Esta es una traducción de Completing Temperance Brennan de la fabulosa Dream4aSleepyZombie .

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Parker tiene doce en esta historia. Disfrútenla!

Gracias a Massycb por "betear" el capítulo.


Capítulo 13

El día había sido demasiado largo; Booth y Brennan estaban sentados al frente del cuarto de conferencia esperando. Huesos volteó a ver a Booth con las cejas levantadas.

-En serio, Booth, ¿estos son los más brillantes de la Academia?

Booth se rió.

-Sip, han de tener bajas expectativas este año.

Ella se veía poco impresionada mientras los demás discutían técnicas de comunicación básicas.

-Booth, tengo mejores cosas que hacer y en verdad quisiera regresar con Molly.

Booth asintió, sabía que el día anterior había sido difícil para su compañera; Molly había llorado por horas después de que habían pasado a recogerla. La niña había pensado que la habían dejado. De acuerdo al supervisor de la guardería, se había sentado sola en la ventana esperando y llorando por las tres horas que había estado ahí. Ese día Brennan la había dejado en el laboratorio con Angela y Cam, esperando que se sintiera más cómoda.

-Sí…

Él levantó la mirada a los ojos de ella y asintió, dándole las llaves.

-Vete, te llamaré cuando acabe aquí, ¿pasas por mí?

Ella le sonrió.

-¿Estás seguro?

Booth asintió.

-Ve a estar con ella, dile que la quiero.

-Gracias.

Brennan sonrió de nuevo y guardó sus cosas en su bolsa a lo que la clase volteó a verla mientras ella cruzaba el pasillo rodeado de escritorios y sillas hacia la puerta.

-Idiotas.

Lo susurró lo suficientemente alto como para que todos la oyeran y Booth sonrió ante los rostros insultados antes de ponerse de pie una vez que la puerta se cerrara.

-Ella tiene razón, todos son unos idiotas.

Paseó su mirada por el cuarto, sobre todos los rostros silenciosos.

-¿Cómo esperan tener una relación exitosa con su compañero, si ni siquiera se pueden llevar bien?

Los observó, esperando una respuesta pero sacudió la cabeza ante su silencio.

-Mi compañera es una niña, ¿cómo voy a atrapar al criminal si me tengo que estar preocupando por si se rompe una uña?

Booth vio con desaprobación al joven hombre de la tercera fila.

-Mira, amigo, en primera… ten algo de respeto por tu compañera, sí, es una mujer, pero pasó por el mismo programa de entrenamiento que tú. En segunda, he tenido cuatro compañeros, tres hombres y ninguno fue la mitad de lo que es mi compañera ahora.

-Sí, bueno, a mí tampoco me molestaría estar con tu compañera todo el día.

Booth se puso de pie y caminó hacia la última fila, poniendo las manos en el escritorio del que habló.

-¿Quisieras repetir eso?

El rubio pareció encogerse.

-N…no, señor. Lo siento, señor.

Booth encaró al cuarto de nuevo.

-He estado con mi compañera por seis años. Es mi mejor amiga, puedo hablar con ella de lo que sea y cuando hay problemas, sé que puedo confiar en ella para apoyarme. Sé que está detrás de mí sin importar la situación, compartimos las decisiones que tomamos porque confiamos en el otro, somos honestos el uno con el otro. Si estamos en el campo, sé que me cubrirá la espalda.

Una mujer en la primera fila levantó la mano y esperó a que le dieran la palabra.

-¿Sí?

-¿Cómo consiguieron la relación de trabajo que tienen? Digo, no es exactamente común que un agente del FBI con su historial sea asignado a un científico para que trabajen juntos.

Booth oyó el desdén en la voz de la agente y se sentó con una sonrisa.

-Huesos y yo no nos llevábamos bien al principio, pero no era mi compañera, era una consultante con el FBI. No tenía ni idea de lo que hacía, ni idea de cómo hacía lo que afirmaba poder hacer, pero rápidamente aprendí que era brillante.

Levantó la mirada para ver que tenía la atención de todos.

-Entró a la oficina un día y me sorprendió con sus descubrimientos…

Sonrió ante el recuerdo de la prueba que le había hecho para juzgar su habilidad.

-Después de eso, mi respeto por ella creció. Ella no tenía miedo de desafiarme y si pensaba que yo estaba equivocado, no dudaba en hacérmelo saber; discutíamos de todo y aún lo hacemos pero eso no minimiza el respeto. Aprendimos de nuestras diferencias y las usamos para mejorar; llegamos a conocernos…

Escaneó el cuarto, haciendo contacto visual con cada recluta.

