Una vez Derek terminó de ducharse, bajó por las escaleras para reunirse con Stiles, quien seguía dentro de su Jeep. No quería bajarse de ahí cuando la camioneta funciona muy bien por completo.
—Hey.– Derek dijo como saludo. —¿Listo para nuestra cita?– Le preguntó, poniéndose al lado de la ventana del conductor, mirando a Stiles a los ojos.
—Por supuesto que sí.– Stiles le respondió. Se permitió admirar lo que llevaba el hombre lobo. Derek estaba vestido con una Henley de color verde oscuro, pantalones y Converse negros. Se veía muy bien. —Te ves bien.– Le dijo.
—Gracias.– Derek le dijo y abrió la puerta del conductor, confundiendo a Stiles. —Muévete. Conduciré.–
—Ohhh No.– Stiles dijo sin moverse. —Es mi camioneta y sólo yo la conduzco.– Le dijo frunciendo las cejas.
—Bien.– Derek le dijo cerrando la puerta. —En ese caso creo que mejor iré a dormir. Trabajar mucho me dejó agotado.– Empezó a retroceder.
—Derek, espera.– Stiles dijo sacando uno de sus brazos por la ventana y agarrando a Derek, deteniéndolo. —Bien.– Refunfuñó. —Puedes conducir esta vez. Sólo esta vez.– Le remarcó.
Derek sonrió complacido. —Sabía que dirías eso.– Volvió a abrir la puerta del conductor y Stiles se hizo a un lado, quedando en el asiento del pasajero.
—No es justo, utilizas tu apariencia sexy contra mí.– El joven dijo fingiendo molestia.
Derek encendió el Jeep. —Admítelo, te gusta que lo haga.– Le dijo son una sonrisa cómplice. Luego metió la primera velocidad.
—Eres de lo peor.– Stiles lo dijo sin ningún sentido cruel. —A propósito, ¿cómo saldremos de aquí?– Le preguntó al hombre, viendo que la gran puerta de metal que estaba enfrente no tenía modo de abrirse.
—Eso, querido Stiles.– Derek le dijo, acelerando. —Es algo que Deaton colocó por mí cuando compré el edificio.– Stiles se puso nervioso al ver que la camioneta estaba a punto de estrellarse con la puerta y de repente… —Y sólo puede ser atravesado si yo quiero.– Le terminó de explicarle a Stiles, entrando en la carretera.
—Debiste habérmelo dicho.– Stiles le replicó, dándole un golpe en el brazo derecho a Derek. —Por un momento creí que te estrellarías contra la puerta esa. Arruinando otra vez el Jeep.–
—¿Acaso crees que soy tan tonto como para arruinar lo que pasé un día reparando?– Miró a Stiles, quien lo miraba con cara de "Obvio." —Está bien.– Derek le dijo. —Debí habértelo dicho.–
—Sí.– Stiles le dijo ligeramente molesto. Pero no duró mucho con eso. —¿Y a dónde tendremos nuestra cita?–
—En un lugar no muy de mi gusto.– Derek le respondió. —Es el lugar donde tu papá y tú compran hamburguesas y papas fritas.–
—Oh por Dios, sí.– Stiles gimió alegremente, excitando sorprendiendo a Derek. —Adoro ese lugar. Aunque huele extraño.–
—Por eso no es de mi gusto.– Derek le volvió a decir.
Después de varios minutos en cómodo silencio, Derek apartó fuera de un lugar donde vendían comida. El lugar no era muy grande y tampoco tenía la mejor apariencia a simple vista. Era de color gris con detalles en negro, se veía muy triste. Casi te lograba quitar el apetito con la vista. Pero la comida era buena.
—Bien.– Derek dijo cuando ambos estuvieron frente a la puerta del negocio. —Ya estamos aquí.–
Stiles no entendía qué esperaba el hombre lobo, pues no se movía y decía las cosas algo nervioso. "Eso pasa por no ser tan sociable." Pensó divertido el joven, luego agarró la mano de Derek y la entrelazó con la suya.
