Hola! ¿Qué mas? Espero que se encuentren muy bien xD
Un saludo muy especial a todos! Que tengan un muy resto del día, tarde, noche. Donde se encuentren, agradecimientos a todos los que me leen :D
Perdonaran el retraso. Pero como les dije, ya estoy en la escuela, ya me están asfixiando y tiempo para escribir es lo que menos tengo. Así que de ahora en adelante, no se extrañen si publico un poco tarde. Lo siento, pero ya saben, los deberes primero.
Abrazo asfixiador a las chiquillas que me dejan comentarios :P
Y sin más que decir, los veo abajo!
Disclaimer: Los hermosos personajes de One Piece no me pertenecen, le pertenecen a Eiichiro Oda-sama. Todos los demás, son de mi absoluta propiedad :D
Una morena, un alga y un cejillas se acercaban a los chicos, mirándolos estupefactos. No esperaban que Hanako ya hubiera encontrado distracciones mientras ellos no estaban.
Habían pasado casi tres horas desde que la peliazul había salido de urgencias y ahora se encontraba en cuidados intensivos.
El doctor les había explicado su condición, y que probablemente, demoraría mucho tiempo en recobrar la conciencia.
Hanako, ansiosa, aun en espera de poder hablar con ella, tuvo que mentalizarse que tendría que esperar más días para pedirle explicaciones.
Los demás chicos también se encontraban pensativos.
Kidd y Killer, que hasta ahora se enteraban de lo que había sucedido, tenían bastante trabajo e información que reunir. El primero, solo porque su amada simplemente se lo pedía, y el segundo, porque si dejaba a su amigo solo, seguramente terminaría en la cárcel sentenciado a cadena perpetua.
Killer podría jurar que Kidd, se esforzaba para no salir corriendo y descuartizar con sus propias manos a Doflamingo. Eso en sí, era una clara demostración, de que Hanako para él no era ningún amor de verano.
Zoro, Sanji y Robin aun no creían lo que estaba pasando. Vivi era una conocida, casi una amiga para ellos desde hace años, y todo lo que le estaba sucediendo era muy extraño. También aguardaban la curiosidad de saber cuáles eran las razones de tanto conflicto, de cómo estaba Cobra y en qué tipo de líos se habría metido la adinerada familia, para ser presa principal del peligroso y alocado rubio.
Los chicos se encaminaron a la casa de la pelinegra en silencio. En su estado normal, Hanako hubiera hecho el peor show de todos, pero ahora no tenía ganas de nada. Por esta razón también, el viaje fue silenciosamente frustrante para todos.
Al llegar al frente del edificio de Zoro, el peliverde se despidió y se dirigió a su apartamento, sin contar que nuevamente se iba a perder. Robin fue la única que le recordó, que el camino que había tomado era equivocado. El alga con patas hizo una pataleta y alego "Que él no se perdía, los edificios y las calles eran las que se movían". Todos lo observaban con una gotica de sudor en su nuca, presenciando como de nuevo volvía perderse. No tenía remedio.
Después de dejar a Zoro asegurado, de forma que le fuera imposible perder el rumbo, llegaron al apartamento de Hanako.
-¿¡Se puede saber dónde andabas señorita!? —Su madre totalmente cabreada la esperaba con escoba en mano, justo frente a la puerta— ¿¡Con que derecho te crees para llegar tan tarde!?
Y la idea no era para nada equivocada. Eran las 3 am y Hanako llegaba, primero, como si nada, y segundo, con 4 personas tras de sí. Kidd, Robin, Sanji y un rubio enmascarado que no le había dado muy buena espina a su madre.
Para su sorpresa, Nami, Ussop y Luffy aún seguían en su casa en compañía de Kumadori. Hanako ni se preguntó en molestar porque diablos aún estaban allí. Era cierto que les había pedido que entretuvieran a su madre, pero aquello de estar allí, aun en la madrugada, a las 3 am… ¿No era algo exagerado que digamos? Muy buenos amigos, pero exageradamente incomprensibles.
-Lo siento ma, ¿Te parece si te lo explico mañana?—Era como una especie de ruego, pero fue mas bien como un postulado. Con la voz más perezosa que encontró y estirando sus brazos.
-¿¡No te das cuenta que ya es mañana!? —Gritaba su madre ya mas que descontrolada. Y no era por la frase de su hija, si no su actitud despreocupada— ¡Habla de una buena vez!—Esto ya era a sabiendas, una advertencia. Todos lo entendieron así, cuando su Hana tiro la escoba sobre su hija, que por un pelo la esquivo.
-Entonces más tarde…- Replico esta, ignorando el acto de su madre, pues no tenía muchas ganas de pelear.
De la misma manera, la paso de largo y se encamino a su cuarto. Seguro su cama la esperaba con ansias.
-¡Vuelve aquí!—Le grito su madre, agarrándole el brazo con violencia en el acto. Hanako se vio obligada a encararla, ante la mirada estupefacta de todos.
-Anda tu a dormir que te vez más vieja…—Le dijo, con el tono más tranquilo del mundo.
-¿¡QUE HAZ DICHO!? ¡SI YO A PENAS ESTOY EN LA FLOR DE LA JUVENTUD!—Más que cabreada ahora su madre apretaba su agarre, Hanako se revolvía pero sin un menor toque de terror en su mirada.
-Yo no diría lo mismo de tu menopausia…—Le hablo con diversión y cinismo, haciendo más fuerza. Hana ya estaba roja de lo airada que se había puesto.
Todos observaban la pelea. Claro que no sabían que sentir, si gracia o miedo por las expresiones de Hana. En cualquier momento podrían salir a puro vuelo de la ventana, intervinieran o no.
Finalmente Hana había cedido, cosa rara, pero soltó a Hanako y no le replico nada más.
-Kanao… ¿Y la pijamada?—Irrumpió Luffy, con otra de sus preguntas estúpidas.
-¿Me vez cara de querer hacer una pijamada, Luffy?—No entendía a que venía la pregunta. ¿En verdad se interesaba en eso después de todo lo que había pasado? ¿Algo tan simple?
El chico asintió con la cabeza y sonrió. Nami y Ussop estuvieron a punto de dejarlo en coma.
-Mañana les contare a ustedes también. Por el momento no me jodan y ándense a dormir—Dijo cortante.
Nami, Kumadori y Ussop daban por hecho que Hanako no iba a hablarles, menos en presencia de su madre. Seria esperar al otro día, porque si llegaban a obligarla o a presionarla en esos momentos, terminarían en una mesa de buffet al día siguiente.
