PREMIUM
Notas: Antes de empezar y pedir disculpas aviso que hubo un error en uno de los últimos capítulos, en concreto en el 10º, ahí menciono que Zech es trasladado a la Mansión Asato y posteriormente en el capitulo 11º lo vuelvo a comentar. Para arreglar esta metedura de pata, jeje (que espero que no os hallaseis dado cuenta) la primera ver que menciono el traslado de Zech en el capitulo 10 será solo un simple traslado dentro del Mismo Centro Médico, a un ala del edificio de mayor seguridad. Y el segundo traslado será el correcto. También tuve que modificar una pequeña conversación de Q-chan y Wufei para que concordara todo.
Lamento las molestias, subiré el capitulo modificado a continuación. Un beso.
Cap.XIII ¿Más problemas?
Atardecer suburbios Sector L9 Eron.
Cobijado por las sombras del atardecer, un lujoso vehiculo privado registrador como uno de los utilizados por los altos Rangos de NOVA, estacionaba cerca de un callejón poco iluminado, pestilente y de poca reputación, creando un fuerte contraste en el lugar poco usual y poco acostumbrado a visitas tan distinguidas e importantes. Del vehículo aeromotorizado desciende una sombra alta encapuchada y de porte elegante, intentando pasar desapercibido y en anonimato en aquel decadente sector de la cuidad.
Con pasos rápidos y abrigado por las escasas luces de la calle y del ocaso de los Soles de Gundam X, se dirige con seguridad a las puertas de un local utilizado para prácticas de contrabando y disfrute sexual de los arrabales.
-Bienvenido a Sex City – saluda el dueño del tugurio con falsa amabilidad – si lo que busca es pasar un buen rato con los Pets más deliciosos de la ciudad a llegado al sitio adecuando. ¿En que pueden servirles mis chicos? – preguntó el viejo dueño del comercio de Pet, de más de 50 años pudiéndose apreciar en él una antigua y ya marchita belleza, un ex Pet venido a menos. Sin embargo se dirigió con firmeza y altivez, al alto visitante oculto tras una elegante capa negra que para evitarse ser reconocido.
-¿El dueño del local? – preguntó secamente el visitante.
-Pues yo mismo, pero pase por favor no se quede en la puerta. ¿En que puedo servirle?.
-Tenemos que hablar, en privado y sin interrupciones. Soy un hombre ocupado.
-Pues mire por donde, yo también soy un hombre ocupado – respondió molesto por la soberbia demostrada por el sujeto - ¿Quién es Ud¿Y para que ha venido exactamente?
-Para su información le diré que soy un íntimo amigo de Touya Sanada – comentó el visitante perdiendo la paciencia a la vez que se desprendía de la capucha de la capa para dar a conocer su procedencia y estatus – Vengo hablar de negocios.
-Un Blondie! – exclamó al ver la clara cabellera rubia y los molestos ojos azules de su interlocutor - Oh lo siento muchísimo! No le reconocí, discúlpeme, por favor pase, entienda que por aquí llegan a pasar verdaderos indeseables que ni para pagar los servicios de mis chicos tienen. Pase, pase… estaremos más cómodos en mi despacho fuera del alcance de oídos indiscretos, je je. – intentó disculpase al haber metido tal metedura de pata.
-Ya era hora – comentó molesto caminando detrás del dueño del local.
-Pase, siéntese. ¿Desea algo de tomar, algo de compañía mientras hablamos, Señor…? – ofreció dócilmente el viejo avaricioso, intentando salvar la situación.
-Tsukoiji, Yuma Tsukoiji, por ahora no quiero nada – dijo escuetamente.
-Pues bien Tsukoiji-sama¿Qué le trae por mi humilde establecimiento de ocio¿Sanada-sama, necesita algo? – se atrevió a preguntar por uno de sus mayores clientes..
-Dudo lo que pueda necesitar Sanada en estos momentos, no soy su secretario personal para saberlo…
-O no Tsukoiji-sama, no quise insinuar nada parecido – interrumpió el hombrecillo al percatarse de la molestia por su poco acertado comentario, sabedor de la soberbia que gastaban los Blondies en general.
-Eso espero porque me molestaría que lo insinuase, mi Rango es muy superior al de Sanada para que simplemente lo insinúe.
-Discúlpeme, no volverá a ocurrir.
-Bien como le iba a decir antes de que me interrumpiera, estoy aquí por un motivo muy concreto, que; primero: es de total discreción y segundo: vine recomendado de Sanada, espero que comprenda la situación.
-Me hago una ligera idea Tsukoiji-sama. Ud. dirá, haré todo lo posible por complacerle.
-Estoy seguro de ello. Iré al grano, ya dije que soy un Blondie ocupado – comentó haciendo ostentación de su Rango expresamente – Estoy organizando un evento especial y privado. Sanada me sugirió que contactase con este local ya que me aseguró que aquí encontraría lo que buscaba – expuso directamente Yuma, sacando del interior de su capa un pequeño IPOD, el cual encendió para acceder al fichero concreto que necesitada para la ocasión.
-Valla, me halaga que Sanada-sama le remitiera a mi humilde negocio para…
-Dejémonos de hipocresía, esto es todo menos un humilde negocio, por eso estoy aquí. Detesto que la gente no llame a las cosas por su verdadero nombre.
-Bueno yo… - se sintió incomodo el ex Pet por el duro comentario – agradezco su enorme amabilidad por…
-También detesto que me hagan la pelota, al grano. Puede o no puede suministrarme lo que necesito.
-Ejem… de que estamos hablando en concreto, si lo que busco son hermosos y saludables Pet que sumisamente le atenderán a Ud y a sus invitados, estoy seguro que así es.
-Busco algo más que eso, sino no estaría aquí. Sanada me aseguro que encontraría carne fresca, sin mácula ni vicios, no sé si me entiende – pidió fríamente Yuma.
-Jeje creo que si entiendo, ud. Busca Pets vírgenes para estrenar, jeje.
-¿Los tiene sí o no?
-Son difíciles de conseguir en estos tiempos – respondió en ex Pet, haciéndose el difícil.
-¿Los tiene sí o no? – volvió a preguntar molesto, tanto por la situación como por el lugar.
-Podría conseguirle algo Tsukoiji-sama, en estos momentos me han llegado dos Pets esta semana, pero si quiere disponer de más yo podría conseguírselos en un par de semanas.
