De la misma forma en la que habían llegado a la ciudad, así mismo los jóvenes regresaron a la mansión Reed, al ir a recoger a Ruima, el pegaso negro azabache que Syaoran había elegido montar, el chico no perdió oportunidad para preguntarle a los mozos si habían tenido algún problema con él, le preocupó que Ruima volviera a inquietarse al dejarlo solo por tanto tiempo, pero estos le respondieron que no, que había estado muy tranquilo y que incluso habían aprovechado el tiempo para cepillar su pelaje, pues estaba tan lleno de nudos, que daba la impresión de que hacía mucho tiempo nadie lo hacia, ahora el pelo del animal refulgía intensamente, haciéndolo lucir mucho mas imponente y hermoso que antes.
- Sabe señor, nunca antes había tenido la oportunidad de ver un pegaso negro – le comentó a Syaoran uno de los mozos mientras, le entregaba las riendas del animal.
- ¿Enserio? – Syaoran cuestionó curioso, ya que había dado por hecho, que animales así, eran normales en aquel mundo.
- Puedo decirle que es una enorme suerte para mí poder ver uno, y es que se dice que son los especimenes mas raros del mundo mágico, pues como sabrá, el color natural de los pegasos es el plateado, sólo uno en millones nace de este color... – Syaoran cogió las riendas que el mozo le entregó, luego de escuchar atento la explicación que el joven de tez morena le había dado.
- ¿Syaoran ya estas listo? – le llamó Shiefa sin su acostumbrado entusiasmo.
- Si... – le respondió afable, al ver la notoria cara de cansancio que sus acompañantes tenían, todas ya estaban montadas en su pegasos, dispuestas a partir cuanto antes, él también estaba a punto de montar a Ruima, cuando los gritos histéricos de una joven, llamaron inevitablemente su atención.
- ¡NO PUEDO CREER TAL INCOMPETENCIA! – aquella chica de largos cabellos rubios y ojos azules, se veía notoriamente molesta con el simpático joven moreno, que sólo un minuto atrás había estado atendiendo a Syaoran – ¡expresamente les dije que quería que le dieran un baño a Aitzanía¿qué parte de esa sencilla orden no entendieron? – al lado del mozo, estaba un pegaso plateado, el que Syaoran supuso era Aitzanía.
- Lamento mucho lo sucedido, pero al parecer quien recibió a su pegaso, no hizo la anotación correspondiente en la hoja de registro – intentaba explicarle el moreno.
- ¡Pues me asegurare de que ese irresponsable no vuelva a trabajar en este lugar...! – Syaoran y las demás, se limitaron a ver con pena ajena la escena que protagonizaba esa altiva chica.
- Es de la familia Arakawa ¿no Shiefa? – murmuro distraída Fanren a su hermana mayor, luego de ver la insignia en el pecho del pegaso.
- Si, en efecto, pertenece a esa familia... – dijo con cierto desagrado la aludida, corroborando las palabras de la menor.
- ¿Esa familia es importante? – inquirió Syaoran, luego de escucharlas.
- Pues sí, son una de las familias mas ricas de Clow, aunque sin lugar a dudas lo que los caracteriza no es eso, sino la prepotencia con la que se dirigen a los demás... – le explicó ella con un dejo de molestia en sus palabras – sólo por tener algo de poder, se creen los amos y señores del universo, o al menos así han sido todos los Arakawa que eh conocido, y por lo que acabamos de ver, ninguno es la excepción, si quieres un consejo Syaoran, mantente lo mas alejado posible de cualquier integrante de esa familia...
- Lo tendré en cuenta... – le contestó él, para posteriormente montar a Ruima, y así emprender el vuelo de regreso a casa.
Capitulo 13
La Academia Reed
Ajetreado, cansado, sin otra prioridad mas que la de meterse a la cama a dormir, así se sentía Syaoran, luego de la intensiva sesión de compras al lado de sus primas, quienes a pesar de su jovial vitalidad, terminaron igual o mas rendidas que él, de esa forma terminó su primer día en aquel mundo, en el que si bien las cosas funcionaban de una forma un tanto ortodoxa, no podía negar que se había divertido mucho explorándolo. Tanto así, que había tenido muy poco tiempo para pensar en Sakura.