Luffy, por su parte, igual de despistado, hizo un puchero y se quedó clavado en contra de todas las leyes de la gravedad. Hanako pudo entender que el chico no se iría. Así que para evitarse molestias, tomo una decisión difícil pero ligera.
-Quédate a dormir entonces—Acepto con resignación, la propuesta de Luffy, antes de tomarse la molestia de quemar neuronas al pensar en una excusa posible.
-¿¡CONTIGO!?—Grito, más que emocionado.
-¿¡QUE TE CREES MOCOSO!? ¡QUE TE DEN POR CULO!—Kidd por fin había reaccionado, más que enojado tomo al chico del chaleco y lo levanto. Rojo de la ira y con el ceño fruncido.
-¡TE DIJE QUE ELLA NO DORMIRIA CONTIGO!—Le grito Kumadori también, como si supiera esto de antemano.
-Bueno pendejos, si van a pelear…a otra parte—Más que una simple frase, agreguémosle frase mortal—A menos que quieran quedarse sin cojones por el resto de sus miserables días—Los tres se miraron entre si y tragaron saliva. Sabían que no era juego.
-Hanako Midori…espero explicaciones ahora mismo—Su madre, quien se había vuelto sumisa, de nuevo comenzaba a presionarle—Es una advertencia, si no…—No jugaba. Esa mirada fría y penetrante jamás jugaba.
-Mira mama, eso no te importa. Ya te lo dije, lo sabrás mañana—A pesar de recobrar el terror, Hanako seguía evadiéndola, no le diría nada así la torturara por horas.
-Está bien Hana-chan, Hanako-chan está un poco cansada y alterada. Ella se lo contara mañana, así que por favor tranquilícese—Sugirió Sanji por primera vez, con temor a que la chica no saliera librada de esta.
-Sanji tiene razón. Su hija no está de muy buenas pulgas, entiéndalo…—Le complemento Robin, con una voz más que dulce y comprensiva.
-No lo sé … ¿Qué rayos me ocultas Hanako…?¿Crees que me he comido todos tus cuentos? Algo raro está pasando…—Dijo esto con un tono más suave, evidentemente preocupada.
-Te dije que te lo contaba más tarde…—Repitió de nuevo, sabiendo de antemano que su madre la conocía más que a la palma de su mano. Pero no, ella no diría la verdad.
-Los chicos me dijeron que habías tenido problemas en la escuela, pero no creo que por esa razón tu…
-Te contare después…—La interrumpió, ya no quería excusarse más, el cansancio le ganaba.
-Está bien Hana-san, es bueno dejar descansar a Hanako-chan—Le casi que pidió Kumadori, posando su mano sobre el hombro de la mujer—Además hoy será un día pesado, ¿Tenemos muchos deberes verdad…?—Lanzo una mirada cómplice a los 4 chicos, para que no la cagaran.
Los 4 chicos asintieron. Hana se quedó observando, analizante. No era tonta, y Hanako lo sabía, o bueno, para ser más exactos, todo el mundo lo sabía.
-Está bien, pero de esta no te escapas niña—Se había rendido por fin, tenía sueño y lo dejaría para mañana—Aaaa y Luffy, puedes quedarte a dormir lo que queda de la madrugada aquí—Finalizo con esto y se dirigió a su cuarto, cerrando con un portazo en el proceso.
-¡SIII DORMIRE CON HANAKO!—Volvía a emocionarse Luffy, saltando como loco en el sofá.
-¡QUE NOOOOOOOO!—Gritaron con desesperación Kumadori y Kidd, tirando a Luffy del cómodo mueble, directo de bruces al piso.
-¡NADIE DORMIRA CON MI HANAKO-CHWAN!—Sanji también se había metido, reclamando sus "derechos"
Ussop y Nami se acercaban lentamente a la salida. Trataban de escabullirse y evitar ser otro par protagonizando el espectáculo. Estaban cansados y ansiosos, pero un poco más tarde sabrían la conclusión de la historia.
Finalmente los dos chicos se fueron del apartamento, sin despedirse para no llamar la atención. Kidd, Kumadori y Sanji se peleaban con Luffy. Mientras Robin trataba de tranquilizar a Hanako para que no los descuartizara allí mismo. Hana por su parte, roncaba como diosa ya dormida en su cuarto. Bien es cierto que las madres no pueden dormir cuando sus hijos están fuera de casa.
Después de varios minutos, que parecieron siglos. Los chicos restantes se cansaron de tanta pelea y alboroto y se fueron a dormir. Kidd fue casi como un chicle, se negaba a irse, y más cuando el hiperactivo de Luffy no dejaba de protestar para que lo dejaran dormir con Hanako. A Kumadori por su parte, ya le hastiaba con su actitud, sin duda algún día lo borraría del mapa.
Después de miles de insistencias por parte de Killer, se fue. No sin antes advertirles que no se acercaran a la pelinegra, o los asesinaría con sus propias manos. Este tipo de amenazas no servían con ellos, tal vez Kidd lo sabía, pero por si acaso les advertía.
Hanako no entendía por qué Luffy se quedaba en su casa, si al fin y al cabo no permitió que durmiera con ella. Ese chico la estresaba y la sacaba de sus casillas de vez en cuando. Ahí fue cuando empezó a preguntarse si en serio tendría que ser la niñera de Luffy, o moriría en el intento. De alguna manera, había podido calmarse un poco más gracias a las locuras de los cabrones que había conocido.
La mañana del sábado llego. Luffy y Kumadori dormían como posesos, mientras Hanako extrañamente se había levantado temprano.
Intentaba idearse algún tipo de plan o excusa factible para desamarrarse del tremendo enredo que tenía con su madre. ¿Cómo le explicaría que un maniático, asesino y criminal la perseguiría hasta los confines del mundo, solo por haberse puesto de Madre Teresa de Calcuta y ayudar a una peliazul que se había topado en su camino? No lo sabía, debía tener muchas horas más para pensarlo.
Para su desgracia, Hana también se había levantado temprano.
-Hanako-chan, anda a comprar los víveres—Le ordeno, con evidente frialdad y seriedad—Y no quiero excusas, y cuando vengas…
-Hablaremos, de acuerdo…—Termino de decirle, ya sabía que tanta felicidad no podía ser verdad.
-No demores, o se pondrá peor.