-Tres días a lo sumo – exigió Yuma.
-¿¡Tres días!? Es muy poco tiempo.
-Si quiere hacer negocio tendrá que ser en tres días, como lo consiga es su problema.
-Esta bien, esta bien, los conseguiré – accedió el dueño del local ante el posible negocio.
-Sobre los que tiene en su poder ahora, quiero verlo – ordenó el Blondie – además necesitaré… - consultó su IPOD por unos segundos – varios Pet con experiencia, a ser posibles que estén próximos a su caducidad para…
-¿Pet adultos? Esos no les servirán, seguro que a sus invitados les gustarían…
-¡Lo que les guste o les deje de gustar a mis invitados no es asunto suyo!- gruñó molesto por las continuas interrupciones - ¡Yo pido y Ud. me suministra! Los motivos son míos y no tienes nada que decir en ello¿Quedó claro?, no permitiré ninguna desfachatez más por su parte.
-Perdóneme Tsukoiji-sama, no volverá a pasar – se disculpó sumisamente el propietario del burdel – Pídame lo que sea yo…
-Por ZERO, que paciencia hay que tener para tratar con gentuza – comentó déspotamente – como le decía, requeriré de varios Pets adultos y algunos de servicio activo. Por eso le sugiero que me muestre a todos los Pets que posea en estos momentos, le pagaré el doble del precio del mercado por cada Pet que me satisfaga.
-Puedo tener disponible a mis chicos para mañana a primera hora si…
-No, deberá ser ahora – exigió Yuma.
-Pero ahora están ocupados y…
-Pues desocúpelos, no tengo todo el día, si quiere hacer negocios conmigo seré yo quien ponga las normas, a demás pagar el doble por unos Pets sin diferencia por antigüedad o uso, creo que es algo bastante generoso¿no cree?
-Por supuesto Tsukoiji-sama, yo…
-Además – interrumpió al viejo – dudo que tenga en estos momentos algún cliente de mi categoría o poder en este tugurio.
-Por supuesto que no, Tsukoiji-sama, será un placer atenderle en estos momentos, déjeme solo unos minutos para reunir a mis chicos, mientras tanto porque no se acomoda en nuestra sala VIP mientras Kit mi Pet personal le atiende como es debido.
-Muy bien le daré unos minutos – accedió Yuma, dirigiéndose junto con el propietario del burdel hasta la supuesta sala VIP.
El viejo ex Pet dejó al Blondie en compañía de un joven Pet de no más de 14 años, de aspecto tímido y belleza infantil. Sus ojos eras negros y su cabello corto de un castaño oscuro. El joven Pet sirvió una copa de licor al Blondie visitante mientras le ayudaba a deshacerse de la gruesa capa para acompañarlo a que se sentara en el cómodo sillón.
Yuma accedió a tomar la bebida servida por el joven Pet observando detenidamente el comportamiento del nervioso muchacho mientras hacía tiempo a que llegasen los demás Pets.
-¿Qué estas haciendo? – preguntó sorprendido Yuma, al ver como frente a él el infantil Pet comenzaba a desprenderse de la poca ropa que vestía hasta quedar desnudo ante él.
-Complacerle Señor – respondió tímidamente – el Amo siempre dice que tengo que tratar a los huéspedes como se merecen, por eso yo… ¿no desea que le atienda¿No le gustó, Señor? – preguntó asustado.
-No es eso chiquillo, anda deja eso – pidió amablemente Yuma recogiendo parte de las ropas del Pet.
-Si no le atiendo como es debido el Amo me castigará, pensará que es culpa mía y, snif… snif – sollozó el Pet con temor.
-Entiendo, anda ven aquí – pidió Yuma sentando al joven Pet en sus piernas, eran tan pequeñito comparado con su alta estatura que si lo abrazaba con sus brazos parecía desaparecer entre ellos – Haremos una cosa… sabes, a mi me gustan mucho los gatitos…
-¿En serio?, a mi también me gustan mucho – preguntó extrañado y a la vez fascinado el joven Pet
-Aja, jeje. Como me gustan mucho haremos como si tu fueras mi pequeño neko¿Qué te parece? Te acurrucarás y ronronearás para mí.
-Claro pero si el Amo viene y me ve, él…
-No te preocupes por eso, yo me ocupo del desgraciado de tu jefe, pero eso si, esto será un secreto entre nosotros¿Prometido? – le pidió con una sonrisa a la vez que le mostraba el dedo meñique para formular la promesa.
-Jeje, prometido – dijo sonriendo el Pet enlazando su propio dedo meñique con el Blondie.
Yuma vio complacido como el joven Pet se acurrucaba sobre su regazo disfrutando de las suaves caricias que le proporcionaba sobre su suave cabellera.
Quince minutos después el dueño del local aparecía en la sala VIP, asustando al Pet que quiso salir de entre los brazos del Blondie, pero este lo impidió.
-¿Todo en orden? – preguntó el dueño extrañado al ver que el Blondie seguía vestido sin muestras de haber intimado con su Pet.
-Perfectamente¿tiene lo que le pedí?
-Así es¿no fue mi Pet de su agrado? – preguntó el viejo, viendo como el chiquillo se tensaba antes la posible respuesta del Blondie.
-Por supuesto que lo es, pero no pretenderá que pueda disfrutar de una delicia así en apenas diez minutos. No soy de los que le gustan que le interrumpan y menos de los que le gusten que le observen sin ser invitados, no sé si me entiende.
-Faltaría más, le entiendo, si lo desea puedo reservarle una habitación el tiempo que ud. desee para que pueda disfrutar de mi chico. A pesar de su timidez, es bueno haciendo su trabajo, jeje.
-Seguro, pero ahora no es lo que me apetece, me gustaría acabar con muestra negociación cuanto antes¿Están aquí?
-Sí Tsukoiji-sama. Pasad! – gritó el viejo, tras unos segundo, la puerta de acceso de la sala VIP se abrí, entrando hasta una veintena de Pet
Habían de todos los tipos y de todas las edades. Altos, bajos, corpulentos, esbeltos; castaños, morenos, pelirrojos. Todos vestían una vestimenta parecida, unos boxes negros y botas de media caña, lo único que los diferenciaban eran los accesorios, algunos llevaban brazaletes, otros muñequeras, algunos gargantillas, incluso habían que llevaban correas a los largo de sus piernas o brazos. Las edades oscilaban a simple vista entre los 14 a los 17 años excepción de dos de ellos que aparentaban más, unos 20 años.
