Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter pertenece a la maravillosa rubia J.K Rowling.

Y al menos acá todavía quedan unas horas del 24, así que: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JADE! ¡Y FELIZ CUMPLEAÑOS ASTORIA!

¿Pueden creer que hace ya dos años que comencé con esta historia en particular?

Aunque pensándolo bien, no es mucho orgullo decirlo, siendo que apenas les he dado trece capítulos, pero espero sepan perdonarme y disfruten de este que viene ahora.

^^ De ante mano, muchas gracias por leer.


Feliz cumpleaños princesa

24 de Abril de 2000

El día comenzó para ella mucho antes de que su querido despertador con forma de piano sonara, porque el chillido más espantoso del mundo la despertó primero. Abrió sus ojos con espanto para toparse con la enorme sonrisa de su mejor amiga a no muchos escasos centímetros de su rostro. No entendía que pasaba, pero apenas abrió la boca para preguntar por qué Paige llevaba un ridículo gorro de fiesta y sostenía una corneta en lo alto, se quedó callada. Su pelirroja amiga había previsto su reacción y en su otra mano llevaba la respuesta. Con un puchero miró el calendario, los tachones que marcaban cada día se detenían antes de donde un circulo rosado hacía resaltar el numero veinticuatro.

—¡Feliz cumpleaños, Tory! —gritó Paige, estrujándola en un fuerte abrazo.

Astoria tan solo hizo una mueca y bostezó. Casi había olvidado su cumpleaños entre tantas lecturas y redacciones que había estado haciendo durante el fin de semana. Que pesadilla que la fecha cayera en un lunes, el día más atareado de toda la semana. Aunque, aun le quedaban cinco minutos más de sueño.

Sin decir una palabra se deshizo del abrazo de su amiga y muy quitada de la pena se enredó de nuevo entre las sabanas, cerró los ojos, se acurrucó y antes de retomar su sueño, el sonido de esa espantosa corneta la hizo saltar de la cama.

—¡Paige! —la regañó la castaña.

—Anda, despierta y vamos a comer, que a primera hora tenemos Transfiguraciones y quiero ver como soplas las velitas del pastel —dijo al tiempo que le quitaba las sabanas y casi a rastras llevaba a su amiga al baño.

A regañadientes, la menor de las Greengrass se arregló lo mejor que pudo para salir de los dormitorios sin asustar a nadie. Pese a que el año escolar estaba ya casi por terminar, ella aun no se acostumbraba a la idea de levantarse temprano, no después de un año entero de flojera. Había regresado a Hogwarts a terminar sus estudios por mero amor propio y orgullo, fuera lo que fuera, no quería quedar marcada como una chica tonta que apenas y había conseguido sus TIMOs.

Del brazo de Paige salió de las mazmorras para ir al Gran Comedor, el cual estaba casi vacío. Los profesores brillaban por su ausencia, los fantasmas merodeaban al no tener nada mejor que hacer, unos cuantos alumnos se copiaban entre ellos los deberes y casi al final de la mesa de Slytherin, cuatro personas esperaban a por ellas. Astoria no tardó en reconocer a Tracy y a Ethan, quienes acomodaban unas diminutas velas sobre lo que parecía un pastel de chocolate, a su lado, Blaise se reía de algo y Draco les miraba como si fueran internos del sector de enfermos mentales en San Mungo.

Media sonrisa se le formó en el rostro a la chica al ver al rubio, su rubio. Los Malfoy estaban de vuelta en Inglaterra, haciendo un esfuerzo increíble por limpiar su apellido pese a la mala fama que tenían. Draco particularmente había convencido a su padre para que lo dejara regresar al colegio a presentar los EXTASIS que no había podido tomar a causa de la guerra, argumentando que sería visto con buenos ojos. Lamentablemente estaba muy alejado de la verdad, siendo que no había día en el que no recibiera insultos, burlas o reproches por su condición de ex-mortífago. Sin embargo, Astoria sabía que en realidad él estaba ahí por ella, para seguir juntos y por ello lo quería todavía más.

Sin pensarlo dos veces, soltó la mano de la pelirroja para correr y tirarse en sima de su novio. Por mera fortuna, el susodicho reaccionó a tiempo y la atrapó entre sus brazos, dejando que ella se acomodara a su parecer. La joven Greengrass así lo hizo, acurrucándose cual bebé contra el pecho de su chico, para luego mirarle con expresión pucherosa.

—Hubiera preferido que me despertaras tú —murmuró, no muy alto, porque con aquel silencio los otros alumnos podían escuchar—. Paige me despertó horriblemente —acusó como si fuera una niña pequeña de cinco años.

—¡Mentirosa! —la retó la acusada.

—¿Ves? Me está gritando —siguió acusando, con ese tono mimado, que no era más que un juego muy común en ella, especialmente cuando Draco estaba ahí para consentirla.

—No le grites a mi princesa —reprendió el rubio a Paige, con un tono más burlón que enojado.

La aludida se limitó a rodar los ojos, siempre era lo mismo con esos dos cuando estaban juntos, cómplices y empalagosos hasta la muerte.

Malfoy le besó la frente a la castaña que estaba en sus brazos, quien a su vez levantó el rostro para plantarle un beso como Salazar mandaba y finalmente Blaise tosió de forma nada disimulada, causando que el par de tórtolos se separaran y que los de la mesa de Ravenclaw les miraran feo.

