CAPITULO 12

Después de que Catarina se llevara a los lightwoods, Camille se fue sin despedirse de nadie, y Magnus y Clary se quedaron un rato más hablando de cosas de la universidad. Solo una vez tocaron el tema de Alec y Jace.

-Lo lamento- Había dicho ella- No debe ser fácil. ¿Cómo es? ¿Sientes que tienes tu corazón dividido en dos? ¿Los comparas?-

-No, no es como si sintiera que los amo al mismo tiempo- Le había respondido Magnus- Solo sé que lo hago, pensando en uno y después en el otro. Espero nunca llegar al punto de querer explotar por pensar en los dos- Clary lo miró considerada.

- Esto es extraño- Aceptó- Pero te agradezco que hayas confiado en nosotros y nos lo hayas dicho. Y te prometo que no se lo diré a nadie. Estoy segura que ninguno de nosotros lo hará. Todos queremos que Jace esté bien, sobre todo Alec, él jamás estaría tranquilo si pusiera su felicidad por encima de la salud de su hermano- Magnus suspiró. Aquello no lo ayudaba en lo absoluto.

- Solo no quiero lastimarlo- Confesó. Clary le sonrió.

- ¿Quieres que te diga qué puedes hacer para hacerlos felices a los dos?- Magnus la miró interesado- Haz feliz a Jace. Es lo único que tienes que hacer, y entonces esos dos chicos estarán felices. Créeme, lo sé-

Después de eso hablaron de cosas triviales hasta que finalmente llegó Catarina y Clary se fue. Magnus subió al auto de su amiga en silencio y ella empezó a conducir de regreso a casa.

-¿Ya tienes noticias de tus padres?- Preguntó ella.

-Aún no- Respondió Magnus- No contestan mis llamadas o mensajes. Seguramente llegaron a algún pueblo sin señal y algo los detuvo- Catarina asintió y volvió su vista hacia la carretera- Catarina ¿Te molesta de alguna forma que yo tenga dos marcas?-

-¿Que? ¡No! Por supuesto que no- Ella suspiró y lo miró- No estoy molesta. Estoy preocupada. Por ti-

-¿Por qué?-

-¿Estás seguro de lo que estás haciendo? Espero que las decisiones que estas tomando no las haces con la presión de la salud de Jace, porque entonces tu y Alec serán muy infelices-

- Yo amo a Jace- Dijo.

-Y no lo dudo- Replicó ella- Pero si te sientes presionado no será posible que creas que fue una buena decisión-

-Estoy presionado- Aceptó- Pero también es lo que quiero. No tienes idea de los momentos fantásticos que he pasado con Jace, quisiera multiplicarlos todos-

-¿Y Alec?-

- Alec estará bien- Dijo seguro, con las palabras de Clary sonando en su cabeza. Catarina hizo una mueca.

-No lo sé, debiste verlo en el auto. Max haciendo preguntas sobre tí, Isabelle respondiendo según lo que creía y Jace afirmando o negando con una gran sonrisa. Todo mientras Alec miraba en silencio por la ventana- Magnus sintió un feo dolor en el pecho, pero no iba a cambiar una decisión ya tomada.

- Ha pasado toda la noche en el hospital- Justificó- Seguramente solo estaba cansado- Catarina no parecía del todo convencida, pero no presionó más al respecto.


-¿Ahora dirás algo?- Preguntó Hodge. La mujer estaba arrodillada en el suelo mientras un hombre mantenía firmemente sus manos en su espalda.

- No hay nada que decir- Dijo ella con lágrimas en sus ojos. Hodge se encogió de hombros y levantó una mano para dar la señal. En el centro de esa misma habitación había una cadena colgando desde el techo, y donde un hombre semidesnudo estaba asegurado, colgando sobre el suelo como un péndulo. Ante la señal del hombre Starkweather, una mujer liberó una canasta de hielos dentro de una caneca de agua, dos hombres se acercaron, levantaron la caneca, y la vaciaron sobre el cuerpo del hombre colgando.

-¡No!- Gritó la mujer y más lágrimas salieron de sus ojos. El hombre colgando tiritó fuertemente y trató de mantener su cabeza presionada con sus hombros para resguardar un poco de calor en su cuello.

- ¿Qué te parece si lo piensas mejor?- Sugirió Hodge.