-Me salvó incontables veces y yo la he salvado, porque cuando las cosas se ponían difíciles sobrevivíamos juntos. Tu compañero es tu compañero, sin ellos, estás muerto.

Todos escuchaban en silencio.

-Nos volvimos compañeros después de que ella me chantajeó, no ayudaría al FBI a menos que yo la llevara al campo conmigo, le diera acceso total a las escenas del crimen y enviara toda la evidencia a su laboratorio.

-¿Entonces la arrestó?

Booth frunció el ceño hacia la pelirroja en el centro del cuarto.

-¿Por qué la arrestaría?

-Chantajear a un oficial federal es contra la ley, señor

Booth sonrió.

-Ella es la mejor antropóloga forense del mundo, la necesitábamos para ayudarnos con nuestros casos sin resolver y ella lo sabía. Uso eso y funcionó, no tuve opción, se volvió mi compañera y honestamente es la mejor cosa que me pudo haber pasado. Tenemos el mejor record de casos resueltos en la historia del FBI y no podría haber conseguido eso sin ella.

Booth en verdad creía en todo lo que había dicho, el día en que Temperance Brennan entró a su vida y la puso de cabeza fue el mejor día de su vida y nunca se arrepentiría de ello.

-Así que lo que quiero que hagan, es que sienten con su compañero y le hablen de ustedes, de sus creencias, sus sueños, cuéntenles lo que esperan de la vida. Hablen, lleguen a conocer a la persona que los va a apoyar en una situación crítica, porque un día puede que sean lo único que los separa de la muerte.

El grupo empezó a hablar, cayendo en camaradería después del discurso de Booth. Booth levantó su celular y tecleó.

Estoy listo cuando tú lo estés. B xxx

Momentos después, llegó la respuesta.

Llegaremos pronto. B xxx

Booth se rió y recogió los casos falsos que había traído con él.

-De acuerdo, el Dr. Sweets estará aquí pronto para hablar con ustedes, así que… suerte con eso.

Tomó sus cosas y salió, cerrando la puerta detrás de él. Mientras estaba en el elevador, sintió su celular vibrar dentro de su bolsillo.

-Booth.

Torció los ojos.

-Sí, señor, acabo de terminar… no, señor, no planeaba regresar a la oficina… no, señor… señor, es domingo y ya perdí medio día, tengo planes.

Booth se recargó contra la pared y suspiró.

-Lo entiendo, pero estoy seguro de que lo que sea puede esperar hasta mañana.

Booth salió al recibidor del hotel.

-¡ÉL QUÉ! ¡No! Ya tengo una compañera, sólo trabajo con ella, sin añadidos y estoy seguro de que ella dirá lo mismo.

Booth se pasó una mano por la cara y gruñó.

-Con todo respeto señor, es la única antropóloga que tenemos y no quiere hacerla enojar de nuevo, ¿o sí?


Booth se deslizó en el asiento del copiloto de la SUV, inclinándose sobre la consola para besar los labios de su novia.

-Te extrañé.

Ella sonrió.

-Y yo a ti.

Molly habló desde el asiento trasero.

-Yo también te e'trañé papi, ¿me e'trañaste?

Booth se giró a encarar a la niña desde su asiento.

-Claro que te extrañé, pensé en ti todo el tiempo.

Molly sonrió como loca y le ofreció una hoja de papel.

-Mira, papi, te dibujé esto.

Booth tomó el papel y lo desdobló, sonriendo ante sus garabatos.

-Wow, ¿lo hiciste tu solita?

Ella asintió con entusiasmo.

Está muy bonito princesa, ¿lo ponemos en el refrigerador cuando lleguemos a casa?

Brennan sonrió mientras manejaba hacia donde Parker practicaba futbol. El juego empezaba en veinte minutos y llegarían a tiempo.

-Mira papi, también tengo dibujos en la piel, justo como tú, papi.

Booth sonrió ante las mariposas moradas y azules en las muñecas de la niña, imitando la posición de sus tatuajes.

-Wow, ¿la tia Angela hizo eso con su pintura especial que no se limpia?

Brennan levantó la ceja en frustración ante las actividades de Angela para entretener niños. Booth torció los ojos mientras la niña asentía.

-Brillante.