—Más tarde se dan sus arrumacos —dijo el moreno muy quitado de la pena—. No perdí una hora de sueño para verlos así —añadió al tiempo que se levantaba y rodeaba el tramo de mesa, pasándose al otro lado—. Feliz cumpleaños, princesa —felicitó al mismo tiempo que arrebató a Astoria de los brazos de Draco.

El que alguna vez había sido el príncipe de Slytherin rugió de mala gana, viendo como su amigo abrazaba a su novia y como, después de él, lo hacía Tracy e incluso Ethan, el novio de ésta última. Luego de las felicitaciones, encendieron las dieciocho velitas y le cantaron cumpleaños feliz a la ya no tan pequeña Greengrass. Ignoraron olímpicamente a los otros alumnos que estaban en el Gran Comedor, los cuales también hacían un esfuerzo por actuar como si las serpientes no existieran.

Astoria sopló las velas, en medio de bromas y risas de ese pequeño grupo de amigos. Sin dejar la charla de lado, cortaron el pastel, el cual era prácticamente su desayuno por el momento, junto con unas tazas de té negro. Charlado sobre como la cumpleañera no había celebrado aquel día desde hacía años y como hubiera sido bueno que el resto de sus amigos hubieran vuelto a Hogwarts para estar ahí en ese momento, comenzaron a comer.

—Ya más tarde llegarán las lechuzas, seguro —alentó Tracy, sonriente.

La Greengrass asintió con la cabeza, pues tenía la boca llena de pastel. Sin embargo, de la nada, dio un respingón, hizo una mueca y se apresuró a tomar una servilleta para escupir en ella. Con la boca tapada comenzó a toser, causando preocupación a los demás.

—¿Pero qué diantres? —rezongó Paige, quien fue la primera en reaccionar, acercándole agua a su amiga.

Ésta tomó el agua, dio varios tragos y cuando por fin se tranquilizó, miró la servilleta donde acaba de escupir. Con un gesto de asco extraño de la chiclosa mezcla un pequeño aro metálico.

—¿A caso intentaban matarme? —se quejó, frunciendo su naricita de botón al mismo tiempo que miraba a sus amigos con mala cara.

Un pequeño momento de silencio se formó, pero terminó rompiéndose a causa de la risa contenida de Blaise. Al no aguantar más, la carcajada se le escapó y Tracy se le unió en la risa. La cumpleañera los miró todavía peor que antes a ellos dos, ella casi se ahogaba al tragarse eso y se reían en su cara.

—Te lo dije —murmuró el moreno intentando tranquilizarse y negando con la cabeza—. No tiene nada de romántico meter un anillo a una rebanada de pastel.

La castaña parpadeó un poco, mirando a Draco, ya que Zabini se había dirigido a él. Malfoy estaba pálido y con una mueca indesifrable en su rostro. Los ojos verdes pasaron de su novio al presunto anillo, comprobando que efectivamente, si limpiaba el chocolate, era de oro y tenía una esmeralda incrustada.

—¿Qué significa exactamente eso? —preguntó confundida la Greengrass.

Blaise seguía riendo entre dientes, mientras el resto permanecía con una complice sonrisa en el rostro, menos Draco. El rubio había dejado su cara de sorpresa para fulminar con la mirada a Blaise, para luego pasar al nerviosismo cuando se enfocó de nuevo en Astoria. Su novia seguía con cara de ingenua, esperando por alguna explicación de aquel "intento de homicidio."

—Verás, yo estaba... tú sabes... digo, yo pensaba... más bien me preguntaba... en realidad, te quería preguntar si... —balbuceó el chico, intentando encontrar las palabras adecuadas, menos después de aquella metida de pata.

Sin embargo, aunque con efecto retardado, las cosas se conectaron mejor en la cabeza de la castaña que en la del rubio.

—¡Si! ¡Claro que acepto! —se adelantó Astoria, pegando un grito que no solo le pegó un susto a sus amigos y a su recién declarado prometido, sino también a los otros alumnos que estaban en el Gran Comedor.

Draco sonrió y tomó el anillo para colocarlo donde correspondía.

—Gracias —susurró el rubio, besando el dorso de la mano de su querida princesa.

—Supongo que después de un regalo como ese, mis chocolates te parecerán una burla —comentó Paige, mirando a la feliz pareja.

Los Slytherin rieron y entre comentarios retomaron su buen humor para seguir festejando el cumpleaños de Astoria. La castaña no podía sentirse más afortunada en ese momento. Draco no dejaba de sorprenderla y seguía siendo el responsable de que tan bueno o malo fuese su cumpleaños, a veces yendo en contra de todo pronostico. Finalmente, la perspectiva de cumplir años un atareado y solitario lunes en Hogwarts cambiaba completamente con una propuesta de matrimonio hecha por el chico que ella más quería en el mundo.


¿Y qué les pareció? ¿Les gustó? ¿Lo odiaron ¿Me dejan review o tomatazos? ¿Me dan galletitas? ¿Cruciatus? ¿Avadas? ¿Algo?

Sé que tengo la culpa por no estar tan presente, ya sea escribiendo o leyendo -anden ustedes que he visto varios Drastorias monos que no sabía que estaban ahí-, pero ya no me castiguen D:

¡En fin, pasad un buen fin de semana!

Un beso grandisimo y gracias por el apoyo que me han dado todo este tiempo.


Response to the Reviews

SombraDeOjos:

Un saludo para ti linda, ¡muchas gracias! Y pues aquí está el otro. Espero no hacerles esperar mucho para el que viene.

Mika Azu:

Awwww, muchas gracias. Me alegra escuchar eso.