Sumario: ¡Que Levi es el uke! ¡Es solo compañerismo! Y se supone que siendo el vocalista de una banda deberían importarle solo sus canciones. ¡Malditas Cerdas!
Capítulo 13: Oportunidad
Cuando Erwin llegó a su domicilio, se extrañó que Mike hubiera invertido dinero en el transporte hasta el domicilio de Nanaba, de regreso a la casa de él y de ahí retorno a su propio domicilio.
Iba a preguntarle a sus custodios si conocían algo al respecto, pero notó que Hanji estaba preparando los platos para merendar.
No pudo evitar el estremecimiento al ver el parche en el ojo de la fémina. Se prometió a sí mismo que sería la última ocasión que lo hiciera. Pues notó que los hombros de Hanji decayeron un poco.
Iba a mencionar algo al respecto, cuando Levi apareció, dejando en la pequeña mesa los platillos.
—Mañana a primera hora. No me obligues a arrastrarte a la ducha. — Si Erwin tenía dudas al respecto, la siguiente "orden" del muchacho lo aclaró todo — Y más te vale que tengas limpio tu uniforme.
Hanji sonrió, asintiendo. Su espalda enderezándose, simulando un saludo militar, aunque en vez de llevar la mano derecha a la frente, la hizo puño y la cruzó en su pecho, golpeando aquel puño en su propio corazón.
No dijo más al respecto, pero esa acción llenó al mayor de una agridulce sensación.
.
.
.
.
Por primera vez en años, Levi no se quejó del murmurar de las que se denominaban fujoshis, solo rodó los ojos ante algo de "ser la luz que guíe el camino de su amado" .
Tsk.
Hanji no está ciega.
No, no se va a quejar, no vale la pena.
—Ríes Bien Ambicioso — escuchó a su derecha, mientras era levemente empujado, provocando que tenga que equilibrarse. Sus ojos brillaron al notar a un alto rubio, otro de cabellos negros, siguiendo un poco acelerados a otra muchacha de baja estatura. Rubia, cabe indicar.
—No hay ningún producto de limpieza — explicó de manera automática Hanji, al cerrar la puerta de su casillero, mostrando su rostro aún lastimado, con ese parche cubriendo su ojo. Su voz sutil, pasando desaparecida por los demás estudiantes, exceptuando por los tres que anteriormente Levi había visto.
El de cabellos negros notó una mirada dura, y a la vez frágil como el cristal, en la rubia, mientras los dos muchachos estaban prácticamente ansiosos, hablando entre sí. Ninguno de los tres despegaba la vista de Hanji. Demasiado obvios, para el criterio de Levi. Tuvo ganas de ir a hacerlos picadillos y después exigirles que confiesen en qué mierda estaban pensando.
Mike agarró el bolso de Hanji y se lo pasó abruptamente a Levi, haciendo que los ojos volvieran a tener su oscuridad normal y no esa sedienta de venganza.
Nadie pareció reparar algo anormal en esta acción, estaban más distraídos murmurando sobre el parche de Hanji.
A la hora del receso, Hanji se reunió con Levi en la biblioteca, para huir un poco de la sofocación de los estudiantes. Eso de mirarla y murmurar, la estaban incomodando, quizá porque esos murmullos guardaban algo de verdad. Quedar tuerta no era una idea muy agradable.
Los dos buscaron un espacio alejado de los demás, por lo que fueron a la pequeña mesa con un par de sillas que estaba a un pasillo de la salida de emergencia. Apenas se sentaron cuando escucharon alborotos entre la recepción.
Era muy anormal escuchar siquiera un suspiro en este sitio, debido a que la encargada de la biblioteca daba certeros golpes a quien sea que perturbara su sacrosanto silencio.
—Es Nana— observó Hanji, refiriéndose al padre de la rubia. Se atrevió a decirlo en voz alta porque el susodicho estaba demasiado ocupado reclamando el por qué su hija no estaba ahí. La encargada de la biblioteca refutaba que ese sitio no era una guardería.
Los ojos de Levi se cruzaron con los de Hanji. Sólo había un lugar, para ellos demasiado obvio, en el cual esté la rubia.
Mike era muy osado.
