Disclamer: personajes de JK Rowling

Hola, aquí les dejo otro capítulo de este fic, la inspiración me ha tomado por sorpresa, espero que lo disfruten, así como yo me divertí escribiéndole….por favor presten atención a las canciones….porque de verdad son el alma del fic y la principal inspiración para esta historia….le dan el ambiente apropiado.

Gracias por sus comentarios….muchas gracias.

Banda sonora: Had enough de Breaking Benjamin.

Capitulo 12 HAD ENOUGH

Resulta imposible olvidar la primera vez que me di cuenta que Pansy era una chica. Puede ser tonta esa afirmación o fuera de contexto, pero lo cierto es que el suceso fue inolvidable.

No sé porque nunca reparé en ella, de pronto fue porque en ese entonces, el quinto año de nuestros estudios en Hogwarts, yo estaba distraído intentando dilucidar si me gustaban las chicas o los chicos o ambos y mi radar no captaba a Pansy por así decirlo, ella, aparte de estar pegada a los pantalones de Draco, buscando infructuosamente su atención, era una niña alta, flaca, completamente desgarbada, con un corte de cabello poco favorecedor, recto con flequillo a la altura de las orejas, era mala estudiante y antipática. Realmente era imposible pensar que años después se convertiría en la belleza despampanante que es.

Pansy siempre fue una chica muy tímida e insegura de su aspecto, creció muy rápido, pero solo en estatura, todas nuestras de compañeras de año mostraban unos incipientes senos y formas de mujer, mientras que ella era plana como una tabla. Se lanzó en persecución sobre Draco entre otras cosas, porque el rubio era popular entre las chicas y ella, como buen Slytherin , vio el camino del éxito a través de él. Draco me confesó una vez que la invitó al baile del Torneo de los Tres Magos por puro fastidio, pero que sus ojos estaban pendientes de otra persona, en esos tiempos pensaba que era Daphne, la chica más guapa de Slytherin de nuestra generación, ahora pienso que su mirada estaba ubicada fijamente en dos mesas más allá de la nuestra. Específicamente, en la mesa de Gryffindor.

Lo cierto es que una tarde yo andaba ocupado morreandome en un rincón con la susodicha Daphne, cuando Pansy pasó al lado de nosotros. Quizás algunos piensen que los Sly´s somos ligeros de cascos y muy promiscuos, la gran verdad, la mayoría son tan mojigatoss en cuanto al sexo como cualquier miembro de las otras casas, por supuesto, Gryffindor, Ravenclaw y hasta los Puff´s tenían sus ovejas negras, en este caso, yo y Daphne éramos los descarriados de Slytherin. Lo mío pudiese definirse como un deseo de experimentación, lo disfrutaba, pero al mismo tiempo no era que lo estuviese buscando todo el tiempo, lo de ella, era otra cosa, había follado lo suficiente con Daphne para darme cuenta que ella nunca quedaba satisfecha a pesar de tener orgasmos, siempre quería mas y mas, al punto que empezó a asustarme tanta desesperación. Años después, alguien en una conversación le colocó a Daphne el epíteto correcto a su manía. Ella era una ninfómana….una clase de puta insaciable. Me dio lastima, uno no debe permitir que el sexo lo domine, la gracia es dominar a los demás a través de este. Esa fue una lección que aprendí pronto en la vida y bastante provecho que le he sacado trabajando para WANTED. Siempre lo disfruto….. Aun así, en la soledad de algunas de esas noches, mientras me levanto de la cama extraña a la que he sido invitado, no puedo dejar de pensar que de alguna manera, yo también soy una especie de puta.

En general no abro los ojos cuando me beso con alguien, pero Daphne estaba a punto de ahogarme en un infructuoso intento de meterme la lengua hasta la garganta, mientras trataba de apartarla, me fijé en Parkinson, quien ya iba de espaldas con toda la falda subida hasta por encima de su ropa interior. No sé si fue una broma pesada de alguien o simplemente al pararse de una silla no se dio cuenta, pero sus bragas blancas y su trasero estaban a la vista de todos. En ese momento me di cuenta de lo bueno que es un uniforme de colegio camuflageando cosas, mis inquietos ojos se fijaron en la redondez y firmeza de ese culo de infarto, además de ese par de exquisitas piernas, tan largas y kilométricas como toda ella. No puedo evitarlo, siempre he tenido debilidad por unas bien formadas piernas femeninas. Mis hormonas adolescentes entraron en ebullición, y Daphne creo que se dio cuenta porque intentó acariciarme por encima del pantalón bastante entusiasmada, obviamente pensaba que mi visible excitación era por su causa. Estuve tentado a empezar un espectáculo público con ella, con el propósito de afianzar mi reputación de golfo, pero la razón pudo más que la tentación y además me enfurecí porque los estudiantes alrededor no dejaban de señalar a Pansy y reírse disimuladamente. Que puedo decir, siempre fui el campeón de los desvalidos. Solté a Daphne , caminé rápidamente hasta Pansy y le di un tirón a su falda para ocultarla de la vista de los demás.

Por supuesto, ella se giró sorprendida y en un movimiento rápido se acercó a mí, dándome un empujón que me tomó totalmente desprevenido.

-¿Qué rayos te pasa?- ella estaba sorprendida y furiosa, obviamente malinterpretando mi caballeroso gesto.

Aclaremos algo, en ese entonces, yo era un ermitaño a toda regla más por necesidad que por gusto. Era un chico hosco porque intentaba adaptarme a los cambios propios de la adolescencia y definitivamente no era el más popular de la escuela, sino que pertenecía a la especie de los bichos raros excluidos sociales. Primero que todo mi aspecto físico no era tan impresionante como el que tengo actualmente, era alto, eso sí, pero tan flaco y desgarbado como la propia Pansy, mis largas extremidades estaban adaptándose a su longitud y era demasiado torpe, además mi intelectualidad me alejaba de los chicos de mi edad y de mi casa, segundo el hecho de ser un Nott ponía a la gente en guardia contra mi (todas sabían quién era mi padre y lo que era capaz de hacer), tercero, un chico de quince años quien en menos de un año se folló a unas cuantas chicas de cursos superiores y a un chico extranjero obviamente necesitaba tiempo a solas para tratar de definir su identidad sexual. Si, cierto, necesitaba tranquilidad, pero a la vez besarme con Daphne era un interludio que no me negaba. Siempre he tenido un apetito sexual considerable, aun desde esa tierna edad, una vez que probé la manzana prohibida no pude parar. Respecto a Pansy, es increíble cómo puedes pasar cinco años de colegio sin cruzar palabra con una chica que ves todo el tiempo en tu sala común, obviamente yo sabía quién era Pansy y ella quien era yo, pero nunca hablábamos más de lo necesario. Como mi relación con Draco en ese entonces era distante, yo no tenía ningún interés para Pansy en su intento de acercarse como fuese al objetivo de su malcriadez. Para mí, ella era una cabeza hueca. Así que fue una sorpresa que yo interviniese para ayudarla.

-Tenias la falda subida, todo el mundo te estaba viendo el culo. Deberías agradecerme- dije. Siempre he sido bastante directo y sincero, mi habilidad para ocultar asuntos me vino después, cuando fui mortifago.

Pansy se sonrojó hasta la raíz del cabello, mortificada se pasó las manos por la falda para corroborar que estuviese en su lugar y miró a su alrededor, la gente se reía ahora a carcajadas.

-¡Rayos! Que vergüenza- fue lo único que dijo antes de salir corriendo por el lugar. Que puedo decir, me dio demasiada lastima. Ya la chica era la comidilla de Hogwarts por andar besando el suelo que pisaba Draco Malfoy y esto era una humillación más. Como siempre he tenido la mala costumbre de convertirme en un caballero de armadura oxidada, hice lo lógico, corrí tras ella.

La encontré en un nicho en la pared de un pasillo en el séptimo piso del castillo, lloraba inconsolable y se sonaba la nariz con un pañuelo totalmente empapado de lágrimas. Me senté a su lado y le ofrecí mi pañuelo, que ella tomó para limpiarse la cara.

-¿Qué haces aquí? Déjame sola- dijo ella dirigiéndome una mirada altanera. Pansy se aferraba a su orgullo con todas sus fuerzas.

-No- contesté.

-Es que ni siquiera puedo llorar en paz- ella se levantó dispuesta a irse y yo la tomé por la mano obligándola a sentarse otra vez.

-Deja de llorar….es una tontería….simplemente medio colegio te vio las bragas pero eso puede pasarle a cualquiera- dije utilizando mi lógica aplastante a prueba de replicas.

-Todo lo malo me pasa a mi- gimió ella con dramatismo colocándose las manos sobre las sienes. Es increíble como Pansy ponía a funcionar sus dotes histriónicas. En ese momento, hasta a mi logró convencerme. Luego, con el paso de los años me hice invulnerable al darme cuenta que esa fue la manera en que ella aprendió a manipular a sus padres para que le prestasen atención, mediante lagrimas y pataletas e intentaba hacer lo mismo con el resto de las personas. Con el tiempo ella dejó esa fastidiosa costumbre. Afortunado, fui testigo de todos los cambios en su personalidad que la hicieron una mujer notable a mis ojos.

