Capítulo 13

Cuando Alice se enteró de lo que había pasado en la fiesta con los padres de Edward, se enojó mucho. Quería golpearlos a ambos y de pasada también a los padres de Isabella. ¿Cómo es que los padres de dos personas tan especiales pudieran ser así? Esa era una razón más para que Edward e Isabella permanecieran juntos.

La feria anual del día de los enamorados se acercaba y Edward tenía planeado llevar a Isabella. Solo que la llevaría unos días antes para que no estuviera tan lleno. Iban camino para allá, Edward con ayuda de Alice, habían preparado algo muy especial para Isabella. No había dejado de sonreír desde que salieron de la casa. Isabella solo sonreía por verlo a él sonreír. La verdad es que el día de los enamorados no era uno de sus días favoritos, ya que nunca había tenido con quien compartirlo. Pero ahora era diferente, ahora tenía a Edward y al parecer él disfrutaba mucho ese día.

"¿Cuál es el día de los enamorados más feliz que hayas pasado?" le preguntó Isabella a Edward distraídamente mientras iban camino a la feria.

"Probablemente éste y por mucho." Isabella se giró para verlo.

"No es verdad, has tenido muchos días como estos. ¿Cómo lo festejabas con Tania?"

"No lo festejaba. Este día solía no valer nada para mí antes de ti. Por eso te digo que hoy será el mejor día."

"¿En serio? ¿Nunca le compraste una rosa o la llevaste a cenar?"

"No, ni una sola vez. Para mí el amor debería festejarse todos los días. No hay que ser víctimas de la mercadotecnia."

"Sí, tienes razón. Solo me da un pretexto para decirte que te amo." Dijo Isabella bromeando.

"Y a mí para sacarte a pasear."

Llegaron a la feria y se bajaron. Isabella se puso rápidamente un tapaboca para que nadie se sintiera amenazado. Al llegar notaron que Seth Clearwater se encontraba en la puerta. Seth era amigo de Edward desde hacía tiempo, se caían muy bien a pesar de la diferencia de años.

"Hola Seth, que gusto verte. Hacía tanto tiempo." Dijo Edward mientras le estrechaba la mano y le daba un abrazo.

"Lo sé, dime ¿Qué ha sido de tu vida?" giró la mirada hacia Isabella y le sonrió. "Hola Isabella, un gusto verte a ti también." Isabella sonrió y asintió con la cabeza.

"Bueno pues no hay mucho que contar. Conseguimos boletos para la feria hace como dos días." Edward los sacó de su bolsillo y se los iba a entregar a Seth pero una mano con manicure barato y dedos larguiruchos se los arrebató. Seth retrocedió sorprendido por la repentina llegada de Lauren.

Edward e Isabella habían salido con ella en una ocasión, era una de las candidatas que había escogido Isabella. Edward la miró y frunció el ceño. La vez que habían salido, Edward no había sido muy amable y al parecer Lauren aun lo resentía.

"¿Qué están haciendo aquí?" Edward tomó a Isabella de la mano y la puso detrás de él.

"Es una feria pública, pagamos por los boletos y queremos entrar." Dijo Edward con un tono que aparentaba ser tranquilo. La verdad era que a Edward le desagradaba grandemente Lauren.

"Lo siento pero ni tú ni tu… como llamarla…cosa infectada, pueden pasar." Dijo con una sonrisa malévola.

"¿Y tú quién te crees que eres para decir si podemos entrar o no?" dijo Edward enojado.

"Pues nadie más y nadie menos que la hija del gerente y director de la feria." Dijo con aire arrogante y autosuficiente.

"Señorita Mallory, si me permite preguntar. ¿En qué le afecta que entren el señor Cullen y la señorita Swan?" dijo Seth de forma tímida y educada.

"A ti que te importa perro. Pero bueno, para que sepan, no quiero que mis clientes salgan huyendo al saber que este hongo anda suelto por ahí." Dijo mirando a Isabella con asco.

