Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.


Capítulo 13: Hermana al rescate.

Desde hace dos años tenía que manejar de Forks a Port Ángeles todos los días. Al estudiar había decidió no irme a una ciudad grande sino quedarme más cerca porque sabría que sería imposible pagar tantos boletos de avión para visitar a mis padres y a Edward. Tal vez era un poco cansado pero valía la pena.

El sol ya se estaba metiendo a lo lejos cuando estacione mi camioneta fuera de mi casa, las luces estaban apagadas por lo cual nadie estaba ahí. Entré a la casa y noté un papel en la cocina en donde mis padres me decían que irían a la casa de los Black a cenar.

Caminé hacia la sala y me lance hacia el sillón, tal vez debería de aprovechar que mis padres no estaban e invitar a Edward a "pasar el rato". Reí mientras sacaba mi teléfono y le enviaba un mensaje un tanto subido de tono.

"Estoy ahí en quince". Subí corriendo al piso superior para darme una ducha rápida antes de que llegará Edward. Desde la primera vez que nos acostamos habíamos pasado por una temporada en la que no nos hablábamos y ahora era algo raro, así como "amigos con beneficios". Ángela ya me había advertido que eso nunca termina bien y menos cuando uno de los dos empieza a sentir algo más por el otro pero yo estaba dispuesta a quemarme.

Así es, me había enamorado de mi mejor amigo y prefería quedarme en silencio antes que perderlo.

Cinco minutos antes de tiempo unos toques en la puerta principal me hicieron bajar para abrirle la puerta a Edward.

Hola, te extrañe —Me colgué a su cuello en donde dejé un beso.

Hey —Me dio una sonrisa extraña —, nos vimos ayer me despeino el cabello.

Tienes razón, pero yo siempre te extraño — Lo vi a los ojos tratando de mostrarle lo mucho que me importaba. No contestó a mi comentario —. Uh… ¿quieres entrar? Podemos pedir pizza —le dije intentando cambiar el ambiente y abriendo más la puerta.

No, de hecho. Solo vengo rápido voy de salida y necesitaba hablar contigo.

Oh, bien —Dije cruzándome de brazos.

Voy a salir de la ciudad —Me dijo serio mirando a todas partes menos a mí. Tenía un presentimiento de que algo ocultaba sus palabras.

¿Cuándo regresas? —le pregunté curiosa.

No lo sé

¿Cómo que no lo sabes?

¡Joder, Bella. No lo sé! —Me gritó. Él nunca había perdido los estribos conmigo.

No tienes por qué gritarme —Aparté la mirada para que no viera las lágrimas formarse en mis ojos.

Bella… —Sonó arrepentido, pero de repente algo en su mirada cambio —. Deja de llorar— Me dijo frio. Me giré para verlo indignada —. No somos nada.

Somos amigos —le espete aun indignada.

Pues ya me cansé de ser tu amigo — ¿Acaso el…? — En realidad ya me aburrí de este estúpido pueblo.

Te dije que fuéramos juntos a Port Angeles, tal vez mi papá en un principio se iba a oponer pero….

No, Isabella. No quería ni quiero ir contigo.

Ok… —le dije insegura.

No entiendes que me siento encerrado y agobiado por ver a la misma gente. Necesito nuevos aires y si vienes conmigo no podré hacer todas las cosas que quiero. Siempre serás una cadena a lo que quiero olvidar. Eres demasiado buena y yo no soy así, no soy como tú.

No sabía que te sentías de esa manera —Para ese momento, las lágrimas ya corrían por mis mejillas.

Mira, Bella— Pasó su mano nervioso por su cabello —. Será mejor que cortemos todo aquí. Ya no quiero saber nada de este pueblo ni de ti. Quiero borrón y cuenta nueva —Un sollozó escapo de mis labios.

Edward suspiró, veía en sus ojos la vacilación si abrazarme o no. Al final decidió dar un paso atrás.

Adiós, Bella —Bajo las escaleras y subió a su coche sin mirar atrás.

Yo me quedé ahí, llorando en la puerta de mi casa mientras mi corazón se rompía en millones de pedazos por Edward Cullen.

….

— Entonces, ¿por fin me dirás por qué recibí una llamada de Bella para recogerte en el parque?— Alice me entregó una taza de té. Levantó mis piernas de su sillón y se sentó a un lado de mí.

—Es una historia muy larga —rasqué mi cuello nervioso. No quería contarle a mi hermanita todos mis trapos sucios. Ni yo entendía lo que había pasado, en un momento estaba en el parque y en el siguiente Alice me arrastraba a su casa — ¿Ella te habló?

—Sí, pero nunca entro en detalles. Ahora dime ¿Qué paso?

