Bienvenidos y bienvenidas a todos aquellos que están leyendo mi fiction, :D yo lo sé, esta vez me tardé DEMASIADO en actualizar (o al menos eso sentí yo) :D Tengo fictions que me recomendaron por leer, pero no he podido hacerlo, no crean que no me interesa :D
Les agradezco a todos y todas por sus reviews, incluso cuando leen y regresan luego para darme un review, muchísimas gracias :) También a aquellas que me dicen que no abandone la fiction, no saben lo feliz que me hace leer eso :D
Prepárense para leer desarrollo de las relaciones en este capítulo, aunque sea pequeño el desarrollo, pero todo comienza con pasos de bebé :)
Abreviaciones:
CEG = Centro de Entrenamiento General
MG = Máquina de Gravedad
CG = Cuarto de Gravedad
CEP = Centro de Entrenamiento Personal
Lugares:
El Muro = Un enorme muro que divide el planeta a la mitad, saiyajin y razas guerreras el Norte, y el resto de razas están en el Sur (los sureños)
Laboratorios de Turles: Al Noreste del planeta, escondido entre las montañas.
Centro de Abasto = Son pequeños sectores donde los sureños dan cierto porcentaje de la comida, y aquí es preparada para enviarla al Norte.
Bueno, sin más que escribir, las dejo para que lean y disfruten :)
-13-
Vegeta estaba sentado en su trono escuchando a un lagarto anaranjado hablar sobre algo que, de estar poniendo atención, seguro de igual manera no le importaría. Ese día había tenido demasiada concurrencia, no había podido siquiera ir a dar órdenes a los pelotones de saiyajin, Kakarotto se tuvo que encargar de eso.
-Y por eso solicito permiso para acompañar al joven Tarble en su viaje hacia la Tierra- concluyó el lagarto que había estado dando un discurso.
Esto hizo que Vegeta finalmente prestara atención, éste era el alien número quince que pedía lo mismo, al inicio le había dado igual, pero este patrón comenzaba a cansarlo.
Un silencio cayó sobre todos mientras esperaban las palabras del príncipe. Los pocos saiyajin que estaban cuidando la puerta principal se vieron de reojo, y el lagarto comenzó a sudar frío. Vegeta comenzó a golpetear la punta de los dedos con el brazo del trono mientras meditaba su respuesta.
-Vegeta…- susurró Okkra, quien era la única de su pelotón que estaba cerca de él en ese momento.
-Eres el décimo quinto que viene a pedirme lo mismo, sino supiera que los de tu raza son unos inútiles, pensaría que Tarble está armando su propio ejército-
El ser anaranjado no dijo nada, ¿qué podía decir? Su raza era famosa por ser mineros expertos, incluso podían detectar niveles altos de minerales simplemente con enterrar su cola debajo de la tierra… pero claro que eso no era algo de utilidad en la guerra, por lo que los saiyajin los habían descartado simplemente como sanguijuelas inútiles.
Vegeta se cansó de esperar una respuesta –Si realmente no eres de utilidad, fácilmente podría eliminarte aquí- dijo como si hablara de algo sin importancia -Pero no pienso perder mi energía contigo, lárgate de una buena vez con el inútil de Tarble-
El lagarto se relajó e hizo una reverencia antes de salir del Salón. Okkra se sorprendió por la respuesta de Vegeta –No deberías darle tantos hombres a Tarble, pensé que éste era un destierre definitivo-
-Quiero ver lo que trama el idiota de mi hermano. Enviaré a Celery y a algunos otros para que se encarguen de vigilarlo-
-¿Celery? Mandar a alguien de nuestro pelotón…-
-MI pelotón- corrigió Vegeta, harto de escuchar las quejas de Okkra –Es suficiente por hoy, ¿cuántos más quieren una audiencia conmigo?-
-Hay aproximadamente otros veinte esperando- respondió uno de los guardias -¿Los mando a matar?-
-Son solamente basura, mata a unos cuantos, eso hará que se dispersen, ya perdí demasiado tiempo- Vegeta se puso de pie, al mismo tiempo la enorme puerta del Salón se abrió lentamente; de manera automática Vegeta apretó los puños, alguien tenía deseos de morir, pero se llevó una sorpresa al ver a la terrícola entrando de manera natural.
Los dos saiyajin que custodiaban la puerta se vieron de manera nerviosa entre ellos, sabían que era la científico del castillo, pero Vegeta ya no quería ser molestado. Uno de ellos se interpuso en el camino de Bulma –El príncipe no recibirá más audiencias por hoy-
-Déjala pasar-
La voz de Vegeta resonó por todo el lugar, haciendo que los guardias se hicieran a un lado, dejando pasar a Bulma con una sonrisa victoriosa en los labios, pero ésta se desvaneció al ver a Okkra al lado de Vegeta; no tenía nada en contra de ella, pero había algo que la hacía sentir incómoda cuando estaba cerca, quizás era el hecho de que la miraba como si estuviese por matarla.
Bulma caminó de la manera más natural que pudo hasta donde estaba Vegeta, parado frente a su trono, pero antes de poderse acerca un poco más, Okkra dio un paso al frente –Ni un paso más, terrícola, debes dejar tu distancia entre el príncipe y tú-
Vegeta dio un gruñido –No recuerdo haberte dicho que te quedaras, Okkra, ve a buscar a Celery y dile que se prepare. Partirá en el momento en el que Tarble despegue-
Okkra apretó los labios fuertemente, sabía que no podía desafiar la orden de Vegeta, pero no le gustaba dejarlo solo con la terrícola resbalosa. Tragó su orgullo y se dio la vuelta para salir de ahí.
Bulma la vio alejarse, sintiéndose visiblemente más relajada, cosa que Vegeta no pasó por alto –Puedo llamarla de nuevo si no te das prisa en hablar- comentó con una sonrisa burlona de lado.
Bulma lo vio con terror –No- respondió de inmediato, frustrándose por demostrar de manera tan obvia su miedo por la saiyajin –Las pruebas de los motores ya están terminadas, la nave está lista para despegar-
-Bien- contestó Vegeta sin interés, comenzando a bajar los escalones de la plataforma donde estaba el trono. Pasó al lado de Bulma como si ella ya no estuviera ahí.
Bulma se mordió el labio, sabía que debía de hablar antes de que Vegeta decidiera que la conversación estaba terminada, así que se giró sobre sus talones para seguirlo –El viaje será más rápido esta vez, mi nueva nave es muchísimo más veloz y espaciosa, escuché que varios aliens irán con tu hermano- dijo intentando no sonar como si estuviera planeando algo.
Vegeta siguió caminando en silencio, ¿no era obvio que quería estar solo? La Mujer siguió hablando por otro rato mientras ambos caminaban por los pasillos hacia el Área de Despegue anexa al castillo, hasta que finalmente se cansó de escucharla y detuvo sus pasos.
Bulma se detuvo también, había estado caminando casi a su lado, pero manteniendo la distancia con el príncipe -¿Pasa algo?-
-Si quieres decir algo, dilo de una maldita vez-
Bulma se dio una palmada mental, ¿había sido tan obvia? –Supongo que eres más perspicaz de lo que pareces-
Vegeta se cruzó de brazos, ¿tenía que hablar tanto siempre?
-Bien… pensaba que sería bueno enviar a algún ingeniero a bordo de la nave, en caso de que cualquier cosa suceda- Bulma vio a Vegeta a los ojos, pero éstos no expresaban nada en lo absoluto –Así que pensé que quizás…-
-Elije a uno de tus esclavos y envíalo- dijo dándose la vuelta para seguir con su camino.
