La noche en tus Ojos.

-Para Belen-

Autor: Sumi Chan

Fandom: Pokémon.

Pareja: Ash/Misty.

Tema: 19 Shining y 27 Silver/ Resplandor de Plata

Disclaimer: Nada esto me pertenece, salvo la idea de la historia en si. Y NO no gano nada escribiendo esto xD

Spoilers: ¿?

Advertencia: Ninguna que yo sepa

Rating: T. Después de muchas cosas que he leído, esto es un juego de niños.

Música que escuché para escribir este capítulo: 'Sola nunca estarás' OST de Dragon Ball GT

Días que me llevó escribir este capítulo: Aún no empiezo, pero calculo que un buen par de meses.

Nota de autor: Aunque me cueste sangre, sudor y lágrimas haré hasta lo imposible por continuar este fic.

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Capítulo 13: Silver Shining

- Resplandor de Plata-

- Ash, cálmate. Tus paseos van a dejar una marca en el suelo- Gary comentó tranquilamente suspirando mientras bebía de su taza de café.

El aludido lo miró con cara de pocos amigos, mientras se encogía de hombros y seguía caminando sin darle importancia, soltando improperios a diestra y siniestra.

- Ash, de verdad. Verte andar así me está dando nauseas- se unió Brock y le extendió una taza del humeante liquido -Esto es lo que necesitas.

- Lo que necesito es un vaso de whiskey como mínimo, y un sedante, y…

- Aprender a dejar de hacer tantas estupideces- intervino el castaño levantando un dedo.

- ¡Estas probando mi paciencia, Oak!- Ash se dio la vuelta y se dirigió a él a toda velocidad -¡Sabes que no tendré problemas en romperte la nariz!

- Hazlo, eso no detendrá que te diga el 'te lo dije', porque así fue: Te dije -te dijimos- que esto pasaría, creíste que con un dedo podrías tapar el sol, pero eres demasiado iluso. Y me das lástima…

- ¡Cállate!- Ash lo levantó del cuello de la camisa, aún más irritado porque el investigador no pusiera objeción a su trato rudo.

Brock tampoco parecía querer acudir en su ayuda.

- ¡Eres un maldito…!

Gary lo miró expectante sin hacer movimiento de defenderse mientras la rabia en su agresor parecía aumentar.

- No la mereces- culminó en voz alta y clara.

Y eso bastó para que Ash lo empujara de la silla y este saliera despedido hacia atrás, pero sin golpearse.

- Eso era justo lo que quería oír de ti.

Gary volvió a enfrentarlo alzando retadoramente la barbilla. Pero no dijo palabras.

- Ash, cálmate, estas haciendo una tormenta de un vaso con agua- Brock añadió con acento conciliador acercándose a su amigo más joven.

- No hasta que lo diga- desechó la mano del criador que se posó en su hombro -Quiero oírlo de él ¡Habla!

Brock se detuvo en medio de los dos sin saber a que se referían. El desayuno olvidado a estas alturas.

- ¡Dilo!

- Sí - Gary asintió casi a regañadientes.

- ¿Sí que?

- Ya lo sabes ¿para que quieres que lo diga?. No la mereces, tú la haces sufrir. Y yo… yo jamás hubiera permitido que derrame una sola lágrima.

- Gary- Brock lo miró con sorpresa.

- ¡No te hagas el que no lo sabías, Brock!. Sé que estabas muy consciente. Todos lo estaban- dijo el investigador con cierta irritación.

Ash se giró a su mejor amigo, la aseveración de que Brock también estuviera al tanto, y por consiguiente no le hubiera dicho nada, suponía una traición aún mayor.

- ¿Brock?

- ¡No me mires así! ¡No tenía porque andar ventilando sentimientos ajenos!- replicó el criador desligándose por completo de la culpa -Yo siempre quise lo mejor para Misty tanto como tú, y durante tu ausencia ¿realmente creías que eras el único que sufría por ella? Nunca demostré mi apoyo abiertamente por él, si eso te consuela- ahora fue el turno de Gary de resoplar furiosamente -Creo que ganó el mejor.

- No sabia que conseguir el amor de Mist fuera un trofeo que alguien tuviera que ganar.

- No sé que tanto te quejas, no te importó que estuviera conmigo para empezar a coquetear con ella descaradamente…

- ¡Gary!

- Si hubiera querido jugar sucio ¿crees que algo tan insignificante como el que tú estés en medio me hubiera importado?

- ¡Oigan, oigan! ¡No nos desviemos del tema!- Brock intervino antes de que los otros dos jóvenes se desquitaran entre si. La verdad era que a Ash no le faltaban ganas de lanzarse de bruces sobre el investigador pokémon y molerlo a palos -Recuerden que estamos aquí para otra cosa, y porque tú nos pediste ayuda.

