Capítulo 12: El baile (parte 3: Ataque sorpresa)
‒¡Muy bien Andra, basta de juegos!, ¡¿Dónde están?!
Le era realmente sorprendente a Greil que los presentes no se asustasen por las palabras que eran realmente escandalosas y fuertes, a pesar de encontrarse en un apartado, algo alejados de la fiesta. Aunque en cierta manera podía entender la desesperación de su amigo, pues el tampoco encontraba a su hijo, y eso empezaba a asustarle e incluso a incomodarle, pues cada peli azul joven que veía le confundía con su muchacho. Y es que ya iban un total de dos veces que este parecía estar en peligro, siendo solo una de estas, una verdadera alarma.
‒No quiero que sean dos de tres alarmas…
‒¡Ash!, ¡Es la tercera vez que me pregunta y es la tercera vez que le respondo que NO LO SE!...
La rubia también lucía muy enojada. Enfadada, a decir verdad. De hecho, podía recordarle a Elena cuando esta se molestaba con él. Siendo su expresión facial lo suficiente como para saber que algo le pasaba a su mujer, aunque siendo su castigo bastante diferente a lo que Aspros se llevaría en ese momento.
‒¡No juegues conmigo!, ¡¿Dónde dejaste a mi hija y a su guardia?!... ‒Por otro lado, Aspros lucía como si estuviese a nada de mandar degollar a la muchacha‒…¡Contesta si no quieres que use mi mirada!
Para sorpresa de ambos señores, la chica rubia rio, haciendo que el rey de Benetnasch le viera con odio y confusión al mismo tiempo.
‒¡¿Qué demonios significa esto, Andra?!
La chica solo sonrió de manera burlona.
‒Que pensaba que los hombres como usted no pedían permiso, simplemente lo haría como suele hacer…
Greil tuvo que tomar con fuerza a su viejo amigo para que no asesinase a la dama de honor. Realmente debía estar muy enfadado como para querer deshacerse de Andra con sus propias manos cuando su estilo era simplemente mandar a alguien a hacer el trabajo sucio.
‒Me sorprende que esta siga viva…
Tras un poco de forcejeo, el noble logró soltarse del mercenario, para ver con su asesina mirada a la mujer. Esta iba cambió rápidamente al característico tono índigo de la familia del rey para ver más allá de las cosas. Vio como la chica fruncía el ceño, como si estuviese planeando algo y Aspros le estuviese arruinando todo.
‒Aunque en teoría si lo está haciendo…
Al terminar su análisis, vio como el pelinegro le sonreía de manera burlona y hasta se reía un poco en la cara de la rubia, quien tenía los puños bien apretados y el ceño fruncido.
‒No importa que tanto quieras ser su coartada Andra…‒alzó el mentón con orgullo, justo como Aqua lo hacía, era lógico pensar de quien lo había heredado‒…siempre voy a descubrir tus estúpidos planes para ayudarla a escabullirse de mí…
Como si fuera extraño, la rubia volvió a sonreír, aunque sin dejar de mostrar su claro enfado.
‒Y no importa cuántas veces quiera despedirme o ahorcarme…‒imitó las facciones que el pelinegro emitía en ese momento, mientras el castaño se preguntaba con cuanta fuerza tendría que retener esta vez a su amigo para que no desnucara a la chica‒…Aqua simplemente no le dejará…
Y previniendo un intento de asesinato de parte del herido rey, pensando que esas batallas eran tan absurdas como cuando Ike y Mist se peleaban por el último pedazo de pastel de Oscar.
‒Es que en serio estos no tienen perdón…
‒¡Sucia asesina, cuando mis hombres te pongan las manos encima!
‒¡Cuando Aqua les ponga las manos encima!