-¿Esa es la tragedia de tu vida? ¿Qué Malfoy no te preste atención? Yo que tú lo dejaría así, no vale la pena arrastrarse por un tipo que no te toma en cuenta- dije aclarando un punto más que obvio.

Pansy abrió la boca sorprendida, obviamente lo sabía, pero al parecer nadie había tenido el valor de decírselo. Como una bestia herida contraatacó.

-Me imagino que sabes mucho de chicos- dijo ella.

¡Oh si! La gatita tenía lo suyo, pero le enseñó las garras al sujeto equivocado. Por supuesto eso no lo iba a dejar pasar.

-Pues estoy seguro de que conozco mas de chicos que tú…¿No te parece patético?- respondí con todo el cinismo del que fui capaz. Ella había tocado una fibra sensible, pero a diferencia de Pansy, a esa temprana edad yo sabía guardar la compostura.

Entonces ella inesperadamente empezó a reírse a carcajadas. Yo lo miré incrédulo por un rato, pero luego sonreí para después acompañarla en su risa histérica. La situación, la conversación… era de lo más inverosímil. Pero ni modo, me gusta lo inusual, así que contrario a lo que podía esperarse, no me levanté y me fui.

Mientras nos calmábamos, yo no dejaba de pensar, que nadie en ese colegio me había soltado en la cara mis preferencias sexuales o en todo caso, las supuestas. Yo sabía… que todos lo sabían, mi encuentro con el francés de Bouxbtattons fue la comidilla del colegio por un buen tiempo. Maldita sea con Hogwarts, era imposible guardar un secreto dentro de las paredes del castillo, mi desliz fue de conocimiento público y algunos de mis compañeros me miraban recelosos pero nadie me lo comentó, ser diestro en duelos mágicos le aporta a uno cierto respeto.

-Lo siento- dijo ella medio apenada- no debí decir eso….supongo que es un asunto personal.

-Tienes razón- respondí huraño- En realidad…..ni yo mismo se que pensar al respecto….solo sucedió.

-¿Eres gay?- preguntó Pansy, me cautivó su naturalidad al abordar el tema. Al parecer, para ella no era una situación asquerosa que me gustaran los hombres. Luego con los años me di cuenta, que definitivamente Pansy no era una persona con ese tipo de perjuicios….esa capacidad de no juzgarme fue sin duda lo que hizo que terminara prendado de ella- ¿Si es así? ¿Por qué besabas a Daphne?

-No soy gay….digamos que me gustan chicos y chicas por igual- dije finalmente aliviado de hablarlo con alguien, era extraño que fuese con ella, pero cosas más raras habían pasado en mi vida. La verdad es que siempre me sentí atraído por los dos sexos, es extraño, pero no me incomoda, en esa época sin embargo, trataba de encajarlo en mi cabeza. Me molestaba que la gente me fastidiase con eso y ella debió de notarlo en mi cara, porque su cuerpo se tensó.

-No fue mi intensión…no tenemos que hablarlo si no quieres– dijo ella- en fin, creo que tienes razón sobre Draco, no tengo ninguna posibilidad. Hay más bellas, más ricas y más inteligentes que yo. Declaró que me rindo, además….ni siquiera besa tan bien.

-Te juro que no se de lo que hablas- dije yo- jamás he besado a Malfoy…no estoy tan desesperado.

Como decirlo….Draco durante el quinto año fue un niñato insoportable, soberbio, grosero y altanero. Guapo si….excesivamente guapo para su propio bien, pero decididamente un malcriado maleducado. Y por increíble que parezca, Pansy al parecer estaba consciente de ello, porque soltó una carcajada.

-Tan desesperada como yo….- ella me miró haciéndose la ofendida- De acuerdo, intentar ligar con Draco fue la peor idea que se me ha ocurrido en la vida.

Ella se rió de nuevo, me fijé que su rostro se iluminaba y sus facciones se relajaban. Ella tenía unos rasgos faciales muy fuertes y definidos, boca amplia, labios carnosos, nariz aguileña, ojos azules muy grandes, era de esperarse que no se le considerara hermosa a esa edad, no respondía al prototipo usual, las chicas suelen tener facciones más suave y mas femeninas, ella tenía esa clase de aspecto exótico que es captado solo por los hombres cuando sus ojos aprenden apreciar la fiera sensualidad de una mujer y la promesa implícita de un buen revolcón. Pansy era una chica encerrada en un cuerpo de niña y con un rostro de mujer. Obviamente, no encajaba. Pero yo siempre fui un joven precoz, vi lo que nadie captaba, y en ese momento fue que me encandilé.

-Eres muy bonita- dije.

-No bromees…..- contestó ella molesta y visiblemente incomoda ante el inesperado halago- me miro en el espejo todo los días y sé que no soy bonita….no como Daphne y su hermana.

-Ese corte de cabello no te favorece….es mas…. es horrible- dije.

-Está de moda- respondió ella encogiéndose de hombros.

-No todo lo que va de moda tiene que necesariamente quedarte bien- aclaré - también insistes en vestirte de colores pastel…como ese desastroso vestido que usaste en el baile el año pasado. Tu piel es muy blanca, tu cabello muy negro y tus ojos muy azules, es demasiado contraste, te irían mejor los colores fuertes como el rojo, azul cobalto, negro, blanco….nada de rosa, malva o celeste.

-Ahora das consejos de modas- comentó Pansy- ¿estás seguro de que no eres gay?

Ella había colmado mi paciencia, así que la tomé por los hombros y le di el beso más escandaloso del que fui capaz. Ella trató de apartarme, pero poco a poco fue rindiéndose al beso. Era demasiado loco, un momento estaba llorando, al otro charlando conmigo y luego literalmente se tiró encima de mí para corresponderme. Fuimos un enredo de piernas, manos y lenguas rodando por el piso. Todo iba sobre ruedas hasta que un prefecto de Ravenclaw nos encontró. Resultado, fuimos directo al despacho de Snape, que nos dio la regañina del año por ser unos exhibicionistas.

Salimos caminando hasta llegar a las mazmorras, antes de entrar me giré hacia ella, Pansy estaba ruborizada totalmente.

-Entonces Parkinson….aclarado el punto…..no soy gay…me gustan las chicas- yo le ofrecí una sonrisa.

-Hum….no me queda la menor duda- dijo ella mordiéndose un labio.

-Besas bien- comenté.

-Ejem….tú también- respondió ella.

Caray, de pronto, descubrí a alguien tan fogoso como yo, eso sí era una buena sorpresa.

-Mañana todo el colegio va a saber que nos encontraron con las manos en la masa- comenté.

-Pues que hablen- dijo ella y antes de entrar me tendió la mano- Amigos.

Me sentí desilusionado. No se qué diablos estaba esperando, en alguna parte de mi, ansiaba que ella al menos quisiera seguir besándose conmigo, pero al parecer Pansy tenía otra idea. O de ella nuevo había malinterpretado el asunto, me gustaba, la besé porque me gusto, más que para demostrarle algo.

-De acuerdo…..amigos- le dije estrechándole la mano.

El día siguiente, el último día de clases no la vi en el andén del tren de regreso a Londres. La busqué por todos lados infructuosamente, resignado me di cuenta que quizás pasarían muchos años para verla de nuevo, después de todo, yo no regresaría a Hogwarts, mi padre tenía otros planes para mí.

Dos años y medio después, yo era un mortifago a las órdenes de Voldemort. Convencido y animado por mi padre, vi un pasaje directo a la gloria, pero siempre fui un sujeto inteligente, en pocos meses, me di cuenta del error que estábamos cometiendo, esa guerra era de todo menos justa, pero ya estaba atrapado en la red. Que equivocados estábamos en esos días, aun hoy lamento lo que hice con todo mi corazón, pero en estas cosas, el arrepentimiento sirve de poco o nada a la esposa viuda o al hijo huérfano. Por eso estoy en WANTED, para de alguna forma expiar mis terribles acciones. Aun así, se que merezco el peor de los infiernos y tendré que vivir con eso el resto de mi vida.

