5.768 palabrejas u_u. Pocas, pero es que he tenido que arrancarle de cuajo unas 800 palabras que es mejor reservar para el próximo capítulo. Probablemente lo tenga para antes del lunes, si todo va bien, pero no os hagáis demasiadas ilusiones xD.
El capitulo ¡Largo! ha tenido 365 visitas esta semana y 32 reviews, un 8,7% de los visitantes han dejado review. No nos quejaremos pero: seria un puntazo tener un 10% de reviews del total de visitas! Aun os quedan bastantes capítulos para hacer ese pequeño caprichito mio realidad, veremos que haceis xD!
Y, lo siento mucho, pero no puedo evitarlo: ¡España es campeona del Mundo!
Volvamos a los reviews: muchas gracias a todos por duplicar el minimo que pido, se que muchos de vosotros/as también escribis y os sentireis satisfechos cuando recibis reviews, es lo único por lo que escribimos creo yo xD! Como ya dije contestar a todos me toma mucho tiempo asi que responderé a los que me han impactado O-O:
setsuna17 – Ya sabia yo que despues de Kirieleisón este os iba a saber a poco xD!
MariaCullenUchiha09 – "Nojoda no salen de una y se menten en otra" XDDD de eso va la cosa, no XD? No habría nada que contar si tuvieran una vida tranquila y apacible chupándose sangre el uno al otro y chingando todo el dia XD! Si si, ya se que os debo un lemmon (o varios) pero aun tendrá que esperar u_u! "ahora Tsunade es una condesa q vendra despues Hinata esta viva Itachi es un unicornio Sasuke q Bisexual O.o" XDDDDDDDDDDDDDDD OMG lo descubriste! Si lo confieso! Itachi es un unicornio! XD
Nahomi-hime-chan - "pero Tsunade-baa-chan es buena no? owo" Acaso hay alguien bueno en este mundo o-O! XD
Hanna – "Y ke onda con itachi-chikito-mybabie ser conde le mato las neuronas" XDDDDDDDD aun me estoy riendo desde que lo lei! Si se quedo bien trastornado XDDD!
kristyjoe-uchiha – Recuerdo que cuando lei tu review tenia muy clara la respuesta pero no recuerdo todo lo que pensé en ese momento XD! Asi que aquí va lo que he logrado recuperar de mi memoria: Crecen, pero no nacen. Es decir, puesto que los no muertos no existen (no se lo digas a nadie oxo) hacer teorías sobre como funciona eso de existir solo por ingerir sangre es un tanto absurdo e ilógico o-O. Pero si existes, te mueves, y todo eso, es porque tu cerebro funciona y tus músculos también, si sientes cuando te tocan y todo eso tu sistema nervioso, pues también. ¿Por qué no vas a crecer entonces? ¿Tus células se han congelado o algo por el estilo? Cuando conozca a algún vampiro le preguntare, pero como por ahora no lo sé pues yo voto por que si pueden crecer XD. El problema es que como son "inmortales" (o al menos viven durante mucho tiempo) pues el proceso es más largo. Sasuke ya dijo en una ocasión "tengo tantos siglos como dedos de una mano", o sea que ha tardado lo suyo en llegar a su estado veinteañero. Y en mi mente cuanto más mayores son más tardan en crecer, osea, hay un proceso de progresiva ralentización del crecimiento. Dejemos el doctorado sobre crecimiento vampírico ._. Y Sakura es engreída porque puede XD! Na, por lo que ya sabemos: ponzoña contaminada. Le comentare a Itachi que te ofreces para Condesa, que no te extrañe encontratelo en tu casa un dia de estos XD, y todos son malos porque yo soy mala y por tanto solo puedo imaginar personajes malos XDDD.
Rioko001 – Pues yo que estoy haciendo la doble con Administracion y Direccion de empresas, IMAGINATE! Kyaaaaaaaaaaaa normal que escriba estas cosas si me están volviendo loca con tanto que estudiaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrr XD, por suerte llego el veranitooo. A ver, yo tengo una prima japo que es la que me traduce normalmente los titulos de las historias XD, con el título de esta historia mi cerebro se quedo parado sin saber que demonios ponerle. Lo unico que logro procesar fue Peligroso Amor (a fin de cuentas lo es XD) pero cuando fui a traducir peligroso yo creia que peligroso era Kiken, iba a poner Kiken Koi, por suerte me dio por hablar primero con mi amada primita que me dijo que habia que ponerle un kiken-na koi, pero como me lo escribio en kanjis y no tengo ni zorra idea de escritura japonesa ya no sabia si era todo junto o separado, no estaba segura ni si tenia que poner -na u otra cosa XD, el caso es que creo que le pegue una patada al diccionario japones al escribir el nombre y como cuando hablo con mi prima parece que hablo con un ser de otro planeta pues aun no me quedo claro si lo escribi bien XDDD, es mas creo que deberia haber sido Koi Kikenna, pero da iguaaaaaaaaaaaaaal XDDDDDD.