La noche transcurrió en relativa calma, Syaoran gozó de un sueño pesado, pero tranquilo, su cuerpo estaba tan agotado, que no le quedaron fuerzas suficientes para emplearlas en torturarse mentalmente, tal y como lo había hecho la noche anterior.
A la mañana del día siguiente, el chico comenzó lo que sería su rutina de ahí en adelante, poco después de que amaneciera, dejó la comodidad de la mullida cama que ocupaba, y se dirigió al cuarto de baño, por suerte, en esta ocasión no tuvo la ayuda extra de sus primas para despertar, por lo que luego de darse una ducha rápida, salió para dirigirse al guardarropa, ya vestido, arreglo su cama, no era su costumbre que alguien lo hiciera por él, y es que con las prisas del día anterior, se había olvidado por completo de hacerlo, mas a su regreso, estaba hecha, imaginó que algún sirviente era el responsable.
A penas se aseguró de que todo estuviera en perfecto orden, subió las escaleras que daban a la segunda planta de su habitación, y finalmente salió al pasillo principal, de la bolsa de su chaqueta, sacó la pequeña esfera plateada que Wei le había dado el día que llego a vivir ahí.
Ahora que tenía claro como era que funcionaba el mecanismo de aquella esfera, trazo una ruta en la maqueta tridimensional que la esfera proyectó, para llegar así al comedor, que se encontraba en el primer piso, durante su trayecto, trato de memorizar el camino, así no necesitaría la esfera la próxima vez.
Cinco minutos mas tarde ya se encontraba en el comedor, para su sorpresa, no era el único que había madrugado, sus abuelos ya se estaban ahí también, buscó a sus primas con la mirada, pero no encontró rastro alguno de ellas.
- Buenos días... – saludó afablemente a sus abuelos, los que no tardaron en responder con igual cordialidad el saludo.
- Buenos días querido¿dormiste bien? – la primera en responderle fue su abuela, mostrándole una afectuosa sonrisa en todo momento.
- Si, excelente... – correspondió la sonrisa, para posteriormente tomar asiento a un lado de su abuelo, (cuyo puesto estaba ubicado en la cabecera principal de la mesa), aquel lugar le había sido asignado a Syaoran, el primer día que compartió la mesa con ellos – ¿y las chicas? – murmuró desconcertado, al no ver por ningún lado al cuarteto de castañas.
- Aun no se levantan, anoche lucían tan cansadas, que dudo que estén en pie, hasta pasado el mediodía... – Ming Fei le respondió con su usual amabilidad.
- Ya veo... – sonrió consideradamente, lo cierto es que fue en parte su culpa que las chicas tuvieran que caminar tanto.
- ¿Y que tal te fue ayer¿te divertiste en la ciudad? – le cuestionó posteriormente Lao Feng, hablaban mientras los sirvientes se disponían a servirles el desayuno.
- Fue una experiencia interesante, pero te confieso que me divertí explorando la ciudad, hay muchas cosas que jamás imagine que existieran, creo que nunca dejare de maravillarme con todo lo que hay... gracias... – expresó lo último a una de las mucamas, después de que esta sirviera su plato, posteriormente prosiguió su platica – pero me gustaría que la próxima vez pudiésemos salir los tres juntos...
- En ese caso te tengo una propuesta... – Lao Feng intervino a lo dicho.
- ¿De que se trata? – le contestó despreocupado, comenzando a degustar el extraño platillo que le habían servido, el cual a pesar de su raro aspecto, sabía realmente bien.
- Hoy tengo que visitar la academia... – Lao Feng igualmente comenzó a probar su desayuno.
- ¿La academia¿es acaso la academia Reed? – le miró interrogante, pues esa era la única escuela de la que sabía, existía en aquel mundo.
- Si, así que ya la conoces... – si bien le tomó por sorpresa que este ya lo supiera, siguió mostrando su inalterable semblante.
- No personalmente – manifestó – pero Sakura se encargo de darme una explicación detallada de cómo es el lugar, así que ya tengo una idea mas o menos formada.
- Bien, eso facilita las cosas, pues sucede que necesito atender algunos asuntos referentes a la ceremonia de clausura del ciclo escolar de este año... – le explicó con su calma acostumbrada – así que me preguntaba ¿si te gustaría acompañarme?