"No te permito que la llames así. Ella ha hecho todo lo posible por no contagiar a nadie, casi no sale de casa y si lo llega a hacer, entonces trae un estúpido tapabocas para seguridad de los demás." Dijo Edward abrazando a Isabella por la cintura.

"Pues Jessica Stanley no está muy segura de eso. Escuché el otro día que la contagió en una cita que tuvieron, pero que no fue Isabella, sino tú. Cuando te besó."

"Pues siento decepcionarlas, pero yo no beso basura."

"Entonces estás ciego pues lo que tienes en tus brazos en estos momentos es una basura."

"¡Basta!" gritó Isabella. "Te permito que me insultes lo que quieras, pero con Edward no te metas. Él nunca besó a Jessica y estoy segura de que ella está bien pues hablé con ella hace poco." Lauren hizo cara de asco.

"¿Me estás hablando a mí? Eeww ¿Sabes algo? Jessica y yo solo nos acercamos para quitarte a Edward. La verdad es que nos repugnas y agradecería que no te volvieras a dirigir a mí." Se giró y se marchó.

Isabella sintió las lágrimas en el borde de sus ojos. Había arruinado el único día de los enamorados para Edward, el único que iban a pasar juntos. Edward limpió las lágrimas y la abrazó. "No, no por favor ángel mío. No llores." Isabella suspiró profundamente.

"Lo siento mucho chicos, los dejaría pasar pero necesito el dinero del empleo y…"

"No hay problema Seth, muchas gracias por todo. Que tengas un buen día." Lo interrumpió Edward antes de que pudiera continuar.

"Claro, gracias. Que tengan un buen día también." Seth se sintió mal por ellos. "Hasta luego."

Edward abrazó a Isabella de la cintura y la llevó al auto. Se fueron en silencio hacia su casa, Isabella no dejaba de llorar y Edward se sentía frustrado. Llamó a Alice y le dijo lo que había ocurrido. Alice prometió patearle el trasero a Lauren en cuanto la viera. Pidió hablar con Isabella pero Edward le dijo que no era un buen momento. Llegaron y Edward le ayudó a Isabella a bajar del auto. Entraron y se sentaron en el sofá de la sala. En cuanto se sentaron Isabella sollozó más fuerte y Edward solo la sostuvo y acarició su cabello.

"Siento mucho haber arruinado tu día Edward." Él frunció el ceño e hizo que Isabella levantara la cara.

"Isabella Swan, ¿A caso te estás culpando por esto?" Isabella no respondió, solo desvió la mirada. "¿Crees a caso que tú escogiste estar enferma? Esto no es tu culpa para nada. Es solo la gente envidiosa, tú la escuchaste. Solo te hablaron para acercarse a mí, cuando vieron que no te dejaba por nada ni por nadie entonces recurrieron al odio."

"Pero es nuestro único día, el único en el que vamos a estar juntos."

"Primero, el día aun no es. Segundo, ¿Quién dice que necesito de una fecha para festejar de nuestro amor?"

"Pero tú tenías algo planeado y…" Edward la interrumpió besándola. Isabella se dejó llevar, estaba cansada de sentirse culpable por todo, y si Edward decía que no era su culpa, entonces por esta ocasión le tomaría la palabra. Puso las manos en su cabello y Edward la recostó sobre el sillón y él sobre ella. Después de un tiempo se separaron y Edward puso su cabeza en el pecho de ella. Escuchaba como sus respiraciones cada vez eran menos acompasadas. Sus pulmones se hacían más pequeños, por lo que no le permitían respirar muy profundo. "Te amo." Le susurró ella.

"Yo también te amo."

Los días pasaron y el día de los enamorados ya era al día siguiente. Isabella había tomado una receta de internet de pastelillos y paletas de chocolate. Alice le estaba ayudando a prepararlos, estaba en casa de los Cullen. Hacía semanas que no estaba a solas con Alice. Platicaron de todo lo que les había pasado, todo sobre sus chicos. Es como si no se hubieran visto en años. Edward estaba con el Dr. Cullen, estudiando, mientras que Jasper estaba trabajando.