Ya me volvi a enrollar con los reviews o-oU, disfrutad del capitulo XD! Aunque se que no os va a volver locos, pero todos sabemos que hay capítulos que por poco que nos gusten hay que ponerlos para continuar la historia. No todo va a ser acción y escenas de cama!
Atención: el siguiente capitulo contiene chiflaudras medicas dignas de alguien que odia los hospitales, por favor no me lo tengais en cuenta XD
Kikenna Koi
ZoeUchiha
Malquerencia
Se notaba que la guarida estaba recién construida. Los pasillos no eran más que enormes túneles labrados en la piedra, sin luz alguna que iluminase el camino. Podíamos escuchar un murmullo procedente de los pisos bajos, que nuestros sentidos identificaron con las voces de cientos de hombres lobo.
Era difícil moverse por aquel lugar, sin saber a dónde íbamos, y en completa oscuridad. Nos guiamos por las corrientes de aire que nos indicaban que pasillos bajaban y cuales ascendían.
Resumidamente la cosa ocurrió así: íbamos andando a oscuras y nos dimos de bruces con vampiras de esas sin olor, estrangule a una y Sasuke le arranco la cabeza a la otra, no lo suficientemente rápido como para que no alertaran a su Conde. Consecuencia de ello: cuando logramos salir del pasillo Pain e Ilhuitemoc nos esperaban en una habitación circular que daba paso a varios pasillos.
-No esperábamos veros por aquí tan pronto – comenzó Pain jugueteando con uno de los pírsines que colgaban de su cara.
-Tenéis algo que nos pertenece – indico Sasuke – Devolvedla y nos largaremos. Ya habéis perdido bastante.
Ilhuitemoc saco de su traje de plumas, con un rápido movimiento, una especie de flauta. Se la llevo a los labios y soplo con fuerza. Esquive por pocos milímetros el dardo envenenado.
-¡Eh! – exclame mirándole con el ceño fruncido. Sentí en mi mente como Sasuke me indicaba que fuese a por Tsunade mientras él se encargaba de ellos, me mostro la imagen del lugar donde la tenían presa, extraída de la mente de Ilhuitemoc. Asentí levemente y me lance a correr por uno de los pasillos que descendían.
Escuche los pasos de los dos Condes lanzarse hacia mi posición y el placaje que Sasuke les hizo a ambos.
Si la información de la voz de la locura era correcta, estaba corriendo a toda velocidad hacia un sotana plagado de hombres lobo cabreados por haber tenido que construir todo aquello en muy poco tiempo. Acelere el paso, tenía que pasar entre ellos como una centella. Mi fino oído escucho el dardo a tiempo para volver a esquivarlo por los pelos. Me permití una leve mirada hacia atrás: Ilhuitemoc corría hacia mí. Chasquee la lengua.
-Maldito Sasuke, para una cosa que haces…
Deje de susurrar porque mi voz le indicaba donde estaba en la oscuridad del pasillo y dos nuevos dardos me habían vuelto a pasar rozando, esta vez las piernas.
El corredor daba una curva inesperada hacia la derecha que terminaba en un foco de luz. No me dio tiempo ni a parar, ante mí se abría la nada, bueno, no la nada, pero si un gran salón que estaba a unos cincuenta metros bajo mis pies. Cientos de hombres lobo se acumulaban en la…fosa, o lo que fuera aquello.
Y si abría las alas seria un blanco fácil para mí perseguidor y su flauta escupe dardos anti condesas. Me deje caer entre la multitud y apenas toque el suelo me acuclille, usando a los confundidos hombres lobo como escudo. Una de las cosas que diferencian a vampiras y hombres lobo es que estos últimos no están bajo el control directo del Conde, como ellas. Y que son bastante más tontos. Y como nadie les había dicho "si cae una vampira muy poderosa del techo y se agazapa entre vosotros como si intentara usaros de escudo, matadla", pues me dejaron en paz, como mucho algunos me lanzaron alguna mirada confundida. Escuche a Ilhuitemoc lanzar un par de ordenes en un dialecto antiguo, pero parecía que no era lo suficientemente explicito como para que sus hombres lobo captaran el mensaje. Corrí tanto como podía estando agachada hasta la única puerta visible y la destroce de una patada. Tsunade estaba dentro, atada con una tosca cadena a una roca enorme. Sentí la mente de Sasuke en la mía transmitiéndome un mensaje de tranquilidad: peleaba con Pain pero lo tenía controlado. Me animo a salir de allí cuanto antes, ya nos reuniríamos más tarde. Mientras recibía todo aquello seguí corriendo hasta Tsunade. Agarre la cadena de un extremo y la arranque de un simple tirón.
-Tenemos que salir de aquí. Tienes que explicarme muchas cosas – dije mirándola a los ojos. Ella los bajo, avergonzada. Algo extraño en aquella vieja chiflada. Mis sentidos me hicieron girar la cabeza: se acercaban vampiras y dos Condes, uno de ellos no era Pain. Y yo aun me sentía algo débil por la transfusión como para enfrentarme a dos Condes.