Una noche fui convocado a una reunión en casa de los Malfoy´s. Draco fue el que salió a recibirme, tenia meses que no lo veía, estaba demacrado y más delgado que nunca, su saludo fue frio, no es que Malfoy fuese el sujeto mas simpático del mundo, pero en general se entretenía conmigo contándome cualquier cosa, le encantaba hablar de mas cuando era chico, sobre todo de sí mismo. El Draco parco de palabras, huraño, energúmeno y testarudo empezó a hacer aparición por esa época. Supongo que a todos nos llega el cambio de personalidad con el final de la adolescencia. Como consiguió que yo le tomase aprecio, es algo complicado de explicar, creo que tiene que ver con el hecho de que ambos soportamos sin desmoronarnos la mierda que significó estar al servicio de Voldemort, por cierto, mucho mejor que la mayoría de nuestros conocidos. Por otro lado, el nuevo Draco Malfoy tenía algo que yo apreciaba, una mente sagaz y astuta, además que era un observador nato, detrás de esa expresión aburrida y altanera, él siempre estaba pendiente del mínimo detalle de lo que ocurría en su casa, sabía que su supervivencia dependía de eso, con el tiempo me di cuenta de que él estaba hecho del mismo material que yo, era duro como una roca, aunque a diferencia de mí, podía ser tan inconmovible como una. En el fondo yo tenía alma de poeta, era un romántico, de Malfoy, yo a veces dudaba siquiera que tuviese alma, parecía caminar por la vida sin que le valiese mierda nada. Años después me di cuenta que la causa de esa amargura, era el terrible dolor físico que soportaba a duras penas. Por último él y yo compartimos un extraño sentido de la lealtad, con el tiempo él se ganó la mía y yo la suya, así de simple. Somos dos hombres marcados por la vida, era inevitable que nuestros porvenires corrieran juntos, Dios los crea y el destino los junta, así dicen. Cuando nos exiliaron y él me habló de WANTED, de sus ideas, de sus proyectos, lo hizo con tal vehemencia y convicción que lo seguí sin importarme más nada, confiando plenamente en Draco Malfoy , el único que me tendió la mano para darme una oportunidad. El chico necio murió en esa guerra, lo que vino después, fue un hombre decidido e implacable, un verdadero líder, el jefe de WANTED, el hombre que ha arriesgado su vida por mí y por quien yo estoy dispuesto a matar o morir. Mi hermano….no de sangre….sino de corazón.

Las reuniones de mortifagos eran lo más curioso de este mundo, en general, el Señor tenebroso jamás hacia aparición, para dictar órdenes enviaba a su perro fiel, en este caso a su perra, Bellatrix Lestrenge, jamás he sentido un rechazo tan instantáneo por una persona como con ella. Mientras llegaba al comedor de los Malfoy´s, una sala inmensa donde se congregaban todos a escuchar ordenes en ese momento sin sillas ni mesas que entorpecieran el camino, Lestrange inmediatamente reparó en mí, me molestaba de sobremanera la intensidad de su mirada, era como si quisiera desvestirme y follarme allí enfrente de todos. Esa mujer tenía su fama, era insaciable, su esposo comentaba que era como una Mantis religiosa, capaz de devorarse a un hombre en medio del acto. Que quisiera darse un revolcón conmigo alguna vez, era noticia antigua para mi, desde que cumplí diecisiete, todos…absolutamente todos, querían follarme ….mi maldición es el magnetismo sexual que ejerzo sobre las personas. Mi aspecto era poco corriente, alto, musculoso, con el cabello largo ondeando salvajemente sobre mis hombros y una penetrante mirada azul, de mí muchos afirman que soy masculino, atractivo y que soy como el veneno, absolutamente mortal si me lo propongo, no me extraña que me quieran, la mayoría de las personas se siente atraídas por el peligro….no es un eufemismo…no quiero recordarlo ni tampoco ahondar mucho en el tema, después de todo, cometer homicidio a veces es necesario…es tu vida…o tu muerte…pero no es de mi agrado….. Sé que soy perfectamente capaz de estrangular a alguien en la cama...para ser sinceros…..lo he hecho….más de una vez. Soy un miembro fiel de WANTED, pero eso no significa que este trabajo no sea una mierda.

Es fastidioso que me deseen, sobre todo porque yo siempre pensé que lo mejor de mi residía en mi cerebro no en mi hemisferio sur, sin embargo me acostumbré a que la gente no le interesase mas nada de mí sino mi cuerpo. Mi fama me precedía, era conocido por mi hambre sexual y mi falta de escrúpulos en ese terreno. Lestrange lo sabía y quizás estaba saboreándome de antemano. Requirió bastante pericia para sacármela de encima todos esos años y el hecho de que su esposo, que en general se hacia el ciego con los devaneos de su mujer, tuviese la misma inclinación de follarme que ella. Era una locura, ambos Lestrange me querían en su cama, pero en común de acuerdo terminaron por dejarme en paz, al parecer no romperían su armonía como matrimonio por estar compitiendo por mí. Yo esperaba sinceramente que no se les ocurriese un Menage a Trois, realmente no tenia estomago para eso, soy del tipo dominante, salvaje y brutal en la cama, pero decididamente no me gusta compartir a mi pareja. De solo pensar en los Lestrange, me dan unas sinceras e incontenibles ganas de vomitar.

Me situé lo más lejos posible de los pareja, para prevenir mas situaciones incomodas, me paré al lado de Lucius Malfoy, Draco y el Sr. Parkinson, ellos estaban hablando y yo permanecía atento a sus palabras. Uno nunca sabia el provecho que podía sacarse de ciertas charlas.

De pronto, una chica alta entró al lugar, varios pares de ojos masculinos se detuvieron en ella más tiempo del necesario. Ella vestía un traje de cuero que se ajustaba a cada curva de su cuerpo sin dejar nada a la imaginación, tenía una figura impresionante, todo en su justo lugar, una mujer voluptuosa como pocas. La vi de espaldas, su largo cabello negro le llegaba a la cintura, de pronto ella giró su rostro en mi dirección y una expresión de extrañeza se instaló en su cara. Ella no me reconoció de seguro, pero yo sí, jamás podría olvidar esos ojos azules y esa boca, habían alimentado bastantes de mis fantasías sexuales.

A Pansy los años la trataron bien, estaba impresionante, espectacular, de lejos, la mujer más hermosa del sitio. Caminaba segura de sí misma, con un vaivén de caderas enloquecedor, su cabello desordenado le caía salvaje alrededor de la cara, la cruda sensualidad que emanaba de ella me golpeó como un mazo. Sin poder evitarlo, mis ojos la recorrieron de arriba abajo, con ese traje de cuero, ella era un pecado ambulante, no tenia ropa interior, nadie notaba esas cosas pero yo sí, no la tenía marcada en sus apretados pantalones, era físicamente imposible que llevase algo debajo. Y estar consciente de eso produjo un incendio en mi bajo vientre. Eso me desconcertó, pues en general era la gente la que perdía los papeles conmigo, jamás tuve una reacción tan demoledora sin tocar siquiera a la persona, intensa es poco, fue simplemente visceral. Tengo sexo, porque es una necesidad fisiológica para mí, como comer y dormir, a veces termino en la cama de alguien que ni siquiera me agrada, era solo para pasar el rato. Pero me di cuenta, que ansiaba furiosamente meterme dentro de las inexistentes bragas de Pansy.

-Maldita chiquilla, está provocando un alboroto- masculló el Sr. Parkinson, disgustado por la atuendo tan obvio de su hija. Por supuesto, nadie se vestía así sin la intensión clara de captar todas las miradas.¿ Donde estaba la Pansy tímida? Me di cuenta que simplemente desapareció y dejó en su lugar a la mujer más tentadora que había visto en mi vida.

-Es una mujer espectacular…..capta la atención de todos….es magnética….me recuerda a la Bella en la flor de la juventud cuando realmente era "Bella" no la desquiciada que conocemos- comentó Lucius Malfoy.

-No me gusta que la compares con Lestrange, yo no le veo el parecido para nada. Se parece es a su madre….es su vivo retrato- contestó el Sr. Parkinson. No conocí a la madre de Pansy, pero si tenía la mitad de la apariencia de la hija, debió ser un huracán categoría 5. En cuanto a Bellatrix Lestrange, había visto fotos viejas de la susodicha, de joven fue una belleza, pero la locura había hecho mella en ella. Aun así, no se comparaba con Pansy.

-Vas a tener que casarla rápido….antes que deshonre a tu familia…sino es que lo ha hecho ya- comentó Lucius observando con lujuria a una chica que podía ser su hija. Sentí un retortijón en el estomago, súbitamente, un desagrado muy difícil de explicar pero que sin duda correspondía a un ataque de celos se instaló en cada célula de mi cuerpo.

-Tengo a Draco en la lista- dijo el Sr. Parkinson- le daré a Pansy una dote impresionante.

-Draco está comprometido con Astoria Greengrass- dijo Lucius- me parece que Nott no ha hecho ningún acuerdo con su hijo.

-De ninguna manera- dijo el Sr. Parkinson- cualquiera menos Theodore Nott- eso me puso alerta…¿Cuál era el problema conmigo? Más allá de tener un padre demente y de ser pobres o por lo menos no tan ricos como la gran mayoría de los sangrelimpia que estaba reunidos allí, yo era un joven sano, independiente, inteligente, emprendedor, un buen mortifago aunque fuese a regañadientes….para cualquiera seria un candidato medianamente aceptable. De pronto dejé de pensar estupideces, yo no iba a casarme en los próximos veinte años por lo menos, en ese momento lo único que quería era follarme a Pansy.