Hanako trago saliva. Básicamente la traducción de aquella advertencia era: Tárdate y mueres. Mierda. Su mama estaba en un nivel de cabreado tan extremo, que tenía un equilibrio entre neutralidad e intimidación.
Hanako salió con rendición. Después de haberse aseado y vestido a regañadientes claro. Fue un alivio no haberse topado con los esquizofrénicos de Luffy y Kumadori. Salió con rapidez y se encamino al ascensor, pero entonces su sádico vecino salía también. Le brindo una mirada de: Muere de una puta vez y prosiguió su camino.
Lo odiaba, en verdad lo odiaba. Lo último que quería era toparse con ese imbécil. Pero el destino la asqueaba tanto que así había sido. Y ahora… ¿Escaleras o ascensor? ¿Cuál escogería el? Hanako bajaría al primer piso por el lugar opuesto.
Pero para sumarle más a su desgracia, Law parecía haber estado pensando lo mismo, ya que se había detenido a mitad de camino, en espera de que la chica tomara uno de los dos móviles.
-Que día de mierda…—Pensó.
Y sin más, decidió tomar el ascensor, pasando de largo a Law y entrando, sin siquiera mirarlo.
Llego al primer piso y salió del edificio. Camino a paso lento por las calles, con el objetivo de llegar al super. Ya sabía lo que debía comprar. Sentía una libre brisa rozar su cara y el sol poco a poco tomando lugar entre las nubes. Todo aquello le traía recuerdos. Desde cuando había salvado a esa chica hasta el momento que marco su vida para siempre. Antes era totalmente normal y casi invisible, ahora estaba casi segura de que un maniático estaba tras ella.
Llego al super. La misma chica mascando chicle cual vaca, con cara de pocos amigos y haciéndole un ademan de saludo. Cogió un carrito y comenzó en la búsqueda de los víveres, con marcas especificas claro. Con aburrimiento comenzó a echar cada cosa en su lugar y recorría los pasillos con parsimonia.
Llego a la parte de las bebidas y tomo una al azar, tenía bastante sed. Comenzó a buscar en el lado opuesto algo de leche, busco y busco hasta encontrar la marca deseada…
-El día ha comenzado mal para los dos. ¿No lo cree-Midori-ya?—Esa voz, esa puta voz a sus espaldas…
Hanako volteo. Con cara de infinito desprecio fulmino con la mirada al moreno. Quien vestía más informal de lo normal y aguardaba unas ojeras peores que las de todos los días. Bajo la mira y diviso un carrito en sus manos. Nunca pensó que un animal fuera de compras, pero bueno…
-Gracias por al indirecta, Law—Dijo secamente, con sarcasmo, aun observándolo.
-No parece tener muy buen aspecto Midori-ya. ¿Le ha dejado Kidd?—Pregunto el divertido, sonriendo de lado y mirándola terriblemente.
-¿Le importa?—Hanako comprendía que el objetivo de Law era hacerla salir de sus casillas, siempre.
-En realidad, no—Dijo este, con tono de evidente fastidio. Ya había dejado de sonreír.
-¿Entonces?—Repregunto ella, tomando una sonrisa parecida a la de las del moreno.
-Suponía que aquella cara más desagradable de lo normal era por eso—"Confeso" el.
Hanako chasqueo la lengua y le dio la espalda, girando su carrito en el proceso.
-Con el último con el que deseo mantener una conversación es con usted—Dijo fríamente, pero le dijo la verdad.
Law se le quedo mirando con impaciencia. Sabía que algo estaba mal. No era que le importara, pero era tan evidente que le fastidiaba la actitud tan fría y neutra de la chica. Alguien parecía estarle quitando su papel y eso le molestaba. La siguió hasta el otro pasillo, sentía como si le hubieran ganado una batalla. Y eso no se quedaría así, eso nunca había pasado.
-Creo que cuando le preguntan algo usted lo contesta Midori-ya. Es educación elemental—De nuevo esa voz burlona, la puta madre…
Hanako se volteo con lentitud, tratando de contener sus impulsos asesinos. Le miro con firmeza y le respondió con el mismo tono anterior.
-Del que menos espero que me hable de educación, es de usted, Law. Así que si valora su existencia, déjeme en paz—Eso fue una declaración de guerra inmediata.
-O si no… ¿Qué?—Le provoco el, ampliando más su sonrisa.
-¿Tengo que hacérselo saber?—Pregunto lo obvio. ¿En verdad Law quería quedar casi muerto a punta de golpes? ¿De nuevo?
-Claro. Yo encantado.
Hanako se contuvo, pensando una y otra vez en que no quería gastar energías rompiéndole la cara a Law. Apretó sus puños y sintió como le salía humo de sus orejas de la ira que tenía. Respiro y respiro…
-1…2…3…Hanako, vamos cálmate…
-¿Se ha acobardado?—¡MIERDA!
Sintió como toda su sesión de relajación se iba a la profunda y madrisima mierda. Un tic nació de su ojo y comenzó a temblar inconscientemente.
Law se daba cuenta de esto y lo disfrutaba. Sin inmutarse y sin tener miedo, le sonreía de la misma forma toca ovarios de siempre, recostándose sobre una de las paredes en el acto.
Y antes de que Hanako perdiera el control, lo ahorcara y ocultara su cadáver en la nevera. El sonido de su móvil la interrumpió.
-¡KANAOOO! ¡SALGAMOS HOY CON LOS CHICOS!—Apenas contesto, la voz escandalosa y conocida de siempre le arrugo el tímpano derecho.
-¡NO GRITES MIERDA!—Grito ella también, liberando toda su ira con el chico.
-Lo siento… ¿¡Saldremos!?—Al principio sonó arrepentido, luego…
-Lo que sea Luffy, ahora estoy ocupada—Dijo sin el mínimo interés respecto a nada.
Law la miraba con curiosidad y fastidio. Al parecer se había enojado por la repentina interrupción. Sin aun despegarse de la pared, el moreno esperaba que la chica acabara de hablar.
-Se, se…claro…—Respondía a otra de las preguntas fastidiosas de Luffy, sobándose las sienes.
-¿¡En serio!? ¿¡Y dormirás conmigo!?—De nuevo grito, hijo de la gran milisima…
-¡Que no joder, no dormiré contigo Luffy!—Perdió su autocontrol de nuevo, a la mierda con todo.
Law abrió los ojos como platos y comenzó a sentir una gran cantidad de sudor rodar por su rostro. ¿Pero qué mier…?
