Capitulo 13: Nuestro primer encuentro en público
Muchas veces, en muchas ocasiones, hay cosas que nos salen simplemente mal, pero después de la tormenta llega la calma y eso era lo que quería ser para Syaoran, la calma en sus días mas negros, y a pasos lentos lo estaba consiguiendo, era tonto negar el aprecio y el cariño que le tenía y ahora eran novios, cinco letras, que unidas dan un poder simplemente perfecto, novios.
—Novios —dijo en medio de la calle mientras caminaba a la preparatoria.
Se sentía tan bien ahora, como si todo lo que viniera en su vida fuera perfecto y así lo era, tenía un buen novio, y con buen, iba incluido el porte, la elegancia, no tanto el orgullo o la testarudez, aunque eso no le desagradaba ¿Por qué? Ella sabía porque, él era único, pera ella que no se consideraba tan única, pero si afortunada.
Se lo había ganado y vaya que no fue nada fácil, por segundos llegó a pensar que no aceptaría, pero quien diría que él tenía la misma proposición, claro que ahora que pensaba, él había correspondido sus besos y eso era lo que le daba un claro indicio del amor que sentía, bueno ¿si era amor? La chica paró su caminado en seco, pero luego continuó caminando.
No podía pensar en que él no la quería, o no como ella, ambos sentían lo mismo por el otro, ciertamente no podía echar su felicidad a la borda por una tontería de su mente, ya estaba muy feliz para arruinarlo, esa misma tarde después de arrumacos ella pudo ver la sonrisa de él, la sonrisa que iba única y exclusivamente para ella, eso era amor, cariño o una preferencia sobre el resto del sexo femenino, que importaba, ahora estaban juntos y eso era lo que quería, además tenía que comportarse como una buena novia y estar cien por ciento feliz para él, ya que le encantaba verla así.
Si, estaba flotando en una nube, una que ningún ventarrón podría destruir y estaba dispuesta a ser la novia perfecta, la mejor novia, la novia que nunca fue con Ronald ¿Por qué? Porque con él por alguna razón no le había nacido nunca ser la chica buena y perfecta y vaya que obró bien, pero en cambio con Syaoran si lo quería ser, con él el tiempo que pasaba era ameno, no incomodo y si bien no habían salido nunca en publico ya arreglarían eso.
Momento, no habían salido en publico y tendrían que salir ¿cierto? Es decir, Syaoran y Sakura eran novios y Sakura no consideraba una cita que él fuera a su casa a enseñarle matemáticas, eso era un modelo de cita bastante extraño y tosco, pero ya se les ocurriría algo, eran un poco distintos de edad, pero les gustaban las mismas cosas ¿cierto?
¿Por qué estaba dudando? La relación funcionaria, ella quería que así fuera por los dos, por él y por ella, ella porque lo necesitaba y él… y él… ¿él la necesitaba tanto como ella? Y con necesidad no se refería a matemáticas, se refería a compañía, estaba tan acostumbrada a la compañía de él que… ¿la necesidad era compartida? ¿Eran el uno para el otro? Sakura batió su cabeza de un lado a otro, la verdad parecía tonta, siempre tenía que poner barreras, ya estaban juntos, ahora solo tenía que pensar en mantener una relación estable y como había venido siendo.
Si, él la quería, ella lo quería, ambos se querían, todo perfecto.
Bien, era hora de entrar a la preparatoria y sonreír, además tenía un motivo, el motivo que la venía haciendo sonreír durante semanas.
La chica miró de un lado a otro esperando ver algo o alguien conocido, al no encontrar nada decidió entrar y esperar adentro a que Tomoyo la abordara con sus preguntas de cómo le había ido con Syaoran y que ella narrara que eran novios, no podía decir que por poco y no pasa nada, ya que eso sería darle mala fama a Syaoran y ya tenía una fama de ogro, aunque era un ogro por fuera y un santo por dentro y eso les mostraría a sus amigas, que se dieran cuenta lo espectacular que era Syaoran.
Como ella lo había echo.
La preparatoria estaba algo congestionada por los pasillos y ¿Cómo no? En los próximos días en la cuidad había un festival, era uno nuevo, de los tantos que hacían y su predatoria tenía que ayudar, al parecer el salón de Sakura tenía que preparar aperitivos o algo así y la verdad eso era un poco estresante, además que lo mas probable era que a ella le tocara ayudar a vender dulces, postres y demás porquería que hicieran, aunque no era solo a ella, a todo el salón, pero no nos importa todo el salón, solo nos importa Sakura.
La chica caminó esquivando algunos chicos que corrían de un lado a otro llevando cosas, aun no sabían cuando era el día, pero de seguro que sería muy pronto, las carpas en la cancha de fútbol así lo indicaban, además ya había carteles y de mas publicidad.
Por fin después de entrar a su salón pudo ver que como se imaginaba nadie estaba haciendo nada, podía imaginarse a Syaoran quejándose por la perdida de clase, como era seguro que en la universidad también estuvieran revoloteando y eso a él le desagradaba, era tan perfecto y buscaba tanto la perfección.
Bien, ya era hora de comportarse normal, si, estaba enamorada pero… ¿Qué importaba? Después de todo era Syaoran.
Las amigas de Sakura que ya había llegado al salón estaban sentadas sobre los puestos y sobre las sillas haciendo ronda, para que nadie las oyera, Tomoyo ya había corrido la voz que lo mas probable era que Sakura se hubiera ennoviado con Li y eso las desanimó a todas, pero no por mucho, si, los iban a separar, por mucho amor que tuviera Sakura, después de todo, ella tenían amor de amigas, Sakura amor de amor y Syaoran un amor fingido, según ellas.
Sakura entró en su puesto… un segundo, dos segundos, tres segundos y eso fue lo que bastó para que sus amigas estuvieran rodeándola, aunque no se veían felices, no como cuando se había ennoviado con Ronald, lo que le decía a al chica que la idea de ser novia de Syaoran a ninguna le gustaba.
Todas la inspeccionaban y Sakura comenzó a incomodarse, si iban a preguntar que lo hicieran de una vez, después de todo tarde o temprano lo harían, pero de todas formas verles la cara le gustaba un poco.
—Entonces… Sakura —comenzó Tomoyo que era la que sabía el tema —Tu y Li… ya son… novios.
Si, sin duda alguna esa palabra se oía muy bien.
—Si —dijo y todas bajaron los hombros desilusionadas, estaban esperando un milagro para que dijera que no, pero claro ¿Cómo se iba a negar Li a esa propuesta? Era algo imposible y era algo que al decir si, le abría las puertas al corazón de Sakura, a su mente, a su cuerpo y a su objetivo, no, ninguna permitiría eso, ya la había pasado mal una vez con Rika y no lo pasarían con Sakura.
—¿Cómo fue? —preguntó Rika curiosa y todas la miraron como queriendo decir… No le des cuerda ¿acaso no vez lo contenta que esta? Lo cual provocó que la chica se encogiera un poco, era solo por saber, después de todo eran amigas.
¿Cómo fue? bueno, la verdad no había sido de en sueño al principio, pero mejoró y podía decir ese punto, no tenía porque decir que Syaoran casi la espanta con la mirada o que le había dicho un montón de cosas, con que dijera lo bueno y expresara lo feliz que se sentía era mas que suficiente ¿cierto? Si, después de darle flores a Syaoran sus amigas comenzarían a apoyarla o eso esperaba, ¡por todos los santos! Syaoran era lo mejor que a una mujer le pudiera pasar y así quería que lo vieran.
—Bueno… verán… —las chicas levantaron una ceja, para ser novios y verse tan feliz lo expresaba muy poco —pues… fue normal, nos declaramos, nos aceptamos, y pasó lo que tenía que pasar, ahora somos novios y yo no puedo estar mas contenta.
Contenta era una palabra que se quedaba corta ante lo que sentía, pero no podía decir más, pero sus amigas no quedaron conformes, ni modo.
—Se nota —dijo Chijaru con aire pesado, un sarcasmo bien utilizado aunque mal visto por Sakura que simplemente sonrió creyendo en la realidad de las palabras, después de eso no quisieron molestar más a Sakura, que se extrañó por eso, si, sus amigas no apoyaban a Syaoran y eso la llenaba de tristeza y melancolía, el mundo era injusto para él, pero al parecer mientras ella estuviera por ahí, él estaría bien y todos contentos.
Después de eso las horas siguieron avanzando, una materia, dos materias y cuando la chica miró el reloj estaban ya saliendo a descanso, por dios, la preparatoria estaba llena de cosas por todos lados, ya algunos salones habían sido ocupados, el comité de estudiantes coordinaba todo y donde iban las cosas.
Bueno, sabía que en el patio trasero no habría nadie y sería un lindo lugar para estar, además sus amigas se habían perdido quien sabe para donde y eso era desconcertante, por lo general estaba con una de ellas, esa vez no, ni modo, igual sabía que aparecerían en algún momento.
Se dirigió a la parte de atrás de la preparatoria y se sentó en el prado, la chica bebió su jugo de mora y miró al cielo, el tiempo auguraba cosas buenas, cosas para él y ella, cosas que quedarían marcadas, solo esperaba que su muy estimada alimaña de ex, no apareciera en los próximos tres siglos, aunque si aparecía ahora tenía el respaldo de Syaoran y eso estaba bien, eran novios y ella tenía que darse a respetar, él respetar y Syaoran ayudar para que la respetaran, si, sonaba bonito.
Suspiró, como quería que se llegara la hora de salida para ir a verlo.
—ya sé, lo invitare a que venga —dijo la chica mientras destapaba el paquete de galletas que había llevado, si, ese sería su primera cita… aunque… si ella iba a estar atendiendo el puesto que su salón montara no tendrían mucho tiempo juntos… —um… ¿Qué puedo hacer? Bueno, después de todo no atenderé toda ese día, le diré que venga.
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Cuatro chicas son peligrosas y más cuando de proteger lo que se quiere se trataba y así pensaban Tomoyo, Chijaru, Rika y Naoko, que por mas de ver a Sakura feliz no podían permitir que ese sujeto se quedara con ella, por eso tenían que hacer lo que tenían que hacer, con el dolor del alma.
¿Cómo Sakura se había enamorado de él? No era de creer e incluso eso era risible, es decir, una chica dulce con un chico dulce, un chico agresivo con una chica agresiva, un profesor amargado solo, si, solo.
—Y Bien —pregunto Tomoyo —vaya hermanito que resultaste mas lento de lo que muchas pensábamos —Ronald solo la miró, detestaba que le dijera hermanito, si bien compartían algo de sangre no llegaban a tener ese titulo, con que le dijera Ronald era mas que suficiente.
—¿Por qué lo dices?
—Sakura ayer se hizo novia de Li —Ronald aparentó sorpresa, pero lo sabía Sakura se lo había gritado en la cara la tarde anterior.
Bueno, bueno, bueno, soy un sex símbolo, nadie me deja así y menos tu Sakura Kinomoto, serás mía y en ese instante sabrás lo que es ser estúpida, te crees con agallas para correr a los brazos de otro, ya veremos, las cosas se están poniendo lo suficiente mente excitantes como para dejar eso en un simple… pudo ser.
—Di algo Ronald —dijo Naoko —eres el único novio que había tenido Sakura, de seguro sabes que hacer, bueno, si logras desenamorarla.
Todas suspiraron, lo que una amiga hacía por bienestar.
—Creo que sé que puedo hacer y de paso lograr que ese tal Li quede como un zapato —comentó Ronald ocurriéndosele una gran idea —no se preocupen, estoy seguro que Sakura lo traerá el día del festival, es una oportunidad muy obvia para que no salgan, creo que ahí podemos actuar —las chicas asintieron.
Bien, al parecer Ronald ya había planeado lo suyo y a ninguna le preocupó la mirada que puso Ronald y menos Tomoyo, desde que había conocido a Li un instinto de venganza se había metido dentro de ella y ¿Por qué no verlo pasar de tonto como ella había pasado en alguna ocasión por él? Si, eso era algo para ver y ya que Sakura iba a invitar a Syaoran, Tomoyo invitaría a Eriol, para que viera la humillación de Syaoran Li en primera fila, de seguro que lo disfrutaría.
Pero ella no podía dejar que Ronald fracasara, lo conocía levemente y sabía que lo que iba a hacer era mas a un plano humillación y la chica de cabello negro quería algo mas a un plano separación, pero bueno, ya se le ocurriría algo, después de todo como había dicho Ronald: en el festival sería un buen punto para comenzar a separarlos.
