Bellatrix miró al mago que tenía delante. Su cuerpo doblado por la mitad apoyándose en sus rodillas, intentando recuperar el aire. Su pelo ya no estaba sujeto perfectamente como al principio del duelo, aunque ella no podía juzgar sobre pelos bien peinados. Narcissa la seguía acosando con sus mejunjes y de vez en cuando no podía escapar de sus garras, no lo admitiría a su hermana nunca, pero había notado el gran cambio desde Azkaban hasta ahora, pero el pelo seguía resistiéndole a su hermana. Consiguiendo, que ella volviera cada pocos días con un nuevo potingue o raices de Ortigas con excrementos de Doxi. Lucius gemió de dolor al estirarse. Ni ver como se limpiaba el sudor de la frente la consiguió sacar una sonrisa.

- Vamos Lucius, no puedes estar ya cansado.

- Bellatrix...-resopló- No tengo más fuerzas...

-¡Por el amor de Merlín! ¡Si solo llevamos media hora!

-Suficiente para mi...

- Estás en un estado deplorable Lucy

- A diferencia de ti... Tengo otros hobbies que no solo constan en matar... y atacar a todo lo que se mueve...

"Luego Narcissa se atrevería a defender un marido así". Bellatrix no encontraba un buen adversario para entrenar. En casa sólo estaban Rabastán, que en su estado de esquizofrenia bastante tenía si no atacaba a Colagusano, otro que con el que no se podía contar porque antes de empezar ya está suplicando clemencia, su marido había sido un gran mago y ambos entrenaron muchas veces juntos, pero el deseo de no verse y el nivel de alcohol en las venas era bastante mayor que en aquella época. Intentar que Narcissa utilizase la varita de forma útil era más difícil que Lucius aguantase la primera ronda. Y el Señor Tenebroso estaba totalmente descartado, no lo había vuelto a ver. Las últimas noticias suyas vinieron por parte de Lucius: Se había ido de viaje, escatimaba que no más que un par de semanas. Y que tras su regreso haría la primera reunión entre su maestro y sus mortífagos.

Bellatrix al enterarse no pudo más que pensar que cuando volviese, vería a una Bellatrix fuerte y poderosa. Pero sus planes se estaban viendo perjudicados ya que no tenía a nadie digno de atacarla. Un hechizo de Lucius la sorprendió pero lo paró sin mucho esfuerzo, le lanzó contra la pared de la sala. "¿Por qué es tan difícil lanzar bien un par de hechizos?"Lucius cayó contra el suelo pero el dolor del impacto no fue nada en comparación con el cruciatus de su cuñada. Bellatrix disfrutó del espectáculo y de sus gritos. Cesó la maldición y se dio la vuelta para irse a la biblioteca "¿Tan difícil?¿Tan difícil es saber usar una varita?"

- ¡Bellatrix! ¡Me prometiste que nada de imperdonables!

-Así... Quizás sea eso... Aunque creo que es bastante quejica, hasta los traidores aguantan más...

"Estamos hablando de Lucius... ¿Qué te esperabas? Si al menos él estuviera aquí,,," Intentó sacar a su maestro de su cabeza, no sabía por que pero no solo lo echaba de menos para entrenar. "Si al menos se hubiera despedido de mi..." "Y no Lucy de su parte...Aunque la realidad es que no se ha despedido, si no que te ha dicho que se iba y que habrá una reunión en nada" "¡Déjame en paz!"

- Por Merlín una ya no puede estar tranquila ni en su cabeza.

Y sentada en el sillón, se dispuso a estudiar.

XxX

-Bellatrix baja las botas de la mesita.

La llamada, sin apartar a vista del libro, se quitó las botas con una mano y se sentó con las piernas recogidas en el sillón de una forma no muy femenina. Su hermana resopló y se sentó en el escritorio.

- ¿A quién escribes Cissy?

- A Draco, quiero saber cómo le van los TIMOS. Si está estudiando mucho y si ha tenido algún problema con... Algún alumno...

- ¿Sangres sucias?

- Mas bien con, Harry Potter...

Narcissa notó como el ambiente había cambiado a menos diez grados, miró a su hermana detenidamente. Sabía que se alteraba fácilmente, y el nombre de ese niño la trastornaba por completo. Bellatrix había dejado el libro entre sus piernas y se mantenía muy rígida de espaldas a ella. Sabía como era su sobrino, en apariencia un Malfoy de los pies a la cabeza, y en todas sus fotos se veía la altanería de los Black, mezclada con la pedantería de los Malfoy... Si, lo único que le había visto había sido una sonrisa que le recordaba a su padre. Solo había encontrado esa sonrisa en una foto.

