Love is Life
Las noches, que hasta poco habían sido su remanso de paz y tranquilidad, con algún que otro sueñecillo fogoso coprotagonizado por Malfoy, ahora se convirtieron en ardientes, sudorosas y lascivas secuencias sexuales que Hermione no entendía de dónde podía haber sacado semejante material porque ni siquiera lo dicho por Ginny se le acercaba. Afortunadamente no sufrió ninguna crisis en semejante estado porque no estaría muy segura de si se atrevería a ir junto a Malfoy mientras no dejaba de pensar en, ¿cómo había dicho Ginny?, violarlo allí mismo.
¡Es qué es tan violable!
Y no podía creerse que este tipo de pensamientos se hubieran vuelto tan cotidianos y naturales con solamente un par de semanas. De seguir a este ritmo no tenía ninguna duda de que, realmente, acabaría violándolo antes de llegar a declararse. Con suerte podría llegar a decírselo antes de bajarle los pantalones.
¡Merlín, yo sí que estoy fatal!
Lo peor de todo era que toda esta lujuriosa mentalidad era privada… ¿lo peor? mejor decir que era lo mejor porque Hermione no sabía que haría de actuar de esa manera en público con respecto a Malfoy. En público, y sin darse cuenta de que fueron vistos en varias ocasiones por diferentes alumnos, Hermione paseó cogida de la mano de Malfoy por los terrenos de Hogwarts, a la orilla del lago, porque decidió que era mejor, para no enfadar al Slytherin, el ir a verle al mínimo síntoma de agotamiento, aunque este fuera cansancio natural. En un principio esperó que la llevase a algún cuarto abandonado o un pasillo no transitado pero como solamente se trataba de cogerla de la mano, Hermione se vio, gratamente, sorprendida porque Malfoy lo hiciera en público o, siendo más justos, sin darle importancia a que estuvieran en público.
Fueron gestos tan inocentes como ese los que le confirmaron a Hermione sus sentimientos por la sierpe pues lograba que su corazón estuviera a latidos de explotar de la emoción. Ciertamente no podía negar que estaba enamorada de Malfoy pero seguía teniendo el delicado problema de tener que confesarle sus sentimientos.
Al final acabarás siendo tan cobarde de decírselo en una carta, Hermione.
No, ella no era una cobarde pero, al mismo tiempo, y a pesar de las apariencias, tampoco era una suicida. Se lo diría pero no de una manera que pudiera acabar con cualquier posibilidad de un futuro junto a él.
Aunque si Malfoy sintiera lo mismo que tú por él no deberías temer por ello.
Ciertamente resultaba de lo más agotador el tener que discutir consigo misma porque se conocía demasiado bien y sabía tener unos buenos puntos a su favor en toda discusión.
Como había sido de esperar, luego de la victoria de Slytherin sobre Gryffindor, la Copa de Quidditch regresó a la Casa de Slytherin seis años después. Algo que tenía en constante celebración a las serpientes mientras el resto de Casas trataban de ignorarles para no acabar envenenados por semejante situación. Hermione tenía que haber supuesto que, luego de estos seis largos años sin haber ganado la Copa de Quidditch, los Slytherin no iban a poner nada fácil el que pudieran olvidarse de que ellos eran los, justos, vencedores este año.
¡Llevaban la Copa al Gran Comedor durante los desayunos, comidas y cenas! Si esto no servía para testar el aguante del resto de Casas Hermione no sabía lo que podría hacerlo.
Y esta mañana no iba a ser diferente. ¿O lo sería?
Acercándose al Comedor se podía escuchar un ligero murmullo que contrastaba con la habitual algarabía que se montaba cada mañana y Hermione se encontró recibiendo una dura mirada por parte de Ron hasta que Ginny le dio una cachetada a su hermano para ver si conseguía algo de sentido común.
—A mí ya puedes dejarme en paz— le dijo Hermione—. Yo, como desde primer curso, quise que Gryffindor ganara la copa pero si no lo logramos no es culpa mía. Vamos, ni siquiera juego al quidditch. Si quieres buscar algún culpable mírate en un espejo porque tú estabas en el campo de juego.
Y esta era la última vez que se repetía con este discurso.
—Por eso te dedicas a pasearte con ese hurón cogiditos de la mano— escupió Ron dejándose llevar por el mal cuerpo de la derrota. Aunque tampoco es que le entusiasmase mucho lo cercana que se había vuelto Hermione con Malfoy; a pesar de saber las circunstancias de ello.
