él. Con tan solo 15 años, había pasado más de lo que un cuerpo tan joven puede soportar, se sentía tan vieja, derrotada, sola para afrontar lo que sentía y su mente dictaba. Estaba angustiada, no solo por lo pasado sino por lo que vendría, por lo que tendría que hacer para sobrevivir y la única verdad es que…no estaba dispuesta a pagar el precio. No aun, no podía, no cuando…y aun así, lo jamás perdonado reaparecía en su mente, lo sentía entre sus piernas dominando y lo palpaba en su piel como si estuviera sudando a su lado.- ¿Qué paso, Bella? ¿Qué sentiste?- casi se había olvidado que su hermana aún estaba al lado suyo, y no pudo contener una lagrima que cayó por sus ojos, levemente, hinchados.-shh, shh…-le consoló su hermana, pasando su mano, delicadamente, sobre su mejilla limpiando esa lagrima adolorida.
-me quieres ¿no es cierto? ¿Siempre me vas a querer?- los orbes se Rose se abrieron sorprendidos, asustados por la necesidad en esas palabras.
-jamás lo dudes, tonta…-la abrazo fuertemente, y Bella regreso el gesto con urgencia.-…no sé qué cosa pasaras por esa cabecita, pero yo te quiero mucho, eres parte de mi todo, Bella…-y aunque trato de contenerlo, también sollozo un poco.-…tuve miedo, jamás vi nada así, pensé que te me morías…- en tres años en el futuro, Rose tendría la misma sensación de que su hermanita se estaría muriendo, después de verla caer desde lo alto de la escalera aterrizando la espalda en esa hermosa mesita de vidrio, manchando la hermosa alfombra que sangre. El mentón de Bella tembló y oculto el rostro en el pecho de Rose.-…no tienes que llegar a ese extremo, Bella, estoy acá para escucharte…como tú lo hiciste muchas veces conmigo…-beso su frente, sintiéndose más emotiva que nunca.-…siempre estuviste ahí, déjame estar ahí por ti también…
Bella no respondió, solo se mantuvo abrazada en sus brazos. Y Rose intuyó que no vislumbraría nada de lo sucedido, por lo que decidió hacer algo desesperado para obtener alguna respuesta.
-¿Qué tal si te digo algo que nadie sabe de mí y tú me dices algo de ti?-propuso pausadamente; Bella elevo su rostro, separándose un poco, apoyando con más comodidad su cabeza sobre la almohada. Rose se dio vuelta, soltándola, mirando hacía el techo, pero tomando la mano de Bella, entrelazada a sus dedos.
De alguna manera, la joven Swan intuyo que su hermana quería compartir algo importante, por lo que no se negó. Imitándola, se giró hacia arriba mirando al techo, tal vez si la miraba a los ojos, podría decir alguna verdad de tanto que guardaba dentro de ella.
-bueno…-dudo Rose, para luego aclarar su voz.-…mi primera vez fue con Emmett…-Bella espero, ya que era vox populi que no eran vírgenes los dos.-…mi secreto es que, nuestra primera vez fue dos semanas después del día D…-haciendo alusión al día del tiroteo, como ellos lo nombraron. La jovencita, reacciono al instante.
-espera, espera, espera…-levanto el rostro para mirar a su hermana mayor, encontrándola sonrojada, cosa que jamás pasaba.-… ¿tenías 12 años y Emmett, como, no sé…10?
-para tu información él tenía 11 para esa época…-aclaro como si eso ayudase de algo, ligeramente ofendida.-…así que no…
-¿era tan chico?-termino en forma de burla. Rose apretó los labios, así que prosiguió
-bueno, tu turno…yo te mostré parte de lo mío…así que te toca…-el rostro de Bella palideció, para volver nuevamente a su lugar, mirando el techo. Quizás así podría hablar de algo.
-yo…-se atraganto ligeramente con la saliva y lo jamás perdonado. Abrió algunas veces su boca, y estaba por morderse el labio inferior remarcándole lo sucedido.-…estaba enamorada…
-¿en serio?- Rose se suavizo de inmediato.-ya era hora…y ¿Qué paso? ¿Lo conozco?
-no, ni siquiera yo llegue a conocerlo…entendí que no tendría ninguna relación normal con él…
Espero que les haya gustado. Hasta el próximo capítulo.
