CAPITULO 13

YO SOY…..

La figura imponente de la tía abuela se dejaba ver en aquella oficina, llenando de incertidumbre a Candy, ella se giro y le dijo – tía abuela-

Ella se acerco a Candy y firmemente le dijo – es hora de irnos Candice, en el camino hablaremos-

Ella trajo saliva y dijo - ¿Por qué debo irme? Por favor explíqueme ¿Qué falta cometí?- con desesperación.

La tía abuela se mantuvo seria y firme – he dicho que nos vamos y después te informare- sin inmutarse.

Candy volteo a ver a la Hermana Grey y esta también estaba seria, cerró los ojos y comprendió que la decisión estaba tomada y no había vuelta atrás, apretó sus puños y dijo firmemente- quiero despedirme de mis primos y de mis amigas, por favor- su mirada estaba en el piso.

La tía abuela la tomo del brazo y la hizo que levantara la cara con su otra mano- después, vámonos-

Ella seguía con la mirada fija en la de la tía; un sentimiento de ira e impotencia se apodero de ella. No quería irse de aquel lugar, que para ella era su casa- no- dijo mientras se zafaba del agarre- hasta que me explique; ¿el, Por qué de mi partida?-

La tía abuela se mantuvo firme y le dijo – por una vez en tu vida confía en mi Candy, debemos irnos, vendrás a la mansión y te explicare todo. Por ahora vámonos-de una forma que desconcertó a Candy.

Ella se giro con cara de angustia a ver a la hermana Grey, esta asintió y dijo – ve Candy, no temas está bien, yo le diere a tus amigas y primos el motivo de tu partida, ellos entenderán, les explicaré que tu tía vino por tu y en la próxima salida se verán, ahora no seas terca y ve con tu tía-

Ella asintió, hay veces que la mejor defensa es retirarse a tiempo, vio a la tía abuela y dijo – está bien - ella asintió, salieron de la oficina, tomo su maleta y se retiraron; juntas recorrieron por última vez aquellos largos pasillos de aquel colegio, se giro y se despidió en silencio de sus amigas y primos, volteo una vez más para despedirse de aquel hermoso bosque donde una vez encontró el amor con la persona que menos esperaba. Se llevo las manos al pecho cuando atravesaba las rejas del colegio.

La tía abuela la vio y se cerco a ella- todo fin es el principio de algo nuevo, vamos se hace tarde- ella solo asintió y siguió a la tía abuela.

Ella suspiro y camino al carruaje, después de que la tía dio la orden al cochero y las dos estaban dentro del carruaje. Candy giro la cabeza y dijo - ¿me contara porque me saco del colegio?, si es por lo que hablamos y por la carta que envié al Bisabuelo- trago saliva, juntando todo el valor que tenia- y ustedes no están de acuerdo con la persona que he escogido , con su procedencia, posición y por cómo vive Albert, le sugiero que no me lleve a la mansión- la tía abuela se giro a verla- como le había comentado antes no me importa, si usted es no están de acuerdo; yo – fue interrumpida por la tía abuela.

La vio fijamente- ¿Qué harás si esa es la situación?- dijo fríamente.

Ella la miro a los ojos y dijo decidida-no pienso ir con usted- la tía abuela se puso más seria- y si usted me lleva a la mansión de los Andrew a la fuerza por ordenes de mi tutor y el bisabuelo no dio su consentimiento, me iré inmediatamente. He tomado una decisión y sé que Albert estará de acuerdo con ella-

La tía se mantuvo firme- ¿te irás, con él?- Candy asintió- ¿pero no tiene nada, que podrá ofrecerte? Ni su apellido te ha dicho ¿o sí?- rio sarcásticamente- ¿Cómo puedes despreciar la vida que ofrecemos como miembro de esta familia, con lujos y renombre por el apellido Andrew?, vivirás en un cuarto, sufrías hambre y si ¿el no se casa contigo?, ¿Qué harás serás tachada por la sociedad? No seas tonta Candy piensa al lado de la familia tendrás un buen futuro, un buen matrimonio y con el tiempo agradecerás que evitemos que cometas una locura y te vayas con un don nadie-

