Marinette tomó del brazo a su hermana, nunca había visto a Bridgette actuar de esa manera a más que con ella. Era cierto que una vez casi la mataba a hachazos, pero sabía que ella solo se portaba violenta cuando entraba en pánico.
Cuando de una persona importante se trataba.
— Brid. Cálmate — aconsejó la menor sin soltarla.
— Félix es mío, no van a interferir en mis planes — respondió sin prestarle atención a las palabras de Marinette. La azabache parecía una leona protegiendo lo suyo lista para atacar.
— Bridgette... Vámonos — insistió la azabache menor.
Nuevamente ese ruido grave y molesto resonó aproximándose cada vez más a ellas, despejando la mente de las mujeres que parecían pronto acarrearían un gran alboroto.
— ¡ACASO SON SORDAS! ¿QUÉ NO ESCUCHARON El LLAMADO A LA REUNIÓN?, VAYAN A SUS LUGARES — Claude ordenó a gritos desde donde se encontraba. Empezó a caminar hacia ellas con un cuerno hueco de animal entre sus manos, el cual era el responsable de soltar soltaba el fastidioso sonido.
Marinette pensó que al fin servía de algo el hijo mimado de Basilio Rossi, el líder de la congregación de adoradores del señor de las tinieblas.
— Ya Brid... Tenemos que ir — insistió Marinette ejerciendo fuerza en su agarre.
— ¡Mujeres!, ya no me hagan esperar más — Claude llegó hasta el mismo lugar donde ellas reñían — o haré sonar este cuerno en sus orejas para dejarlas sordas a propósito— espetó con rabia.
Bridgette accedió a irse junto a Marinette, sin embargo, Allegra mantenía su mano acariciando su mejilla adolorida.
— Maldito herrero, me vas a pagar el haber alejado a Bridgette de mi lado — sus ojos regalaron una severa mirada a las hermanas Dupain—Cheng mientras las veía alejarse.
Marinette y Bridgette dejaron atrás a las mujeres para unirse junto a jóvenes y adultos que formaban un círculo; en el mismo lugar encontraron a sus padres, después de saludarlos se pararon junto a ellos esperando por el inicio de esa reunión.
— Bridgette...
La nombrada retorció los ojos al escuchar nuevamente la voz de la descarada Allegra que se dirigía a ella como si nada hubiera sucedido previamente.
— Vamos, deja de ignorarme, eres mi mejor amiga y como tal voy a perdonar lo que acabas se hacerme.
Bridgette intentaba hacer oídos sordos a las palabras melosas de a quién de igual forma consideraba su mejor amiga.
— ¿Sabes para que nos han llamado? — la azabache se dio por vencida y habló de mala gana, a pesar de ello no se dignó en girar su cuerpo para hacer contacto visual.
— La anciana Ming dará un importante comunicado — Eléonore abrió su boca.
— Hablando de la familia Ming, vimos a Tian con una chica muy guapa — Elène, la otra gemela espetó veneno como ya era costumbre.
En cuanto a Bridgette no pareció inmutarse por la noticia dejando desconcertadas a las tres brujas que se etiquetaban como sus amigas.
— ¡Marinette!
La odiosa voz del castaño hijo de Basilio Rossi torturaba los tímpanos de la dulce hija menor de los panaderos.
— ¡Marinette Dupain! Qué haces por allá — no era una pregunta — ¡Debes estar a mí lado!
Por supuesto la azabache hacía oídos sordos intentando no prestarle atención y mantenerse junto a sus padres y hermana.
— Hija, ¡Ve! — ordenó el fornido hombre, Marinette miró desafiante a su padre, no pretendía acceder a los caprichos del hombre que estaba por hacerla infeliz para toda su vida.
Sin embargo, Claude no estaría tranquilo si sus exigencias no se cumplían — Tú obligación es estar a mí lado — con dulzura fingida susurró en el oído a la azabache, mientras que ella sentía las uñas de Claude clavarse en la piel de su brazo. — Disculpe — se dirigió con falsa educación a los padres de Marinette para luego llevarla lejos de ellos hasta llegar al lugar donde su hermana y otro grupo de jóvenes esperaban por los importantes anuncios de esa tarde.
— Listo, aquí es donde pertenece mi futura esposa — Claude alardeaba como siempre llamando la atención de quién lo rodeaba — estás muy bella hoy — se aproximó al rostro de Marinette para intentar robarle un beso, el cual fue rechazado con éxito dejando a un Claude con rabia contenida.
— Hola... Mojigata — una mujer interrumpió la reprimenda que el hombre estaba a punto de dar.
