Advertencias y aclaraciones: El fanfic se sitúa en el mundo ninja, sin embargo, podría decirse que es un Universo Alterno, puesto que la historia de los personajes es diferente a la del manga y el anime. Lo notaran conforme vayan leyendo. Otra cosa, no voy a utilizar los honoríficos como el chan, kun y demás. Sabiendo esto, pueden proseguir.

Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.


Capitulo 13. Mentira.

Existen muchas maneras de mentir, del mismo modo, muchas clases de mentiras. Hay quienes mienten por necesidad, por elección propia o por simple aburrimiento. Están quienes dicen grandes falsedades y mentirillas piadosas. Mentir es casi un arte y es más habitual de lo que parece.

Porque cualquier declaración o palabra, incluso el mismísimo silencio, puede corresponder a una mentira; porque para mentir no es necesario alterar la verdad, solo hace falta ocultarla.

—Por lo visto, Hinata no vendrá —comentó Ino, retorciéndose un mechón de cabello, paseando su vista por la habitación de Tenten—. ¿Por qué?

—Necesitaba hablar contigo a solas —respondió la castaña, sin inmutarse por la inquisidora mirada de la rubia; bebiendo tranquilamente de su té.

—Sobre ella —enfatizó la de ojos claros.

— Sí. Pero eso no implica que Hinata deba estar presente.

Ino le observó en silencio por algunos segundos, estimando el significado que podrían tener esas palabras; cuando finalmente comprendió las implicaciones de esa simple frase, una sonrisa de complicidad apareció en su rostro.

—Así que te decidiste a confiar en mí —celebró la rubia, apoyando la barbilla en la palma de su mano.

—No te emociones Ino —aclaró la mayor, riendo levemente—. Es solo que me vendría bien una socia.

—Me gusta cómo suena eso —respondió la Yamanaka sin perder su sonrisa, inclinando su cuerpo sutilmente hacia delante—. Soy toda oídos.

Tenten suspiró, entre divertida y resignada. Las cosas que hacía por Hinata.


—¡La hubieras visto! Su rostro desencajado al verme de nuevo en el mismo lugar —contaba Ino, soltando carcajadas en medio del establecimiento—. Fue lo máximo, Hinata; tendrías que haber estado ahí.

La pelinegra solo se dedicaba a sonreír, escuchando con atención el relato de la Yamanaka, por lo visto se había divertido mucho tratando de sacarle información a Sakura.

—Y solo fue la segunda vez —continuó diciendo la rubia—. En la tercera ocasión que me presenté ante ella, con bolso, reloj y comida en mano, lista para preparar un picnic; te digo, a la pobre casi le da un paro cardíaco de la impresión.

—¿N-No es un poco sospechoso? —interrumpió la pelinegra, con una gota de sudor resbalando por su frente— ¿que de repente quisieras pasar tiempo con ella?—Ino solo negó con la mano de manera relajada.

—No te preocupes por eso —respondió la de ojos zafiro, apoyando sus brazos en la mesa—. No es la primera vez que hago cosas como estas —una sonrisa traviesa apareció en su rostro—. Normalmente lo hago para molestarla. Es divertidísimo ver a Sakura riñéndome porque no debo "importunarla" en el trabajo.

—B-Bueno, si tú lo dices.

—Hazme caso, Hinata, todo va perfecto —aseguró la rubia, señalándola con una cuchara, con la que antes había estado comiendo su helado—. Incluso la veo dispuesta a cooperar.

—¿Dispuesta? —preguntó ella, ladeando la cabeza en señal de confusión.

—Pues, como te dije, llevo almorzando con Sakura desde hace algunos días, y de alguna u otra forma siempre logro sacar el nombre de Naruto a colación —respondió Ino, sin dejar de jugar con su cuchara—. Ella no me ha dicho nada, pero se nota que quiere hacerlo. Solo basta presionar un poco más y… ¡bum! —exclamó ella, imitando el sonido de una explosión—, su secreto estará en nuestras manos. Créeme Hinata, la conozco, tiene ganas de hablar; lo que sea que le moleste me lo dirá pronto.