Yuma se levanto del sillón depositando con cierto cuidado al joven Pet para después dirigirse hacia la exposición de Pet que se había formado en segundos.
-Estos son mis chicos Tsukoiji-sama, son 25 en total, puede disponer de ellos con absoluta libertad – comentó complacido sin ver la muesca de disgusto o miedo de varios de los Pets.
-Perfecto – comentó Yuma, desplazándose frente a los Pet con mirada evaluativa – creo que me pueden servir… al menos algunos de ellos, pero pensé que me había entendido cuando le dije que quería carne fresca – acusó Yuma al dueño del burdel ante la mirada de terror de los más jóvenes y de preocupación de los mayores.
-Y así es Tsukoiji-sama, estos dos – comentó acercándose a los dos más pequeños del grupo – llegaron hace una semana, aún lo nos había puesto en activo, pero le puedo asegurar que están impolutos, aún no han prestado sus servicios a nadie, Tsukoiji-sama.
-Y no lo dudo, pero yo me refería a carne fresca¿me entiende? Sanada me especificó concretamente que ud. era el único que me los podría ofrecer.
-Tsukoiji-sama, esto es lo más fresco que se puede ofrecer… yo… ud. sabrá que la edad mínima de un Pet es de 14 años… lo que Ud. me está pidiendo…
-Pse – chasqueó con los labios Yuma – no me está entendiendo – dijo el Blondie alejándose unos pasos de los Pets para mayor privacidad, aunque aún así les podían escuchar, siendo esto lo que quería Yuma conseguir – seamos sinceros, sé perfectamente la edad mínima de los Pets, por eso me encuentro hoy aquí. Como dije Sanada me dijo que "AQUÍ" encontraría lo que buscaba. Sé por el propio Sanada que Ud. le suministró uno de esos Pet frescos hace varios años, un tal…Ian, si no recuerdo mal, en aquella época se lo vendiste con 9 años de edad.
-Yo no… - quiso desmentir el viejo temiendo que todo esto se tratase de una emboscada para encerrarle por tráfico de Pets menores o algo parecido.
-Ud. sí. Si lo que teme es que esté trabajando para el centro de Detección de Irregularidades del Comercio de Pets, déjeme decirle que no se preocupe por eso. Soy Yuma Tsukoiji 3º Rango de Elite de Eron, de ser así yo sería el primer perjudicado ante ZERO, por eso le pedí discreción. Solo estoy aquí por negocios. ¿Quiere hacer negocios Señor mío, o tendré que buscarme otro proveedor? Si es por dinero no se preocupes, soy bastante generoso si me complacen. Así que sea inteligente y muéstreme esa carne fresca que sé que tiene escondida.
-¡¡NO PUEDE HACERLO¡¡ESO ES ILEGAL!! PROMETIÓ QUE NO LOS PONDRÍA EN SERVICIO HASTA QUE CRECIERAN – gritó furioso uno de los Pet adultos.
-Plaff!! – Se oyó el bofetón que el dueño le propinó al Pet - ¡cierra la boca estúpido¿Crees que la promesa a un sucio Pet tiene algún valor? Todos vosotros me pertenecéis y haré con vosotros lo que quiera.
-¡¡Pero…! – quiso protestar de nuevo el Pet.
-¡¡Silencio o te mato!! – amenazó el dueño al Pet.
-Valla, veo que tenemos un gallito de pelea aquí – rió Yuma, ante la mirada penetrante del Pet que le dirigía. Había encontrado al Nii-san que toda casa de burdel tenía. Un Pet protector de los demás.
-Lamento la impertinencia Tsukoiji-sama, prometo encargarme de él después…
-Si me lo permite, me gustaría encargarme yo mismo del impertinente, jeje – rió burlonamente.
-No es necesario Tsukoiji-sama…
-Insisto, me gustan estos retos, jeje. ¿Y bien, que me dice del trato?
-De acuerdo, los traeré en seguida, mientras puede ir eligiendo a los demás Tsukoiji-sama.
-Será un placer – comentó sin despegar la vista del Pet bravucón.
Nada más salir el dueño por la puerta, el Pet volvió hablar sin tener miedo del Blondie.
-Hágales daño y encontraré la forma de matarle – le amenazó sin amedrentarse.
-¿Te crees muy valiente verdad? – preguntó situándose frente al Pet.
-Piense lo que quiera, puede que sea un hombre poderoso pero yo no tengo nada que perder, pronto las cosas cambiarán y entonces pagarán por todo lo que están haciendo.
-Nii-san, no! – quiso detener el joven Pet a su hermano mayor.
-No tranquilo pequeño neko – tranquilizó Yuma al joven Pet – deja que hable, porque tanta bravuconería y valentía o estupidez, la va ha necesitar dentro de poco.
-Se lo advierto, esos niños no…
-Sé muy bien lo que me hago chico, te recomiendo que controles tu vocabulario si no quieres dejar huérfanos a tus hermanos – le advirtió Yuma fríamente.
-Tsukoiji-sama – interrumpió el dueño del local entrado de improviso cortado de raíz la discusión – aquí los tiene.
El viejo ex Pet ingresó arrastrando a dos pequeños infantes de 8 y 7 años, que temblaban de miedo mientras intentaban ocultar sus lágrimas derramadas, con las mangas de las raídas camisetas que vestían.
Por un momento a Yuma se le encogió el corazón a ver a esos dos pobres niños asustados, pero pronto se recompuso.
-Y bien¿Qué le parecen?
-Me los quedo – dijo secamente.
-¡Perfecto! – Aplaudió entusiasmado el ex Pet - ¿alguno otro más?
-Sí, por ahora me llevo a los dos más jóvenes, también quiero al bocazas y al otro Pet adulto – fue enumerando sin dejar de mirar burlonamente al Pet que le había amenazado anteriormente – sobre los demás, quiero pensarlo, pero antes tengo una condición más…
-Lo que desee Tsukoiji-sama – respondió solicito y complacido, mientras hacía la cuenta mentalmente que ascendería por los 6 Pets que ya había aceptado el Blondie.