Hermione tuvo que hacer un gran esfuerzo por no reducir a su amigo a un vomitador de babosas, por los viejos tiempos.
—Muy bien, si tanto te escandaliza el que tenga que cogerme de la mano de Malfoy pues le pediré que para la próxima que le necesite nos besemos hasta que esté recuperada— le comentó con una naturalidad que contrastaba con el contenido de sus palabras. Por suerte para ella, o para todos, su camino hacia la mesa de Gryffindor fue interrumpida por la voz de la sierpe en cuestión.
—¡Menudas caras! Deberías saber que perder la copa de Quidditch no es el fin del mundo y que se trata solamente de un juego— claro que lo dicho por Malfoy contrastaba con el hecho de tener la copa en su regazo y que les dedicase una maliciosa sonrisa—. Claro que este sería el típico comentario de un equipo perdedor.
Ron, como no podía ser de otra forma, entró ante la provocación del Slytherin.
—El año que viene os daremos tal paliza que no vais a querer jugar nunca más al quidditch y Gryffindor se llevará la copa.
—¿Seguirás en tu puesto, Weasley?
—Por supuesto que sí— le respondió con dureza ante la absurdez de la pregunta.
Las serpientes se rieron a costa de Ron.
—Entonces ya podemos ir dejando un lugar para la copa del año que viene— dijo Zabini a pesar de que no era un gran entusiasta del quidditch. Pero sí de su Casa.
—Y pensar que por un momento pensé que lo mejor sería ganaros solamente la última copa en juego de nuestro curso— negó Malfoy con la cabeza como si hubiera sido un pensamiento de lo más absurdo—. Claro que, como siempre, pensé en que para que dejar para luego lo que se puede lograr en la actualidad. Ya sabéis, no dejar para mañana lo que uno puede hacer hoy… ¡Cierto!— la media sonrisa de Malfoy una vez presente en sus labios—. Ese es un concepto totalmente desconocido para vosotros dos— dijo señalando a Harry y Ron antes de dirigirse a Hermione—. Los has consentido demasiado, Granger.
—Cierra la boca, Malfoy— le espetó Hermione dirigiéndose hacia su mesa.
—Bueno, tú eres la de las ideas para ello, ¿no?
Hermione notó el rubor de sus mejillas al darse cuenta de que, de alguna manera, Malfoy había llegado a escuchar su comentario de besarse en lugar de cogerse de la mano durante la próxima crisis. Por ello decidió centrarse en su desayuno salvo por alguna furtiva mirada a la mesa de los profesores en donde podía ver que a McGonagall no le había sentado nada bien el volver a la senda de la derrota luego de tantas victorias consecutivas ganando, y derrotando, a la Casa de Slytherin. Snape, en cambio, a pesar de su contención era como si pudiera subirse a la mesa en cualquier momento y darse un buen baile de la victoria. Por suerte era una imagen tan absurda que alivió la tensión de Hermione y pudo pasar un día de lo más relajado una vez hubiera apartado todo este asunto del quidditch a un lado.
Ahora solamente tenía el tema de su enamoramiento de Malfoy sobre la mesa compartiendo espacio con sus deberes. Ejercicios de las clases o ejercicios de su corazón, ¿cuál debería atender primero?
Estando en la biblioteca sumergida en apuntes y libros dejaba muy clara la respuesta.
—Supongo que estás más acostumbrada a dar respuestas pero eso mismo estarías haciendo aquí, Hermione— le dijo Ginny sentándose frente a una Hermione que la ignoró siguiendo con sus deberes—. No tienes que preguntarle a Malfoy si te quiere si no que debes responderle esa pregunta tú a él. Y no importa que Malfoy no te la haya preguntado.
—Si tan fácil resulta, ¿por qué no predicas con el ejemplo?— le preguntó Hermione sin levantar la vista del pergamino en el que estaba escribiendo—. ¿O eres solamente todo palabrería pero poca acción?
—Ni pienses que puedes provocarme para evitar el tema, Hermione. Ni que hubiera nacido ayer— Hermione no le replicó y el silencio, aumentado por el hecho de que se encontraban en la biblioteca, se hizo insoportable para Ginny—. ¡Está bien! ¿Si yo le digo a Harry tú se lo dirás a Malfoy?
Por la cara que tenía Hermione al levantar la vista estaba clarísimo que no se había esperado quebrar la voluntad de Ginny con tanta prontitud. Lo que la llevó a la conclusión de que su pelirroja amiga estuvo buscando una excusa para obligarse a declararse a Harry. Y ahora ella tendría que hacer lo propio con Malfoy.