—Creo que está bien —comentó Naoko
—Hasta el día del festival —se despidió Ronald de dicho grupo de chicas, no podía perder mucho tiempo allí, no cuando su novia lo estaba esperando al otro lado de la preparatoria, sabía que tenía que disimulas lo que estaba haciendo y lo bueno es que Rebeca no era despistada ¿y que tenía eso de bueno? Que la chica no era despistada como Sakura, al contrario ella era demasiado torpe, por llamarlo de una manera sutil.
Las chicas igual que Ronald se encaminaron pero a buscar a Sakura, lo ultimo que querían era dejarla sola mucho tiempo y así que pensara mas de la cuenta en Li como lo estaba haciendo, pero por el bien de ella, lo mejor para ese par era decirse adiós y hasta nunca.
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Tic, toc, tic, toc, tic, toc, se escuchaba el reloj de la sala, lo que solo significaba una cosa, incomodidad, había llegado a la casa de Sakura al rededor de las dos de la tarde y sabía que la chica no estaría allí, pero que mas daba, aunque de ahora en adelante tenía que pensar mejor las cosas y no actuar como un loco enamorado, si, ahora eran novios e incluso la pronunciación de esa palabra sonaba, bien, se escuchaba bien, es decir… novios.
Ese día, ese… ¿Cómo llamarlo? Extraño día, él y Sakura se había convertido en pareja, una poco convencional, pero feliz, Sakura había sido honesta con él y ¿Cómo no creerle? ¿Quién no le creería nada a Sakura? Por segundo estuvo a punto de ser él, pero botó su orgullo a la basura en buen tiempo y que buen tiempo.
Aquella tarde, después de estar hablando un rato en casa de Syaoran él se había ofrecido a llevarla a la casa, como un caballero que era, no podía negarlo, la quería y mucho y eso le alegraba, a ambos , ciertamente aquella tarde había volado, literalmente y no habían podido compartir un gran momento juntos, aunque de ahí salía una pregunta
Si bien se querían, las edades eran un poco distintas y para el amor no hay edad, o eso dicen, es algo en lo que no se podía creer, los gustos de una persona de setenta años son distintos a los gustos de una persona de veinte, Syaoran movió su cabeza de un lado a otro ¿pero en que rayos pensaba? Eso no podía ser un impedimento, además la pasaban bien juntos y era en lo único que quería pensar, aunque sabía que pronto, muy pronto los verían en público.
Syaoran sonrió, aunque esa sonrisita no quitaba lo incomodo que se sentía, su estimado amigo Touya llevaba mirándolo un buen rato y la verdad comenzaba a impacientarse para que soltara la pregunta del millón, ambos sabían de que iba el tema… entonces ¿Por qué demorarse? Si tenía algo que preguntar acerca de esa tarde que lo hiciera, estaba cansado de las miraditas de reojo.
—¿Qué ocurre Touya? —preguntó.
—Bueno… —si, era hermano de Sakura, tenía derecho a saber como iban las cosas, además de ser amigo de Syaoran también —Sakura no me dijo nada acerca de aquella tarde, esperaba que tu si lo hicieras, digo, si no te sientes incomodo en hacerlo.
¿Desde cuando Touya se había vuelto tan curioso? Si, era innegable lo impaciente que se veía por enterarse de lo que ocurrió, pero no le diría, se lo debía por haber contado de su pasado, aunque eso sirvió un poco, pero había algo que no dejaba tranquilo a Syaoran, podía ver con facilidad a Sakura esforzándose por superar a Kim y eso era algo que no quería, que le daba pereza, él quería una Sakura no otra Kim ¿y como querer otra Kim después del desplante?
—Sabes porque no te dijo nada, porque yo así se lo pedí —mintió —eso te pasa Touya —ahora sonrió.
El chef de la familia lo miró y aun no concebía lo que veía ¿cuantos días habían pasado para poder ver esa sonrisa nuevamente? Muchos e increíblemente había sido su hermana la culpable, era única y podía ver el amor que los nuevos novios se tenían y conociendo al testarudo de su amigo eso no era algo pasajero, no señores, eso iba para largo e incluso podía pasar derecho.
Ambos se dedicaron a hacer lo que estaban haciendo, lo que quería decir: nada o al menos mientras llegara Sakura que no tardaría de seguro, Syaoran estaba de brazos cruzados y Touya analizaba papeles y demás cosas, la semana de festival le caía de perlas al hermano de Sakura, las entradas en esa semana para un chef eran demasiadas, eso y contar los eventos que tendría, la verdad el papeleo valía la pena y mas cuando de dinero se trataba.
Por su parte Syaoran no contemplaba igual la idea, la universidad estaba atareada y aun no podía creer como dejaban perder tanta clase a los estudiantes, no faltaba mucho para que se acabara el semestre y haciendo festivales ¡por todos los santos! Deberían estar estudiando en vez de ir a ver si podía darle al tiro al blanco en uno de los tantos juegos que de seguro habrían por la cuidad.
Touya sonrió ante la cara de su amigo.
—Veo que no te llevas muy bien con esto de los festivales.
—Vamos… no te hagas el tonto —comentó Syaoran sabiendo a donde quería llegar Touya —sabes que preferiría estar dictando clase en vez de estar por ahí sin hacer nada y peor aun ¿sabes cuanto ruido habrá en la ciudad? Demasiado, ya puedo ver las calles repletas de personas.
Si, esa no era su vida aun, había aprendido a huir de cosas así como festivales, conciertos de música, sitios donde pudiera relacionarse con demasiad gente, eso era un estrés para él, prefería la comodidad de su casa, un buen libro y un buen trago, especificando que de ahora y desde que se ennovio con Sakura bebía controladamente, algunos aspectos de su vida volvían a cambiar, pero sabía que no todos, aun disfrutaba el sufrimiento de sus estudiantes.
—De seguro que este será distinto —Touya miró a su amigo con una mirada divertida y para él no pasó desapercibida ¿Por qué la palabra distinto se relacionaba con Sakura? —tal vez te diviertas.
—Mi estimado Touya Kinomoto —empezó Syaoran con una mirada seria pero disimulada —me veras encerrado en mi casa lo que dure ese festival, no quiero verme caminando por la calle llena de globos y colorcitos, la idea simplemente me marea —el solo imaginarse los niños corriendo de un lado a otro y las calles estrambóticas lo desanimaban.
Aun podía divisar la universidad, un escalofrió recorrió su cuerpo. Las chicas corriendo de un lado a otro y las carpas en los patios, los disfraces de cientos de personas, si, definitivamente esa no era su vida.
—Como digas Syaoran —si, como no.
El hermano Kinomoto conocía a Syaoran y sabía que esas cosas no le gustaban demasiado, era algo comprensible, considerando lo serio que era, además de estar perdiendo clases, bueno, esa parte no tenía queja alguna, pero también conocía a su hermana alias el monstruo y a comparación de Syaoran a Sakura si le encantaban esas cosas y todo lo relacionado con colorcitos, como lo había llamado Syaoran.
Si, ese día del festival iba a estar interesantísimo, podía ver dos cosas y en las próximas horas, la verdad Sakura iba a invitar a Syaoran, era evidente que a su hermana le gustaba pasar tiempo con su amigo y la idea de verlos una tratando de convencer y el otro disimulado negándose era llamativa ¿Quién ganaría? El testarudo o la animada, teniendo en cuenta lo mal que la podía pasar Syaoran un día de esos, bueno, si Sakura lo connivencia el disimulo echo por Syaoran sería grande.
—Oye Touya, tu eres chef ¿Qué días será esa cosa? El festival ese
—Bueno, lo mas probable es que sea la otra semana, no serán mas de dos días, no te preocupes, creo que el viernes y el jueves.
Dos días y dos semanas de clases desperdiciadas ¿Por qué? Porque tenían que montar un reguero de cosas por la cuidad.
Bueno, ya no quería hablar mas de eso, de nada, ahora solo quería descansar, si bien iban a dar dos semanas era bueno calmarse un poco y pensar en su vida, en el cambio que estaba tomando.
No pasaron más de diez minutos cuando la puerta de salida se oyó, Touya por reacción miró a Syaoran que miraba disimulado la entrada esperando verla, si, la chica lo traía como tonto y sabía quien ganaría y ese no era el testarudo, Sakura lo convencería.
Por fin la chica asomó, sabía que estaba allí, el carro lo delataba y ahora podía mirarlo sin reparo, era de ella, él la quería al igual que ella a él y así se sentían bien, los segundos pasaron y lo único que atinó a hacer Sakura fue sonreír y Syaoran le correspondió, Touya los miraba con una gota en su cabeza, de verdad parecían tontos y Syaoran un adolescente espantoso, aunque pensó que podía ser culpa suya por estar haciendo mal tercio, por eso se levantó y dijo:
—Al monstruo se le comió la lengua un ratón —en ese instante Sakura se percató de la presencia de su hermano, que inoportuno.
La chica se sonrojó y por instinto miró a Syaoran, para ver que reacción tenía ante ella, es decir, seguro que estaba colorada, seguro que tenía el ceño fruncido y seguro que parecía realmente un monstruo, pero al verlo él solo sonrió, le sonrió, la chica se alegró interiormente, era tan bueno y al ver que a Syaoran no le fastidiaba su cara decidió hacer un experimento.
Se acercó a Touya, la chica no había pronunciado palabra, bueno, la verdad el único que había hablado era Touya y era para insultarla, pero se desharía de él.
—Buenas tardes —dijo y así como saludó lo pateo y al fondo se escuchó la risa de Syaoran, al parecer había aprobado el acto.
Touya nunca esperó la reacción de su hermana, se suponía que delante de su amigo era una santa y no se atrevería a pegarle, pero lo hizo y le dolía, la chica tenía piernas de hierro ¿o que?
—Sube y cámbiate, te serviré la comida —bien, la verdad lo de la servida de comida era cierto, pero nunca lo hacía, lo único que quería era dejar un poco solos a ese par y de paso escuchar cualquier cosa que pudieran hablar, desde la cocina era algo fácil de hacer y quería sobarse sin que se dieran cuenta.
Sakura asintió, pero esperó a que Touya se fuera para mirar a Syaoran, que "extrañamente" también la estaba viendo, la chica se acercó a él, Syaoran la miró confundido, pero la risa de ella lo calmaba un poco, era esa risa tímida, esa risa que delataba que quería algo, en parte y malinterpretada esa risa podría parecer macabra, pero la chica solo lo siguió mirando hasta que estuvo sentada a su lado.
—Hola Syaoran… — ¡stop! Se dijo Sakura, se había acercado como una chica decidida, si, el acercamiento había sido planeado, para besarlo y solo atina a sentarse a su lado y decir: hola Syaoran, bueno, se había sentido intimidada un poco ante la mirada curiosa de él, pero no podía seguir así, eran novios, la palabra que tanto le gustaba, eso era normal.
Como fue con Ronald, cierto Sakura
Eran distintos con Syaoran no se sentía presionada a hacer algo que no quería mientras que con Ronald con cada acercamiento se sentía intimidada, no de la manera que se sentía con el hombre que tenía al lado, además la confianza que le tenía a él era mayor, sabía que no haría nada si ella no era la que tomaba la iniciativa, la que llevara las riendas y eso la hacía sentir poderosa, mayor ante e resto de mujeres.
—Hola Sakura ¿como estas? —la pregunta típica, rayos, aunque no podía decir nada mas, estaba feliz de tenerla al lado, pero aburrido por la cuidad y su estúpido festival.
La chica lo miró, estaba desanimado, sonreía pero en su interior se notaba algo de desanimo, un motivo mas para invítalo a salir y que la pasara bien, es decir ¿a que persona de Tomoeda no le gustaban los festivales? A todos les gustaba eso, si, seguro que el se divertiría, aunque aun tenía en mente que estaría ayudando y eso era desalentador un poco.
—Bien… bueno, si estar corriendo de un lado a otro y esquivando personas para que no te tumben con las cosas que cargan es bien, creo que perfecto —Syaoran sonrió, si, esa era Sakura —por cierto, en la universidad también te dieron los días libres ¿cierto? —Él asintió —y ¿ya sabes que día se celebrara el festival? Bueno, a mi no me han dicho.
Calma Syaoran repetía su mente, por la cabeza de Sakura no podía estar pasando la gloriosa idea de invitarlo, bueno, pero al juzgar por la mirada de la chica… parecía que si y lo peor es que él sabía que negársele sería complicado y mentirle peor, bueno, a ella no le mentiría.
—Según me dijo Touya será el jueves y el viernes de la otra semana —didimuló
Sakura sonrió.