—¿Cómo lo sabes?

—Solo lo sé, es un don —presumió la Yamanaka, agitando su dorada cabellera; aunque luego frunció el ceño y observó a Hinata directamente—. El hecho de poder predecir a los demás, aclaro. Sería muy patético que mi don fuese conocer a Sakura como la palma de mi mano —terminó por decir, provocando que la pelinegra empezara a reír—. ¡Lo digo en serio!

—Ustedes siempre han sido mejores amigas, ¿no? —comentó la Hyuga, cubriendo su boca para reprimir la carcajada que amenazaba con salir. Ino era la tercera persona en todo el mundo que lograba hacerla reír de esa manera tan natural y despreocupada, la segunda era Naruto; y Kiba, por supuesto, siempre sería el primero.

—Supongo, supongo —respondió la rubia, sonriendo con diversión, asintiendo con la cabeza de manera repetitiva—. Claro, tuvimos nuestro pequeño momento de rivalidad, pero ni siquiera en ese entonces dejamos de ser amigas por completo —Ino se permitió suspirar con nostalgia, aún con la sonrisa adornando su rostro—. Es raro, pero nuestras peleas nos mantuvieron unidas, o eso es lo que yo pienso.

Hinata sonrió también, dándole la razón a la rubia. Para nadie era un secreto que la relación de Ino y Sakura era como la de Naruto y Sasuke; se insultaban, se peleaban y discutían a menudo, pero esa era la forma en la que ellas se entendían y nadie podía juzgarlas por eso.

—Es gracioso —prosiguió Ino, apoyando su barbilla en la palma de la mano, con la vista perdida en algún lugar—. Imaginar que estuvimos tantos años distanciadas por culpa de Sasuke.

La pelinegra se tensó ante la mención del Uchiha, sin embargo, la rubia estaba tan concentrada rememorando el pasado que ni siquiera percibió su cambio de expresión.

Hinata no olvidaba su conversación con Sasuke, si es que a eso se le podía llamar conversación. En su mente aún seguía latente la amenaza del pelinegro, y aunque llevaba días sin cruzarse con él, recordaba perfectamente sus palabras.

"Si alguno de los dos llega a cometer una estupidez, cualquiera que sea, asumiré inmediatamente que es tu culpa. Más te vale que no suceda si no quieres acarrear con las consecuencias".

Sintió un escalofrío de solo pensar en ello. Hinata no conocía esa faceta sobre protectora del Uchiha, técnicamente no conocía nada del chico, pero… de algo estaba segura, tenía que hablar con él. La idea de que ella lo buscase era loca y hasta suicida, pero se sentía en la obligación de aclarar lo sucedido; prefería eso a terminar volviéndose enemiga del azabache.

—Oye Hinata —la Hyuga se vio sacada de sus pensamientos al escuchar la voz de Ino llamarla.

—¿S-Sucede algo? —preguntó ella, viendo a Ino sonreír con picardía, lo que por cierto no le dio buena espina.

—¿Cómo te enamoraste de Naruto?

—¡¿Eh?! —su rostro se sonrojó tan rápido que la rubia no pudo evitar soltarse a reír— ¿P-Por qué l-lo p-preguntas?

—Bueno… —la expresión de Ino se volvió más serena— pensando en Sasuke y todo eso, admito que mis sentimientos fueron algo superficiales —terminó diciendo, sin perder la sonrisa del rostro—, pero eso no significa que no fuesen reales, yo de verdad lo quise —Hinata asintió lentamente, menos sonrojada que antes, por lo que la rubia se decidió a continuar—. Pero lo tuyo con Naruto parece mucho más serio, por eso tengo curiosidad. ¿Cómo te empezó a gustar?