- Es cierto- Ash volvió sobre sus pasos intentando tranquilizarse y se sentó en una silla -¿Qué se supone que haga ahora?

- Enfrentar lo que se venga. No puede ser tan complicado…- Gary sugirió en un intento de ser amigable. Pero el joven en cuestión lo fulminó con su mirada.

- Es verdad, Ash ¿Qué consecuencia puede traer el que no te hayas presentado a una entrevista?

- Ella dijo que tenía una fotografía de cuando Mist y yo fuimos a cenar a Viridian…

- ¿Y te consta?

- Realmente no, pero ¿Qué tal si la foto es real?

- ¿Y que tal si no lo es?. Estás aquí preocupándote por algo que a mi entender es inverosímil.

- Me encantaría tener tu confianza Brock.

- Sabes cuan embusteros son los periodistas de espectáculos. Hiciste bien en no acudir a esa cita, seguramente esa mujer te extorsionaría sin misericordia.

- Entonces ¿Qué debería hacer a continuación?

- Nada.

- ¿Nada?

- Si decides hacer algo al respecto estarías dándole la razón a ese cúmulo de buitres. Lo mejor que puedes hacer es hablar con tu representante, o Lance y explicarle lo que ha pasado para que te asesoren.

- Yo no creo que sea necesario hacer eso, vamos ¿Qué tan cierto es que tengan una foto de ustedes? Y si de verdad la tienen, ¿Qué mal mayor puede acarrear?

Ash miró al joven de cabello castaño con ojos entornados. No quería darle la razón, pero debía reconocer que no podía estar más correcto.

Quizás sí, estaba haciendo una tragedia de algo inadmisible. Se bebió el café frío, y se encogió de hombros antes de relajarse por completo.

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- Bien Misty, intenta seguir la luz de mi linterna…

- Doctor ¿Qué no le ha pedido hacer eso como una docena de veces?

- Tengo que estar completamente seguro señorita Waterflower- le dirigió una fea mirada de acusación a Daisy antes de volver con su paciente -Ahora Misty dime las letras que ves en el panel de ahí.

- W, V, Y, X, E, M, O, P…- hizo una pausa y se giró al facultativo que seguía frente a ella, esta vez viéndola con el ceño semi fruncido -¿Ocurre algo?

- Dime otra vez como fue- paseó los dedos por la cabeza pelirroja, palpando diferentes lugares de su anatomía y esperando tener alguna reacción de la joven.

- Hoy en la mañana desperté como de costumbre, y me di cuenta que apenas abrí los ojos podía ver- murmuró con una sonrisa cansada -Pasaron varios segundos hasta que finalmente me di cuenta que había recobrado la vista. En algún punto me pareció tan común…

- ¿Sufriste alguna jaqueca, alguna molestia fuera de lo normal?

- Para nada.

- ¡No mientas! Tuviste un mareo- la rubia intervino cruzada de brazos.

El medico alzó una ceja en dirección a su paciente -¿Es cierto eso? ¿Tuviste otro cuadro similar?

- Ya le dije que no, y mi hermana exagera- Misty miró al doctor, y quizás había olvidado el poder avasallante que tenían sus pupilas color agua, pues el hombre retrayéndose se sentó en una esquina del escritorio. Para mala suerte de la muchacha, llevaban toda la mañana y parte de la tarde en el hospital, y el oftalmólogo había ordenado toda clase de estudios: análisis, radiografías, resonancias, y había realizado los ejercicios visuales una y otra vez fastidiándola y aburriéndola -¿Cuánto más tengo que estar aquí?- prosiguió en un susurro ahora dirigiéndose a la rubia, quien parecía ser la única que tenía el consentimiento de acompañarla.

- Solo esperamos los resultados de la tomografía y ya podrás marcharte, pero espero entiendas que si bien estábamos esperando que sucediera esto, queda mucho por investigar, y tú debes ser una buena paciente- replicó el médico.

Misty asintió con un suspiro. Estaba sentada en una camilla y vestía una larga bata azul de algodón, la cual le habían facilitado ante la considerable cantidad de estudios que debía hacerse. Con ironía pensó que debió guardar dentro suyo los detalles. Estar todo el día -o toda la mañana- dentro del hospital era aburrido y desgastante.

Alguien tocó la puerta, y una enfermera entró portando varios sobres de color marrón los cuales fueron entregados al facultativo, quien sin perder tiempo procedió a abrirlos. Misty contuvo el aliento en tanto el silencio se extendía agónicamente, sus ojos aguamarina se conectaron con los preocupados ojos de su hermana mayor.

- Los análisis dieron bien, igual que todo lo demás -comentó este con voz seria -Sin embargo voy a pedirte que vengas a control una vez por semana. Hay algo en la tomografía que me inquieta.