-Hare algo para salir de aquí, pero tendrás que cogerme en cuanto lo haga porque me quedare sin fuerzas – dijo la vieja vampira acercándose a una de las paredes de la sala. Hecho el puño hacia atrás y lo lanzo contra la pared, que se hizo añicos. Me apresure a cogerla, antes de que se calle se al suelo. Mire por el agujero: la pared que había roto daba acceso a otra sala, donde otra pared se había roto, y así hasta un total de siete paredes rotas. Estábamos en la tercera planta, por debajo del nivel del mar. Ya os podéis imaginar que pasó: el agua comenzó a entrar en tremendas olas. Me eché a Tsunade a la espalda y di un salto. Estire las alas con cuidado de no desequilibrarme por el peso y planee hacia la pared por la que ahora entraba el agua que amenazaba con inundar el lugar en pocos minutos. Con un tremendo esfuerzo me lance contra la zona más alta de la pared y luche contra el agua para salir hacia la superficie: no iba a poder usar mis empapadas alas en un buen rato.
Nade con Tsunade y sus pesadísimas ropas mojadas a cuestas hasta la orilla y comencé la carrera. Debía llegar al refugio sin que me siguiesen.
Por suerte habíamos salido por el lado trasero de la montaña, el que no daba a la bahía, la inundación entretendría a las vampiras y hombres lobo de los Condes un buen rato. Rece para que Sasuke saliese de allí cuanto antes. Di un gran rodeo para acercarme al refugio de forma perpendicular y, en vez de entrar por el rio, entre por la entrada de la cima de la montaña.
Suspire y me deje caer sobre la cama con pesadez, sin importarme estar empapada. Me gire inmediatamente y le indique a Tsunade que se acercase.
-Siéntate y descansa, en cuanto llegue Sasuke vas a tener que contarnos una buena historia.
-Prefiero contártela sin que él esté presente. Puede que mi historia te haga cambiar ciertos pareceres de tu existencia – dijo sentándose sobre una silla polvorienta junto al escritorio.
-¿A qué te refieres? – le pregunte, desconfiada.
-Veo que le eres muy fiel. Si dejamos a un lado que se te fue la mano un poco, nunca has intentado escapar en serio, en vez de huir con la ponzoña preferiste ir junto a él y ahora le esperas como una buena enamorada a que vuelva de la batalla.
-¿Y cómo sabes tú que me quede con él y la ponzoña? No tenía otra opción de todos modos.
-Tú eliminas tus opciones, Sakura. Lo sé por mera deducción: pensé que en cuanto la tuvieras vendrías a mí.
-¿Por qué demonios iba a ir a ti?
-Se supone que soy yo la que puedo curarte, ¿no? – dijo tamborileando con sus largas uñas sobre el escritorio. Suspiro, y negó con la cabeza – Supongo que el pequeño Sasuke termino por darse cuenta, he sido muy descuidada con él en ciertas ocasiones.
-Sasuke cree que eres una Condesa.
-Y tú, ¿qué crees? – pregunto mirándome a los ojos.
-Creo que me es indiferente que lo seas o no.
-Hum – dijo bajando la mirada de nuevo – Creo que el hecho de que yo sea una Condesa es de todo menos indiferente para ti. ¿Te contaron la leyenda de Argus?
-Sí.
-Te daré una versión distinta, y extendida… - dijo perdiendo la vista en la pared. Odio que eviten mirarme- No sé cuando comenzó todo pero, en el comienzo de la historia de los vampiros podemos decir que está bastante más atrás que la creación de la Confederación por parte de Argus.
"El orden actual del mundo de los no muertos está dividido en aquelarres unidos entre sí en alianzas quebradizas. Pero al principio todo ese mundo lo controlaban seis Condesas: Achlys controlaba la zona Europea, Ayelen y Citlaltzin el continente Americano, Binéka el Africano, Truganini las islas Australianas, y yo en la zona Asiatica. Nosotras lo decidíamos todo: a quien se le permitía ser Conde, aprobábamos la formación de nuevos aquelarres, interveníamos si había alguna contienda, vigilábamos que hubiese equilibrio para coexistir con los mortales…Nosotras gobernábamos todo.
No sé cómo ni cuándo comenzó a circular un rumor entre los Condes, nuestros subordinados: las seis Condesas habíamos matado a todas las demás Condesas para controlar todo nosotras, sin competencia, dejándoles a ellos sin posibles compañeras y creando un sistema dictatorial. No voy a negar que no teníamos competencia ninguna, pero no habíamos matado a ninguna Condesa. Simplemente no había más. Aun así los Condes estaban convencidos de que igual que existían hombres lobo que acababan convirtiéndose en Condes, debía haber vampiras que podían convertirse en Condesas, y como éramos nosotras quienes decidíamos quien se convertía y quien no, nos acusaron de no permitir a ninguna vampira convertirse.