- Por supuesto... – accedió rápidamente, Sakura le había hablado tanto de ese lugar, que ciertamente se sentía ansioso por conocerlo – ¿usted vendrá también con nosotros abuela? – se dirigió respetuoso a la distinguida mujer que estaba frente a él, la que hasta ahora se había mantenido al margen de la conversación.
- Lo siento querido Syaoran, pero no puedo, yo también tengo un compromiso que atender... – se excusó llanamente, a ella le hubiese gustado pasar tiempo con ellos, pero aquel asunto era importante, y después de todo tendrían dos meses completos para pasarla juntos.
- Descuide abuela, ya será en otra ocasión...
Ya luego del desayuno, tanto Lao Feng como Syaoran se dirigieron a una terraza, situada en la parte mas alta de la mansión, ahí les esperaba un carruaje, tirado por seis hermosos pegasos plateados.
- Creí que montaríamos los pegasos... – murmuro Syaoran al ver su transporte, por alguna extraña razón prefería volar sobre el lomo de Ruima, y no en ese armatoste.
- Podríamos, pero no sería lo correcto..., como es un asunto oficial el que vamos a tratar, debemos seguir ciertas normas protocolarias – Lao Feng intentó aclarar lo mas posible sus dudas – te parecerá extraño todo esto, pero al ser miembros de la familia Reed, debemos guardar ciertas apariencias, a pesar de lo absurdas que parezcan las formalidades en algunas ocasiones.
- Entiendo... – Syaoran le siguió, tomando asiento en el medio del carruaje, lo que menos quería era ver por la ventana, el sólo saber que volarían en aquella cosa, le daban nauseas anticipadas.
Lao Feng rió por lo bajo al ver el desmejorado aspecto que el rostro de su nieto iba adoptando, a medida que el carruaje ascendía en los cielos, no entendía cómo fue que sus sobrinas lograron convencerlo de subir a un pegaso el día anterior.
Unos cinco minutos después, el carruaje comenzó el descenso, Syaoran estaba prácticamente pegado al cojín del asiento, tan quieto como una estatua, como si temiera que el carruaje se desplomara si se atrevía a mover un solo músculo.
- Llegamos – le anunció el anciano cuando el carruaje tocó tierra. Imaginó que para Syaoran sería un alivio saberlo, teniendo en cuenta el pálido color de su rostro.
A penas la puerta del carruaje se abrió, Syaoran no espero para bajar de el, con pasos temblorosos, descendió los escalones, hasta que sus pies tocaron el pasto, estaba tan desorientado que le tomo un poco procesar la información del lugar en el que se encontraban, no fue que salió de su estupor, hasta que Lao Fen le palmo el hombro.
- ¿Estas bien Syaoran? – llamó la atención del chico, comenzaba a preocuparse por él.
- S-si, n-no te preocupes... – medio sonrió, aunque con un gesto no muy convincente, Lao Feng estaba a punto de decirle otra cosa, pero no le fue posible, debido a la intervención de un tercero.
- Buenos días señor Reed – una hermosa mujer de cabellos castaños marrones salió a su encuentro – es un verdadero placer que nos visite, la directora y todos los demás miembros del consejo, están esperándolo en la sala de juntas...
- ¿Pro-profesora Mizuki? – murmuro Syaoran un tanto dubitativo, no estaba completamente seguro de que fuera ella, pero podría jurar que era aquella mujer que visitaba a Sakura en el mundo humano, y era la misma que había visto aquel día, cuando visitó al consejo de ancianos.
- Joven Li... – Kaho Mizuki no pudo ocultar su sorpresa al verlo ahí, ella había sido una testigo de la perdida de la magia de Syaoran, dos años atrás.
- ¿Ustedes se conocen? – intervino Lao Feng, quien por primera vez no tenía idea de lo que estaba pasando.
- Si, podría decirse que si... el joven Li y yo nos conocimos hace dos años atrás, cuando era la responsable de evaluar el comportamiento de la princesa... – aunque sin salir de su sorpresa, Kaho fue quien le respondió –¿pero que hace aquí joven Li?, creí que usted...
- Recupere mis poderes... – se adelanto a aclarar sus dudas el chico – y ahora estoy visitando a mis abuelos...
- Ya que se conocen, señorita Mizuki¿podría pedirle un especial favor...? – finalmente intervino Lao Feng, dirigiendo su atención expresamente a ella.
- Por supuesto señor Reed¿de qué se trata? – accedió gentilmente.