Candy apretó sus puños, y suspiro- nombre, apellido, dinero y un titulo- movió la cabeza- no me importaría dejar todo por el, sabe por qué se que nuestro amor es fuerte y pasaremos juntos mil adversidades, pero estoy segura que saldremos los dos bien librados. Ya que a ninguno nos da miedo trabajar y como no hemos nacido en cuna de oro, si es un cuarto solo lo que tendremos seremos felices se lo aseguro por que estaremos juntos. ¿Qué clase de persona seré si por pequeñeces me alejara de el?, ¿con que cara podría seguir en esta vida, si he despreciado lo más valioso de ella por cosas materiales? ESTA MUY EQUIVOCADA TIA ABUELA, LO AMO y aun si solo fuera un techo de paja sobre nuestras cabezas, si tan solo fuera comida molesta y no tuviéramos dinero. LE JURO QUE SERIA FELIZ A SU LADO. Por que trabajaría a su lado y saldríamos a delante por nuestros propios medios. Así que-

La tía abuela se sentía aliviada por esa contestación, esperaba que esa muchacha cumpliera con lo que estaba diciendo. Si bien la vida a lado de sus sobrino no tendría carencias monetarias, al casarse tendrían que lidiar con muchos otros problemas y esperaba que tuviera ese valor para seguir con él y estuviera siempre a su lado; necesitaría los dos ser una pareja muy solida para poder salir de las adversidades que vinieran. Se reacomodo en el sillón del carruaje y su mirada vio hacia enfrente- eres una mujer decidida Candy, espero que después de tu entrevista sigas con esa misma fuerza-

Candy se sintió desconcertada y dijo - ¿entrevista?-

La tía abuela asintió con la cabeza- si, el bisabuelo William, ha pedido tu presencia- el corazón de Candy empezó a palpitar a mil por hora- por eso fui por ti al colegio, la orden que dio fue que mientras el bisabuelo William este en Londres y hasta nuevas instrucciones estarás en la mansión a mi cuidado-

Candy empezó a temblar completa, ¿Cuántas veces había soñado con conocerlo?, ¿cómo le diría todo lo que tenia guardo dentro de ella?, nunca pensó que esta oportunidad fuera tan pronto. Llevo de nuevo sus manos al pecho- ¿lo veré hoy?- dijo excitada por conocer a su benefactor.

La tía abuela seguía inmutable- esta noche- se giro y la inspecciono de pies a cabeza- obviamente no con esos harapos o ¿quieres que te vea así?- ella negó inmediatamente- me lo imaginé por eso nos daremos prisa, llegaremos a la mansión y mi mucama personal se hará cargo de ti, no quiero que le des dolores de cabeza como acostumbras- ella asintió pues de la emoción le era imposible hablar, conocería al bisabuelo- él se encuentra en la oficina central de las empresas Andrew aquí en Londres, llegara a la mansión a las 10 de la noche, te vera antes de la cena. Espero te comportes a la altura-

Su voz se apago, sus manos empezaron a sudar y un frio se estaciono en su pecho; giro su cabeza y vio la ventana del carruaje, como la ciudad se había quedado atrás y entraban a un pequeño bosque que sin duda los llevaría a la mansión. Su corazón parecía que hiba a salir de su pecho. Su mente estaba envuelta en un mar de pensamientos, ¿Cómo debía comportarse?, ¿Cómo le saludaría, "padre"?; movió la cabeza debería ser mas propio el saludo tal vez "bisabuelo William". Asintió con la cabeza mientras se repetía enlistaba todo lo que le diría al hombre más importante de su vida pues creyó en ella, le permitió vivir y ser feliz con Anthony, Steart, Archie y siempre la ayudo junto con Albert,

Albert, fue un pensamiento pero hizo que su corazón se calmara, junto todas sus fuerzas y cuando atravesaron el portal de la mansión hablo- tía abuela- esta se giro al escuchar el tono de preocupación de la joven- el bisabuelo ¿ha dicho algo sobre Albert?, ¿le ha comentado algo?-

La tía abuela se acomodo su chalina y le dijo – esas cosas tendrás que preguntárselas en persona Candice. Esos asuntos solo les corresponden tratarlos a ustedes dos-

De pronto el carruaje se detuvo, ella cerró los ojos y sintió como su corazón se frenaba en seco. Se abrió el carruaje y el cochero le extendió la mano, ella la tomo y bajo. La vista era impresionante una mansión estilo victoriano de color blanco y decorados en rojo vino, una amplio jardín lleno de arboles entre pinos, sauces y ciprés. Los escalones eran de piedra, la casa de grandes ventanales y de dos pisos era grandísima e imponente, los ventanales estaban cerrados pero podía distinguir las finas cortinas de satín color marfil y la tía, la saco de su ensoñación.