- ¿Qué quiere decir?

- Oh, no es algo serio. Solo unos valores que están ligeramente alterados.

- Entonces…

- Puedes vestirte, te espero en el consultorio antes de que te vayas- dicho aquello el doctor se alejó por una puerta lateral dejando a las dos hermanas en silencio.

Daisy se acercó a ofrecerle la ropa a la más joven quien la esperaba con expresión interrogante.

- ¿Qué opinas?

- Él solo quiere descartar traumas, por eso pidió que te realizaran tantos estudios- dejó las prendas junto a la pelirroja en la camilla -Aunque haya sido aburrido y tedioso, ahora sabemos que podemos ir a casa tranquilamente.

Misty la miró fijo -¿Podemos ir a casa tranquilamente?

- Por supuesto, o es que acaso ¿te duele algo?

- No, pero…

- Creo que finalmente estás entrando en razón y acabas de asimilar que finalmente luego de año y medio has recuperado la vista, aunque tienes miedo de volver a perderla.

- Es lo que ocurrió la última vez cuando ustedes no me creyeron.

- No es que no te creímos, el doctor dijo que…

- ¿Y que cambia ahora? ¿Qué es lo diferente?

Daisy sonrió con cansancio, apoyó las manos en los hombros delgados de su hermana menor -Puedo ver que es verdad. Me ves.

Misty asintió soltando un suspiro -Quizás deba dejar de pensarlo tanto y dejarlo ser.

- Tal vez. Como que ahora mientras te vistes, iré a decirles a las muchachas que en unos minutos más estaremos listas para partir.

La joven pelirroja asintió, espero que la rubia saliera de la pequeña habitación y procedió a quitarse la bata, para ponerse el sweater y sus leggins.

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Daisy se dirigió por el pasillo buscando al resto de sus hermanas. Ambas estaban alojadas en unos sendos sillones dispuestos al público cerca de una ventana en la planta alta. Lily jugaba con su celular, y Violet con expresión seria ojeaba una revista vieja.

- Muchachas- ambas levantaron la vista al unísono al reconocer la voz de la mayor -En unos minutos más podemos ir a casa.

- ¿Cómo está Misty?

- ¿Qué le dijeron?

Daisy sonrió y haciéndoles un gesto procedió a sentarse entre ellas, soltando un suspiro de alivio -Creo que ese doctor le mandó a hacer todos los estudios médicos que existen para descartar posibles secuelas. Él dijo que ella está bien, que debe regresar a control una vez por semana para hacerle un seguimiento.

Lily apoyó la cabeza en el hombro de la rubia -Eso es genial Days, tardaban tanto que ya estaba empezando a preocuparme.

- Nosotras también lo estábamos, pero cuando el doctor revisó la última tomografía afirmó que todo estaba en orden. Dejé que Misty se vistiera mientras salía a avisarles.

- ¡Como que, esto es maravilloso! Mist volverá a ser como antes y recuperará su vida normal, se pondrá al frente del gimnasio y del entrenamiento de nuestros pokemon, aunque podríamos aprovechar y tomarnos unas pequeñas vacaciones en familia antes de que eso ocurra, ¿verdad? ¿No es una excelente idea? Merecemos un tiempo de calidad con nuestra hermanita, y demostrar que los lazos han sido fuertes a través de este tiempo. Hemos atravesado con entereza esta tormenta, merecemos un mínimo descanso…

- ¿Entonces han decidido lo que van a hacer?

La seria voz de Violet hizo que las otras dos la vieran con interrogación.

- ¿Sobre que?

- ¿Qué le dirán a ese impostor?. Fue su idea montar todo este teatro, yo aquí me lavo las manos y dejo que ustedes se hagan cargo de todo.

- ¡Violet te desconozco! Es de nuestra hermana bebé de quien estamos hablando.

- Y alguien se lo tiene que decir a Ash, Days, ella tiene razón- Lily se mordió el labio soltando un suspiro -Creo que Misty es la indicada de decírselo, nosotras no debemos interferir.

- ¿Qué es lo que tengo que decir y a quien?

Las tres se sobresaltaron al oír esa voz intrusa. Misty estaba frente a ellas con las manos tras la espalda, viéndolas con interrogación.

- ¿El doctor ya te ha dado de alta?

- Si Daisy ¿Pero porque estaban hablando de mi?

- Creo que primero podrías saludar a tu hermana a quien no has visto aún ¿verdad?- Violet echó algo de paños fríos al preguntar con voz petulante dirigiendo su atención a la mas joven, quien de inmediato giró su cara en reconocimiento hacia ella.

- ¡Violet! -exclamó esta con verdadera ilusión saltándole encima a la joven de cabello azul y colgándose literalmente de su cuello -¡Te ves tan guapa, mírate!