-Te digo que esa chica te dará problemas- insistió Lucius- el joven Nott es muy apreciado en nuestros círculos, no tiene dinero pero sí bastante cerebro….llegará lejos.

Vaya, viniendo de ese tipo, famoso por despreciar a todo y a todos, eso sí fue un halago inesperado.

-Alexandra es rebelde, hace lo que le da la gana y es bastante voluntariosa- dijo el Sr. Parkinson. Necesita un hombre que tenga mano dura, no un imberbe que ni siquiera terminó el colegio.

Me sorprendí de la cantidad de información que tenían esos hombres de mi ¿A que tanto interés?

-Nott es un hombre joven, pero dista mucho de ser un enclenque. Creo que es perfectamente capaz de poner en cintura a tu hija, tiene un carácter fuerte- dijo Lucius-y además es famoso por volver locas a las mujeres. Sería la solución perfecta para tu problema con Pansy.

El Sr. Parkinson miró a su lado y se dio cuenta de que yo estaba cerca. Inteligentemente, no hizo ningún otro comentario sobre mí.

-Esperó que no salga puta como la madre- masculló con desagrado el Sr. Parkinson.

Eso me tomó desprevenido, el odio que despedía ese hombre al hablar de su mujer muerta era impresionante. En ese momento, lejos estaba yo de imaginar que de la puta de quien hablaban era mi propia madre, Marisa Nott, de quien heredé mi insaciable apetito sexual, al parecer incapaz de mantener las piernas cerradas, la mujer que tuvo el mal gusto de preñarse de un tipo que no era su esposo. Por supuesto, eso yo no lo supe hasta que fue demasiado tarde.

-No es bueno hablar mal de los muertos- dijo Lucius. Draco estaba perdido de la conversación, miraba fijamente el improvisado trono del Señor Tenebroso, a esa hora vacio.

-Solo es la cruda verdad- dijo el Sr. Parkinson-y si, su madre era la más puta de todas, pero por lo menos en eso fue sincera. La chica es mi sangre…comprobado por todos los medios posibles y su virtud un hecho….he tenido suficiente conversaciones con Pansy . Un esposo sangrelimpia puede repudiarla si no llega virgen a su cama. Y ella tiene ambiciones.

Eso fue un reto para mí….que mas puedo decir, la deseaba, con furia. Esa noche sellé mi destino y me impuse tenerla…como fuese. Por supuesto, ella se resistió a mi coqueteo con mas intensidad de la esperada. Pansy tenía una meta clara….casarse con el mejor partido posible y para eso tenía que llegar intacta al matrimonio. Me tuvo meses esperando a que se dignara a responderme un beso de todos los que le robé. Para mi suerte, fui asignado con ella en bastantes misiones, para mi desgracia, ella parecía inmune a mi atractivo. Resultado, en vista que por lo pronto iba a ser imposible llevársela a la cama sin una promesa de matrimonio, me dedique a charlar con ella. Y ahí descubrí de todas las cosas de las que me perdí en Hogwarts, ella sin duda era una persona muy inteligente, el problema, era que sufría de dislexia, por eso siempre le fue tan mal en los estudios, la razón por la cual fuese tan insegura. Abandonando no del todo mi infructuoso intento de conquista, en las largas horas de espera que permanecíamos juntos en alguna misión, me dedique a ayudarla con su dificultad para leer, me di cuenta que se le daba mal las letras, pero que las matemáticas y la aritmancia eran su fuerte, tenia cabeza para los números, lo cual fue la explicación para que después ella se convirtiera en un genio de la informática…pero eso fue mucho después. Para cuando me percaté, el objeto de mi deseo se convirtió en mi compañera inseparable, estábamos pegados todo el día como una suela al zapato. De pronto, comencé a darme cuenta de que teníamos muchos puntos en común, el mismo siniestro sentido del humor, compartíamos el gusto por la buena ropa, incluso los dos habíamos sido zurdos en la infancia y fuimos obligados a aprender a escribir con la mano derecha. Éramos muy diferentes de carácter, yo era juguetón y travieso, Pansy era más seria, yo solía ser muy reservado con mi vida privada y a ella le encantaban los chismes. Pero increíblemente armonizábamos, demasiado, también me di cuenta de que yo le gustaba, porque después de un tiempo empezó a responder a mis besos. Algo importante había iniciado, solo que yo no supe manejarlo muy bien al principio, era desconocido, una sensación tan distinta a lo que había vivido, que me desconcertó totalmente.

A veces descubres inesperadamente a la persona que es tu opuesto pero a la vez te complementa. Una noche, en medio del ataque a una aldea, me di cuenta exactamente el tipo de persona que se había metido en mi corazón. Una chica valiente, honesta, que pelaba con su consciencia cada vez que tenía que ir a una misión con los mortifagos. Exactamente igual que yo.

En medio de la batalla con un grupo de rebeldes, antiguos aurores, ella desapareció. Me puse frenético, dejé mi posición solo para buscarla. La encontré en un callejón, con un grupo de niños llorosos, ella estaba tratando de hechizar una taza de latón…..los estaba ayudando a escapar. Cuando me vio allí, parado frente a ella, armado y apuntando con mi varita, literalmente se congeló.

-¿Qué haces?- estaba incrédulo, Pansy me miró un rato, con el miedo reflejado en su rostro. Hablábamos de todo, pero inexplicablemente evadíamos la dimensión de nuestras lealtades a la causa por la cual luchábamos.

-Tú qué crees- me respondió secamente. Los niños estaban visiblemente asustados, temblorosos, sabían que su vida corría peligro y se aferraban a su salvadora. Allí tomé una decisión, la más trascendental de mi vida y lo hice por ella. Si Pansy estaba arriesgando el pellejo, pues yo permanecería a su lado…patria o muerte….mi bando…era el de ella. Y después de todo, yo también tenía mis dudas.

Tomé la taza y la hechice, luego se la di a los niños, que inmediatamente desaparecieron.

-Si te descubren te ejecutan- dijo ella preocupada- no debiste arriesgarte así. Es mi problema, yo veo como salgo de él.

-Andando- la tomé por un brazo y con brusquedad la obligue a caminar conmigo. Encontré una casa abandonada y me metí con ella allí.

Nos enfrentamos cara a cara, ella mantenía su barbilla levantada desafiante y su varita bien agarrada en su mano, no me apuntaba, pero yo podía oler su miedo y su indecisión.

-¿Vas a delatarme?- preguntó ella.

-Por salvar a unos niños inocentes….¿Quién diablos crees que soy?- dije - en estos momentos solo estoy pensando que he debido ser yo….yo…quien lo hiciese…salvarlos ….proteger sus vidas, son demasiadas muertes….todo por seguir los delirios de grandeza de un maldito demente.

-Somos unos traidores- dijo ella-¿sabes lo que significa?

-Bien vale la pena morir si es por ti- dije yo. Pansy no me dejó seguir hablando, saltó sobre mí, posó sus labios sobre los míos y lo demás fue tan rápido, que aun no me creo que haya sucedido…de esa manera…en ese momento…en ese lugar. Le quite la ropa con violencia, la senté desnuda sobre una mesa y la tomé allí mismo como un animal hambriento, sin importarme más nada…esa noche….ella perdió su virginidad conmigo.

Me dejé la piel en cada beso, en cada caricia….le di todo lo que tenia y más. Yo nunca jamás había hecho el amor con nadie y allí estaba, gimiendo, jadeando extasiado de placer con cada movimiento de cadera de ella, saboreando su piel, tocando cada curva secreta de su cuerpo. Terminamos agotados, abrazados uno con el otro, no podía dejar de besarla, era mi ambrosia.

-¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?- le dije mientras besaba su nariz. La sangre entre sus piernas era la prueba definitiva de que me había entregado algo muy valioso para ella, yo deseaba que se sintiera segura y protegida. Pansy lucia confusa pero feliz, su piel resplandecía, eso me tranquilizó.

-Estoy bien….perfecta- dijo ella.

-En general….no soy tan brusco ni terminó las cosas así de rápido- aclaré- me tomaste completamente desprevenido. Me gustó….mucho.

-Debemos irnos de aquí- dijo ella, mientras se separaba de mí para tomar sus ropas que estaban desperdigadas en el suelo. Disfrute viéndola vestirse, observando su cuerpo, como jamás lo había hecho con nadie. Yo terminé de espabilarme y empezó a colocarme bien los pantalones.

-Esto fue importante para mí- dije- yo….yo…fue especial.

Ella se detuvo frente a frente a mí.

-Si vamos a seguir con esto…- Pansy estaba muy seria.

-Vamos a seguir…..eso te lo aseguro- dije.

-No voy a compartirte con nadie…hombre….mujer….lo que sea….soy tuya….pero tú eres mío…en exclusividad- insistió ella.