-¡Espera!- gritó Bulma, moviéndose rápidamente y sin pensar lo tomó del brazo. Era la primera interacción física de ambos en mucho tiempo. Ella solía picar con su dedo índice el pecho de Vegeta cuando discutían, claro que él siempre llevaba armadura, así que su contacto tenía límite, pero había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo había hecho.
Vegeta de manera instintiva se soltó bruscamente, haciendo que Bulma tambaleara un poco para recuperar su balance –No me vuelvas a tocar, mujer terrícola-
Bulma asintió –Bien hecho, Bulma- pensó con amargura, si en algún momento tuvo oportunidad de que Vegeta le diera autorización para irse a la Tierra, seguramente ahora estaba más lejana que antes –Vamos, Vegeta, no te pongas así- intentó relajarlo, era obvio que esa interacción no le había hecho ni la más mínima gracia al príncipe –No es como si algún toque de mi parte te fuese a lastimar- bromeó.
El príncipe no estaba molesto, solamente algo sorprendido –Con el poder de pelea que tienes, incluso un mocoso saiyajin haría más daño que tú-
-Eso es porque todos ustedes son unos salvajes- se defendió ella.
Vegeta se dio la vuelta para seguir caminando, en lo que a él refería, la conversación ya había concluido, pero Bulma no parecer tener la misma idea.
-¿Qué hay sobre el viaje a la Tierra?-
-¿No fui claro? Manda a uno de tus esclavos y listo-
-¡No son mis esclavos!-
-Llámalos como quieras-
-Merezco unas vacaciones. Tus máquinas no han tenido desperfectos en bastante tiempo, y he capacitado a todos mis ingenieros para que puedan repararlas, así que…-
Vegeta se detuvo de golpe, viéndola sobre su hombro –Tienes la errónea idea de que esto es negociable- amenazó –Puedo ir a la Tierra y traer a tus padres, quizás eso te recuerde el por qué estás aquí…- Bulma se mordió el labio al escuchar eso; había olvidado que ella estaba ahí bajo amenaza –Quizás debo demostrarte mi poder para que recuerdes que mis decisiones no son debatibles-
-Eres un…-
Vegeta sonrió de lado, ahí estaba el fuego en sus ojos de nuevo. No habían podido discutir en mucho tiempo, y debía admitir que le entretenía sentir cómo su energía se encendía cuando peleaba con él.
-Como quieras- dijo Bulma pasando de largo a Vegeta –Tú y yo sabemos que esa amenaza está vacía, pero te seguiré el juego-
Vegeta la vio alejarse, molesto por su último comentario, ¿amenaza vacía? El Gran Vegeta jamás lanzaba una amenaza sino tenía pensado cumplirla… claro, a la Mujer la había amenazado varias veces, pero al final no las había cumplido pues la terrícola había encontrado la manera de escabullírsele entre los dedos –Cuando llegue el momento correcto, veremos qué tan vacías son mis amenazas- murmuró molesto.
Se dirigió finalmente en silencio hacia el Área de Despegue y subió hasta el mezzanine para observar mejor el despegue. De manera involuntaria sus ojos buscaron a Bulma, quizás era por la pequeña discusión que habían tenido, o quizás era porque escuchaba su voz a pesar de haber muchísimos seres en el lugar.
-¿Por qué tiene que gritar tanto?- se preguntó mientras la miraba gritar órdenes a diestra y siniestra –Además de agresiva, es mandona-
Bulma, por el otro lado, no estaba consciente de que la observaban desde lejos. Estaba enfocada en preparar todo para el despegue de la nave.
-No sabes lo intimidante que te ves dando órdenes-
-Kakarotto- saludó Bulma sin levantar la vista de unos papeles que tenía en la mano -¿Trajiste a los soldados que andabas buscando?-
-Así es, su nombres es Fennel, está entusiasmado de ir a la Tierra-
-Ahora veo por qué no me habías presentado con la terrícola antes, es hermosa-
Esto hizo que Bulma alzara la vista, llevaba mucho tiempo sin recibir ese tipo de cumplidos –No sabía que habían saiyajin que apreciaban la belleza- bromeó ella al ver a Fennel, quien debía admitir era más atractivo de lo que había imaginado –Bulma Briefs- dijo extendiendo la mano.
Fennel la vio confundido, pero Kakarotto sonrió al ver a su compañero –Es un saludo terrícola, extiende la mano y estréchala con la de ella… pero no la lastimes-
Fennel hizo lo que le indicó su compañero, sonriéndole a la terrícola –Cuando vuelva de la Tierra, sería un placer ir a beber algo contigo-
Bulma rió, el saiyajin iba sin rodeos. Kakarotto se acercó a Bulma –Es padre de más de 10 niños regados por el Espacio, no esperes nada de él- murmuró lo más suave que pudo.
-Escuché eso, Kakarotto- reprendió Fennel –Pero yo estoy hablando de una simple salida, puedes acompañarnos si quieres… pero sólo puedes ver- dijo guiñándole el ojo a Bulma.
Bulma rió con más fuerza, no esperaba encontrar un saiyajin tan dispuesto a acortejarla de manera tan abierta –Lo pensaré- respondió lo más amable que pudo, pero debía admitir que la idea le atraía en cierta manera. No había presenciado lo que eran los bares del planeta, y estaba segura que para emborrachar a un saiyajin se necesitaba alcohol extremadamente fuerte.
Fennel sonrió de manera encantadora, pero antes de poder decir algo más, Kakarotto le colocó la mano en su hombro –Suficiente de la falsa galantería, sube a la nave antes de que Vegeta ordene el despegue sólo para dejarte aquí-
Fennel se despidió de Bulma, sin dejar de comentar su belleza. -Tienes un amigo de lo más fascinante- comentó ella cuando estuvo sola con Kakarotto, quien solamente sonrió, pero antes de cruzar otra palabra se armó un alboroto en la entrada del lugar; Tarble había llegado –Está diferente a como lo recuerdo- comentó Bulma.
-Es uno de los saiyajin que más ha mejorado en poco tiempo- dijo Kakarotto.
-Si esto fuera la Tierra, te diría que consumió esteroides, pero dudo que eso les haga efecto a ustedes los saiyajin… pero este cambio es muy radical- comentó Bulma.
Kakarotto frunció el ceño –No, no esteroides, pero sí hay otras cosas…- comentó mientras miraba a Tarble, y detrás de él iba Turles. ¿Sería posible? De Turles se había escuchado hablar todo tipo de cosas, había desertado del imperio de Freezer antes de que la guerra comenzara, y entre sus viajes había descubierto la clave para aumentar de poder en cuestión de segundos; para cualquier saiyajin novato e inexperto, ese tipo de cosas podían volverse adictivas.
-Imagino que Vegeta también debe de sospechar algo- pensó Kakarotto levantando la vista hacia Vegeta, pero éste estaba hablando con Celery y Okkra.
Tarble y Turles se detuvieron frente a Kakarotto y Bulma –Señor Kakarotto- saludó Tarble de la misma manera en la que siempre lo había saludado –Es una pena que no pueda venir esta vez- dijo honestamente.
-Por eso estamos enviando a Fennel, él es un buen soldado-
-Sino te conociera, Kakarotto, creería que estás insinuando que no soy un buen guerrero- dijo Turles.
-En lo absoluto- contestó él de la manera más inexpresiva posible.