Al estacionarse, Molly habló en voz baja.

-¿Qué hacemos aquí?

Booth salió del coche y le dio la vuelta hasta la puerta del asiento trasero. Abriendo la puerta, le quitó el cinturón a Molly y la sacó.

-Vamos a ver a Parker jugar.

Ella levantó las cejas.

-¿Por qué?

Brennan se les acercó y puso una gorra en la cabeza de Molly.

-Porque al verlo, él sabe que lo amamos, nena.

Molly inclinó la cabeza.

-Entonces lo tenemos que ver mucho, ¿no, mami?

Brennan besó la mejilla de su hija.

-Así es, querida, vamos.

Los tres se dirigieron al campo, buscando a Drew y a Bec.

-Seeley, Temperance, aquí.

Huesos vio a Rebecca entre la gente y fueron hacia la rubia.

-Hola, Molly, ¿cómo estás?

Booth puso a Molly en la sábana sobre el pasto; ya había estado con Drew y Rebecca varias veces antes y estaba más cómoda con ellos.

-Bien, venimos a ver a Parka, para que él sepa que lo amamos, ¿también están aquí por eso?

Bec sonrió, adoraba a la pequeña.

-Así es.

Molly vio a su mami sentarse entre las piernas de su papi y recargarse hacia atrás, estaban hablando en voz baja.

-Que… ¿por qué? Dijiste que no, ¿verdad? No quiero trabajar con él, Booth, no lo haré.

Booth le acarició el cabello y besó su mejilla.

-Shhh, está bien Huesos, dije que no. No creo que Cullen nos presione, le dije que renunciarías.

Brenna sonrió.

-¿Eso le dijiste?

Los ojos de Booth se arrugaron en las orillas al sonreír.

-Claro que lo hice, sé cuánto te lastimó y no dejaré que lo haga de nuevo.

Brennan sonrió y le pasó una mano por el pómulo.

-Ya no me puede lastimar, Booth, estoy contigo y no tengo ninguna intención de cambiar eso.

Booth sonrió, contento por su confesión.


El juego había terminado siete a dos, victoria del equipo contrario. Parker estaba un poco triste, pero sabía que se trataba de divertirse, no de ganar; aunque ganar tampoco hubiera estado mal. Corrió hacia su familia para abrazarlos.

-Parka… Parka…

Molly jaló de su playera hasta que él bajó la mirada.

-¿Qué pasa, Molly?

-¿Viste cuánto te queremos?

Parker frunció el ceño, no entendiendo a lo que se refería pero volteó a ver a los adultos que estaban haciéndole señas de que asintiera. El niño sonrió.

-Sí, Molly, estuvo increíble, gracias.

Molly sonrió, orgullosa de sí misma, girándose a Brennan y brincando en su lugar.

-Lo hicimos, mami, él vio, le mostramos.

Brennan le devolvió el gesto y la levantó.

-Claro que sí, nena.

Molly abrazó a su mamá y se acomodó entre sus brazos. Rebecca habló, levantando la voz para llamar la atención de su hijo.

-Parker, el entrenador te está llamando.

Parker asintió y corrió de regreso a su equipo.

-Seeley, Temperance…

Ambos voltearon a verla con las cejas levantadas.

-Me preguntaba si tenían planes para la tarde.

Booth volteó a ver a Huesos, que se encogió de hombros, indicándole que no tenía nada importante.

-Nah, no tenemos nada, ¿qué necesitas?

-Tengo un cliente que ver más tarde y Drew está esperando una llamada para ir a una construcción por unas llaves; me preguntaba si pudieran cuidar a Parks un par de horas y lo paso a recoger como a las siete y media. Pensé en preguntarles antes de tener que llamar a Rose en su día libre.

Booth sonrió de oreja a oreja.

-Sí, nosotros lo cuidamos, tómate tu tiempo.

-¿Seguros?

Tempe habló para asegurarle a Rebecca que cuidar a Parker no era ningún problema.

-Está perfecto, Rebecca. ¿Va a comer con nosotros? Yo le doy de comer a Molly a las seis.

-Si eso está bien, entonces sí, no hay problema.

Los dedos de Booth se pasearon lentamente por la espalda y hombros de Huesos. En verdad era una mamá ahora, era difícil imaginársela sin el título.