Los cambios a simple vista sin duda eran muy evidentes. Tenía el cabello más largo, y en altura casi igualaba a Daisy. Estaba algo seria y no era algo que tuviera que aludir a su maquillaje elegante ni a su ropa distinguida, sello inconfundible de las hermanas Waterflower, era algo más. Algo que estaba en sus ojos color rubí.

- ¿Entonces que te dijo el doctor?

- Me dio el alta a regañadientes, al parecer a último momento se le había ocurrido que podría quedarme en observación por veinticuatro horas más, pero yo le insistí diciendo que tenía tres hermanas sensacionales que velarían por mí.

- … Sabes que eso es cierto…

- Le insistí tanto que cambió de opinión.

- ¿Qué más te dijo?

- Me recetó reposo, analgésicos, y que en la primera semana evitara las tareas del gimnasio…

- Lo supuse, también debió darte una dieta liviana.

- ¿Qué comes que adivinas Lily?- Misty rió -Son puras tonterías, me siento de maravilla.

- Sabía que dirías eso, como que, con nosotras cumplirás todo al pie de la letra.

- No permitiremos que te estreses.

- Ni que sufras una recaída.

Misty las recorrió con la vista una a una. Genuinamente se preocupaban por ella y eso la enterneció. Cubrió a las tres en un abrazo -Gracias chicas, las adoro.

La respuesta fue un cúmulo de risitas renuentes y escépticas.

- Entonces ¿Qué era lo que decían? Hablaban de mí, de que tenía que decirle algo a alguien ¿a quien?

Notó que se veían entre si con cierta duda, Violet tomó la palabra expresándose con un suave acento.

- Nos referíamos a tu novio, Mist. Creo que debes decirle que ya recuperaste la vista. Imagino que mueres por conocerlo.

- Ya lo conozco, de ese modo especial en que una mujer debe conocer a un hombre…- respondió sonrojándose para desmayo de sus hermanas -Y además no es tan solo mi novio…- enseñó el anillo para horror y deleite de sus espectadoras- Es mi prometido.

- ¡Te lo propuso!- Lily fue la primera y la única en abrazarla alborozada - ¡Es genial!

Daisy se masajeó las sienes, y Violet se dejó caer en el asiente, su rostro pálido como la nieve.

- ¿No van a felicitarme?

- Aceptaste casarte con él…

- Aún no me lo propuso debidamente.

- ¿Entonces que vas a hacer? Aceptarás y le dirás que… finalmente puedes conocerlo.

Misty sonrió de lado -No le diré nada, dejaré que sea una sorpresa. Estoy segura de que aunque sea un monstruo estaré completamente enamorada de él.

- ¿Estas segura?- Violet le preguntó alzando una ceja.

- Completamente, quiero que sea una sorpresa. Deseo sorprenderlo.

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Daisy manejaba el vehiculo familiar, a su lado iba Violet mortalmente en silencio, con el ceño fruncido y cara de pocos amigos. Misty iba en el asiento trasero con Lily quien no cesaba de parlotear y enseñarle lo que para ella había cambiado la ciudad en todo ese tiempo. De tanto en tanto Daisy desviaba los ojos hacia la joven pelirroja y se mordía los labios, luego espiaba a Violet y su expresión se tornaba más nerviosa y fruncía el ceño con preocupación.

- No ha cambiado tanto como creí- Misty decía refiriéndose a la fachada de algunos edificios que eran patrimonio de la Cerulean, y se conservaban casi intactos.

- Es cierto eso no cambió, pero hay algunos edificios nuevos, y muchas tiendas exclusivas en el centro comercial…

Violet soltó un suspiro al oír las tonterías que Lily platicaba, se puso de perfil para observar la ventana, cuando un anuncio en una cartelera pequeña a un lateral de la calle le llamó la atención: era una fotografía de calidad baja, y quizás no era eso lo que despertó su curiosidad sino lo que representaba. Se trataba de la publicidad de una importante revista de chimentos, y la primera plana escupía una primicia; una pareja haciéndose arrumacos ajenos a quien había tomado la deficiente imagen. Llamaba la atención de ella su exuberante cabello rojo, y el rostro apuesto de él.

A Violet no le quedó dudas de quien se trataban y se quedó muda rogando que fuera la única que hubiera reparado en eso. Pero al parecer Lily también había sido testigo de la propaganda pues se había quedado sin habla, para después empezar a parlotear a toda velocidad.