—Yo… realmente no lo sé —contestó Hinata, esquivando la mirada—. D-Desde pequeña sentí admiración por él, pero no estoy segura de cuando ese sentimiento pasó a convertirse en amor.

—Pero sabes lo que sientes, ¿verdad? —inquirió la rubia, dirigiéndole una mirada apacible—. Aquello que te hizo admirarlo y amarlo con el tiempo.

—N-Naruto… —una sonrisa dulce adornó las facciones de Hinata— es una persona fuerte. Nunca se da por vencido y siempre lucha por conseguir lo que quiere, él… me motivó a cambiar, a mejorar —Ino escuchaba enternecida las palabras de la Hyuga—, es por eso que yo…

—Hinata —la aludida volvió su atención a la rubia, que le observaba con una sonrisa—. ¿Segura que quieres seguir con esto?, es que se nota que lo adoras —le dijo ella, provocando que se sonrojara cual tomate maduro y se encogiera sobre sí misma.

Ino volvió a reír, porque Hinata no había cambiado mucho respecto al amor; seguía siendo la misma jovencita dulce e inocente, que se avergüenza y ruboriza al hablar del chico que le gusta. Esperaba que eso no cambiase nunca.

—¿Sabes Hina? Si quieres olvidarte de Naruto es tu decisión —retomó la palabra, apoyando sus codos en la mesa y la barbilla en ambas manos—. Yo te diría que no renuncies, pues insisto en que ustedes tienen posibilidades.

—¿L-Lo dices p-por el joven Uchiha? —preguntó, con las mejillas aún sonrojadas, jugando disimuladamente con un mechón de su cabello. Ino por su parte abrió los ojos con sorpresa, para inmediatamente asumir una expresión divertida.

—Ese, Hinata, es un claro ejemplo de nulas oportunidades —apuntó la rubia, dejando salir un suspiro resignado.

—¿A-Aún lo quieres? —volvió a preguntar la Hyuga.

—Mmm —Ino se llevó una mano al mentón en pose pensativa—. Te confieso algo… —habló la de ojos azules, mostrando una media sonrisa— hace mucho tiempo que lo olvide.

—¿C-Cómo? —indagó Hinata, con genuina curiosidad.

—Pues… ¿qué te digo? Al principio era pensar que Sasuke jamás me correspondería porque, bueno… es Sasuke —Hinata asintió con una sonrisa nerviosa. Normalmente esa no sería una razón, pero siendo el Uchiha de quien hablaban le pareció totalmente valida—. Pero no fue solo eso, entre una cosa y otra, misiones y pensamientos varios, digamos que terminé olvidándome de él

—Ya veo —comentó la Hyuga, desilusionada; esperaba escuchar algo que le ayudara con Naruto.

—Aunque… —Hinata la volvió a mirar, expectante—. Fue eso y que me empezó a gustar otra persona.

—¿O-Otra persona? —Ino soltó una risita al ver la incredulidad en el rostro de la pelinegra, por lo que negó con la cabeza.

—No me hagas caso Hinata —la rubia se levantó de su asiento y estiró los brazos, dejando salir un pequeño bostezo—. En fin, nos vemos otro día, voy a lo de Chōji —informó la Yamanaka con un rostro resignado—. Otra vez se indigestó por andar comiendo de más; es que algunas personas nunca aprenden de sus errores, dios —terminó de decir, mientras se alejaba de la mesa agitando la mano en son de despedida—. Nos vemos otro día, Hinata.

—H-Hasta luego —se despidió ella, en voz baja, viendo a la rubia retirarse.

Eso último no se lo esperaba, que a Ino le gustase otra persona, aun más sorprendente, que ese alguien haya logrado sustituir a Sasuke. Hinata observó el camino por donde se había ido y un suspiro escapó de sus labios.

—Es difícil afrontar una situación como la tuya, técnicamente te enamoraste sola, Naruto no tuvo ni que hablarte para que cayeras rendida ante él.

—¿Entonces cuál es el plan B?

—Encontrar otro interés.