-De acuerdo, adiós—Se despidió Hanako, un poco más calmada.
-No sabía que también tenía embobado a Mugiwara-ya…—Dijo un poco más serio, Law.
-No diga estupideces, Law. Además…no tengo porque explicarle una mierda. ¿Algo más?
El moreno frunció el ceño y se incorporó de nuevo, sin dejar de observarla—No—Respondió sin más. Tomo el carrito de nuevo y se alejó por el pasillo.
-Oye Law…—¿Qué mierda estaba haciendo…?
-¿Mmm?—El volteo antes de alejarse más, con su mirada neutra y penetrante.
-Nada no es nada…Solo que Luffy me dijo que te invitara a salir con nosotros hoy. Pero supongo que te negaras—Corroboro para si misma lo obvio, no esperaba que el aceptara, de todas…
-De acuerdo. Pero eso depende—Hanako debió impresionarse, pero hoy todo le daba igual.
-¿De?—Pregunto con el objetivo de terminar la conversación.
-¿Ira tu novio?—Esa pregunta tenía un tono…¿Qué rayos fue eso?
-No es mi novio—Aseguro, dudándolo un poco. Sintió un cosquilleo en su estómago.
-Yo no te veo muy segura…-Le fastidio de nuevo Law. Era como su deporte favorito.
-¿Iras o no?—Pregunto cabreada, al parecer ahora a todos les gustaba el divertido juego: "Cabreemos a Hanako…"
-De acuerdo. ¿A qué hora?—Acepto, pero más cortante de lo normal.
-No me ha dicho…emmm-¿Me ayudarías a llevar las bolsas?—Dijo sin pensarlo, en verdad ese día su sentido común y su cerebro se habían ido de viaje.
Law estuvo a punto de carcajearse. ¿Hanako le pedía ayuda? ¿Ella a él? Esa chica en realidad estaba mal, muy mal. Algo debió haberle ocurrido—Esta bien. No creo tener más opciones—Levanto los hombros y se guio hacia ella de nuevo.
-Pero aún tengo que buscar algunas cosas…—Le aclaro, girando la cabeza para ver algo…
-Entonces vallamos. Yo tampoco es que lleve mucho—Le dijo, sacándola de su concentración.
-Está bien.
Era una situación ridícula. Podría jurar que si se encontrara en sus cinco sentidos, jamás le hubiera pedido al moreno algo como eso. Es que, bueno…estaba haciendo compras con Law. Su enemigo de sangre hasta la muerte. Se sentía estúpida y totalmente absurda. A pesar de que todo era un silencio ensordecedor, la incomodidad reinaba. Quería o que se la tragara la tierra o que llegara Doflamingo y le pegara un tiro. Jamás había estado tan nerviosa y disgustada en su vida.
Law mientras tanto disfrutaba de todo. Hanako no era de aquellas que lograra esconder sus expresiones, así que disfrutaba viendo sus reacciones con cada cosa que el hacía. Como si tuviera miedo y desconfianza. Pues claro, no era para menos, después de la "sorpresita" que se había llevado al ver semejante carnicería en su casa, no esperaba que le sonriera con normalidad precisamente.
Después de una terrible tortura para Hanako, pero gloriosa para Law, al fin habían terminado. El beneficio para la chica es que no tendría que llevar casi 50 bolsas ella sola. Eso era un alivio ya que Law le ayudaba. Y para el moreno, bueno…la satisfacción del sufrimiento ajeno.
Al llegar de nuevo al complejo de apartamentos, cada uno se fue por su lado.
Hanako le aviso a Law que en cualquier momento iría a buscarlo, al fin y al cabo había aceptado la "invitación" a salir de aquel día. Aquella que claramente la había hecho el pelinegro hiperactivo, porque ella ni por las bolas invitaba a Law a salir, ni a un cementerio.
La pelinegra solo esperaba que a Luffy no se le ocurriera llevar a un tumulto de gente alla, pues aun no podía acostumbrarse a convivir con todas esas personas. Con más notoriedad se veía que la chica detestaba las hordas de gente, y menos, hablándole al tiempo. Un claro ejemplo, eran todos y absolutamente todos sus no muy cuerdos conocidos, o amigos, como ya los podría llamar.
Entro al apartamento. Su madre la esperaba sentada en el sofá.
Acomodo las bolsas en una parte prudente del suelo y ya preparada mentalmente, o con la obligación de improvisar, debía dar comienzo al relato de su excusa, o más bien mentira, ya que ni una sola idea de decir la verdad había rondado por su cabeza. Primero no era prudente, segundo no quería activar a la bomba de tiempo que ahora la miraba fijamente y con clásica fulminación.
-¿Y bien?—Su madre, acomodada sobre aquel característico sofá, movía su dedo, pidiendo una explicación.
-¿Bien qué?—Pregunto Hanako, olvidando de que debía hablar.
-La explicación Hanako. No te hagas la tonta, sabes que eso no sirve conmigo…
-Me fui de juerga—Ese día en realidad estaba pendeja, más de lo normal. Semejante excusa solo se le hubiera podido ocurrir al mongólico de Luffy, quien no sabía mentir.
-Si claro. Y yo me fui a misa—Con claro sarcasmo, su madre le respondía. Empezaba a enfadarse.
-¿Por qué no podría salir de fiesta?—Pregunto ella, como si en realidad no supiera la razón. Pero obviamente, trataba de evadir el tema.
-Primero y obvio, eres como un punto negro en medio de un millón de puntos blancos.
-¿Qué?—Pregunto, entendiendo pero no queriendo haber entendido la triste verdad.
-No encajas nada con la gente. Así que no me vengas a decir que saliste de fiesta. Porque es obvio y lo digo porque te conozco: Encajan más el agua y el aceite que tú con la gente.
-Que linda…te rimo y todo—Dijo con cinismo, casi riéndose ante la actitud de su propia madre. La mujer era graciosa y todo.
-Escúpelo de una vez—Dijo ya un poco más seria, más de lo normal.
Mierda.
No tenía ni la menor idea de cómo lo había hecho. Pero esto le dejaba claro que su vocación podría ser perfectamente la de una escritora famosa. Con aquella historia fantástica y absurda que se había acabado de inventar, y de la cual, Hana no había reparado en ningún detalle para quebrarla, seguramente se haría millonaria escribiendo libros.