-Deseo probar al bocazas en estos momentos, en privado. Para comprobar el nivel de educación que se imparte en este burdel.
-Por supuesto, Tsukoiji-sama no hay problema alguno, si desea al chico lo tendrá, aunque debo decirle que es el más rebelde de todos – comentó ante la mirada de asombro de todos los presentes.
-Por eso mismo lo quiero, me gustan los retos, jeje – comentó recogiendo su capa y su Ipod.
-Por aquí Tsukoiji-sama – guió al Blondie hacia una de las habitaciones, la más lujosa de todo el local, seguido a pocos pasos por un desconcertado Pet, que no salía de su asombro.
-Si necesita cualquier cosa solo tiene que pedirla – ofreció el dueño del lugar.
-Solo una cosa más, que vallan preparando las cosas de los Pets que ya he elegido, los pasaré a recoger mañana por la noche, de los demás… lo decidiré cuando salga. Como imaginará, no quiero interrupciones de ningún tipo.
-Así se hará Tsukoiji-sama, que disfrute, le esperaré en mi despacho.
-De acuerdo – respondió Yuma.
Varios minutos de silencio y tensión se vivió nada más ser cerrada la puerta de la ostentosa habitación. El Pet permaneció inmóvil y expectante ante cualquier movimiento de su huésped, que lo miraba sin entender la extraña petición de sus servicios después de haberlo amenazado segundos antes.
Por otro lado, Yuma también le observaba atentamente, preguntándose cuando y como sería el mejor momento para actuar.
-Desnúdate – fue la orden tajante y sin replica del Blondie.
-¿¡Que!? Estás loco si crees que yo…
-Si sabes lo que te conviene a ti y tus protegidos me harás caso sin rechistar – le expuso directamente, mientras se acercaba a la gran cama de la habitación.
-Maldito hijo de pe… - renegó mientras comenzó a acatar la orden dada por el Blondie.
-Vigila con tu lenguaje – amenazó – ahora túmbate en la cama, vas hacer todo lo que te diga, pero antes… - cayó mientras comenzó a desprenderse de su propia ropa excepto sus pantalones.
-Pero que…?
-Shhh, si quieres que todo salga bien, haz lo que te diga y escucha…
Los siguientes diez minutos no se pudo escuchar nada a través de la puerta de la habitación pero segundos después, ruidos de jadeos y gemidos inundaban toda la habitación y parte del pasillo exterior. Durante los próximos 45 minutos no se oyó otra cosa hasta que el grito de un fuerte orgasmo se fue escuchado.
Diez minutos más tarde, hicieron aparición Yuma y el Pet adulto, un poco maltrecho todo sea dicho.
Ambos presentaban signos de haber mantenido un acalorado encuentro, sobretodo el Pet, el cual su apariencia estaba algo más trastocada que la impoluta vestimenta del Blondie, eso y el fuerte olor a sexo que desprendía el Pet era signo inequívoco de un encuentro consumado.
-¿Fue todo de su agrado? – preguntó con tranquilidad el dueño del burdel.
-Mejor de lo que me esperaba, aunque me temo que tu Pet necesitará algunas curas, se me fue algo la mano – comentó desinteresadamente Yuma, sin mirar el labio y la ceja partida del Pet que sangraban un poco.
-No se preocupe, ya está acostumbrado, jeje. ¿Ha pensado en llevarse algún Pet más?.
-Pues sí – dijo el Blondie sacando de nuevo su IPOD – Me llevaré a: el Pet de ojos negros y pelo castaño, al que lleva brazaletes de cuero negro, al chico que tiene varias cicatrices, al de la gargantilla roja, el de la muñequera gris y al de pelo largo con correas en las piernas.
-Perfecto!! – gritó complacido – en total serán 6 Pets, más los dos Pets adultos, los dos vírgenes y los dos niños, en total hacen, 12 Pets.
-Excelente, pero serán 11 en total. El bocazas se queda, no me interesa.
-Pero pensé que…
-Cambié de opinión, quizá en otra ocasión decida comprarlo.
-Como quiera Tsukoiji-sama.
-Mande el importe de la cuenta a mi Mansión, a primera hora se la liquidarán, en cuanto a la entrega, yo o un hombre de mi confianza vendrá a buscarlos a media noche, téngalos preparados y por cierto, a partir de ya, quedan fuera del negocio, si me entero que ha hecho uso de ellos…
-No se preocupe, eso no ocurrirá, ahora mismo los mandaré a sus habitaciones para que recojan sus cosas y esperen a que vayan buscarlos Tsukoiji-sama.
-Bien entonces me marcho, ha sido un placer hacer negocios con Ud.
-Lo mismo digo – respondió con alegría el viejo.
-Ha sido un placer… el saborearte – cometo Yuma al Pet adulto haciendo una señal de entendimiento al Pet.
-No sé si decir lo mismo – murmuró el Pet, despidiéndolo de la misma forma.
Con paso decidido, Yuma abandonó el local para dirigirse a su medio de trasporte que le esperaba en el callejón oscuro. Segundos después, desaparecía de los suburbios rumbo a su Mansión antes de que la noche le alcanzara por completo.
Mansión Asato.
-Buenas tarde Q-chan¿Cómo te encuentras? – preguntó Wufei entrando en la habitación de benjamín de los Winner.
-Buenas tarde Wufei, un poco cansado y algo tenso, no sé…
-No debes desanimarte Q-chan, Suichi te subirá dentro de poco la merienda. ¿Has hablado con Trowa sobre el bebé?
-No, no mucho, él piensa que mi bebé es de otro Blondie… no me atreví a confesárselo, tengo miedo de que se valla de nuevo y me deje solo otra vez, Wu-chan… no sé que hacer, no me siento digno de él, no después de…
-No digas tonterías, Q-chan, debes decírselo, estoy convencido de que Trowa ha venido a quedarse… por ti.
-Eso me gustaría creer pero…- respondió acongojado.
-Mira date unos días para reponerte, observa como Trowa se comporta contigo y después díselo, tiene derecho a saberlo. A demás en cuanto nazca tu bebé necesitarás que dé su apellido al bebé para que pueda obtener su derecho de ser libre, sabes que un padre soltero no…
-¡¡Los papeles!! – Gritó Q-chan al recordar el motivo por el que fue a su Mansión - ¡Los papeles Wufei!
-¿Papeles¿Qué papeles?