- ¿Cuándo dices problema te refieres ha...?

- Draco y él no se llevan bien, por supuesto, Draco siempre ha conseguido que le echen la culpa y que todo Slytherin le odie. Pero a veces, en raras ocasiones por supuesto, él se las devuelve...

- ¿Devolver?

- Bueno, ya sabes que-Draco ha hecho que su vida en Hogwarts sea un infierno, pero siendo el niñato de sangre mestiza que es, que no sepa controlarse e intente alguna estupidez y siendo el favorito de muchos... Yo.. Por supuesto que Draco lo consigue aplacar.

- Vale Cissy, no hace falta que te pongas tan nerviosa. A ese niño le quedan los días contados, y si Draco ha hecho de su vida una escoría, estoy segura que ganará puntos con El Señor Tenebroso.

Se levantó de la silla dejando caer el libro a sus pies. Notaba como todo su cuerpo estaba en tensión. Había conseguido controlarse por el bien de su hermana y el de su biblioteca, pero necesitaba algo o alguien con quien desahogarse. "Ese maldito mocoso... Y Snape allí y todavía no lo ha matado... Tanto tiempo esquivando su final...¡Atreverse a hacerle lo que le hizo al mi señor!"

- ¿A dónde vas Bella?

- A dar una vuelta por el jardín, Narcissa. Esta mañana me han despertado el canto de unos pavos reales que espero poder volver a oírles. Quizás incluso más alto esta vez...

XxX

Narcissa vio como Bellatrix sacaba la varita antes de dejar la biblioteca. Sabía que a los pájaros de Lucius les quedaba poco con su hermana cerca. Siempre había tenido un temperamento difícil, y si te excedías de la línea desatabas una ira digna de los Black. Claro que eso le parecían bobadas en comparación a las que presenciaba día a día. Quería a su hermana, pero a veces solo veía a una mujer más delgada y muerta. Su relación no fue como la de los libros describen entre las familias felices, pero había sido mucho más fuerte que con la de Andrómeda. Un escalofrío la pasó por la espalda. Bellatrix había preguntado por toda su familia pero no mencionó a Andrómeda. A Narcissa le partió el corazón que se marchara de casa, como a Bellatrix, según suponía. O esperaba. Eso la recordó que el Señor Tenebroso no había mencionado a Lucius ni a ella si pensaba marcharse y recolocar a su hermana, Rodolfus y Rabastán. La perturbaba pensar que Draco tuviera que pasar las vacaciones de verano con ellos, ya que dudaba que consiguiera irse de vacaciones fuera de Inglaterra. Sacudió la cabeza, tendría que decirle a Draco que pidiera a algún amigo que le dejase pasar con él unas semanas al menos, mientras que conseguía solucionar la situación. Igual que las navidades. Suspiró y siguió escribiendo pero otro pensamiento la detuvo. "¿El Señor Tenebroso pondría a Rodolfus y Bellatrix juntos?" No creía que él supiera en que estado estaba su matrimonio. Pero dejar a ambos en una misma casa, sin que puedan salir de ella, ni más compañía que el uno con el otro... Antes de pasar una semana habría perdido a su cuñado o su hermana. "Pero me estoy haciendo ilusiones, no creo que se marchen hasta dentro de mucho..."

XxX

Bellatrix estaba tirada debajo de un árbol. Después de torturar a un par de aves había acabado cansada de sus gritos. El césped frío y húmedo contra su cara la relajaba. Le recordaba que estaba viva. Jugando a arrancar la hierva se dejó llevar por esa sensación. Si no recordaba mal, años atrás había tenido sentimientos muy diferentes debajo de ese árbol o de uno muy parecido.

"¿Bellatrix me escuchas?", Bellatrix dejó de mirar a la pareja y la fijó en la suya propia:

- Sisi Rod. Me encanta.

Rodolfus sonrió y se agachó para besarla castamente en los labios. Cogió otra margarita y se la colocó en el pelo desparramado por su regazo y el suelo.

- ¿Crees que a Lucius le gusta de verdad?

-¿mmm?

- Narcissa y Lucius, Rod. Narcissa y Lucius.