Le dijo que como muy buena samaritana que era, había auxiliado a una persona atrapada en un accidente, la había llevado a un hospital cercano y no se había ido hasta asegurarse de que estuviera bien.
Esto no se diferenciaba tanto de la situación con Vivi, a excepción de que incluía a uno de los criminales más famosos del planeta y una amenaza de muerte como si fuera poco.
Aunque a Hana le fastidiaba, Hanako era como uno de esos superhéroes que siempre llegaban inesperadamente y ayudaban hasta a sus propios enemigos. Ante un pedido de ayuda, Hanako era tan débil como una pizca de polvo disolviéndose en un vaso de agua. (Su madre sabia de por sí que la chica asistiría hasta al mismísimo Hitler, con un montón de judíos encima y si estuviera vivo. Solo con decirle que le ayudara) Y le creyó. Después de agregarle unos retoques a la mentira, su madre le había creído.
Después de la extenuante charla, de la que había salido victoriosa, Hanako espero con ansias el desayuno.
Apenas estuvo listo, como por arte de magia Luffy apareció. Aunque para ser más exactos el olor de las ricas tostadas y los huevos con tocino, habían levantado al chico como si de una serpiente encantada por el sonido de la flauta se tratase. Incluso había llegado como hipnotizado y casi levitando hacia lugar de donde provenía el delicioso aroma.
Kumadori se había levantado un poco después. Acompaño a Hanako en el comedor, hablando de trivialidades, mientras contemplaba como Luffy se quedaba parado frente al mesón de la cocina, observando con desvelo la forma en que Hana cocinaba. Por su parte la mujer, no lograba ocultar la gracia que le hacia la actitud del pequeño, quien tenía la mirada fija en la estufa y no lograba evitar que un ligero rastro de saliva recorriera la comisura de sus labios.
-¡DELICIOSO!—Luffy casi engullo todo, como una bestia arrasando todo a su paso.
-¡Come bien mounstro! ¡Manchas mi ropa!—Se quejó Hanako, ya manchada con el aceite que Luffy escupía.
-Lo siento…—Se disculpó, con sus mofletes hinchados y un tenue rubor en sus mejillas.
-Es una ternurita, ¿O no Hanako-chan?—Su madre ya más animada, ahora era igual de amable que antes.
-Ternura mis…
-Sin groserías en la mesa por favor. A menos que quieras tener una manzana en la boca el día de acción de gracias—De nuevo esa puta mirada…
-Lo siento…—Se disculpó, agachando la cabeza, antes de morir allí mismo.
-¿De mejor humor Hanako-chan?—Pregunto un ya más, animado Kumadori.
-Como puedes ver Kumadori, últimamente el buen humor ya no es un sentimiento que mi cuerpo se preocupe por sentir—Le aclaro, y su tono de voz lo confirmaba.
-Realmente estas mal—Afirmo Kumadori, no por la aclaración de Hanako, si no con los retoques tan poéticos que le había dado.
-¿Se nota tanto?—Pregunto ella, entendiéndolo perfectamente.
Tanto Luffy como Kumadori asintieron. Los dos se llevaron un enorme pedazo de pan a la boca y masticaron, sin despegar su mirada de la chica.
Ella suspiro y dio un largo sorbo a su café—Estoy jodida—Creyó repetirse mentalmente, sin embargo todos la habían escuchado.
Hana ya un poco más tranquila, ahora actuaba normal. Lavaba los platos armoniosamente mientras tarareaba una dulce canción. Kumadori y Luffy ya se habían vestido. Uno para acompañar a Hanako (No podía arriesgarse a dejarla más tiempo solo ni con el intenso de Luffy, ni con el sádico de Law y mucho menos con el de esa maraña de pelo rojo, si es que iba a acompañarlos) y el otro para llamar a sus otros amigos. Luffy había salido pitado y corrido gritando por todo el pasillo, emocionado porque saldría con sus compañeros, claro que en especial, por una sola persona…
HANAKO POV…
Ni un buen día, ni dos, ni tres… ¿Por qué Buda me odiara tanto?
Nunca pude responder a esa pregunta, ni siquiera después de llevar casi dos meses en aquel psiquiátrico, digo, lugar, edificio, escuela, ciudad. Como pueda llamarse.
Esos chicos me habían lavado el cerebro y habían secado todas mis neuronas. Desde el primer día que llegue marque mi desgracia.
Aunque al principio me fastidiaban, después logre convencerme a mí misma de que el hombre era un animal de costumbres. Pero a la mierda, aun no puedo tolerar sus comportamientos. Gente demasiado extraña para mi gusto.
Y como si fuera poco, estaban los semejantes problemas en los que me había metido, las cosas con las que me había topado y todas las consecuencias que me habían caído encima, como una gigantesca guillotina, de repente había perdido la cabeza. Y sí, me estaba volviendo tanto o más loca como mis vecinos, mis compañeros, mis amigos…lo que sea que fueran.
Me cambie de nuevo, con la parsimonia más estresante que podría haber tenido. Sabría lo que vendría…Oh si, una salida con esos zafados de mierda. Aunque pensándolo un poco mejor y sacando mi mejor semblante tolerante en el momento, no era tan malo. Los chicos enfermos si eran, pero tenían ese no se qué, que…En fin, podría confiar a ciegas en ellos, sin dudar, sin preguntarme si me traicionarían. Na, ellos no eran así, y eso lo sabía. ¿La razón? No la sé, pero sé que la percibí desde el momento que los conocí, a cada uno de ellos.
Luffy, Law, Nami, Ussop, Chopper, Robin, Sanji, Zoro, Kidd…y los que me falten.
Aunque Luffy era un poco toca huevos, era divertido y lindo de una manera tan extraña, ni modo de que pueda explicarla. Aunque Law fuera tan raro, que hasta sentía un punzante escalofrió en mi espina dorsal cada vez que lo veía, de alguna manera tenía algo, aunque aún no lo sé, es como decir…el tipo es bastante complicado. Sin contar el "regalito" que le encontré en su apartamento…Sera cabrón.
En estos momentos, a pesar de que mi cerebro se revolvía constantemente, podría asegurar una cosa y solo una cosa, algo que jamás había podido asegurar, menos después de la muerte de mi padre: …No estaba sola, ahora ya tenía demasiada compañía, tanta que me asfixiaba, pero a la vez, me reconfortaba.