Sin desearlo, terminó recordando las palabras de Tenten, y solo entonces no le pareció una idea tan descabellada. Pero…

—Plan B: Sustitución —susurró Hinata, al mismo tiempo que se levantaba de su asiento y procedía a salir del local.

Que haya funcionado con Ino, no significa que ella correría con la misma suerte. Y aun así, Hinata no dejaba de preguntarse: ¿quién podría arrancar a Naruto de su corazón?


—Buen trabajo el día de hoy, Sakura —la aludida, que hasta el momento se encontraba recogiendo sus cosas, dirigió su atención a la mujer y le sonrió en respuesta—. Si deseas, puedes tomarte el resto del día. Te mereces un descanso.

—No es necesario, pero te lo agradezco —respondió la de ojos verdes con amabilidad—. Regresaré después de almorzar, quiero ver cómo sigue el paciente de la 203.

—Entonces nos veremos después —se despidió la enfermera, alejándose por el pasillo del hospital—, hasta luego Sakurita —ya estando sola, la joven se sonrojó, avergonzada por el diminutivo de su nombre, pero se permitió mostrar una sonrisa mientras salía del edificio y emprendía camino a casa.

Se encontraba de buen humor ese día, no sabía cuál era la razón, pero tampoco es como si le importase. Lo único que le interesaba en esos instantes era llegar a su hogar, empezar a comer, tomar una siesta y volver a trabajar; en la noche entrenaría un poco y después dormiría como oso hasta la mañana siguiente. Sí, era el plan perfecto.

—Se te ve contenta —dio un respingo al verse sacada abruptamente de sus pensamientos y volteó a ver al responsable de su sobresalto.

—¡Sasuke! ¿Q-Qué haces aquí? —cuestionó ella, sorprendida de verlo en su vecindario—. No es que me moleste, claro está, pero tú no sueles visitarme y…

—Solo pasaba cerca —interrumpió el Uchiha, provocando en Sakura un gesto de decepción—. ¿No deberías estar en el hospital? —inquirió él, entrecerrando los ojos.

Sakura, ante la pregunta, solo atinó a llevarse una mano a la frente y negar con la cabeza y, tal como sucedía recientemente, se preguntó qué rayos le veía al pelinegro. Mantener una conversación con él era como gritar a los cuatro vientos que quería ser reprendida, amonestada o sermoneada por el Uchiha; ya hasta le recordaba a su madre. Bueno, no tanto, Sasuke hablaba mucho menos que su progenitora, tampoco se quejaba tanto como ella; aunque si fuera un poco más conversador…

—¿De qué te ríes? —preguntó el azabache, frunciendo el ceño al percibir las risas que dejaba escapar Sakura.

—Nada, no me hagas caso —contestó ella, manteniendo una sonrisa divertida en el rostro—. Y respondiendo a tu anterior pregunta, perdí la noción del tiempo en el hospital y se me pasó la hora de almorzar.

—¿No es extraño eso? —preguntó Sasuke, levantando una ceja con duda. No es que Sakura fuese la perfección en persona o algo parecido, pero siempre manejaba su tiempo de manera escrupulosa; detalle que a él le parecía admirable, aunque nunca se lo diría en voz alta.

—No tanto —respondió la Haruno, alzando los hombros—. Desde hace algunos días que Ino está con eso de querer recobrar nuestra "amistad perdida"—enfatizó Sakura, con un toque de ironía—; suele ir al hospital y llevarme a rastras para que almuerce con ella. Hoy no lo hizo y cuando me di cuenta eran las tres de la tarde.

—Con que era eso —murmuró él, empezando a caminar en sentido contrario a la de cabello rosa—. Que te aproveche la comida entonces.

—¡Espera! —Sasuke ladeó el rostro y le observó por encima del hombro—. B-Bueno, estaba pensando en que tú y yo podríamos hacer algo juntos más tarde —propuso Sakura con algo de timidez, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja—. Quisiera pasar algo de tiempo contigo, aunque entenderé si estás ocupado.