- No hay nada que decir- Dijo ella en un sollozo- Mi hijo es completamente normal-

-¿Enserio?- Preguntó él, y de nuevo dio la orden levantando una mano. La mujer levantó otra canasta llena de hielos y la vació dentro de una nueva caneca de agua. De nuevo los dos hombres la tomaron y se dirigieron al cuerpo colgando del techo.

-¡Esperen!- Llamó ella. El hombre colgando levantó un poco la cabeza, y a pesar de que su piel estaba azulada y que se encontraba tiritando, la mirada que le lanzó a su esposa fue firme.

"No les digas nada"

-¿Si?- Preguntó Hodge dirigiendo su atención a la mujer.

- Basta- Habló ella lo más firme que pudo- Lo van a matar, y no conseguirán nada. No hay nada que debamos decirles-

-¿Cómo es la marca de tu hijo?- Ella abrió la boca sorprendida.

-¡Eso es privado!- Reclamó- No le diré el nombre que está escrito allí-

-¿Estas segura?- Hodge levantó la mano y de nuevo una caneca de agua helada cayó sobre el cuerpo del hombre, quien se sacudió ante el líquido y dejó caer la cabeza con los ojos cerrados. Al parecer se había desmayado. La mujer lo miró con los ojos muy abiertos y con las lágrimas haciendo un camino húmedo en sus mejillas.

-Podemos continuar- Habló Hodge- Si no estoy mal, mi hermana me dijo que tenemos una gran reserva de hielo. Pero no sé si este hombre pueda resistir… ¿Cuánto? ¿Tres canecas más? Así que te sugiero que pienses mejor tu respuesta- Ella se mordió la lengua. No quería ver sufrir a su esposo, pero ambos habían hecho una promesa frente a su bebé hace años, y no pensaba romperla.

- No hay nada que deba pensar porque no hay nada que deba decir- Respondió y le lanzó a Hodge lo más parecido a una mirada asesina. Esa sola mirada era aún más helada que todos los hielos que ahora se derretían sobre la piel del hombre colgando. Hodge levantó molesto la barbilla.

-Eres testaruda- Comentó- Impenetrable. Veamos qué ocurriría si las situaciones fueran al revés- La mirada fría de ella se murió. ¿Al revés?

Hodge se alejó, chasqueó los dedos, y salió de la habitación. Los dos hombres de las canecas se acercaron al hombre con la cadena y lo soltaron, dejando que cayera al suelo sobre el charco de agua. El hombre que sostenía las manos de la mujer la soltó, y ella inmediatamente corrió al lado de su esposo sin importarle quedar empapada.

-Cariño- Llamó con lágrimas en los ojos y acariciando el rostro del hombre, quien parecía estar volviendo a despertar en medio de temblores- Cariño, mira lo que te han hecho-Ella envolvió sus brazos alrededor de él, buscando darle un poco de calor.

La mujer de los hielos y sus hombres caminaron hacia la puerta.

-Mañana tú serás la siguiente- Le dijo a la mujer en el suelo antes de cerrar la puerta y asegurarla con llave.

-Cielo- Habló el hombre con voz inestable. La mujer lo envolvió aún más.

-¿Si?- Preguntó. Él pudo hacer algo parecido a una sonrisa.

- Bien hecho- Ella sonrió en medio de las lágrimas al escucharlo- Estoy muy orgulloso de ti-


Después del fin de semana Alec llevó a sus dos hermanos a la universidad. Ya que sus padres seguían de viaje, el tema favorito de esos días había sido Magnus, todos en su casa parecían encantados con él, y Alec lo único que hacía era irse en silencio. Antes había creído que cuando su familia descubriera lo fantástico que Magnus era, lo harían el día en el que él se los presentara como su pareja. Pero ahora solo escuchaba a Jace hablar de él, y ni siquiera podía opinar nada al respecto.

Cuando llegaron a la universidad los tres se bajaron del auto y entraron a la facultad.

-Adiós hermanos- Se despidió Isabelle y se encaminó a sus clases.

- Entonces…- Empezó Jace con las manos en sus bolsillos- Recuerdo que una vez comentaste algo sobre cierto chico ¿Que ha pasado con eso?-

- Nada- Respondió.