"Isabella, hay algo que he querido preguntarte desde hace tiempo, pero no quería que estuviera Edward ahí." Alice tenía un recipiente con masa para pastelillos mientras que Isabella mezclaba el chocolate derretido.

"Dime." Metió un dedo en el chocolate y lo probó.

"Alguna vez Edward y tú han…" Isabella la miró y vio que estaba algo sonrojada. Ella también se sonrojó pero sonrió. Alice la vio y abrió su boca por la sorpresa. "¡Isabella Marie Swan!"

"¿Qué? Yo no he dicho nada." Se giró, dándole la espalda.

"Oh vamos, no querrás tratar de engañarme. Vi tu sonrisa pícara y tu sonrojo. Cuéntamelo todo." Isabella rió nerviosamente. Agradecía que no estuvieran ni Esme ni Carlisle.

"¿Qué quieres que te cuente?"

"Pues cuando fue, como, donde. ¿Por qué no me habías dicho nada?"

"Bueno, como dijiste, no habíamos tenido tiempo a solas."

"Tienes razón, pero vamos cuéntame que alguien puede llegar en cualquier momento." Alice brincaba de emoción.

"Bien, pues la primera vez…"

"¡¿Primera vez?!" la interrumpió Alice. "¿Quieres decir que han sido más de una?" Isabella se sonrojó más y Alice soltó una carcajada.

"¿Quieres saber o no?" Alice hizo como que cerraba la boca con un candado y tiraba la llave. "Bueno, la primera vez fue cuando vinieron mis papás. Después pasó lo de…" había olvidado por completo que Alice no sabía lo de James. "…lo del bebé falso. Creí que estaba embarazada, pero al final resultó que no. Y no volvimos a estar juntos. Después lo de la estupidez de las citas, cuando se enteró, que te pidió que te fueras, digamos que si todas mis reconciliaciones van a ser así, pues prefiero pelear con él todo el día." Isabella se rió y se sonrojó. Alice también rió. "¿Y tú qué me cuentas, qué hay con Jasper?"

"No, la verdad es que ambos preferimos esperar al matrimonio." Isabella bajó la mirada algo triste. "¿Dije algo que te ofendió? Lo siento, no quise ofenderte."

"No, es solo que si supiera que el tiempo que tengo con él me hubiera alcanzado para casarme, entonces quizá si hubiera esperado. Él quería esperar, le tuve que pedir que lo hiciera." Isabella suspiró y siguió moviendo el chocolate. Cuando se giró para mirar a Alice, ya no estaba. Frunció el ceño y la buscó. De pronto sintió una gran bola de masa ser estrellada en su cara. "¡Alice Cullen!" gritó enojada.

"Vamos Isabella, relájate." Le sacó la lengua e Isabella tomó masa y también se la arrojó. Alice comenzó a maldecir en todos los idiomas que conocía. "¡Mi cabello!"

"Oh vamos Alice, relájate." Dijo Isabella, imitándola. Comenzaron a jugar con la masa y quedaron todas llenas de chocolate también. Estaban en el piso, después de haber resbalado ambas, riendo.

Edward llegó y las vio y comenzó a reírse de ellas. Ayudó a Isabella a levantarse y después la besó.

"¿Sabías que el chocolate te hace lucir diez veces más sensual?" le susurró en el oído. Isabella se sonrojó y se rió.

"Entonces quizá sea bueno tener chocolate en la casa." Le embarró un poco en la mejilla y después se la chupó.

"Eres malvada Isabella." Ella sintió como se estremecía y se rió.

"Vamos, vamos tortolitos. Muévanse, no quiero que empiecen algo indecoroso dentro de la cocina de mi madre."

"No seas envidiosa Alice." Dijo Edward limpiando una parte del cuello de Isabella y haciéndola estremecerse. Alice rodó los ojos pero sonrió al verlos tan felices. Salió de la cocina dejándolos solos, en cualquier momento llegaría Jasper.