‒¡Muy bien, suficiente!... ‒El castaño llamó la atención de ambos y eso gracias a que la música era tan fuerte que apagaba todas las voces del interior del pasillo donde se encontraban, sin detener a Aspros por librarse de su agarre para verlo directamente a los ojos, los cuales seguían de ese color tan analítico del mismo monarca‒…¡Luego se matan entre ustedes!, Anda…
‒Ash, es Andra…
‒Como sea, ya llévanos a donde sea que llevaste a la princesa…
‒No Greil…‒comentó el monarca, alzando la mano en señal de silencio total, viendo con total desprecio a la amiga de su hija, quien volvía a verle con odio‒…deja que la asesina de cuarta disfrute de su última gala que se le dejará acceder e iremos tu y yo a buscar a nuestros hijos…
Y sin esperar su respuesta, el noble se encaminó por el camino que, sin desearlo, le había revelado la asesina. Suspiró pesadamente antes de seguirlo. Quería encontrar a su hijo antes de que algo malo ocurriese, pues resultaba ser que los postres de extraña apariencia estaban envenenados, por lo que, quienquiera que hubiese deseado aniquilar al monarca o a la cumpleañera de esta cruel manera rondaba por ahí, y de seguro volvería a atacar, pero ahora de una manera más directa, al no funcionar la indirecta.
Las voces en su cabeza intentaban callar todo rastro de duda de la seguridad del castillo de su compañero y fiel amigo, siendo realmente una tarea imposible, pues sabía que, si logró infiltrar dulces y pasteles envenenados a un salón lleno de gente, ¿Por qué no gente con su mismo propósito? Y si, empezaba a sonar un poco paranoico, pero es que desde ese momento en que la grotesca anciana le había arrancado a su hijo de su lado en un callejón lleno de gente, no confiaba igual en el ambiente de los lugares en donde se encontraban. Cierto que también era una falta de respeto hacia el ejercito de su amigo el comparar su seguridad con la de un callejón cercano a la frontera del desierto de la muerte, donde sabía que ni siquiera una mosca entraría si los soldados no tenían autorización del rey de dejarla volar libre por sus dominios.
Pero, si era uno de los lugares más protegidos y de alta calidad cuando de seguridad se trataba, ¿a que le tenía tanto miedo Greil?
‒¡Por aquí!
Tuvo que dejar de reflexionar sobre sus dudas del porque aun así no sentía tanta seguridad para su hijo y empezar a buscarlo, callando a fuerzas todo aquel mal que le venía a la mente sobre lo que le pudo pasar al peli azul.
‒No…el está en la mejores paredes…nada le hará daño…eso…eso espero…
No sabía si molestarse o simplemente seguir manteniendo la calma como solía hacer. No era común para el príncipe de Altea el alterarse en una fiesta, a menos que su padre le hiciera quedar mal ante todos, cosa que tristemente le pasaba muy a menudo en esas festividades. Pero, simplemente había algo en el ambiente de la fiesta que no se le hacía cómodo. Tal vez era lo ostentoso que era todo eso para él, las conversaciones demasiado refinadas o tal vez incluso ese extraño presentimiento que le indicaba que algo malo pasaría en ese lugar.
‒La pregunta aquí, es qué…
Miró rápidamente a la pelirroja, quien parecía no concordar en cuanto a su sentido de comodidad, pues la chica mantenía una cálida conversación con el joven que los recibió en la bahía. Sonrió un poco al ver la escena, más que nada porque su amiga solía quejarse demasiado en esas fiestas, sin tener realmente verdadero cuidado de quien le escuchase se sintiera ofendido.
‒Muy a su estilo la verdad…
Pero esta vez, lucía relajada y hasta animada. Marth sospechaba, (o más bien dicho, estaba seguro), que era Alberich y no la fiesta quien la tenía tan contenta y animada. Y es que eso se notaba a la distancia, como también era muy claro que el hombre de ojos plateados la estaba pasando muy bien con la Alteana. Sonrió un poco triste al pensar que era lo que pasaría si el no ganaba el tratado con Benetnasch, pues eso significaría que su pelirroja amiga tendría solo dos opciones: volvía a Altea a seguir entrenando para ella ser parte de la nueva escolta real una vez habiéndose retirado sus padres, o decidía dejar Altea detrás y quedarse con el muchacho.
‒Aunque realmente aún es muy pronto para saber qué curso tomará su relación.
