Los personajes pertenecen a la GrandiOsa&gLoriOsa Stephenie Meyer… Yo sólo juegO con ellos un ratito^^.
N/A ~αL fin Cαpi! XD
De recompensα por lα esperα les traigo un nuevo personαje!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
.
Justo había llegado la hora a la que Edward dijo pasaría por mí. Ya estaba lista para irme así que, mientras llegaba, me recosté en la cama. Pensé en las mil caras que el pondría al verme, pero sólo empeoró mi inquietud. Pasaron cinco, diez, quince minutos y en el preciso momento que estaba por marcarle, sonó el claxon fuera de mi casa. Me apresuré a reacomodar un poco mi vestido blanco y tomar mi bolso. Abrí la puerta precipitadamente y di un brinco al ver a Edward allí parado.
-Dios! Me asustaste!. Creí que esperarías en el auto.
Él soltó una leve carcajada y dio media vuelta para volver al coche. Yo lo seguí. Mencioné ya, que sufría trastorno bipolar?.
-Debes tener muy sucia la conciencia como para asustarte sólo con eso. –dijo en tono burlón cuando entré al coche. Bufé e ignoré su comentario.
-Llegaremos tarde. Te retrasaste peinándote?. No lo vuelvas a hacer… tu cabello siempre está igual de alborotado. –dije con tono indolente.
Sólo hacía ese tono por aparentar. El cabello de Edward daba ese efecto despreocupado que te hacía querer pasar los dedos entre todos y cada uno de los hilos color cobre para alborotarlos sólo un poco más.
-No, no es eso. Lo que pasa es, que anoche tuve una discusión con mi pequeña hermana y me dormí tarde recapacitando mi mala conducta. Soy malo con los desvelos.
-Oh. –exclamé desviando la mirada, esperando su reproche. No fue hasta que escuché su risa despreocupada cuando volví a verlo.
-No voy a morderte Bella. Al menos que tu lo pidas, claro. –rió.
-Como si tuviera intenciones de pedírtelo….
-Verás, Edward… no fue mi….
-Intención. Lo sé. –completó él-. Alice me dijo todo y créeme, no estoy enojado. Aunque mi hermana… agh, tú la conoces. Me pone de mal humor que no confíe en mí.
-Entiendo….
-Y tú?.
-Yo qué?.
-Confías en mí?.
Dejé pasar unos cuantos segundos y voltee hacia él. En algún un punto de mi campo visual, una luz verde pasó a ser roja y Edward se detuvo para mirarme a mí también.
-Sí. Creo….
Escuché una risita irónica de su parte y siguió manejando. Sin duda estaba de un humor impecable. Me valí de eso para seguir con la conversación.
-Sé que no dormiste tarde por eso.
-A no?. –preguntó escéptico.
-No. Te escuché tocar el piano.
-Que hiciste qué?. –preguntó riendo.
-Bueno anoche, después de que te fuiste, yo… estuve marcándote. Al ver que no contestabas –tomó su celular y comenzó a revisarlo-. Llamé a Alice. Creo que acercó el celular a tu puerta y sólo así, escuché. Te escuché. Desde cuando tocas el piano?
-Justo me doy cuenta. –explicó mostrando la pantalla de su celular-. Para que llamabas?. –intentó cambiar de tema.
-La canción que tocabas…Valse Romantique -suspiré ignorándolo-. Es mi favorita.
-La mía también. –se limitó a contestar en una sonrisa débil y supe que la conversación había terminado.
Las puertas del elevador se abrieron y cada quién dio un paso para dirigirse a su oficina, pero, alguien se aclaró la garganta tras nosotros. Dimos automáticamente media vuelta para encontrarnos el rostro de un Harry poco contento. La situación, me pareció un tanto cómica. Debería estar pensando cosas extrañas y poco coherentes sobre nosotros dos. Me mordí el labio inferior reprimiendo una risa estúpida.
-Alguno de ustedes vio ya la hora que es?.
Inconscientemente dirigí la vista al gran reloj azul con manecillas negras situado justo arriba de la puerta del elevador. Marcaba las 8:15. Quince minutos de retraso. No era tan malo o sí? Pudo haber sido peor.
-Lo siento Harry. Verás, lo que pasa es…. –traté de explicar pero Edward me interrumpió.
-La culpa es mía. Yo me quedé dormido… Verdad Bella?. –levantó una ceja.
Entrecerré los ojos hacia Edward con una mirada incrédula. Qué demonios pretendía?
La cara de mi jefe era todo un poema. La respuesta de Edward pareció haberlo sorprendido y confundido aún más. Juro que si no fuera yo la implicada en todo esto, hubiera estado carcajeándome de hace un buen rato al ver lo pálido que se había tornado el rostro de Harry.