"¿Sabes?" dijo Edward seductoramente en el oído de Isabella. "Te extrañé demasiado y ahora, cubierta de chocolate y sonriendo, quiero comerte a besos." Isabella se rió.

"Yo también te extrañé." Puso sus brazos alrededor del cuello de él y le susurró en el oído. "Pues yo consideré la posibilidad de que me ayudaras a bañarme, no quiero estar pegajosa." Edward sonrió automáticamente y la tomó en brazos. Pasó por la sala donde estaba Alice viendo la televisión.

"Alice, Bella tiene que tomar un baño. Con permiso." Isabella soltó una carcajada y Alice solo sonrió y rodó los ojos.

"No se preocupen por nada, yo los cubro."

"Muchas gracias Alice, te debo una." Con eso subió las escaleras y Alice escuchó como ambos reían. Era bueno verlos tan feliz, teniendo en cuenta por todo lo que habían pasado. El timbre sonó, haciendo saltar a Alice. Se apresuró a abrir, sabiendo quien era. Ahí estaba su ángel y guardián personal. Se abalanzó a su cuello y lo besó.

"Wow, yo también te extrañé." Dijo Jasper sorprendido por la intensidad del beso.

"Lo siento, es solo que Edward e Isabella me están volviendo locos con tanto cariño." Jasper rió y la abrazó. Como era mucho más alto, tomó a Alice por la cintura y la cargó hasta la sala, ella solo se dejó llevar y traía los pies colgando. Alice frunció el ceño al notar una actitud diferente. Se veía nervioso y emocionado al mismo tiempo. Podía notar cuanto le estaba costando esconder sus sentimientos. Se sentaron en el sofá y Jasper tomó las manos de Alice entre las suyas.

"Alice, sé que la fecha del día de los enamorados es mañana. Y que es solo un pretexto para que las florerías y las tiendas vendan más. Pero es el mi primer día en el que lo festejo con una chica. No me malentiendas. En otras ocasiones no había festejado esto. Y bueno, no sabía que darte. Ya lo compré pero no puedo esperar hasta mañana porque la emoción me carcome, así como los nervios. Entonces quería saber si me permitirías darte tu regalo."

"Hay Jasper, no me tienes que pedir permiso, yo tampoco solía festejar eso. Te admito que como salí con muchos chicos, siempre recibía flores o chocolates. Pero nunca pasé un día verdaderamente especial."

"Está bien, ya somos dos." Jasper sacó un sobre, una rosa y una cajita color azul con un moño blanco. Se los entregó a Alice y ella solo sonrió emocionada.

Cuando vio el sobre, decía "Pour: ma petite ami Alice(Para: mi pequeña amiga Alice) De: ton grand ami Jasper(De: tú gran amigo Jasper)" Después vio que la rosa solía ser blanca, pero Jasper puso agua con colorante para que tuviera pequeñas manchitas moradas. Por último la cajita, la abrió poco a poco. Ahí se encontraba un pequeño brazalete de oro blanco. Tenía 4 colguijes, uno era un zapato, otro era una guitarra y una letra "A" y otra letra "J". Detrás del brazalete tenía grabada las fechas en la que se habían reconciliado y en la que se habían conocido. También tenía un "Te amaré por siempre mi querida Alice."

Alice no pudo más y comenzó a llorar. Abrazó a Jasper por el cuello y él la envolvió por la cintura. "Todo es tan hermoso Jasper, muchas gracias. Nunca había tenido regalos tan hermosos." Alice creyó escucharlo suspirar de alivio.

"Me alegro mucho que te gustara ma petite ami,no sabía que darte."

"Con tu sola presencia es suficiente amor." Se besaron y Jasper tomó la cara de Alice en sus manos.

"Es suficiente, ¿podrían dejar de hacerlo en público? Es muy cursi." Dijo Edward riendo. Isabella le pegó despacio en el hombro.