- Podría mostrarle a mi nieto las instalaciones de la academia... – la cara de la profesora se tornó ligeramente aturdida, por lo que pasó involuntariamente la vista de uno a otro.
- ¿S-su nieto? – dijo sin poder creérselo, jamás imaginó que aquel chico resultara ser nieto del líder del Clan Reed, ya había escuchado que la hija de este había sido desterrada al mundo humano, pero nunca imaginó que se trataría de Yelan Li, la misma mujer que había estado visitando durante casi medio año, en sus incursiones al otro mundo.
- Como sabe, las reuniones con el consejo suelen alargarse bastante, así que me pareció una buena idea que Syaoran conociera la academia, mientras yo arreglo estos asuntos...
- Será un placer para mí... – condescendió finalmente la mujer.
- Entonces lo dejo en sus manos... – luego de eso Lao Feng se dirigió a Syaoran – este es el único compromiso que tengo que atender el día de hoy, así que cuando termine la reunión pasaremos el resto de la tarde juntos...
- Por mi esta bien abuelo... – Syaoran tenía la impresión de estar siendo tratado como un pequeño niño de cinco años, mas no dijo nada.
- Con su permiso Señor Reed – la castaña hizo una cordial reverencia frente al anciano, para inmediatamente después, dirigirse al joven que estaba a sus espaldas – sígame por aquí joven Li... – mudamente, Syaoran le siguió, atravesando el inmenso jardín, en el que hasta ahora se daba cuenta, estaban – fue una enorme sorpresa volver a verlo – comentó la mujer mientras hacían el recorrido a pie, para llegar así a las instalaciones del gran edificio que estaba unos metros mas adelante – pero cuentéeme ¿cómo esta la princesa¿también está de visita?
- Sakura esta bien, ella se quedo en el mundo humano – respondió breve, el recordar a la joven de ojos verdes, lo ponía un poco nostálgico.
- ¿Tuvieron algún problema? – inquirió, sagaz al percibir cómo la modulación de su voz había variado, tornándose mas seria, por mas problemática que hubiese sido esa niña, ella siempre le había tenido una afecto especial y aun le preocupaba su bienestar.
- En realidad, nada que el tiempo no pueda solucionar... – se limitó a responderle concreto.
- Entiendo... – Kaho ya no quiso hacer ninguna pregunta mas, por lo que volvió su atención a la tarea encomendada – bueno joven Li, pues este es el edificio principal de la academia Reed... – enseguida llegaron a un gran patio, recubierto por adoquines que formaban hermosos mosaicos, aunque lo que llamó mas la atención de chico, fueron los jóvenes de ropas un tanto estrafalarias que paseaban por ahí – la Academia Reed es reconocida por el alto nivel educativo que ofrece, dentro de nuestro internado atendemos las necesidades de mas de setecientos alumnos provenientes de los cinco reinos del mundo mágico... – prosiguió con su explicación mientras atravesaban el patio.
Mas de uno de los estudiantes se le quedo viendo fijamente a Syaoran, sobre todo las chicas, quienes no tardaron en advertir la presencia del atractivo joven.
- ¿Entonces, existen cuatro reinos en este mundo a parte de Clow? – le preguntó interesado.
- Así es, a diferencia del mundo humano, en el que existen numerosas naciones... este mundo es regido por cinco poderosos reinos, y es que en nuestro mundo, el número de habitantes es mínimo, si lo comparamos con el de su mundo, nuestra población mundial a penas si sobrepasa los setenta millones de habitantes, los cuales se encuentran agrupados en los cinco grandes continentes, cada continente es un reino, que al igual que su mundo esta dividido por pequeñas provincias que dependen de él...
- Interesante... – murmuro con asombró, lo que animó a la mujer a seguir conversando con él, ya que Syaoran lucia verdaderamente interesado en el tema.
- Los cinco reinos que conforman el mundo mágico son Clow, Ceilán, Nepref, Celes y Rante... – continuó con su explicación – de los cinco reinos el mas prospero es Clow, se podría decir que su poder influye en gran medida en la vida de los otros reinos... – y así continuo dándole una explicación detallada sobre la forma de gobierno, la moneda que se usaba, la vida cotidiana de las personas, los trabajos que realizaban, en fin, todo los elementos que regían la vida de aquel pueblo, al tiempo que entraban en el edificio principal.