—¿Hermione?
No tenía que hacer nada, por Merlín. Se trata de una mujer adulta, aunque los hubiera cumplido a principios de este curso, y una niña no lograría que le siguiese tan absurdo juego de…
—Vale, se lo diré si tú se lo dices a Harry.
¡Menudo aguante has tenido, Hermione! ¿O no será qué también estabas buscando tú una excusa para confesarte? Como si no te lo hubieras estado planteando decírselo desde hace meses.
Ambas muchachas se quedaron en silencio algo cohibidas por la resolución tomada dejando bien claro que ninguna se había esperado que se acabase dando esta situación. Por mucho que fuera la que las dos querían que se diera.
Sin decir nada Ginny se puso en pie y salió de la biblioteca.
—Esto es lo que querías, ¿verdad?— habló Hermione consigo misma—. Y ya lo dijo Malfoy. Siempre te ha gustado hacer las cosas antes de tiempo pero con este tema no has si no tratado de alargar el momento de actuar. No es nada complicado y solamente te estás arriesgando a que te destrocen el corazón más allá de toda reparación.
¿Para qué tener miedo entonces?
Cuando las clases terminaron por este día y se encontraba embobada ante el lago viendo los juegos de luces y reflejos sobre su superficie, Hermione supo la respuesta a su pregunta cuando saliendo de la nada, en realidad sabía muy bien de donde porque era imposible no apartar la mirada de él, Malfoy surgió ante ella. Al instante sintió su boca haciéndose agua a causa de semejante visión.
Daba igual su pantalón negro, seguramente más allá de toda posible reparación, o sus zapatos a juego porque la atención de Hermione se encontraba en aquella camisa que, como el resto de la ropa del Slytherin, se encontraba completamente empapada y pegándose contra el cuerpo de Malfoy. No podría dejar ver más incluso estando completamente desnudo ante su mirada.
—¿Terminaste?— le preguntó Malfoy a Hermione un espacio de tiempo más tarde.
Por supuesto que Hermione se ruborizó al darse cuenta de que había perdido el sentido del tiempo mirando absorta lo bien que le sentaba a Malfoy una camisa mojada. Esperaba que no hubiera sido más de algunos segundos pero estaba segura de que se estaría engañando pensando así.
—Por supuesto. Ya hice todos los deberes para lo que resta de curso a no ser que decidan ponernos unos nuevos— le contestó Hermione desviando, con todo el descaro del mundo, el tema al cual se había referido en realidad Malfoy.
Hermione casi se derritió allí mismo al verlo estirarse marcando más, si cabe, aquel cuerpo que ya había visto en varias ocasiones previas en toda su completa desnudez. Y por ello sentía tanta ansiedad por verlo, por sentirlo nuevamente.
Aunque pudo contener un gemido de decepción cuando Malfoy usó su varita para secarse, Hermione no pudo evitar ese gesto suyo de morderse el labio inferior cuando se encuentra en un estado de profunda concentración.
—No exactamente más deberes tienen en mente— dijo Malfoy de pasada mientras se encaminó hacia el castillo con la absoluta seguridad de que Hermione no tardaría nada en ponerse a seguirle por culpa de su infinita, e insaciable, curiosidad.
Tal y como había esperado Hermione pronto se encontró caminando a su lado.
—¿A qué te refieres entonces?— le preguntó con su atención fija en el rostro de la sierpe, aunque por motivos nada personales—. ¿Qué es lo que tienen pensado hacer y cómo es que puedes haberte enterado de ello?
—No es nada, Granger. Simples habladurías de pasillo— le quitó importancia con un gesto de su mano antes de que Hermione se la cogiera para quitarla de en medio—. Ya sabes como es este lugar con los cotilleos.
El bufido que soltó Hermione no fue nada femenino y sonó mucho más como un gruñido. Lo que no la dejaba en buena situación tampoco.
—Los profesores no se ponen a soltar rumores absurdos por el colegio, Malfoy. Eso es terreno exclusivo de los alumnos, alumnas más en concreto, y Lavender y Parvati en particular.
—Sí, Gryffindor ahora es sinónimo de cotillas— se burló Malfoy sin malicia y Hermione se vio propinándole un golpe con el hombro izquierdo en su brazo derecho. Un gesto de lo más inusual.
—Cierra el pico y ábrelo para decirme qué es lo que sabes, Malfoy.
