os personajes y escenarios principales pertenecen a J. K. Rowling a excepción de Evelyn Morgan y algún que otro personaje más que son originales.

Esta historia contiene escenas de violencia y sexo, además de lenguaje fuerte.

Algunos detalles, diálogos, o escenas pueden estar inspirados o tomados de las películas/ libros u otras fuentes.

Para cualquier duda y/o sugerencia estoy a disposición de quien quiera.

Capítulo 13

Hacía unos minutos que gran parte de los alumnos habían salido del gran comedor tras la cena, y la gran mayoría ya se encontraba en sus salas comunes.

Harry, Hermione y Ron caminaban por los desiertos pasillos hacia su sala, cuando se detuvieron en seco al entra a un nuevo pasillo, ya que escucharon como la profesora Morgan hablaba con Draco.

Los jóvenes observaron la actitud agresiva de la mujer, pero sólo llegaron a escuchar el final de la conversación, cuando esta soltó al joven de la pechera y le dijo fríamente que se largara. El trío se alejó del pasillo rápidamente evitando que ninguno de los dos pudieran descubrirlos.

-¿No os parece raro su comportamiento? La he visto muchas veces salir del despacho de Snape, y casi no se junta con otro profesor que no sea él.

-¿Crees que traman algo, Harry?

-Creo que sí, se comportan de forma sospechosa. ¿Por qué si no iban a pasar tanto tiempo en el despacho de Snape? ¿Por qué desde hace unas semanas nadie entra allí? Algo esconden.

-Yo lo único que sé es que no me extraña nada el nuevo mote que la han puesto, da miedo.

-¿Qué mote? –Preguntó la chica mirando al pelirrojo con el entrecejo fruncido.

-Debes ser la única que no lo sabe en toda la escuela. La llaman Lady Snape. Es igual que él pero en chica, aunque, bueno, más guapa.

-Sólo es una profesora estricta, ella no se dedica a ridiculizar a los demás por no pertenecer a su casa, lo hace si tiene por qué.

-Vale, pero no me digas que no da miedo, disfruta viéndonos sufrir. Estoy seguro de que si ella y Snape tuvieran un hijo se suicidaría incluso antes de nacer...

-Buenas noches. –Dijo Severus en un tono sereno y cortante mientras los jóvenes se volvían para verlo tras ellos. -¿Qué hacen unos alumnos de sexto curso fuera de sus habitaciones a estas horas de la noche?

-Profesor... Hemos tenido que ir a la enfermería. Ron no se encontraba muy bien. –Vaciló Hermione mientras miraba los oscuros ojos del hombre, levantando la vista.

-Ya veo. –Susurró el moreno escudriñando el rostro acongojado de Weasley debido al miedo. –Vuelvan inmediatamente a sus respectivos cuartos si no quieren acabar con unos cuantos puntos menos para Gryffindor.

Los tres muchachos asintieron enérgicamente y desaparecieron de la vista del hombre a paso raudo.

-¿Creéis que me ha oído? –Preguntó Ron a sus amigos con una mueca de horror.

-No lo sé, no sé cuanto tiempo llevaba detrás nuestra. Esperemos que no mucho.


Evelyn rondaba por los pasillos vigilando que nadie anduviera fuera de su cuarto, cuando se encontró frente a Snape en el pasillo contiguo a las mazmorras.

-¿Qué está haciendo por aquí a estas horas? Pensaba que estaría haciendo de canguro de Black.

-Muy graciosos, Severus –respondió la mujer con una sonrisa falsa para después continuar. –Lo mismo podría preguntarte yo a ti, deberías estar pensando en como torturar a los alumnos en tu próxima clase.

-Hablando de alumnos, acabo de encontrar a Potter, Granger y Weasley merodeando por los pasillo mientras hablaban de nosotros. Sospechan sobre nuestras intenciones, con lo que hay que tener vigilada la poción.

-Haremos guardias por las noches por si vienen a fisgonear. ¿Algo más?

-Quizás te gustaría saber que los alumnos te han concedido el gran honor de ser la primera profesora de este castillo con un mote, Morgan.

-¿En serio? Ilumíname, por favor.

-Lady Snape. –Dijo Severus lentamente mientras miraba el rostro de la mujer, el cual cambió a una divertida sonrisa cuando hubo escuchado la totalidad del nombre.

-Vaya, eso si que no me lo esperaba. Parece que sólo eres tú el que no se da cuenta de que somos muy parecido, Severus. Buenas noches.

Tras dedicarle una leve sonrisa al hombre, Evelyn se dio la vuelta directa hacia su dormitorio, donde había quedado con Sirius para informarle sobre el proceso de la poción.

Al entrar con aquella pequeña sonrisa divertida, Sirius la miró extrañado alzando una ceja.