Kaho y él recorrieron todo el lugar, y aunque la arquitectura era extraña, no lo era así la vida estudiantil, puesto que la forma de dar las clases, eran parecida a la de su mundo, excepto por las materias, ahí sí discernían bastante, como por ejemplo la clase contra maleficios, la clase de posiciones y antídotos, o la clase de vuelo para principiantes, eso no era precisamente lo que un humano normal aprendería.
El edificio principal estaba seccionado por ocho pisos, en las cuatro primeras plantas, estudiaban los alumnos de magia básica, en la quinta y sexta, los de magia intermedia, y finalmente en la séptima y octava los grados de magia avanzada, podría decirse que era la primaria, secundaria y preparatoria de su mundo.
La profesora Mizuki le dijo que había edificios independientes, uno exclusivo para el área administrativa, dos de dormitorios, para los jóvenes que residían dentro de la academia, además de la biblioteca y la sala de pociones, luego del incidente causado por Sakura dos años atrás, el consejo había acordado reubicar dicha sala, por una parte, por la seguridad de los alumnos y por otra, porque había sido imposible revertir los efectos de la pócima y volver a hacer funcional nuevamente la antigua sala de pociones, muchos de los profesores aun se preguntaban qué tipo de encantamiento había agregado la chica a la poción, para hacerla tan poderosa.
- ¿Y donde esta la antigua sala de pociones? – le decía Syaoran a medida que recorrían un largo pasillo del quinto piso.
- Esta en el sexto piso... – Syaoran estaba a punto de pedirle que lo llevara ahí, cuando hubo algo que llamó inevitablemente su atención en uno de los salones, era una discusión sobre los humanos y su modo de vida.
- Disculpe profesora, puedo saber que clase enseñan en ese salón... – señalo hacia donde había escuchado lo referente al mundo humano.
- Es la clase de Historia y costumbres del mundo humano... – refirió ella – ¿quiere entrar?
- ¿No interrumpiremos...? – él quería entrar, para saber que punto de vista tenían los hechicero de los humanos, aunque por su experiencia con Sakura, sabía que era uno no muy bueno.
- Descuide, además el señor Reed me pidió que le mostrará la academia, y eso incluye el sistema educativo que utilizamos... – le resto importancia, por lo que luego de que Syaoran accediera, ambos entraron sigilosamente por la puerta de atrás, nadie se percato de su presencia, todos mostraban una cara de tal fastidio a las explicaciones del profesor, que ninguno advirtió a los recién llegados, ni siquiera el profesor, que se escuchaba tan apasionado en lo que exponía, que difícilmente prestaba mayor atención a lo que sucedía en el exterior, si lo hiciera, se daría cuenta que mas de uno de sus alumnos estaba profundamente dormido.
- Como ya le hemos estudiado, los humanos son criaturas bastante primitivas... – prosiguió con su apasionado discurso – se valen de extrañas herramientas para poder llevar a cabo cualquier tarea, por mas sencilla que sea.
- ¿Primitivos? – repitió Syaoran en voz baja.
- Para la gran mayoría de los hechiceros, los humanos no son mas que seres inferiores, con una muy limitada capacidad de entendimiento, lo cierto es que en este mundo existe una manera de pensar muy cerrada en este punto, ya que al desconocer sus costumbres y modo de vida, se tiende a discriminar lo que no se conoce...
- Pero usted no piensa así... – acotó él.
- Eso es porque yo eh tenido la oportunidad de visitar ese mundo, y conocer la realidad, no lo que se nos enseña aquí a ver como la verdad... aunque eh de decirte que desde que el rey Fujitaka asumió el poder de Clow, ha emprendido una intensa campaña por hacer cambiar la opinión a los hechiceros respecto a los humanos, sin embargo, como podrás ver hay quienes se niegan a abrir su mente a otra forma de pensar...
- ¡Disculpe profesora Mizuki...! – se escuchó la voz irritada del otro profesor, un simpático hombrecillo un poco calvo y de curioso bigote. Este les veía severamente desde su puesto, al otro lado del salón – si no es mucha molestia, puedo saber porqué interrumpe mi clase... – Syaoran pensó que la profesora se amedrentaría ante la evidente molestia que aquel hombre denotaba, pero no, ella se mostró imperturbable en todo momento.