Parker estaba muy contento de estar con ellos de nuevo, le encantaba ser hermano mayor y tomaba su rol muy en serio. Se quedaron en el campo otro rato para que pudiera llevar a Molly a los juegos. Había otros niños ahí y Parker se ponía en modo protector cada vez que alguien se les acercaba. Cuando una pelea de arena empezó, decidió que deberían de irse para evitar que lastimaran a su hermana.

-Vamos Molly, vámonos.

Ella tomó su mano y se dirigieron hacia sus padres que estaban abrazados en una banca.


-¿Y qué tal te fue en el resto de la reunión?

Él sonrió; ella intentaba esconderlo, pero fácilmente podía ver el disgusto en su rostro ante el comportamiento de la clase.

-No lo sé, están tan verdes. Les expliqué que si ni se podían respetar, lo mejor era renunciar de una vez.

Brennan asintió.

-Bueno, creo que el FBI tiene un problema significativo de reclutamiento, si ellos eran lo que consideran lo mejor.

Booth no podía discutir con eso, ella tenía razón; el grupo de ese día había sido irrespetuoso, descortés y completamente inmaduro. Booth ya tenía pensado hablar con Cullen sobre dejar a idiotas correr por ahí con armas.

Booth levantó la vista a las dos figuras acercándose.

-Ey, pensé que estaríamos aquí otro rato.

Parker sacudió la cabeza.

-Nah, los otros niños están teniendo una pelea de arena, y arde mucho cuando se te mete a los ojos. No quiero a Molly ahí, así que pensé en venir a preguntarles si podíamos ir por helado.

Parker levantó las cejas, esperanzado, y les dio a los adultos la sonrisa Booth patentada. Huesos se rió y besó la frente de Parker

-Sip, vamos.

Booth se rió y levantó a Molly sobre sus hombros, haciéndola reír y gritar ante su nueva altura. Parker enrolló un brazo alrededor de la cintura de Huesos y ella rodeó sus hombros mientras los cuatro caminaban de regreso al carro.


Llevaban un poco más de media hora en casa, bueno en la casa de Brennan y Molly, pero Huesos había sido tan exitosa en hacerlos sentir en casa que a veces olvidaban que entre todos, tenían tres viviendas.

Brennan estaba en la cocina haciendo la cena mientras Booth se bañaba después de que se le habían manchado los pantalones en la gasolinera, y los niños estaban en la sala en donde Parker le leía a Molly un libro.

Brennan frunció el ceño al oír alguien tocando la puerta. Se dio la vuelta, casi tropezando contra Molly cuando ésta entró corriendo.

-Ar'ba, mami.

Huesos levantó a su hija y caminó hacia la puerta. Suspiró al ver quien era a través de la mirilla. Respiró profundo antes de quitar la cadena y correr el seguro.

-¿Quién es, mami?

-No es nadie, nena.

Abrió la puerta lentamente y se encogió cuando un ramo de flores fue empujado contra su rostro.

-Hola, Tempe.

Ella sonrió pero no hizo ningún intento de tomar las flores, ambas manos ocupadas en mantener a Molly arriba.

-Sully, ¿qué haces aquí?

Él dirigió su atención a la niña descansando contra su cadera y jadeó de sorpresa.

-Yo ahh, umm… bueno, supongo que no tiene sentido que te pregunte cómo has estado.

Sully sacudió la cabeza, aún sin poder creer la existencia de la niña.

-Digo, vamos, Tempe, sé que trabajas rápido pero si quiera pudiste haber esperado a irte del muelle después de que me fui.

Brennan hizo una mueca ante su descortés broma.

-Adiós, Sully.

Él detuvo la puerta con la mano cuando ella intentó cerrarla. Molly se encogió, sus deditos clavándose en el hombro de Brennan al sentirse amenazada. Se removió para que la bajaran.

-Mami, abajo, mami, mami, abajo, abajo, ya…

Brennan no la soltó en caso de que saliera corriendo por la puerta abierta. Lanzó una mirada a su izquierda, desde donde oyó a Parker acercarse ante la angustia de su hermana. El niño de once años se acercó con un caminar muy parecido al de su padre y Huesos sonrió.

Parker vio a Sully de arriba abajo, intentando recordar de dónde lo conocía.

-Huh, para alguien que no quería compromisos, te ataste bastante bien, ¿qué no, Tempe?

El niño estiró los brazos para tomar a Molly, no sin antes dibujar una P en su espalda con el dedo, indicándole a la antropóloga que iría por su papá. Brennan le dio a Molly y asintió hacia Parker, viéndolo irse por el pasillo.