—Adelante, entonces.– Stiles abrió la puerta, jalando consigo a Derek hacia donde estaba disponible una pequeña mesa para dos.
El lugar por dentro no se veía del todo mal. Estaba pintado de color naranja con pintura roja en el techo, se veía cálido. Las mesas eran de madera al igual que las sillas, y también tenía algunas piedras como decoración en las paredes. Pero el olor que había, bueno, era de las cosas por las cuales Stiles y su padre siempre pedían la comida para llevar.
—¿Está bien este lugar?– Derek preguntó después de unos minutos.
—¿Si está bien?– Stiles preguntó, no entendiendo del todo a lo que se refería Derek.
El hombre lobo asintió. —Sí, si está bien este lugar para ser nuestra primera cita.–
Stiles podría jurar que Derek estaba sonrojado al decirlo. —Por supuesto que sí.– Extendió una de sus manos y la puso sobre las de Derek, que estaban en la mesa. —El lugar no importa mucho. Lo que me interesa es que esté contigo.– Le dijo con una sonrisa. —Bueno, eso y la comida.–
Derek soltó una ligera risa, haciendo que Stiles sintiera algo cálido en el medio de su pecho. —Adolescentes.– El hombre lobo dijo sin molestia alguna.
—Bueno, fuiste tú quien decidió salir con uno.– Stiles le dijo sacándole la lengua. Sí, bastante infantil.
Un par de minutos después, un joven de cabello rubio y ojos grises se les acercó. —¿Qué desean ordenar?– Les preguntó amablemente, pero sus ojos estaban puestos fijamente en Derek.
Stiles se molestó por eso. ¿Acaso ese tonto no se daba cuenta que estaban en el medio de una cita? ¿Cómo se atrevía! —Quiero una hamburguesa con papas a la francesa rizadas.– Le dijo al joven, quien seguí mirando a Derek. Al menos el hombre lobo no le prestaba atención. —Y una malteada de fresa.–
—De acuerdo.– El chico apuntó la orden de Stiles en su pequeño cuaderno. —¿Y qué deseas tú?– Lo dijo en todo algo coqueto. "Arderás en el infierno." Stiles pensó.
—Lo mismo que él.– Derek dijo sin apartar su vista de Stiles. —Excepto por la malteada. La quiero de chocolate.–
—Buena elección.– El chico dijo y luego se fue.
—Es tan ridículo cómo se lanza hacia ti.– Stiles dijo mirando en la dirección que el chico se había ido. —Es tan ridículo que siento lástima por él.–
—Debiste haberlo olido.– Derek dijo en voz baja, tratando de contener la risa. —Olía a excitación.–
—¿Qué?– Stiles se contuvo de exclamar. ¿Cómo el chico se atrevía a excitarse por ver a su novio? SU novio. De nadie más. —Me las va a pagar ahorita que regrese.–
—Relájate Stiles.– Derek agarró la mano izquierda del joven. —No logrará seducirme. Sólo tú podrías hacerlo. No pienso en nadie más de esa forma. Ya no más.–
Al escuchar esas palabras, Stiles fue drenado de todos los malos pensamientos, de la sensación disgustada, de los celos. —Eso ha sonado tan bien de muchas formas que ni sé qué decir.– Stiles le dijo agarrando con su mano libre la otra mano de Derek. —Me has dejado sin palabras.–
—Me alegra saber de ser capaz de hacerlo.– Derek llevó la mano derecha de Stiles a su rostro y le dio un suave beso.
—No soy una chica, por si no lo habías notado.– Stiles dijo con sarcasmo, pero le gustó el gesto.