-Espera Harry, no pienses mal. –dije contrayendo mis labios-. Lo que sucede es, que Edward se ofreció a traerme a la empresa. Sólo que a él se le ha hecho tarde.
-Qué demonios pensaste Harry? –preguntó Edward riendo.
-Nada… bueno. –contestó él, riendo también. Genial! Ahora todos reíamos-. A trabajar muchachos. –dijo pasándome por un lado y tomándome la cabeza en un gesto juguetón.
Dirigí una mirada cómplice a Edward y éste levantó una ceja.
-No hables en doble sentido en una situación como ésta Cullen!. –reprendí codeando su costado y caminando hacía mi oficina.
-Ajá. –murmuró él y siguió caminando.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El resto del día pasó tranquilo. Mike vino un par de veces a mi oficina para mostrar las cuentas correctas de los gastos que estábamos teniendo. Alice vino contenta a decirme que Harry contrataría a Jasper por todo un mes, y que después vería si se quedaba trabajando permanentemente en la editorial.
Salí alrededor de las cinco con Edward y Alice a organizar la "pedida de mano" de nuestros modelos. Alice era toda una experta en el arte de la moda; los supuestos novios lucían elegantes con un vestido y traje Giorgio Armani respectivamente. Yo me dediqué a que el lugar estuviese en orden. Cada mesa, cada objeto en su lugar. Edward estaba concentrado en su trabajo. De vez en cuando, entre una foto y otra, dirigía su mirada hacía mí y yo sonreía. Era extraño no haber tenido oportunidad de platicar con él en todo el día. Y aún más extraño era estar allí sabiendo cada quien, los motivos del otro para odiar ese tema. Ninguno se sentía cómodo. Alice era la que sacaba plática de vez en cuando y yo, rara vez ponía atención. Mi mente vagaba entre aquel día en el que yo me vi como ésta modelo que tenía enfrente. Menos falsa, claro. Con un millón de ilusiones que fueron estropeadas en el mismo instante en el que surgieron. Suspiré hondo y cerré los ojos con fuerza para sacar esos pensamientos de mi cabeza. En el instante que junté mis párpados, una lágrima se escapó de ellos. Me giré torpemente hacia la entrada secando mis ojos con las manos hasta que choqué y pisé a alguien.
-Oh, lo siento. –dije alzando la vista.
-Ouch!. –exclamó al mismo tiempo aquel muchacho alto y musculoso con la vista hacia sus pies.
-De verdad, perdona. Te hice daño?
-Descuida, estoy bien…. –levantó el rostro y sus ojos azules saturados de pestañas rizadas estudiaron mi rostro por un par de segundos.- Ey! Tu eres Isabella Swan cierto? –sonrío y estiró su mano hacia mí.
-eee, sí…. –estreché su mano.- perdón pero, debería recordarte? –él rió.
-En realidad no. No he tenido la oportunidad de presentarme. Tenía pensado hacerlo en la fiesta de Harry pero desapareciste…. Soy Emmet McCarty, editor en jefe de Poise.
-Oh, Poise, claro!. Mucho gusto.
-El gusto es todo mío.
-Dime Emmet, crees poder devolverme mi mano el día de hoy?
-Supongo que sí. –soltó mi mano y sonrió, mostrándome un par de hoyuelos pícaros en sus mejillas.
-Te invito algo de tomar?
-En realidad ya nos vamos. –contestó Edward a mi lado.
-Emmet! –gritó la fina vocecita de Alice.
-Ey! Mi chica. –sonrió Emmet, ahuecando los brazos para recibir el abrazo de Alice.- que haces aquí?
-Trabajo. –contestó Alice rodeando los ojos.- pero ya nos vamos. Es una lástima que no llegaras antes para platicar.
-Ya veo. Bueno, pueden quedarse a cenar. Que les parece?
-Tenemos cosas que hacer. –respondió Edward con voz seria.
-Pero, Bella puede acompañarte…. Verdad?. –dijo Alice mirándome.
Mis ojos instintivamente miraron los de Edward. Pero el no apartó la vista de mi nuevo conocido.
-oh, yo… entiendo.
Me costó un par de segundos adivinar lo que él pensaba.
-No! Esto, yo…. Nosotros no… no somos nada. –contesté haciendo señas con la mano, señalándonos a nosotros dos.
Emmet sonreía divertido por mi manera de enredar las palabras.
-Entonces es un sí?
-Sí. Por qué no?. –contesté y Alice dio un brinquito de satisfacción.
-Perfecto entonces, que pasen buenas noches chicos. Hasta mañana Bella. –se despidió y tiró del brazo de Edward quien, hasta entonces me miró.
-Segura que te quedas? –preguntó bajito.