- ¡Oh mira esa casa! ¿Cómo que, te acuerdas de tu amiga Rosemary? Fue tu compañera durante el Kinder, aún vive ahí con sus padres. De… todas formas no creo que lo recuerdes, eras muy pequeña. ¿Y esa otra? Es la de un fan tuyo, ese que siempre te traía chocolates hace un par de años, y allí junto…- sin duda Lily mantenía la atención de la pelirroja en la vereda opuesta a la que se alzaban los carteles de la publicidad ubicados estratégicamente a un lado de la carretera.

- Si recuerdo Lil, no soy una vieja decrepita sin memoria- reía la aludida, algo impresionada de que su hermana supiera tantos detalles de la gente de su vecindario.

Daisy le hizo la muda pregunta a Violet del porque de su silencio repentino, y le bastó un solo gesto de la mencionada para entender su mutis, y el cacareo excesivo de Lily. La publicidad se encontraba justo a un lado del semáforo en el que se habían detenido, y pese a la mala calidad de la imagen podría reconocer a leguas de quienes se trataban. Sintió recelo y cierto pudor, para ella Misty siempre sería su hermanita bebé; esa niña testaruda y valiente que desafiaba las reglas con tal de cometer su cometido, que en los años venideros negó a diestra y siniestra cualquier tipo de relación con Ash Ketchum, pese a que era claro como el agua que se moría por él.

Ahora verla en una imagen que detallaba una situación íntima -como la de cualquier desconocido por la calle- dejaba en manifiesto que Misty había crecido y se había convertido en toda una mujer.

No le importó apretar el acelerador con fuerza, pasando la luz roja y rogando que esas odiosas publicidades desaparecieran conforme fuera acercándose a su hogar. Suerte tuvo de que ningún vehiculo le saliera de la intercesión de calles, sin dudas esa sería otra historia.

- ¡Oye pasaste una luz roja!

- ¿De verdad? no me di cuenta.

Aumentó la velocidad conforme tomaba un atajo, quizás algo más largo, pero seguro a su entender que las guiaría directo a su casa.

- Solo espero que no hayan empapelado el gimnasio con esas imágenes…- farfulló Violet en un susurro que a Daisy le erizó los cabellos de la nuca y obligó a que sus hermosos ojos aguamarina similares a los de Misty se abrieran aterrados. Miró a su hermana con espanto y no supo que decir, pero fue evidente que compartía su línea de pensamiento.

- ¿Cuándo llegaremos?- Misty exclamó desde el fondo, algo aturdida del incesante parloteo de Lily- Noto que Daisy nos está haciendo dar una especie de tour por la ciudad.

- Es para que recuerdes todo con exactitud.

- Bien, ya que tienen tantas ganas de pasear, me dormiré una pequeña siesta en lo que llegamos a casa.

- Me parece perfecto- canturreó Lily con una risita.

- ¿Qué acaso no dormiste bien en casa de tu novio Mist?

- Eso, Daisy, no es de tu incumbencia- e ignorando a sus hermanas, se ovilló en el asiento y cerrando los ojos, dejó que las revoluciones de su cuerpo se aquietaran. Y como si la orden hubiese sido oída, un manto de tranquilidad se extendió sobre ella y a los pocos segundos se quedó profundamente dormida.

Los segundos se hicieron eternos dentro del automóvil en tanto las tres hermanas restantes parecían contener la respiración.

- ¿Vieron eso?-

- ¡Claro que lo vimos!

- ¿Por eso casi nos matas Daisy?

- ¿Qué querías que hiciera Lil? Si me detenía ella encontraría la imagen y…

- No se hubiera reconocido…

- Ella no es tonta, hubiera reconocido a Ash.

- ¡Exageras Violet!

- No exagero, hay cosas que no se olvidan. ¡Encima yo salvándole el pellejo a ese imbecil!

- Porque en el fondo lo quieres…

- Sí, lo quieres.

- No sean ilusas, no sé si se han dado cuenta pero el momento que hemos temido en todo este tiempo está a punto de hacerse real y… Misty va a odiarnos. De veras. Lo más probable es que luego de todo esto, ella decida irse.

- No dramatices Vi, eso no pasará. Mist entenderá.

- No digo que no lo entienda, pero quedará tan resentida que ya no querrá saber nada de nosotras. ¿Cómo actuarías tú en su lugar Daisy?

Hubo un momentáneo lapso de silencio en tanto la aludida consideraba que responder. Solo soltó un quejido leve.

- Tienes razón ¡Diablos! ¿Por qué hicimos algo como eso?

- Debemos poner a Ash sobre aviso…

- Yo lo haré, pese a que no me agrade, no dejaré que pase por una humillación semejante.

- Sabía que no podías odiarlo Vi, en el fondo sé que lo aprecias.

La aludida escondió una sonrisa sarcástica, y se dedicó a observar el resto del paisaje en tanto las dos restantes seguían cuchicheando alegremente.

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- ¡Waw!