Me emocionó, que declarara su posesión sobre mí, eso también era una novedad, yo siempre fui una buena follada de una noche para los demás….nada más.

-Te lo juro…nadie más…solo tú- aclaré- y por cierto, yo también tengo mis reglas, si te veo coqueteando con alguien más….lo mato…estás advertida.

-De acuerdo- dijo ella antes de echarse otra vez a mis brazos.

Yo cumplí mi promesa, con creces, todas las juramentos que le hice. Seguimos en lo nuestro por alrededor de seis meses, yo me metía a escondidas en su habitación, ella en la mía, lo hacíamos donde pudiésemos, en cualquier momento que tuviésemos libre, incluso una vez en un armario de escobas en casa de los Malfoy´s antes de una reunión. Y de pronto, estaba enamorado y echado como un perro a sus pies…fue entonces cuando consideré casarme con ella, aun cuando no nos habíamos declarado formalmente, más que palabras, yo sentía que nuestros cuerpos hablaban por nosotros. Era una pasión sin medida que me volvía loco.

Y me convertí en un demente cuando supe que era mi hermana. Y loco de furia maté a mi padre con mis propias manos.

Theo estaba en el almacén donde guardaba sus pertenecías personales, distraído estaba revisando un paquete con antiguas fotos, algunas mágicas y otras no.

Las fotografías eran de Pansy, en algún momento de su romance, él descubrió que le encantaba fotografiarla, ella era tan bella que dolía mirarla. A veces posaba sin ropa, en posiciones escandalosas, Pansy no era nada tímida con él y en las fotos lucia absolutamente hermosa, con su cuerpo desnudo totalmente expuesto y su cabello largo echado a un lado, mirándolo fijamente a él, que estaba detrás de la cámara. En otras ocasiones, se tomaban fotos juntos, muchas de esas haciendo el amor….en ese momento no les pareció pervertido, sino más bien un interesante juego erótico. Era incomprensible la manera en que la amó, en que aun la amaba. Debió quemar esas fotografías, recuerdo constante del pecado que cometió yaciendo con su propia hermana. Pero a pesar de sus razonamientos y sus culpas, estaba obseccionado con ella…enamorado hasta el tuétano de ella.

Theo observaba con detenimiento un grupo de fotos de cabina que se hicieron en una feria. Recordaba esa tarde, ella estaba sentada en sus piernas, y ambos hacían muecas a la cámara. Después de un rato, como era de esperarse, terminaron besándose apasionadamente, la mayoría de las fotos los mostraban así, jóvenes y enamorados, devorándose mutuamente con la mirada.

El parecido entre los dos era impresionante, viéndose en las fotos juntos, le parecía increíble que nadie más hubiese reparado en ese detalle, su color de cabello era diferente pero tenían los mismos ojos, su forma y color era exactamente igual, la misma boca con labios gruesos, la mismas facciones, similar color de piel, los dos fueron zurdos en la infancia, de hecho, tenia fotos de Pansy de bebé y las comparaba con las suyas a la misma edad, el parecido era aun más fuerte, parecían gemelos, aunque se llevaran exactamente diez meses. La apariencia de los dos era herencia de su madre, esa salvaje belleza y ese magnetismo que compartían era el legado de la progenitora que tenían en común. Maldita seas por siempre Marisa Nott, que pariste a tu hija y la desechaste como basura, otra historia seria si él hubiese crecido con Pansy.

Esa fuerza con la que quería no era natural ni nunca lo fue, la sangre lo llamó hasta ella, la sintió parte de él, porque realmente era así, ella era su otra mitad…era su hermana, fue su amante, era la mujer que amaba. Sería una tragedia decírselo, confesar ese terrible secreto, pero tenía que hacerlo, por su sanidad mental. Ella tendría que entenderlo y quizás….con el tiempo….esa llama en su pecho se apagaría.

Sueños destrozadas, una esperanza perdida, y un dolor constante en el alma, eso era lo único que había quedado de ese amor….un amor maldito por quienes eran.

0o0

Pansy descansaba en un cómodo sofá con su nena sentada sobre las rodillas. Estaban viendo un álbum de fotos.

-Esta soy yo cuando tenía cinco años- dijo Pansy a Alex, quien sostenía las fotos para verlas con genuino interés.

-Esta es del colegio, tenia once años- dijo Pansy pasándole otra fotografia- este aquí es Draco.

Alexandra fijó su atención al niño rubio con expresión seria que estaba al lado de su madre.

-Y este de aquí….es tu papá- Alex se acercó a la foto para observarla mejor, estaba embelesada mirando a Theo. Esa tarde, Pansy decidió contarle a Alex algunas cosas sobre su padre, su nombre, donde lo conoció.

-Es un niño….como puede ser mi papá- Alex miraba confundida a su madre.

-Oh nena, pero los niños crecen….déjame buscarte unas fotos más recientes- Pansy revolvió el cajón de albúmenes y sacó las fotografías.

Ella tenía montones de fotos de ellos dos, en los años que permanecieron exiliados. Ella nunca entendió porque Theo insistió en llevársela. Pansy recordaba el día que salió de Azkaban, fuera de la cárcel la estaban esperando Theo Nott y Draco Malfoy, se sorprendió, eran las últimas personas que se hubiese imaginado ver. Tenía mucho resentimientos en contra de Theo, por la manera en que la humilló, respecto a Draco no sabía que pensar, fueron amigos de la infancia, pero en la guerra, se torno tan cerrado en si mismo, que Pansy temió que hubiese enloquecido. Los tres fueron juzgados, permanecieron un corto tiempo en Azkaban para luego ser exiliados fuera de Inglaterra. Al verse libre, su primera intensión fue correr hacia Alex y llevársela con ella, no sabía cómo rayos iban a sobrevivir, no tenía dinero , ni tampoco familia. Pansy sentía temor, ¿A dónde diablos iba a ir con una bebé de cuatro meses? Ella estaba segura de que sería perseguida por antiguos mortifagos furiosos con su traición y por los familiares de los mestizos a quien había asesinado. Dejarla libre fue casi una condena de muerte, tendría que huir toda su vida ¿Cómo iba a hacer para cuidar a Alex? Podría comprar seguridad, hasta el anonimato en un país lejano, pero necesitaba tener dinero para eso. La cabeza le dolía de tanto pensar….pero no encontraba solución. Cuando vio a Theo, estuvo tentada a contárselo, pero se contuvo, su nena era de ella, de nadie más, él la había despreciado y aclarado que no le interesaba en lo mas mínimo como mujer, obviamente despreciaría también a la nena.

-¿Estás bien?- fue lo primero que le dijo Theo. Preocupado la observó, Pansy lucia enferma, su rostro estaba ojeroso y pálido, intentó tomarla de la mano, pero ella lo rechazó

-¿Qué quieres?- fue la respuesta seca de Pansy- ¿Y que hace Draco aquí?

-Vine porque Theo me dijo que teníamos que buscarte, nos enteramos que hoy salías libre y decidimos no perder el tiempo- dijo Draco- Tengo un plan, uno para hacer mucho dinero y estás incluida.

-¿De qué se trata?- preguntó Pansy prestándole su atención, la palabra mágica….era "dinero", ella necesitaba dinero para mantener a su hija, ponerla a salvo. No sabía de que se trataba, pero estaba dispuesta a escuchar.

-¿Por qué viniste a buscarme?- le preguntó Pansy a Theo- tú y yo quedamos muy claros la última vez que nos vimos.

Theo se tensó y le dirigió una penetrante mirada. Antiguamente eso hubiese bastado para desarmarla, pero ahora, en su infinita rabia contra él, no surtía ningún efecto.

-Terminamos una relación….pero eso no significa que no me preocupe por ti- dijo él- estás sola en el mundo, necesitas protección….y yo te la voy a dar….quieras o no.

-Te escucharé- le dijo Pansy a Draco dándole la espalda deliberadamente a Theo.

El resto fue historia, nunca pensó que Draco Malfoy fuese tan creativo, al principio ella estaba estupefacta, ser una mercenaria no estaba entre sus opciones laborales, pero después de todo ¿Qué más sabia hacer sino pelear? Pansy pidió dos días para arreglar sus asuntos privados, tuvo una discusión faraónica con Theo quien pretendía ser su sombra siguiéndola a todos lados, tuvo que advertirle que pelearían a muerte si ella lo descubría acechándola. Recordaba como lloró con su pequeña en brazos al lado de la Hermana Sofía, esa fue la decisión mas difícil que tomó en su vida y se arrepentía todos los días por ello, abandonar a su hija le partió el corazón.