Sasuke se terminó de dar la vuelta para quedar uno frente al otro; ella le miraba sonriente, con las manos detrás de la espalda y un leve rubor cubriendo sus mejillas. Al verla, el pelinegro se cruzó de brazos y dejó escapar un suspiro.

—Solo porque no está Naruto, no significa que debes actuar así frente a mí —aclaró el azabache, levantando una ceja con fastidio—. No es como si yo esperara que lo hicieras.

—¿Pero qué dices, Sasuke? —su sonrisa se esfumó, dejando en su lugar una expresión confundida.

—¿En serio no sabes a lo que me refiero? —preguntó él, con un toque de ironía; provocando que Sakura evadiera su mirada, con los nervios apoderándose de ella.

—No, no lo sé —poco a poco el miedo empezaba a dominarla. Debió suponerlo, él lo sabía todo; y ella, como una idiota, tratando de ocultárselo.

—Tomar su ausencia como excusa para fingir que todo sigue igual —la Haruno cerró los ojos con fuerza, tratando de retener las lágrimas que amenazaban con salir—. ¿No te parece algo hipócrita, Sakura?

—¿Desde cuándo? —cuestionó ella, apretando los puños, levantando la cabeza para encarar al azabache. No lloraría frente a Sasuke, mucho menos por una razón tan estúpida como lo era escuchar la verdad de sus labios —. ¿Desde cuándo, Sasuke?

—Si querías que fuese un secreto, debiste mantenerlo como tal —respondió el pelinegro, con expresión serena—. Ya no eres la misma, no sé por qué te esmeras en seguir aparentando que sí lo eres.

—¡¿Y tú qué sabes?! —reclamó ella, con el rostro rojo debido a la furia.

—Solo hay que ver cómo reaccionas —explicó él, posando sus manos en los bolsillos del pantalón—. Al menos pudiste esforzarte más en ocultarlo.

—Esforzarme más… —susurró ella, con un tic apoderándose de su ceja—. Esforzarme más, dices…

Y entonces pasó, lo que Sakura no creyó posible hasta el momento, aquello que jamás se hubiese imaginado que haría. No fue hasta que vio esa sonrisa ladina y la expresión burlona del Uchiha dirigida a su persona que sucedió lo inevitable.

—¡Eres un idiota, Sasuke Uchiha! —gritó con toda la voz que le quedaba. El aludido solo le dedicó una mirada despreocupada.

—Al menos empiezas a ser sincera.

—¡Vete al diablo! —y dicho esto, Sakura salió disparada del lugar, echando humo por las orejas y dando fuertes zancadas para llegar a su casa.

¡A la mierda su buen día!

¡Acababan de arruinarle el resto de la tarde!


¿Era raro que siguiera dándole vueltas al asunto? Peor aún, ¿en serio estaba considerando el plan B como una opción? Seguía pensando en eso y simplemente no se daba crédito a sí misma por ello.

—Hinata…

No fue hasta que lo escuchó de los labios de otra persona que logró ver esa idea como una posibilidad. Y no quería ahondar mucho en ello, pero la realidad era aplastante; si pretendía dejar atrás sus sentimientos por el rubio, en algún momento tendría que buscar a otra persona, enamorarse, casarse, tener hijos. Bueno, tampoco se iría tan lejos, pero el punto es que en algún momento ella tendría que seguir con su vida. ¿Importaba realmente si lo hacía antes o después de olvidarse de Naruto?

—Hinata, ¿me escuchas?

Pero quizás el verdadero problema no era ese, sino el hecho de que ella no se imaginaba al lado de nadie, ni siquiera con el rubio se vio en plan romántico, porque ella prefería no pensar en ese tipo de cosas y, en su lugar, concentrarse en lo que consideraba realmente importante: su familia, sus amigos, volverse más fuerte para defender a los que quería. El amor quedó relegado y siempre pasó a segundo plano, entonces ¿qué podía hacer?