- ¿No funcionó?-

-No-

- Es una lástima, si quieres mi consejo has hecho bien en esperar a tu alma gemela todos estos años. Al final ella será la única persona que valga la pena- Alec asintió en silencio, estaba seguro que si no tuviera a su hermano justo al lado seguramente hubiera llorado al escuchar aquello. El celular de Jace sonó en su bolsillo, este lo sacó y leyó el mensaje en silencio. Después una sonrisa se dibujó en sus labios. Alec sabía porque, solo había una persona que podía hacerte sonreír así, él mismo había tenido la experiencia- Me voy- Comunicó el rubio volviendo a guardar su celular- Adios Alec- Y se alejó por el corredor a toda prisa. Alec miró alrededor y al percatarse de que nadie estaba mirando lo siguió por un tramo de corredores hasta que se detuvo. Ahí estaba, Magnus lo esperaba.

- ¡Al fín!- Celebró el moreno.

-Vine lo más rápido que pude apenas recibí el mensaje- Se defendió Jace.

- No lo suficientemente rápido- Comentó Magnus sonriendo encantadoramente.

-Tú no eres lo suficientemente paciente- Replicó el rubio- Como sea ¿Qué pasa? ¿Cuál es la prisa?-

- Quiero que caminemos-

-¿Es todo? ¿No hay heridos? ¿Tal vez el nacimiento de algún bebé? ¿Tu mensaje de "Te necesito ver urgentemente" era solo porque quieres que caminemos?-

-Sí- Contestó Magnus simplemente. Jace bufó.

-¿Será alguna caminata con sorpresa? ¿Veré mi nombre escrito en el cielo o algo así?- El moreno soltó una carcajada. Alec lo miró embobado.

- No, es solo una caminada común- Jace volvió a bufar.

- ¿Dónde está lo urgente entonces?- Preguntó. Magnus le sonrió y se acercó para besarlo. Alec giró el rostro hacia la puerta de un salón al otro lado del pasillo. Estaba haciendo un esfuerzo por resignarse, pero no era sencillo y necesitaba más tiempo.

- Eso era lo urgente- Dijo Magnus al separarse- Dime ¿Valió la pena?- Jace no contestó, en su lugar lo jaló para volver a besarlo. Alec iba a alejarse de allí cuando escuchó una voz.

-Vaya- Comentó alguien haciendo a Jace y Magnus separarse. Se trataba de un chico de cabello negro y ojos grises. Magnus lo miró con reconocimiento.

-Liam- Saludó. El chico miró significativamente a Jace.

-Siempre que te encuentro estás con chicos lindos- Comentó- ¿De dónde los sacas?- Alec frunció el ceño. ¿Siempre?

-¿Qué dice?- Le preguntó Jace a Magnus claramente celoso, pero Magnus estaba ocupado mirando sorprendido a Liam.

-¿Estás hablando de Raphael?- Le preguntó. El de ojos grises sonrió.

- Ese era el nombre del lindo chaparrín…Si, hablo de él- Magnus sintió la mirada de Jace aún sobre él.

-Es el único- Aseguró- Liam es nuevo y el comité de bienvenida lo envió a mí ¿Tú sabías algo de eso?-

-En realidad no hago parte del comité de bienvenida- Confesó- El día que te conocí estaba reemplazando a mi hermano- Magnus parpadeó hacia él.

-¿A Alec?-

-Si- Alec cerró los ojos y pegó la cabeza contra la pared. ""Estúpidos juegos del destino" Pensó.

- Como no sé quién es Alec, no me importa- Dijo Liam- Solo quería que supieras que soy fan de tu buen gusto- Comentó volviendo a mirar a Jace- Y saber si me podrías ayudar a buscar mi salón- Agregó. Magnus asintió desinteresado y recibió la hoja que Liam le alcanzaba con Jace tratando de leer el papel por encima de su hombro. Alec decidió que ya había visto suficiente y se dio vuelta para alejarse de ahí, aunque desafortunadamente terminó topándose con Helen y Aline quienes sonrieron al verlo.

-¿Qué pasó, Alec?- Preguntó Aline.

-¿La cita funcionó?- Añadió Helen. Alec miró a una, después a la otra, y finalmente se alejó de ellas en silencio.


- Ese salón no existe- Repetía Jace- Nunca me equivoco- Magnus miró el salón anotado en la hoja y frunció el ceño, no era como si tuviera mucha experiencia en esa universidad, pero estaba bastante seguro que no había un único salón construido sobre tres pisos.