- Lamento la interrupción profesor Takeshi, lo vi tan concentrado en su explicación, que no quise interrumpirle... – todos los jóvenes del salón, volvieron su vista hacia atrás, para ver a la profesora, y por consiguiente al chico que la acompañaba, incluso los que hasta hacía sólo un momento estaban dormidos, recobraron la conciencia sólo para enterarse de lo que sucedía – y por otro lado quería mostrarle al joven Li, el sistema educativo que ofrece la academia, tal y cómo me lo pidió su abuelo...
- ¿Y se puede saber quien es el abuelo de ese chico¿cómo para que se sienta con el poder suficiente de interrumpir una de mis clases? – dijo con cierta ironía el profesor, quien seguía bastante enojado por aquella irrupción, aunque si bien sus alumnos, estaban mas interesados en aquella disputa, que en las aburridas clases que él exponía.
- El joven Syaoran, es el nieto del dueño de esta Academia, el señor Lao Feng Reed... – explicó calmadamente ella, viendo con disimulada satisfacción, la cara desencajada de su colega al recibir semejante noticia, Syaoran volvió a ver a la profesora Mizuki algo confundido, nunca le pasó por la cabeza asociar el nombre de la Academia Reed con el de el Clan Reed – ahora si nos disculpa profesor Takeshi, el joven Li y yo proseguiremos nuestro recorrido.
- S-si, si, adelante, y si quieren quedarse un poco mas, no habrá ningún problema... – se apresuró a decir el hombre mas amable, aunque un poco asustado, ya que Lao Feng no sólo era el dueño de la Academia Reed, sino también el líder del Clan Reed, la familia mas poderosa de todo Clow y podría ser que, aparte de los Kinomoto, del mundo mágico entero.
- Descuide profesor Takeshi, creo que ya vimos lo suficiente aquí... – la castaña rojiza se mostró indiferente a lo dicho, dirigiendo su atención al joven que la acompañaba – ¿le parece si continuamos joven Li...?
- Por supuesto... – sonrió levemente, así fue que se dirigieron a la salida, entre las miradas incrédulas de todos lo ahí presentes.
La noticia de que el heredero de los Reed había aparecido, se propagó como pólvora encendida en la academia, muy pronto tanto docentes cómo alumnos sabían la noticia.
- ¿Estas segura que era él? – comento una chica de cabellos negros y ojos rojizos a otra de su grupo.
- Por supuesto, dicen que la misma profesora Mizuki lo presentó como el nieto de Lao Feng Reed... – contestó la aludida – y por lo que escuche, era guapísimo...
- ¿Entonces esos rumores de que la hija del señor Reed estaba en Rante eran ciertos? – volvió decir la primera.
- Tal vez, recuerda que también se dijo que ella estaba muerta..., pero si apareció el hijo, lo mas probable es que él sea el heredero... – dijo otra de cabello casi a rape, con tonalidades rosadas.
- ¿Tu crees?, digo, después de todo la sucesora desapareció hace qué¿veinte años? – argumentó otra vez la de cabellos negros y ojos rojizos – a lo mejor si esta muerta y él es el heredero.
- Pues como sea, lo mejor será presentarnos con él... – ahora intervino una bella joven de tez blanca, largos cabellos rubios y ojos azules, la que parecía ser la líder de aquel grupo de chicas.
- Si, Reika tiene razón, después de todo, quien mejor que el consejo estudiantil para darle la bienvenida... – respondió vanidosa la de cabello rosado.
- Tienes mucha razón Rei... – la pelinegra dejo escapar un risita tonta a lo dicho por su camarada.
- Entonces esta decidido... – la rubia les miro confiada, sonriéndoles arrogante, pero su sonrisa se borró de presto, al chocar accidentalmente con alguien que venía en sentido contrario a ella – ¡pero que...!
- L-lo... lo siento mucho señorita Arakawa... – murmuro nerviosamente una jovencita de cabellos castaños obscuros, quien se quedo paralizada ante la furibunda mirada que la otra le dedicaba, incluso se olvidó por completo de recoger los libros, que dejara caer al momento en que las dos se encontraron.
- ¡Eres una completa idiota Sazaki...! – resopló colérica la rubia – aunque claro, qué se podía esperar de una mestiza... – dijo despectiva.