Misty caminaba maravillada dentro del gimnasio, una sonrisa enorme pintada en sus labios.

- No ha cambiado mucho, pero se ve tan diferente. Aunque el aroma que lo distingue se mantiene igual.

Siguió su camino hacia el área de batallas, donde la enorme masa de agua artificial la esperaba. Se detuvo con cierta aprensión.

- Lo recuerdas ¿verdad?- Daisy estaba detrás de ella y la sujetó por los hombros confortándola.

- Es muy diferente entrar a la piscina usando el tacto, que ver todo esto en tiempo real.

- ¿Te da miedo?

- No sé si es miedo- se giró a verla -Es desconfianza. Me sentía más segura cuando no podía verla, me sorprende haber nadado de lado a lado en la piscina mientras estuve ciega. Ahora no sé si podría hacerlo…- soltó una risita.

- Debes atribuírselo a tu novio Mist- le apretó con suavidad los hombros.

- Sí, lo sé. Quizás deba llamarlo ¿verdad?

- Creo que es lo correcto.

- Además dejamos a Growlithe allí…

Sin decir otra palabra, salió del área de batallas, cruzó la sala que actuaba a modo de recibidor y entró al despacho donde sabían que dejaban el videoteléfono y demás objetos como las medallas, lejos de la vista de retadores.

Marcó el número sin chistar, no dándose cuenta que estaba llamando a la mismísima oficina de la Liga Pokémon.

- Buenas tardes, se ha comunicado con la sede de la Liga Pokémon en Kanto ¿Con que teléfono interno desea hablar?

Misty se quedó muda no sabiendo que decir, desconocía la voz femenina que estaba hablándole del otro lado.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

- ¿Qué ocurre Rebeca?

- Alguien está en la línea señor Lance y no me contesta.

- A ver, déjame intentar a mí ¿Hola? ¿Con quien desea hablar?

Esa voz conocida hizo que finalmente ella saliera del estupor, se apresuró replicar -¡Lance, soy Misty! La lider del gimnasio de ciudad Cerulean…

- Misty pequeña, hace mucho tiempo que no sabía de ti. Jamás acudes a socializar con nosotros. Espero no pienses que somos unos viejos decrépitos…

Ella rió -Claro que no Lance, muy pronto me tendrás por allí. Ahora estoy tomándome unas… vacaciones, pero ya volveré a la labor.

- Eso espero, se necesitan líderes como tú para enseñarle a tantos niñatos.

- Mis hermanas también han estado al frente, creo que podrían servirte de ayuda.

- Tú eres la oficial, todo el mundo solía pelearse por medirse contigo ¿lo recuerdas?

- Que buenas épocas…- dijo en un suspiro.

- Ahora bien señorita Waterflower ¿a que debo el honor de su llamada?

- Oh si, cierto. Deseo hablar con Alan W.

- ¿Quién?

Ella titubeó -Es el asistente del maestro Ketchum…

- ¿Ash tiene un asistente? ¡Vaya no sabía!

- En realidad es su orientador…

- ¡Me tomaste por sorpresa Misty! No sabía que existía tal cosa, pero supongo que así será. Ese crío tiene a todos aquí comiendo de su mano y hace y deshace a su conveniencia. Viene a trabajar cuando se le antoja, pero su desempeño es tan intachable que no puedo negarle nada. Ya te comunico con su oficina…

- Pero Lance…

Se oyó un corte de la línea y luego el tono que indicaba que el teléfono estaba llamando nuevamente. Sonó tres veces hasta que alguien del otro lado contestó.

- ¿Diga?- sonó una voz masculina con acento rudo.

- ¿Alan?

Hubo una pausa en la que pareció que la línea se había caído, pues no se oía absolutamente nada, y ya iba a colgar cuando se escuchó de nuevo la voz con acento tímido.

- ¿Preciosa eres tú?

Ella suspiró audiblemente - Alan ¿Qué demonios hacías?

- Lo siento Mist, no te había reconocido.

- ¿Pues cuantas novias tienes?- soltó una risita y se giró al menú del videoteléfono observando con un suspiro que el receptor había elegido 'solo audio' se dijo que no debía comer ansias y que en cualquier otra ocasión podría conocer a su novio. Aunque hubiera sido lindo descubrir por primera vez ese rostro que sus manos conocían a la perfección. Recordó ese momento fugaz cuando entre brumas lo veía vestirse a un lado de su cama, su espalda ancha y atlética, así como los cortos cabellos azabaches, y como su cuerpo emanaba esa colonia a sándalo y canela.

- ¡Mist estoy hablándote!

- Lo siento- rió nerviosa -¿Me decías?