Jueves y viernes, era perfecto, sabía que iba a estar agotada como terminaba cada que había un festival, pero para descansar tendría el fin de semana, bien, lo invitaría y Syaoran se divertiría y pasaría un rato de integración como de seguro no había pasado en mucho tiempo, de repente paró sus pensamientos, estaba pensando de Syaoran como si fuera un extra-terrestre, como si fuera distinto, pero no lo era.
Él por su parte analizaba la expresión de la chica, de repente se había perdido en sus pensamientos, cosa que lo extrañaba bastante, pero entre mas se perdiera era mejor para él, no quería imaginarse cunado Sakura soltara lo de la casi segura salida, pero ¿Qué importaba? Hacía mucho que no salía así y si bien no le gustaban podía hacer un sacrificio dado el caso que hubiera invitación, bueno, si lo invitaba disimularía y le diría alegremente que si.
—Bueno… veras —y ahí empezaba la invitación, eso lo sabían ambos, la chica había comenzado nerviosa y con rodeos —tengo que ayudar esos días en la preparatoria y me gustaría que… bueno… este… —de un momento a otro se sintió estúpida, no tenía muchas armas para atacar a Syaoran para convencerlo, es decir, no era una chica que usaba muy bien sus armas femeninas, con las palabras a veces era torpe y ni hablar de las cosas directamente.
La haría sufrir un poco mas, era malo, si, un poco, pero le agradaba ver la cara rojita de Sakura y su cabeza gacha, debatiéndose en invitarlo o no, cuando debería ser al revés, él debería estar diciéndole a ella que fueran a algún lado, pero bueno, ya que era él quien sufriría ese día, por lo menos que ella fuera la causante de eso para que no se sintiera tan mal.
—¿Dime? —comentó con aire de inocencia.
—Bueno, ya te dije, tengo que trabajar un poco ese día y también tengo tiempo libre… quería que… Bueno…
—Me encantaría ir —dijo evitando la tortura de la que era ahora su novia, la chica lo miró ¿Syaoran era psíquico? Bueno, gracias a eso no tenía que seguir con ese monologo tan nervioso en el que se había metido.
Inevitablemente sonrió y si antes no lo había besado ahora si lo haría, por eso rápidamente llevó sus manos a la nuca de él y lo tiró hacía ella, para que sus cabezas chocaran, bien, en unos segundos había sacado la Sakura decidida que quería en un principio, la que lo besaba o lo tomaba sin ninguna pena, solo felicidad y emoción de sentir el corazón de ella latiendo rápidamente, Syaoran correspondió el beso como pudo, la chica lo había tomado por sorpresa, esperaba otra cosa, algo como brincos por la casa por parte de ella, o que le dijera que le prepararía algo como por lo general hacía, pero no, le atacó con algo que ambos disfrutaban, algo tan simple como un beso.
La chica no quería soltarlo, pero percibió como él iba disminuyendo el ritmo y lo relajaba, por un momento se sintió desubicada, pero ella y sus mente estuvieron de acuerdo con que con el simple contacto de sus labios se sentía muy bien y así se dejó llevar, mientras él terminaba de besar y se separaba sin dar aviso a ella, lo cual hizo que Sakura levantara una ceja y abriera los ojos raudamente.
—Este…
—Estamos en tu casa Sakura, sé que Touya sabe lo nuestro y sé que como dijiste nos apoya —explicó al ver la cara de la chica —pero no me gustaría que saliera de la sala y nos encontrara besándonos.
—¿Bueno… que tiene? —Syaoran sonrió ante la actitud de ella, al parecer nunca había estado el tal Ronald en esa casa, por la forma de actuar de Sakura y mas que eso al parecer ese sujeto nunca supo como ser un buen novio, era una relación tonta, algo mas de regalos y no enseñanzas.
—Él es tu hermano y por mas que seamos novios no creo que le agrade que nos besemos a diestra y siniestra en la casa —Sakura abrió los ojos, ya entendía hacía donde iba la cosa —además creo que tengo que dar algo de respeto, no puedo insultar la confianza que en han dado.
Si, ese era su Syaoran sin duda alguna y por mas ganas que tuviera de besarlo nuevamente se controlaría, ella sabía que quería seguir pegada a él como una garrapata, pero sabía que para Syaoran eso podía resultar un poco incomodo, pero si tan solo no fuera tan irresistible para ella, si tan solo con esa sonrisa no le dieran ganas de besarlo y quedarse mirar el infinito… ya, ya estaba bien, no era bueno comenzar a alucinar en la presencia de Syaoran.
—Bueno… —dijo poco desilusionada —pero el día del festival ya no estaremos en mi casa —y dicho esto le dio otro beso, solo que este lo dio en su mejilla, dejando a Syaoran estático y sin reacción.
Esperaba cualquier otra cosa por parte de ella, no eso, pensó que se deprimiría por ser tan egoísta y aguafiestas en parte, pero en cambio le había echo una clara invitación para continuar con eso de las carantoñas el día del glorioso festival ¿Por qué de repente le agradaba la idea de ir? Que grato, pero ¿en que rayos pensaba? Se estaba comportando como un tonto ilusionado por poder besar nuevamente los labios de Sakura, no era un chiquillo, debería… no, tenía que poder controlarse ante ella.
Syaoran suspiró, estaría en terreno peligroso estando en la preparatoria de Sakura, de seguro que muchas chicas tontas se le acercarían y si, era consiente que su aspecto físico lo ayudaban con las mocosas escandalosas, pero si lo hacían chicas serias de universidad, de seguro que el las preparatorias no cambiaria en nada, bueno, mal por ellas, solo tenía ojos para una mujer.
Después de quitar a las chicas escandalosas venían otro grupo de escandalosas, solo que estas eran las amigas de Sakura, no era tonto y ella no tenían la mejor imagen de él, a menos que ella pudieran ver la felicidad de Sakura que él veía cuando estaban juntos, si, tal vez ella se acercarían para establecer una amistad o algo así, si, tal vez ya no lo odiaban o aborrecían, aunque la verdad eso no le importaba y menos comenzar a hablar con ellas.
Por ultimo y lo mas desagradable, el tal Ronald, bueno ¿Qué tan desagradable podía ser ver al ex de tu novia cuando puedes pisotearlo estando con ella? Ese punto no era tan malo, es mas, le gustaba poder sacar sus malas acciones de vez en cuando.
—¿Dónde quedo el señor me quedare encerrado en mi casa lo que dure el festival? —preguntó Touya saliendo de la cocina y al parecer había escuchado toda la conversación, Syaoran solo lo miró mal.
—¿Desde cuando te gusta fisgonear amigo?
—Desde que sales con mí hermana —dijo sin ningún problema —por cierto lo del respeto a la casa es algo que esperaba de ti —bien, sabía que estaba jugando con fuego, pero aprovechando que después de años y años Syaoran volvía a ser débil ¿Por qué no? Que aguantara un poquito no estaba de más, eso y su cara roja de la rabia y la molestia eran detalles perfectos para hacer reír a Touya un buen y largo rato —¿Qué tal besa el monstruo? Pensé que en cualquier momento gritarías porque te estaba comiendo.
Syaoran suspiró, pero en su interior pudo sonreír, muy en el fondo sabía que su amigo lo único que quería era verlo feliz, como toda la familia Kinomoto y no se iba a quejar por eso, no cuando ellos y su perro le había dado de todo y no cosas materiales o banales, cosas de real importancia e incluso ahora amor.
—sigues protegiéndola aun de mi ¿no es así? —Touya lo miró —si, tratas de disimularlo bien, eso me parece incluso incestuoso —Touya lo miró pero peor —ahora que lo pienso no te conozco una novia en años, no será que estas enamorado de…
—Si dices una cochinada más de esa te sacare de la casa como sea.
—Yo no empecé —se defendió Syaoran, él también podía fastidiar cuando quisiera.
Minutos después bajó Sakura ya vestida, como siempre cuando estaba Syaoran lo mas hermosa posible, aunque eso no quitaba los comentarios ofensivos de su hermano como: aunque el mono se vista de ceda mono se queda o nunca pensé que un monstruo cupiera en esa falda y supiera usar maquillaje y cosas por el estilo, pero eso no quitaba la felicidad de estar al lado del amor de su vida, además de verlo con sonrisas.
OoOoOoOoOoo
Contra: había ruido en toda la cuidad, contra: las personas caminaban por todas y cada una de las calles, contra: tenía que ir al terreno enemigo por llamarlo de alguna manera, contra: no sabía si las amigas de Sakura lo odiaban o apoyaban ese relación, contra: no le gustaban mucho los festivales, contra: había tanta gente en las calles que no podía utilizar carro, Pro: estaría ella, entonces no había problema, si, no lo había un Pro borraba todos sus contras así que ¿de que se quejaba?
Bien, eso era cierto, tenía que salir con ella tarde o temprano, eran novios y seguro que la chica esperaba algo así y él estaba dispuesto a pasar un rato posiblemente malo si ella lo pasaba bien, como de seguro trataría de que lo pasara, esa tarde iba a ser para ambos y no había ningún inconveniente, tarde para dos, Touya estaba muy ocupado con sus cosas de chef y Fujitaka estaba en Tokio, bien, la chica quería compañía y de seguro que la obtendría con él.
Suspiró, el ambiente estaba pesado, su intuición de malvado se lo decía.
—Bocado —llamó, le gustaría llevara su perro, pero no podía correr riesgos, primero: había gente por toda la ciudad y no quería que lo vieran paseando el perro, no por vergüenza, era solo que no quería que descubrieran mas debilidades, segundo: Bocado era súper loco y podía correr por ahí y extraviarse y no quería verse en unos días colocando letreros de: se busca, en los postes o cajas de leche, bien las fotos en cajas de leche eran para niños y tercero: iba a estar con Sakura y a pesar de saber que la chica amaba el perro iban a estar corriendo de un lado a otro y no quería ponerle un collar a él, no le agradaba andar halando el perro.
Después de segundos el perro asomó y miró a Syaoran que ahora se preguntaba:
¿Para que lo llamé?
Bueno, para dar recomendaciones obviamente no, es decir, no podía decir: no le abras la puerta a extraños, si me llama alguien que deje recado, no te comas el pastel de la nevera, Syaoran sonrió ante su tontería y alzó a su perro que seguía mirándolo, solo que ahora había comenzado a lamerle la punta de la nariz a Syaoran.
—Voy a salir —dijo te todos modos —si viene alguien te escondes debajo de la cama como hacer siempre, voy a cerrar la puerta de atrás para que no salgas y por nada, pero por nada del mundo te atrevas a rasgar el sofá o a hacer regueros de periódico por la casa —el perro ladro, ¿eso había sido un si o un no? Bueno, igual tenía que irse y esperar que Bocado no hiciera una locura su casa —te dejare comida —y dicho eso lo hizo, al igual que cerró la puerta de atrás y escondió el periódico, era mejor prevenir que lamentar.
Bocado se subió a una silla y miró como Syaoran alistaba unas cosas, se veía nervioso y un poco raro o bueno, era que ahora iba vestido con un Jean azul y una camisa blanca y sobre esta camisa una chaqueta negra, eso y sus zapatilla deportivas blancas le daban un toque juvenil que de por si, ya tenía, solo que ahora, sin ese traje de corbata lo corroboraba, suspiró antes de verse en el espejo por ultima vez.
—Adiós Bocado —y con estas últimas palabras salió de la casa cerrando la puerta de adelante.
Bien, no era un tonto y era sincero, hacía mas de dos años que no tenía una cita, porque desde donde se le mirara era una cita, es decir, una pareja de novios salen o se reúnen en un lugar especifico que no sea la casa de ninguno y pasan tiempo juntos, si, a eso se le denominaba cita y no de trabajo o cita medica, era una cita de novios.
Syaoran movió su cabeza de un lado a otro, había comenzado a divagar y eso era un claro síntoma de nerviosismo, pero en parte lo estaba ¿Qué pasaba si ya había perdido el toque mágico que lo caracterizaba en su antigua relación?
¿Eso no es lo que quieres? ¿Te vas a reprimir por eso? ¿No es mejor perder aquel antiguo toque que dices? piensa, ella es Sakura no es Kim, tal vez en aquel entonces fuiste aburrido, te engañabas, es hora de ver que es Sakura, que ella no quiere recuperarte si sabes que te esfuerzas pensando en Kim, mira tus errores antiguos, mírala a ella y dale el novio que se merece, el novio que espera que seas, dale al Syaoran Li que nunca ha conocido, eso espera y tu se lo puedes dar, dicen que de los errores se aprende, no sé si lo nuestro fue un error, fue mas una falta, una ofensa, pero igual nos puede guiar a hacer feliz a una persona que se lo merece, que daría muchas cosas por ti.