—No lo sé Alice — pasé mis manos nerviosas por mi cabello —. Un momento estábamos bien y al siguiente ella empieza a decir todas estas cosas. Luego esta Matt que por fin me dijo papá.

— Oh, Edward —Alice empezó a acariciar mi espalda de arriba abajo.

—Ella puso todas las cartas sobre la mesa y yo me quedé ahí, como un estúpido. No supe que decir. Tengo que ir con ella y arreglar todo — Me levanté de un salto del sillón para caminar a la puerta. Esto no se podía quedar así. Bella debía de saber todo.

—Ella no está en su casa — Soltó Alice, haciéndome parar —. Esta en casa de Charlie, por lo cual no creo que sea una buena idea acercarte.

— ¡Maldición!

—Oye tranquilo, te quedarás calvo antes de los treinta si sigues así — Alice caminó hacia mí y separó mis manos de mi cabello. Ni siquiera me había dado cuenta. Me tomó de la mano y me llevó del nuevo al sillón.

—Creo que la he cagado, Alice —le dije después de unos segundos. Alice me miró sin entenderme—. Bella…yo…me preguntó muchísimas cosas a las que aún no tengo respuestas.

— Creo que ya sé por dónde va esto— después de unos segundos contestó —. Edward si tienes las respuestas, solo tienes que buscarlas...

—Joder, no vayas a decir que las tengo que buscar dentro de mi corazón —rodé los ojos al ver como Alice brincaba en el sillón de arriba abajo—. No puedo… —le dije finalmente —. No sé qué me pasa que no puedo hablar de lo que siento con ella. Me da mucho miedo su rechazó, Alice. Sé que si lo intentó no podré ni abrir la boca y no quiero huir de nuevo. Una vez lo hice y me perdí de los primeros meses de vida de mi hijo.

—Entonces tendrás que ir con ella y hablar de todo, Edward. Tus miedos, tus anhelos y lo que sientes por ella.

— ¿No escuchaste lo que dije? —le pregunté molestó.

—Pues es la única forma que veo para que todo esto se arreglé. Ella te dio opción Edward, lo tomas o lo dejas — Me dijo palmeando mi rodilla antes de levantarse —. Tengo que hacer la cena. Jasper llegará en unos minutos. Puedes quedarte a dormir aquí, hermanito.

Le sonreí al duende y cuando desapareció saqué mi teléfono para observar las fotos de niño mocos y Bella.

Sobé mi estómago mientras me reclinaba en la silla.

—Creo que Edward necesita hacer un poco de ejercicio —Se burló el estúpido de Jasper. Miré mi abultado estómago. La única comida que tenía en mi estómago era el desayuno, así que tenía todo el derecho de comer como un cerdo.

—Déjalo Jazz, Edward está deprimido —Alice intentó salvarme pero fue peor. Jasper asintió a su esposa pero pude ver como intentaba ocultar una sonrisa. Intenté ignorarlo y así evitar una pelea que consiguiera que me sacara de su casa.

—Me voy, gracias por la comida Alice, he comida tanto que me ha dado dolor de barriga.

—En la habitación de huéspedes te he dejado un par de sabanas para que puedas dormir —Me acerqué a ella y dejé un beso en su cabeza, caminé hacia Jasper y despeine sus perfectos rizos de niña.

— ¡Oye!

Caminé hacia mi habitación y me tiré sobre la cama dispuesto a dormir y olvidarme de este horrible día.

—Jasper no podemos, Edward está en la otra habitación —Unas risitas y susurros me despertaron de mi agradable sueño.

—Vamos, cariño. Te haré sentir bien —Intenté enfocar mi odio tratando de descifrar quien estaba hablando.

—No, Jazz…Oww — Escuché un gemido y ¡Oh dios! ¿Esa era Alice? ¡Joder, qué asco! Empecé a escuchar gemidos y como una cama rechinaba. Iba a vomitar, tapé mi cara y oídos con la almohada esperando que todo pasara rápido. Esperaba que Jasper tuviera disfunción eréctil y así todo acabara.

Dios prometo que seré un buen chico, iré a la iglesia y arreglaré todo con Bella, incluso me casaré en tu casa terrenal si acaba esta tortura para mi cerebro ahora mismo.

No sé si me desmayé por el trauma o si me quedé dormido de nuevo rápidamente, pero la segunda vez que me desperté todo estaba en completo silencio y oscuro. Decidí mejor no pensar en lo que acababa de pasar y volver a dormir.

Me acomodé de lado para acurrucarme mejor y un dolor extraño me traspaso por un costado del vientre. Decidí no tomarle importancia y cerrar los ojos.