-En verdad creo que te tienes que ir Sully, no eres bienvenido aquí, ya no.

Ella entrecerró los ojos al ver que él tenía el descaro de verse incrédulo.

-¿Qué demonios hice?

Brennan sacudió la cabeza; en verdad no quería hacer esto, no ahora, no después de tantos años.

-Nada, Sully, pero no tienes ningún derecho a venir a mi casa, sin invitación y pensar que un ramo de flores baratas va a hacer que todo esté bien entre nosotros. No soy la misma persona que era cuando te fuiste, te superé, soy feliz.

Sully soltó un sonido de incredulidad.

-Sí, ya puedo ver que me superaste. Para alguien que decía que no traería un niño al mundo, cambiaste tu tonada muy rápido.

Brennan frunció el ceño.

-No entiendo qué significa eso, mis gustos musicales no tienen nada que ver con…

-Ah, pero veo que todavía no eres parte de la raza humana.

-¡Suficiente! –la voz de Booth hizo eco en el pasillo mientras caminaba hacia ellos.

La expresión de Sully se torció en ira.

-Bueno, eso explica por qué me tocó trabajo de escritorio en lugar de salir al campo, tenías miedo de que te iba a quitar la chica, Boothy.

Booth llegó hasta Huesos y puso las manos sobre su cintura; rápidamente notó su rigidez y supo que apenas estaba logrando contener sus emociones. Ella lo volteó a ver, informándole que no tenía nada más que decirle a Sully, antes de girarse e irse por el pasillo, dejando a Booth para lidiar con Sully como quisiera.

-¿Por qué estás aquí?

Él rió con amargura.

-Vine a decirle a Tempe que había regresado, ver si quería platicar, saber si sabía por qué tú no querías que trabajáramos juntos pero bueno, supongo que ya tengo mi respuesta. Dime, Seels, ¿cuánto tardaste en embarazarla después de que me fui? Porque tengo que dártela, no pensé que tuvieras las agallas.

Booth se acercó un paso, forzando a Sully a hacerse hacia atrás.

-Y debo de decir, me sorprende que se lo haya quedado.

Booth sintió su enojo aumentando.

-Creo que te deberías de ir.

-Papá… la cena está lista.

-De acuerdo, amigo, voy en un momento.

Booth escuchó a Parker irse.

-Aléjate de Huesos, ella no te quiere ver, no está interesada.

La quijada de Sully se tensó.

-Eres un hijo de perra, Seeley, tú sabías que la amaba, sabías que todavía no acababa.

Booth apretó las manos.

-¿Sabía que todavía no habías acabado? Qué… ¿Qué acaso ella es una comida que dejas en la mesa mientras vas al baño? La lastimaste, Sullivan, ella confiaba en ti lo suficiente como para intentarlo y tú decidiste irte a pasear por las islas. Te fuiste, Sully, la dejaste. Tuviste tu oportunidad y la echaste a perder, no hay segundas oportunidades.

-Le pedí irse conmigo, le dije cuanto quería que fuera conmigo pero ella no se quería ir, supongo que ahora se por qué.

Booth bufó.

-Dices quererla mucho, pero ella nunca recibió nada de ti, ni siquiera una carta. En lo que a ella concierne te fuiste del muelle y nunca volviste a pensar en ella, ¿no crees que eso le dolió?

Sully sabía que era verdad, no la había contactado, ni siquiera lo había intentado pero sí pensaba en ella.

-Pensé en ella todas las noches, Booth, la amo.

Booth inclinó la cabeza.

-¿Sí? Bueno tienes una forma graciosa de mostrarlo. La lastimaste mucho, Sully, la abandonaste…

Booth lo vio con fiereza.

-Ella no es el tipo de persona que puedes dejar en una repisa y tranquilamente regresar cuando te conviene; ella merece ser amada constantemente y que se lo demuestren todos los días.

Brennan se acercó a ellos.

-Que es lo que yo estoy haciendo.

Ella sonrió hacia Booth y luego volteó a ver a Sully con disgusto.

-Booth, los niños están esperando para comer.

Él asintió, viéndola alejarse de regreso al comedor.

-Mantente lejos, Sully, sólo vas a lastimarla una vez, ya acabaste. Ella es feliz y yo no dejaré que lo arruines.

Booth cerró la puerta, deslizó los seguros y caminó hacia su familia para cenar.