Pansy contuvo las lágrimas al pensar en el Orfanato de Palm Springs, el sitio que había sido un verdadero hogar para su hija. Los mortifagos los asesinaron a todos, incluida la hermana Sofía. Lloró desconsolada por horas cuando lo supo, todavía no podía creérselo, esas personas buenas que le dieron refugio cuando ella y su nena no tenían nada, estaban todas muertas. Draco tenía un montón de teorías, pero era obvio que iban detrás de la niña. Corrían peligro y el dinero que ganó con la última operación de WANTED sería suficiente para desaparecer de mapa, pero ella tenía la sensación de que la encontrarían como fuese, su opción por el momento, era permanecer en Whitechappell. Pansy se devoraba la cabeza elucubrando las razones por las cuales, alguien estaba persiguiéndola a Alex. Así que era imperativo hablar con Theo, dejar todo claro, él tendría que proteger también a la niña, pero por Merlín que no sabía cuál sería su reacción, se imaginaba cualquier posibilidad y tenia tanto miedo…tanto miedo.

-Aquí está- Pansy tomó una foto donde ella y Theo aparecían uno al lado del otro. Fue tomada en Paris, detrás de la torre Eiffel, era invierno, ambos estaban enfundados en abrigos de piel. Nevaba, y nunca nevaba en Paris, pero ese día así fue. A los dos les encantaba la nieve y aparecían sonrientes en la foto. Theo miraba a la cámara y ella lo observaba a él. Pansy recordaba todas las emociones conflictivas que sintió ese día, igual que todos los malditos días en esos cuatro años, luchando con el hecho de que todavía lo amaba y que no le perdonaba su rechazo.

-¿Es papá?- preguntó Alex pasando sus deditos cuidadosamente por el imagen de Theo. Pansy se conmovió, Alex había esperado toda la vida para ver el rostro de su padre. La sentía confusa y al mismo tiempo emocionada. Una ola de culpabilidad la golpeó…Dios…se había equivocado tanto.

-Ese es Theo Nott….tu padre….pronto lo veras….muy pronto- dijo Pansy besando cariñosamente la cabeza de su hija.

0o0

Minerva McGonagall ya no estaba acostumbrada a ser requerida de urgencia en la oficina del director de Hogwarts. El asunto en si no hubiese sido tan sorpresivo, de no ser ella la directora en funciones del colegio. Usando sus viejos huesos hasta el límite, caminó rápidamente por los largos pasillos de Hogwarts, enfundada en una bata con diseño de tartan. Los cabellos grises se le salían del gorro de dormir y en medio de la caminata casi atropella a la gata de Filch que se atravesó de repente, si ella misma no fuese un animago que asumía la forma de un felino, habría maldecido al pobre animal, pero se contuvo. Tenía los nervios de punta….¿Que era lo que sucedía?

Entró a su despacho y tomó asiento…..todos los habitantes de los retratos mágicos estaban despiertos. El antiguo director de Hogwarts parecía estar ansioso esperándola dentro de su marco.

-Albus….que pasa…..me has llamado a mitad de la noche- dijo la profesora visiblemente fastidiada.

-Te lo diré en un segundo….he hecho llamar también a Aberforth- dicho esto, el anciano hermano de Dumbledore abrió la puerta, como la profesora, vestía sus ropas de dormir.

-¿A que se debe tanta urgencia?- el anciano mago no habia perdido sus maneras bruscas, ni siquiera saludo a Minerva McGonagall quien lo miró con reproche.

-Buenas noches Abe- dijo la mujer.

-Que tienen de buenas- respondió el anciano.

-Tomen asiento- dijo Dumbledore.

-Te escuchamos- dijo la profesora McGonagall.

-El mundo mágico peligra de nuevo, nuestros antiguos enemigos han resurgido de las cenizas- dijo Dumbledore- la situación es delicada, nuestro bienamado Kingsley me ha informado que su gobierno mágico está llegando a su fin, el golpe de estado es inminente.

-Eso son noticias antiguas- dijo Aberforth haciendo una mueca- te advertí que el muchacho no sabía nada de gobierno ni política….solo es un maldito auror.

-Es un buen hombre que ha sido sobrepasado por las circunstancias- dijo Dumbledore- tomó una responsabilidad para lo cual no estaba preparado y lo hizo con valentía. Siento mucho que su vida corra tal peligro, pero él está dispuesto a aguantar hasta el final.

-El Reino Unido no debe caer en las manos de los sangrelimpia- dijo McGonagall- la historia ha demostrado que no son capaces de ser tolerantes con los mestizos o los hijos de muggles. Voldemort fue destruido, pero sus ideas perduran entre las casas altas. No habrá justicia si personas como Dolores Umbrigde o los Zabinni alcanzan el poder.

-Eso todo lo sabemos- dijo Aberforth- nuestra esperanza siempre ha sido Harry, pero es demasiado joven todavía. Debemos de buscar la forma de que Kingsley se mantenga en el poder y de que tenga tiempo para arreglar sus errores, como por ejemplo los juicios de la última guerra.

-Harry no es nuestra única esperanza- dijo Albus Dumblendore- ha sucedido algo…..con Hermione Granger.

-Me contaron que está ingresada en un hospital muggle….asma al parecer- se lamentó McGonagall.

-Harry y Ron han sido probado en batalla, saben y conocen el significado de la muerte…son aurores, fueron preparado para ello, porque así se dispuso….aquel que sea el paladín de la justicia debe aplicar la sentencia- dijo Dumblendore- pero nuestra Hermione….es diferente….no tuvo el entrenamiento de los otros, ha derramado sangre y su mente se ha fracturado….eso ha conducido a una crisis de tal proporción que su cuerpo ha sido afectado….un suceso lamentable….no debió suceder.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó McGonagall.

-Antes de morir….vincule su magia a la mía…..la de los tres con el propósito de vigilarlos- dijo Dumbledore- fue solo precaución y porque no decirlo….una muestra de cariño hacia mis pupilos.

-¿Qué es exactamente lo que propones Albus?- preguntó McGonagall.

-Ha llegado la hora de que alguien imponga justicia en nuestro país- dijo Albus- una vez yo asumí ese papel, durante la guerra contra Grindelwald. Afortunadamente, tenemos tres candidatos posibles.

-Si Hermione Granger se desploma por matar a un criminal….no servirá para el trabajo- dijo Aberforth- yo propongo que enviemos a Potter o incluso a Weasley, son aurores.

-Deben ser probados los tres, cada uno tiene sus fortalezas y sus debilidades. Harry, su poder mágico, Hermione la inteligencia y Ron Weasley su sentido inquebrantable de la lealtad- dijo Dumbledore- con suerte, su nuevo estado solo será temporal. Su misión será establecer el orden en este país, luego de eso, serán libres de continuar con sus vidas tal como yo lo hice en su momento.

-¿Qué haremos respecto a Hermione?- preguntó McGonagall.

-Ella tendrá el camino más difícil, deberá encontrar sus respuestas en sí misma- dijo Dumblendore- en el proceso, curaremos su alma. Si no es elegida, por lo menos tendrá paz.

-¿Cuándo?- preguntó Aberforth.

-De inmediato- dijo Albus- Kingsley dará licencia a los chicos y tú iras por ellos. Minerva acudirá a hablar con Hermione.

0o0

Draco nunca vio tanta gente reunida en un pasillo. Estaban Potter, la familia Weasley en pleno, Dean Thomas, Luna Lovegood, Neville Lomgbotton, los Sres. Granger, algunos primos de Hermione, compañeros de trabajo del ministerio. Era una multitud, todos preocupados por el estado de salud de Granger.

Se dio cuenta de una realidad innegable, ella era querida por muchas….muchas personas. Los rostros de los visitantes así lo demostraban, genuina y verdadera preocupación. Draco tenía la sensación de ser un pez fuera de su estanque, apartado del resto, sintiendo que no tenía derecho de estar allí, después de todo, él lo único que hizo en la vida fue hacerle daño.

Ron Weasley lo observaba con atención y cuchicheaba a ratos con Potter. Fueron los primeros en llegar, obviamente le preguntaron qué hacía allí y Draco se limitó a contestar la única respuesta válida: estaba vigilándola. Se dieron por satisfechos y nunca más volvieron a acercársele.

Pasaron dos días más y él no se movió del sitio. Tenía una incipiente barba en su mentón y su aspecto era lamentable.

Mientras seguía sumergido en sus pensamientos, levantó la vista de pronto y se encontró con una taza de café humeante frente a sus narices. Era la Sra. Granger.

-Te traje esto- dijo ella.

-Gracias- dijo Draco y tomó la taza de café. La mujer se sentó a su lado sin esperar invitación.

-Los médicos me informaron que mañana sale del hospital- dijo ella.

-Perfecto- contestó Draco.

-Quizás deberías ir a tu casa y darte una ducha. Hermione estará bien- comentó la Sra. Granger.