- Decía que cuantas novias crees que tengo, ¡si solo tengo una! Y es la más hermosa del mundo, y de la cual espero acepte pasar el resto de su vida a mi lado…

Eso hizo que se sonrojara y que con ojos soñadores mirara la alianza sencilla en su dedo anular -¿Eso significa lo que creo?

- Es que cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que ese resto de tu vida comience lo antes posible. (*)

- ¡Por Arceus! ¿Cómo puedes decir cosas como esa…?- se tocó las mejillas enrojecidas notando que con unas simples palabras él había logrado ruborizarla como cuando recién se conocieron.

- La culpa es tuya por tener exactamente todo lo que me gusta de una persona. (**)

- ¡Y-ya basta! No puedes estar hablando en serio, deberíamos esperar.

- ¿Por qué esperar? Desde que te conozco mi día se divide en dos partes: dieciséis horas pensando en ti y ocho horas soñando contigo (***)- oyó que ella soltaba un gritito afectado y prosiguió seriamente -Es lo que siento cuando estamos juntos ¿Por qué esperar más?

- No estoy lista…

- Tampoco yo, ¿y? Nos tenemos uno al otro para aprender.

- Es una locura.

- Ya deja de poner excusas y dime la verdad ¿me amas?

- Por supuesto que te amo…

- Entonces no necesito más, oficialmente muy pronto me pertenecerás, y eso es todo lo que necesito saber.

- Ya deja de decir esas cosas en un lugar público.

- ¿Por qué?

- Me apenas.

- Que importa, que todos sepan cuanto te extraño…

- Eres un embustero ¡Basta!

- Claro que no, te incomoda que diga la verdad. Y es lo que continuaré haciendo. Te extraño, no tienes idea de cuanto. Ya quiero volver a casa para secuestrarte otro par de semanas…

Misty volvió a reír tocándose los labios temblorosos y recordando porque le había telefoneado -En realidad por eso te llamaba.

- ¿Ocurrió algo? ¿Vas a secuestrarme tú a mí?

Se detuvo riendo y mordiéndose la lengua pues estuvo a punto de exteriorizar en palabras su afán de contarle la grandiosa novedad. Pero quería sorprenderlo.

- No, es que ya estoy en el gimnasio.

- ¿Esas brujas fueron por ti?

- No hables así de mis hermanas…- oyó que era el turno de él de soltar una risotada irónica -Quería pedirte un favor Al.

- Tú dirás…

- Growlithe se quedó en tu casa ¿serías capaz de traerlo aquí al gimnasio? ¿Por favor?

- ¡Diablos preciosa! Terminaré por creer que soy el chofer estrella de ese animalejo.

- No digas eso, Growlithe te adora, y sé que tú también.

- Ok, veo que no me queda otra alternativa ¿Y que recibiré a cambio de llevarte a ese bicho?- preguntó con acento seductor.

Misty le siguió el juego suspirando y aquietando aún más su voz agregó -No sé, quizás pueda darte una sorpresa.

- Poder decirle a todos que estamos juntos y me perteneces es suficiente para mí.

- Alan debo colgar, hay otra llamada entrante.

- Está bien Mist, te amo.

- Yo también te amo, y te espero. Adiós.

- Nos vemos hermosa, piensa en mí…

Misty soltó otra risita antes de colgar. Sus mejillas estaban al rojo vivo y se sentía llena de adrenalina. Su charla con él la había afectado sobremanera, pero Alan era así; una caja de sorpresas. Que la desarmaba con sus frases románticas y piropos intencionados. Soltó un suspiro para apaciguar la marea de sus emociones, y salió de la habitación. De repente le había entrado apetito.

- ¿Cómo que, hablaste con él?- Daisy estaba en la cocina leyendo el periódico y tenía una sonrisa sutil pintada en los labios.

Misty tomó una manzana de la nevera y sentándose junto a ella en la mesa procedió a devorarla, tras asentir a su pregunta.

- Quedó en que me traería a Growlithe, hoy con todo el apuro de ir al hospital nos olvidamos de él…

- No es que nos olvidamos, Mist. No podíamos entrar al hospital con ese pokémon. ya sabes lo grande e inquieto que es.

- Ya sé, por eso le pedí a Al que me lo trajera.

- Me parece bien…- Daisy no supo si preguntar lo que le carcomía la garganta, observó a su hermana pequeña que ajena a ella seguía degustando la manzana. De pronto se incorporó y se desperezó, entonces supo que debía de quedarse con la duda.

- Voy a mi habitación. Muero por ver como está todo…

- Ve a descansar, te llamaré a la hora de la cena.

- Gracias Days- sonrió genuinamente a la rubia, y tras arrojar las sobras de la manzana a la basura, salió de la cocina rumbo a su habitación.

Subió las escaleras pasando los dedos por la baranda reconociendo todo a su tacto. Caminó los pasos que sabía de memoria hasta detenerse ante una puerta. Su puerta.