Tenía razón, ¿para que un toque mágico? ella lo quería y por mas asustado que estuviera eso no iba a cambiar las cosas entre ellos ¿cierto? Tenía que comportarse como ella lo había conocido, solo sacando de vez en cuando algo de encanto que sabía que también le gustaba a ella.
Sonrió inevitablemente, no era tonto y sabía que lo único que quería era verla feliz, por eso tenía que esforzarse.
Continuó su camino por las calles de Tomoeda, bien, no estaba equivocado, las calles estaban colmadas de personas y colores de un lado a otro, era realmente un fastidio, pero con suerte, mucha suerte, la preparatoria de Sakura no estaría tan llena, es decir, mucha gente podía estar en el resto de la cuidad y no la preparatoria o eso quería pensar, pero de una cosa estaba seguro, por la calle no iba a pasear, se quedaría en la preparatoria de su novia hasta que llegara la noche y fuera hora de llevarla a la casa, si señores.
La verdad Li nunca pensó que una colonia como Tomoeda pudiera tener tanta gente, todos se veían felices y las calles estaban súper adornadas, las personas corrían de un lado a otro buscar lo que mas llamara su atención y los niños pasaban a su lado comiendo helado y refrescos, contando también las gotas de sudor que les bajaban por las caras de tanto correr.
Eso de verdad podía llegar a ser llamativo, Syaoran miraba de un lado a otro descubriendo con cada vistazo una cosa nueva o algo interesante, por su derecha iba un payaso que escupía fuego, eso le pareció atrayente, por su izquierda iba un mimo que lo estaba imitando, eso ya no le pareció interesante pero a los niños pareció si concernirles, porque lo estaban rodeando e imitando como el mimo y adelante iban unos malabaristas, pero mas adelante iba un pato Donald, un Mickey Mouse, un Batman, luego se percató que atrás suyo venían mas personajes bonachones por el estilo anterior y al mirar al lado pudo ver personas mirando lo que al parecer era un…
Syaoran se maldijo internamente ¿Cómo había terminado en medio de la caravana? Con razón los niños lo miraban divertido y ahora que miraba a los espectadores, los niños no habían sido los únicos que lo miraban divertidos ¡por Dios! Las personas se estaban riendo de él, bien, tuvo que sacar su disimulo y lentamente se fue acercando hacía el anden, para perderse en la multitud, con suerte nadie lo habría visto y solo tenía que esperar que el bochorno pasara un poco, bien, las cosas no habían empezado bien.
Ya ni modo, así que decidió seguir caminando para llegar pronto a la preparatoria de Sakura, ya no estaba lejos y al parecer y para su mala fortuna si iba a haber mucha gente, ya que según vio en un cartel, en la preparatoria de ella había un concurso de bandas o algo así, tampoco le interesó leer mucho, pero sabía que esos estúpidos concursos de chicos haciéndose pasar por rockeros, traía estúpidas chicas queriendo hacerse pasar por las novias de los rockeros, bien, tenía que aguantar mas bulla para su mala suerte.
Bien, por fin de caminar ya pudo divisar la puerta de la preparatoria, Sakura le había comentado que ella estaría en un puesto en una carpa fuera de la preparatoria, lo que para él era una bendición, no le interesaba ir a enclaustrarse en un edificio como ese, bien ¿ahora que tenía que hacer, buscarla? Pero antes de cualquier intento de empezar a recorrer las proximidades unas chicas lo abordaron, rayos, ya se habían demorado.
OoOoOoOoOoo
—Gracias por su compra —comentó la chica con una sonrisa feliz y no precisamente porque era la décimo tercer galleta que vendía en lo que iba la tarde, era porque sabía que vendría, aunque no había llegado.
¿Sería acaso que se arrepintió? No, ella confiaba en la palabra de Syaoran y si él había dicho que iría, iría, pero no lo había visto por ahí, miraba la puerta de la preparatoria esperando verlo llegar, pero nada, tal vez se había perdido, si, Syaoran no acostumbraba a caminar, tal vez estaba en otra preparatoria, Sakura movió su cabeza de un lado a otro, Syaoran no era tonto ni mucho menos.
Por su parte Tomoyo, Rika, Chijaru y Naoko, la miraban y sabían a quien estaba esperando, al final Ronald había resultado tener razón y Sakura si había invitado a Syaoran Li, bueno, una gran ventaja, no era el tipo de hombre que al parecer le gustaban las cosas así y ya que podían verlo en publico ¿Por qué no? Y de esa tarde no pasaría el romance de ellos dos.
Después de minutos de expectación por parte de Sakura por fin lo vio cruzar la puerta, ella estaba un poco alejada para poder verlo bien, pero podía ver su ropa, iba sport y eso era raro en él, de seguro que la pasarían bien esa tarde, pero luego de segundos vio como dos chicas lo abordaban y hablaban con él, la chica se sintió furiosa, no sabía si Syaoran les reía, pero al parecer si y eso la desconcertaba, la sonrisa de él solo podía ir dirigida hacía una persona en este mundo y era ella, pero para su suerte Syaoran dijo algo y las chicas le botaron unas tarjetas a su cara, si, ese era el Syaoran que le encantaba y era una suerte o desgracias, que solo se hubiera descongelado para ella, al parecer ¿cierto?
Es decir, Syaoran se estaba descongelando, pero a medida de que eso ocurría Sakura lo conocía un poco mas sobre el resto de las personas, pero no sabía si Syaoran era muy alegre con otras chicas, no, él no era esa clase de hombre.
Sakura pudo ver como andaba hacía el lado contraria de donde estaba ella, bueno, después de dar una vuelta se encontrarían, lo bueno es que ella iba hermosa y su turno terminaría en mas o menos una hora y de ahí en adelante a disfrutar de su cita.
Y podría ser allí mismo, es decir, habían muchas cosas bonitas, había comida de todo tipo, postres por si quería, un que otro juego de feria y música a manos de bandas invitadas, si sería una buena tarde, pero Syaoran estaba tardando mas de la cuenta.
Bien, estaba desesperado, en cada puesto por el que pasaba una chica le ofrecía un helado de fresa, un pastel de merengue, un plato de croquetas de pulpo o cualquier tontería de esas, si, estaba harto de eso, a todas las miraba y no decía nada, pero lo único que quería era encontrar el puesto de Sakura, pero después de dar un ultimo vistazo la pudo ver, ahí estaba, como siempre sonriente y como si lo hubiera estado esperando ella llevó su mirada a él y se contemplaron un rato.
Es guapísimo…
Esta hermosísima…
Syaoran se acercó lentamente y Sakura lo miraba sin quitarle la vista de encima, pero unas palabras de al lado llamaron su atención.
—Mira ese tipo —comentó una chica —viene hacía aquí —casi chilló.
—A ese bombón lo atiendo yo, como sea —Sakura sonrió.
Si como no, ya veras, cuando se acerque a quien saluda y de eso me encargo yo, lo siento nena, pero esto no es nada personal, solo voy a cuidar mis intereses.
Syaoran estuvo ya frente a Sakura la chica se veía feliz y cuando le iba a hablar una chica apareció casi empujando a su novia, gesto que no le gustó para nada y con nada es nada ¿Quién se creía esa chica?
—Hola —saludó ella —¿Tienes interés en algo? ¿Cómo Te llamas? ¿Qué quieres? — y con esa ultima pregunta se acercó un poco a él, Sakura sonrió Syaoran estaba molesto, si señores.
Él solo la miró, bueno, a esas alturas no le importaba que Sakura y… ¡rayos! No había visto el resto de amigas de Sakura, estaba atrás y lo miraban, que importaba, no le había gustado el gesto de aquella tonta y si pasaba por maleducado no le iba a importar, después de todo la chica empezó con ese juego.
—¿En que tengo interés? —Se preguntó Syaoran —que desaparezcas de mi vista, ¿Cómo me llamo? Eso a ti no te importa —a esas alturas la chica había fruncido el ceño, al igual que las amigas de Sakura que podían escuchar con claridad todo y los modales de él eran algo que tenía que practicar —y… ¿Qué quiero? Quiero una galleta, pero que me atienda mi novia —y dicho eso miró a Sakura la tomó de la mano y la acercó para besarla, dejando a las espectadoras con los ojos abiertos y a la chica roja del ridículo que acababa de hacer, además de muerta de envidia, por eso se alejó disimulada.
Sakura le permitió a Syaoran hacer lo que quisiera con su lengua, era su premio, además de sentirse la chica preferida de él y así lo era, aunque estaban algo incómodos, es decir, había una mesa que los separaba, por eso tuvieron que apoyarse sobre esta y no había unión de sus cuerpos, pero igual el calor que se sentía era amplio.
—Buena tarde señorita —saludó Syaoran al separarse.
—Hola Syaoran —correspondió ella —cuando te dije que el día del festival no íbamos a estar en mi casa te lo tomaste muy en serio ¿verdad? —Ambos sonrieron, y no importaba las miradas malas que les estuvieran botando, Sakura se dio cuanta que casi estaba sobre la mesa, así que se bajó —creí que no ibas a venir —dijo haciendo pucheros, Syaoran acercó su mano y deshizo el puchero de la boca de ella con su dedo.
—Y dejarte sola… no lo haría Sakura —ambos sonrieron.
—Y ahora que recuerdo que dijiste querías una galleta… y que yo te atendiera, te estoy atendiendo y ¿de que galleta quieres?
—Espero que así no atiendas a todos tus clientes
Ambos siguieron metidos en su coqueteo y no oían que el grupo de Sakura hablaba por lo bajo de ellos, ciertamente no le había agradado el trato que Syaoran le dio a la chica y menos el beso delante de todos, como si Sakura fuera su posesión.
—Es un patán —dijo Naoko
—Ni que lo digas, esa manera de hablar o tratar a una chica no es algo digno de un hombre ¿Cuándo comenzara a tratar así a Sakura? —comentó Chijaru molesta.
Pero en cambio de las otras tres, Rika miraba la escena y sonreía, es decir, tal vez era que ella sabía lo que había sido salir con un hombre mayor y con un hombre con mucha experiencia y podía ver en los ojos de Syaoran algo que no tenían los ojos de Terada, tal vez, solo tal vez, se estaban equivocando y lo estaban juzgando, él simplemente le había dado un trato malo a una chica que fue a buscarlo casi empujando a Sakura, porque para ella no había pasado desapercibido el empujón, además cuando la besó observó la pasión, pero el sujeto sonrió, y no maniáticamente, había ¿amor en él? ¡Vaya! Era la que mas había sufrido del grupo y no quería ver así a Sakura, bueno, no podía dejar que sus pensamientos quitaran la idea de separación, pero igual la duda quedaba, si, ahí había posesión por parte de Syaoran, pero era una posesión que también se veía por parte de Sakura.
—Rika… ¿estas ahí? —Tomoyo fue quien sacó a la chica de sus pensamientos, pero igual, estaba indecisa.
—Si… solo, estaba englobada.
—Bien, la cosa es sencilla, no sé que rayos irá a hacer Ronald, pero nosotras tenemos que hacer lo mismo, no creo que mi hermanastro haga algo para separarlos, entonces nosotros abrimos paso al plan A, si el plan A, no funciona, le daremos paso al plan B, de seguro que no falla, es decir, estamos hablando de Li y caerá en nuestra trampa.
Las chicas asintieron y se dedicaron a ver la pareja, sabían que Sakura estaría un rato mas allí y eso les daba pie para abordar a Li que no iba a esperar de pie frente al puesto, primero lo encararían y de su actitud podían comprobar la sinceridad de sus palabras, ese era el plan A y el B, bueno, para el B necesitaban a alguien y esperaban no tener que llegar hasta allí.
Por su parte la otra pareja seguía metida en su conversación.
—¿Me esperarías un rato? —Dijo apenada Sakura —bueno, mas o menos en un rato estaré libre y…
—Dale… no hay problema —lo ultimo que quería era incomodar a Sakura con palabras de desgano, la chica estaba contenta o así lo expresaban sus ojos y por nada quería dañar esa felicidad, además de encantarle e hipnotizarlo —pude ver en la parte de atrás un banca, iré a comerme allí estas galletas y nos vemos en un rato —Sakura asintió.
Hacía un rato Syaoran había comprado un paquete de galletas, a simple vista se veían hogareñas y muy ricas, por eso se inclinó por ellas, eso y quien lo atendió, no podía decirle que no a ella, la chica mas hermosa de ahí.