—Lo sé.– Derek le dijo, soltando sus manos. —Pero eso te habría dejado ver mejor que lo que dije era en serio.–
Stiles en ese momento sólo tenía ganas de arrojar la mesa a un lado y atacar a Derek con besos hambrientos. Pero se contuvo. Últimamente debía hacerlo constantemente. —Te creo.–
Pasaron algunos minutos conversando acerca de cosas que no sabían del otro. Como su color favorito (azul era el de ambos), su comida favorita, el estilo de música que les gusta, algunas cosas sobre lo que les gustaría hacer en el futuro. Sorprendiéndose mutuamente al mencionar sus planes con el otro. Porque se veían justos por no sólo unos años, sino mucho más.
Su conversación fue interrumpida nuevamente por el chico rubio. —Aquí tienes.– Dijo colocando el platillo con la hamburguesa y papas a la francesa rizadas de Stiles, juntos con su malteada de fresa. —Y aquí tienes tú, guapo.– Le dijo a Derek, colocando su comida en la mesa, justo en frente de él. —Si necesitas algo más, dímelo.–
—No necesitaremos nada más…– Stiles miró el pecho del chico, en busca de una etiqueta que dijera su nombre. —Gabriel.– Le dijo.
—Quizá no tú.– Le dijo el chico, Gabriel, amablemente; pero Stiles sabía que estaba siendo un maldito con eso. —Pero quizá este chico guapo necesite algo más. Algo con lo que pueda ayudar.– Más coqueteo. Coqueteo que esta vez Stiles no dejaría pasar sin decir algo.
—En realidad.– Derek dijo mirando la reacción de Stiles. —Necesito algo más.– Miró a Gabriel a los ojos con una sonrisa.
—¿Y qué es?– El rubio preguntó igualmente con una sonrisa.
—Necesito que te vayas.– Derek dijo con amigablemente que Gabriel pensó que estaba bromeando. —Estás arruinando mi cita con mi novio.–
La cara de Gabriel se volvió completamente roja. Y no de un rojo ligero, no, era un rojo completamente oscuro. Stiles por muy poco suelta una gran carcajada. Pero no lo hizo, no quería ser el malo aquí. Bueno, al menos no frente a Derek.
—Lo siento mucho.– Se disculpó el rubio. —No sabía que estaban en el medio de una cita.–
—Le toma a una persona con medio cerebro darse cuenta.– Stiles dijo con una sonrisa mirando a Gabriel. —Y a ti te falta medio cerebro para eso.– Le dijo con malicia.
El chico rubio no dijo nada y se marchó. Por fin dejando a Derek y a Stiles disfrutar de su comida.
—No debiste decirlo.– Derek le dijo a Stiles, quien estaba a punto de protestar de no ser porque el hombre lobo estaba sonriendo. —Pero me alegra que lo hicieras, ya me estaba hartando.–
—Bueno, Sourwolf, tu novio estará ahí siempre para patearle el trasero a quien te intente robar de mí.– Stiles agarró una papa rizada y se la llevó a la boca, comiéndola. —Además no comparto.–
—Tampoco yo.– Derek le dijo dándole un sorbo a su malteada de chocolate.
Y luego se dispusieron a comer en silencio. Más eso no quiere decir que no se hayan comunicado. Ohhh Por supuesto que no. Bastaba con verse a los ojos para tener una conversación; casi como si tuvieran telequinesis.
E incluso hacían gestos bastante sugestivos a la hora de comer. Como Stiles lamió obscenamente lentamente una papa rizada, pasando su lengua por toda la extensión de la fritura; incluso en las curvas. Y Derek no queriéndose quedar atrás, gemía a la hora de beber su malteada, y apretaba su hamburguesa con más fuerza de la necesaria (como si agarrara otra cosa) y le daba un gran hambriento mordisco.
Estaban tan ensimismados que ni se percataron que las personas que se encontraban en el lugar los estaban mirando comer completamente atónitos. Era una escena tan sexual, y quienes la estaban llevando acabo no se daban cuenta. Que horror.
—¿Gustan algo más?– Una chica de cabello oscuro les preguntó una vez terminaron de comer. Cosa que habían hecho hace varios minutos.
—No, gracias.– Dijeron al unísono.
