Capítulo 12.

"Vendrás conmigo?" Preguntó Constantine a Hermione. El rizado cabello de ella se cernía sobre el pergamino que sostenía en una mano, mientras golpeaba un libro que había sacado de la sección de Pociones de la biblioteca de Hogwarts, con una pluma.

"Qué dijiste, Con?" Su voz era como nebulosa y poco atenta.

"Dije que tengo una reunión con el director después de clases. Me gustaría que vinieras conmigo". Ella lo miró, con los cálidos ojos marrones, como considerando. Se mordió el labio mientras pensaba y el corazón de Con golpeó con mas fuerza al ver lo inflamados que habían quedado. El sospechaba que Hermione no tenía ni idea de lo mucho que eso lo afectaba. Ella deslizó la lengua sobre el labio inferior y Con sintió como se estremecía su miembro.

"Por qué?" Preguntó ella finalmente. El tono era curioso, de ninguna manera poco amigable.

Aun así, Constantine se sintió irritado. Acaso no era suficiente que prefiriera que ella estuviera alli? Con encontraba su presencia desproporcionadamente calmante, como una cucharada de aceite en las aguas revueltas. Además, estaban juntos ahora. Por que no lo acompañaría?

"Qué quieres decir con 'por qué'?" Su voz sonaba como si mordiera las palabras. La comisura de sus labios se contorsionaron, y como si nada, sintió que sus cejas se fruncían y adoptaba una apariencia mas oscura y mas amenazadora. De hecho ya podía ver sus cejas con su visión periférica mientras fruncía el ceño e instaba a Hermione para que lo acompañe a ver a Dumbledore.

"No estoy segura de por que te enfadas, Con. Simplemente te pregunté por que quieres que te acompañe". Ella volvió a mirar la hoja de papel en su mano. El la vio escribir algunas notas al lado de cada componente de la poción de agudeza modificada. Ella se dió cuenta que él estaba observando su trabajo y dijo, "estoy tratando de mejorar algunos de los efectos colaterales que los jenetts pudieran añadir a la poción, sin anular los efectos colaterales que si queremos que ocurran, como es el mejoramiento de la memoria. Necesitamos algo que prevenga la náusea".

"Jengibre?" Replicó el de mala gana, interesado a pesar de todo.

"Mmmmmm. La poción tiene esencia de murtlap. No es una buena combinación".

"Malvavisco?"

Ella ladeó la cabeza y contó algo con los dedos. "Una posibilidad. Si también seguimos los principios aritmánticos correctos". Hermione hizo una anotación.

Quedearon en silencio. Ella regresó a su trabajo y Con se acomodó en un lindo hueco. Es que ella no quería acompañarlo? Los dedos de ella volaban sobre la hoja, dibujando una compleja matriz matemática en orden de de calcular mas acertadamente los posibles efectos de añadir malvavisco a los otros ingredientes. El estaba impresionado con su facilidad con los numeros. Era algo algo que tambien lo excitaba. Hermione tenía algunas manchas de tinta en las manos y el pensó en levantar esa manito y lamer y succionar las manchas de sus delgados dedos.

Constantine se movió con incomodidad. Tal vez estaba tomando demasiado de su tiempo. Acaso su plan se estaba derrumbando? El la había cortejado con insistencia. Tenian largas conversaciones y largos paseos por el lago, (Con tenía que agradecerle a Ron por esa idea). Le había regalado flores, o mas bien, habían criado flores juntos, y la tocaba cada vez que podía.

Le acomodaba el cabello detrás de las orejas cada vez que le caían sobre los ojos. Le masajeaba la espalda o el cuello si parecía que estaba dolorida o contracturada. La sostenía de la mano cada vez que iban a clases, excepto cuando iban a Transfiguraciones. La llevaba a los mas estremecedores orgasmos con sus manos de largos dedos, cada vez que se presentaba la oportunidad.

Frotándose la barbilla, Con pensó en ese último ítem. Cierto, había pasado solo una semana desde esa mañana en la que habían estado tan íntimos en el invernadero, asi que, todavía, no había tenido muchas oportunidades de sentirla estremecerse en sus brazos. Había deslizado su mano debajo de su falda dos veces en el invernadero, dos veces en el laboratorio de pociones, una vez en el nicho detrás de la estatua de San Belvedere del Ojo Perezoso y dos veces en su habitación. Estaba bastante agradecido de que ella tuviera su propia habitación. Siete veces en siete días no era tan lamentable, no? Con sabía que podía hacerlo mejor. Quería alcanzar, con ella, las cumbres de su placer como perlas en un collar, pero era difícil encontrar lugares para estar a solas con ella...Todo en nombre de unir a Hermione a él, por supuesto. Con quería mucho una compañera. El hecho que disfrutara de ella y de su compañía eran secondarios para sus planes a futuro.