Fueron de inmediato por la puerta de emergencia, subiendo la escalera y llegando a la terraza.
El rubio estaba aparentemente sentado en el borde de la baranda.
—En esa posición fácilmente el niñero te empuja — Levi observó. Miró a Hanji quien asintió al momento. — Debería ser todo lo contrario, Nanaba que esté aquí. Y no estés a la vista.
La susodicha salió de su pequeño escondite, asombrando a Levi cómo, siendo tan alta, hubiera podido estar ahí. Parecía experta en camuflaje.
—El evento de geología — Hanji agregó — Y todos saben que tengo demasiada hiperactividad para estar en la biblioteca.
Levi asintió al momento que Mike se bajaba e iba entre las sombras, al mismo tiempo sitio en el cual estaba anteriormente oculta Nanaba.
Al poco tiempo apareció Erwin, escaneando el lugar, pareció respirar con calma al ver que Hanji tenía elaborada una lista de implementos para llevar a la expedición y parloteaba sin cesar.
Cuando detrás de Erwin apareció el padre de Nanaba, la expresión ceñuda se asentó más en su siempre tenso rostro.
—¿Qué mierda haces aquí? — la pregunta del profesor de música, salió en un tono claramente venenoso. Si hubiera podido golpear a su hija seguramente lo hubiera hecho. La pregunta obviamente iba dirigida antes Nanaba, pero Hanji fue quien se atrevió a contestar.
—Tenemos un evento de geología al cual responder. — Hanji suspiró dramática — Y ayudaría más si Nanaba dijera siquiera una sílaba y no solo asentir a regañadientes a cada propuesta que hacemos. ¿Verdad Levi?
El padre de Nanaba pareció reparar entonces en la presencia del otro, quien estaba en la baranda donde antes estuvo Mike, solo que arrimado a la misma.
—Todo lo que has dicho, curiosamente, tiene sentido. — Indicó Levi, con voz aburrida.
Como si aún no creyera en ellos, el padre de Nanaba agarró abruptamente los apuntes de Hanji, murmurando lo que estaba escrito: toallas, repelente, bloqueador, botellas de agua, fundas plásticas, rotulador, zapatos cómodos.
—¿Piensan ir a las malditas montañas? — siguió reclamando, como si fuera un hobby estar enfadado todo el tiempo — ¿Cuándo demonios ibas a decirlo?
—Probablemente cuando hubieran coordinado la fecha — Intervino Erwin, tomando la libreta de apuntes y devolviendo la misma a Hanji. — Y no deberías decir tantas groserías delante de mis protegidos. No los trato así, y tampoco permito que nadie lo haga.
—Es a mi hija a quien le hablo, y lo hago como me dé la maldita gana — reclamó el otro.
Hanji estaba tentada de ser tan grosera como él lo están siendo, pero sería rebajarse a su nivel. No sabía por qué, pero algo en el desagradable tipo hacía que se retorcieran sus entrañas, quizá conociendo los temores de Nanaba y lo que (según Hanji) la rubia pensaba mal de sí misma.
—Estamos en horario de clases, Nanaba también es mi alumna, por ende, la protejo. — Erwin inspiró una profunda cantidad de aire, apenas perceptible — Y el día en que vayamos hacer la investigación para el proyecto de Shadis, también la protegeré.
El otro no tuvo más que refutar, así que se volvió hacia la puerta, marchándose al instante.
Erwin observó a Nanaba, quien estaba tensa y esquiva. Luego hacia Hanji y Levi, quienes parecían perros guardianes alrededor de la muchacha. Faltaba Mike.
O tal vez no.
Erwin se hizo el desentendido mientras observaba el reloj en su muñeca.
—Faltan aún cinco minutos. Vamos Levi, Hanji, no quiero que lleguen tarde a clases.
Los dos acompañaron a Erwin, quien se aseguró de dejar cerrada la puerta.
Mike salió de su escondite, tomando del brazo a Nanaba, escondiendo el rostro de ella en su pecho.
—Tenemos que hablar — fue lo que él indicó.
Nanaba tembló, aprisionando entre sus puños la camiseta de él.
—Aún no, por favor — los ojos brillantes y claros, suplicaban más tiempo.
Y maldito sea Mike, sabe que es importante pero por ella aceptaba postergar esa plática.