La chica asintió. —Aquí tienen su cuenta.– Le tendió una nota a Derek. —Y por cierto, el idiota de mi compañero lamenta lo ocurrido anteriormente.–
—Descuida.– Derek le dijo a la chica con una sonrisa, luego sacó su billetera. —No me preocupaba lo que hiciera..– Le dio el dinero a la chica, unos dólares de más como propina. —Me preocupaba más lo que pudiera hacer mi novio.–
La chica entendió muy bien a lo que Derek se refería. Stiles no dudaría en patearle el trasero a Gabriel. Si intentaba coquetearle otra vez a su Sourwolf. —Entiendo.– Luego miró a su alrededor. —Han hecho una escena aquí, ¿lo saben?– Les dijo con una sonrisa maliciosa. Derek y Stiles se sonrojaron ligeramente. Sabían lo que habían hecho. —Que tengan un buen día.–
—Muchas gracias.– Stiles le dijo a la chica mientras se levantaba de su asiento; Derek lo imitó. Dentro de poco, ambos estaban nuevamente dentro del Jeep, esta vez Stiles detrás del volante. —Eso fue tan vergonzoso.–
—Lo sé.– Derek le dijo. —¿En qué estábamos pensando?– Preguntó retóricamente.
—No sé. Ni pensaba.– Stiles dijo y encendió el Jeep, conduciendo en dirección al edificio de Derek.
Al llegar, Stiles aparcó fuera del edificio. —Bien, nos veremos mañana.– Derek dijo abriendo la puerta y descendiendo.
—Gracias.– Stiles dijo antes de que Derek se alejara. —Por la cita y por arreglar mi camioneta. Significa mucho para mí.– Se mordió el labio nerviosamente.
Derek no dijo nada, caminó alrededor de la camioneta hasta llegar a la ventana de Stiles, metió su brazo derecho y colocó su mano detrás de la cabeza del joven, atrayéndolo para darle un profundo beso.
—De nada.– Le dijo después de besarlo. Pasó su dedo pulgar sobre el labio inferior de Stiles, gustándole el color carmín que había tomado. —Lo hice con todo gusto. Y debería ser yo el agradecido de que salieras en una cita conmigo.– Le sonrió cálidamente. —Nos vemos mañana, Stiles.– Se hizo a un lado para que el Jeep pudiera avanzar.
—Nos vemos mañana Derek.– Stiles puso en marcha la camioneta y se fue del edificio de Derek.
Derek suspiró al ver que el Jeep se perdía en la distancia. Había disfrutado mucho haciendo feliz a Stiles. Le daba mayor satisfacción que cualquier otra cosa. No se sentía así desde que su familia fue asesinada por Kate Argent. Era algo bueno sentirse así, y estaba dispuesto a ser feliz nuevamente; Stiles parecía ser la persona ideal para hacerlo.
Derek entró en el edificio y, mientras subía las escaleras hasta su apartamento, pensó en la cita con Stiles. Fue bastante agradable, y mejor de lo que pensaba. Mejor que cualquier cita que haya tenido su vida. En ese momento, el hombre decidió dejar de creer en lo que las personas decían sobre las primeras citas; acerca de que eran las peores y todas esas cosas.
Si bien no fue mala, el hombre lobo sabía que puede haber mejores. Se propondría a darle una mejor cita a Stiles. Sólo debía pensarlo mucho y esperar que los malos en Beacon Hills no lo arruinaran.
Pero después de todo, tiempo era lo que tenía de sobra con Stiles. Y lo aprovecharía al máximo. Vaya que sí.
Stiles llegó a su casa, aparcó su Jeep detrás de la camioneta patrulla de su padre y descendió. Luego entró a su casa.
—Creí que estarías más tiempo con Derek.– John le dijo a su hijo cuando entró. El hombre estaba en uno de los sofás viendo un partido de béisbol en la televisión. —Has regresado más pronto de lo que esperaba. Pensé que estarías de regreso hasta en la noche.– Giró su cabeza para ver a Stiles.