Estaba adelantada a ella y con la cara seria le dijo – ¿te quedaras ahí todo lo que resta de la tarde o subirás a cambiarte?- empezó a caminar cuando vio que ella reacciono y asintió.

De pronto la amplia puerta de caoba de la entrada pintada de blanco, se abrió para darles la bienvenida. El pasillo era pequeño a sus lados dos puertas de madera imponentes. Siguió a la tía abuela con el corazón en la mano, no sabía si su inquietud era por la imponente figura de la casa o de la tía abuela o porque al fin conocería al bisabuelo. Solo sabía que no era un sueño, cuando la luz del vestíbulo le dio en cara y la deslumbro por completo.

Ajusto la mirada y pudo ver como dos doncellas esperaban en la amplia escalera de la mansión. La escalera era recta hasta un descansó y se dividía en dos, estaba hecha de mármol fino y en el centro tenía una alfombra de rojo vino. En la pared de enfrente estaba el escudo de la familia Andrew imponente y magnifico, labrado en plata y se erguía imponente.

La tía abuela se dirigió a las doncella y se giro a verla- ven acá, sino te apuras no terminaras de arreglarte- Candy se aproximó – ella es Sofí y será tu doncella en Londres, te llevará a tu habitación- Candy saludo con un gesto a la joven la otra hizo una reverencia sin pronunciar una palabra- sube inmediatamente a refrescarte y a vestirte apropiadamente pues el uniforme del colegio ya no lo necesitaras, dentro de una hora te esperare en la biblioteca para hablar-

Candy sin decir una palabra se dispuso a subir con la doncella, se arreglaría pero no sabía si su corazón aguantaría tanta emoción. Por ella hubiera hido primero a las oficinas de la empresa, pero en algo tenía razón la tía abuela; si era la primera vez que vería al bisabuelo quería lucir perfecta. Con este pensamiento ella y la doncella se perdieron de la vista de la tía. No era algo que ella se figara mucho, pero quería estar presentable para su benefactor, por primera vez sintió que todo debería ser perfecto de esa forma el podría ver por dentro y por fuera todo lo que había cambiado, gracias a la educación que recibía gracias a él.

Ella se giro y vio a la otra mucama- Estefanía- la joven asintió- ¿el señor William, ha llegado ya?-

Con la propiedad digna de una doncella de servicio dijo – si madame, el joven amo esta en el estudio con el Sr. George, me dijo que le anunciara cuando llegara con la señorita-

La tía abuela suspiro- ya estoy vieja para estos jueguitos-movió la cabeza.

La mucama desconcertada dijo - ¿perdón?-

Eloy movió la cabeza y dijo – olvídalo yo iré a visarle a mi sobrino que hemos llegado- retirándose a la biblioteca.

En esa parte de la mansión un joven rubio caminaba sin sentido por toda ella. Mientras George lo veía riéndose. Albert escucho por cuarta vez la risa de George- se puede saber ¿Qué te causa risa George?- su cara era de mortificación.

George se levanto y se aproximó a él- de ti, William, de ti- él, lo miro desconcertado- te vi enfrentarte al consejo por tu año sabático, a tu tia y a Wallace – soltó una risa- pero estas tan asustado de hablar con la señorita, que no entiendo ¿donde quedo tu seguridad? muchacho-

Albert hiba a contestar cuando el sonido de la puerta abriéndose llamo la atención de ellos al ver que su tía regreso- en el mismo lugar donde esa muchacha la dejo George-

Sin pensarlo ni un momento Albert se aproximo a su tía-¿la pudo traer tía?, ¿tuvo algún problema?, la hermana Grey la dejo salir-

La tía abuela no dijo nada y se aproximo a la sala, mientras Albert la seguía de cerca, se sentó y saco su abanico- William, por dios deja que esta pobre vieja descansé un poco, ir con el abogado, al registro, al colegio y de vuelta aquí. Por dios no tengo la misma vitalidad que antes hijo- la cara de risa de George apenas podía ocultarla, observando la cara de angustia de Albert y como la señora Eloy lo martirizaba.