- Y-yo... yo... – medio articulo ahogadamente la aludida, casi al borde del llanto por las duras palabras de la rubia.
- Es mas, no vale la pena que ni siquiera gaste mis palabras contigo... – la rubia le paso de largo, chocando intencionalmente su hombro contra ella, al mismo que pateaba uno de sus libros, el cual fue a parar a los pies de un joven, que había mirado con cierta indignación la escena.
Unas cuantas lagrimas asomaron a los ojos castaños de la chica, sin esperar mas, se agachó a recoger los libros que había tirado, ocultando su acuosa mirada avellana, bajo el flequillo castaño de su frente, sin darse cuenta, alguien se había acercado a ella, acercándole el libro que la rubia había pateado malintencionadamente unos segundos atrás, aunque indecisa, la joven lo tomó, articulando un débil "gracias" por el gesto que había tenido el chico.
- ¿Estas bien? – le cuestionó aquel joven, quien se había agachado a ayudarla, algo que la desconcertó aun mas, si se consideraban su condición de mestiza.
- S-si... – le respondió tímida, adoptando un leve rubor en las mejillas, al darse cuenta de lo apuesto que era el joven.
- Aquí tienes... – el castaño le entrego los otros libros que había recogido, dudosa, la joven los tomó – vi lo que ocurrió, parece que esa chica tiene un muy mal temperamento... – comentó él mientras le tendía una mano para ayudaba a ponerse de pie.
- No tienes idea... – murmuró a penas audible, pero el joven la escuchó perfectamente bien.
- ¿Entonces siempre es así...? – la muchacha de cortos cabellos castaños asintió tristemente con la cabeza, el chico iba a decirle otra cosa, cuando la voz escandalizada de alguien los sorprendió.
- ¡¿Sya... Syaoran eres tú?¡ – la chica de largos cabellos marrones, lo señalo incrédula.
- ¿Nakuru? – le miro entre sorprendido y feliz.
- ¡¡¡KYAAAAAAAA¡¡¡NO PUEDO CREERLO!!! – el tremendo grito que pego, fácilmente pudo haber sido escuchado hasta el mundo humano – ¡Agh...¡Syaoran, que felicidad! – la joven no tardo en abalanzarse sobre él, dándole un efusivo abrazo, que aunque aturdido, Syaoran correspondió, mientras que la chica daba emocionada de saltitos.
- A mi también me da gusto verte... – respondió un poco mas sereno y repuesto de la impresión.
- ¿Pero y Sakura? – se apartó al acto de él, volviendo vigorosamente la cabeza en todas direcciones, para tratar de ubicar el paradero de su mejor amiga - ¿dónde esta que no la veo?
- Ella... – era natural que Nakuru preguntara por Sakura, aun así no pudo ocultar el estremecimiento que le causaba escuchar su nombre – ella no pudo venir...
- Ni modo... – su alegre semblante se torno en uno pesaroso – en fin, pero dime ¿tú qué haces aquí?, en su ultima carta Sakura me dijo que tenían planes hechos, algo sobre hacer una excursión a las montañas o una cosa así...
- Pues digamos que los planes se complicaron, y yo me vi obligado a viajar a este mundo... – explicó ciertamente receloso a tocar el tema.
- No importa, ya tendremos mucho tiempo para hablar, justo ahora tengo el resto de la tarde libre, así que qué te parece si vamos a un lugar mas privado y así me cuentas qué has hecho de tu vida... – adoptó una actitud un poco mas grave, acercándose a él para comentarle algo en voz baja – y de paso nos alejamos de toda esta bola de chismosos... – miro de soslayo, a los curiosos que se habían detenido a ver la escena, luego del saludo tan efusivo que la joven de castaños cabellos le había brindado al otro joven.
- De acuerdo... – accedió él, después de todo, entre sus planes ya estaba el de visitar a la chica, pero de pronto recordó que no estaba solo y se volvió para despedirse de la muchacha castaña, a quien había ayudado unos segundos atrás, sin embargo ya no había rastro alguno de ella, supuso que se había escabullido con el alboroto que había causado su amiga – pero antes Nakuru, debo avisarle a la profesora Mizuki, ya que mi abuelo le pidió que fuera mi guía.
- ¿Tú abuelo? – le miró extrañada, la chica no perdió la oportunidad para tomarlo del brazo.
- Si, es una larga historia...
Continuara...