—¡Hinata!

No fue hasta que Kiba la sujetó de los hombros y la zarandeó como sonajero, que la Hyuga atinó a reaccionar. Se ruborizó completamente al ver al Inuzuka fruncir el ceño en su dirección.

—¿Por qué estás tan distraída? —cuestionó a modo de reclamo, siendo apoyado por un ladrido de su fiel amigo Akamaru.

—L-Lo siento Kiba, es que… —Hinata, por su parte, pensaba en alguna forma de justificar su comportamiento. ¿Por qué siempre tenía que dejar volar sus pensamientos de esa manera?— yo…

—No es necesario que respondas —intervino Shino, logrando que la pelinegra suspirara, aliviada—. Si deseas mantenerte en silencio, nosotros lo respetaremos —Kiba estaba a punto de protestar cuando el de anteojos giró en su dirección—. Que seamos sus compañeros, no nos da el derecho de cuestionarle nada, es por ese motivo que pienso que tu comportamiento para con Hinata no es el…

—Que aburrido puedes ser en ocasiones, Shino —interrumpió el castaño, una gota de sudor resbalando por su frente.

—De igual forma —continuó el Aburame, ignorando a Kiba, dirigiendo su atención nuevamente a la pelinegra—. Si hay algo que te preocupe, y si consideras que podemos ayudarte, puedes expresarlo con total libertad.

—¡Oye, que solo querías robarme el crédito! —se quejó el Inuzuka, señalándolo acusatoriamente, ignorando por completo la presencia de Hinata.

—¿Tendría algún objetivo hacer eso? —preguntó Shino de manera retorica, ahorrándose la molestia de comentar que no se estaba robando el crédito de nada, porque no había nada que robar, en primer lugar.

—No, según tu lógica extraña, pero… —masculló Kiba sin poder terminar la frase, por lo que Shino retomó la palabra.

—Entonces aquí termina la conversación, allí tienes tu respuesta.

Hinata se pasó un dedo por la mejilla, nerviosa, viendo a Kiba fulminar a Shino con la mirada. Sus compañeros habían pasado completamente de ella. Pero viéndole el lado positivo, por lo menos ya no tendría que dar una explicación a su actitud ausente.

—¡Oh bueno! Solo muévanse ¿quieren? —anunció el castaño, empezando a caminar delante de sus amigos—. No hemos tenido una sola misión, juntos, desde hace meses. Esta es nuestra oportunidad de demostrar lo que valemos como equipo.

—¿A qué se debe toda esa energía? —preguntó Shino, acomodándose los lentes sobre el puente de la nariz.

—No puedo quedarme atrás —contestó el Inuzuka, sin dejar de andar—. Naruto es Jõnin, si no nos esforzamos el idiota se nos adelantara demasiado —Akamaru aulló, dándole la razón y avanzando a su lado.

Shino y Hinata, que se encontraban detrás de él, compartieron una mirada; Shino con el ceño fruncido, puesto que esa no le parecía una razón coherente; y Hinata con una sonrisa, pues se imaginaba que Kiba diría algo como eso.

Con el sol poniéndose en el horizonte, los tres continuaron hacia la torre Hokage.


La oscuridad llegó a Konoha, con el silencio apropiándose de cada uno de sus rincones. El sueño se apoderó de los habitantes, siendo la excepción unos pocos que, a pesar de las elevadas horas de la noche, aún no lograban dormirse por completo.

En la soledad de su habitación, con la luna iluminando su rostro de manera sutil, Ino dejo entrever una sonrisa divertida. Ayudar a Hinata estaba resultando ser más entretenido de lo que pensó en un principio, solo había que recordar la conversación que sostuvo con Tenten en la mañana para fortalecer esa idea.

—Entonces eso era lo que me ocultaban —contempló la Yamanaka con una expresión sorprendida. Tenten asintió resignada, sujetando su rostro entre las manos.