Turles sonrió y dirigió la vista hacia Bulma -Así que esta jovencita es la famosa terrícola que vive en el castillo- dijo viéndola a los ojos –No me sorprende que no la apartes de tu vista, Kakarotto, es un buen partido-
Kakarotto se sorprendió al escuchar eso, no le era ninguna novedad los comentarios de ese tipo, pero no había esperado que su tío lo comentara, sobretodo porque era la primera vez que veía a Bulma.
-Tendrán un hijo poderoso, estoy seguro que Bardock te habrá hablado de ello-
-¡TURLES!- gritó Bardock desde lejos, estaba agitado pues había volado desde el Centro de Abasto cuando tuvo la visión de Turles hablando de cosas que no debería con personas que no debía.
-Sus visiones siempre son tan acertadas- dijo Turles con una sonrisa viendo a su hermano, seguro de que Kakarotto y Bulma lo habían escuchado –Me temo que subiré a la nave antes de causar más problemas. Cuídate, chico- le dijo a Kakarotto, consciente de que no le gustaba que lo llamaran así –Señorita Bulma, nos veremos de nuevo-
Bulma no respondió nada. Simplemente vio cómo el saiyajin, clon de Bardock, se alejaba. Era curioso, había convivido con Vegeta y sido amenazada por éste, había conocido a Raditz, quien se miraba más psicópata que Turles, pero era éste último quien más la intimidaba… había algo en él que la hacía sentirse insegura. Ni siquiera Okkra la hacía sentirse tan incómoda como Turles.
Bardock se acercó a ambos, con preocupación en el rostro –No importa qué haya dicho ese maldito, es mejor que no lo escuchen-
-¿A qué se refería?- preguntó Kakarotto.
-Es Turles, jugar con tu mente es lo que mejor sabe hacer-
Bulma tampoco estaba muy contenta con lo que había dicho el tal Turles. Había querido olvidar los sueños donde la voz de Bardock le hablaba sobre un hijo híbrido que tendría, ¿o quizás era la voz de Turles, o la de Kakarotto?, ¿¡por qué diablos esos tres tenían la misma apariencia y voz!? Aunque si lo pensaba, tenían diferencias que sólo podía identificar alguien si prestaba mucha atención.
-No le pongas atención, Bulma- dijo Bardock al ver a la terrícola preocupada –Turles es famoso por sembrar incertidumbre entre otros-
Bulma asintió, pero no sólo había sido lo que dijo, la forma en que la vio le había dado escalofríos. Ni siquiera sentía tanto terror cuando se encontraba con Vegeta.
Bardock se despidió de Kakarotto y Bulma, dejándolos nuevamente solos. Bulma siguió preparando el despegue de la nave, pero parte de su mente estaba recordando los sucesos que había vivido: Fennel y Turles. Cada uno había sido tan distinto al otro, pero ambos habían colocado una inquietud en su mente –Llevo mucho sin tener una cita- dijo con amargura mientras miraba cómo la nave donde iban Tarble y los demás despegaba.
Luego de todo el alboroto provocado por el despegue, Bulma se dirigió a su laboratorio. No tenía nada que hacer en lo que restaba del día, pero prefería estar en su laboratorio que en su pequeño apartamento, ¡era tan diminuto! Todos sus ingenieros estaban trabajando en fallas técnicas dentro del CEG, así que el lugar estaba libre para ella, ni siquiera los shamoians habían entrado.
Se sentó en su silla giratoria y comenzó a ojear una revista; se había leído todas más de tres veces, y comenzaba ya a cansarse de ver las mismas fotos de vestidos y hombres, ni siquiera sus revistas de mecánica le eran suficientes contra el aburrimiento. Pasó las hojas una y otra vez hasta que finalmente dejó de prestarles atención.
-Quizás salir con un saiyajin no sea tan mala idea- dijo en voz baja mientras miraba las fotos de un modelo de ropa interior. Se recostó sobre el respaldo de su silla mientras pensaba en las posibilidades –Kakarotto se puso muy apuesto cuando creció- dijo recordando cómo era cuando lo conoció y cómo se había vuelto ahora.
-Supongo que Fennel no está mal-
-Mujer, ven a reparar unas naves de inmediato- la voz de Vegeta sonó por el transmisor de la computadora central del laboratorio.
-Al menos Fennel parece tener modales- dijo molesta mientras buscaba su caja de herramientas. Caminó hacia donde debían estar las naves para repararlas, pero no sin antes pasar viendo al CEG, había descubierto un buen pasatiempo en ir a ver los entrenamientos de los saiyajin, ¡tenían tan bien esculpidos sus cuerpos! Los luchadores del Torneo de Artes Marciales y los soldados del Imperio Saiyajin no tenían comparación.
-Estos chicos harían una fortuna en la industria del modelaje- comentó al recostarse para poder apreciar mejor el despliegue de habilidades en la arena de combate. La mayor parte de veces utilizaban armadura, pero de vez en cuando algunos combates terminaban sin la parte superior de ésta –Un total espectáculo- dijo sonriendo.
Al terminar de reparar las naves, las cuales sólo tenían algunas abolladuras, regresó al CEG para culminar su día viendo algunos combates. No era fanática de las luchas, y mucho menos de estos llamados 'combates de entrenamiento', pero de esa manera podía comprender mejor la psicología saiyajin, o al menos ésa era la excusa que utiliza.
-Me pregunto qué buen combate veré hoy-
Buscó con la mirada alguna lucha que pareciera interesante, y sus ojos se posaron en la arena más lejana, donde habían dos soldados enfrentándose a golpe limpio entre ellos. Mientras más se acercaba, su mirada más se enfocaba en el soldado de cabello puntiagudo –Vegeta- murmuró asombrada.
Pocas veces lo había visto demostrando sus habilidades de combate, era algo que debía de admirar. Tenía una agilidad bárbara y sus golpes iban a puntos exactos donde podían causar más daño. No sintió el tiempo pasar, pues el combate terminó y otro inició de inmediato, Vegeta vs. algún otro soldado.
No pudo evitar sentirse hipnotizada por la tenacidad de Vegeta, sabía que era de esos hombres que no se daban por vencidos, pero verlo en acción elevaba las cosas a otro nivel. Cuando finalmente los combates parecieron haber terminado, era casi ya llegada la media noche, Bulma pareció recuperar la noción del tiempo y se puso de pie rápidamente.
-Debo darme prisa-
Tomó su caja de herramientas y se dirigió rápidamente a la puerta, no consciente que los ojos de Vegeta estaban puestos en ella. ¿Acaso había pensado que él no la había sentido? No sabía desde hace cuánto había estado ahí, pero fue llegado sus últimos combates que se percató de su energía, y ahora tenía curiosidad en por qué se había quedado en el mismo lugar durante tanto tiempo. Sonrió de lado –Debe de estar loca- concluyó como si ésa fuese la solución a todo lo que Bulma hacía.
Bulma caminaba rápidamente hacia su laboratorio, pues ahí tenía la cápsula donde tenía su moto –Supongo que no está mal admirar a Vegeta un poco- dijo para convencerse a sí misma –Quizás en una cita se comporte-
Había conocido saiyajin tímidos, intimidantes y hábiles para acortejar -¿En dónde encajará Vegeta?- se preguntó intentando imaginarlo en una situación que involucrara contacto físico con alguien más, pero no pudo –Me pregunto si es capaz de sentir algo… los saiyajin deben de tener necesidades al igual que nosotros- Entró al laboratorio y tomó la cápsula de su moto.
-Supongo que por algo debe de tener a esa tal Okkra- admitía que la saiyajin no le agradaba, pero no estaba consciente desde cuándo le había agradado menos.