—Muchas cosas— le respondió enigmáticamente y que solamente consiguió ponerle los ojos en blanco a Hermione.
—Eres peor que Lavender buscando atención para sus chismes, Malfoy— el incrédulo rostro del Slytherin fue suficiente para hacerla reír—. Y ahora que sabes que tienes toda mi atención ya puedes ir contándomelo.
Hermione vio como aquellos finos labios se entreabrieron pero ningún sonido salió de ellos si no que formaron su media sonrisa marca de la casa por parte de Malfoy.
—Eso no haría si no estropear la sorpresa, Granger— negó con la cabeza en gesto condescendiente que no hacía si no enervar cada vez más a la joven Gryffindor—. Estoy seguro de que no eres de las que revisa sus regalos antes de la mañana de Navidad, ¿no es cierto?
—Para nada esto es lo mismo, Malfoy
—Pues para mí sí es igual a mis momentos en los que puedo llegar a enloquecerte sin nada más que con unas pocas palabras… o la ausencia de estas— añadió sin dejar de caminar a pesar de que Hermione se detuvo.
Su brazo se alzó hasta que sus dedos se deslizaron de entre los de Malfoy para terminar apoyado en su costado inerte como sin fuerzas.
—Eres una serpiente, Malfoy.
El comentario del año. Él no pudo evitar el reírse ante aquellas palabras y Hermione pronto lo acompañó, con las risas, antes de seguir su camino luego de haberle sacado la lengua en un gesto para nada adulto por su parte.
¿Y qué es lo que hacía todo mojado en el lago?, se preguntó justo luego de decirle la contraseña a la Señora Gorda.
Al final ni le dijo lo que había oído ni el motivo por el que había salido del fondo del lago, y ante ella como si no hubiera más terreno para hacerlo. Bueno, esto era algo que podría preguntárselo luego de la cena y, aprovechando, también podría añadir el contarle acerca de sus sentimientos por él.
Claro, ¿y qué más, Hermione? Podrías esperar primero a ver que Ginny se lo diga primero a Harry lo que, teniendo a Ron como hermano, dudo mucho que lo haga…
Hermione se quedó sin palabras, aunque estuviera pensando en lugar de hablar directamente, al encontrarse sentados en uno de los sillones de la sala común a Ginny y Harry. Aunque no muy habitual tampoco es algo que fuera muy raro si no fuera por el hecho de que se estuvieran besando. ¡Y Ron no estaba por ninguna parte! aunque era algo de esperar porque Hermione dudaba mucho de que le gustase el ir viendo a su hermanita por ahí besándose con su mejor amigo.
—Si buscas a Ron ya salió como un cohete hacia el comedor— le dijo Seamus al pasar a su lado y dedicarle una mirada a la besucona pareja negando con la cabeza—. Viendo como se le caía la baba desde que entró en Hogwarts me parece que se tardó bastante en confesarse a Harry. Ya se lo había dicho a Dean pero… la verdad es que parece que le va bien ahora con Romilda— Hermione estaba haciendo un titánico esfuerzo por no mostrarse totalmente sorprendida por todas aquellas revelaciones aunque, por lo menos, quería decir que no habría más peligro con bombones con Amortentia por parte de Vane.
Hermione trató de apurar el paso pero el gesto no hizo si no llamar con más fuerza la atención de sí misma sobre Ginny que dejó de besar a Harry para saludarla con una sonrisa imposiblemente mayor o más luminosa. No tuvo que decirle nada más para que Hermione se diera cuenta de que ella también quería sentirse así y que solamente Draco Malfoy era capaz de lograrlo. Además de que el ver las mejillas ruborizadas de Harry le hizo llevar una sonrisa durante todo su camino hasta el Gran Comedor luego de haberse cambiado para la cena.
Esta noche era la noche.
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Continuará
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Disclaimer: Todo de J.K. Rowling y nada de los demás… salvo el argumento de esta historia, que resulte ser original y no tenga relación con hechos descritos por Rowling en sus libros, pensamientos o sueños febriles -.-U
¿Será cierto? Vamos, Hermione. Un poco de valentía made in Gryffindor, o Granger, no viene nunca mal. Sobre todo con cuestiones de tanta importancia.
REVIEWS.
REVIEWS.
Ciertamente esto está a capítulos de su final. Esperemos que le de tiempo a Hermione a declarar sus sentimientos… que tan embobada estaba que ni cuenta se da de las cosas.
Nos leemos.^^