—Esta bien… tratare de no demorarme y después… —Syaoran sonrió, siempre tenía que ser tan tímida, aunque eso no le desagradaba, pero era una actitud realmente graciosa, es decir, eran novios, no tenía porque ponerse colorada por un comentario —podemos pasar tiempo juntos ¿cierto? —Syaoran se acercó, levantó la vista de ella tomándola del mentón para que lo viera a los ojos ya que mientras hablaba tuvo que bajarla y dijo:
—A eso vengo Sakura —se acercó un poco mas ¿otro beso? Bien, no se iba a quejar, aunque Syaoran estaba dispuesto a dejarla con las ganas, él no tenía dieciocho años y no se moría por eso ¿cierto? Pero si no era así ¿Por qué la estaba besando?
Bien, su cuerpo no resistía el contacto de Sakura y eso era malo, muy malo, es decir, nunca fue tan empalagoso, ni meloso, sabía cuando dar un beso y cuando una caricia, pero con ella era como si siempre quisiera hacerlo, como si fuera un adolescente o un chiquillo dando su primer beso y estaba lejos de eso, demasiado lejos, tanto que no recordaba su primer beso… ¿en que rayos pensaba? En vez de estar englobado debería estar separándose ya de ella, porque de seguro ella no lo haría.
—Nos vemos en un rato —comentó la chica rojita —espérame.
—Eso quedo como de película cursi Sakura… pero te esperare.
Syaoran se dirigió a la parte de atrás, había demasiado ruido por allí, y eso no le gustaba, lo del concurso de bandas era cierto, aunque no se había tomado la molestia de ir hacía el escenario que habían montado, pero por lo que oía ninguna banda era buena y solo era bullicio con guitarras y baterías, pero las voces también ayudaban.
Suspiró cansado, solo esperaba que Sakura no se demorara demasiado, ya estaba fatigoso y un poco con dolor de cabeza.
Pero bueno, todo era por ella, además el sacrificio tampoco era amplia, es decir, cuando iba a beber se demoraba mas horas y bueno, por ahí solo tendría que estar un rato, ir, caminar un rato, comer algo, dejar que ella mirara las cosas y listo, perfecto, era cuestión de horas cierto.
Llegó a la silla, si era un buen lugar, sacó su paquete de galletas y se sentó a disfrutarlas, vaya que había pasado tiempo desde la ultima vez que se sintió tan bien consigo y con los demás, bueno, que se sintió consigo, con el resto no había cambiado demasiado, por no decir nada, la verdad no importaba, la tenía a ella, todo estaba bien.
Pudo ver como un grupo se acercaba, lo miró por el rabillo del ojo, eran las amigas de Sakura que habían terminado su turno antes y era hora de encarar a Syaoran Li, que solo las miraba disimulado mientras se acercaban lógicamente a encararlo, pero la pregunta que él se hacía era ¿vienen en son de paz o guerra? Buena pregunta, pero sería solucionada en los próximos segundos.
—¡Hey! Tu —bien, por el tono usado por Tomoyo pudo notar que el son era de guerra, perfecto, sabía jugarla muy bien.
Él solo las miró de arriba abajo ¿Qué creían viniendo las cuatro? ¿Impresionarlo? Realmente no lo conocían, no le tenía miedo a las multitudes y si se había metido a puños con los novios de ellas ¿Qué les hacía pensar que cuatro niñas lo asustarían? Es mas, él era quien podría asustarlas, además de no importarle ¿Sakura lo quería así? Bien, ese era un punto grande.
Según decía para agradar a la novia había que ganarse a las amigas, pero con esas amigas, al demonio, no iba a cambiar por amor.
—Lo que me faltaba que me encararan los teletubbies —todas lo miraron mal ¿Quién se creía ese Li? Era un sujeto arrogante y al parecer no le importaba lo que ninguna pudiera decirle a Sakura —no me interesa perder tiempo para hablar con ustedes, para lo que vengan, aunque el tema sea Sakura ¿cierto?
Bien, el sujeto era inteligente, pero una chica cuidando a su amiga podía ser peligrosa y eso deberían decírselo a ellas.
—Pues tendrás que hacerlo Li —dijo Chijaru.
—¿Disculpa? —Preguntó Syaoran —de ti ni siquiera me sé el nombre ¿quien rayos te crees? —La chica se encogió ante las palabras de él, pero no iban a retroceder —ahora si me disculpan —se acostó sobre la silla y empezó a comer sus galletas, hasta ahí había llegado su momento de paz.
¿Qué tenían ellas contra él? Bueno ¿sería por la pelea? No, eso había pasado hace rato, seguramente las chicas por hacerle la vida imposible lo quería separar de Sakura ¿tan enamorado se veía? Si era así se veía en peligro, no quería que por influencias de las amigas la chica de ojos verdes se separara de él, eso podía ser doloroso, no, Sakura no seguía las mayorías, eso la hacía tan especial, pero igual estaban las dudas… ¡rayos! Tenía que dejar de pensar así.
—¿Qué pretendes con Sakura? —dijo mas calmada Rika, Syaoran la miró, ella no había atacado tanto, podría responderle, no, no delante de todas ellas.
Syaoran solo la ignoró lo cual hacía que la rabia de ellas creciera más.
Tomoyo se acercó y se puso delante de él, no la miró, estaba más entretenido con el cielo y la extraña nube en forma de árbol, o el pájaro que volaba cerca o cualquier otra cosa que no fuera ninguna de ellas.
—Aléjate de Sakura, Li, te puede ir mal, me he comportado como una princesita y no he hecho nada hasta ahora, pero mi familia es adinerada y te pueden aplastar —Syaoran la escuchó y se levantó de su silla, esta vez mirándola desde lo alto ya que era mas grande que Tomoyo —solo lo digo por tu bien.
La chica quería enfurecerlo, lo había conseguido.
—Daidouji, puedes decirle a tu familia que haga lo que quiera, no me importan tus estúpidas amenazas de princesa, las he escuchado tanto de otras personas con mas coraje que ¿en serio crees que me vas a asustar? —la miró mal, las otras chicas estaban de piedra ante la manera de hablar de esos dos —no seas patética, eres una chica tonta que cree que todo lo sabes, me di esa impresión la primera vez que te vi, ahora la cambio y puedo decir que eres tonta, muy tonta ¿acaso nunca superaste la broma que te hice? Me alegro.
Y dicho eso abandonó su silla amena y decidió alejarse a sentarse un poco más lejos, estaba irritado, recibía amenazas a cada rato y si, estaba acostumbrado, pero se suponía que venía a estar tranquilo, no a pelear con las amigas de Sakura ¿Quién rayos se creía Daidouji?
Las chicas miraron como se alejaba y se acostaba esta vez sobre la hierba, al final no habían resuelto nada, pero entonces contaban con el plan B y era hora de ponerlo en juego, si, un hombre como Syaoran Li, era un hombre perro, y de seguro que al ver la oportunidad atacaría y es ahí donde entraba una amiguita poco especial, la chica era amiga de Rebeca, de una calaña parecida y ellas le había prometido un bombón y Syaoran Li no era mal parecido, lo que significaba que él caería en las redes de ella y justo en ese momento Sakura aparecería como por obra de magia.
—Bien —comentó Naoko —supongo que llamaremos a Sayuri.
Las chicas se alejaron a dar paso al segundo plan de separación, bueno, la conversación solo había servido para darse cuenta lo testarudo que era ese sujeto, pero no todas decidieron ir, Rika se quedó viendo a Syaoran, estaba pensativo y no creía la verdad en lo malo que decían que era, tal vez si se acercaba de manera pacifica él accedía a ser sincero, por eso en un descuido de sus amigas se escabulló y cuando no las vio se acercó a Li
¿Otra vez?
—¿Podemos hablar? Esta vez por las buenas —bueno, la chica no estaba atacando.
—¿Qué quieres?
—Hace un año —comenzó Rika, sin saber si hacía lo correcto —estuve saliendo con un profesor, decía que me quería y que me iba a hacer feliz por toda la eternidad —la voz de la chica comenzó a quebrarse —pero después que obtuvo una buena aventura el sujeto se fue y me abandonó, me dejó solo, jugó conmigo y es por eso que nos comportamos así contigo —a esas alturas las lagrimas de la chica ya bajaban por su rostro, Syaoran solo la miraba impotente —ninguna quiere ver a Sakura sufriendo ¿la quieres?
Syaoran estaba petrificado, ella era distinta al resto del grupo, con ella podía ser honesto.
—Si la quiero —dijo y le extendió un pañuelo para que la chica se limpiara las lagrimas, ella lo miró, no, Syaoran Li no era malo —y si piensas que la voy a dejar botada, tranquilízate, puedes confiar en mi, además, creo que tu y yo nos parecemos desde algún punto de vista —Rika lo miró ¿Qué querría decir con ello?
—No entiendo, pero creo que eres de confiar —si, no se veía nada malo y bastante sincero, sus amigas decían que era madura y por eso podía ver algo en las personas mayores que ninguna otra chiquilla miraba, ella vio algo en Li, algo que le inspiraba confianza
—Déjalo y relájate, por cierto no le digas a tus amigas que hablamos, es tonto, pero quiero ver hasta donde son capaces de llegar.
—Eres divertido Li —dijo y le devolvió el pañuelo —deberías estar alerta, pueden ser unas chicas tenaces y no quiero que ni Sakura ni el novio de mi amiga la pacen mal ¿esta bien?
—Tendré en cuenta tu consejo… um…
—Rika… llámame así, no me gusta mi apellido —Syaoran asintió y segundos después la chica se levantó.
No, él la quería se veía en la mirada, no era algo difícil de ver y mas en la de Li, podía ver algo distinto de todos los hombres, incluso de su propio novio, era como si supiera que de verdad iba a estar con Sakura para siempre, además de ser un personaje muy interesante, algo gruñón y amargado, solo esperaba que no cayera en la trampa que le tenían sus amigas, bueno, ese sería el punto para ver quien era Li, solo esperaba que fuera el de la mirada, si así era, Sakura se había ganado el premio gordo.
Bien, al parecer no todo el grupo ese había resultado molesto, incluso esa chica había sido interesante ¿Cómo podía hacerle un hombre eso a una chica? Un desgraciado simplemente podría hacer eso y vaya que la tuvo que haber pasado mal, como él, por eso ella le inspiraba confianza, además que el juego se tornaba excitante.
Segundos después vio a una chica, esta vez no del grupo de Sakura acercándose, esta vez era una muchacha mas alta, mas linda y mas dotada, sus atributos no eran algo que pasaran desapercibidos para cualquier hombre y para su mala fortuna lo estaba mirando a él, una mas, bueno, se divertiría un rato, tal vez Sakura se demoraba y ¿eso no estaba mal?
OoOoOoOoOoo
Bien, era despistada, pero no tonta y sabía que por las miradas de sus amigas, que se habían metido quien sabe donde un tiempo, le querían decir algo y la verdad ya estaba impaciente, le faltaba poco para ver a Syaoran y vaya que tenía ganas de verlo y eso tampoco ayudaba, bueno tendría que preguntar.
—¿Ocurre algo?
—Bueno… —dijo Naoko —es tu novio —comentó con aire fingido, Rika y Sakura solo la miraban solo que la segunda con aire de preocupación.
—¿Qué le pasó? ¿Está bien?
—Si… —esta vez fue Tomoyo —solo que esta… bueno… esta con Sayuri y muy… juntos.
Sakura se quedó callada ¿estaban hablando de Syaoran? ¿Su Syaoran? No, sus amigas debían estar equivocados, no llevaban nada de novios y él no sería capas de engañarla, no, sus amigas estaban equivocadas ¿cierto? Si, el la amaba y ella a él, Syaoran no jugaría con su corazón.
—No, deben estar equivocadas
—Podrías verlo tu misma Sakura —Chijaru quiso participar —están detrás de la preparatoria
—pude ver en la parte de atrás un banca, iré a comerme allí estas galletas y nos vemos en un rato
Esas habían sido las palabras de Syaoran y lo que sus amigas decían tenía sentido, Sayuri era linda y más que ella o así pensaba Sakura y Syaoran podría fácilmente… no.
—Terminó mi turno —le dijo a una profesora que las cuidaba y casi corrió hacía la parte de atrás con sus amigas que la seguían de cerca.
El corazón de la chica latía con fuerza, con ira, no podía ser nada de eso cierto, él era un caballero, lo había considerado siempre como tal, incapaz de causarle cualquier daño, cualquier maldad, él la quería, el la quería, el la quería o eso quería pensar ella, pero al llegar a la esquina comprobó que las cosas que decían sus amigas eran cierto, esos dos estaban muy juntos y demasiado, como nunca había visto a Syaoran con una mujer que no fuera ella.