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Los días pasaron rápidamente luego de la partida de Tarble hacia la Tierra. Bulma se mantuvo concentrada en pequeños proyectos como reparación de varias naves, intentando distraerse y no pensar más en las mil preguntas que tenía con cierto saiyajin. Kakarotto, por el otro lado, estaba teniendo dificultades para entrenar a los terrícolas que le habían sido dados bajo su jurisdicción; ahora que el alboroto con Tarble había pasado, podía enfocarse en su tarea de entrenador. En total eran veinte terrícolas que él tenía a su cargo, y a algunos de ellos los recordaba de los Torneos de las Artes Marciales de la Tierra.
-No tengo ni la menor idea de lo que les hizo Rhubarb en la prisión, pero nada de eso pasarán cuando estén conmigo- les repetía Kakarotto constantemente.
Los entrenaba en controlar su energía, al ser luchadores de Artes Marciales les era muchísimo más fácil poder comprender el manejo de la energía interna, o ki, como ellos lo llamaban. También recibían pequeñas clases para mejorar su puntería, pues en un combate, las armas serían la mejor opción para sobrevivir; un duelo cuerpo a cuerpo con un soldado de Freezer sería una sentencia de muerte segura.
Kakarotto había terminado ya la rutina de entrenamiento, había conseguido que Vegeta accediera a darles un pequeño espacio en la prisión, pero en un sector no tan tétrico como en el que habían estado encarcelados. Emprendió el vuelo hacia el apartamento de Bulma y Milk, con la esperanza de no toparse con esta última. Aunque había logrado entenderse hasta cierto punto, la verdad era que todavía lo incomodaba un poco estar con ella, y no solo por el hecho de que Milk lo quisiera matar, sino porque no podía evitar sentirse culpable cuando ella lo miraba.
Aterrizó frente a la puerta del apartamento, y se relajó al no sentir la energía de Milk cerca, hubiese sido algo incómodo. Entró sin tocar la puerta, Bulma le había dado autorización, pero lo hacía únicamente cuando Milk no estaba, a pesar de ser muy bella, tenía un carácter de cuidado.
-¿Bulma?-
-Kakarotto, pasa, siéntate. Enseguida salgo- respondió ella desde el baño.
Kakarotto se dirigió a la cocina a buscar algo de comer, a pesar que no tenía hambre. Bulma apreció a los pocos minutos solamente con una toalla alrededor del cuerpo, la cual le quedaba algo floja y demasiado corta. El pobre saiyajin controló la dirección de su mirada para no ganarse una reprenda por parte de su amiga, pero era difícil no bajar la vista hacia sus piernas.
-¿Qué te trae por aquí?- preguntó ella.
-Terminé con la rutina de entrenamiento de los terrícolas, no tienes ni idea de lo difícil que es conseguir que entiendan sobre el poder de pelea-
-¿Cuánto tiempo llevas ya con ellos?-
-Bueno… desde que se fue Tarble, casi dos semanas-
-Es mucho tiempo, quizás necesitas una nueva manera de enseñarles-
Kakarotto frunció el ceño –Yo no soy un maestro, soy un soldado. La única razón por la que estoy ahí es porque Vegeta me lo ordenó-
Bulma sonrió con algo de burla –Vegeta puede llegar a ser todo un encanto-
-No tienes ni idea- dijo Kakarotto yendo hacia la sala y sentándose en el sofá –Aunque con la puntería son magníficos, sobre todo los que vienen del Monte Frypan, ahora entiendo por qué Milk es tan buena guerrera-
-Hablando de Milk, trajo esta extraña comida la noche anterior- sacó un pequeño contenedor con una comida de color morada y apariencia viscosa -¿Qué es?-
Kakarotto, de manera inconsciente, tomó un trozo de eso y se lo metió a la boca –Es uno de los platillos más deliciosos. Es difícil de encontrar. El planeta de origen de esta comida fue destruido- Claro que no diría que él tuvo mucho que ver con la aniquilación de esa raza.
-Oh- respondió Bulma, aunque la apariencia no era apetitosa, no pudo evitar a tomar una pequeña porción para probarla –Tienes razón- dijo mientras mordía –Tiene un sabor bastante peculiar-
Kakarotto asintió y rápidamente tomó otro trozo de la comida –Sí, son testículos asados de unas vacas enormes que vivían en ese planeta, seguramente ahora están extintas-
Bulma palideció de inmediato, ¡¿testículos?! Por razones como ésa era que nunca preguntaba los orígenes de los platillos cuando iba a comer a lugares exóticos. Se puso de pie de un golpe y corrió hacia el baño a vomitar, dejando a Kakarotto para que se acabara lo que había en el contenedor.
Kakarotto estaba tan concentrado en la comida que no reparó en el ki de Milk hasta que ésta estaba ya cerca del apartamento, ahora fue él quien palideció. Sintió las pulsaciones aceleradas en el pecho.
Milk se quedó bajo el marco de la puerta paralizada al ver a Kakarotto, no se habían visto desde la vez que hablaron en el Centro de Abasto, y todavía no sabía cómo actuar frente al saiyajin; quizás lo comprendía un poco más, pero eso no borraba lo que él había hecho.
Kakarotto se puso de pie de inmediato, botando el contenedor en el suelo –Lo siento- dijo, inmediatamente inclinándose para recoger el alboroto que había provocado.
-¿Dónde está Bulma?- la voz de Milk era fría, pero no como antes.
-Fue a vomitar-
-¿Está enferma?- el tono de voz de Milk cambió, lo que hizo que Kakarotto se relajara.
-No, no- colocó el contenedor sobre la mesa de la sala –Probó esta comida que trajiste y… cuando le expliqué su origen…-
-¿Su origen?- preguntó Milk con curiosidad. Ella lo había probado en su trabajo, pero no había preguntado qué era.
-Sí… es… bueno… son testículos de vaca gigante de un planeta extinto- respondió él, esperando una reacción parecida a la de Bulma.
Milk solamente asintió –Supongo que no todos tienen un estómago fuerte-
La respuesta de Milk era cordial, pero Kakarotto sabía que, muy en el fondo, todavía no le hallaba mucha gracia hablar con él. Ambos permanecieron en un silencio incómodo hasta que Bulma reapareció, ya con ropa puesta, algo que ayudó a que Kakarotto se relajara.
-La próxima vez, Kakarotto, no me informes sobre la cocina de este planeta- comentó la científico.