Albert afligido – tiene razón tía, le prometo que después de esto, la llevare a tomar unas lindas vacaciones a Escocia-estaba nervioso, como pocas veces o nunca lo había visto su tía.

Aunque moría de la risa al verlo así, la tía abuela quiso aumentar el suspenso un poco- sí, eso espero William por que estas pobres piernas se cansan mucho- llevándose las manos a sus rodillas.

Albert se sentó junto de ella en sillón y tomo sus manos- le prometo que mañana hare que traigan al mejor doctor de Londres pero dígame tía ¿pudo traer a Candy a la mansión?-

Eloy movió la cabeza y su corazón no soporto ver la cara de su sobrino- si hijo, está ahora en su habitación cambiándose-

El corazón de Albert se detuvo y su cara palideció. George se acerco a él- William ¿te encuentras bien?- el trago saliva y asintió.

Ahora la tía abuela tomo su mano y este la vio fijamente- debes tener confianza, hijo. Sé que confesarle todo es difícil y no sabes cómo va a reaccionar- Albert seguía pensativo escuchándola atentamente- debes tener confianza en ella, tal vez al principio será un gran impacto pero será la primera prueba de su amor, si logran pasarla hijo. Su relación será fuerte.-

Albert asintió y dijo – lo se tía, aunque para mi sea difícil este proceso. Quiero que nuestra relación no tenga ningún tipo de secreto y podremos unirnos más. No sabe cuánto me ha costado no poderle decir toda la verdad, ella ha confiado en mí y yo- apretó su puño- no pude ser sincero con ella desde un principio-

La tía movió su cabeza- hijo, lo hiciste por su bien y por la promesa de guardar tu identidad- le acaricio la mejilla- ten confianza y ábrele tu corazón, ella entenderá te lo prometo-el asintió- anda ve y cámbiate, ella estará aquí para tu regreso-

Albert hizo algo raro, abrazo a su tía y le dijo – gracias- ella sonrió al deshacer el abrazo. Salió de la biblioteca para cambiarse.

Cuando salió George se acerco a la tía- madame- Eloy asintió- ¿cree que estarán bien?- su tono de voz era de preocupación al fin de cuentas para él, ellos eran sus muchachos y el apreció que les tenia era de un padre a sus hijos.

Eloy se levanto y lo miro de frente- no te preocupes, confió que ese amor que se demuestran los dos sea demasiado fuerte para superar esto- el asintió- ten confianza en ellos-

En la habitación de Candy el panorama era muy tenso. La mucama arreglaba la ropa y la ponía en la cama de la habitación. Su habitación era muy hermosa, los tapices que decoraban las paredes eran un estampado de colores pastel que sobresalían unas hermosas rosas y la amplia ventana al fondo con un balcón dejaba pasar los últimos rayos de sol. El estilo era victoriano, su tocador de color marfil con toques de rosa, la amplia cama con pedestales y una cortina de satín blanco.

Un pequeño librero, un perchero y un gran espejo de cuerpo completo con toques de plata. Un hermoso cuadro colocado en el área del recibidor de la habitación. En el recibidor una pequeña sala de color blanco con toques de caoba y una mesa de caoba roja en el centro.

Candy salía del baño, enfundada en una bata de satín de color blanco que la cubría y sus risos mojados caía en su espalda. Se acerco a Sofí y le dijo – yo terminare de vestirme gracias-

Sofí se giro a verla- disculpe señorita pero no puedo dejarla hacerlo, la señora me pidió que la arreglara y eso hare- Candy alzo los hombros y sin protestar accedió.

La mucama empezó su trabajo, Candy tenía miles de cosas en su cabeza, pensaba como seria el encuentro que nunca se percato de lo rápido que Sofí hizo su trabajo. Cuando salió de su trance se fijo en el amplio espejo y se quedo revisando su aspecto.

Su pelo estaba recogido en alto perfectamente acomodado, estaba vestida con un hermoso traje de tres piezas de color beige recto, un saco que perfectamente dejaba ver su cintura con adornos de encaje de color negro y una blusa de seda con holanes discretos. Por un momento Candy dudo que fuera ella, estuviera acostumbrada a verse con sus vestidos y su ropa típica. Encontrarse con ese reflejo suyo en el espejo, la hizo pensar que está entrando a otra etapa de su vida, que su niñez había terminado y no sabía con certeza que le deparaba el futuro. Lo único que estaba segura es que vería a uno de los hombres más importante en su vida.