.
.
.
.
.
.
A la salida del instituto, Eren seguía en sus mismas ideas de averiguar todo lo que estaba sucediendo.
—Fue culpa de Reiner, siempre es su culpa. — insistía. Armin sintió una opresión en el corazón, trató de calmarse.
—Sin pruebas... — trató de hacerlo razonar.
—¿Qué pruebas más que su traición? — Eren no pudo evitar que una lágrima se deslizara por su rostro. Aún le dolía todo lo acontecido.
Mikasa no pudo evitar sentir la punzada de dolor en su pecho, visible en su generalmente estoico rostro.
Amistad, Amor.
Las emociones que más movieron a Eren.
Jean agarró un libro y golpeó con el mismo a Eren, quien de inmediato reclamó por ello.
—A ver si se oxigena tu cerebro, imbécil— replicó Jean en un intento de justificarse, dispuesto a darle otros golpes más.
Se detuvieron porque Shadis-sensei apareció detrás de ellos, para preguntarles si tenían algún problema. Lo negaron al instante. O al menos solo Jean lo hizo. Armin vio unos instantes a Eren y volvió sus ojos hacia donde él observaba.
Annie mantuvo la mirada, en aquella muralla de cristal que parecía haberse autoimpuesto.
Armin inspiró una profunda cantidad de aire.
¿Por qué? ¿Por qué NO lo hiciste?
El extraño plan, sin entender aún, fue emborrachar y drogar a Eren. El castaño casi muere por sobredosis, y pareciera que ese era el fin. Reiner negó haber puesto drogas, incluso se atrevió a negar haber visto ese día a Eren.
Mikasa había ido en busca de Eren porque él mismo la llamó para decirle que no se sentía bien. Alcanzó a enviar su ubicación antes de, aparentemente, desmayarse.
Cuando Mikasa llegó a la habitación del hotel, que curiosamente estaba reservada a nombre de Eren, abrió la puerta Annie, vistiendo prácticamente nada, diciendo que Eren estaba totalmente agotado después de la intensa actividad que ejercieron.
Ciega de rabia, Mikasa estuvo a punto de abofetearla. Antes de irse a los golpes, Armin logró llegar a tiempo para detener a Mikasa y recordarle el por qué estaban ahí.
— Eren te llamó, porque se siente mal.
El rubio lo notó. Sutilmente, una pequeña expresión de sorpresa en la mirada de la rubia.
Armin deducía que Annie ni siquiera había visto a Eren, mucho menos pudo haber tenido sexo con él.
¿Por qué no lo hiciste? Si el plan era separarlo de Mikasa, ejecutar el acto te daba todas las armas... Eren hubiera caído ante ti.
Armin se llevó una mano a la altura de su pecho. Luego agarró una pequeña caja que suele cargar en su bolsillo superior y se llevó una pequeña pastilla a la boca. La tragó sin agua, como venía siendo su costumbre ante tantas veces que ha tenido que consumir su medicamento.
Por el ingreso de Eren a la clínica para desintoxicarlo, y como no mostró dependencia alguna, era deducible que, por primera vez y única vez, estuvo drogado.
Lo único que Armin no lograba descifrar era qué mismo existió entre Annie y Eren. No se atrevía a tocar aquel tema porque tendría que enfrentar a sus propias emociones. Mikasa llegó a la conclusión que Eren se enamoró, solo por ello anda más dolido y enojado con todo el mundo.
Armin sentía que la cabeza iba a explotarle.
A la distancia, un joven le murmuraba algo a Annie. Armin no tuvo mucha interacción con ellos, pero si mal no recordaba, era Bertolt. Parecía de mayor edad pero solo por su gran estatura y cara de angustia permanente. En la realidad, tenía la misma edad que Reiner.
Annie lo ignoró y se volvió hacia el lado contrario de donde Bertolt la quería guiar.
Con disimulo, o al menos así lo esperó, Armin volvió la atención a sus amigos. Shadis-sensei se había marchado y Jean estaba forcejeando contra Eren, otra vez peleando.
Armin miró al único amigo que a Eren le quedaba, aquel que había soportado toda la rabia, insultos y mala disposición de Eren.
