Observaciones I

Shirabe era –contrario a su compañera– una persona de pocas palabras, al igual que la chica de cabellos azulados que últimamente ocupaba sus lugares en el círculo social establecido únicamente por Kirika, María y ella misma. De manera crítica, la azabache estaba curiosa del cambio tan grande que había surgido entre esas dos, Kirika había dicho que desde un principio ellas habían desarrollado cierto "vínculo" que se había visto opacado por todo lo que sucedió y la manera en la que fueron capaces de cantar Fushichou no Furanme en un solo intento daba credibilidad a aquello, pero la chica que poseía la descendencia de Finè sabía que había algo más.

Es decir, ambas se veían demasiado sonrientes para la situación en la que se encontraban (tal como ella y Kirika), ambas estaban juntas todo el tiempo ahora que lo analizaba y había sido varias las veces en las que ellas junto a Chris habían sido dejadas de lado. ¿A qué se refería? A pesar de que estaba bien serlo, Shirabe no era una persona muy caprichosa –eso se lo dejaba a Kirika–, pero debía admitir que tener la atención de la mayor sobre uno es algo que todos adoran, y quien dijera que no estaba mintiendo. A pesar de su poca capacidad de sociabilización, Maria era alguien que se ganaba el cario de uno de manera inmediata, era calmada, sabía escuchar, sabía actuar, te tomaba como lo más importante, abrazarla te daba la sensación de que tus problemas no te afectaban, era cálida y además olía muy bien. Su defecto podía ser su seriedad, no, en serio, se tomaba las cosas tan enserio que había veces en las que Shirabe desistía de decirle cosas y se guardaba ciertos pensamientos, justo como en este momento.

No le había pasado desapercibido, como Tsubasa había estado mirando a Maria desde el último tiempo, como tampoco le había pasado desapercibida la manera tan propia (¿esa era la palabra?) en la que Maria se comportaba con Tsubasa. Seriamente, ¿Qué estaba pasando con esas dos? Cuando el asunto de la frontera terminó, Tsubasa y Maria eran simples conocidas, las cuales se llevaban muy bien. Durante las visitas de su tiempo en vigilancia apenas podían llamarse amigas, al comenzar el trabajo de Maria para la ONU con ayuda de Tsubasa, éstas se volvieron camaradas y cuando regresaron a Japón parecían inseparables. A cada momento se les veía juntas, ¡ya habían llegado al punto de que si no estaba una no estaba la otra! Y estaba segura de que el hecho de que solamente ellas dos no fueran estudiantes no tenía nada que ver, además, se supone que Tsubasa era universitaria.

Cuando Kirika y Shirabe habían comenzado a re-integrarse a la sociedad (con algo de ayuda) Tsubasa todavía estaba en su último año, con solo dos meses restantes. En esos dos meses, Hibiki se encargó de integrarlas al círculo social en el que Tsubasa y Chris se aislaban en su propio mundo. En ese tiempo Maria estuvo viendo las negociaciones con la ONU para que, una semana antes de la graduación, encargarlas a ella y a la rubia a la chica de cabellos albinos, tiempo en el que Tsubasa estuvo faltando, para que al final del curso se anunciara el regreso al estrellato de Maria Cadenzavna Eve y Tsubasa Kazanari, el cual tomaría lugar en la gran ciudad de Londres con un concierto conjunto.

—Y de pronto se volvió un entrenamiento de verdad…—Dejó escapar completamente exhausta. Un partido simple de voleibol se transformó en un campo del que curiosamente solo Maria había podido librarse. ¿Cuándo fue que la relación de esas dos dio un giro tan radical? ¿Y qué clase de giro dieron?

— ¿Quién fue la que se puso tan seria en pleno juego? —Se quejó Chris como era costumbre, tirada sobre la cama de playa sin energías, como la mayoría de ellas.

De manera disimulada observó a la recién graduada de cabellos azules, quien se encontraba recostada a un lado de Maria, con los ojos cerrados y recuperando el aliento. Decidió no responder a la pregunta de su senpai. Maria a un lado de ella se encontraba de igual posición, pero entonces la azabache notó que la mayor de vez en cuando abría los ojos y le otorgaba una mirada rápida a la Kazanari. Necesitaba satisfacer su ansia de conocimiento, necesitaba observar más a fondo.

—Más importante que eso, ¿no tienen hambre, chicas? —Preguntó Hibiki.

—Pero esta playa es propiedad del gobierno…—Comenzó Tsubasa, observando de manera casi imperceptible a Maria.

—No hay turistas, así que no hay ningún puesto cercano…—Completó Maria ya sospechando lo que pasaría.