Suspiro y se giro a ver Sofí- gracias-

La joven asintió y le dijo terminemos señorita, el señor William ya esta esperándola- su corazón volvió a acelerarse y suspiro. Se dirigió a darse los últimos toques para bajar a ese encuentro tan esperado.

Mientras se colocaba las botas altas de color negro, le pregunto a Sofí que estaba preparando la joyería y un poco de maquillaje en el tocador- Sofí- esta volteo - ¿conoce al señor William?-

Ella sonrió- si, señorita-

Candy abrió sus ojos, era la primera persona que le decía que conocía al Bisabuelo. Siendo tan curiosa no perdió tiempo para preguntarle- ¿Cómo es, sofí?-

La mucama movió su cabeza y hablo – ya lo conocerá señorita- Candy le hizo una cara tierna y desilusión, la joven se volteo a seguir con sus cosas y dijo – lo único que le puedo decir, que el señor, es el hombre con la alma y corazón mas bondadoso que conozco. No tenga miedo- ella asintió.

En la habitación de Albert, la situación era igual o un nivel mayor. Tomo un baño rápido y se dispuso a ponerse un traje de color café oscuro que la mucama le había dejado sobre su cama. Su habitación era amplia y también decorada al puro estilo ingles. Los tapices eran mas sombríos y serios, entre una combinación verde seco con color gris. Una amplia cama de roble y postes altos. En su recibidor una sala de color café al estilo victoriano, una mesa de cedro rustico en el centro. En una pared del recibidor, el escudo de la familia que recordaba a todos que esa era la habitación del patriarca del clan.

Albert terminaba de ajustarse la corbata, giro su cabeza al ver la enorme cama. En esa habitación vivieron sus padres y fue un lugar en que su padre dio el primer paso como él. Suspiro y dijo como plegaria – papa, dame valor por que este será el primer paso para un largo camino que siempre quise evitar pero es necesario tomarlo, así como tu una vez lo tomaste. Dame fuerza para empezar este camino-

Giro su cabeza y vio el reloj de su pared. Suspiro y dio un ultimo vistazo en el espejo de pie de su habitación- es hora- se dirigió con paso seguro a la puerta. Cerró los ojos por un minuto – dios ayúdame- abrió la puerta y se dispuso a ir a la biblioteca.

La tía abuela esperaba en el pie de la escalera. Cuando vio que descendía Candy junto a sofí; se quedo perpleja al ver como aquella niña que había traído hace una hora, bajaba imponente y decidida. Ella suspiro, sabía que tanto para su sobrino y como ella tendrían una conversación decisiva para su vida. Cuando Candy estaba frente a ella, tomo su mano – estas listas- la tía se dio cuenta que sus manos estaban frías.

Candy la vio y dijo con voz temblorosa- no, pero necesito hablar con él y conocerlo- la tía abuela asintió.

Hizo algo que Candy jamás pensó ver, ella le sonrió y antes de comenzar el recorrido, que para ella parecía interminable dijo – no estés nerviosa, solo confía en ti y espera que todo saldrá bien- le intercambio otra sonrisa fugaz.

La tía abuela se adelanto y ella hiba detrás de ella, caminaron el corto recorrido a la biblioteca. Candy le pareció que había recorrido una gran distancia. Al estar parada enfrente de la amplia puerta blanca, su corazón se detuvo y antes que la tía abuela girara el picaporte ella hablo- ¿usted entrara conmigo?-

La tía abuela se giro, con la mirada firme le dijo – no, esa conversación solo deberá ser entre ustedes dos- el corazón de Candy se detuvo por unos segundos.

La puerta se abrió y le indico que entrara. Candy camino con paso seguro, pero su alma se encontraba en un hilo, sus manos las llevo instintivamente a su pecho, entro a la biblioteca pero la penumbra del lugar no dejaba que distinguir mucho. La amplia silla de ese escritorio estaba volteada a la amplia ventana aun abierta. Solo estaba la chimenea prendida, lo cual daba un espectáculo de sombras, su corazón latía al mismo ritmo que aquellas llamas.