Puse mis zapatos como ultima cosa. Ni me tome la molestia de peinarme, eso ya vendría después…o tal vez nunca. ¿La última vez que me había peinado?...Ni puta idea. De milagro recordaba asearme, ya que mi propio cuarto no era el más ordenado que digamos. Más bien era como un campo de batalla abandonado y maltrecho.
Salí de mi habitación. Kumadori ya estaba listo. Me sonrió animadamente. A veces sentía algo extraño, como una clase de presentimiento cuando le veía sonreírme de esa forma y mirarme así, tan profundamente…era como si algo estuviera pasando por alto. Incluso llegue a pensar en que le gustaba, pero fue algo absurdo obviamente. Fue de esas veces que me puse analizar varios detalles de mi vida, resultado de una aburrición nivel extremo… ¿Y fue como solo una vez?...Eso creo.
Después de un cruce de miradas me senté a su lado, en el sillón. El silencio era incómodo y la tensión se hacía presente. Estaba segura de que algo no estaba bien. Observe un poco en dirección a la cocina. Al parecer mi madre se había ido, no había rastro de ella por ningún lado ahora que lo pienso. Me dio pereza preguntarle a Kumadori, así que no dije nada y me acomode en el suave sofá de la sala, esperando…
Y entonces como por arte de magia y beneficio, Luffy había llegado, con un tumulto de gente tras él, que reconocí de inmediato…Espera… ¿Tiene la llave?...Hijo de puta. ¿De dónde mierdas la saco?
-¡LISTOSSS! ¡VAMOS AL PARQUE!—Grito el animado pelinegro de los cojones. Hijo de puta si me podría hacer cabrear.
-¡Luffy no grites, es casa ajena!—Le grito Nami, gran salvación, golpeándolo en el proceso.
-Tú también estas gritando, Nami—Le aclaro Ussop, aquello me dio un poco de gracia.
-¡No remilgues!—Le advirtió ella con una mirada no muy amable. Hasta yo temblé.
-¡Lo siento joder, lo siento!—Se disculpó Ussop, arrodillándose frente a ella.
-¡Entra de una vez alga de mierda! ¿¡No tenías como perderte más verdad!?—Esa voz…
-¿¡A ti que cejas de sushi!? ¡Anda a perseguir a tus putas!—Esa…otra voz
-¿¡Que dijiste maldito musgo malformado!?—¿¡Que mierdas hacen aquí ellos dos!?
-¡HANAKO!—Chopper se acercó a mí, bombardeándome después con muchas preguntas—¿¡Estas bien!? ¿¡Que paso con Vivi!? ¿¡Esta viva!? ¿¡Donde esta!? ¡Responde!—Que le den, puto reno. Ya le habían contado todo.
-Cálmate, cuando salgamos te lo explicare—Dije fastidiada, y al parecer lo noto, porque no jodió más.
-Valla…valla este será un largo día—Susurro Kumadori, pero yo lo escuche.
Le mire, suspirando al instante, dando entendido que pensaba igual—Y no te imaginas cuanto…
-¿Y Torao…?—Me pregunto Luffy.
Entonces lo recordé. Había quedado con Law de ir a recogerlo. Aunque en realidad sonara raro…digamos que se lo había ¿Prometido? Nee, que va, más bien solo por Luffy, el quería que Law fuera. Nada que hacer, el pequeño ordenaba y yo como un zombie le obedecía. Me sentía pendeja pero el tenía un extraño poder sobre mí.
-¿Vendrá el?—Kumadori, ya parecía molesto con tan solo escuchar su nombre.
-Sí, y no quiero problemas, Luffy lo invito—Le dije, frunciendo el ceño para que captara el mensaje.
Note como Kumadori y Luffy se fulminaban con la mirada, partiéndose en dos al tiempo y esperando a cual atacara primero, para partirse la cara a golpes.
Suspire, que pesado ambiente. Los otros chicos que habían llegado, tanto como Nami, Ussop y Chopper que ya me había soltado, temblaban de miedo. El pervertido de Sanji y el familiar musgo, o Zoro, observaban con neutralidad la escena, sin pisque de miedo, sin inmutarse.
-¿Algún problema…?—Luffy, con voz retadora le encaraba, mirándole con profundidad.
-Contigo todos, mocoso—Le aclaró Kumadori, haciendo lo mismo, más cabreado que antes.
Me levante y salí cómodamente por la puerta. Al parecer nadie lo noto. Todos miraban expectantes la "pelea" Aunque para mi mas bien parecía un showsito de niños pequeños, solo faltaba que se dieran pellizcos. Pues… ¿Cómo explicarlo mejor?...Si eso fuera una pelea, cada uno tendría la nariz rota y las costillas partidas por la mitad, pero para mí unas miradas fulminantes, no eran más que una pataleta.
Y como si ya fuera costumbre, me pare frente a la puerta de Law. Dude un poco al principio pero al final toque el timbre. Y como si para el también fuera costumbre, me hizo esperar bastante tiempo parada al frente de su puerta. Esperando a que abriera. 1…2…3 y comenzaba a fosilizarme. Hasta que se le dio la reverenda gana de abrir.
Lo mire de reojo, sin siquiera darme cuenta. Llevaba una sudadera amarilla, unos pantalones azules con manchas (A veces me preguntaba si sufría alguna obsesión compulsiva por las putas manchas) unos zapatos negros y ese gorro, que nunca faltaba. A mi parecer ya estaba igual que Luffy con su estúpido sombrero de paja.
El noto que lo miraba de arriba abajo. Me sonrió, arrogante y escalofriantemente. Sentí como mi estómago se rebullo violentamente. No entendí el porqué, pero supuse que era hambre.
-No esperaba que en serio viniera a recogerme Midori-ya—Dijo, con ese tonito de siempre y esa sonrisa que esperaba partírsela algún día a golpes.
Sentí un tic nacerme sobre la ceja. No entendí si era por el tono en que lo dijo o lo que dijo. Pero estuve a punto de partirle la cara por milésima vez.
Estaba sudando, mucho.
Arremangue mi saco y limpie el sudor de mi frente. No fui capaz de decir nada y ya me estaba hastiando de no poder retirar la mira de esos estúpidos e hipnotizantes ojos grises. Ahora que lo pienso, el cabrón tiene ojos lindos…¿¡PERO QUE MIERDAA!? ¿¡QUE PASA CONMIGO!?
-¿Midori-ya…?—Pregunto con clara extrañes ante mi actitud.