—Bueno, regresé antes porque quería dejar a Derek dormir.– Stiles le respondió a su padre, siendo una verdad. —Arregló mi Jeep y no durmió en toda la noche para hacerlo.– Le contó a su padre, sentándose a su lado. No entendía mucho el deporte, pero le gustaba verlo. Sí, el chico es extraño. Compréndelo.
—¿Derek arregló tu camioneta él mismo?– John le preguntó sorprendido.
Stiles asintió. —Él mismo. Y compró todas las refacciones que necesitaba.– Stiles le explicó. —Lo cual era básicamente todas las refacciones.–
—Hmmm.– El Sheriff murmuró. —Ese chico en serio debe estar enamorado de ti como para arreglar tu Jeep. Era más fácil comprarte un auto nuevo.–
—Oye, no insultes a Roscoe.– Stiles le dijo a su padre, quien rodó los ojos. No entendía por qué su hijo le puso un nombre a la camioneta. —Además, tuve mi primera cita con Derek.–
—Interesante.– El hombre dijo mostrando todo lo contrario. —¿Y cómo fue?–
—Bien.– Le respondió. —Hasta que un chico estaba prácticamente arrojándosele a Derek. Fue tan humillante para el pobre.–
—Pobre alma.– John dijo divertido. —Creyendo que tendría una oportunidad con Derek cuando está saliendo contigo.–
—Gracias papá, eso me hace sentir muy bien.– Stiles dijo con alegría. Su padre sí que sabía cómo subirle el ánimo. —Iré a mi habitación. Creo que tomaré una siesta.–
—Son sólo las 4 p.m.– John dijo mirando su reloj alrededor de su muñeca.
—Lo sé.– Stiles se levantó del sofá. —Pero quiero dormir un poco.– Luego fue en dirección a las escaleras.
El hombre asintió. —Está bien, pero trata de no dormir demasiado o no lograrás conciliar el sueño en la noche.– Le advirtió.
—Sí, te prometo que no dormiré tanto.– Stiles le respondió a su padre estando a la mitad de las escaleras.
El joven Stilinski entró en su habitación y se tumbó sobre la cama, suspirando de alegría. No sabía la razón de su cansancio pero, mientras tuviera tiempo libre para tomar una siesta, no se podía quejar en realidad.
Mientras se acomodaba mejor en la cama, Stiles decidió pensar en lo sucedido en el transcurso del día al lado de Derek.
Se había llevado una gran sorpresa al ver a Roscoe, su preciado Jeep, en el edificio de Derek. Y aún mayor fue su sorpresa al descubrir que funcionaba de maravilla. Luego fue la cita. Aunque un poco arruinada por ese rubio de Gabriel, su primera cita con el hombre lobo fue más significativa de lo que la mayoría podía pensar.
No cualquiera lleva a su novio a un lugar como ese. Aunque no del todo bonito, la comida es muy buena. Y era de sus comidas favoritas. Eso era mucho.
Stiles se posicionó en el medio de la cama, su ritmo cardiaco descendiendo cada vez más, señalando que se estaba quedando dormido.
Y el desenlace de la cita. Dios, ese beso fue tan romántico. Lo que le dijo fue tan significativo. En serio que estaba enamorado de Derek Hale. Si antes no era claro, con hoy vaya que lo era.
Pensó en otras posibles citas que podría tener con Derek; teniendo un picnic cerca del lago, en el parque comiendo un helado, ver una película, o simplemente pasear por los alrededores tomados de las manos. Le gustaría hacer todo eso mientras lo hiciera con el hombre lobo.
También con desenlaces diferentes. En muchas formas y lugares. Pero no pensaría en eso, al menos no por ahora. Ya habría tiempo para discutir eso con Derek. Estaba bastante seguro de que no se opondría.
Y con una sonrisa satisfecha en la cara, Stiles se quedó dormido. Viendo ojos verdes y amorosos en sus sueños.