Condes de todos los lugares del mundo acudieron a una reunión secreta en la que planearon nuestra caída. Aun hoy no se cual fue el arma que utilizaron, solo sé que un día me desperté sin poderes y con una sed acuciante. Una de mis vampiras de confianza me saco de mi palacio, me puso a salvo. Yo quería avisar a médicos y cosas por el estilo, su discreción fue lo que me salvo, porque una veintena de Condes esperaban para matarme. Arrasaron mi palacio, mi aquelarre. No quedo nada, solo mi pobre vampira. La mande a contarles a mis hermanas lo sucedido, yo estaba demasiado débil para viajar tan lejos. Volvió con la noticia de la muerte de las otras cinco: yo era la única que quedaba y había perdido mis poderes…"
Tsunade hizo una pausa en su relato para mirarse las manos. Volvió a suspirar y me miro con amargura.
-Me escondí en una isla japonesa durante varios siglos, esperando a recuperar mis poderes, alimentada por mi vampira que me traía todo lo que necesitaba. Pero un día la pobre no regresó, así que tuve que ir a la isla principal a buscarme alimento yo misma. Mis poderes no eran superiores a los de una vampira común y corriente en ese momento, y me temo que no son mucho mayores ahora.
"En la isla conocí a un joven hombre lobo llamado Hiroto. Le resultó curioso que una vampira como yo vagase sola por el bosque así que se acerco a hablar conmigo. Apenas lo tuve cerca supe que era un posible Conde y el mismo me dijo sin tapujos que se llamaba Hiroto, hijo de Argus, y que pronto seria Conde de aquellas tierras. Me presente como Tsunade, sin más, y charlamos un rato. Le comente posibles lugares para construir un palacio y pasamos varios días juntos observando la zona. Me gane su confianza en poco tiempo, un tipo amable y confiado el pobre Hiroto.
Me alagó, me dijo que era una vampira muy inteligente e interesante y que le encantaría que me uniese a su aquelarre, cuando lo tuviese. Para mí eso era una forma de estar a salvo así que acepte y me mantuve junto a Hiroto hasta que su padre decidió que era hora de su conversión. Pocas semanas después ya tenía un centenar de hombres lobo trabajando en el palacio de Moshiroi y varias decenas de vampiras cazando para él.
Los motivos que me llevaron a aceptar mantenerme junto a Hiroto eran dos: necesitaba protección y alimento y necesitaba recuperar mis poderes. Puesto que yo siempre me he comportado como una servil me alimente de lo que traían las cazadoras y, sobre lo de recuperar mis poderes, para ello primero debía averiguar cómo los había perdido. Conocía a Argus, era un sobresaliente Conde de origen Griego, uno de los cabecillas de la conspiración según había logrado averiguar mi vampira durante los siglos que permanecimos solas. Y puesto que Hiroto era su hijo esperaba poder averiguar algo a través de él. Pero Hiroto no sabía nada, sé que me explico todo lo que sabía con sinceridad, podía sentirlo. Pasaron los años y no conseguía nada, no lograba avanzar, cada vez me sentía más frustrada.
El paso de hombre lobo a Conde tampoco sentó bien a Hiroto: no estaba preparado psicológicamente para el cambio, el era una persona abierta y cercana y el sentir la insignificancia de todos los que le rodeaban le hizo sentirse muy solo. Cuantas más vampiras y licántropos conseguía para su aquelarre más solo se sentía, asi que dejo de hacer crecer el aquelarre. Yo conocía muy bien los riesgos de dejar un aquelarre a medio hacer: aun eramos pocos como para defender nuestro territorio y otros nos verían como objetivos pronto.
Fue entonces cuando se me ocurrió una de las ideas más estúpidas de mi vida. En uno de los concilios de las Condesas, en el que ya habíamos discutido el disgusto de los Condes por la inexistencia de más Condesas, Truganini propuso la posibilidad de crear más como nosotras, incluso nos expuso sus investigaciones, pero rechazamos las propuestas por unanimidad.
Ahora era yo la que sopesaba con seriedad esa posibilidad, si creaba otra Condesa podría intentar transplantarme sus poderes, como ya hacían muchos Condes con sus enemigos vencidos, pero yo sola no iba a conseguirlo. Pase varios años acumulando muestras de mi sangre y de mi ponzoña hasta que logre conseguir una perfecta, aunque la perdida de mis poderes no afectaba a mi ADN como es lógico. Ahora solo necesitaba que Hiroto aceptase intentar crear Condesas.
Le pedi que me atendiese en privado y tuvimos una larga conversación. Ya me habia preguntado en otras ocasiones por mi origen asi que no me costo inventarme una buena historia. Le dije que yo habia sido una de las favoritas de la Condesa de Jade, que asi era como me conocía a mi todo el mundo. Le explique también que, cuando ella vio lo que se avecinaba, me entrego sus posesiones más preciadas: su sangre y su ponzoña, para que huyese con ellas hasta que amainase la tormenta. Pero puesto que habia sido destruida, junto con todo lo demás, ahora aquellas valiosas muestras no tenían dueño. Se las ofreci, señalándole repetidamente que en ellas estaba el secreto para crear Condesas.
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Hiroto acepto al instante. Era la solución perfecta para su soledad.