Tal vez se estaba esforzando demasiado? Estaba tomando mucho de su tiempo?

Entre sus clases, sus tareas como Primera Alumna, el estúpido proyecto de Slughorn, el proyecto independiente que ambos compartían y su tarea, Hermione no tenía mucho tiempo para compartir con el. Tal vez la estaba monopolizando. Con aclaró la garganta.

"Si estas muy ocupada, Hermione, por supuesto, entiendo que no puedas acompañarme. Encuentro tu compañía tranquilizante en las situaciones difíciles, pero puedo buscarte cuando termine, si prefieres". Con trató que su voz reflejara entendimiento.

Hermione alzó la cabeza y Con se sorprendió al ver una inmensamente encantada expresión en su rostro. Tenía las mejillas encendidas de placer y sus ojos brillaban. "Oh!" Dijo ella, con voz íntima. "Eso es adorable, Por supuesto que te voy acompañar".

El joven de cabello negro estiró una mano y acarició los nudillos de ella, y archivó el intercambio de palabras para futura referencia. Ella le sonrió y acercó un poco mas la silla.

El profesor Slughorn estaba sentado frente al escritorio del Director, cuando los dos alumnos de séptimo entraron en la oficina para su entrevista con Dumbledore. Con miro a los dos hombres sentados frente a el, inquisitivamente.

"Sr. Prince, Srta. Granger, son espectacularmente puntuales. Por favor, por favor, tomen asiento". Señaló las dos sillas extras acomodadas frente al escritorio. "He invitado al Profesor Slughorn para lo referente a la primera parte de nuestra entrevistah!" . Espero que no les moleste".

"Aunque el Profesor Slughorn es un maestro inobjetable, Sr. Director, esperaba poder hablar con usted en privado. Hay un asunto que me concierne y es confidencial".

Las blancas cejas de Dumbledore se alzaron levemente. "Ah, claro, por supuesto. Sin embargo, me temo que su asunto confidencial no es tan privado como piensa. Por supuesto, estoy hablando de su problema de memoria".

Con inhaló profundamente en un esfuerzo para mantener su temperamento a raya. Hermione deslizó su mano sobre la mano de Con y el entrelazó sus dedos con los de ella. "Hubiera sido mas apropiado si me hubiera informado en privado señor".

"Por supuesto, tienes razón. Me temo que no estoy habituado a acomodar las cosas como se deben. Tienes mis disculpas mi querido muchacho". Dumbledore recorrió la larga barba con sus nudosos dedos. "Sin embargo, era absolutamente imperativo que el Profesor Slughorn estuviera informado de su asunto, ya que sin el, no tendriamos esperanza de recobrar lo que le fue robado".

"Robado?"

"Ha sido infectado con una poción que..."

"Una poción?" Interrumpió Constantine. "Me dejó pensar que había perdido mis recuerdos debido a un trauma de guerra. Todo este tiempo estuve esperando que cayera algun indicio de quien soy, solo una pista de lo que significa ser Constantine Prince sin obtener nada...nada! Y era causado por una maldita poción?" Con podia sentir la furia hirviendole en las venas, convirtiéndose en ácido en su estomago. "Hemos tenido el laboratorio de pociones a nuestra disposicion! Hermione y yo podríamos haber estado investigando para tratar de revertir el daño". Miró a Hermione en busca de apoyo y fue gratificado por la visión de ella enviándole al Director una mirada cargada de veneno.

"Entiendo su enfado, Sr. Prince. Sin embargo, esta mal dirigido. No hay necesidad de investigar. Sabemos cual es la poción y cual es su antídoto. Solo estábamos esperando a que el Profesor Slughorn lo completara". Se volvió hacia el Profesor de Pociones. "Lo trajiste Horace?"

Con miró al profesor. Slughorn miraba con insana fascinacioó a las entrelazadas manos de Constantine y Hermione. Sus ojos se abrieron mas cuando vio la mano de ella apretar mas la de él en señal de apoyo. "Ustedes dos, están viéndose?" Chilló él.

"No estoy segura de lo que eso tenga que ver en todo esto", respondió Hermione. Con dejó la mano de ella gentilmente.

Slughorn miró a Dumbledore. Los azules ojos del Director se veían tranquilos mientras observaba a los dos estudiantes frente a él. "Horace, tal vez es mejor si le das al Sr. Prince el antídoto. Mejor temprano que tarde".

"Por supuesto Albus". Buscó entre su ropa y sacó un frasco lleno de una poción azul cristalino. "Este es el antídoto para la Pocion del Olvido de los Muertos, con la cual has sido infectado".