Los demás no se lo habían tolerado.
Connie, Sasha, Historia... Se alejaron de esa actitud auto destructiva de Eren.
Solo Jean se mantenía, demasiado obvio para los demás que estaba a la espera de recoger lo que quede del corazón de Mikasa.
Armin no sabía si quedaría algo de su amiga después que Eren desenrede su revoltosa existencia. Incluso de él mismo desconoce cómo quedará su propia relación de amistad. Muchas veces bordean temas demasiado espinosos y Eren no parece muy dispuesto a escuchar.
Entre forcejeos salieron empujando a Levi, provocando que la maleta se abriera, desparramando en la acera todos los libros del muchacho.
Levi se presionó la sien, buscando el control que estos dos se encargaban de acabar con su simple presencia.
Jean había recogido en menos de diez segundos todos los libros. Afortunadamente no se habían manchado o ya se imaginaba que se quedaba sin intestinos.
De reojo Levi notó que era observado por el rubio a quien Mike había identificado como Reiner, el mismo nombre que el mocoso soltaba cada dos por tres, acusándolo de todos sus males.
Con su típica expresión de fastidio, Levi arrastró a Eren, agarrándole del cuello de la camiseta, como si fuera un muñeco de trapo viejo. Mikasa tembló de expectativa, siendo agarrada por Armin, para que deje que Eren reciba lo que tanto busca.
Hanji fue detrás de Levi, llevando tanto su bolso como el que tomó de las manos de Jean.
Vieron cómo Eren, Levi y Hanji giraban en la esquina más próxima. Seguirlos hubiera sido desafiar la muda advertencia de Levi y, exceptuando por Mikasa, nadie parecía estar demasiado loco para querer tener problemas con el de cabellos oscuros.
A la distancia Reiner se llevó la mano al cabello, tenso como ha estado desde hace tiempo atrás, desde que supo que Eren estuvo ingresado por sobredosis. El rubio no mintió, nunca lo drogó, no lo quería muerto.
Pero...
Caminó junto a su compañero de curso, Bertold, hasta que en las siguientes dos calles fueron detenidos por un elegante vehículo con vidrios polarizados.
Se abrió la puerta, siendo Bertold por el primero en ingresar.
— ¿Dónde está Eren? — preguntó el dueño de aquel vehículo. — Deberían estar siguiendo sus pasos.
Reiner se removió incómodo en su asiento.
— Levi-senpai se lo llevó, arrastrando como si fuera un trapo sucio.
Detrás de las gafas oscuras de aquel sujeto, fue notoria la indiferencia ante el comentario.
— ¿Y qué con ello? — Encendió un cigarrillo, botando el humo en el rostro de sus interlocutores quienes se obligaron a no reaccionar — ¿Al menos Eren conseguirá una paliza?
Los dos muchachos se miraron brevemente, asintiendo. Bertold se apresuró en seguir explicando.
— Levi-senpai no es alguien que te invite a tomar un refresco. Seguramente está harto que Eren ande chocando contra él, aunque esta vez sí fue totalmente su culpa.
El otro le dio una profunda calada a su cigarrillo. Demoró en botar el humo.
— Mientras quede vivo, Eren aún no paga sus crímenes. — Con desagrado verificó en su agenda electrónica la cita en el juzgado, tenía menos de seis meses para conseguir su objetivo. — Él tiene que pagar.
Los otros no entendían qué fue lo que Eren estúpidamente hizo para enfadar a un tipo tan peligroso. Si no fuera que ellos dependen de aquel sujeto, no durarían en dejar abandonado todo ese engorroso asunto.
.
.
.
.
.
.
—Sea lo que sea, Hanji se queda — fue lo que dijo Levi, sus ojos no admitiendo la mínima réplica. La mencionada le sonrió a Eren, buscando darle un poco de confianza.
—Lo que Levi quiere decir es que él se siente más cómodo con mi presencia. — la castaña dejó en una silla vacía los bolsos. — Esperamos que no tenga inconveniente con ello. Te prometo que nada de lo que digas, saldrá de aquí.
Los ojos claros del muchacho se relajaron y de inmediato asintió.
—No lo pregunté— replicó Levi.