Kakarotto sonrió y asintió –Bien… supongo que debo irme-
-¿Tan rápido?- preguntó Bulma -¿Ya le contaste a Milk lo de los soldados del Monte Frypan?-
Kakarotto se puso rojo, y Milk abrió los ojos de par en par -¿Qué soldados?-
Kakarotto vio con desaprobación a Bulma, quien de inmediato se dio cuenta del error que había cometido –Estoy… entrenando a algunos soldados para que formen parte del ejército de Vegeta, y entre ellos hay unos soldados del Monte Frypan-
-Debes llevarme con ellos-
Este comentario se ganó una mirada de sorpresa por parte de Bulma y Kakarotto -¿Estás loca?- preguntó él de manera inmediata –No te puedo llevar ahí, es demasiado peligrosa-
-Es mi gente la que estás entrenando, creo que tengo todo el derecho de ir si quiero-
Kakarotto apretó los puños, ¿por qué las mujeres eran tan difíciles? –Si entras ahí, es posible que no puedas salir. Hay mucha seguridad en la cárcel-
-¿¡Siguen en la cárcel!?-
-Esto no está mejorando- pensó amargamente el saiyajin –Estoy intentando convencer a Vegeta de darnos unas celdas distintas para tenerlos ahí. Son más salubres que donde están los otros terrícolas- Por la mirada de Bulma y Milk, supo que nada de lo que decía estaba ayudando –Miren, no puedo hacer nada más. No puedo entrarte, Milk-
-Si logras que Vegeta te de unas celdas nuevas, seguramente entrar y sacarme de donde los entrenas no será difícil-
-¿Me estás pidiendo ayuda?-
Milk quedó callada, viéndolo molesta –Es lo mínimo que puedes hacer por la gente cuyo rey asesinaste-
Ahí estaba de nuevo, la culpabilidad que él tanto odiaba. Vegeta siempre le había dicho que era ésa una de las razones por las que él no podía hacerse un soldado de clase alta: la culpabilidad lo hacía ser compasivo y no cumplir con sus misiones. Poco a poco lo entendía más, pero no quería imaginarse estar sin esa compasión, ¿qué clase de ser sería si llegara el día en el que no sintiera empatía hacia los demás?
-No- respondió él, decidido a no dejarse vencer.
-No estoy pidiéndote tu aprobación. Bulma me puede entrar, no necesito de un saiyajin para salir- Milk cruzó la sala, haciendo resonar sus pasos por todo el apartamento, y cerró de un golpe la puerta de su habitación.
-Esto no era lo que yo esperaba al recibir tu visita- dijo Bulma, intentando romper el incómodo silencio.
-Es una tonta, ¿no lo entiende? Si la capturan, seguramente la asesinarán y…-
-¿Y?-
-Tendré que cargar con más culpa sobre mis hombros. Envidio a mis compañeros que matan sin sentirse así-
Bulma vio con compasión a su amigo. Se acercó y le colocó una mano en el hombro –Eso es lo que te hace diferente, Kakarotto-
-Quizás eso no sea bueno-
-Quizás eso sea lo que te haga sobrevivir la guerra contra ese tal Freezer-
Kakarotto sonrió al escuchar las palabras de su amiga, a veces olvidaba que Bulma era una genio en muchas cosas más que sólo la mecánica. Las palabras de Turles resonaron en su mente –Tendrán un hijo poderoso- Se apartó incómodo de Bulma.
-Debo irme- fue lo último que dijo antes de salir del apartamento.
Bulma quedó sola en la sala, Kakarotto nunca se había comportado así frente a ella -¿Habrá sido por lo que dijo ese saiyajin?- se preguntó, refiriéndose a Turles. Luego recordó la reacción reacia ante un contacto físico por parte de Vegeta hace varias semanas.
-Todos los saiyajin tienen un problema para socializar-
Al día siguiente, Kakarotto no pudo evitar estar ansioso todo el día, esperando en ver si Milk conseguí entrar a la cárcel o no. No pudo disimular su nerviosismo, ni siquiera frente a Vegeta.
-¿Se puede saber qué diablos te pasa, insecto?- preguntó el príncipe cuando ambos estaban en la Cámara de Guerra esperando al resto de los capitanes.
-Es… es complicado-
Vegeta se cruzó de brazos –No hice la pregunta porque tenía verdadero interés, si tienes algo en la mente, deséchalo mientras estés bajo mi servicio, no tengo tiempo para tus estupideces-
Kakarotto rodó los ojos, claro, era de esperarse por parte de Vegeta. Todavía no comprendía cómo es que Bulma lograba hablar con él sin perder la cabeza –Hablando de estupideces, ¿has cambiado de idea sobre darnos una celda más cómoda para los terrícolas que serán tus futuros soldados?-
-Kakarotto, en la guerra no puedes darte el lujo de dormir en una cama cómoda. Que esto sirva para que se entrenen también-
-No sabía que ése era tu plan-
-No lo es- respondió aburrido –Pero quizás con eso por fin cierres la maldita boca-
Antes de que Kakarotto pudiera decir algo más, los capitanes de los diferentes escuadrones entraron, y el tema quedó perdido, ¿cómo conseguiría convencerlo? Vegeta era de esas personas que no se retractaban de sus decisiones, era un maldito orgulloso. La sesión terminó muy tarde para gusto del joven saiyajin de clase baja, no había podido de dejar de preguntarse si Milk estaría junto con los terrícolas cuando llegara; a pesar que ella tenía un poder de pelea elevado para una terrícola, le era difícil poder detectarlo desde tan lejos.
Cuando llegó a la prisión, inmediatamente se calmó al no sentirla cerca –Bien, comenzaremos viendo qué tanto manejan su energía ahora-
El entrenamiento se fue sin problemas, pero los días siguientes Kakarotto estuvo con la intranquilidad de que en cualquier momento Milk podía aparecer. Pasados cuatro días, el joven saiyajin decidió confrontar a Milk, ¿acaso le había sembrado la incertidumbre dentro de su mente solo para vengarse? Consideraba a Freezer y a Vegeta como dos de los seres con mejores habilidades para controlar a los demás, pero cada vez que conocía más a las mujeres descubría que estaba muy equivocado.
Por la noche del cuarto día, Kakarotto fue directo al Centro de Abasto, sabía que Milk estaría ahí todavía. Entró sin dar explicaciones, estaba siguiendo su energía sin fijarse en nadie más. Cuando la encontró, se sorprendió al verla sentada al fondo de la habitación, parecía estarlo esperando.
-Tardaste mucho, saiyajin-
Kakarotto se quedó perplejo, ¿acaso todo había sido parte de un plan macabro? –Nunca te apareciste en la cárcel-
-No he tenido tiempo-
-¿Entonces sigues con ese plan?-
Milk no respondió, simplemente se puso de pie y colocó en la mesa que los separaba –Come algo, pareces tener hambre-
Kakarotto pensó en rechazar la invitación, ¡pero la comida olía delicioso! Antes de poder decir algo, se sentó a comer, sin notar la sonrisa en los labios de Milk -¿Tú sigues con el plan de no ayudarme a entrar a ver a esos terrícolas?-
Kakarotto detuvo sus movimientos y frunció el ceño –Supongo que es preferible ayudarte para entrar, a estar paranoico al no saber cuándo te aparecerás-
Milk intentó controlar su júbilo, el plan de Bulma había funcionado. Al inicio, Milk había estado decidida a entrar en la prisión sin ayuda de Kakarotto, pero Bulma le había aconsejado cómo hacer que él la ayudase, ¡y todo había salido a la perfección! No hacer nada había resultado mejor que cualquier otro plan.
-Entonces somos socios- dijo Milk, estirando la mano hacia Kakarotto.
El saiyajn se quedó confundido, Milk nunca había sido la primera en iniciar algo, y debía admitir que no tenía ni idea de cómo funcionaría toda esta situación con ella, pero le gustaba mucho la idea de pasar tiempo con esa terrícola. Se había sentido atraído hacia ella desde la Tierra, y a pesar que las cosas se habían complicado entre ellos, no podía mentir y decir que ya no le parecía atractiva.
-Socios- respondió él con una sonrisa sincera. Milk lo vio a los ojos, y por primera vez en mucho tiempo no lo vio como un enemigo, simplemente le sonrió y se sentó al otro lado de la mesa mientras Kakarotto comía con una sonrisa en el rostro.