-Me iré cuando ella salga de este maldito lugar…sé que no me quieren aquí….pero no voy a irme- respondió Draco. La Sra. Granger suspiró, al principio estaba tan estupefacta como su esposo por la permanente presencia del rubio frente a la puerta de la habitación de su hija. No hablaba con nadie, ni tampoco preguntaba nada, Hermione tenía prohibidas las visitas, los únicos que entraban eran sus padres y Draco les insistió para que no le dijeran a Hermione que él estaba allí. El Sr. Granger no dejaba de mirarlo con suspicacia, nadie entendía nada, de pronto, la Sra. Granger empezó a atar cabos, había visto la animosidad con la que se trataban su hija y Malfoy, cualquiera podía asegurar que se detestaban, de hecho, le asombraba que su hija, conocida por ser amable y tolerante, perdiese los estribos con Draco Malfoy. Y verlo allí, con esa expresión de preocupación, sin alejarse un segundo del lecho de enferma de su hija, fue más revelador que mil palabras.

-Yo te quiero aquí- dijo la Sra. Granger de pronto, Draco la miró y levanto una ceja incrédulo.

-Te importa mi hija…..no sé porque….ni como sucedió….pero ella te interesa- dijo la Sra. Granger- y yo agradezco cuando quieren a los míos.

-No sé de lo que está hablando- dijo Draco evasivo, levantándose de la silla, no estaba dispuesto a hablar de lo que sentía o lo que no sentía con una extraña.

-Se que los dos tienen una relación complicada….no son amigos…no son novios….no son compañeros…en realidad no se qué demonios son….- Draco sonrió trágicamente…" no somos nada…simplemente me case con ella"- pero lo cierto es que andan juntos- dijo la Sra. Granger- te pido por favor, que te sientes y me escuches, creo que te interesará oír lo que tengo que decirte respecto a ella.

Draco bufó con desagrado pero volvió a tomar asiento. Después de todo, Granger era un enigma para él y allí estaba la persona que mejor la conocía, dispuesto a despejarle algunas dudas, lo mejor de todo, sin pedir nada a cambio.

-Hermione tiene un carácter endemoniadamente difícil- dijo la Sra. Granger- se parece más a su padre que a mí, para ambos difícil hablar de lo que siente, pero por dentro….eso es otra cosa. Se necesita paciencia para entender a una persona así….a veces lo que dicen…no es exactamente lo que sienten.

-La escucho-dijo Draco.

-Es orgullosa y tiende a cometer errores de apreciación- dijo la Sra. Granger- es fácil ofenderla y nunca olvida. Así mismo es leal….lucha hasta por los dientes por lo que quiere y por quienes ama.

-Es terca como una mula….se lanza al peligro sin importarle nada….es puro coraje y corazón y nada de frialdad…..tiene una lengua mas viperina que la mía…y eso es decir bastante….teniendo en cuenta que soy un Slytherin- dijo Draco meneando la cabeza de un lado a otro- a veces me parece que lo que necesita es que le den una buena tunda….si usted hubiese hecho eso cuando ella tenía doce años se hubiese ahorrado un montón de problemas. Es una malcriada insoportable, soberbia y creída de sí misma que me exaspera hasta lo indesible…y sabe lo más gracioso…..chocamos y chocaremos eternamente porque ella y yo tenemos el mismo maldito carácter.

La Sra. Granger abrió la boca asombrada, jamás en su vida le habían hablado de su hija en esos términos. Pero teniendo en cuenta todo lo vivido con su hija, que tuvo la osadía incluso de desmemoriar a sus propios padres y enviarlos a Australia para arriesgar su vida en una guerra insensata, ella no tenía más que darle la razón al rubio. Su temeridad la metió en muchísimos problemas y su temperamento había empeorado con el hecho de que tanto su esposo como ella le dieron demasiada independencia.

-Pero al mismo tiempo….es la persona más valiente y justa que he conocido….y por eso….la respeto- concluyó Draco.

-¿Tienes hijos?- le preguntó la Sra. Granger a Draco.

-No-contestó él.

-Pues cuando los tengas hablaremos de los métodos adecuados de crianza- respondió ella muy seria.

-Lamento haber sido grosero con usted- dijo Draco.

-No fuiste grosero…fuiste sincero y tienes razón- dijo la Sra. Granger- ella es así….porque le dimos demasiada libertad. Pero no salió del todo mal, estoy orgullosa de mi hija, pero eso no significa que no preocupe por sus decisiones….las buenas y las malas.

-No sé que le habrá dicho Granger sobre mí- dijo Draco- pero yo no la odio.

-El hecho de que estés aquí….es prueba de eso- contestó la mujer para luego levantarse- eres bienvenido a mi casa cuando quieras ir.

Draco asintió.

-Creo que es hora de que todos nos marchemos- dijo la Sra. Granger- puesto que insistes en quedarte aquí….creo que ella quedará en buenas manos.

Más tarde en la noche, Draco se despertó cuando vio pasa una sombra frente a él. Enseguida tomó su varita, pero la guardó en el acto.

Minerva McGonagall pasaba por su lado, ignorándolo completamente, la acompañaba un hombre que él conocía muy bien Vasili Krakov, el dictador en funciones de Rusia.

¿Qué diablos estaban haciendo allí? Sabía que Granger se relacionaba con gente importante, pero su campo no era las relaciones exteriores. ¿De dónde conocería a Krakov? Draco observó al hombre, alto y distinguido, con la cabeza calva cubierta de curiosos tatuajes dorados, ese tipo era una leyenda, un fiero combatiente, el Sherrif que mantenía un precario orden en Rusia usando la fuerza bruta.

La profesora McGonagall entró a la habitación de Hermione y Krakov fue a sentarse junto a Draco, quien le abrió espacio.

El hombre encendió un cigarrillo sin importarle que estuvieran en un hospital, le dio un par de fumadas antes de apagarlo en la pared. Luego dirigió su mirada a Draco.

-Malfoy ¿Que sorpresa verte aquí? ¿Tienes alguna relación con la Srta. Granger?- preguntó el hombre mientras lo penetraba con su mirada. Draco sabía que a ese tipo era imposible mentirle pero aun así hizo el intento, dentro de sí, supo que no debía revelar a nadie su boda con ella. Draco siempre le hacía caso a sus corazonadas, le debía su vida a muchas de ellas.

-Mantengo algunos asuntos con ella….negocios del tipo que tú y yo sabemos….solo la estoy protegiendo….Theo me relevará en la guardia- dijo Draco.

-Ah…tus famosos negocios….- dijo el hombre colocándose una mano en el mentón pensativo, luego miró a Draco- Mientes ¿Qué clase de relación tienes con la dama?

-En todo caso, no es tu problema. Además ¿Qué rayos está haciendo aquí?- preguntó Draco violento. Nunca le gustaba encontrarse personalmente con Krakov, capaz de oler una mentira a kilómetros, no servía de nada la oclumancia ni ningún hechizo de ocultamiento contra él. La primera vez que se vieron le sirvió de escarmiento, así que se limitaba a enviarle cartas. Eran socios en varios negocios, por supuestos todos legales, no existían nada que incordiara mas al ruso que algún asunto turbio.

-No la conozco personalmente. Solo vine a ofrecerle mis servicios. Mi buena amiga Minerva me llamo urgentemente- dijo el hombre.

-¿Qué clase de servicios?- preguntó Draco cauteloso.

-Una casa de sanación- dijo Krakov- Minerva tiene información de que la chica ha estado corriendo peligro debido a una enfermedad de la infancia. Pienso que yo puedo ayudarla con su problema.

Draco no respondió, Krakov era uno de los tipos más confiables que conoció en la vida. Intimidante…si….pero un hombre intachable. Además el hospital mágico de Moscú era el mejor de Europa…quizás el asma de Hermione mejoraría allí, los muggles tenían sus limitaciones. Era lo mejor…aun así…estaría al pendiente.

De pronto la profesora McGonagall salió de la habitación y se fijó en Draco, quien inmediatamente se puso de pie.

-Buenas noches Malfoy- saludó la profesora.

-Señora- dijo Draco haciendo una respetuosa inclinación de cabeza.

-Me han dicho que últimamente te dedicas a cazar exmortifagos- dijo la profesora McGonagall. Draco se sorprendió ¿era que toda Inglaterra estaba al corriente de sus actividades? Aun así, no vio reproche alguno en el rostro de su antigua profesora así que tanteó el terreno. Krakov escuchaba la conversación con curiosidad.

-Se hace lo que se puede – contestó Draco encogiéndose de hombros.

-Eres un chico imposible…pero Albus siempre tuvo la razón…en el fondo…siempre fuiste un buen chico- la profesora McGonagall se dirigió a él en tono cordial- pero que no se te pase la mano, el mejor lugar para un asesino es la cárcel, no la tumba.

-Muchos…incluyéndome…estarían en desacuerdo con esa afirmación-dijo Draco.

-La Srta. Granger detesta tu estilo….yo también….pero debo decir…que ha tenido resultados- dijo la profesora- la gente está abriendo los ojos.

-A diferencia de otros, yo no tengo madera de héroe….eso déjeselo a Potter- dijo Draco- mi intervención en este asunto es casual, no pretendo enredarme en sus conspiraciones políticas.