- Pero eso fue lo que me dieron- Dijo Liam. Magnus toqueteó su barbilla, solo había dos facultades de cuatro pisos, podrían ir a probar en ambas.

-¿Quién te lo dio?- Le preguntó Jace.

- No recuerdo- Respondió el de ojos grises. Jace bufó.

-¿Sabes qué? Tenemos algo de prisa así que…- Jace tomó la mano de Magnus, puso su otra mano sobre el hombro de Liam, y los obligó a los dos a empezar a caminar por el corredor- Iremos a dejarte en alguna recepción donde puedes pedir indicaciones-

-Creo que eso servirá- Opinó Liam desinteresado. Magnus le devolvió la hoja y después se concentró en lo agradable que era tener a Jace tomándole la mano- Entonces… ¿Desde hace cuánto están juntos? - Les preguntó.

-En realidad Magnus no me ha pedido nada oficialmente- Le respondió Jace. Magnus parpadeó hacia él.

-¿Y por qué yo?-

- Debes hacer méritos ¿Recuerdas? Aún no olvido que estabas saliendo con ese otro chico- Magnus recordó que Jace le había dicho eso en la discoteca.

- Eso explica muchas cosas- Intervino Liam y Magnus lo miró precavido- Ya decía yo que tu no podías ser el del espresso y todo eso- Jace frunció el ceño hacia él. Magnus trató de hacer un esfuerzo en recordar que tanta información sabía Liam.

- ¿Qué sabes de él?- Le preguntó Jace a Liam.

-Jace- Magnus se cambió de lugar, quedando entre el de ojos grises y el rubio- Puedes preguntarme a mí, en realidad Liam no sabe mucho- Jace levantó una ceja en su dirección.

-¿Responderás mis preguntas?- Magnus no dijo nada. Si le decía que no puede que Jace dejara de tenerle confianza, y si le decía que sí muy probablemente se vería obligado a mentirle. Jace esperó pacientemente por una respuesta, pero al no obtenerla volvió a dirigir su atención a Liam.

-Háblame todo lo que sepas de él-

- Bueno…- Liam se pasó una mano por el cabello. Magnus miró a los lados tratando de pensar en algo rápido, y casi que le agradeció al cielo al ver a Camille acercándose mientras se reía con una chica gótica- Raphael mencionó sus ojos…- Liam miró a Jace y su mirada se ensanchó- ¿Sabes que tienes los ojos dorados?- Comentó fascinado. Jace chasqueó la lengua.

- Si, lo sé- Replicó impaciente. Magnus supo entonces que esa era su oportunidad, de un momento a otro tomó el rostro de Jace entre sus manos y se acercó para besarlo, haciendo que Liam guardara silencio. Jace le respondió, pero Magnus sabía que estaba ligeramente enojado por no permitir que continuara la conversación. Se alejó de él y, como si hubiera sido metódicamente planeado, Camille llegó hasta ellos con los brazos en su cintura.

-¿Tienes un momento, Jace? Hay algo que debo decirte- Y sin esperar respuesta lo jaló para alejarlo de ahí. Magnus lo vio alejarse y no pudo evitar sonreír, las cosas ocurrieron justo como intuyó que ocurrirían. Sin perder más tiempo se giró hacia Liam y le habló firmemente.

- No le vayas a decir a Jace nada- Pidió. Liam lo miró divertido.

-¿Que escondes, Magnus?-

-No es de tu incumbencia-

- Pero sí de mi interés- Liam dejó de mirarlo y sus ojos se deslizaron hacia la dirección donde unos metros más allá, Camille tenía acorralado a Jace y parecía hablarle- Nunca en mi vida había visto a un chico tan guapo, no merece que le ocultes cosas-

-Deja de mirarlo- Magnus se interpuso en su campo de visión, de repente celoso- Y no es lo que crees. Las cosas que le oculto son por su bienestar-

- Siempre dicen lo mismo-

-Liam…-

-Está bien- Liam volvió a mirar al moreno- No le diré nada, pero respóndeme algo ¿Con quién estás saliendo realmente? ¿Con Jace o con el de ojos azules? Se llamaba Alexander ¿No? Alexander Lightwood -

-Con Jace- Le respondió sin titubear, y Liam asintió. Magnus miró por encima de su hombro, tal vez su jugada no había sido muy inteligente, Camille podía estar diciéndole la verdad en un arranque de ira por lo que Magnus había hecho.