-Oh por ZERO!!, se me olvido por completo, snif… uno de los motivos por lo que Omi y yo fuimos a Mansión fue para recoger los documento que acreditan que Duo y Heero son protegido de mi hermano… snif
-Pero eso…
-Sí, al no estar supuestamente mi hermano vivo yo debía reportarme al Departamento de Registros para alegar mi derecho como su heredero sobre la potestad de los Premiums y tenía solo dos horas para hacerlo. ¿Qué voy hacer? – comentó preocupado y abrumado.
-Tú tranquilízate, hablare con Treize para que pase por tu Mansión por los papeles, Max sabrá que hacer.
-Se me cayeron en el recibidor de la Mansión, aún deben de estar allí – dijo inquieto.
-Tranquilo, hablaré con ellos.
-Buenas tardes – se abrió de nuevo la puerta de a habitación.
-Tro… Trowa.
-Hola… vine a ver como te sentías, veo que estás acompañado será mejor que me valla.
-No quédate – pidió Wufei – yo ya me iba, tengo que hacer unos recados y hablar con Treize de un asunto antes de que se vaya.
-Entonces si no te molesta me quedaré hacerte un poco de compañía – sugirió el Premium observando como Quatre se negaba a mirarle directamente a la cara.
-Yo… por mi no hay problema – susurró en voz baja Quatre.
-En cuanto sepa algo de los papeles te aviso Q-chan, nos vemos luego – se despidió el moreno con algo de tristeza al contemplar la incomodidez de su amigo.
-Va todo bien? – preguntó el Premium.
-Er… sí, solo… estoy algo cansado.
-Pues intenta dormir, yo velaré tu sueño.
-Me gustaría darme un baño… - se atrevió a confesar el joven Blondie.
-No creo que sea buena idea, aún se te están cicatrizando algunas heridas, además no puedes levantarse de la cama, será mejor que…
-Pero necesito bañarme – suplicó angustiado.
-Sí quieres puedo ayudarte a asearte un poco en cama con…
-¡¡NO!! – Gritó angustiado – yo… perdón… quiero hacerlo solo, snif…
-Está bien… veré lo que puedo hacer… se lo preguntaré a los sanadores, espera un momento…
-Trowa… perdona por gritarte… no quise… entiende que necesito…
-Tranquilo – sonrió con dulzura – no tienes que darme explicaciones. Voy hablar con algún sanador.
Dos minutos después Trowa volvía a entrar en los aposentos de Quatre.
-¿Qué te dijo el sanador? – preguntó nada más verle entrar.
-No está muy de acuerdo pero le prometí que serían solo unos minutos.
-Gracias Trowa, te lo agradezco.
-No es para tanto, voy a prepararte el baño, pero prométeme que serán solo unos minutos. Te dejaré un camisón limpio y toallas para que las uses después del baño. Te dejaré solo pero ves con cuidado, si te mareas y te sientes mal, avísame.
-Er… de acuerdo.
-Bien…, el baño ya está listo, ahora con cuidado te llevaré al baño, no hagas gestos bruscos – le recordó mientras lo llevaba en brazos hasta el cuarto de baño.
Con cuidado lo depositó sobre la banqueta que introdujo dentro de bañera, al agua caliente llenaba gran parte de la misma pero sin llegar a sumergir por completo el taburete.
-¿Necesitas que te ayude con tu camisón? – preguntó Trowa algo preocupado por el rubio.
-No… no yo puedo gracias, si… si necesito algo te llamaré.
-Bien, esperaré fuera. Solo unos minutos Quatre.
-Sí. Cierra la puerta del baño por favor – pidió el rubio.
-Como quieras.
Nada más cerrar la puerta, Trowa oyó como el seguro electrónico se había activado. Frustrado y cansado se sentó en una silla del cuarto a esperar que Quatre le llamara para regresarlo de nuevo a la cama.
Los segundos se hacían eternos, cada dos por tres consultaba el reloj del pequeño escritorio que contaba la habitación.
Dos minutos,… tres,… cinco,… seis,… siete,… diez.
-Quatre¿estás bien? – se acercó a la puerta a preguntar el Premium.
-… - silencio del otro lado de la puerta.
-Toc, toc, Quatre ya va siendo hora que salgas – pidió empezando a inquietarse.
-…
-Quatre¿Me oyes? – los segundos pasaban y no había contestación
-…
-Quatre! Voy abrir la puerta – advirtió pulsando la techa que accionaba la puerta electrónica, pero esta permaneció cerrada
-Quatre, no puedo abrir la puerta, por favor abre, ya llevas mucho tiempo ahí dentro. Quatre, por todos los Dioses, contesta.
La desesperación se iba haciendo presa de él. Con angustia acercó su oído para intentar escuchar algún sonido… algo. Un leve sollozo pudo escuchar activándole todas las alertas.
-¡¡QUATRE¿QUÉ SUCEDE¡¡ABRE LA PUERTA!! – gritó golpeando la puerta de acceso al baño. Los sollozos parecían iban en aumento y con mayor fuerza.
-¡¡QUATRE¿TE HAS CAIDO¡¡ACCIONA EL COMANDO DE ACCESSO!! – exigió Trowa ya desesperado sin dejar de golpear la puerta.
-SI NO HABRES ME OBLIGARAS A QUE LA ABRA POR MIS PROPIOS MEDIOS, QUATRE.
-Snif… ¡¡Vete, déjame solo! – se oyó la voz débil del Blondie consiguiendo angustiar más el Premium.
-¡No voy a dejarte¡Abre la puerta Quatre, me estas asustando!
-¡Nooooo vete!.
-Tom Tom tom!! – Aporreó la puerta con rabia – ¡Si no me abres la puerta voy a tirarla abajo, te lo advierto!
Los minutos pasaban y Quatre se negaba abrir la puerta.
-¡¿Qué es este escándalo?! – exclamó sorprendido Duo entrando en la habitación de su amigo - ¿Por qué gritas Trowa?
-Es Quatre, se ha encerrado en el baño y no me deja entrar. Está llorando, no sé si le ha pasado algo grave.
-Por ZERO! – exclamó preocupado el trenzado acercándose a la puerta para intentar razonar con su amigo – Q-chan, soy Duo abre la puerta¿Ocurre algo?, Trowa está muy preocupado… piensa que estás herido. ¿Va todo bien?