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Durante muchos, muchos años, trabajamos con ahincó para encontrar la formula perfecta. Descartamos pronto la sangre, su injesta no transformaría a nadie, ni su transfusión. Si embargo tampoco la ponzoña convertía en Condesa, simplemente en no muerto, lo que debía acumular la ponzoña eran los cambios genéticos que debían producirse para convertirse en Condesa.
En aquellos tiempos yo aun seguia muy frustrada por la perdida de mis poderes y mi estatus, por lo que la tardanza me estaba sacando de quicio. Estaba irritable e Hiroto decidió darme unas vacaciones forzadas, viendo que no me sentaba bien estar tan implicada en el proyecto. Si hubiese sido más paciente ahora sabria como crear Condesas, pero Hiroto termino la formula sin mi.
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Aun tardo varios años en encontrar a Genmei. Al principio nos mantuvo a todos lejos de ella, pero logre convencerle de que no podía tenerla tan aislada, y me dejo ser su vampira de compañía. Desde el primer momento en que vi a Genmei comprendi que no podría destruirla para tomar sus poderes. Genmei era tan poderosa, y a la vez tan tranquila. Era perfecta para Hiroto, los dos se parecían muchísimo: tranquilos, amables y sinceros. Comparti muchos años con Genmei y ella fue mi mejor terapia. Aprendi a aceptar mi nueva condición, a aceptar que la solución no la encontraría en otra Condesa. Aun no perdia la esperanza de descubrir como habia perdido mis poderes pero, cuando lograba encontrar algo de tranquilidad en mi existencia, llego el comienzo del desastre.
Hiroto, tras ver lo feliz que era con Genmei, decidió presentársela a sus hermanos de la Confederación. Obviamente todos exigieron que compartiese la ponzoña para condesas con ellos e Hiroto, preparado para ello, les regalo a cada uno una muestra. Supongo que todos las investigaron para intentar copiarla, pero era imposible si no tenían mi sangre y mi ponzoña, que solo poseía Hiroto. Mientras la investigaban y buscaban alguien a quien implantársela Hiroto siguió llevando a Genmei a los actos de la Confederacion. Asi los Condes, que podían sentir su poder, comprendieron que por muy poderosa que fuese Genmei no era una guerrera, ni mucho menos. Y ellos lo que querían era luchadoras. Modificaron la ponzoña, la contaminaron, de manera que las Condesas que nacieron de aquellas muestras no eran más que armas asesinas.
Era mucho peor que contigo, Sakura: ellas apenas eran conscientes de su existencia, vivian solo para matar y destruir. Los Condes no tenían mas remedio que mantenerlas recluidas o en el campo de batalla para controlarlas y proporcionarles ingentes cantidades de sangre para contentarlas. El problema era que esas pobres Condesas tenían momentos de lucidez. Eran conscientes de que no eran más que monstruos creados para destruir. Genmei, que sabia de la contaminación de la ponzoña de sus hermanas, las visitaba a menudo, a pesar de los temores de Hiroto. Viajaba a los otros aquelarres y pasaba temporadas con ellas. Al principio a los otros Condes no les importaba, Genmei apaciguaba a las otras, las mantenía bajo control. Sin embargo el ver a Genmei a la larga no hizo bien a las otras. Verla a ella, tan normal, tan tranquila y bajo control les hacia desear cambiar de existencia. Pero les era imposible, no podían controlar su sed, su estado constante de mal humor, sus ataques violentos. Y la cosa empeoraba porque sus Condes las obligaban a luchar. Si alguna lograba cierto autocontrol pronto lo perdia en el fervor de una batalla y volvia al punto cero.
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Y como ya sabes las Condesas explotaron y se rebelaron contra los Condes. Estos ya habían previsto esa posibilidad y estaban listos para destruirlas. Algunas se llevaron sus aquelarres consigo, otros Condes, tras conocer lo que habia ocurrido con algunas de ellas, las envenenaron antes de que estallaran.
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No hace falta que te cuente que Genmei se suicido tras conocer el destino de sus hermanas. Lo que tal vez sea importante que te cuente es lo que sucedió con los Condes. Todos y cada uno de ellos perdieron la cabeza. Por mucho que las utilizaran como armas eran sus compañeras, gozaban tomando su sangre y con su poderosa compañía y, que decir, eran el símbolo de su poderío sobre los demás aquelarres. Todos los Condes murieron al poco tiempo, todos menos uno. Un antecesor de Byron, uno de los pocos Condes sensatos de ese momento, se dio cuenta de su creciente adicción a su Condesa mucho antes de que se acercase la explosión. Decidio dejar de alimentarse de ella e incluso le construyo una residencia a parte, alejada de él. Logro detener su adicción a tiempo, pero eso no significa que le resultase sencillo. Supo ser previsor.
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Tsunade hizo una nueva pausa y me miro a los ojos. No se si esperaba que yo dijese algo, desde luego yo no tenia nada que decir.
-Sabes por qué te cuento esto, ¿cierto? – me pregunto a la vista de mi silencio.
-Sasuke y yo no somos como ellos. Tu misma lo has dicho, la inestabilidad de ellas era aun peor que la mia.