Entonces se percató de algo muy extraño: ni el rey Aspros, ni la princesa Aqua estaban en el lugar donde los había ido a saludar ni elogiar por tan esplendida fiesta, siendo realmente sincero por sus palabras mientras que los demás solo lo hacían por quedar bien ante sus altezas.
‒De seguro quieren el tratado para ellos…
Entonces, el movimiento rápido y sigiloso de los guardias alejándose discretamente de sus puestos le tensó más, llegando a creer, sin temor a equivocarse, que algo muy malo debió de haber pasado para que los guardias abandonasen sus puestos designados. Más aún cuando estaba de por medio el hecho de que los gobernantes no estaban en sus sitios, pudo deducir que algo pasó con ellos.
‒Aunque es raro que no alerten a los invitados…
Pensó que tal vez no querían manchar el honorable apellido de los Exilion aterrando a su público cuando estos hacían alguna fiesta para festejar algún hecho importante en su familia. Pero esto trajo a la idea de que él, como uno de los principales invitados de honor por ser candidato al tratado con Benetnasch, debía apoyar, por lo que, a pesar de que sabría que recibiría una buena golpiza o mala respuesta de parte de su guardiana, fue hasta donde ella y Alberich estaban, pues podía aprovechar también para informarle a este para apoyarles.
‒Este...Ghya, Alberich...‒vio como el segundo le puso atención, mientras la chica parecía querer ahorcarlo con su mirada. Tras tragar saliva discretamente por temer una posible estocada con la lanza asesina de la muchacha continuó, pues a final de cuentas, su sentencia ya había sido dictada‒...Este...el rey Aspros y la princesa Aqua no están en su trono...
‒¡¿Que?!...‒ambos dijeron al unísono, levantándose inmediatamente de sus lugares, haciendo que el Alteano se sorprendiera con ellos, pues no esperaba esa reacción de la pareja.
‒S-Sí, miren...‒y señaló donde, en efecto, deberían estar los gobernantes, haciendo que los chicos se alteraran más.
‒¿Notó algo más señor?...‒vio como Alberich se dirigía a el de manera seria, a lo que simplemente negó con la cabeza‒...Bien, iré por mis armas, nos vemos en este mismo punto en treinta minutos, solo hay que ser cautelosos...
Acto seguido, el joven tomó la mano de la pelirroja y depositó un suave beso antes de alejarse de ellos. Marth vio como su amiga no apartaba la vista del joven de ojos plateados, notando un ligero sonrojo en ella.
‒Ejem...‒vio como la chica lo veía un poco alterada, mientras el solo le sonreía en forma de cómplice‒...así que...Alberich y tu...
Pero ni siquiera pudo completar la oración cuando recibió un jalón de orejas de parte de su guardiana, solo para quedara un poco más cerca a los ojos de la Alteana.
‒Ni se te ocurra decir algo en su contra porque te juro que el siguiente libro haré que te entre por ya sabes donde...
Y con la cara roja por su amenaza, asintió con la cabeza, solo para quedar libre unos momentos antes de dirigirse a sus habitaciones por algunas armas en el debido caso donde las cosas fueran más serias o se salieran de control. Más que por quedar bien ante ellos, era la simple preocupación de que esto pudiese terminar siendo algo más grave y llegue a afectar a personas inocentes en un atentado contra la familia real.
‒Solo espero que no lleguemos a eso...
‒¡Fantástico!, ¡Tampoco están aquí!
Suspiró pesadamente. El también empezaba a hartarse de que no encontraban a los chicos, buscaran por donde buscaran en ese jardín.
‒Aunque, debo admitir que es enorme...
Y no exageraba. Pues los jardines reales se extendían por kilómetros y kilómetros de pasillos de piedra, adornados con varios y exquisitas especies de árboles que solo veía crecer ahí. No solo árboles, sino también plantas y flores exclusivas del país.
‒Eso incluye a la letal flor del escorpión azul...
Tan bella como letal. Ese bello tono azul podía hipnotizar a cualquiera y tentarlo a que la tocase sin miedo o preocupación a que algo malo le ocurriese al individuo, siendo este el último error que cometería. A pesar de todo, estaba tranquilo de que su hijo no estaría ni cerca de estas, pues estaban encerradas en un jardín especial de su amigo, a quienes solo unos pocos tenían acceso, incluido el mismo rey.