—No te lo dije antes porque Hinata no lo encontró necesario —explicó la castaña, dejando escapar un suspiro—. Pero lo cierto es que necesito tu ayuda Ino.

—¿Y qué es lo que estoy haciendo? —señaló la rubia, sintiéndose ofendida por el comentario.

—Hinata te pidió ayuda para Naruto —aclaró la mayor, cruzándose de brazos—, yo te estoy pidiendo ayuda para ella.

—¿Por qué yo? —preguntó Ino, con la curiosidad bailando en sus facciones—. ¿Por qué no ayudarla tú misma?

—Porque —empezó Tenten—, puede que yo sea la mayor, pero hay cosas que simplemente no he experimentado —hizo una pausa para asegurarse de que la rubia le estuviese escuchando; al ver que tenía su total atención, prosiguió—. En cambio tú, Ino… ya has pasado por lo mismo que Hinata.

—¿Y eso es?

—Un amor de infancia —respondió la joven de ojos chocolate—. Has estado enamorada de Sasuke Uchiha por muchos años, pero creo que ya lo has superado, ¿o me equivoco?

—No, no lo haces —una sonrisa se dejó ver en el rostro de la rubia.

—Por esa razón creo que serías de utilidad —continuó hablando Tenten—, al paso que vamos, Hinata no logrará olvidarse de Naruto, y tú eres la persona ideal para ayudarle.

—No diría ideal, si tenemos en cuenta que Hinata y yo somos muy diferentes.

—Pero su situación es la misma —insistió la castaña—, querer olvidar un antiguo amor.

—¿Entonces por eso me dijiste lo del plan B? —se cercioró la rubia, levantando una ceja—, ¿quieres que te ayude sin que Hinata lo sepa?

—Sí —afirmó Tenten, sonriendo complacida—. Y si de paso puedes ir sugestionándola un poco para que ella lo considere también, te lo agradecería mucho.

—Pues… creo que tu idea es buena —comentó la de ojos zafiro, llevándose una mano a la barbilla—, yo no me olvide de Sasuke hasta que me empezó a gustar Naruto.

—Exacto,por eso es que pienso que… —Tenten se quedó callada de un momento a otro, apenas analizando lo que acababa de escuchar, volteó a mirar a Ino con sorpresa—. ¿Qué?

—Que me gusta Naruto —respondió la rubia con una sonrisa de brillante, agitando su cabello con gracia y cruzándose de piernas frente a ella.

—¡¿Qué?!

Ino rió de solo recordarlo. Ayudar a Hinata sería un poco difícil, pero seguramente también divertido; solo tenía que asegurarse de proceder de manera correcta. Un ejemplo de ello, lo que sucedió más temprano.

Ella hablaba en serio cuando confesó que le gustaba otra persona, no fue un comentario planeado con el fin de incitar a Hinata a considerar el plan B, incluso aunque ese haya sido el resultado. Sin embargo, la Hyuga no tenía que saber que ese alguien era justamente Naruto, no había nada de malo en ocultarle ese pequeño detalle. Lo importante era ayudarla y eso era lo que Ino estaba haciendo.

Incluso a la hora de mentir, la intención es lo que cuenta —y con esa reflexión en mente, la rubia se dejó caer en los brazos de Morfeo.


¿Qué decir? Primero, decirles que de verdad agradezco todos y cada uno de sus comentarios, cada vez que lo leo me sale una sonrisita boba, no importa si son largos o cortos, el solo hecho de que me digan lo que piensan me deja satisfecha. También los reviews anónimos que, aunque no pueda contestarles, los apreció igualmente.

Lo segundo, lamento haberme tardado tanto, pero sinceramente no sé qué pasó, cuando me di cuenta ya habían pasado tres semanas y yo aún no lograba terminar este capítulo. Pero ya lo hice y por lo menos salió largo -.- Espero no me maten por demorarme.

Eso es todo lo que tengo que decir ^-^

Matta-ne.