-Si, digamos que la contaminación obligada que hice de la ponzoña que corre por tus venas es una chapuza, bastante más ligera. Pero eso no significa que Sasuke no se este volviendo un adicto a ti. El mismo lo ha dicho con esas mismas palabras en alguna ocasión.
-Crees que la adicción acabara matándole – afirme en un susurro y luego negué con la cabeza – Yo no voy a permitir que muera.
-La mejor forma que tienes de ayudarle es alejarte de él.
-No. Me curaras, me quitaras toda esta mierda que llevo dentro y sere la mejor Condesa que habrá existido en este mundo. Conseguiremos ser felices.
-Estoy segura de ello, Sakura. Y creeme, me alegro de que le aprecies tanto y él a ti. Pero el problema no es que os llevéis bien o mal. El problema es que su adicción ira creciendo, cada vez necesitara más tu sangre, más tu compañía. Llegara un momento que aunque estéis todo el dia pegados como dos lapas no será suficiente. Se volverá loco de ansiedad.
-Propón ya lo que sea que se te este pasando por la cabeza – exigí apretando los puños.
-Primero quiero dejar claro que esta sugerencia no es para que la hagas en secreto. No te estoy pidiendo que nos marchemos sin más. La verdad, no te estoy pidiendo nada. Ya te he explicado que las Condesas podemos tener nuestros propios aquelarres. Crea uno para ti, uno lejos de los Uchiha. Vive tu propia vida, visitale si lo deseas cuando te plazca, pero manteneos el uno al margen del otro. Todos mis miles de años en este mundo me han demostrado que los Condes y las Condesas no estamos hecho para existir juntos.
Suspire y me masajee las sienes. No podía dejar ahora a Sasuke. No ahora que todo parecía ir bien. Ademas su nivel de adicción a mi ya parecía demasiado alto como para que sirviese para algo. Algo dentro de mi me decía que Sasuke ya sabia que estaba condenado, sus signos de resignación continuos cuando estaba junto a mi eran prueba de ello. Lo habia declarado abiertamente ante Itachi, incluso se lo habia expuesto como motivo para que no tomase el también una Condesa.
-No lo hare sin consultarlo con él – asegure – Ademas, te añades en el lote, quieres venir conmigo – afirme de nuevo - ¿Por qué iba a llevarte conmigo y para que?
-Sinceramente no tengo ninguna gana de volver junto a Itachi, Sasuke nunca me gusto pero el aun menos. Itachi tiene otro tipo de adicción: la de aquellos que contemplan algo que saben que jamás será suyo. Eso es más peligroso que lo de Sasuke. Y no voy a negarte que prefiero la compañía de una Condesa, de una igual, y que nunca he perdido la esperanza de descubrir como perdi mis poderes.
-No malgastare mi vida buscando el motivo de la perdida de tus poderes – le adverti.
-Ni yo pretendo que lo hagas. Ya me estoy acostumbrando a vivir como un parasito – susurro.
Senti a Sasuke acercarse a toda velocidad. Mi corazón salto de alegría y alivio. Sali a recibirle al pasillo y salte a sus brazos en cuanto bajo de un salto por el hueco de la escalera.
-Has tardado mucho – me queje dejándole un suave beso en los labios.
-He intentado alejar mi rastro lo máximo posible, aunque tiene entretenimiento para rato – explico acunándome entre sus brazos – ¿Cómo se te ocurre demoler las paredes?
Me concentre en dejar mi mente abierta. Podía sentir la suya rondando la mía y le invite a entrar a echar un vistazo a mi conversación con Tsunade. No estaba segura de que pudiese funcionar, pero sentí a Sasuke hundiéndose en mis recuerdos mientras nos mirábamos a los ojos. Se mantuvo imperturbable mientras examinaba la historia de Tsunade y frunció el ceño con cierta furia al llegar al final. Me apretó entre sus brazos de forma posesiva. No habia esperado esa reacción, la verdad, asi que le transmití tranquilidad y le sonreí con dulzura. Me dejo en el suelo y, sin soltarme de la mano, fue hasta el dormitorio donde estaba Tsunade.
-Me gustaría saber de que poderes dispones en estos momentos – dijo sin más miramientos.
-Mi percepción es muy superior a la de una vampira y puedo visitar la mente de los demás con cierta facilidad, aunque cuando se trata de Condes me deja agotada y necesito mucha concentración.
-¿Nada más?
-Nada más. Puedo hacer pequeños esfuerzos como el de antes al derribar las paredes pero me dejan exhausta. Dudo que pueda volver a repetirlo en muchos años.
-Si no te importa te llevare a otra habitación para que descanses esta noche. Mañana decidiremos que hacer – dijo haciéndole una educada seña con la mano para que le siguiese e indicándome a mi mentalmente que me quedase allí. Me gustaba sentir la mente de Sasuke sobre la mia cuando no era para controlarme, era como sentir una caricia mental, un abrazo que llenaba todo mi ser. Era tan tranquilizador saber que el podía sentirlo todo a través de mi. Mientras él llevaba a Tsunade a una habitación al final del pasillo yo volvi a cambiar las sabanas, mojadas por haberme tirado sobre ellas nada más llegar. Me seque el pelo con una toalla que encontré en el armario y me meti desnuda en la cama a la espera de que la ropa se secase.