Levantó la vista hacía ellos. Estaban dados de la manos sentados en un banco de piedra. De vez en cuando Lucius la daba un beso en la mejilla o la apartaba un mechón. Para alguien que no conocía de verdad a ninguno de los dos, le resultaría casi imposible pensar en ellos de una forma tan tierna. Siempre mantenían las distancias y aunque estuvieran saliendo oficialmente, con los consentimientos de ambas familias, nunca daban muestras de afecto en público. "Como toda joven tiene que comportarse, Bellatrix" la solía recordar su madre, oh si, que feliz fue su madre el día en que pudo ver sus sueños hechos realidad al contemplar a Narcissa con un hombre tan apuesto como Lucius. Bellatrix había podido ver alguna vez a la pareja relajada, y también había conseguido una confesión de los sentimientos de su hermana. "¿Pero eso bastaba? ¿Que tu relación sea reconocida y sientas amor por ella?"

Miró a la suya. Su madre cuando se enteró la mandó por primera vez una carta a Hogwarts en donde menos de la mitad del pergamino no se dedicaba a criticar o recordarla comportarse como la heredera del apellido Black. En ella la felicitaba por encontrar un hombre de sangre casi tan pura como ella y con tan buenas relaciones, al final de la carta la insistía en que dejara su carácter y estupidez para conseguir retenerle. Si, a su madre le había encantado que por fin su hija mayor consiguiera un partido como aquel, no tenía ningún problema en recordarla que no tenía la belleza de Narcissa, ni el cuerpo de Andrómeda, por lo que tenía que agarrarse a él con uñas y fuego.

Tenía la aprobación de su madre. Pero a su padre no le gustó tanto. Siempre dijo que los Lestrange tendrían la sangre tan pura como quisieras, pero que su mente se había debilitado con la fortuna que acababan de conseguir. Pasaron de ser una familia de sangres pura algo destacable por su historial gracias a los negocios del señor Lestrange, por fin habían conseguido ese poder que, según ella, toda familia pura debería tener.

Pero sin más objeciones de que Rodolfus era demasiado poco hombre para ella, Bellatrix siguió saliendo con él. Aunque no lo dijera en voz alta, era agradable tener a veces a alguien que está pendiente de ti y te halaga de la forma que lo hace Rodolfus, a aparte que sus ataques de celos eran bastante divertidos . Compartían ideas y gustos, y lo más destacable, era que Rodolfus ese año había vuelto de verano tan guapo como muchos chicos de último curso, la sacaba un año más, con lo que no solo las chicas de su curso la envidiaban, si no casi media escuela. Y no sabía cómo ni cuándo ni qué le habían enseñado en Francia, pero sus besos eran únicos, experimentados, apasionados y brutales. Una sonrisa se le escapó de los labios, "Si, definitivamente nuestro comportamiento no es muy refinado"

- Estás muy bella.

Bellatrix fingió no haberle escuchado y cerró los ojos. La agradable sensación a sus encantos se desvanecía cuando empezaba así, a profesar su amor. Un amor, del que ella no creía ni que fuera verdad ni que nadie llegase a sentirlo hacia ella. "¿Cómo puedes declarar a los dieciseis años que quieres a alguien? ¿Cómo alguien ni si quiera puede decirme eso?" La primera vez que Rodolfus se lo confensó, consiguió que le dejara. Después de un mes de súplicas, besos y regalos, acompañadas con las amenazas de su madre, Bellatrix volvió a iniciar la relación. Lo que más le gustó fue la mirada de asombro y envidia de las de Hufflepuff.

- Mi madre me ha dicho que tenemos que aplazar la cena, con los preparativos de la fiesta del viernes no da a basto. ¡Ah! Y mi padre me ha confirmado la asistencia del mago.

Bellatrix abrió los ojos, por primera vez interesada en la conversación.

- ¿Cuándo dices mago, te refieres a él?

-Si, si. Ese que tanto te gusta.

"Bueno, gustar me parece exagerar" A ella la fascinaba su forma de pensar. Compartía los mismos ideales y era una gran inspiración para ella. "Bueno, cualquiera que haya podido hablar con él es difícil que no caiga cautivado... Ese poder, su mente, porte, maneras..." Quizás cuando su padre decía que Rodolfus no era suficientemente hombre, se refiriese a que no tenía su aura. No, Rodolfus no tenía esa aura y dudaba que consiguiera conseguirla o que cualquier otra persona la consiguiese.

Bellatrix volvió de sus recuerdos. En ese momento había sentido duda, cariño, atracción,quizás incluso envidia por Narcissa... Pero ahora solo sentía la fría hierba.