-¡¡Vete¡Quiero estar solo¡Dejarme solo, snif…!
-Q-chan, deberías estar en cama, no te hace bien estar levantado. Por favor abre la puerta solo queremos comprobar que estas bien. Nos estás preocupando a todos Q-chan.
-¡¡Noooo snifff dejarme, no quiero que me veáis¡Estoy sucio… yo solo quiero estar limpio… yo snif!
-¡¡ABRE LA MALDITA PUERTA QUATRE!! – gritó furioso y asustado Trowa por lo que oía.
-¡¡Marcharossss!!
-¡¡ESTA BIEN TÚ LO HAS QUERIDO!! – gruñó el Premium situándose frente al panel de mando del cuarto de baño.
Sin mucho cuidado desprendió el panel general dejando a la vista numeroso cables de varios colores, Seleccionó varios cortándolos varios centímetros antes de su unión a la placa, tres de los cables los unió y con otro de ellos, el que era de alimentación, con ellos hizo un pequeño cruce provocando una pequeña explosión que deshabilitó el bloqueo electrónico. La explosión ennegreció parte de la pared. Comprobando que el panel había quedado inutilizado se acercó a la puerta. Gracias a la fuerza equiparable a la de un Blondie que le daba su raza de Premium, sujetó la superficie lisa del panel de la puerta y con algo de esfuerzo consiguió desplazarlo unos centímetros lateralmente, lo suficiente para introducir una de sus manos para poder hacer más fuerza y correr en su totalidad toda la puerta de acceso.
-¡¡Por ZERO Q-chan!! – gritó asustado Duo cuando accedió al interior antes incluso que Trowa pudiese hacerlo.
-¡¡Noooooooo irossss!! – sollozaba desconsoladamente.
La visión del pobre Blondie les partió el alma a los dos Premium que por unos segundos se quedaron paralizado de la impresión.
Quatre permanecía aún dentro de la bañera, la banquita que le había proporcionado Trowa para facilitarle el que se asease con cierta comodidad permanecía abandonada en una de las esquinas de la gran bañera. EL Blondie estaba sentado de medio lado aguantado precariamente su escaso equilibrio a la vez que se frotaba enérgicamente con una esponja los brazos y las piernas hasta casi provocarse que su piel se desprendiera.
-¡Basta Quatre¿que estas haciendo?! – exclamó angustiado Trowa corriendo hacia su lado para intentar arrebatarle la dañina esponja, a la vez que se introducía él mismo dentro de la bañera situándose a la espalda del Blondie para inmovilizarlo con suavidad.
-¡Noooo déjame, suéltame¡Estoy sucio… tengo que limpiarme¡No me toques! – se revolvía inquieto entre los brazos de Trowa.
-No estás sucios Q-chan, basta te estás haciendo daño – gimió preocupado el trenzado acercándose a la bañera.
-¡¡No te acerques¡Vete, snif! – Le gritó a Duo - ¡No me toques… snif, no me mires, vete! – Suplicaba Quatre a Trowa – devuélveme el trapo…snif tengo que limpiarme snif… estoy sucio y… y no consigo quedar limpio… tengo que limpiarme más snif.
-¡¡Basta Quatre!! Estás limpio, te lo prometo… - le respondió Trowa lo más dulce posible.
-¡¡Nooo Touya me manchó… yo… estoy sucio… yo!!
-Tranquilízate Quatre, esto no te hace bien… por favor, no estás sucio… confía en mí – rogó Trowa desesperado.
-Q-chan basta, snif – empezó a sollozar Duo angustiado por la situación – te estás haciendo daño… estás sangrando – dijo temeroso al notar como el agua antes transparente comenzaba a volverse rosada y numerosas laceraciones en brazos y piernas comenzaban a sangrar.
-¡Noo estoy sucio! – repetía una y otra vez.
-No estás sucio, Quatre cálmate – le pidió – escúchame, Quatre tranquilo. Te doy mi palabra de que estás limpio, ya no hay ningún rastro en tu cuerpo de ese desgraciado, te lo juro, no te tortures más, te estás haciendo daño a ti, al bebé y… a mí.
-Pero… - quiso rebatir el rubio.
-Quatre mírame – le pidió sujetándole de la barbilla para girársela y poder observar sus ojos anegados de lágrimas - ¿confías en mí?
-Yo…
-¿Confías en mí Quatre? – volvió preguntar sin dejar de mirarle directo a los ojos.
-Er… sí… confío en ti Trowa – respondió al fin.
-Pues créeme cuando te digo que no estás sucio… nunca estarás sucio, no dejes que lo que sucedió te haga pensar lo contrario.
-Pero… sus manos…
-Sus manos ya no están Quatre… ahora son las mías las que te sostienen, estás limpio precioso, sino mira… cierra los ojos – con algo de reticencia Quatre accedió a su petición. Duo los observaba intentando acallar sus propias lágrimas y angustia, por el dolor de su amigo estaba sufriendo – Bien… ahora concéntrate solo en tu olfato… ¿A que hueles? – le preguntó mientras le sujetaba dulcemente por los hombros con una mano a la vez que con la otra comenzó a acariciar el abultado vientre del rubio para relajarlo.
-Huelo a… flores… al jabón de flores.
-Bien… ¿Y ahora? Le preguntó acercándole su mano a la nariz.
-A… huelo a sándalo… a tu olor.
-Muy bien… ¿Y ahora? – le dijo acercando la propia mano del joven Blondie para que la oliera.
-A… flores silvestres y lavanda.
-¿Y ahora? – insistió acercando la otra mano para después acercarle el brazo del Blondie y otras partes de su cuerpo que podía oler con facilidad.
-A lo mismo… a flores y lavanda…
-¿Y crees que este olor a flores y lavanda pueden ser de flores silvestres y lavandas sucias? – le preguntó con paciencia.
-Yo… no pero…
-Nada de peros… no estás sucio. Tan limpio y hermoso como siempre has estado, precioso… créeme, yo jamás te mentiría – le prometió besando con amor su frente – Anda será mejor que regreses a la cama, estás quedándote helado y debes descansar.
-Yo… lo siento – dijo arrepentido por su comportamiento.
-No te preocupes, soy yo quien lo siente no supe ayudarte… - se lamentó Trowa poniéndose de pie con Quatre en sus brazos.