Me puse roja de la vergüenza, resultado de mis absurdos pensamientos y comencé a temblar de la ira también—Mueve el culo y ya vámonos de una vez, nos están esperando…
En el instante en que Law iba a decir algo más, los chicos ya habían salido.
Luffy y los otros lo saludaron, excepto claro, Kumadori, quien lo ignoro por completo.
En cierto modo para mí, mejor así. Este no era el momento de aguantarme otra pataleta de críos.
Luffy insistió como loco para que fuéramos a un parque especifico. No puse atención del nombre. Estaba distraída por todo, por absolutamente todo. Tomamos autobús y hasta me senté al lado de Sanji. Seguro si no hubiera estado tan distraída, hubiera corrido de allí y evitaría al rubio, quien me fastidio todo el camino de diferentes maneras. Era un asco, odiaba a los hombres caramelosos, me daban diabetes.
Luffy se había ido con Ussop y Chopper, armaban tremendo jaleo en el transporte. Todos los miraban como desquiciados y el conductor carraspeo varias veces, en signo de que se callaran. Nami se fue con Zoro y discutía con él por quien sabe qué.
Pero algo que me hizo cagar de la risa, fue ver a Law sentarse junto a Kumadori. Y como el bus iba casi lleno, no tuvieron más opciones que hacerse compañía. Aunque a leguas se veía lo incomodos que estaban y las ganas que tenían de matarse. Era gracioso, pero también una enorme amenaza contra la integridad física de las personas que ocupaban el vehículo.
Aunque para que negarlo, la pase muy bien observando a los polos opuestos, lanzarse miradas y comenzar a pelear. Era una escena perfecta. Algo que merecía ser grabado, o por defecto fotografiado. Aunque algo me seguía preguntando… ¿Por qué Kumadori odiaría tanto a Law?
Se puede decir que yo también…o bueno, no llamemos a aquello odio. Es que somos muy diferentes para ser capaces de comprendernos. Solo tuve suficiente verlo una vez, para saber que jamás entendería lo que pasaba por su cabeza. Podría estar segura de que lo mismo pasó con Luffy.
Esos dos…en cierto modo, me hacían perder la calma.
Llegamos al fin al tremendo parque. Y digo tremendo porque en serio era enorme. Se sentía el aire puro, la energía que irradiaba el sol entre los árboles y la tranquilidad de aquellas praderas.
Nos sentamos en un pequeño espacio. Ocultándonos en la sombra. No me di ni cuenta, pero Sanji había traído mucha comida, demasiada en verdad. Un día perfecto para un picnic, supuse.
Luffy fue el primero en babear. Luego fue golpeado por Nami, ya que quería comerse todo sin antes haber sido preparado por Sanji. Quien llegaría a pensar que el rubio, pervertido y todo, pero sabía cocinar bastante bien. No podía esperar a probar aquella comida de nuevo. Era como el cocinero de los dioses.
El pelinegro no tuvo mas opción que jugar con Ussop y Chopper para calmar su hambre y gastar energía, hasta que por lo menos estuviera lista la comida. Nami se había quedado recibiendo el sol, dijo algo como que "debía broncearse"
Kumadori hablaba con Zoro de cosas triviales. Y hasta ahora me entero que los dos son amantes de las espadas.
Sanji cocinaba como poseso, parecía que en vez de preparar un emparedado pintara una obra de arte. Hacia más ademanes que malabarista de circo. Exagerado pero bueno, cualquiera se caga ante esa deliciosa comida.
Tampoco había notado que Law llevaba un libro consigo. Enorme. De anatomía. Y para que ocultarlo. Desde pequeña quise estudiar medicina, tal y como él lo estaba haciendo.
En aquella conversación que tuve con Chopper, el día en que le pedí perdón por golpear a Law, también le rogué que me enseñara, ya no podía soportar más, quería aprender de una buena vez aquella cosa que me llamaba la atención. Yo quería ser cirujana.
En realidad no sabía lo que Law quería ser, ni tampoco Chopper, pero para que ocultarlo, los admiraba. Un poco más y les tallaría una estatua de bronce.
Quería ver ese estúpido libro. Pero no estaba entre mis opciones pedírselo a Law ni mucho menos leerlo con él. La misma idea me revolvía el estómago de nuevo. Joder, debo estar indigesta.
Me rendía, lo veía tan entretenido con el monstruo de libro, y quería verlo yo también. Ya empezaba a babear como Luffy, hasta que mis piernas fallaron y caminaron por si solas hacia él.
Law levanto la mirada de su libro y me observo—¿Pasa algo?—Pregunto, con neutralidad.
No supe que decir, puse cara de idiota y me quede parada. Luego me canse y me senté frente a él, siendo observada siempre. Pude notar como sonreía ladinamente, de seguro le divertían mis gestos y reacciones. Trague saliva y no titubee, no debía darle el gusto—¿Me prestas ese libro?—Pregunte como si nada, aunque si tenía mucha mierda en la cabeza.
El pareció hacer una extraña mueca y arqueo una ceja de inmediato—¿Sabe leer, Midori-ya…?—La puta que lo pario…se volvió a cagar todo.
LAW POV…
Se me hizo realmente extraño que se sentara frente a mí. Parecía nerviosa, pero… ¿Por qué?
Algo volvió a revolverse en mi estómago, no era normal que mi ritmo cardiaco se acelerara. No pude evitar sonreír al ver sus gestos, su mirada…
-¿Me prestas ese libro?—Me pregunto, pero no supe que tono era ese.
En ese instante no supe que decir, ni menos que cara poner. Así que atine a arquear una ceja y a soltar lo primero que se viniera a mi cabeza—¿Sabe leer, Midori-ya…?
No había conocido el momento en el que odiara el ser como soy.
Analice la información y supe que había metido la pata. La chica ahora me miraba con frialdad y rabia contenida. No tuve palabras para manejar la situación.
Ella se levantó con rapidez y yo sin poder reaccionar de otra manera me levante y la tome del brazo. Sentí como mi corazón saldría disparado por mi boca en cualquier instante.
Había tirado mi preciado libro solo para detener el andar de esa chica y que no se fuera enojada.
En otra situación no me hubiera importado, pero ahora, algo malo me sucedía, esto no era normal.
Ella se giró a verme, totalmente airada y roja. No pude reconocer esa expresión. Solo la solté del brazo, me agache y recogí mi libro. Se lo extendí para que lo tomara.