"Mira quién habla. Creí que Isabella era la que se iba a dar un baño, no tú." Isabella traía puesta una playera de Edward y unos pantalones de deporte. Edward traía un pantalón sencillo y una playera. Ambos tenían el cabello mojado y las mejillas sonrojadas. Al escuchar eso Isabella se puso aun más roja.

Jasper y Alice se rieron mientras que Isabella escondía la cara en el pecho de Edward y él les sacaba la lengua juguetonamente.

El día de San Valentín llegó. Esa mañana Isabella despertó y Edward no estaba ahí. Después de un rato en lo que ella se desperezaba, Edward entró con una enorme bandeja de panqueques con miel y mantequilla. Desayunaron animadamente en la cama.

Edward le dijo a Isabella que se alistara de forma casual pero Alice llegó e Isabella se tuvo que cambiar de nuevo a petición de la pequeña duendecillo. Le puso un pantalón negro con una blusa color azul con un buen escote por adelante y por atrás. Pintó un poco sus ojos y sus labios. Acomodó su cabello en forma de rizos muy bien definidos y por último zapatos de piso. Salieron al medio día, Edward no le había dicho a dónde iban. Se removía por su asiento nerviosamente y de vez en cuando mordía sus uñas. Edward rió un poco y tomó una de sus manos. "¿Por qué tan nerviosa? No es como si te llevara a un lugar privado a robarte la virginidad." Isabella sonrió un poco.

"No es eso. Es solo que la última vez terminó arruinado y no quiero que vuelva a ocurrir de nuevo." Bajó la mirada y escuchó a Edward suspirar.

"Bella por favor. Solo disfrutemos de nuestro día, juntos. Te vez hermosa, ¿ya te lo había dicho?" Isabella sonrió más y negó. "Bueno pues te vez absolutamente arrebatadora. De no ser porque te he visto desnuda, diría que es tu mejor atuendo." Ante eso Isabella no pudo evitar reír.

De pronto Edward detuvo el auto. Isabella miró alrededor pero vio que era un terreno vacío. "Necesito que hagas algo por mí." Dijo Edward tranquilamente. Isabella se giró para mirarlo.

"Lo que quieras." Dijo frunciendo el ceño.

"Quiero que te tapes los ojos." Isabella hizo una mueca pero asintió. Edward sonrió y sacó un pañuelo. Le tapó los ojos y volvió a encender el auto. Quince minutos después se volvieron a detener y Edward se apresuró a abrirle la puerta a Isabella. La tomó por la cintura y caminaron por 5 minutos. "¿Estás lista?" le susurró Edward al oído. Ella asintió y poco a poco Edward le quitó el pañuelo de los ojos.

Frente a ella estaba un pequeño terreno, en la parte superior tenía un gran anuncio que decía: "Feliz día de los enamorados Bella. Te amo." Isabella se tapó la boca por el asombro. Después se fijó que lo que había era una pequeña feria. Tenía juegos mecánicos y uno que otro puesto de comida.

"Edward, ¿rentaste una feria?"

"Algo así." Isabella lo miró, aun con cara de sorpresa. "Yo mismo la preparé. Renté los juegos mecánicos, el terreno es de Carlisle y los puestos de comida son por parte del padre de Lauren. Dos días después me llamó el Sr. Mallory, disculpándose. Le dije que no había problema y me invitó a su feria. Le dije que no y me dijo que contara con él para lo que fuera. Cuando terminé de planear esto, supe que me faltaba la comida, y llamé al Sr. Mallory quien me ayudó con gusto." Isabella aun no podía creerlo. Edward había preparado una feria solo para ellos. Sintió las lágrimas en el borde de los ojos y luchó por esconderlas. Edward rió y le limpió las lágrimas. "¿Por qué lloras? ¿No te gustó, quieres que nos vayamos?" Isabella lo abrazó y negó con la cabeza.

"No se te ocurra moverte ni un metro lejos de este lugar. Quiero subirme a cada juego y comer cada cosa que haya." Edward la abrazó por la cintura y acarició su cabello.

"Si te gustó, ¿Por qué lloras?"