De los ojos de Sakura empezaron a brotar lágrimas, él le sonreía a la chica, pero por la distancia no podía ver si era macabra o real, estaba dispuesta a salir y encarar a esos dos, pero…
—Detente —dijo Rika confiando por alguna razón —no ha hecho nada, dejémoslos a ver a donde llegan —Solo esperaba que Li no le fuera a hacer esa canallada a Sakura, el resto del grupo no entendió en principio la actitud de Rika, luego supusieron que era para que Sakura notara algo mas macabro y así cortara de raíz definitivamente, bien, buena estrategia.
Sakura decidió hacer caso, pero sus lagrimas no paraban de salir, por mas que las limpiara con las manos y los puños de la camisa, él estaba comportándose distinto, de una manera incluso coqueta y de repente vio que la chica sacó algo de su bolsillo, una llave al parecer y Syaoran la tomaba y empezaban a caminar, la chica sollozaba ahora, Syaoran y esa chica se dirigían al parecer al la cabaña donde guardaban los implementos deportivos, muy alejado de donde habían personas.
—Él no puede —dijo Sakura —él me quiere, Syaoran me quiere.
Sus amigas la miraban, si Syaoran la quisiera no estaría haciendo eso, pero era algo seguro lo que pensaba hacer con la chica, al final resultó ser como todos los hombres, bueno la mayoría.
El corazón de Sakura se quería salir de su pecho, estaba nerviosa, jamás pensó que Syaoran fura capaz de hacer lo que al parecer quería con Sayuri ¿acaso por el abandono había adoptado una faceta de conquistador? No, con ella nunca fue así.
—Tranquila Sakura —dijo Tomoyo —tranquila.
Estaba lejos de estar tranquila, pero no respondió, además Syaoran y la chica ya habían llegado frente a la cabaña y él la abrió, estaba apunto de saltar de su escondite y abofetearlo, pero prefería esperar a que entraran, nunca pensó que él…
—¿Cómo pudiste? —dijo para ella al ver que él la invitaba a pasar a ella primero, en ese instante si salió de su escondite, pero se quedó quieta como sus amigas al ver que Syaoran cerraba la puerta con la chica adentro y gritaba:
—Buena suerte para la próxima, si gritas duro tal vez te encuentren en unos días, toma —y por debajo de la puerta metía una galleta que le quedaba —tal vez la necesites —y dio la espalda y comenzó a caminar, mirando al suelo, sin importancia, bueno, la verdad si se había divertido burlándose de esa chica.
¿Por qué había mujeres así? Bueno, solo le interesaba llegar rápido a donde Sakura que de seguro lo estaba esperando.
Sakura se quedó de piedra ¿había dudado de él? Rika sonrió, si, él era el hombre para Sakura y cuando dijo que era divertido, era divertido y muy creativo, además las caras de sus amigas por el fiasco había resultado bueno también, ahí el malo no era Syaoran, eran ellas por querer lastimar a Sakura y a Li.
—Ve con él —le susurró al oído a Sakura —te espera.
Y así lo hizo la chica de ojos verdes, sin pensarlo corrió hacia donde Syaoran que aun no notaba que la chica corría hacía él, sintiéndose tonta, había llorado por nada ¿y decía conocerlo? Era lógico que él hiciera algo así, pero no, tenía que ponerse a llorar y dudar antes de comprobar si las cosas eran ciertas, él la quería y no se la pasaba dudando de ella, en cambio ella… ¡por todos los santos!
Syaoran suspiró y levantó la vista, conocía la chica que corría hacia él.
Sakura lo abrazó con ganas, Syaoran pudo ver ese brillo en sus ojos Sakura había estado llorando, él no era tonto, la pregunta era ¿Por qué? Era el novio, tenía derecho a preocuparse.
—Sakura… que… —pero ella lo interrumpió
—No me preguntes nada —ella sabía que el iba a preguntar por sus lagrimas él notaba todo —solo bésame ahora Syaoran, por favor —ganas no le faltaban, si, pero no lo iba a hacer, por eso le desvió la mirada a Sakura y apoyó su mentón contra la cabeza de ella, dejando que descansara sobre su pecho, para que confiara un poco, no le gustaba lo que estaba viendo.
—No todo se solucionan con besos —susurró Syaoran —por mas que los disfrutemos Sakura… ahora quiero saber ¿Por qué estabas llorando? —Sakura levantó su vista y se encontró con la de él, no había dado una opción, había dado una orden y bueno… tenía que acatarla.
—Te vi con esa chica, me asuste mucho —bajó nuevamente su mirada para refugiarse en el pecho de él —le estabas sonriendo, estaba lejos y no vi si lo hacías como a mi, pero lo hacías y luego… y luego… la llave, como ambos se acercaban a la cabaña, todo indicaba que… por favor, no te molestes, te quiero y bueno… yo…
—Primero Sakura: no te engañaría —dijo levantándole la cara para que lo viera —segundo: no tengo necesidad de hacerlo, me gustas mucho, tercero: creí que me conocías —le dio un beso en la mejilla —cuarto: creo que es mas prometedor pasar la tarde contigo que con esa chica y quinto: —esta vez el beso fue en la boca y un poco duradero —jamás pensé que fueras celosa… no me puedo poner molesto si me quieres tanto.
La chica sonrió, promesa interna: no volver a dudar de Syaoran, no cuando la trataba tan bien a ella, tan considerado, incluso no estaba molesta, pero le había dicho celosa. Ella no se había dado cuenta de ello, aunque ¿Qué importaba? No estaba dispuesta a cambiarlo, además como dijo Syaoran, lo quería y mucho y de ahora en adelante a cualquier chica que se le acercara sería mejor pararla de una vez y no fisgonear, eso estaba mal.
Syaoran levantó su vista y ¡sorpresa! Ahora se daba cuenta de algo que tenía bastante sentido, mucho sentido y si no ¿Qué hacían esas cuatro ahí detrás a lo lejos?
Deberías estar alerta, pueden ser unas chicas tenaces y no quiero que ni Sakura ni el novio de mi amiga la pase mal
Syaoran recordó aquellas palabras dichas por esa chica Rika, si, las amigas de Sakura eran tenaces, pero no lo suficiente a él ¿Cómo ponían una trampa tan tonta? No era un hombre que babeaba por un par de piernas y menos por otros pares que pudieran tener las mujeres, ciertamente muy tonto, pero ya no había problema, aunque ¿con esas amigas? ¿Acaso no habían visto el sufrimiento de Sakura? ¿Disfrutaban viéndola llorar? No, él sabía la respuesta. Era bueno ser inteligente, esas chicas los querían separar, monos esa tal Rika, ella si estaba de su lado o eso le parecía.
Bueno, iba a dar una buena pelea, como fuera, Sakura ya estaba muy clavada en su corazón como para que unas adolescentes vinieran a arruinar su vida, ya había estado suficientemente mal.
—¿Te perece si comenzamos a dar una vuelta? —las palabras de Sakura fueron las que sacaron a Syaoran de sus pensamientos, rápidamente asintió para que Sakura no lo viera pensativo, no le gustaba la idea de que involucraran a Sakura, bueno, ella contaba con él, al parecer amigas ya no, aunque no se había dado cuenta y él no era el que quería informárselo.
—Vi unos helados grandiosos por el otro lado —dijo Syaoran dirigiéndose por el camino donde estaban las cuatro chicas, Sakura las miró y sonrió, no les dijo nada, supuso que sus amigas sabían que quería pasar tiempo con él, en cambio Syaoran al pasar les arrojó la llave a los pies y la mirada que les dio él no fue la tierna de Sakura, su sonrisa era como de: no van a poder conmigo, pero todas sabían que en guerra larga había desquite.
OoOoOoOoOoo
Sakura caminaba al lado de Syaoran viendo un montón de toldos, pabellones y sitios de la preparatoria, se sentía extraña revuelto con tonta, no le agradaba nada las miradas que estaba acaparando su novio y menos que cuando la miraban a ella la veían como una hermana pequeña o una prima que Syaoran había sacado al festival ¿Qué tenía que hacer para que la tomara de la mano?
Como quería hacerlo, él era distraído y solo iba feliz por ahí comiéndose su helado, mientras ella esperaba un poco de contacto, pero al parecer su novio no iba a dar la iniciativa, pero ella dijo que no sería fácil estar con él, entonces era hora que ella fuera la de la iniciativa, si señores, en esta relación los papeles iban a cambiar, bueno, no totalmente, eso ya poda resultar bastante extraño.
Bien, no quería incomodarla, si, quería tomarla de la mano, pero de seguro que la incomodaría, es decir, estaban en la preparatoria de ella y era obvio que muchas chicas y chicos la verían y los comentarios vendrían después y conociendo lo tímida que era su novia… bueno, él estaba cambiado por ella, ella tendría que cambiar su timidez por él ¿a quién quería engañar? Le encantaba la timidez de Sakura, era algo que no todas tenían y era tan tonta y divertida a la vez, tan alegre y llorona, era especial y tenía el corazón de él.
Syaoran sonrió, si le gustaba tanto su timidez, la intimidaría un poco, por eso acercó su mano a la de ella, pero en ese momento ella también se decidió y sus manos chocaron, ambos se miraron y sonrieron tontamente, si, estaban pensando lo mismo.
Bueno, el amor era algo majestuoso…
—Podríamos haberme dicho que quería tomarme de la mano —Sakura sonrió y lo miró, ese juego de intimidar lo podía ganar ella fácilmente.
—Mi mano no se chocó sola Syaoran… eres mayor y te daba miedo… —molestó la chica ganándose una mirada desaprobatoria por parte de Syaoran —¿Qué? Es verdad, pero bueno, a partir de ahora voy a hacer contigo lo que se me plazca.
Ahora la pregunta era ¿Quién había sido más distraído? Al parecer el tutor, porque Sakura y su mente de adolescente, si habían captado el doble sentido, la chica se sonrojó, hacer con él lo que quisiera ¿en que rayos pensaba? Estaba formando un embrollo su mente por algo que… bueno, por algo que nunca había pensado, bueno, era hora de que su mente se perdiera y la dejara disfrutar de él, es decir, pasar un rato agradable, bien, la chica estaba perdida.
—¿Estas bien? —lo que le faltaba, buena hora que Syaoran le da por preguntar algo.
—Claro —No estoy bien —solo… —tenía que buscar un señuelo, algo rápido, algo que dejara a Syaoran conforme con su respuesta y a ella le diera tiempo para bajar su color —como… te dije… voy a hacer contigo lo que me plazca y ese elefante rosado me gusta —Syaoran volteó para donde Sakura indicaba.
De todos los deportes del mundo para ganarse ese estúpido elefante rosado había que jugar baloncesto, era malísimo para el baloncesto, pero tenía su orgullo masculino e… iba a ser difícil, pero si Sakura quería el elefante… que dios se apiadara de él, porque de seguro se le iba a ir una buena cantidad de dinero en él.
—Vamos a probar suerte —dijo Syaoran tomándola de la mano y acercándose juntos.
Bien habían matado dos pájaros de un solo tiro, él la había tomado de la mano y gracias a eso las aves de rapiña que miraban a Syaoran se habían ido volando.
Syaoran se acercó nervioso, solo esperaba que Sakura no notara el tembleque de sus piernas o su mano, no quería hacer el ridículo, pero de seguro que lo haría, bueno, al parecer y según vio en un cartel para ganarse ese maldito elefante tenía que meter cuatro balones de cinco, si, como no, no lo lograría.
Mentalidad positiva, es solo baloncesto, de seguro que ganas y obtienes un premio, además la chica lo quiere ¿ni vas a dejar que la chica se vaya de allí sin su premio? Eso sería empezar mal y tú como novio debes ganar ese elefante, o meter tres balones y ganarte un ratón del tamaño de tu mano.
Primero muerto que obtener un ratón, además estaban horribles.
—Quiero… quiero… intentarlo —dijo poniendo los yenes que necesitaba para tirar y mirando a Sakura que lo miraba como ofreciéndole ánimos, bueno, los iba a necesitar, nunca fue bueno para baloncesto.
—Bien… —gritó el que atendía el puesto —tenemos un participante —y si la incomodidad de Syaoran no fuera suficiente aumentó mas a medida que las personas se acercaban y lo miraban.
solo eran cuatro canastas y tenía cinco balones, era fácil, si, era fácil, había echo cosas mas difíciles y ridículos mas grandes, como caminar en medio de la caravana, si, eso era peor que fallar, no, no iba a fallar, era hora de sacar talentos escondidos, pero… ¿Cuáles talentos? Bien, solo era experto para amargar personas y para las matemáticas, eso era, las matemáticas lo ayudarían… tal vez si hacía un cálculo ¿a quien quería engañar? Eso no ayudaba en deportes, los japoneses eran inteligentísimos y apestaban en el fútbol, ya, era hora de concentrarse y lanzar el primer balón.