Inmediatamente imágenes de la tarde anterior vinieron a mi mente. Bella sollozando y niño mocos llorando por mí. Tenía que arreglar las cosas con Bella y rápido. No quería pasar un momento más de incertidumbre, expondría mi corazón a ella y si lo aceptaba sería el hombre más feliz del mundo, pero si lo pisoteaba bueno, no sé qué haría. Pensar en lo que tendría que decirle hizo que me pusiera más nervioso de lo que ya estaba y el sueño desapareció.

Mi cabeza formaba distintos escenarios, cada uno peor que el anterior en donde Bella se llevaba a niños mocos, Charlie disparándome, Bella casándose con Alec. Mi estómago se revolvía de tan solo pensarlo.

Tres segundos después, mi cuerpo reaccionó en automático y corrió hacia el baño del pasillo para expulsar toda mi cena ¡maldita Alice y sus pobres dotes para la cocina! Me levanté con debilidad tomándome el estómago, me miré en el espejo y estaba blanco como un papel, mi frene estaba perlada en sudor por el esfuerzo. Me lavé la cara y la boca y caminé lento hacia mi cama.

Quisiera decir que no dormí por estar pensando en Bella y en mi hijo, pero la verdad es que no sucedió eso. A la mañana siguiente Jasper se tropezó conmigo al entrar al baño.

— ¿Qué carajos, Edward? Mierda, sí que apesta aquí.

—Ugh —Así es, había pasado la noche pasando del baño a la cama hasta que el cansancio y el dolor de barriga me dejó tirado aquí.

— ¡Alice! Tu hermano esta desmayado en el baño —Jasper se acercó a mí y me levantó por los hombros arrastrándome fuera del baño y hacia mi habitación. Nunca había pensado en Jasper como un amigo hasta este momento.

— ¿Qué pasa? — Escuché la voz de Alice, mientras Jasper me recostaba en la cama.

—Creo que tu comida le ha hecho daño, querida —Jasper se burló y pude escuchar como Alice lo golpeaba en el brazo.

—Si ese fuera el caso, estuviéramos enfermos también nosotros —Sentí el toque de una mano helada en mi frente —. Tiene un poco de fiebre ¿Te duele algo más Eddy?

—Mi estómago —Alcancé a decir con dificultad.

—Ok, es obvio que no puedes ir a trabajar, será mejor que te quedes —Sentí como acariciaba mi cabello —. Intenta dormir.

Lo único que recuerdo fue Alice entrando y saliendo de la habitación, intentando alimentarme pero yo rechazando la comida. No podía aguantar los olores y el dolor de estómago me estaba matando.

—No lo sé Jazz, creó que será mejor que lo llevé a urgencias — Había descansado un poco por lo cual estaba más consiente de lo que pasaba a mi alrededor —. Por supuesto que no está embarazado — rodeé los ojos ante lo que Jasper le había dicho a mi hermana al otro lado del auricular —. Bien, yo también te amo. Te habló más tarde.

Unos segundos después Alice tocó la puerta de la habitación y entró.

— ¿Cómo te sientes? —me preguntó sentándose en la orilla de la cama.

— ¿Estas segura que Charlie no me disparó en el estómago anoche? —intenté bromear, pero vi que no funciono.

—Muy bien, se acabó. Iremos al hospital —Me quejé porque yo realmente odiaba los hospitales.

Con dificultad me levantó de la cama y un camino que debía de ser de cinco minutos hacia su cochera se convirtió en media hora.

—Bien, espérame aquí mientras pido una silla de ruedas para ayudarme —Me dijo al llegar al hospital.

—Alice puedo caminar perfectamente, vamos no seré peso muerto—le dije abriendo la puerta.

—Sé que puedes caminar y que te puedo ayudar… pero no quiero arriesgar al bebé.

—Alice, vamos…espera ¿Cuál bebé? — mi verborrea al captar el sentido de la frase.

—El bebé que estamos esperando Jazz y yo —acarició su vientre —. Al principio queríamos estar seguros que se logrará y ahora pues…aún no hemos encontrado el momento para decírselos —Me miró sonriendo.

—Alice, muchas felicida…ugh —al girarme para abrazarla un piquete se extendió por toda mi caja abdominal —. Ok, ve por esa silla — respiraba intentando calmar el dolor. El momento de ternura se acabó y Alice corrió con cuidado hacia el hospital.

—Muy bien señor Cullen, parece que estamos ante una apendicitis —El doctor Coleman dijo.

— ¿Y que prosigue doc? —Quería que esta consulta acabara para poder irme a casa.

— Tendremos que operarlo antes de que pasé a mayores —Cerró mi expediente y me miró fijamente —. En un momento vendrá una enfermera para empezar a arreglarlo para la cirugía.