-¿Qué pasa, a qué se debe tanta felicidad?

-Al nuevo mote que tengo por parte de mis queridos alumnos. Lady Snape.

-Oh, por favor, en nuestros tiempos no éramos tan crueles. ¿Por qué te han puesto ese horrible nombre?

-Bueno, ambos siempre vamos de negro, somos muy duros... Creen que somos muy parecidos.

-Si te conocieran de verdad verían que no tienes nada que ver con él.

-En realidad me estoy dando cuenta de que tenemos muchas cosas en común, no somos tan diferentes al fin y al cabo. –Respondió mientras observaba a su amigo con una pequeña sonrisa cargada de nostalgia. Se hizo el silencio durante unos segundos.

-Sabes, cuando estudiábamos yo creía que le gustabas a Snape, luego descubrí que en realidad le gustaba Lily.

-Era muy obvio, sí. –Respondió ella con una sonrisa.

-Tú siempre me gustaste, Evelyn. Pero no te dije nada porque sabía que te gustaba James.

-Oh, dios... ¿Tanto se notaba? creía que sólo lo sabía Severus.

-Yo siempre he estado en todo. –Sonrió Sirius mientras miraba a la mujer, algo ruborizada.

-Ha pasado tanto tiempo desde entonces, tantas cosas han cambiado que da vértigo sólo pensarlo. Espero que llegue el día en que todo esto se acabe de una vez.

-Debe ser muy duro para ti, estar lejos de tu hijo y eso.

-Es horrible, Sirius. Es por lo único que lamento mi situación, él no merece sufrir por todo esto. Al igual que Harry. Sólo son victimas. –El rostro de la mujer se ensombreció mientras Sirius posaba su mano en el hombro de la morena, haciendo que esta volviera a mirar sus ojos.

-Acabaremos con todo esto pronto, ya lo verás.

Evelyn sonrió tristemente, pero segundos después, un fuerte dolor la invadió haciendo que se llevara las manos a la cabeza, intentando soportar aquella tortura.

-¡Evelyn, qué ocurre! ¡Dime algo! –Gritaba Sirius mientras agarraba a la mujer con preocupación, pero esta sólo escuchaba unos leves sonidos procedentes de su amigo, que no llegaba a distinguir.

Los ojos de la bruja se humedecieron mientras emitía quejidos de dolor luchando contra aquella fuerza que intentaba introducirse en su mente, pero esta era más fuerte y comenzó a observar imágenes al azar para después de unos minutos, caer inconsciente ante la miraba asustada de Black, quien salió de la habitación en busca de ayuda con precaución para no ser visto.

El moreno de cabello rizado llamó con insistencia a la puerta de Snape mirando a ambos lados con temor de que alguien le descubriese, pero antes que pudiera suceder nada, el profesor abrió al puerta poniendo mala cara al encontrarse con su enemigo.

-Tú no deberías estar merodeando por ahí, podrían verte. –Dijo malhumorado mientras metía al hombre dentro del cuarto de forma brusca.

-¡Es Evelyn, ha caído inconsciente, no sé que le pasa!

Snape cambió su semblante con rapidez a preocupación, y salió del cuarto con paso veloz dirigiéndose hacia el de la mujer, con Sirius detrás siguiéndole.

Al entrar en el habitáculo, Severus se acercó con rapidez hasta la cama donde se hallaba Evelyn. El hombre sacó su varita y apuntó a la mujer mientras pronunciaba el hechizo Ennervate.

Pasados unos segundos de tensión para ambos hombres, la mujer abrió los ojos aún húmedos debido al llanto y se incorporó rápidamente quedando sentada en la cama, emitiendo un sonido desesperado mientras tomaba aire sintiendo que se ahogaba.

Rápidamente trató de ponerse en pie gritando desesperada.

-¡Dónde está Christopher! ¡Y mi hijo, qué le habéis hecho a mi hijo!

Sirius se posicionó frente a ella mirándola a los ojos mientras la agarraba de los brazos.

-Christopher está bien, Evelyn; No ha pasado nada, sólo han sido visiones. ¿Qué has visto?

-Quieren hacer daño a mí hijo, no pueden hacerle nada, por favor... –Sollozó la mujer mientras hundía su rostro en el pecho de Sirius, y este la abrazaba fuertemente mirando a Severus, quien contemplaba la escena con cara preocupada, pensando en qué serían aquellas extrañas visiones.

Minutos después la mujer se separó del ex-presidiario volviendo en sí. Notó como algo caliente corría por su nariz, e instintivamente tocó con sus dedos observando como estaban llenos de sangre.

Miró a Severus preocupada manteniendo el semblante rígido.

-Cada vez son más fuertes, tenemos que hacer algo. –Murmuró Snape contemplando la sangre de la morena, sin saber qué diablos ocurría.

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