Sakura le dio espacio a Syaoran, sentía la determinación de él por conseguir ese elefante, ese fuego en su mirada, esa manera de tomar el balón ¿Por qué ahora miraba sus manos? No, no era eso, miraba todo, si miraba todo, bien, en lo que iba, su mirada quemaba, Syaoran saldría con el elefante de allí, si, seguro,
Primer balón: cesta, bien, ya solo le faltaban tres, era fácil, solo tres mas, segundo balón: cesta, bien, había resultado ser incluso divertido, ahora lo separaban dos canastas del peluche ese, suspiró, podía hacerlo, tercer balón: fuera, Sakura sonrió al ver a Syaoran fruncir el ceño después de estar concentrado, todavía le quedaban dos balones, si metía ambos se ganaba el elefante, si metía uno el ratón, cuarto balón: cesta, bueno… todo se definía en el ultimo y podía ¿cierto?
—Bien caballero se ganó un ratón de cuerda —Syaoran miró mal al señor que atendía, no, no se iba a llevar un ratón, primero muerto.
—Otra vez —volvió a pagar.
Los segundos pasaron y se convirtieron en minutos y con minutos no queríamos decir dos, eran mas de diez desde que Syaoran lanzaba balones, comenzaba a desesperarse, Sakura sonrió, vaya que era terco y testarudo, además que sabía que no se rendiría, aunque ya se había ganado como diez ratones, con doce le daban el elefante.
Bien, la onceaba era la vencida, lo sabía, si metía ese balón se llevaba el elefante, sino, otro ratón, si, como lo pensamos, el balón giró, giró, el tiempo pareció detenerse para los espectadores y por fin después de minutos Syaoran completó el onceavo ratón.
Las personas suspiraron cansadas, pero estaban animadas, Sakura volteó y vio que el lugar estaba lleno, se intimidó un poco, pero a Syaoran no parecía importarle.
—¿De nuevo? —preguntó el vendedor feliz, Syaoran asintió.
Bien, había completado el doceavo ratón, pero no se rindió ahí, Sakura lo vio pagar nuevamente, no tenía que hacerlo, con doce ratones le daban el elefante, bueno, era Syaoran, para él eso sería como lastima y como si hubiera trampa en el juego, justo en el intento trece, cuando pudo haber cambiado los ratones por elefantes si ganó, oyeron bien, Syaoran metía cuatro balones lo que lo acreditaba del elefante y toda esa cantidad de ratones ¿Qué iba a hacer con todo eso? Las personas aplaudieron y entonces Syaoran si volteó ¿Qué hacía toda esa gente allí? Bueno, al menos lo apoyaban, aunque uno que otro tipo lo miraba mal porque sus novias no lo perdían de vista con estrellitas en los ojos.
El vendedor le pasó el elefante a Sakura y ella lo tomó, si quedaría marcado ese elefante en su vida, Syaoran se había esforzado mucho y de que manera, bien, aunque le daba risa verlo cargar los ratones en una bolsa.
—Sabes Syaoran… —él la miró —si hubieras comprado el elefante en un centro comercial creo que te hubiera salido mas económico.
—Pero no hubiera sido tan emocionante —ambos sonrieron y al levantar la vista se dieron cuenta que el grupo de Sakura venía hacía ellos, esta vez todos y con todos eran las chicas y los respectivos novios, que miraban al par o bueno, al trío si contaban ese elefante inmenso.
Sakura miró a Syaoran ¿Cómo podía mantenerse tan tranquilo cuando de todo ese grupo los únicos que no lo miraban mal eran Yamazaki y Rika? Y si, Sakura se había dado cuenta de eso, pero a todas esas ¿Qué hacía Yamazaki allí? Bueno, al parecer tenía tiempo en Tokio y había ido al festival.
—Syaoran podemos irnos por otro lugar —dijo Sakura al ver que se aproximaban.
—¿Por qué? No seas cobarde Sakura —dijo y le sonrió y la tomó de la mano, la chica se sintió segura y también sintió la seguridad de él, era como si no temiera a lo que dijeran o pensaran de él —ahora vamos a tomar algo, lanzar tantas veces el balón me dio sed —Sakura asintió y simplemente les pasó a sus amigos sonriéndoles como para tranquilizarlos, pero no les habló.
Era evidente que ellos no les agradaba Syaoran, pues mientras anduvo con Ronald se la pasaban todos, ahora era como si a ella la hicieran a un lado, pero Ronald no fue nunca mejor que Syaoran y él era quien merecía respeto, no su ex, pero bueno, eso era algo que al parecer sus amigas no entendería, pero ni modo, no iba a cambiar su felicidad, era hora de ser egoísta y pensar en ella, en él y en ambos.
El otro grupo pasó, Yamazaki sonrió, al parecer Syaoran Li había resuelto hacer su vida, bien, se merecía la oportunidad y Rika hizo lo mismo, pero pensando en Sakura, nunca la vio tan feliz andando con Ronald y eso era evidente, aunque el resto del grupo si habían mirado mal, aun no creían que Sakura estuviera con él, menos los hombres, Kayto y Eriol sabían lo malo que era y los otros lo agresivo, conocían a Sakura y ella era tierna ¿Qué hacía con él?
—¿Desde cuando Sakura esta con Li? —preguntó Eriol.
—Hace poco —fue lo único que dijo Tomoyo.
Por su parte Sakura y Syaoran se habían ubicado en cerca del escenario donde estaban las bandas, una canción le llamó la atención a Syaoran y por eso se acercó, auque la canción ya no le quedaba mucho, aprovechando que cerca de allí habían mesas se sentaron a tomarse un refresco.
Sakura lo miraba, era muy afortunada, lo sabía y además ella no podía quitar los ojos de encima de él, era tan guapo, tan serio, Syaoran la miró, la chica simplemente le sonrió y él como buen despistado no entendió mucho.
—¿ocurre algo?
—Solo pensaba…
Syaoran se sorprendió ante lo simple y escueta de su respuesta, pero a esas alturas ya no le importaba, lo único que quería era contemplarla, era hermosa y él un tonto adulto enamorado como un chiquillo, pero ¿Sakura la habría pasado bien? Bueno, era una "cita" o algo parecido y pues al parecer si ¿cierto? Había comido, le había ganado un elefante, habían pasado como pareja, aunque si había algo que lo comenzaba a asustar.
La estaba alejando de sus amigos, pero no podía hacer mucho ¿o si? No podía ponerla a escoger entre amistad y amor o entre ellos o él, eso era egoísta y no era el tipo de hombre sociable que tal vez ella esperaba, bueno, no estaba en sus planes andar al lado de Hiraguizawa o Daidouji o cualquiera de ese grupo, pero tal vez a Sakura si le llamaba la atención eso.
Bien, su vida con ella era buena, eso era indiscutible, pero ¿hasta cuando?
Hasta siempre Syaoran Li, no te puedes echar para atrás por esos amiguitos ¿le vas a dar gusto a Daidouji o el camino libre para otro pelele?
Bien, eso era lo que quería ¿pero era lo que ella quería? Bien, si se ponía a pensar ¿Qué sabía de Sakura de él? No, esa no era la pregunta indicada, la pregunta indicada era ¿Qué hacía pensando en tonterías cunado la chica se veía tan feliz? Si, eso era.
De un momento a otro un ruido bastante amplio de la tarima llamó la atención de la pareja y no era solo el grito del anunciador, sino el de las chicas que se habían acercado a esta ¿ahora que ocurría? Sakura y Syaoran miraban desinteresados desde sus asientos, hasta que el anunciador presentó a una banda, una banda de la preparatoria de Sakura y que la encabezaba nada mas y nada menos que…
—Bien muchachas y publico —dijo Ronald llamando la atención de las mujeres ¿tenía suerte? Si, tenía mucha suerte, como si el destino estuviera a su favor pudo ver con claridad a la pareja que quería ver —esta canción va dedicada al patético novio de mi ex Sakura Kinomoto y espero que la disfruten
Syaoran miró a Sakura que se había puesto roja y se veía molesta, además que algunas personas conocían a la chica y los miraban, la verdad a Syaoran no se le dio mucho o por lo menos no por ahora.
—Tranquila Sakura —dijo Syaoran.
—Larguémonos —Syaoran negó.
—No le vamos a dar ese gusto, además quiero ver con que sale.
La canción empezó ya a medida que su ritmo sonaba las personas comenzaban a hablar entre si.
Estoy
llorando en mi habitación
todo se nubla a mi alrededor
ella
se fue con un niño rico
en un BM negro
y un jersey amarillo
Por el parque les veo pasar
cuando se besan la paso fatal
voy a vengarme de ese marica
voy a llenarle el cuello
de
polvos pica-pica
El grupo de Tomoyo aun no creía lo que Ronald estaba cantando, Yamazaki y Rika querían ir a bajarlo o mandarle una botella por imbecil ¿Qué demonios le ocurría? mientras que Tomoyo miraba con estrellitas en los ojos a su hermanastro, era hora que hiciera algo decente y que mejor que humillar a Li en publico, aunque al mirar a su novio algo no le quedo claro, Syaoran era el archienemigo de Eriol ¿Por qué estaba así?
—¿Qué pasa? Están humillando a Li, deberías estar contento —Eriol la miró.
—Syaoran Li no es el tipo de persona a quien una estúpida canción lo afecta y no me gustaría estar en los zapatos de Ronald, ¿a que esta jugando? Honestamente no creo que a él le afecte mucho esto, pero si creo que hará algo para poner en su sitio a tu estimado hermanastro —Tomoyo no dijo nada y de inmediato trató de divisar a Li.
Jamás pensó que estaría escuchando esa canción
Sufre
mamón
devuélveme a mi chica
o te retorcerás
entre
polvos pica-pica...
Sakura volteó a ver a Syaoran, su mirada calmada ya denotaba algo distinto y sonreía y no de una manera demasiado acorde o muy grata que digamos, estaba sombría como nunca la había visto, algo andaba mal, ella lo sabía, lo presentía, pero él se veía ausente, relajado, pero al mismo tiempo tenso, era como si de repente fuera otro Syaoran, bien, no hasta ese punto, pero algo andaba mal.
—Vamos —trató de jalarlo.
—Es tonto creer que ese sujeto de dejara en paz Sakura —comentó analítico —quiero que enseguida se acabe la canción lo busques, dile cualquier cosa, creo que puedes hacerlo —Sakura iba a preguntar ¿para que? Pero como si él fuera adivino prosiguió —ponle una cita por la noche, alguien como él llegara, claro, no quiero que lo seduzcas ni nada de eso —la miró y su mirada volvió a hacer la de antes ¿pero que tramaba?
—No te preocupes, solo me interesa seducirte a ti —¿Qué? ¿Qué había dicho? Syaoran y ella se miraron, lo había dicho de improvisto, pero vaya resultados que habían dado, Sakura se puso roja como un tomate y Syaoran abrió los ojos, nunca espero tal respuesta de ella, que ahora se arrepentía por hablar sin pensar.
Seducir a Syaoran ¿Por qué la idea de repente y por mas roja que estuviera no le sonaba descabellada? Porque eran novios, no pero no llevaban nada de novios, por dios, ¿en que rayos pensaba?
Le
he quemado su jersey
se ha comprado el pijo seis
voy a
destrozarle el coche
lo tengo preparado
voy a ir esta noche
No te reirás nunca mas de mi
lo siento nene vas a morir
tu me quitaste lo que mas quería
y volverá conmigo
volverá
algún día...
Bien la canción acabó y muchas personas aplaudieron mientras otros veían a la pareja que ahora comían algodón de azúcar ¿Cuánto dulce habían comido ya? Bueno no importaba, ahora lo único que a Syaoran le importaba era llevar a cavo su dulce venganza, conocía a los sujetos obstinados, él era uno de ellos, y sabía que Ronald no se alejaría, a menos que lo hiciera sudar petróleo y conocía quien lo ayudaría y como no hacerlo, bueno, era hora de volver un poco a la adolescencia y quien mejor que con la persona que creció, si señores, Ronald sabría lo que era temer.
Sakura fue a hablar con Ronald y argumentó un montón de cosas, la verdad el sujeto era tonto o eso pensaba Syaoran, iba a caer redondito, aunque no sabía que se había inventado su novia, el echo era que la esperaría en el parque pingüino, allí era la cita a las ocho de la noche, buena hora, lo suficiente para que las personas estuvieran cansadas y se acostaran temprano para disfrutar del día próximo que sería el ultimo de feria.