De pronto la silla se giro y de la penumbra, una figura la observaba y la luz de aquella habitación fue encendida, por otra sombra que salió inmediatamente por otra puerta en la pared izquierda. Dejándolos solos en la biblioteca.

El aire que se respiraba era tenso y lleno de emociones. Cuando sus ojos se acostumbraron a aquella luz. Candy se acerco y la sombra se pudo observar- hola Candy-

Ella no sabía que pensar, solo se acerco y dijo preocupa- Albert, ¿Qué haces aquí?- se aproximo al escritorio con una gran angustia- El bisabuelo William vendrá, debes irte o tendrás problemas por favor; déjame - giro su cabeza para ver a ambos lados- lo conoceré y podre platicar con él. Por favor déjame primero hablar con él y le explicare todo, confía en mí. No sé qué te han dicho pero te aseguro que arreglaremos todo-

Albert se levanto y se coloco frente de ella y tomo sus manos- Candy, amor- toco su mejilla y sintió como su cuerpo estaba temblando, sonrió levemente- cálmate, ven tengo algo que contarte-

Candy no sabía el ¿Por qué Albert se encontraba ahí?, lo único que le preocupaba era sacarlo antes de que el Bisabuelo llegara. Ella quería arreglar todo, si su presentimiento era cierto el Bisabuelo había prohibido su relación y ella no quería que Albert sufriera algún desprecio o humillación y en el mejor de los casos cuando ella hubiera hablado con el bisabuelo las cosas quedarían claras y tal vez lo podría hacer cambiar de opinión.

Estaba estática con los miles de pensamientos en su cabeza, Albert tomo su mano y como si ella fuera una muñeca la condujo a la sala de la biblioteca y la sentó en un sillón de color café y toques de caoba- siéntate por favor, necesito hablar contigo-

Candy no sabía porque se sentía nerviosa con esas palabras- Albert, por favor tienes que irte el bisabuelo William llegara pronto- su cara de aflicción taladro el corazón de Albert.

Este sus piro y tomo sus dos manos entre las suyas- Candy, necesito decirte algo muy importante por favor escúchame atenta-

Candy inclino su cabeza un poco y hablo extrañada- Albert ¿Qué pasa?; dímelo por favor- su cabeza se giraba mientras su corazón latía mas fuerte, pensaba que Albert había hablado con el bisabuelo- acaso ¿viste al bisabuelo?, ¿estaba aquí?-

Albert movió su cabeza, Candy fijo su mirada más intensamente en los ojos de él, pues reflejaban una gran mortificación. El paso saliva y dijo – necesito que me escuches, olvida por un momento al Bisabuelo William y por favor escúchame-

Ella sintió- si Albert dime que tienes que decirme-

Albert sintió como si su corazón quisiera salir de su pecho; e hizo un plegaria mental – Candy – hizo una pausa –yo… quiero decirte… mi nombre es…- no sabía por dónde comenzar pero sabía que tenía que hacerlo – mi nombres William Albert Andrew, Candy yo soy el Bisabuelo William- el corazón de Candy se detuvo al igual que su respiración. El silencio reino en toda la habitación.

Afuera de la mansión un carruaje llegaba a toda velocidad con un extraño invitado. El carruaje se detuvo enfrente de la puerta de la mansión. Dentro un figura se dibujaba una sonrisa en su cara mientras empuñaba un papel – Emilia, de verdad creíste que esto sería fácil para William y para ti. Aun no he dicho mi última palabra- apretó mas su mano y dijo – está acabada tu jugada Emilia-

De pronto el cochero abrió la puerta del carruaje y la figura bajo. La tía abuela estaba en el vestíbulo rezando para que todo terminara bien. De pronto uno de los mozos le dijo – señora tiene un visitante- la tía abuela lo volteo a ver desconcertada.

Se levanto de la silla donde se encontraba, dejo sus oraciones por un momento y dijo- quien sea que se marche, no es momento de visitas-

Los pasos de aquella figura se hicieron presentes y su voz resonó por todo el vestíbulo - a mi tendrás que recibirme, Eloy- la tía abuela lo vio, alzo su mirada y esta era de enojo de verdad. Se retaron con las miradas. Sin duda dentro y fuera de la biblioteca, los Andrew batallaban con diferentes situaciones y solo una podría ser ganado ¿ o no?-