"El olvido de los muertos? Antonio Bellacruza, cierto? Que pedante infeliz era". Con alargó la mano y tomo la poción de su profesor.

"Ahora...Sr. Prince, no espere que sus memorias regresen de inmediato. De acuerdo con Las mas Potentes Pociones, esto es solo la llave de la puerta. Puede que tome desde una semana hasta varios meses para que recupere lo que ha perdido".

Constantine asintió y removió el sello. Con cuidado para no derramar una sola gota, vertió el contenido en su boca.

El frasco cayó de sus, repentinamente torpes dedos. Sintió como si algo tronara en la base de su craneo y un calor invadio su boca. Asi es como debe sentirse un depredador, pensó confundido. Se cubrió la cara hasta que sintió que el mundo se acomodaba a su alrededor y luego dirigió su oscura mirada al Director. Se veía diferente a lo que habia visto solo segundos atrás. Dumbledore se veía repentinamente fragil. Había cambiado su percepción? O algo había hecho que el hombre envejeciera de repente? Cuanto tiempo llevaba allí parado? Con no podía decir si habian sido segundos u horas. Se volvió para mirar a Hermione y sintió alivio cuando ella lo miró con esos tranquilos y hermosos ojos. Ella todavía era la misma. Marcada pero hermosa, gentil pero con una voluntad de acero. Con largó un suspiro tembloroso y tropezó hacia ella, poniendo su cabeza sobre su falda. Cerró los ojos mientras ella le acariciaba el cabello y Con deseó que el resto de los ocupantes de la habitacion dejaran de existir.

El terrible sabor dejó su boca y se repuso un poco. Recordó la presencia de Slughorn y Dumbledore, y con vergüenza, se apartó de Hermione con gentileza. Regresó a su propio asiento y se encontró enfrentado con los disgustados ojos de Horace Slughorn y el preocupado rostro de Dumbledore. Su respiración siseaba a través de sus dientes.

"Si ya terminó de mirarnos a mi y a mi hechicera, tenemos otras preguntas", dijo Con, forzandose a tragar lo que sentia que invadía su garganta. Se sentía bastante mal.

Dumbledore asintió.

Constantine alzó su brazo izquierdo y apuntó al brazalete de cobre en su muñeca. "Qué es esto? Y por qué no puedo quitármelo?"

"Eso es parte de un proyecto en el cual tu y algunos otros miembros de la Orden del Fenix estan colaborando. Me temo que no puedo darte mas detalles hasta que recuperes la memoria. Es información sensible".

"Así que por eso la Profesora McGonagall también tiene uno? Porque es miembro de la Orden del Fenix?" Intervino Hermione.

Dumbledore indicó que era correcto.

"Me hará algun daño tener esto puesto?" La voz de Con era resentida.

"Todo lo contrario".

Constantine consideró sus palabras por un momento antes de asentir. "Creo que es todo por ahora. Cuando comience a recobrar mis recuerdos, puedo regresar y preguntarle mas sobre este brazalete y sus propiedades?"

"Volverás, pero reconoceras el poder del brazalete por ti mismo cuando comiences a recordar, mi muchacho".

Constantine se puso de pie y extendió su mano hacia Hermione. Ella entrelazó sus dedos con los de él y el la puso de pie. Cuando estaban cerca de la puerta, el chico recordó de pronto, la advertencia de Draco Malfoy.

"Señor, tengo que preguntar. Qué relación tengo con Severus Snape?"

Dumbledore hizo una breve pausa antes de contestar. "No tienes ninguna relación con Severus Snape":

Constantine parpadeó, percibiendo un dejo de falsedad, pero asintio, sabiendo que no podria sacarle nada mas al Director. Los dos alumnos de séptimo se retiraron, despidiéndose amablemente.

De regreso en la oficina del Director, Dumbledore se dejó caer en su sillón.

"Albus, esto es una abobinación! El es un profesor y el doble de su edad! Por qué no le dijiste? Sabes que se va a enterar en algunas semanas! Te odiará por dejarlo continuar con la Srta. Granger sin saberlo!"

"Horace, me temo que tienes razón." El anciano se quitó los lentes y se frotó los húmedos ojos. "Una vez que Severus sepa la verdad, sera como un arma cargada contra Lucius Malfoy. Solo necesito asegurarme que apunte al lugar adecuado cuando descubra la verdad:"

N/A: No les da como un poco de rabia como Dumbledore maneja a Con/Sev? NO le bastó con todo lo que le hizo durante veinte años? En fin, espero que les este gustando la historia. Disfruten! Y gracias por leer y por comentar!