Sasuke volvió pocos minutos después, el pobre parecía tan cansado. Me lleve la mano al cuello involuntariamente. El se dejo caer junto a mi, milagrosamente no estaba mojado. Me acerque a él para acurrucarme a su lado y pasarle mis brazos por su cintura.
-¿Qué tal te ha ido con Pain?
-No he conseguido matarle, es un cabron escurridizo. Tambien vi a Zhuo pero no se quedo al combate, fue tras de ti.
-No llegue a verle, tarde muy poco en llegar hasta Tsunade. Esos hombres lobo eran verdaderamente estúpidos.
-Estas acostumbrada a Naruto y semejantes, que podrían incluso llegar a Condes. Es lógico que te sorprenda…
-¿Quién es Naruto? ¿El que murió?
-El rubio.
-¡Ah! Si, ya recuerdo.
-¿Qué piensas hacer? – pregunto cambiando de tema.
-Yo hare lo que tú hagas – le susurre depositando un beso sobre la suave piel de su cuello, aspirando su embriagador aroma y disfrutando del placer de su contacto- Si quieres separarte de mi para no volverte loco no habrá problema.
-No voy a separarme de ti – sentencion tajante tumbándose de costado para poder cogerme entre sus brazos – El futuro ahora mismo me trae sin cuidado. Solo quiero disfrutar de ti todo lo que pueda.
Sus suaves y finos labios se apoderaron de los mios con pasión contenida tras un muro de dulzura. Deslice mis dedos por su mejilla hasta su coronilla donde se introdujeron entre los suaves mechones de sus cabellos oscuros. Nos besamos durante un largo tiempo, sin prisas, sin estrés, sin preocupaciones. Lo único que importaba en ese momento era estar juntos.
Claro que con Tsunade a pocos metros de distancia no se podía hacer mucho más, menos sabiendo que podía estar espiando nuestras mentes. Ademas estábamos agotados, habia sido un dia larguísimo: la batalla contra los otros aquelarres, huir de Itachi, sacar a Tsunade de la base enemiga. Era imposible que no nos quedaramos dormidos.
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La mañana trajo consigo una fina lluvia que por fortuna o desventaja se llevaría consigo los rastros esparcidos por el bosque, tanto nuestros como del enemigo. Sasuke ya estaba sentado sobre la cama, con semblante pensativo. Sali de la cama para tomar mi ropa, ya seca, y vestirme.
-¿Qué vamos a hacer? – pregunte sentadome sobre sus rodillas y besándole con ternura.
-Estoy pensando que tenemos dos problemas principales en estos momentos: Itachi debe estar buscándonos para conseguir la ponzoña y los otros Condes aun siguen en Japón. Estan muy debilitados asi que probablemente vuelvan a sus aquelarres a intentar reorganizar lo que queda de sus tropas y conseguir nuevos adeptos, pero aun asi seguiremos teniendo el problema de Itachi.
-¿Vamos a formar nuestro propio aquelarre? Dudo que Itachi vaya a perdonarnos.
-No tiene nada que perdonarnos, nosotros no le hemos hecho nada. Pero dudo que se detenga hasta que tenga la ponzoña en su poder. Crear un aquelarre en Japon no es fácil. Demasiada gente en poco espacio. La isla prácticamente por completo la controla nuestro aquelarre, intentar formar uno ahora mismo solo conseguiría que Itachi nos atacase con todo lo que tiene y no quiero matarle ni matar a nuestro aquelarre.
-¿Qué has pensado?
-Nos alejaremos de los no muertos por un tiempo. Nos iremos a la ciudad. A Tokio. Es difícil para Itachi localizarnos en una ciudad tan grande y podremos comenzar nuestro aquelarre allí sin problemas. Ademas, seguro que el pensara que intentaremos salir del país, no que nos quedaremos en la isla.
-Vivir entre depósitos de sangre que se mueven no me parece una buena idea – dije expresándole mentalmente mi temor a perder el control.
-Por eso Tsunade debe curarte antes de que nos marchemos.
Se puso en pie, dejándome con suavidad sobre la cama, y salio de la habitación. Le segui, esperando que fuese a por Tsunade, pero primero se detuvo en un armario empotrado del pasillo de donde saco algunas viejas botellas de sangre. Me lanzo una que bebí con avidez.
Tsunade también estaba despierta, mirando con gran concentración la pared blanca que habia ante ella.
-¿Podrias intentar curar a Sakura ahora? – pregunto Sasuke tendiéndole una de las botellas, que la vieja Condesa tomo sin miramientos.
-Si dispones de equipo médico adecuado, si.
-Depende de lo que consideres equipo medico adecuado.
-Un quirófano esterilizado estaría bien. Agujas, jeringuillas, maquinas de análisis de sangre, ya sabes ese tipo de cosas.