-¿Y quién es la rubia?-

- Su ex novia- Le respondió y volvió a mirar al de ojos grises. Liam tenía una ceja levantada hacia él.

-Está hablando con su ex novia ¿Y tú estás aquí tan tranquilo?-

-Estoy contigo-

-Oh, no te preocupes por mí, es más, me iré a buscar mi salón, pero tú debes estar allá- Liam no le dio tiempo de responder, se giró y se alejó por el pasillo. Magnus extrañado lo vio alejarse.


Liam giró por uno de los corredores y estaba debatiéndose entre volver a su casa o acostarse un rato en el pasto del campus cuando recibió una llamada. Sacó su celular e hizo una mueca: Era Nora.

-¿Que tal, hermanita?- Saludó al contestar.

-¿Averiguaste algo?- Le preguntó ella ansiosa. "Si, Magnus está saliendo con un chico llamado Jace que es especialmente atractivo, y a quien le oculta que antes estaba saliendo con un tal Alexander Lightwood, y puede que la razón por la que se lo oculte sea algo muy fuerte porque me pidió no decir nada a pesar de que para eso haya tenido que dejar a Jace en manos de su ex novia"

-Nada- Le respondió. Escuchó a su hermana dar un suspiro exasperado.

-No sirves para nada ¿Verdad?- Liam salió de la facultad y se encontró con una parte donde el pasto se veía cómodo. Definitivamente se acostaría.

- Tal vez no- Le respondió a su hermana.

- Definitivamente no- Dijo ella, y sonaba molesta- Tendremos que buscar la información por otro lado, papá llamó y me dijo que los prisioneros no quieren decir nada-

-Entonces libérenlos- Liam se sentó en el pasto y se recostó con las manos tras su cabeza.

-¿Estás loco? Eso no soluciona nada. Ven tan pronto como puedas, debemos terminar con esto de una buena vez- Y ella colgó.

Liam miró desinteresado el celular y lo dejó a un lado mientras tranquilamente cerraba los ojos. ¿Qué más daba? Podía correr a casa, seguramente invocar a un demonio, y preocuparse innecesariamente. O podía aprovechar la comodidad de la universidad y descansar un rato, de todos modos por algún motivo el hecho de no tener marca ya no le inspiraba nada.


Magnus se acercó a Jace, alcanzando a captar una pequeña parte de la conversación.

-¿Estás diciendo que no volveremos a salir?- Decía Camille.

- Exactamente eso estoy diciendo- Le dijo Jace.

-Pero antes habías salido con otras personas y aun así seguías viéndome-

-Esta vez es diferente- Magnus llegó hasta ellos y se paró junto a Jace, quien le dio una rápida mirada antes de volver con Camille. La rubia lo miraba incrédula, y después le lanzó una mirada a Magnus.

- Desde que te vi en esa cocina sabía que no podías ser un chico cualquiera- Había odio en su voz- Te desprecié desde ese primer momento.

-¿Enserio?- Magnus estaba sorprendido y tal vez un poco indignado- A mí me pareció que hiciste un perfecto coqueteo- Jace entrecerró sus ojos hacia Camille.

-¿Le coqueteaste a Magnus?- Le preguntó lentamente. Camille levantó la barbilla.

-Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca-

-Él no es tu enemigo-

-En realidad…- Intervino el moreno.

-Silencio, Magnus- Cortó Jace antes de volver su atención a Camille- Él no es tu enemigo, no le harás nada, nunca hubo nada entre nosotros pero suponiendo que lo hubiera habido se termina aquí-

- ¡Jace, él no te merece!- Replicó ella, y le dio a Magnus una mirada de repugnancia.

- Al contrario- Replicó el rubio- Puede que entre todas las miles de millones de personas que hay en el planeta, Magnus sea la única que me merece- El moreno lo miró divertido, eran muy curiosos los cumplidos de Jace.

-Ya escuchaste- Le dijo a la rubia- Tengo el honor de ser el único que lo merece, así que si nos disculpas…- Magnus tomó a Jace de la mano, justo como éste lo había hecho antes con él, y lo giró para alejarlo de ahí.

- ¡Cometes un gran error!- Le gritó Camille a su espalda.

- Algún día se cansará- Le dijo Jace a Magnus y ambos salieron de la facultad para iniciar su caminata por el campus, y unos minutos después, por la ciudad.