—Y Eren no respondió. — Hanji hizo un gesto hacia el joven de la barra, mostrando el número dos. El joven entendió de inmediato el requerimiento. Dos batidos y un té negro. Como hace calor, el té bien frío.
—Pues...— dejando su bolso junto a los de Hanji y Levi, el muchacho hizo memoria — Mis padres estaban casados y me tuvieron después de dos años de matrimonio. Él fue médico y ella ama de casa. Cuando nos informaron que él murió en un accidente, mi madre casi se vuelve loca del dolor. Fui yo quien tuvo que ir a reconocer su cadáver porque ella no tenía valor. A los tres días los teníamos velándolo en una capilla; cuando apareció una elegante mujer, asegurando que ella era su esposa.
Eren hizo una pausa cuando un batido de chocolate fue puesto delante de él. Le dio un sutil sorbo, parpadeando rápidamente para evitar las lágrimas.
—Ella se presentó como Dina, y tenía un hijo. Ella afirmó que aquel era el primogénito del matrimonio, Zeke Jaeger —Eren se encogió de hombros — Se parece más a ella que a mi padre, así que no sé si realmente sea mi hermano.
Unos instantes de silencio los rodeó. Eren disimuladamente secó una lágrima que se había escapado.
—Mi madre no estaba bien. No asimilaba nada. Los documentos que Dina presentó, como prueba de matrimonio, impidieron que recibiéramos el seguro de vida. Nos habíamos endeudado con el velatorio y teníamos programada la cremación, tal como fue su deseo. De ahí solo conozco las versiones de los testigos, pero al parecer Dina forcejeó contra mi madre, estando ambas en el tercer piso del crematorio. Mi madre quería cumplir con la última voluntad de mi padre, y había ido a las oficinas para firmar todas las autorizaciones, en cambio Dina había ido a reclamar el cuerpo, diciendo que se lo iba a llevar a su país. Según dicen, ambas se agredieron físicamente, y Dina empujó a mi madre, sin haberse dado cuenta que estaban cerca del barandal. Mi madre falleció, producto de la caída.
La voz del muchacho se contenía, aprisionando los puños, dando leves y casi inexistentes sorbos a su bebida. Continuó explicando sobre su vecino Hannes asumiendo ser su tutor, cómo Dina fue procesada por homicidio involuntario, la tensión que se armó con Zeke, quien reclamaba su custodia.
—Hannes-san no lo permitió, así que, mientras se decide mi futuro, estoy a su cargo. Entonces siento que me vida se ha ido al mismo infierno. Odio a todo el mundo, todo el tiempo. He perdido amigos... incluso... creo que hasta he perdido al amor.
Lo último lo dijo apenas perceptible.
Hanji entendió por dónde iba Eren. Levi tenía una clara expresión que no entendía hacia dónde se dirigía. Ummmm... Parece que ella va a tener que poner punto de orden, porque Eren parece estar demasiado esperanzado y Levi no es muy diestro para hacerse entender.
—¿Y tus padres? — indagó suavemente Hanji.
Eren sonrió por primera vez en aquella tarde.
—La funeraria temía que los demandara por el accidente y admitieron no haber tenido las seguridades adecuadas, porque jamás imaginaron que dos personas pelearían en el tercer piso. Entonces ofrecieron saldar toda la deuda de mi padre y me ofrecieron una indemnización por mi mi madre. — Eren bajó la mirada ante la confesión que realizó — Les acepté pidiendo además que en la cremación de mi padre incluyeran a mi madre. Uní las cenizas en la misma vasija y fui a Hokkaidō, las lancé al viento, para que cayeran al mar de Japón.
El muchacho se interrumpió cuando ubicaron una hamburguesa de queso frente a él. No pasó por alto para Hanji que pidió permiso con la mirada y, una vez que obtuvo la aceptación, de inmediato la tomó, mucho más rápido que el batido de chocolate. Le dio un profundo mordisco, sus ojos volviendo a brillar de emoción.
Para Hanji, el adolescente le parecía un niño perdido en medio de las injusticias de la vida. Entendía qué era lo que buscaba Eren. Quedarse sin padres, la principal guía para la selva que es vivir, era quedarse completamente desorientado.