La chica lo entendió y lo rapo. Sin hacerse del rogar. Al parecer su curiosidad por leerlo era más fuerte que cualquier otra cosa. Le sonreía como jamás lo había hecho. Por primera vez me sentí estúpido y vulnerable.
Ella en cambio frunció el sueño y se dirigió a otro de los arboles cercanos. La vi sentarse en una sombra y comenzar a leer.
La expresión que ahora tenía…¿Emocionada? No lo pude entender, pero parecía feliz. Recordé entonces que yo también estaba campantemente feliz leyendo aquel libro, y me enfureció pensar que se lo había entregado como si nada. ¡Eso jamás pasaba conmigo! ¡Mis libros eran míos y míos!
Me acerque con paso lento y me senté a su lado, decidí proponerle algo—Yo también quisiera leer Midori-ya… ¿Leemos juntos?
Me sentí ridículo preguntando semejante cosa. Pero ella solo asintió y acerco un poco más el libro para que alcanzara a leerlo.
Así pasamos pocos minutos que parecían eternos. Era tan tranquilo y perfecto que ni yo me lo creía. Comenzaba a darme mucho sueño, cerraba los ojos y me acomodaba más en el tronco del árbol. Por el rabillo del ojo podía ver como ella con ojos plenamente abiertos observaba el libro, eso me hizo sentirme más cansado y comencé a perder la conciencia.
La vi levantarse con violencia y correr hacia una dirección, soltando el libro en el proceso. Me desperté y pensé en seguirla de inmediato, pero la perdí de vista. Observe a todos lados y notaba como los demás hacían lo mismo que antes, sin percatarse de la situación.
Comencé a caminar, con rumbo a encontrarla. ¿El por qué? Ahora esa sería una pregunta de todos los días…
HANAKO POV…
Me daba gracia ver como Law se comenzaba a dormir pero evitaba reírme. Me encontraba a pesar de todo concentrada leyendo ese libro. SI antes me gustaba la medicina, ahora me la quería comer a besos, así sonara extraño.
Law casi ya cerraba los ojos. Mire al frente en un instante y logre divisar un largo pelo azul y una mano que parecía hacerme una seña, escondida tras un arbusto.
Vivi…fue lo primero que pensé. Ese cabello era inconfundible.
Me levante con rapidez y deje caer el libro de mis manos sin darme cuenta. Alcance a sentir como Law había reaccionado, pero entonces apure más mi paso para lograr perderme de su vista, no era buena idea que nadie me siguiera.
Me acerque y sí era ella, era Vivi. Parecía herida y bastante…pero…
-¿¡COMO DIABLOS HAZ SALIDO DEL HOSPITAL EN ESE ESTADO ESTUPIDA!?—Perdí el control, estuve a punto de ahorcarla ¿¡PERO QUE COÑO ERA TODO ESTO!?
-L-lo siento—Se disculpó ella, con visible miedo de mi—Necesitaba hablar contigo…
-¿¡ERES PENDEJA!? ¿¡POR QUE NO ME LLAMABAS!? ¿¡Y COMO DIABLOS SABIAS QUE ESTABA AQUÍ!?—Todas esas preguntas las escupí de momento. Y no con muy buen tono ni con buena cara.
-Tengo contactos, Hanako-chan—¿Eso era una explicación? ¿O una manera de retocarme los ovarios?
-No me vengas con esa mierda. Hasta esta madrugada estabas inconsciente…Entonces ¿Cómo…-Diablos, ni pude terminar de calmarme ni de hablar.
-Ni yo lo sé, solo sé que he llegado aquí a hablar contigo, a explicarte todo—¿Cómo podía ser eso posible?¿De qué me veía cara exactamente…?
Enmudecí ante estas palabras. Las respuestas que añoraba estaban a punto de llegar a mis oídos, aun así estaba demasiado confundida. La peliazul no podía estar allí, ella estaba inconsciente. Estaba demasiado herida cuando la encontré, incluso el doctor…
Pero entonces sentí como Vivi me jalaba para que diera de culo en el suelo y nadie nos viera.
Recupere la cordura y deduje que ahora tendría que escuchar explicaciones, las demás preguntas sobre como había salido y como se había despertado, como si fuera inmortal (Algo así como una semidiosa, porque ¿Quién diablos sobrevivía a tantos golpes?) vendrían después.
-Te explicare todo…
Vivi me conto, hasta el último detalle de los sucedido. No lo podía creer.
Luego ella se fue como si nada. Advirtiéndome sobre todas las cosas: No debía involucrar a la policía. Su padre estaba retenido por Doflamingo, pero por ningún motivo debía recurrir a los polizontes.
Entonces a pesar de que ni yo misma me lo creía, tome la decisión de ayudarle. No tenía obligación ni deber, nada. Pero entonces recordé algo, que la experiencia de mi infancia no podía volver a repetirse, fuera a mi o fuera a uno de mis amigos, (Porque si, Vivi era mi amiga en este instante) debía ayudar, lo más que pudiera. Yo perdí a mi padre, y no, eso no le pasaría a Vivi.
Llame a la única que creía confiable, en el momento no diría nada a los chicos, de seguro me descuartizarían.
Marque su número.
-¿Robin eres tú? Habla Hanako—Dije, ya decidida totalmente.
-¿Paso algo malo chica?—Ella noto algo en mi tono, eso era seguro.
-El padre de Vivi efectivamente está secuestrado—Dije, lo más calmada que podía—Y…yo iré a rescatarlo, necesito tu ayuda.
-¿¡Que!?—La primera vez que le oía gritar de esa manera—Pero la policía…—Sabría lo que diría, pero…
-No podemos contar con ellos por ahora…
Robin iba a decir algo más, pero una voz conocida fue reemplazada por la de ella, a mis espaldas precisamente.
-¿Contar con quienes…Midori-ya?
¡ME LLEVAN TODOS LOS DEMONIOS DE LA DIVINA COMEDIA!
Continuara…
Yo: Muajajaja soy una hija de mi mama…¿O no Hanako-chiin?
Hanako: Te mato perra…te mato…
Yo: Me matas y me rematan mis lectores por no continuar. Así que no jodas y respira profundo…
Hanako: 1…2…3 Piripitifalutica…
Bien chicos hasta aquí llegamos hoy! Perdonen en serio por la tardanza Daré mi mejor esfuerzo, en lo que me sea en verdad posible para continuar…
Los adoro! Espero les haya gustado el cap!
Sus coments y hechamadres son bien recibidos *Se deprime por haber tardado tanto* Bye!