—No lo creo —Hice el intentó de levantarme de la camilla.

—Señor Cullen, si entiende que su apéndice puedo explotar y provocar una emergencia mayor. Aún estamos a tiempo para que sea una operación sencilla y sin complicaciones para usted y para nosotros.

Operación, operación, operación. Esa horrible palabra se repetía en mi cabeza. Si le tenía miedo a los hospitales, le tenía más miedo a las operaciones. ¿Qué tal si despertaba a la mitad de la operación? ¿Qué tal si la anestesia no hace efecto? ¿Qué tal si venden mi riñón en el mercado negro?

—Señorita, por favor hable a la hermana del señor Cullen —Escuché la voz del dolor y cómo le explicaba a mi hermana todo lo que ya me había explicado. Operación, operación, operación.

—Edward, escúchame —Alice me tomó por las mejillas —. Lauren aquí— me señalo a una enfermera—, te canalizará para operarte de la apéndice ¡mi comida no te hizo daño!

— ¿Voy a morir? —le pregunté asustado.

—No, Edward. Por supuesto que no. Papá y Emmett también pasaron por esto, supongo que es algo de los hombres Cullen.

—Los odio, ya no quiero ser un Cullen —Escuché la risa de Alice. ¿Por qué se reía? Estaba hablando enserio.

—Lo que digas. Al salir te estaremos esperando —Me beso en la mejilla—. Ahora se un buen chico.

Todo estaba blanco a mí alrededor, no había paredes ni piso ni techó. Estaba tan iluminado que tenía que cerrar los ojos para que la luz no me molestará, ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaban todos?

— ¿Hola? —Grité al vació— ¡Esto no es nada gracioso! Se acabó la broma chicos, ya pueden salir de su escondite — Pero nadie respondió.

Empecé a hiperventilar porque no sabía qué clase de juego macabro era este. Recordé el dolor, el doctor diciéndome que tenían que operarme y al otro sujeto haciéndome contar hasta diez mientras me ponían una mascarilla.

¿Acaso… acaso estaba muerto?

No, no podía creer eso. Pero ¿y si lo estaba? Había fallado completamente a mi promesa. ¡Dios, nunca podré decirle a Bella que la amo! Que todo lo que hice fue porque era un estúpido que tenía miedo de amarla y me rechazará, ella tenía todo un futuro prometedor y yo… yo era solo un cabrón sin ningún talento. Nunca podré pasar mi vida con ella, disfrutar de ver a Matt crecer y de ser un buen padre para él, de casarme con el amor de mi vida y ser una familia.

Dame otra oportunidad, por favor. Bella te amo, te amo.

—Creo que está despertando, Alice — Escuché la voz de Bella, mi Bella.

—Edward, cariño. No te preocupes por despertar. Sigue durmiendo.

¡De ninguna jodida manera!

— ¿Qué dice? —Reconocí la voz de Bella.

—Creo que le duele la cabeza. Debe de ser por la anestesia.

Luché con todas mis fuerzas para abrir mis ojos, una luz centellante me hacía apretarlos. Luché una vez más abriéndolos poco a poco para que mi vista se acostumbrará a la luz de la habitación. Una lámpara gigante estaba sobre mí, se escuchaba el ruido de las máquinas y los típicos sonidos de un hospital.

— ¿No estoy muerto? —Mi voz sonó rasposa.

—No, no lo estas — Alice me dijo.

— ¿No estuve en coma por cinco años?

—Uh uh… de hecho no ha pasado ni un día desde que llegamos al hospital —Me dijo burlona. Nos quedamos en silenció por unos minutos.

— ¿Cómo estas, Edward? — Giré para ver a Bella. La anestesia me hacía estar un poco distraído.

—Bien, creo. Aunque me duele un poco.

—Bueno, eso es normal. Nos diste un gran susto a todos —Dijo lo último susurrando. Vi como sus ojos se empañaban de lágrimas pero pestañeo para desaparecerlas.

—Lo siento —Les dije —Bella quiero hablar contigo sobre….

—Oye tranquilo. Descansa y cuando estés bien hablamos —Se levantó de su asiento y beso mi frente acariciando mi mejilla a su paso. Me sonrió débilmente antes de salir por la puerta.

Te amo.


Espero que les haya gustado muchísimo el capítulo. Gracias por leer y llegar hasta aquí. Creo que a Edward le llueve sobre mojado ¿o no?

El lunes no pude actualizar por que no tuve mi computador conmigo. Por lo cual actualizó hasta hoy. Veamos si puede actualizar antes, pero no es seguro. Sino hasta el próximo jueves.

Muchas gracias a todos los que dejaron review, agregan a favoritos. Me encanta leerlos.

Nos leemos pronto.