-Teniamos un quirófano, no sé si seguirá funcionando – dijo pensativo- ¿Necesitaras mi sangre o mi ponzoña?
-No, esta contaminada. No nos serviría de nada.
-¿Con que vas a potenciar la ponzoña, entonces? Porque lo que no servirá de nada es la ponzoña tal y como esta ahora.
-Con mi propia sangre, supongo, o con mi ponzoña. Aun estoy pensándolo.
Bebi en silencio los dos litros de sangre que me habia dado Sasuke, intentando que no notase mi escepticismo ante mi futuro. Ninguno de los dos parecía tener ni idea de cómo lograr exactamente que la ponzoña purificara la mia.
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Despues del rápido desayuno Sasuke nos llevo hasta el quirófano, una sala amplia llena de material medico en buen estado. Nos dejo solas para ir a arreglar los detalles de nuestro translado a Tokio, mateniendo su mente bien asentada sobre la mia por si pasaba algo extraño.
-Bien, vamos a hacer todo lo posible por sacar todo lo malo que hay en ti en estos momentos – dijo Tsunade mientras trasteaba unos cajones llenos de medicamentos – Una Condesa puede generar un máximo de dos litros de ponzoña diarios, eso significa que se producen unos 0.08 litros de ponzoña por hora. Hay que extraerte la ponzoña y detener la creación.
-¿Y como piensas hacer eso?
- Detendremos la creación con esto – dijo sacando una pastillita morada de una cajita, ofreciéndomela – No preguntes – dijo sacudiendo la cabeza – Y si estubieramos en el aquelarre te extraería la ponzoña con una ingeniosa maquina, pero como no lo estamos tendremos que usar un método algo menos ortodoxo. Necesito que salgas y caces un animal.
Alce las cejas a la espera de que dijese algo estilo "¡Que no, tonta, que es una broma!", pero como no lo dijo y siguió trasteando cajones para ver de que disponíamos, me dirigi con resignación hacia la escalera de salida. La suave lluvia habia obligado a un triste conejo a mantenerse en su madrigera, al pie de un árbol en la cima de la montaña del escondrijo, asi que lo saque de un tiron de su hogar y lo fui asfixiando mientras regresaba al interior. Lo agite en el aire para que Tsunade pudiese verlo.
-Bien, ahora muérdelo y segrega tu ponzoña hasta que se agote.
-¡Qué asco! – Dije mirando al conejo muerto – A ver si va a mutar en un conejo no muerto o algo asi.
-No lo hara. No eres la primera que empozoña un animal.
Mire con repugnacia el cuello del animalillo peludo, hice de tripas corazón, y le mordí. Tarde más de media hora en agotar toda la puñetera ponzoña en el cuerpo muerto del animal que luego lance al suelo mientras escupía pelo que se me habia quedado pegado a la boca.
-Qué asco… - repetí sin lograr librarme de la pelusilla blanca.
-El objetivo de inyectarte la ponzoña original es que te haga una especie de reconversión acelerada. Eso es difícil que suceda si tus órganos están a pleno rendimiento y tu cuerpo cargado de sangre. No debería haberte dejado desayunar… Pero bueno, ya no se puede hacer nada – me tendio otra pastilla – Te provocara un paro cardiaco. Obviamente no te matara, porque tu corazón no late, pero provocara una especie de muerte temporal, tus órganos dejaran de trabajar durante una o dos horas en las que la ponzoña tendrá que trabajar a marchas forzadas.
Mire la pastilla blanca sobre la palma de mi mano. Tsunade cogió tres jeringuillas ya cargadas que esperaban sobre la mesa.
-Esta contiene la ponzoña creada por Hiroto – dijo levantando una de ellas para que pudiera observar el liquido. A diferencia de la ponzoña de Sasuke, no parecía tener vida propia – Este contiene mi propia ponzoña – continuo alzando otra jeringuilla – y este mi sangre. No tengo ni idea de que va a pasar, pero te voy a inyectar los tres.
-¿Perdere la ponzoña de Sasuke? Quiero decir, es su ponzoña la que me hace ser asi…
-No, se supone que la de Sasuke es superior a estas dos – dijo agitando las inyecciones de ponzoña – Lo que hará será asimilarlas y, con un poco de suerte, durante la asimilación eliminaran la parte contaminada. ¿Estas lista?
-No – dije mirando con idecision la pastilla - ¿No vas a ver el porcentaje de mi Erial ni nada por el estilo?
-Ya lo he mirado – dijo cogiendo la pastilla y metiéndomela en la boca. Trague con disgusto y espere.
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Apenas habían pasado unos segundos cuando sentí como mi cuerpo se retorcía en un violento espasmo. Intente aferrarme a la camilla pero mi cerebro no lograba gobernar a mis musculos. Notaba como iba parándose todo dentro de mi, como mi cerebro se quedaba en una especie de nebulosa perdida y sin sentido. Sasuke salio de mi mente, o al menos yo no podía sentirle. Pude ver como Tsunade aferraba con fuerza uno de mis brazos antes de que mis ojos dejasen de funcionar.
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Después solo me quedo esperar envuelta en la oscuridad.
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