Sakura y Syaoran estaban por levantarse pero fueron interceptados, por una chica que venía agitada
—Li, de verdad no sé que le pasa a ese sujeto —comentó Rika
—No hay problema Rika —Sakura miró curiosa la escena, estaba imaginando cosas o Syaoran si le estaba hablando a su amiga —por cierto… —esculcó en su bolsa —toma dos ratones, no sé que hacer con eso —la chica lo sonrió —suerte y… hasta luego —se adelantó dejando un poco atrás a Sakura que aun estaba perdida ¿Qué había pasado allí? No estaba celosa, estaba interesada.
—Hasta luego Rika.
—No te despidas y alcánzalo —Sakura asintió y llegó hasta donde Syaoran, tomándolo de la mano.
Después de eso no quedó mucho de día, pero quedaba algo que para ser sinceros, era algo que estaba esperando desde el principio, así como oyeron, faltaba nada mas ni nada menos que el respectivo acompañamiento del caballero a la casa de la dama o así pensaba las cosas Sakura, él la llevaría, cruzarían las calles tomados de la mano y luego la despedida y ya no le importaba el irrespeto que Syaoran pudiera tener por la casa, tenía que despedirse como era debido, como novios.
Habían pasado cosas algo interesantes ¿así eran todas las citas? Había algo que no dejaba tranquila a Sakura o solo era su cabeza loca, bueno, Syaoran había demostrado ser un buen novio y no solo por lo de espantar a la chica, además le había ganado un elefante, habían comido de todo, habían escuchado una horrible canción y ahora tramaba algo, por ultimo se había dado cuenta que no se llevaba tan mal con Rika.
¿Sería que a Rika le gustaban los profesores? Sakura movió su cabeza de un lado a otro, eso era tonto, muy tonto, su amiga con Syaoran, que tontería, además ella tenía a Kayto.
Syaoran por su parte planeaba si venganza o bueno, trataba ¿Por qué se sentía tan bien cogido de la mano de Sakura? Su cuerpo reaccionaba como si estuviera tocando una sartén caliente o algo así, parece que más de dos años de abstinencia le habían dañado el cerebro.
¿Qué dijo? Él mismo se regañó, por dios, no era un desquiciado que necesitaba de sexo, debía ser otra cosa, si, seguro era la calidez que despertaba ella en él, amor, cariño, respeto, nada mas, solo eso y no podía pensar en esas tonterías, no cuando necesitaba su mejor cara de poker para con Ronald y era un experto para jugarlo.
Syaoran dio un respingo, habían llegado a la casa de Sakura mas rápido de lo que pensaba, eran como las seis y media, tenía suficiente tiempo para hablar con nada mas y nada menos que con la persona que mas quería a Sakura, tal vez después de él o bueno, era un cariño similar.
Syaoran no pudo reaccionar cuando sintió a Sakura enrollarlo, el elefante había salido a volar a algún lado de por ahí y ahora las manos de Sakura estaban ocupadas empujando a Syaoran hacía ella, lo cual fue desconcertante, no había dado tregua, por decirlo de alguna manera, era como si hubiera tenido miedo que no le diera el beso, cuando era lo que mas quería, bueno, era algo que quería, tenía que ser sincero.
Syaoran no se percató que tan fuerte estaba siendo el nivel del beso que cuando se dio cuenta tenía a Sakura presionada contra la pared de su casa, las manos de él estaba inútiles, no podía estar en las caderas de ella ya que estas estaban pegadas en la pared, bueno, para eso Sakura tenía cara.
La chica se estremeció, Syaoran mimaba su mejilla, era algo tan tierno que lo atrajo mas, si era posible a su cuerpo, se sentía simplemente perfecto, su pecho era tan rígido, tan fuerte, pero tan protector, se podía quedar dormida justo en él y en uno de sus extraños instintos y aprovechando que Syaoran la acariciaba a ella, ella correspondió pero con los cabellos de él, dando suaves deslices y de vez en cuando enrollando allí sus dedos, para ser hombre tenía suave el cabello, era tan único, tan perfecto.
Bien, no restaba haciendo lo correcto, pera tener veinticinco años no era normal que su cabeza diera vueltas de esa manera por ese beso cargado de todo, menos algo adecuado para él y menos para ella, así que era mejor parar las cosas ya, además lo ultimo que quería era que Touya los viera o algo así y menos los vecinos de Sakura, ella tenía una imagen que cuidar y de por si esta no estaba muy bien en la preparatoria, las miradas que le darían la próxima semana por la estúpida canción de ese sujeto iban a hacer fastidiosas, pero tenía que afrontarlas, él no iba a estar allí.
Sakura se separó de Syaoran, lo había besado con ganas había echo con el lo que quería y él correspondió, ambos se correspondían, como siempre, eso se estaba convirtiendo en un juego de dar y recibir muy interesante y ella iba a ganarle a su novio.
—¿Satisfecha? —preguntó Syaoran, la chica lo miró con una sonrisa
—¿tu lo estas? —Syaoran no dijo nada, pero si estaba satisfecho y mucho, bien, al final había resultado que era un buen novio, perfecto, pero por ahora estaba bien dejar de pensar en eso y pasar a su otra faceta, no la cursi, al cruel, la drástica, la malvada.
—Podrías llamar a Touya —dijo Syaoran mientras Sakura lo miraba expectante, no entendía de que iba la cosa, pero bueno, si así lo quería y si Syaoran no quería ingresar a la casa pues era la decisión de él.
La chica asintió y recogió el elefante, era muy mono.
OoOoOoOoOoo
Ronald esperaba desde las siete y media a Sakura, la chica lo había dejado impresionado con esa manera como l encaró y era realmente excitante, la chica le había dicho que le gustaba esa faceta de malvado que había mostrado con la canción, no la apariencia que mostraba cuando eran novios, se sintió morir al escuchar eso saliendo de la boca de Sakura ¿quien diría que era una fierecilla? Nadie y menos él y eso lo acercaba un paso mas a su objetivo.
El reloj marcaba las ocho y cinco, las calles a la altura del parque pingüino eran bastante solitarias, pero mejor, tal vez la chica se decidía y terminaban haciendo cosas interesantes por ahí en cualquier lado de un árbol o uno de los tantos bosques que tenían la zona.
Ronald levantó la vista, venía alguien, pero se desanimó al ver dos siluetas en vez de una. Lo que quería decir que no era Sakura quien venía, pero se sorprendió al ver las siluetas de allí, a ambos los conocía y sabía que algo olía mal, por eso empezó a correr pero fue interceptado por Touya Kinomoto que había sido convencido de ayudar a Syaoran, como en los viejos tiempos, solo que antes eran tres no dos.
El chico trató de obtener resistencia, pero fue inútil Touya Kinomoto era una vara.
—Suéltame maldito —gritó Ronald, pero fue callado con una mordaza.
—¿En serio pensaría que Sakura vendría? —Le preguntó Syaoran a Touya cuando los alcanzó —va ya que eres tonto —Ronald trató de moverse, pero era algo que se había convertido en imposible —bien, ahora… —Touya empujó al chico contra una silla y ambos lo rodearon.
—No intentes nada —comentó el hermano de Sakura —no hice nada aquella vez que terminaste con mi hermana, pero sé lo que querías hacer, así que o te callas o te acabo —Ronald palideció.
Conocía la fama de Touya Kinomoto y eso iba en serio.
Por su parte Syaoran miraba al sujeto, tenía que asustar a Ronald, bueno, mas de lo que se veía viéndole la cara a Touya, pero solo así aprendería.
—¿Por qué no vuelves a cantar? —en ese momento Syaoran sacó algo de su bolsillo, Ronald palideció al ver el brillo de lo que al parecer era una navaja, ese brillo no podía ser de otra cosa, si, el reflejo de la farola del parque le decía que si —Será interesante sacarte la lengua.
Syaoran se acercó, pero Ronald no era tan tonto, no podían hacer nada ¿cierto? Pero Touya tampoco era tonta y quería desquitarse del sujeto que le hizo daño a su hermana, por eso de debajo de su camisa sacó un revolver, obviamente sin carga, pero con eso podía asustarlo, a esas alturas Ronald si se inquietó y se asustó mas.
—¿Por qué crees que ese día en la cárcel no me inquiete? —Preguntó Syaoran —porque ya estuvimos allí —Ronald abrió los ojos —mira la soledad de las calles, eres una simple presa y solo te lo diré una vez, te acercas a Sakura tu vida se acaba, en una colonia como Tomoeda te encontraran mas o menos en unos días y eso nos dará tiempo suficiente para hacernos los tontos, en unos meses dejaran de buscar culpables ¿Cuánto nos dieron la vez que nos capturaron?
Touya se hizo el que pensaba, no recordaba a Syaoran así de malo
—Tres años —Ronald estaba tan asustado que no comprendía que todo era mentira, una incluso tonta, pero se veía tan convincente —pero no me quiero ir así Syaoran, al menos déjame dispararle en una pierna.
Ronald empezó a llorar, perfecto, pensaron ambos, lo tenían justo donde lo querían, el chico estaba tan asustado, que patético, donde había quedado el valor de la tarde.
—Espera… quiere decir algo —Syaoran le quitó la mordaza.
—No me hagan nada… por favor —dijo al instante que fue retirada —no me acercare a Sakura, no la molestare, no me disparen —el chico sollozaba, Syaoran y Touya reían —todo era una broma, ustedes eran jóvenes, es bueno jugar bromas, vamos muchachos, era un juego.
—Esto también —comentó Syaoran —ya puedes salir Sakura —y la chica salió de detrás de un árbol con una cámara de video en sus manos, el llanto de Ronald era algo que por alguna razón le habían encantado, de la manera mala y la verdad nunca imaginó ver a Syaoran y Touya haciendo cosas así, al parecer en su juventud eran unos demonios —ahora… —miró a Ronald —si hablas, miras o hueles a Sakura, este video será reproducido y puesto en circulación por toda la preparatoria ¿entendido? —Ronald no dijo nada —por cierto nunca estuvimos en prisión mas de un día y la pistola no tiene municiones —los tres comenzaron a reír.
Ronald miró a Sakura lo peor que pudo y luego de eso limpio sus lagrimas, maldito Li, maldita Sakura, maldito Touya, por ahora no podía hacer nada, pero en guerra larga había desquite y él sabía de eso,
El chico salió corriendo por la calles, mientras Sakura lo miraba ¿Por qué no sentía penador él? Bueno, había descubierto algo.
—Creo que te dejara en paz por un buen rato monstruo —la chica asintió, después se dio cuenta del insulto, por eso infló sus cachetes de forma infantil, Syaoran la miró.
Era afortunado, se había ganado la lotería con Sakura.
Sakura sonrío incomoda, de seguro le parecía infantil, pero su sonrisa le decía que eso le gustaba, bueno, las cosas estaban ¿mejorando? Y si no lo estaban haciendo lo harían, porque cada día que pasaba lo quería mas y al parecer él también.
Notas: Hola
Bueno, si, me tardé dos días mas de lo común, pero es que por primera vez desde que comencé a escribir el fic me sentí lerdo, torpe y un poco falto de inspiración, creo que eso deben juzgarlo, esperó que lo hagan y con honestidad, la verdad como vieron salieron muchas hojas y puede resultar aburrido, no sé, la mitad del capitulo fue todos en contra y un poco romance, espero que eso no influya en su desanimo por la historia ya que comienza a ponerse mejor o eso opinó, el capitulo me salio de treinta y cinco hoja en principio, me pareció larguísimo así que le corté algunas partes, creo que no es visible en arrebato, por eso también me demoré
Me encantan sus comentarios y mas si me animan, bueno, casi todos me animan, me encanta charlar con todos y eso es gratificante, quiero mandar saludo a mi familia de fanfiction, ellas deben saber quienes son y con todos aquellos con los que he conversado o los que me dejan reviews, mil gracias, como ven ni siquiera estoy inspirado para las notas, espero sus comentarios y prometo ponerme al corriente.
Para los que se preguntan Tomoyo cuanto mas seguirá de mala, ya falta poco para que abra los ojos, ya falta poco, no voy a dar un capitulo especifico, por cierto la canción que puse no me gusta, no es mi tipo, así que si van a linchar a alguien por eso que sea a mi hermano que me la sugirió y por ultimo nos podemos comenzar a despedir de la Sakura totalmente tímida, Syaoran puede ser mala influencia.
Bueno, no digo mas, espero que les guste y nos vemos en la próxima
PD: el 16 de julio sale el nuevo CD de coldplay, se acepta que me lo envíen jejeje