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-Vamos, Vegeta, si entrenas más sin darle mantenimiento a la Máquina de Gravedad, ésta puede arruinarse, ¿tienes idea de lo mucho que puedo demorarme si las fallas son graves? El reporte de Rasin dice que es urgente que vaya a revisar los desperfectos de tu máquina-
Vegeta estaba entrenando en su CG, intentando ignorar a la terrícola, pero su maldito tono de voz le estaba dificultando la tarea –Se la pasa gritándome todo el tiempo- murmuró para sí mismo.
-¿¡Me estás escuchando!?-
-Maldita sea, ¡cierra la boca!- gritó Vegeta, lanzando una bola de energía a la pantalla, finalmente consiguiendo estar en silencio -¿Desde cuándo tiene este lugar una pantalla con conexión directa al laboratorio de esa mujer?-
Justamente cuando pensó en aumentar la gravedad de la máquina, ésta comenzó a vibrar y una explosión se sintió por todo el castillo. Bulma, quien estaba saliendo del laboratorio para irle a alegar a Vegeta sobre la destrucción de la pantalla, cayó sentada por el impacto que había sentido el palacio –No- se puso de pie rápidamente, y sin darse cuenta comenzó a correr hacia el laboratorio –No, no, no- Vegeta podía ser un loco asesino, pero Bulma no lo quería ver muerto.
Cuando llegó a lo que quedaba de la CG, un frío recorrió su espalda –Vegeta…- se lanzó a comenzar a recoger los restos del lugar -¡Vegeta!- comenzó a gritar sin darse cuenta. ¿Desde cuándo se había comenzado a preocupar por é?, ¿por qué no se alegraba del hecho que quizás estaba muerto?, verlo muerto o sin poderes había sido su misión número uno, había estado creando máquinas que podrían reducir los poderes de los saiyajin utilizando los rayos blutz, pero ahora esos pensamientos parecían muy lejanos –No puedes morir por esto- dijo mientras se lastimaba las manos intentando levantar trozos de metal -¿Me oyes? No puedes- repetía lo mismo sin percatarse que otros saiyajin y sirvientes del palacio se habían acercado al lugar.
Unos restos que estaban en el centro del destrozo comenzaron a moverse, y debajo de éstos salió el príncipe con algunas heridas abiertas en distintas partes del cuerpo. Vegeta estaba algo mareado, había estado justamente en el centro de la explosión, ni siquiera él podía salir ileso de algo así. Su vista estaba nublada, pero poco a poco la recuperaba -¿Qué diablos…?- preguntó al ver tanto revuelo alrededor -¡Esto no es nada, lárguense todos!- gritó molesto.
Los saiyajin se fueron sin dudar, al igual que los shamoians que habían llegado a ayudar, la única que quedó fue Bulma, viéndolo con un brillo en los ojos –Me alegra que estés bien-
Vegeta parecía no haberla escuchado, simplemente se dedicó a enfocar toda su concentración en bajar de los escombros, ni siquiera parecía saber que ella estaba ahí.
Bulma notó la actitud rara en el saiyajin, se acercó con cuidado y le colocó una mano en el hombro -¿Vegeta?-
Vegeta pareció finalmente darse cuenta de su presencia, y bruscamente apartó la mano de su hombro -¿Qué diablos haces aquí?-
Esto molestó a Bulma, quien hasta hace unos segundos estaba genuinamente preocupada -¿Que qué hago aquí? Pues vine a ver el destrozo que le hiciste a mi CG, ¿¡qué nunca escuchas las advertencias de los demás!?-
Vegeta le sonrió como si él tuviera bajo control todo –No sabes lo que dices, esto no es nada para un soldado de élite como yo-
Bulma colocó ambas manos en su cintura -¿Entonces me puedes decir de dónde vienen esas heridas? Las cuales hay que tratar de inmediato-
Vegeta intentó responder algo brillante, pero el dolor que sentía y el mareo le estaban dificultando su pensamiento –Hazte a un lado, mujer, debo seguir entrenando-
-No- respondió ella, interponiéndose en su camino –El único lugar a donde irás ahora es a la enfermería-
-¿Estás dándome órdenes, terrícola?-
-Sino vas, me aseguraré de arruinar la otra Máquina de Gravedad de tu nave, ¿cuánto crees que tardaré en armarte otras dos máquinas?-
Vegeta tuvo un pequeño tic en el ojo, ¿lo estaba amenazando? No lo habían amenazado desde hace mucho, nunca creyó que el siguiente ser que se atrevería sería una humana sin ningún poder de pelea, cuyo único atributo era la inteligencia –Hmph- fue la única respuesta que dio el saiyajin.
Bulma lo siguió, no porque quería asegurarse que fuese a la enfermería, sino porque quería asegurarse de que llegaría bien a donde sea que fuese. Se sorprendió al ver que Vegeta parecía haberla obedecido, no tardó mucho en darse cuenta que el camino por el que iban los llevaba a una entrada no muy utilizada de la enfermería –Tomó otro camino para que no lo vieran en ese estado- pensó sorprendida –Puede estar muriendo, pero su orgullo no lo dejará jamás-
Cuando finalmente entraron al lugar, Vegeta parecía haber recuperado más el conocimiento. Se sentó en una pequeña cama y se cruzó de brazos –Puedes largarte ya- dijo sin levantar la vista.
-¿No usarás un tanque de recuperación?-
-Estoy aquí porque de lo contrario no me habrías dejado en paz, no planeo utilizar un maldito Tanque, no hay necesidad para eso-
Bulma apretó los labios para no sonreír, era la primera vez que Vegeta admitía, de cierta manera, que estaba haciendo algo porque ella lo había pedido, ¡se sentía tan bien! –Bien, entonces déjame ayudarte con las heridas-
-No necesito tu maldita ayuda- espetó.
Bulma no detuvo sus pasos –Lo sé, lo sé, eres lo bastante autosuficiente como para poderte colocar las vendas tú solo- Tomó una cápsula de un bolsillo y de ésta apareció un pequeño botiquín –Te prometo que no te dolerá, a menos que le tengas miedo a las inyecciones al igual que Kakarotto- Se quitó su bata blanca y la dejó en el piso, dejando expuesta su vestimenta: una blusa azul marino sin mangas con el nombre 'BULMA' escrito en ella, y un pantalón blanco que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel.
-Esa sabandija y yo no tenemos nada en común- contestó Vegeta desviando la mirada.
-Lo sé- sacó del botiquín un pequeño envase y tomó un poco de algodón –Entonces seguramente esto no te arderá en lo absoluto-
-El Príncipe de los Saiyajin no siente dolor- respondió él haciéndose un poco para atrás al ver a Bulma acercarse a él, pero no lo hacía por temor, sino por incomodidad.
-Me alegra- respondió ella en voz baja. No había estado tan cerca de Vegeta cuando éste no utilizaba nada más que un pantalón de combate, debía admirar todo lo más que podía –Ahora relájate- susurró.
Vegeta no pudo evitar sonrojarse un poco, ¿la Mujer estaba haciendo todo eso intencionalmente? Le daba escalofríos pensar que incluso había planeado la explosión de la nave para provocar esta situación, aunque seguramente eso sólo eran conjeturas suyas. Al sentir el primer toque de la mujer, un ardor lo hizo ponerse rígido, ¡¿qué diablos le estaba aplicando?! Intentó disimular su dolor, pero sabía que la mujer lo había visto. Prefirió enfocar la vista en sus heridas, para no verla a ella, ¡qué ropa tan vulgar y reveladora llevaba puesta! Aunque ahora podía admirar con mayor facilidad las diferencias físicas de las terrícolas y las saiyajin.
