Capítulo XIII

Alby estaba disfrutando del aire que cada vez se iba calentando más esa mañana cuando uno de los habitantes, Zart, lo fue a buscar. Decía que Newt lo necesitaba urgentemente. Alby olvidó el cálido día. El hecho de pensar que Newt podría estar mal le nubló la mente. Le preguntó a Zart donde estaba él y le dijo que en la Sala de Mapas. Alby corrió como nunca había corrido. Sentía la adrenalina distribuirse por todo su cuerpo. Newt estaba mal, podría asegurarlo. Cuando llegó a la puerta de la Sala de Mapas vio a Newt: estaba sentado en el suelo, llorando desmedidamente, suspiraba como un niño. A Alby eso le rompió el corazón. De inmediato, corrió hacía donde estaba él, se agachó ensuciando sus rodillas en el polvoriento suelo y lo abrazó sin pensarlo.

-Newt, por Dios. ¿Qué te sucedió? ¿Por qué estás así? ¿Minho te hizo daño?- dijo Alby, implorando por una respuesta.

-Al… Al… Alby…- logró decir Newt entre sollozos-. Alby…, Minho… me… terminó…- soltó un sollozo fuerte y el corazón de Alby se estrujó con dolor.

-Oh, Newt. De verdad. ¡Cuánto lo siento!- dijo Alby sin saber que más decir-. Lamento que haya tenido que pasar esto. Después de lo feliz que me pareció verte con él. Pero dime… ¿Te hizo daño físicamente?

-No, claro que no. No creo que Minho hubiera sido capaz. Sé… sé que en algunas ocasiones no… no actúa cuerdamente, pero tampoco es capaz de hacerle daño a alguien que… bueno, que… quería…- comenzó a llorar nuevamente y esta vez se tapó el rostro con las manos-. Es… mi culpa, Alby. Pude haber salvado esta relación. Minho… se molestó por haber abierto la boca pero pensaba que ya era tiempo de revelar la verdad. No pensé… que todo fuera a terminar así.

Alby no halló respuesta para eso. Así que solamente se acercó a Newt y lo abrazó fuertemente. Quería transmitirle mediante ese abrazo todo el cariño que tenía para él. Newt había sido un amigo incondicional desde que llegó al Área y, podía decir con certeza, que era su mejor amigo. Es en los momentos más difíciles donde encontramos a las mejores personas, ¿no es así? Así que ahí estaba Alby, dándole la fortaleza y la valentía para enfrentar la soledad que se le aproximaba a su amigo.

-Newt- exclamó Alby después de varios minutos de incómodo silencio-. Quiero que estés tranquilo, ¿de acuerdo? Quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que necesites. Soy tu amigo y ahí estaré siempre. Sé que estás pasando por un momento muy duro y quiero que cuentes con todo mi apoyo.

Newt retiró su rostro de las manos y miró a Alby.

-Gracias, Alby. Gracias por estar conmigo siempre- dijo un Newt más tranquilo.

Un último abrazo fue suficiente para convencerlo de que se levantara de ahí y fueran a otro sitio, tal vez la Finca o la cocina. Sabía que la Sala de Mapas le traía muchos recuerdos. Suponía que hermosos pero con Minho en ellos. Le pasó el brazo por los delgados hombros y lo dirigió fuera de ese lugar que, podía sentir en Newt, era color arcoíris ahora opaco.

-Oh, mierda… ¡La fiesta del novato!- dijo Alby desesperadamente, recordando que necesitaba organizarse para ello-. Oh, no, no, no…

Alby continúo repitiéndose eso una y otra vez, mientras Newt lo veía dar vueltas por la Finca. La luz de la tarde iluminaba el Área con un resplandor chillante que exigía no colocarse bajo el sol durante mucho tiempo. Había pasado tantas cosas que Alby había olvidado que en una semana un nuevo Novato llegaría. Los Creadores le destruirían la vida enviando a ese tenebroso lugar. Chuck fue el chico que llegó ese mes y ya había comenzado a acoplarse al lugar y a seguir las reglas como los demás lo hacían. Recordaba la fiesta para el turno de Chuck. Fue bastante divertida y a la vez triste. El chico lloraba desconsoladamente. No podía tener más de 14 años. Tenía todo el derecho de quebrarse en llanto porque quizás se sentía solo. Pero Alby, junto con Newt, le ayudaron a sentirse cómodo. Ahora estaba más suelto y laboraba junto con los demás habitantes. Todos lo querían. Era un chico alegre, positivo y a veces repugnante. Pero era Chuck: el chineado del Área.

Dándose cuenta que se estaba desviando del tema, sacudió la cabeza para quitar esos pensamientos y se concentró en la fiesta del próximo Novato.

-A ver, Newt. Necesito que me ayudes con los preparativos para la fiesta, que es en una semana aproximadamente. Gally dijo que me ayudaría también, así que… ¡manos a la obra! Iré a buscar a Gally que debe de estar en la construcción de la nueva casa en el árbol. Nos vemos.

Alby salió de la habitación y se dirigió velozmente hacia la construcción. La nueva casa estaría localizada en un árbol que estaba muy cerca del centro del Área y estaba un poco separado del resto del bosque. Gally tuvo la idea de hacer una nueva casa porque, a como veían las cosas, continuarían llegando los jóvenes al lugar cada mes. Por lo tanto, necesitaban más camas y habitaciones de "hospedaje". De hecho, es como si fuera un lugar exótico y paradisiaco para visitar, aunque había un pequeño detalle que no calzaba: era todo lo contrario.

Inmerso en sus pensamientos, pudo notar a Gally al otro lado del tronco del árbol. Gritaba órdenes con su voz grave a todos los trabajadores de la construcción. Gally era el líder de los constructores. Era el encargado de supervisar cada movimiento en la confección de lugares habitables. La Finca, la cocina, el Matadero, el invernadero de las plantas comestibles… todo eso fue construido bajo la supervisión de Gally, su Gally.

Lo llamó a todo lo que la voz y los golpes de martillo le permitieron. Gally lo escuchó y lo vio. Gritó unas órdenes más y comenzó a acercarse. Alby sintió emoción al ver a su novio cada vez más cerca de él. Era como si fuera un reencuentro.

-Vaya, ¡qué inesperada sorpresa!- dijo Gally cuando estuvo a cinco pasos de Alby-. Deberías venir más seguido.

-Haré lo posible para venirte a ver siempre. De igual forma es mi trabajo, ¿no?- respondió Alby sonriendo-. Pero bueno. Vine porque necesito que, cuando te desocupes, vayas a la Finca y me ayudes a organizar la fiesta para el Novato que es dentro de una semana.

-No te preocupes. No creo que tarde mucho en esto. Sólo debemos guardar la madera por es muy probable que hoy llueva. Las nubes del cielo no pintan nada bien. Pero sé que estaré a tu lado mucho antes de que anochezca.

-Está bien. Te espero.

De repente, Gally tomó a Alby de las mejillas y le dio un beso rápido. Para su sorpresa, algunos de los constructores estaban viendo. Cuando se separaron del beso, los vio murmurar en lo alto del árbol. No le interesó, sabía que un día se darían cuenta y ya estaba listo. Se despidió de Gally y se encaminó a la Finca nuevamente, sin preocupaciones ni remordimientos.