‒Por ese lado, puedo estar tranquilo de que no estará en ese peligro...
Sin embargo, algo le alteró. De un momento a otro vio a Andra recibir órdenes específicas del rey y esta obedecer de inmediato, no podían augurar nada bueno.
‒¡Greil!...‒Vio como su amigo de inmediato se acercó corriendo a él, muy preocupado‒...Greil, será mejor que me digas que tienes Urvan cerca.
Se quedó completamente extrañado, ¿porque su amigo querría que tuviera su arma cerca?
‒N-No...
‒¡Pues será mejor que la tengas lo más rápido posible si no quieres que la fiesta se arruine!
Esa frase le estaba alterando más de lo que debería, realmente no entendía de lo que hablaba su amigo y no estaba seguro de querer entender. Vio como su amigo suspiraba pesadamente.
‒¡Solo hazlo!
Y sin querer incitar más el enojo de su amigo, corrió a su habitación por un camino que su amigo le enseñó en caso de emergencias, tardando no tanto en recoger su arma y volver al pasillo de árboles, donde había visto por última vez a su amigo, esta vez siguiendo la dirección por donde la rubia desapareció. Conforme avanzaba, el sonido de un choque metálico se hacía más y más presente, acelerando su paso, deteniéndose horrorizado al presenciar mejor la escena: un grupo de personas incógnitas atacaban a la princesa y a su hijo.
Por el momento era poco importante quienes eran y porque los atacaban, pues lo importante era sacarlos del lío en el que ambos se habían metido por abandonar las murallas del castillo.
‒ Después hablaré seriamente con Ike...
Con un potente grito, acabó con un solo golpe a un hombre que estaba forcejeando con su hijo.
‒¡Padre!...
Vio con su clásico serio fruncido al joven, quien solamente tomó con firmeza su espada en mano y se dedicó a pelear espalda con espalda de la princesa pelinegra, quien cambiaba entre espada y unas dagas que tenía ocultas entre sus ropajes. No sabía por cuanto habían estado peleando, pero por su expresión lucían cansados, queriendo significar que llevaban ya rato en la lucha. Tenía que admitir que por dentro estaba orgulloso que su muchacho pudiera resistir tantas hordas enemigas con una vieja espada, aunque no dudaba que esta tardaría en romperse, por lo que se dispuso a acabar rápidamente con los enemigos, agradeciendo que Andra les lanzaba cuchillas desde lo oculto para aturdirlos un poco y, en ocasiones, ayudando a deshacerse de algunos de un solo golpe.
‒ Ahora entiendo porque Aspros no la despide...
‒ ¡Gah!, ¡Maldición!
Le alteró un poco el sonido de su hijo quejándose, temiendo que fuese una herida, a lo que al verle de pie, esquivando los ataques de un enemigo, se calmó un poco al ver que solamente se le había roto la espada, aunque por dentro, deseaba darle un coscorrón porque de seguro, por la maldición que dijo, no había traído más armas.
‒ En serio no creo que no haya aprendido esa lección aún...
‒ ¡Ahí están!
Esa frase había sido como música para sus oídos. El oír a Alberich encontrarlos y correr en su ayuda supuso una enorme ventaja hacia quienes protegían la familia real de Benetnasch. Veía de reojo como el guardián venía acompañado de uno de los pretendientes y de su acompañante, quienes no tardaron en desenfundar sus armas y servir de refuerzo. Mientras que el príncipe montaba sobre...¿un pegaso negro?, bueno, el pegaso negro de la pelirroja para llegar más rápido a la escena, notaba al peli negro montar su respectivo wyvern para empezar a atacar desde los cielos, cosa a la que se unió la chica tras dejar al príncipe peli azul en tierra y cerca de ellos.
‒¿Marth?