Bulma no dijo nada al sentir cómo el cuerpo de Vegeta se tensó cuando ella le aplicó el alcohol en la primera herida –Te dije que no dolería- susurró intentando no sonar como si se estuviera burlando.
-Di algo más, y será lo último que dirás en esta vida- amenazó él. Poco a poco subió la vista al rostro de Bulma, tenía unas pestañas tan largas y unos labios tan delicados, pero si algo debía admitir que resaltaba más eran sus ojos tan celestes. Ambos quedaron en silencio mientras ella terminaba de desinfectar las heridas y las vendaba.
-Hay cierto atractivo en los hombres con cicatrices- dijo al ver de nuevo el torso de Vegeta marcado por señas de las mil batallas que había tenido.
Vegeta no apartó sus ojos del rostro de Bulma, nunca había estado tan cerca de una mujer que no fuese a tomar, era una experiencia rara sentir a Bulma tan cerca de él. Sentía su aroma tan tóxico para él, era algo adictivo, una mezcla dulce pero no empalagosa.
-Ya casi terminamos- dijo ella cuando estaba colocándole la última venda a un lado de sus abdominales. Vegeta descendió su vista lentamente a la blusa tan escotada de la terrícola, y antes de poderse dar cuenta, comenzó a sentir su pantalón un poco más apretado. Tomó la mano de Bulma cuando ésta estaba por terminar de colocar la venda.
Bulma lo vio a los ojos sorprendida, ¿qué había hecho ahora?, ¿la había descubierto admirando su cuerpo? –No, no, preferiría morir antes de admitir algo así- pensó mientras entraba en pánico.
-Es suficiente- dijo Vegeta luego de un largo minuto de silencio, empujó la mano de Bulma algo brusco y se puso de pie –Esto nunca sucedió- dijo él, sintiéndose desorientado, ¿por qué la había tomado de la mano?
-Lo sé, lo sé- respondió ella intentando ocultar sus mejillas enrojecidas por la cercanía con el príncipe.
Vegeta asintió y salió de la enfermería rápidamente –Necesito una maldita ducha con agua fría- Seguramente todo eso era por no haber tenido una mujer en mucho tiempo. Desde que Okkra había encerrado a Bulma sin su consentimiento, él se había rehusado a tener algo con la saiyajin. ¿Desde cuándo ella podía tomar decisiones en su lugar? Además que Okkra, desde hace mucho, le había dejado de atraer de esa manera, la utilizaba sólo para liberarse, pero para él era sólo un trozo de carne más cuando la tenía en su cama.
Bulma se quedó sola en la enfermería con sus pensamientos. Estaba algo confundida, no entendía las acciones de Vegeta -¿Acaso lo incomodé de alguna manera?- se preguntó. Habría podido jurar que Vegeta se miraba algo nervioso. Abrió los ojos de par en par –No me digas que provoqué alguna reacción en él-
No hace mucho se había planteado la hipótesis que Vegeta era incapaz de sentir atracción, ni siquiera podía ver deseo en sus ojos cuando miraba a Okkra, las pocas veces que miraba algo en los ojos del príncipe era cuando éste estaba por iniciar una batalla o cuando entrenaba. Se cruzó de brazos –Supongo que tendré que comprobar mi hipótesis- dijo con una sonrisa traviesa en los labios.
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Kakarotto estaba sentado viendo los combates de los terrícolas, era entretenido de ver, pero sabía que en la vida real, todos estarían muertos en cuestión de segundos. Sus ojos se posaban constantemente sobre Milk, habían pasado tres días desde que había conseguido que entrara y saliera de la prisión sin problemas, el cabello negro le ayudaba mucho a pasar desapercibida. Y luego de tres días había logrado comprender la teoría detrás del manejo de la energía interna, y le costó unas cuantas horas en ponerlas en práctica.
-Hoy te ves algo desconcentrado, saiyajin-
Kakarotto giró la cabeza para ver al terrícola que le estaba hablando –Pamputt- saludó -¿Cómo te fue en los combates?-
-Gané todos, estoy seguro que pronto podré ganarle a un saiyajin si sigo entrenando así-
Kakarotto sólo pudo sonreír. Había conocido a Pamputt en el primer torneo que vio al llegar a la Tierra, y sabía que era un parlanchín, pero aun así era un buen peleador –Todo puede pasar-
-¿Por qué no tienes una pelea conmigo? Te aseguro que te sorprendería- comenzó a lanzar golpes en el aire a gran velocidad, para finalmente romper un muro utilizando solamente el codo izquierdo –Imagino que ahora sabes lo fuerte que soy-
-Sí- respondió Kakarotto, intentando no sonar tan aburrido como estaba –Pelearemos en otra ocasión, Pamputt. ¡Hemos terminado!- Todos los terrícolas parecieron aliviados –Mañana entrenaremos puntería únicamente y comenzaremos a ver su desempeño en distintas gravedades… veré la forma de entregarles unos brazaletes para que se deshagan de esas botas de anti-gravedad-
-¿Hay noticias sobre la solicitud para estar en otro sector de la prisión?- preguntó un terrícola que tenía un brazo robótico.
Kakarotto negó con la cabeza –El príncipe es difícil de convencer, pero eventualmente lo hará. Es sólo de encontrarlo cuando esté del humor correcto- Aunque encontrarlo de buen humor era tan difícil como encontrar agua en ese planeta.
Los terrícolas regresaron a la prisión agotados, irían a las duchas primero y luego a sus respectivas celdas. Milk fue la única que se quedó afuera con Kakarotto –Puedo ver que nos les gusta en lo absoluto- comentó triste -¿En serio crees que el Príncipe Vegeta acepte?-
-No- respondió honestamente –Al menos no si yo se lo pido, pero seguiré intentando-
-Quizás si Bulma habla con él…-
-¿Bulma?-
-Por lo que me cuenta, parecen llevarse bien- se encogió de hombros –Quizás la escuche a ella-
Kakarotto se cruzó de brazos, no era ciego, podía ver que a Bulma le agradaba Vegeta, ¿pero era recíproco ese sentimiento? Él creía que Vegeta toleraba a Bulma porque le era útil, nada más, pero quizás Milk tenía razón… después de todo, ¿desde cuándo Vegeta permitía que alguien comiera con él en la cocina? Ni siquiera Okkra lo visitaba cuando comía –Supongo que tienes razón. Se lo diré-
-Yo se lo diré hoy por la noche- Milk se colocó el casco que le cubría la mitad del rostro y el resto de la armadura saiyajin –Debo irme, a esta hora los guardias están tomando un descanso-
Kakarotto quiso decirle que fuese con cuidado, pero antes de poder articular palabra alguna, Milk se alejó de él. Se dirigió al palacio para buscar a Vegeta, quizás lograba encontrarlo de buen humor, pero en su camino se cruzó con Raditz, la última persona que él deseaba ver.
-Vaya, vaya, pero si es Kakarotto, ¿cómo te va con los terrícolas? Escuché que prefieres entrenarlos para que disparen bien en lugar de entrenarlos en combate-
-No creas todo lo que escuches- respondió pasando al lado de su hermano sin detenerse.