Abrió sin preámbulo notando el sol invernal que bañaba todo el interior gracias a la ventana ubicada frente a su cama de dosel. La cual pareció llamarla mágicamente, y ella de un salto se arrojó sobre esta, abrazando un pequeño almohadón celeste se dispuso a mirar por la ventana el cielo de media tarde.

Cumplió ese ritual a raja tabla y sonrió. La última vez que viera por esa abertura en la pared lloraba las desdichas de un amor adolescente no correspondido, ahora mirando hacia fuera se permitía recrear los recuerdos de su nuevo amor, sus besos, sus caricias tan llenas de respeto.

Enterró la cara en el almohadón y sepultó una risita. Según Alan muy pronto dejaría de ser una muchacha soltera para ser una señora. Su esposa.

Esposa… que extraño sonaba eso.

Sin embargo algo en su interior se agitó, como cuando uno va a tener una corazonada, o un presagio. Pero Misty estaba cansada, finalmente todo lo ocurrido en el día pudo con ella, y antes de proponérselo se hallaba profundamente dormida.

El débil ritmo de su respiración ponía en manifiesto cuan delicioso era su sueño.

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La mañana siguiente había sido una especie de caos. Las tres hermanas restantes parecían presas de un ataque de histeria y no la dejaron salir a la calle. Misty quería recorrer a pie los lugares que conocía encontrándose con la negativa absoluta de sus hermanas.

No pidió explicación del porque, aunque si hubiera puesto un poco de atención habría descubierto que Lily salía y entraba del gimnasio y cada vez lo hacía con más bolsas las que desechaba en el container de basura ubicado en la entrada. Daisy andaba nerviosa y tampoco le permitía ver la televisión aduciendo que la antena satelital se había averiado tras la última tormenta, y aún esperaban que fueran a arreglarla.

Violet parecía ser la única que no se había vuelto totalmente loca, la entretuvo en la cocina contándole anécdotas de cuando ella estaba ciega.

Luego del almuerzo liviano -órdenes de su doctor- se sentó en el sillón de la sala a leer un libro que había extraído de la habitación de Lily. En su vida la pelirosada había sido amante de la literatura romántica, pero al parecer algunas cosas cambiaban. Así que se arrellanó en el silloncito de tres cuerpos, se cubrió con una preciosa manta navaja que no sabía de donde había salido y abrió el volumen dispuesta a pasar el resto del día sumergida en la lectura.

Quizás fue el cansancio del día anterior, o los analgésicos que le habían recetado el cual tomaba puntualmente al despuntar y morir el día, o quizás porque se hallaba ante un severo caso de estrés. Lo cierto fue que a la quinta o sexta página la flojera hizo presa de ella, y dejó caer el libro a un lado al igual que sus parpados, y se quedó con los ojos cerrados sin mayor preocupación que la de descansar.

Y tal vez debió oír la puerta principal que se abría y se cerraba a la distancia…

O los pasos que hicieron eco por el pasillo…

Al igual que el suave aroma a canela que le cosquilleó la nariz…

Y luego esos labios familiares que le rozaron la mejilla con ternura para luego seguir el recorrido hasta sus labios ansiosos.

El beso fue tan real, tan delicioso, que Misty se apresuró a abrir los párpados para -finalmente- verlo.

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Nota:

¡Feliz año nuevo gente!

Luego de casi un año de ausencia este fic ha resucitado. La verdad quería que este fic haya estado para Navidad como le prometí a alguien, pero uno propone y Dios dispone… El calor excesivo que hizo aquí en Argentina, sumado a varios problemas laborales, anímicos y demás aplazó que tuviera este fic online para el veinticinco de Diciembre. Pero bueno una semana y más después aquí esta!

Quiero dedicarle este capitulo a Belen como una especie de regalo de cumpleaños (me pondré a cuenta pronto! Lo prometo!) Gracias por regalarnos tu talento Bel! Eres una genia andante :D y mí te admira haaarto! (cuando sea grande quiero ser como tú! xD)

Respecto al fic, ahora puedo decir que oficialmente quedan siete capítulos para acabar la historia, roguemos sea este año. De verdad así lo deseo, tengo tantos proyectos online que no doy abasto con todos.


(*) (**) (***) son frases tomadas del 'Mensaje de los viernes' de Dante Gebel, a quien tenga curiosidad pues dese una vuelta. Puedo decir que es lo más cursi que he leído en mi vida xD


Próximos temas a desarrollar: 17- Falling Leaves/Hojas que caen y 20- A bit of colour/ Un poco de color.

Nos vemos pronto espero!

Sumi Chan

Pd_ Y Andy Elric aquí está mi paga, tarde pero seguro. La intención es lo que cuenta verdad? xD