-Quizás no te guste la política Malfoy, pero tus acciones dicen lo contrario- dijo la profesora- has girado la tuerca y apretado el botón de una revuelta.

La profesora McGonagall se situó mas cerca de él y le dijo a su oído.

-Una nueva guerra está cerca, estoy segura de que esta vez tomaras el bando correcto, no te pongas en peligro más de lo necesario, vamos a necesitarte.

La profesora McGonagall se marcho juntó a Krakov y Draco se quedó pensativo, pocas veces cruzó palabras con la directora de Hogwarts, pero cada vez que lo hacía, ella sembraba dudas en su interior. Él tenía sus propios objetivos con WANTED, no le importaba quien carajo gobernase el mundo mágico, mientras el consumará su venganza y descubriera la manera de anular el hechizo que lo mantenía en vilo. Pero la anciana no dejaba de tener razón, él había despertado el ansia de justicia de la gente, la popularidad de su organización clandestina era tal, que ya no constituía ningún secreto sus actividades, de hecho la gente en las calles lo apoyaba en esa cacería de brujas contra los antiguos criminales de guerra. WANTED estaba consiguiendo lo que ningún partido político logró en ocho años, se hizo del favor de gran parte de la población mágica. El Wisegamont estaba nervioso y presionaba por ponerles las manos encima con todo el peso de la ley y él seguía dando el esquinazo, después de todo, su habilidad innata era nunca dejar pruebas que lo inculparan. Todos lo sabían, pero nadie podía llevarlo a juicio…todavía. Sin proponérselo, ahora era el frente visible de todos aquellos que se sintieron ultrajados por el mal gobierno mágico. Obviamente McGonagall era la que estaba dirigiendo el asunto junto a Potter, les convenía que WANTED trabajase con ellos ¿Pero qué diablos se proponían? Esa era la gran pregunta….Granger aseguraba que se gestaba un golpe de estado de parte de la facción de sangrepuras. Además…ese Thomas Ridlle rondando por allí a sus anchas….Negocios turbios….eso era un eufemismo.

Lo único que le quedaba era observar la dirección de los acontecimientos…..su prioridad…sobrevivir a cualquier costo.

0o0

Estaba dormido de nuevo sobre la silla, cuando el toque suave de una mano lo despertó. Era una enfermera.

-¿Qué quiere?- preguntó Draco.

-Ella quiere hablar contigo- dijo la enfermera.

Draco maldijo en voz baja, sin duda McGonagall había delatado su presencia. Se levantó de la silla y se dirigió a la habitación de Hermione, sus manos le sudaban, estaba nervioso, expectante. Todavía no tomaba una decisión definitiva respecto a ella, pero sin duda sentía que debía aclarar algunos asuntos, por el bien de ambos.

Cuando entró la habitación, la oscuridad lo envolvió, solo estaba iluminada con una lámpara ubicada en una mesa de noche, ella estaba sentada en su cama. Lucia verdaderamente enferma, estaba delgadísima, su cara pálida, sus ojos oscuros lo taladraron con tal intensidad que Draco retrocedió un paso.

-Entra- dijo Hermione.

Draco cerró la puerta tras de sí, pero se mantuvo cerca de la salida.

-¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Hermione sin dignarse a mirarlo de nuevo. Estaba confundida y sentía rabia ¿Qué rayos pretendía él permaneciendo dos días afuera en la puerta de su habitación? Ella se enteró por las enfermeras, que un sujeto rubio y alto no se había movido del lugar desde que ingresó al hospital.

-Vigilándote- dijo Draco.

-No necesitas protegerme…no estamos vinculados…tu vida no peligra debido a la mía- dijo ella hosca, su voz estaba enronquecida, el oxigeno y la entubación a la que fue sometida le habían lastimado las cuerdas vocales- puedes irte a tu casa…no te necesito.

-Quizás tú no…pero yo necesito estar aquí- dijo Draco.

Hermione le dedicó una mirada llena de rencor. Draco sintió su desprecio abrazándolo como llamas furiosas.

-Lamento lo que sucedió- dijo él- todo…el hechizo…la vinculación…..el hecho de que tuvieses que matar por mi…..siento haberte forzado a casarte conmigo.

-Yo lamento haberte conocido- dijo ella.

-Yo también….pero no deseo tu odio- contestó Draco. Era cierto, si ellos jamás se hubiesen visto las caras en su vida, no estuviese en esa maldita situación, con el conflicto estallando en su cabeza, deseando lo que sabía prohibido, lo que no juró no tener. Luchando con el pasado y con su orgullo, aspirando que Granger sintiese por él lo que él no quería darle a ella. Por primera vez en su vida, Draco se veía en la insólita situación de no saber a ciencia cierta el terreno que pisaba.

-No lo quieres….pero te lo ganaste- dijo ella soltando una carcajada lastimera para no echarse a llorar.

Draco fue hasta ella hasta situarse enfrente, sus miradas chocaron. Hermione se levantó de la cama, sus cuerpos estaban cerca, pero no se rozaban.

-Quizás merezco tu odio….pero hablo en serio….lo siento- dijo él.

Hermione sintió como todas sus defensas volvían a ceder. Era cierto, no lo odiaba, pero quería odiarlo con todas sus fuerzas, era la única forma de anular lo que sentía por él.

Draco se mareó de solo sentir el calor de su cuerpo, por eso se negaba a verla, para no sentir esa prohibida emoción recorriéndolo de pies a cabeza. Fue intenso con el hechizo, pero sin él, era devastador.

-Lo que pasó después que nos casamos….fue porque yo quise….porque lo desee- dijo él sin dejar de mirarla.

-Nos acostamos solo para sellar un trato- contestó ella evadiendo sus ojos.

-No me refiero a eso- dijo Draco.

-No entiendo que quieres decirme- contestó ella.

-Yo si- dijo él y contradiciendo todo lo que se había propuesto, los juramentos que se hizo respecto a ella, todas sus malditas decisiones, tomó su cara con las manos para besarla como si el mundo fuera a acabarse. Fundir sus labios con los suyos desató otro infierno dentro de él, la sentía hasta en el alma. No se reprimió para nada, le demostró todo lo que tenía por dentro y que amenazaba con hacerlo explotar. Lujuria…deseo…atracción…todo elevado a la séptima potencia. Y también dudas…muchas dudas.

Hermione luchó con todas sus fuerzas para no corresponderle, le golpeó el pecho, trató de sacárselo de encima, cerró su boca, le mordió un labio, pero su fuerza física era inferior a la de él, Draco la rodeó con sus brazos, apretándola contra su cuerpo, dejándola sentir toda la firmeza de una erección que no pudo reprimir. Finalmente ella lo alejó y lo abofeteó con fuerza.

-No soy tu puta- dijo Hermione claramente ofendida, pero al mismo tiempo, sorprendida de sus palabras y por el beso. Pero no cedería, no se dejaría envolver por Malfoy, no sabía con que intensiones venia y le decía todo aquello, seguramente en un intento de manipularla, ella jamás volvería a confiar en él.

-No…no te considero mi puta…eres mi esposa…eres mía porque la ley así lo dice….mía porque me da la gana- contestó él, permaneciendo impasible frente a ella, a pesar de que la cara le ardía por la fuerza del golpe.

-Soy tu esposa solo en un maldito papel- dijo ella.

-Prometí no interferir en tu vida y así será…lamento si te he ofendido de nuevo- dijo Draco en tono cortante, obviamente ella no correspondía a sus sentimientos, él solo estaba quedando en ridículo. Granger no entendió lo que quiso decirle, o no quiso entenderlo. Para él acostarse con ella no fue un simple trámite, fue otra cosa, un descubrimiento, la exaltación de los sentidos, algo que nunca había experimentado en la vida y necesitaba dejárselo saber. Pero ella lo había rechazado, por tercera vez y no habría otra.

-Puedo perdonarte…ese no es el problema…el asunto es que jamás voy a olvidar las consecuencias de tus acciones. Fuiste egoísta al lanzar ese hechizo…no pensaste en nada mas allá de tu beneficio…me obligaste a tomar decisiones que en otras circunstancias yo jamás hubiese tomado…como convertirme en una asesina- dijo Hermione, sus manos temblaban, las cerró para no ponerse en evidencia- me hiciste daño…lo quisieras o no…con tu actitud…con tu conducta. He sido tu victima en todo esto y juró que no lo seré mas…nunca más….Te deseo suerte en la vida Draco Malfoy…pero jamás….jamás…vuelvas a acercarte a mí.

Los ojos de Hermione estaban más oscurecidos que nunca, su mirada sobre él era decidida y penetrante. Draco en ese momento….lo supo…supo la dimensión del daño que le hizo. No habría mas medias tintas entre los dos….ya todo estaba dicho y hecho.

Se fue sin despedirse, abandonó el hospital a paso firme y con la cabeza en alto. En la vida había aprendido a vivir con las consecuencias de sus actos. Esa no sería una excepción.

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