"Es demasiado Edward, eres demasiado perfecto para mí." Edward rió un poco y besó su frente.

"Eso no es nada comparado con lo que te mereces." Isabella sonrió y lo besó en los labios.

Pasaron todo el día ahí, riendo, comiendo y subiéndose a los juegos. El día pasó rápido y cuando menos lo pensaron, ya era de noche. Se encontraban en la rueda de la fortuna, en el punto más alto mirando las estrellas y la luna. Estaban abrazados, ella descansaba su cabeza sobre el pecho de él y con los ojos cerrados.

De pronto escuchó un estruendo. Levantó rápidamente la cabeza y vio que eran fuegos artificiales. Los miró por un rato y después se giró hacia Edward. "¿Te gustaron?" dijo él besando su mejilla.

"¿Tu planeaste esto también?" dijo abrazándolo por el cuello.

"Sí, y aun falta la mejor parte. Mira." Isabella levantó la cara y vio que estaban formándose palabras. Podía sentir la mirada de Edward sobre ella. ¿Te casarías conmigo? Se formó en el cielo, pero no por los fuegos artificiales, sino por un avión. Isabella se quedó con la boca abierta y miró a Edward de nuevo. "¿Entonces?" preguntó con una gran sonrisa. "¿Te casarás conmigo y me harás el hombre más feliz del mundo?"

"Claro que sí Edward, mi respuesta es sí." Lo besó por la emoción y él la abrazó. Después Edward sacó una pequeña cajita de terciopelo negro. La abrió y ahí estaba un hermoso anillo de plata con un diamante discreto, ni muy grande ni muy chico, era perfecto. Edward lo tomó y después tomó la mano de Isabella. Comenzó a deslizar el anillo mientras que las lágrimas de Isabella se desbordaban. Había sido el mejor día de su vida, nunca se había sentido tan feliz. Cuando terminó de ponérselo la besó apasionadamente. Isabella se quedó observando el anillo y como le había prometido, tenía grabado: "Propiedad de Edward Masen"

"Espero que no te moleste." Dijo él desviando la mirada.

"Nunca me había sentido tan feliz de pertenecerle a alguien. Tú me has hecho cambiar de opinión."

"Te amo Isabella."

"Te amo Edward."

Se besaron bajo la luna una vez más.

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Habían pasado meses desde el día de San Valentín. Edward estaba a punto de hacer el examen para entrar a la carrera de medicina, mientras que Isabella se sentía cada vez más débil. Tenía momentos de depresión en las que siempre contaba con Edward. Ambos se sustentaban el uno al otro. Su amor, de ser posible, se había intensificado aun más.

"Mucha suerte amor, ya verás que lo logras." Dijo Isabella mientras acomodaba la corbata de Edward. Era el día de la entrevista para entrar a la universidad y Edward estaba muy nervioso.

"Gracias Bella." Le sonrió y la besó.

La enfermedad de Isabella la había estado degenerando poco a poco. Sus respiraciones eran muy cortas y rápidas. No podía hacer grandes esfuerzos físicos ni contener por mucho tiempo la respiración. No salía mucho pues se cansaba facilmente. Alice iba a visitarla casi todos los días.

"Adiós Edward." Lo besó una vez más y él se fue.

Edward estaba nervioso, pero por alguna razón sentía que no era por la entrevista. Llegó a la universidad y entró al salón donde lo habían citado. Había tres hombres, que respondían a los nombres de Aro, Marco y Cayo. Los tres eran médicos y profesores. Se encargaban de dirigir la escuela.

Después de una larga hora Edward logró caerle bien a Aro. Reía y hacía bromas con él. Edward se sentía feliz pues solo había tenido que ser él mismo. Después salió rápido a su volvo para volver a casa. So teléfono comenzó a sonar y vio que en la pantalla decía Alice.

"¿Hola?"

"Edward, tienes que venir al hospital ahora."

Feliz día de san Valentín a todos. Espero que les haya gustado. Muchas gracias por los reviews.