La antipatía recorría por las venas de toda la dinastía Rossi. Una mujer joven de belleza exótica y ojos olivos se aproximó; la hermana de Claude tenía que estar presente en el nido de víboras que se criaba en esa congregación de brujas. — Sé lo que haces— le susurró a Marinette intentado que su hermano mayor no escuche.
— No la molestes — Claude apartó a Lila con viveza provocando dolor en su hombro debido al empujón.
— No la molesto, ¡Idiota! — refutó con hastío — ella y yo somos amigas — cruzó un brazo por los hombros de la chica de cabello negro — deberías cederme a esa deliciosa presa que tienes — Lila se relamió los labios con deseo.
— Aléjate y respétame— nuevamente Claude apartó con firmaba a su hermana — vuelves a insultarme y te azoto aquí mismo... Soy tú hermano mayor — amenazó sin piedad sin importarle quién estuviera presenciando el espectáculo.
Lila guardó silencio repartiendo miradas de odio a todo aquel que detuviese murmurando sobre la vergonzosa escena.
Claude se dirigió nuevamente a Marinette la cual permanecía presa entre los brazos de quién se aclamaba ser su prometido. — Amor mío... Te he extrañado — levantó con sin cuidado su mano provocando una reacción asustada en la azabache.
Ella atinó a cerrar sus ojos, pero los abrió con lentitud al sentir que aquella tosca mano andaba por su cabello. El castaño tomó una hoja seca del cabello de Marinette.
— No soy idiota... — hoja por hoja se fue deshaciendo de ellas — los rumores de que te has involucrado con un hombre han llegado a oídos de mis padres. Claude bajó su mano y a su paso acarició el contorno del rostro de la chica continuó bajando hasta llegar a la gargantilla que la azabache usaba cotidianamente — por ello le he pedido algo a mi padre... — acarició con su pulgar el rubí que adornaba el centro de la alhaja —... Y pronto lo va a anunciar frente a todos.
— ¿Q—Qué... Anuncio? — Marinette respiraba pausada, Claude empezó a ejercer presión en su fino cuello.
— Pronto serás solo mía... Marinette... — apretó más el cuello de la chica —... Y te verás obligada a dejar de actuar como una puta.
Marinette intentó escaparse del violento agarre que Claude ejercía en su cuello y brazo. En su mente y corazón rogaba que aquel anuncio no sea lo que la atormentaba.
— Di...ces tonterías... Claude — replicó con esfuerzo.
— ¿Tonterías? — el gamberro acercó su nariz hasta su cabello y aspiró la esencia de la fémina, recorrió con descaro hasta llegar a su cuello.
— Hueles a hombre — con rabia enredó sus dedos en las hebras azabaches atrayéndola hacia él con violencia quedando sus rostros frente a frente — si no estuviéramos rodeados de tantas personas, aquí mismo rasgada tus ropas para descubrir hasta donde ha tocado ese infeliz.
Marinette le dedicaba una mirada llena de odio que si su mirada matase Claude ahora mismo hubiera perecido. A pesar de su miedo por la actitud del castaño, ella no quería demostrarlo.
— ¡Ja! — de los labios del hombre salió una risa burlesca — pronto vas a aprender a respetarme y te comportarás como se debe bi—chi—to — recitó con desprecio. — Y espero sigas conservando tu pureza... O yo mismo apretaré tu frágil cuello hasta que no quede ni un poco de aire en tus pulmones.
Afortunadamente el maltrato fue interrumpido gracias a que una anciana de largos cabellos blancos y ojos rasgados se hizo presente, su nieto la ayudaba a subir a una piedra un poco alta utilizada.
— Hermanos y hermanas — inició la anciana con su voz rasposa — antes de que nuestro supremo se dirija a ustedes, esta tarde les anunciare que tenemos la dicha de celebrar con prontitud la atadura de mano de dos parejas — los presentes aplaudieron y cuchichearon a viva voz intentando descifrar quienes eran los bienaventurados.
La anciana volvió a hablar luego de que el público acatará su orden. de hacer silencio — la primera unión se dará entre mi nieto y su prometida.
La multitud se sorprendió, la única chica que siempre había estado rondando a Tian era Bridgette, pues por alguna extraña razón la suprema sacerdotisa no la ahuyentó como a las demás chicas.
— Querida, sube y quédate junto a tu prometido — la anciana se dirigió a una jovencita que se encontraba en la primera fila. Tian se aproximó hasta ella y con prontitud la ayudó a subir hasta donde su abuela daba las buenas nuevas.