-Por cierto, te vi hablando con una soldado que no había visto antes, ¿acaso no estás satisfecho con la terrícola de cabello azul? Si es así, puedes dármela, te aseguro que no la dañaré… mucho-
Kakarotto detuvo sus pasos, sabía que Raditz, al igual que Turles, hacían comentarios para meterse dentro de la mente de los demás –No te metas en mis asuntos, Raditz-
-Sólo te aconsejo que engendres un hijo pronto, ¿no se supone que por eso trajeron a la terrícola de cabello azul?-
-Ella se ofreció a venir-
-¿En serio? Tenía entendido que básicamente no la habían dado opción, me contaron que Tarble no la había dejado escapar de nuevo-
-Bueno, sí… intentó escapar, y luego Tarble la amenazó para que no lo hiciera de nuevo. Todo fue muy accidental-
-Recuérdame algo, ¿quién llevó a Tarble a la Tierra?-
Kakarotto abrió los ojos de par en par al escuchar la pregunta; Bardock había llevado a Tarble, y había demostrado gran interés hacia Bulma –Seguramente sabían lo útil que sería para ganar esta guerra-
Raditz sonrió, tenía a su hermano justo donde lo quería –Seguro-
-¿¡No tienes algo más que hacer que venir a meterte con mi cabeza!?-
El rastreador de Raditz comenzó a detectar cómo el poder de pelea de Kakarotto se elevaba –Yo sólo vine a enfatizar lo obvio- dijo intentando no mostrar el pequeño pánico que se estaba formando dentro de él –Es decisión tuya si creerme o no- Se alejó de su hermano, activando el rastreador para seguir a esa soldado que le había llamado la atención.
Kakarotto se quedó en la oscuridad del pasillo molesto, intentando controlar su poder de pelea, ¿cómo podían ser hermanos? Cada vez que interactuaban, uno de e ellos terminaba deseando asesinar al otro, la mayor parte del tiempo era él, y era eso lo que más lo frustraba… sabía que un día lo haría, y sabía que lo disfrutaría -¿Acaso está en el ADN saiyajin el matar a un hermano o un padre?- Había escuchado historias de cómo los hermanos se mataban entre ellos, y había sido testigo cuando Broly asesinó a Paragus.
Sus pasos lo llevaron frente al laboratorio de Bulma, ¿sería posible? Sí, Bulma era bellísima, él no estaba ciego para negarlo, ¿pero realmente estaba destinado a tener un hijo con ella? Abrió la puerta y ahí estaba ella, parecía estar trabajando en un microchip, tan concentrada que ni siquiera lo escuchó entrar.
Kakarotto se mantuvo quieto, sabía lo sensible que era ella cuando alguien la perturbaba mientras trabajaba. Bulma detuvo sus movimientos a los pocos minutos para estirarse, fue hasta ese momento cuando se percató del saiyajin en el laboratorio.
-¡Kakarotto!- gritó emocionada -¿Qué haces por aquí? Imagino que ya terminó tu entrenamiento, ¿cómo te fue con Milk?-
-Es muy hábil en el combate- confesó sentándose algo alejado de su amiga –Escucha, estuve hablando con…-
-¿Con Milk? Sí, me vino a hablar antes de irse del castillo, quieren que hable con Vegeta para darles mejores celdas, ¿verdad? Francamente no creo que me haga caso, pero por eso estoy trabajando en un proyecto con el que quizás logre negociar con él-
-Bueno, sí, pero no era de eso de lo que quería…-
-No te preocupes, si no quiere negociar conmigo, puedo usar mis encantos femeninos-
-No creo que…-
-Vegeta también es un hombre, todos los hombres piensan en lo mismo. Excepto tú- le sonrió.
-Sí, hablando de eso…-
-Espera, ¿puedes decirme dónde está? Desde la explosión no lo he visto, ¿crees que me esté evitando?-
-¿La explosión? Sentí un estremecimiento en el castillo hace pocos días, pero creí que había sido un pequeño temblor, ¿qué explosión?-
-Eso no importa, sólo dime dónde está-
-Está… bueno, está en el Salón ¿sucedió algo? -
Bulma se puso de pie, visiblemente ansiosa–No importa, te lo contaré después- tomó con unas pinzas el diminuto chip en el que había estado trabajando para guardarlo en una caja de cristal, y luego la metió en una pequeña bolsa; cruzó el laboratorio pero antes de salir se dio la vuelta –Lo siento, ¿de qué querías hablar?-
Kakarotto negó con la cabeza –No, nada-
Bulma asintió y salió por la puerta, dejando al saiyajin solo con sus pensamientos. Frunció el ceño –Es mejor así- murmuró. Quizás hablando de eso complicaría las cosas.
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Vegeta estaba sentado sobre su trono, ya se había removido todos los vendajes de hace tres días, el cuerpo de un saiyajin se recuperaba mucho más rápido, además que ninguna herida había sido profunda. Su cabeza era la única que todavía le dolía –Estuve demasiado cerca- se repetía él constantemente. Si no fuese tan fuerte, seguramente habría quedado inconsciente por una explosión así.
-Príncipe Vegeta- dijo un guardia en la puerta –La terrícola está pidiendo hablar con usted, le ordenamos que se fuera, pero no entiende-
Vegeta rodó los ojos, había ordenado que no quería ver a nadie en ese momento, el dolor de cabeza lo había estado asediando por horas y horas –Dile que se largue-
-Ya se lo dije, Alteza, pero…-
-¿Soy el único aquí que sabe amenazar?- preguntó molesto.
-¡Vamos, Vegeta, tengo algo que te puede interesar!- gritó Bulma desde el otro lado de la puerta –Dile a tus guardias que me dejen pasar-
El grito de la terrícola hizo que el dolor en Vegeta se acrecentara –Déjenla pasar-
Bulma entró sonriendo, pero su sonrisa se fue desvaneciendo al ver a Vegeta, era obvio que todavía estaba algo afectado por la explosión –Al menos podrías fingir que te alegra verme-
-Si vienes sólo para decir estupideces, date la vuelta y lárgate- la respuesta de Vegeta fue más fría de lo normal, pero poco sabía Bulma que se debía a que todavía no olvidaba lo que él había visto en ella cuando le colocó los vendajes. Esas imágenes todavía lo seguían, especialmente por la noche.
-Siempre un buen anfitrión- se burló Bulma –Bien, tenía algo que podía interesarte, pero si no quieres…- se comenzó a dar la vuelta, pero la voz de Vegeta la detuvo.
-Si sales por esa puerta y solamente me hiciste perder el tiempo, te mataré-
Bulma sonrió, sabía que Vegeta tenía curiosidad, y ésa era su extraña manera de decirle que quería verlo que tenía que mostrarle. Se acercó al trono de Vegeta y le mostró la caja de cristal.
-¿Qué se supone que haga con eso?-
-He escuchado que Kakarotto tiene bajo su tutela a algunos terrícolas-
-¿Vienes a ofrecerme una caja de cristal a cambio de la libertad de esos terrícolas?-
-No, vengo a ofrecerte el poder de controlar al monstruo que tienen en estado criogénico a cambio de mejorar la estadía de todos los terrícolas en la prisión-
¿Será que Bulma está jugando con fuego y no lo sabe? D: Bueno, espero les haya gustado y sientan que valió la pena la espera, Y COMO USTEDES SON LO MÁXIMO, decidí subir otro capítulo :D Así es, hoy será domingo de 2x1 :D Además que el siguiente capítulo está muy conectado con éste, así que para no perder el hilo de la historia (como dicen en mi país) y porque ustedes se han portado de lo mejor conmigo, subiré otro capítulo :) Ya esto es la introducción para la "primera crisis" que vivirán nuestros héroes, pues recuerden que en este universo están existiendo varios villanos, no solamente Freezer :D
Espero lo disfruten y pasen un excelente día/noche (depende de a qué hora están leyendo eso) :D
Siempre ansiosa de leer sus reviews :D les agradezco mucho su atención :D