Y buscaba a Levi, porque él tenía ese aire de confianza y lealtad. A ella misma le ayudaba en sus propias crisis existenciales.
— Hn — Levi hizo por primera vez un sonido analítico — ¿Y qué piensa la lacra que tienes de hermano sobre los restos de tu padre?
Eren lo analizó unos segundos.
—Al inicio estuvo furioso, ahora dice que quiere hablar conmigo para hacer las paces. Y yo no puedo acceder, no después de la forma en que se expresó de mi madre. — Eren le dio otro mordisco a su hamburguesa, tragó un poco apurado — Odié a mi padre por haber escondido que tenía otra familia, pero me di cuenta que él no estuvo con ellos. Esa señora, Dina, había gritado en pleno funeral que después de tantos años no era justo encontrarlo muerto. Y en ese momento ella no sabía que mi madre y yo éramos la familia actual. Quizá quiso alejarse de ellos, probablemente los abandonó, pero a nosotros no. Solo se iba cuando tenía que atender a pacientes fuera de la ciudad. Además mi madre lo quería, por eso uní sus cenizas.
—Entonces te has ganado a un enemigo, perdido amigos y a tu amor — observó Levi.
Eren se sonrojó visiblemente ante lo último.
—Es complicado, yo creí en ella cuando me llamó diciendo que se sentía mal que había escapado de su tutor... entonces fui a ese hotel, estaba ahí Reiner, me dijo que ella pronto llegaba, me dio una bebida gaseosa y no supe más. Todo daba vueltas y quería vomitar... alcancé a llamar a... Mikasa... luego estaba en el hospital... Hannes-san usó gran parte de la indemnización de la funeraria en pagar los gastos hospitalarios, me queda poco dinero, tengo que distribuirlo bien hasta que pueda trabajar.
Levi se percató cómo Eren esquivó aquel asunto, igual no quiso ahondar mucho al respecto, porque no le interesa. Si mal no está deduciendo la primera ella es la rubia de mirada fría y dura como el cristal. La otra, Mikasa, es la morena que suele estar junto a Eren.
Y esos tres están involucrados con el ataque a Hanji.
—Entonces quieres lidiar con tus emociones— observó Levi. Eren asintió, dándole la última mordida a lo que quedaba de su hamburguesa.
—Si deseas otra, puedes pedirlo, este encuentro va por mi cuenta — agregó Hanji, sonriendo sutilmente.
Eren se sonrojó.
—Sí, por favor, Hanji-senpai... Gracias.
Con las limitaciones económicas que ha tenido, seguramente el muchacho se está absteniendo de tener ciertos caprichos. Afortunadamente Erwin no ha afrontado mayores gastos, exceptuando lo de Kenny, y les puede asignar una mensualidad, que Levi y ella suelen ahorrar y gastar respectivamente.
.
.
.
.
.
.
Eran casi las ocho de la noche, cuando Erwin ingresó a su habitación, después de una ducha.
Levi estaba terminando de acomodar todo para la merienda mientras Hanji daba los últimos toques a la comida.
El teléfono sonó, por lo cual el rubio fue directo al mismo, siendo que los otros dos estaban ocupados.
—Sí, Smith Erwin al habla... Oh, Tetsurō-san ¡Qué gusto escucharlo! — El rubio se mantuvo unos segundos en silencio. — Sí, por supuesto que asistiré.
Al colgar el teléfono, un temblor de emoción lo recorrió. La sonrisa se mantuvo tan visible que sus custodiados lo miraron con extrañeza.
—¿Sucedió algo? — se atrevió a preguntar Hanji.
—Sí, me contactó Araki Tetsurō... Actualmente ejerce como director de anime — Respiró profundamente, llevándose una mano al pecho. —Uno de sus proyectos actuales, tiene banda sonora oficial, pero ese proyecto va a derivarse en otro y Tetsurō me ha conseguido una entrevista con Ibata Yoshihide.
Los dos jóvenes no entendían mucho hacia dónde iba toda esa plática.
—Quieren una canción para el proyecto secundario.
Continuará...
I'm a Noun: Específicamente sí hay algo de saltos de tiempos (? no sé cómo explicarlo sin dar spoilers jajajajajajaja gracias por leer y por la espera - inserte miles de corazones-