Decidas a no caminar bajo el potente sol, absolutamente todas sacaron su lado competitivo para evitar perder en el piedra papel o tijera, el resultado final fue…

— ¡Tsubasa-san hizo unas tijeras muy raras y perdió! —Sin duda esa fue Hibiki-san, burlándose de la peli-azul, olvidando el peligro exponencial que eso era, desde que se conocían Tsubasa siempre había sido…

— ¡No son raras! ¡Son tijeras geniales! — ¡¿Qué fue eso?! La aludida se sonrojó levemente ante la risilla de Maria y la mirada de Elfnein, nunca creyó ver a la sakimori así.

—Nuestras armas cortantes…—Dejó escapar en queja…

—Nos han hecho perder, dess…—Kirika y Shirabe habían perdido.

—No solo compren sus dulces favoritos—Por un momento, tanto a Kirika como a Shirabe les pareció que la peli-rosa no estaba hablando con ellas, sino con la confiable senpai de su senpai, lo cual era extraño, hasta donde sabían, la Idol no era muy fan de los dulces—Compren algo para restaurar los electrolitos y minerales.

Las miradas rosada-verdosa se encontraron en una clara resignación. No asintieron a las palabras de Maria, pues no querían quedar regañadas de una manera en la que parecerían sus hijas. La atención de las chicas se dirigió al momento en el que la Cadenzavna ya estaba enfrente de la Kazanari deslizando sus manos por la cara de la misma para colocarle las gafas de sol que había estado usando todo el día, y que tanto Kirika como Shirabe lo sabían, eran sus favoritas.

—No olvides que todavía eres una celebridad—Fueron sus palabras—Usa esto—Terminó con una sonrisa.

—Parece como si fueras nuestra madre, Maria—Dejó escapar.

— ¡En ese caso nos vamos, dess! —Soltó Kirika con emoción tomando de su mano como era costumbre, ella simplemente se dejó llevar.

Cuando llegaron a la tienda de conveniencia recordaron que no habían esperado a la oji-azul, pero por suerte, ésta había apresurado el paso y les había alcanzado. La rubia entró como tornado al lugar, y entonces Tsubasa y Shirabe entrelazaron miradas, ya comprendían ese sentimiento de ser dejadas atrás en las tiendas de conveniencia por una adolescente hiperactiva.

— ¿Qué crees que sea conveniente llevar, Tsukuyomi? —Le preguntó, la aludida frunció el ceño, ya conocía la costumbre de Tsubasa de llamar a la gente por sus apellidos más esto no quitaba que era extraño escuchar su apellido de alguien que no fuera su profesor de literatura.

—No lo sé. Maria dijo que deberíamos llevar algo que restaurara electrolitos y minerales.

—Tienes razón…—Concordó, la azabache notó como disimuladamente la Idol acarició las patas de las gafas, tenía ganas de preguntar, pero algo le decía que todavía no podía hacer pregunta alguna—Aunque considerando que debemos tener energía para el entrenamiento, deberíamos llevar alimentos ricos en carbohidratos.

Shirabe asintió.

— ¿Y eso sugiere…?

—Compremos dulces.

— ¿Qué Maria no dijo que podíamos comprar dulces?

—Maria dijo que no compráramos únicamente nuestros dulces favoritos—Kirika re-apareció con una sonrisa un tanto cómplice con la mayor. Shirabe no pudo creer la faceta que estaba viendo de Tsubasa.

—Pero, ¿y si se enoja? —Preguntó Shirabe temerosa.

—Yo me haré cargo de eso—A pesar de llevar las gafas oscuras puestas, Shirabe pudo notar como Tsubasa guiñó el ojo—Pero para evitar que nos diga algo, llevemos algo que sea grande y saludable.

— ¿Cómo qué, Tsubasa-san? —Preguntó Kirika curiosa mientras que Shirabe ladeaba la cabeza. La mencionada giro la cabeza hasta encontrarse con la sección de frutas y verduras; caminó hasta ella y se acercó a donde estaban los melones, papayas y sandías.

—Llevaremos esta sandía…

—Yo no creo que…

— ¡Estupenda idea, dess!

—En ese caso, yo voy por los dulces y ustedes hacen fila.

—Me parece…

Y así, Shirabe fue ignorada.

—Solo compraste tus dulces favoritos, Kiri-chan—La voz de Shirabe sonó a reclamo.

—Son los gajes del oficio, dess—Respondió Shirabe con una sonrisa. Tsubasa venía detrás de ellas cargando la inmensa sandía que habían comprado, y casi inaudible fue su sonido de satisfacción, se notaba que estaba disfrutando ese día, a decir verdad, todas lo estaban disfrutando, y a pesar de que desearía que la peli-azul no acaparara toda la atención de su querida Maria, lo dejaría ser por hoy.

No todos los días se podían esta de esa manera.


Que no se note que no sabía como cerrar sin hacerlo más largo. 1'494 palabras... por el momento este será el capítulo más largo. Y nada, espero les haya gustado, nos vemos mañana en el capítulo 14 de proceso no sin antes recordarles que...

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