—Su nombre es Kagami— la hermosa jovencita hizo una reverencia mientras la anciana la presentaba frente a la multitud— ella y su familia se acaban de unir a nuestro culto, su abuela es una vieja amiga sacerdotisa de un respetable culto en las tierras vecinas de mi lugar natal.
La jovencita de apariencia frívola aguardaba en silencio mientras observaba con detenimiento a cada una de las personas, su piel blanca, cabello corto azabache y unos ojos rasgados color café claro que se detuvieron sobre Bridgette.
Ambas se mantuvieron la mirada imponente, hasta que la anciana Ming la hizo volver a su lugar junto a su futuro compañero de vida
—Bridgette — Allegra tanteó el hombro de la mencionada — es ella la chica con la que vimos a Tian.
—Se parece a ti— agregó Éleonore con su típica risa burlona.
—¡Tonterías! — fue lo único que Bridgette atinó a replicar.
La anciana ya había bajado de la estructura natural siendo sustituida por Basilio Rossi, un individuo de tez cobriza, gran barriga y escaso cabello, gallardeaba en lo alto de la piedra.
—Me es de mucha felicidad anunciar el que la siguiente pareja en atar sus manos será mi hijo Claude Rossi y la hermosa hija de mi amigo Tom.
Bridgette se llevó ambas manos a su boca, conmocionada por aquella terrible noticia. Inmediatamente buscó con la mirada a su hermana; allí la vio, entre los brazos del canalla que sonreía triunfante mientras ella no podía hacer más que derramar amargas lágrimas.
—¡Padre! — remeció el brazo del hombre que le dio la vida y ahora entregaba a su hermana en bandeja de plata hacia la desgracia — ¡Padre! ¡Cómo pudiste! — Pero Tom solo reía bonachón por las felicitaciones que los demás le otorgaban.
— ¡Madre! — buscó ayuda de la azabache mayor, pero esta solo negó con su cabeza.
—Es el destino que tu padre eligió para tu hermana — se excusó sin mucho ánimo, una mujer mayor le llamó la atención para felicitarla, sin más cambió su rostro apesadumbrado por una sonrisa fingida.
La familia Dupain—Cheng al fin llegó a su hogar, ya la noche cubría el cielo y la paz era escasa.
—¡Marinette, deja de llorar! — la paciencia de Tom era se debilitaba debido a los reclamos de sus hijas, llevaban horas discutiendo sobre el mismo tema, el hombre no aguantó más, a pesar de siempre ser dulce con las mujeres en su hogar, esa noche se vio obligado a actuar con firmeza.
—Padre, no puedo creer que aceptaras entregar a una de nosotras a esas bestias—la mayor de sus hijas farfulló — ¿Te das cuenta lo que aquel loco le hará a tu propia hija?
—¡Plaf!
La robusta mano del hombre de la casa se impactó en la mejilla de Bridgette dejando a su paso completo silencio y a todos sorprendidos incluyendo al propio panadero.
—¡Refiérete a la familia Rossi con más respeto! — pero se sintió obligado a mantenerse severo.
— Padre... ¡TE ODIO! — Marinette corrió a abrazar a su hermana que inevitablemente había empezado a soltar lágrimas silenciosas. — No puedo creer que me hayas entregado a ellos cuando estabas ebrio.
El hombre se enfureció más al escuchar esas palabras de Marinette. Su error había sido darles demasiadas libertades a sus hijas.
—¡Tom! — Sabine se aproximó a su esposo deteniendo la siguiente bofetada con destino al rostro de Marinette.
— Es verdad que esa noche Basilio y yo prometimos unir nuestras familias, pero nunca pensé que él recordaría esa promesa de borrachos... Ahora su hijo te ha aceptado como la mujer que pasará un largo tiempo a su lado ¡Y ASÍ SERÁ!
— Tom — Sabine lo miró con tristeza, ella tampoco podía enviar sentir el dolor de su hija pequeña.
— Lo siento mujer— apartó a su esposa para dirigirse a su lecho — así será, Marinette se enamorará de él con el tiempo, y si no... Deberá aprender a ser una buena esposa.
La ojizarca observó a su padre alejarse, su alma lloraba más de lo que sus lágrimas podían derramarse. Sabía que Adrien quería con ella todas las formalidades, a pesar de no creer en el Altísimo, su rubio era muy devoto y si él quería llevarla a una iglesia para tomarla en santo matrimonio estaba más que dispuesta a pesar de haber huido esa misma tarde de aquella propuesta, pero realmente quería escucharla, todo con tal de estar su vida entera a su lado.
Sin embargo, la atadura de una vida con un hombre al que aborrece se hacía más fuerte, ahora su compromiso era oficial y la ceremonia estaba muy cerca.