-Q-chan¿Estás bien? – preguntó el trenzado preocupado por las heridas de su amigo.
-Yo… lo siento Duo por preocuparos… yo…
-No te preocupes ya paso todo, solo la próxima vez que te sientes mal por algo pide ayuda… no te lo guardes, snif… si no te sentías bien deberías…
-Eso ya no importa – interrumpió Trowa llegando a la cama para depositar al empapado Quatre sobre las sábanas, tan empapado como él – es inútil reprocharse nada, debí darme cuanta… pero bueno. Hay que atender sus heridas…
-Iré a buscar a un sanador – se ofreció Duo, pero antes de salir por la puerta, esta se abrió dejando pasar a un inquieto Wufei.
-¿Va todo bien? Suichi me acaba de informar que se estaban oyendo gritos y golpes en esta habitación – preguntó preocupado Wufei.
-Ya todo está bien, Wufei-san – se apresuró a responder Trowa.
-Pero… por ZERO Quatre¿Qué te ha pasado? – exclamó asustado al ver la rojez de la piel y las laceraciones de su amigo.
-Un pequeño accidente pero ya está todo solucionado – dijo intentando desviar la atención de señor de la Mansión – Duo-san, por favor podrías ir a por los sanadores
-Er… sí voy ahora mismo – respondió saliendo deprisa en busca de los sanadores.
-Seguro que…
-Está todo bien Wufei-san, yo me hago cargo… - le comentó intentando secar al Blondie con cuidado de no lastimar sus heridas.
-Está bien – dijo sin querer insistir más viendo la incomodidad de Quatre - ¿necesitas algo?.
-¿Sería posible que cambiasen la sábanas de Quatre? Me temo que se han empapado.
-Ahora mismo aviso a Suichi… tú también deberías secarte, estás chorreando y acabarás a cogiendo una pulmonía – le sugirió el moreno – deben quedar toallas en el baño y alguna bata. Yo iré a por Suichi – dijo saliendo segundos después dejando solos a los tortolitos.
-Espera, deja que retire las sábanas mojadas, así…Venga ahora recuéstate, te taparé con las toallas secas mientras Wufei-san viene por unas limpias. ¿Mejor?
-Err… sí, gracias Trowa… yo lamento…
-No pasa nada, ahora descansa – le pidió besando su frente con delicadeza.
-Deberías hacer caso a Wufei e irte a cambiar, estás empapado – sugirió Quatre viendo como la ropa del Premium se le pegaba exquisitamente al cuerpo.
-No te preocupes… lo haré en cuanto regrese Wufei-san, no quiero dejarte solo.
-Si lo dices por lo que pasó hace un momento…
-No lo digo por eso, es solo que no quiero dejarte solo, te has expuesto mucho… es simple precaución, Quatre.
-Enfermarás – le aseguró – al menos ves al baño y quítate la ropa mojada. No me gustaría que encima enfermaras por mi culpa.
-Tranquilo yo…
-No por favor Trowa… no te descuides por mí – le interrumpió.
-Está bien, al estar la puerta del baño inutilizada podré oírte en caso de que ocurriese cualquier cosa. No tardaré – le prometió dirigiéndose hacia el aseo.
Durante un par de minutos lo único que se oía eran las ropas de Trowa caer al suelo con un sonido sordo, luego un breve trajín por varios cajones y armarios fueron escuchador antes de salir de nuevo el Premium.
A Quatre se le cortó la respiración.
-Jeje, no he encontrado ninguna bata… - comentó algo avergonzado el Premium al verse obligado a salir tan solo con una suave toalla enrollada a su cintura y que le cubría hasta las rodillas.
-Err… no… no importa – respondió completamente ruborizado – supongo que… Wu-chan no tardará mucho…
-¿Estás bien? – Preguntó preocupado al ver el rostro acalorado del rubio - ¿No te habrá subido la fiebre?
-Err… no, yo… estoy bien – tartamudeó al sentar la calida mano del ojiverde sobre su frente.
-Te ves adorable – comentó Trowa sin percatarse de ello.
-¿Qué…?
-Quatre yo… - empezó a decir pero al observar las lagunas azules de su amor, toda palabra quedó en el olvido durante varios minutos hasta que pudo reaccionar – Quatre yo… maldición – gritó frustrado – me prometí a mi mismo que te daría tiempo… que lo tomaría todo con calma pero… - se desesperó sujetando al joven embarazado por lo hombros para encararlo.
-¿De… de que estás hablando Trowa? – preguntó un poco asustado.
-He estado pensando en la situación en que te encuentras… pensé que lo mejor sería no precipitarme… no actuar intempestivamente pero… no puedo Quatre, lo siento… El saber que te tengo tan cerca y a la vez tan lejos de mí… yo…
-Trowa… tú? – le miró suplicante por la pequeña esperanza que comenzaba a revivir en su pecho, recostándose como pudo sobre la cabecera de la cama le miró fijamente.
-Sé que fui un idiota, un cobarde. Dejé que mi orgullo decidiera por mí y perdí a lo más importante de mi vida, a lo que estoy seguro daría un sentido a mi vacía vida. Pero no lo permitiré de nuevo. No pienso negarlo más… no quiero negarlo Quatre… yo te amo, estoy loco por ti…
-Oh Trowa… tú? Yo…– se llevó las manos a su boca para acallar un sollozo lastimero a la vez que de gozo por lo que oía.
-Déjame terminar… - le pidió interpretando que Quatre no podía corresponderle – Sé que ahora estás con alguien…
-Trowa yo… - le interrumpió.
-Shhh, déjame decirte todo lo que quiero… Se que estás con alguien o que lo estuviste – le dijo acariciando su barriga – espero que no te molestes conmigo al decirte que… he estado investigado al padre de tu bebé. No digas nada… Me inquieta el no haber podido averiguar nada en este escaso día, pero lo que descubrí me es suficiente para saber que tengo una oportunidad. No comprendo porque has llevado tu relación con el progenitor de tu bebé tan escondidas, eso solo te provocará más problemas que beneficios, pero bueno, tú tuviste tus motivos para hacerlo… no voy a cuestionarte por tu decisión pero… sé que casi no tienes contacto con él, nadie sabe bien bien quien es, por lo que me lleva a pensar que: o él se ha desentendido de ti y del bebé o tú por el motivo que sea no quieres saber nada de él.