-Sí. –levantó las cejas incrédulo y yo sonreí.- de verdad Edward, estaré bien.
-Oh, por favor Edward! Apresúrate! Me urge una ducha! –refunfuñó Alice.
Edward cedió al leve jaloneo de su hermana y salieron del lugar.
La cena con Emmet fue divertida. Hablamos de todo, un poco de trabajo. En su mayoría risas y coqueteos. De parte de él, claro. Aunque, no tenía la culpa, ésa era su manera de conversar. Cejas, guiños y hoyuelos.
-Hay algo con Edward? –preguntó en algún momento de la noche.
-algo… algo?
-Sí, algo. Relación, Free, Amigos con derechos, encuentros casuales…
-No! nada de eso. Sólo amigos. La verdad es que, él no está, digamos del todo bien para algo. –por no decir "yo no me siento bien".
-Me imagino…. Y tú?
-Qué?
-Tú estás bien?
-Sí… -alargué el monosílabo.- por?
-Sólo una pregunta.
-Sabes tú, algo de mí, que yo no sé que sepas?
-Bella, este tipo de trabajo, todo mundo se conoce. Soy amigo de la familia de Sue hace mucho tiempo. Sé lo que pasó con Jacob….
En ese momento, mi mente se desconectó del exterior y mi cabeza comenzó a dar vueltas. El pequeño vacío instalado en mi pecho, pareció extender sus orillas y agrandarse sólo un poco más. Luché contra eso y me sorprendió no sentir ardor en los ojos. Tal vez era que, no estaba dispuesta a mostrar mi patética tristeza ante alguien tan alegre como Emmet. O, era que, mi mente aún conservaba algo de instinto y se dio cuenta que, llorar en un restaurant lleno de gente no era una buena idea.
-…lo siento mucho Bella, de verdad. Espero que pronto….
- Te importaría cambiar de tema, Emmet? Por favor…. –suspiré.
Me miró un poco apenado y, antes de acercar la copa de vino a sus labios dijo:
-Edward me odia. –bufé irónicamente.
-Uno más. No te preocupes, perece que son pocas las personas que le agradan.
-Pero, es extraño. Sabes? Antes éramos muy amigos.
-En serio?
-Sí. Ni siquiera se molestó cuando Alice y yo salimos.
-Saliste con Alice!
-Sí, un tiempo. Pero, le presenté a Jasper y me dejó por él. –rió-. Si me preguntas sí creo en el amor a primera vista, en este momento, te diré que sí. Creo que fue lo que pasó con ellos.
-Y tú no estás…
-Molesto? –asentí-. No! no suelo ser así. Por lo general sé perder. Aparte, los conservo como mis mejores amigos, qué más puedo pedir?
-Tienes razón…. Emmet, creo que es hora de ir a casa.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Miércoles en la oficina
-Edward es un idiota.
-Alice!. –regañé.
-No lo defiendas! Es la pura verdad. Mira, desde que Emmet se fue a Poise, no deja de llamarlo traidor.
-Trabajaba antes aquí?
-Sí. Era su compañero en fotografía.
-Y porqué se fue?
-Cómo ¿porqué? Por superación personal Bella, ahora es editor en jefe de la mejor revista de Estados Unidos; la mejor después de nosotros claro. –guiñó-. No harías tú lo mismo si te ofrecen la oportunidad?.
-Bueno, aquí estoy no?.
-Oh, tienes razón. –sonrió-. Sabes? Me encantaría que salieras con él. Es justo lo que tú necesitas. Nada es aburrido con Emmet.
-No creo que sea una buena idea. No creo cumplir las expectativas de alguien que ya salió contigo.
-Es cierto, eres tan poca cosa….
Dijo y yo levanté una ceja.
-Verdad que no suena lindo? Pues es lo que reflejas cuando dices cosas como esas. Así que….
-Está bien, ya entendí. Pero no intentaré nada serio con Emmet.
-Nadie te está pidiendo que te cases Bella. Con que lo conozcas un poco más es suficiente para mí. Después de eso verás que vale la pena y no querrás separarte de él.
-Uf, al fin hora de comer. Saldré con Jasper… quieres venir?.
-No, estoy bien. Tal vez pida algo.
-Bueno, si cambias de opinión, estaremos a dos cuadras, tú sabes dónde.
Se despidió de beso y salió de mi oficina.
Una horas más tarde, Edward entró por mi puerta.
-Bella! Nos vamos a Forks!
.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
N/A ~ααww en seriO, grαsiαs por lα esperα; un mes sin cαpitulo pff, Mαlα chicα! Mαlα chicα! Haha pro, Yα no me
Vuelvo α tαrdαr tαnto, promesa de dedo Chiquito! (: el
3O de Julio serα Lα Proximα αctu!
Loss quiere…
αRyMuSe