Le extrañó un poco y no el hecho que su hijo conociera al príncipe, lo que le extrañó fue que este le sonriera y le entregara una espada de acero y pronunciara lo siguiente:
‒Es peligroso ir solo, toma esto...‒acto seguido, el noble volteó, justo a tiempo para bloquear el ataque de una lanza y su hijo siguió luchando. Sin entender del todo las palabras del peli azul, reanudó su tarea de proteger tanto a Aqua como su hijo.
La batalla seguía trascurriendo y conforme lo hacía, su victoria se hacía más y más presente. Aunque debía admitir que sin la presencia de un curandero, era muy complejo, debido a que el enemigo le seguía ganando en mayoría de números.
‒ A este paso, van a terminar derrotándonos...
‒¡Ahí están!. ¡Tras ellos!
Sonrió triunfante al escuchar como su viejo amigo había llegado con refuerzos, quienes no tardaron en hacer correr a sus enemigos, al mismo tiempo de no dejar a varios escapar, asesinando a aquellos que decidían mantenerse tercos en atacar a la nobleza. Poco a poco, el campo de batalla empezaba a ser reclamado nuevamente por la guardia real.
‒¡Princesa!, ¡cuid-...gah!...
Pero esa simple oración hizo que los pelos se le pusieran de punta. Al voltear, pudo sentir como si el tiempo congelase la hórrida escena de su hijo siendo traspasado por una lanza de un tono un tanto extraño. Dejando de analizar unos momentos las características del arma que lastimaba a su primogénito, tomó su hacha y le dirigió toda su furia al enemigo, cortando de un solo golpe la cabeza del mismo y, estaba casi seguro, de que no se percato quien lo mató. Cuando acabó de hacer el corte, rápidamente soltó Urvan y tomó en brazos a su hijo antes de que este tocase el piso. Veía como al peli azul se le empezaba a dificultar la respiración y sus labios rápidamente se tornaban azules, así como la piel de un tono más blanco y enfermizo. Aterrado porque empezaba a reconocer esos terribles síntomas, le retiró la lanza con rapidez, pero al mismo tiempo tratando de no herirle más, provocándole solamente una tos ahogada con su propia sangre. No queriendo aceptar lo que veía, se retiró el guante con rapidez y, con su temblorosa mano, midió la temperatura corporal del joven, asustándose al ver que esta había alcanzado un punto muy alto.
‒¡Pero, ¿que demonios esperan?!, ¡Atiendan al chico ahora!
No supo la expresión que puso al tener semejante revelación. No puso ninguna excusa o pretexto al sentir como los guardias le quitaban a su muchacho para montarlo en un wyvern y llevarselo. Se quedó inmóvil, más que nada, estaba aterrado por la sustancia que rápida y dolorosamente reclamaba el cuerpo de su hijo...
Y es que precisamente, no contaba con que los enemigos tuviesen armas bañadas en veneno de escorpión azul...
...solo le quedaba rezar porque su muchacho fuera de los pocos afortunados en sobrevivir a él...
Volví! Volví!
Después de mucho sin inspiración, pude volver a escribir el capítulo \nOn/aunque quedó un poco corto :/...aunque originalmente estos tres capítulos iban a ser uno solo (?)...
En fin :B como se que les importa poco o nada mis razones para no actualizar iré al punto y mencionaré que el veneno de escorpión azul es creación de AngelTerra133 (Yo te invoco /._./...ok no xD...si lees esto, perdona por tardar x.x! No me mates D:...ok no es chiste xD) al igual que todo el lugar donde esta pasando esto, los Exilion, Alberich y unos cuantos más que irán apareciendo por aquí :B
Si descubrieron la referencia a otra saga...que bien :v si no...relean :B (siente miradas asesinas)...ejem, sigamos n.n'
PINKDIAMOND4000: :v cuando no! XD creo que a mi también :B nsakjnjckdbjkcdsnk ¡se me va el rollo!, ¿Ahora si quedó bien?, así es uwu son el uno para el otro, tambien fue bonito que Greil pensara en como veía a su Elena 3 :v! D: no sabía...no recuerdo como fue que terminamos con esa combinación...estoy segura que Terra tiene que ver con esto :v...ok no xD
Les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