-Trowa yo…
-Quatre no me importa el motivo… solo me importa saber si yo tengo alguna posibilidad para ocupar su lugar – le preguntó directamente.
-Tú… ¿Tú querrías ocupar su lugar? – preguntó incrédulo sin poder evitar las lágrimas de felicidad que le embargaban en esos momentos.
-Por supuesto que querría, es más lo deseo con todo mi corazón Quatre, ya te lo he dicho y te lo repetiré las veces que sean necesarias, Te quiero Quatre.
- Pero… pero el bebé…?
-Al bebé lo protegeré y lo amaré como si fuera mío Quatre – le juró acariciándole el rostro para retirarle las lágrimas que le humedecían la cara.
-Aún... snif… aún sabiendo que yo… estuve con otro?... Que el bebé no es…?
-No me importa. Si me das la oportunidad de demostrártelo yo… Te prometo que no te arrepentirás. Lamento tanto haberme comportado como lo hice… jamás debí dejarte… hubiera echo lo que fuera para que este bebé hubiera sido nuestro – le dijo mirándole fijamente mientras recorría con sus manos amorosamente por el abultado vientre – pero ya no hay marcha atrás y así lo he aceptado, solo me queda rectificar y demostrarte cuanto te amo. Te he extrañado tanto estos meses.
-Yo también te he extrañado Trowa, snif… no sabes cuanto, snif… – le aseguró llevando su temblorosa mano a la mejillas del moreno – aquella noche… cuando te pedí… que compartieras mi cama – comenzó a narrar el Blondie ruborizado y nervioso – pesé que sería fácil, bueno fácil no pero… que sería posible… seguir adelante una vez que tú te marcharas, snif… pero me equivoqué snif… fue horrible… me quería morir, te echaba tanto de menos que yo…
-No voy a reprocharte que buscases consuelo en otro, me imagino lo duró que llegó a ser para ti. Pensaste que jamás regresaría, ese fue mi error. Mi dolor se hizo más llevadero sabiendo que te volvería a ver y que intentaría arreglar las cosas entre nosotros pero tú.
-Pero yo… además Touya… él me hizo…
-Eso no hará que mis sentimientos cambien hacia ti. Él pagará por lo que te hizo, de eso me voy a encargar yo, lo pagará con su asquerosa vida, te lo juro.
-Pero aún así tú, snif… - sollozó enterrando su rostro en el pecho del Premium.
-Aún así sí Quatre. ¿Me darás la oportunidad de pasar el resto de mi vida a tu lado? – le pidió separando al Blondie de su pecho para situarse de rodillas ante la cama del rubio cubierto de varias toallas.
-Yo… - titubeó unos segundos - ¡Claro que sí! – Se lanzó a sus brazos – yo también quiero pasar el resto de mi vida a tu lado Trowa, snif… jamás he dejado de amarte, snif snif, te quiero tanto – sollozó ocultando su rostro en el cuello de Trowa.
-Shhh tranquilo, ten cuidado… yo también te quiero mi amor – le confesó recostando de nuevo a su amor con cuidado sobre la cama – Te amo Quatre – le juró sellando su compromiso con el tal anhelado beso que compartieron.
Por un par de minutos, Blondie y Premium se apresuraron a aprovechar los minutos de intimidad para besarse y acariciarse como desde su separación habían fantaseado. Los labios de Trowa bebieron con ansia pero con cuidado de no lastimar a su recién pareja, deleitándose del dulce néctar de su boca.
-Cof… cof… - se oyó la falsa tos de Wufei, que había entrado de improvisto encontrándose con los ardorosos Amantes de Teruel – lamento interrumpir tortolitos pero me temo que la exploración médica la debería hacer una persona mejor cualificada¿eh Trowa? – se burló del Premium para vergüenza del Blondie.
-Esto… lo sentimos Wufei no… - se apresuró a disculparse Quatre.
-De que lo sentías me lo creo, jeje – bromeó – me alegro que arreglaseis vuestro asuntillo pero creo que sería mejor que lo hicierais más adelante, jeje. Quatre no está en plena forma para esos achaques, jeje.
-¡¡WU-CHAN!! – gritó sonrojado el Blondie.
-Jajaja!! Pero es verdad, jajaja – se rió Wufei.
-Jeje, en parte Wufei-san tiene razón amor. Debes descansar… ya… ya tendremos tiempo para… bueno ya sabes para estar juntos.
-Pero yo… - quiso protestar haciendo un puchero.
-Haz caso a tu amorcito, uff si no llego a venir me lo violas – dijo sin pensar el Pet mirando deshaprobatoriamente a Trowa al verle prácticamente desnudo.
-Wufei-san no creo que… - iba a amonestar al moreno al ver la cara de dolor que había puesto Quatre al oír la mención a la violación.
-¡¡POR ZERO YO!! – Exclamó avergonzado al percatarse de lo que había dicho sin pensar – Perdona Q-chan no quise decir que… yo… fue una manera de hablar yo… lo siento mucho…
-No te preocupes Wu-chan – concedió Quatre sonriendo tristemente – sé que no quisiste decir eso, tranquilo estoy bien.
-¿En serio yo…?
-No pasa nada – sonrió sinceramente – tengo que intentar que no me afecte… no voy a dejar que Touya me afecte más en la vida – dijo con seguridad.
-Así se habla amor – abrazó orgullosamente a su amante.
-Me alegra oír eso, anda cambiemos las sábanas, por muy suaves que sean las toallas no son para nada cómodas para dormir, jeje. Trowa coge en brazos a Q-chan, yo pondré las sábanas limpias.
-Pero y Suichi?
-Está con Júnior, tranquilo no me importa hacerlo, lo he hecho miles de veces a lo largo de mi vida, jeje. Hay que darse prisa, Duo no tardará en llegar con el sanador.
Y así fue, nada más acabar de arropar a Quatre en la cama limpia, Duo apareció con el sanador para una nueva revisión, dejando a todos mucho más tranquilos. Por suerte las heridas auto afligidas sobre si mismo no fueron de carácter grave, por lo que no repercutió negativamente en el ya convaleciente cuerpo del Blondie.
Se le volvió a recetar descanso y tranquilidad, por lo cual Trowa fue el único que permaneció juntó a él una vez que despidieron a todos los demás hasta la hora de la cena.
Continuará…
