Capitulo 13
Ha transcurrido tres semanas desde que Edward le pidió aquella a Bella. Tres semanas desde que Bella lo esperaba de pie en la ventana para verlo bajar de su volvo plateado y tres semanas desde que ella ignora a Carlisle a pesar de sus intentos por tratar de acercarse a ella.
Bella estaba de nuevo como todas las mañanas en el granero de Jacob tratando de reparar del motor de su camioneta.
Jacob mantenía su hermosa sonrisa de un millón de dólares bromeando con Bella quien le ayudaba con las herramientas sentada sobre un tambor ennegrecido con unos pantalones ajustado y una camiseta negra la cual usaba para trabajar con Jacob todos los días antes de que este se fuera a estudiar a el instituto que tenían en la reserva cerca de la playa.
Bella estudiaba cada una de las altitudes de los hombres lobos, sus gustos, sus rutinas y mañas. Cada vez que podía le preguntaba a Jacob sobre las historia de su pueblo. Y en algunas ocasiones el accedía, aunque casi nunca contaba cosas relevantes. Y ella lo sabía. Aunque podía usar su poder para adentrarse en su mente o usar su glamur para obtener la información que deseara. Algo en el fondo se lo impedía. Quizás era el ser descubierta. Quizás era poner a Carlisle y su familia en la mira de los hijos de la luna. Quizás era por Edward. Quizás era porque le agradaba pasar el rato con Jacob todos las mañanas aparentando ser una frágil adolecente normar que vivía como la mascota de unos chupa sangre como siempre le decía Jacob cuando tocaban ese tema tabú para ellos dos.
-¿Bella podrías ir a la playa a pasar un rato?. – Jacob detuvo su arduo trabajo para mirar a su compañera que hojeaba una revista de motores muy interesada.
Bella levanto el rostro al oír el exótico corazón de Jacob acelérese aumentando el calor de su cuerpo y el flujo de su sangre que no tardo en ruborizar sus mejillas.
Bella miro intensamente aquel sonrojo habituar en su pequeño lobito como lo llamaba secretamente. Sus colmillos se alargaron unos centímetros y una intensa sed se apodero de ella.
Cerró sus ojos tratando de controlarse un poco. Ya se le estaba haciendo muy habituar aquel estado. Deseaba la sangre de Jacob. La sangre de un hombre lobo. La sangre que para ella debía ser repugnante la atraía. Quería sentir aquel calor que emanaba del cuerpo de Jacob en el de ella. Quería ser calidad y no aparentar serlo.
Contuvo el aliento y abrió sus ojos sintiéndose más segura de ella misma. Sonrió con una sonrisa tímida.
-¿Qué? ¿Ya te cansaste Jacob, o te diste de cuenta que ya tu auto no tiene arregló? ¿Baya y yo que creía que no te daría por vencido? – se burlo abiertamente mostrando aquel aire infantil que se tornaba siniestro cuando su sonrisa se apoderaba de todo su rostro.
-Sabes que lo arreglare y sin mal no lo recuerdo es tu culpa que este en este estado por pasear en medio de la carretera. – le recordó Jacob deteniéndose a unos pasos de bella mirándola intensamente a los ojos manteniendo ese sonrojo en sus mejillas.
-Pero me veo linda no es cierto. Hasta me confundiste con un ángel. –Bella sonrió ampliamente al mirar como Jacob retrocedía un paso cuando ella bajo de aquel tambor y dio un paso hacia el intimidándolo con su andar felino.
-No recuerdo esa parte.- dijo a duras penas tratando de aparentar calma cuando su corazón lo delataba con sus ensordecedores latidos.
-Si… como no. –Bella cruzo sus brazos a la altura del pecho mostrándose un poco indigna pero sin borrar completamente la expresión de burla de su rostro.
-Bueno… bueno que dice vamos a dar una vuelta señorita. –Jacob comenzó a limpiarse sus manos con un trapo viejo ennegrecido por la mugre y grasa que no izo mucho por limpiarlo.
-No veo el motivo para negarme a su petición mi estimado caballero. –Bella se inclino un poco en forma de reverencia al tiempo que Jacob tomaba su mano teatralmente para darle un casto beso sobre ella.
-Será un placer caminar a su lado. – le ofreció el brezo el cual Bella no tardo en tomar.
Minutos más tarde Bella caminaba al lado de Jacob ambos sumidos en el silencio de las olas golpeando la costa y las gaviotas cantando alrededor. El sol estaba en lo más alto del cielo. Se acercaba la hora de que Jacob se fuera arreglar para ir al instituto. Pero el joven parecía no notar lo tarde que era, o quizás el solo quería estar en aquel lugar y perderse en la nada.
Bella detuvo su paso y Jacob la adelanto uno dos antes de darse cuenta que ella se había quedado atrás. Bella parecía perdida en sus pensamientos viendo el mal y sus enfurecidas olas. Cerro sus ojos sintiendo la brisa marina mientras que el viento movía su cabello suavemente.
Jacob la quedo mirando unos minutos y por pocos segundos vio que aquella piel pálida de Bella brillaba pero ese extraño brillo había durado solo escasos segundos que Jacob los atribuyo a una ilusión causada por su imaginación. Sonrió al ver a Bella que lo miraba curiosa.
-Creo que ya es hora de regresar. – susurro Bella mirando a su compañero asentir para regresar por donde mismo habían llegado.
El camino fue igual de silencioso. Para Bella era un calmante para el remolino que eran sus sentimientos. No sabía porque se sentía inquieta. Tenía un presentimiento. Desde que había despertado el número de vampiro incremento alarmantemente. Y ella era consciente de cada nacimiento. Los reyes vulturín estaban tratando de controlar la situación y mantener a los humanos fuera del asunto.
Aquel que estaba detrás de todo aquello, la conocía. Sabía que ella había despertado y que su poder aun no lo podía controlar a la perfección y que no podía matarlo desde la distancia porque ella no conocía su rostro y sobre todo no conocía su ubicación. Pero estaba consciente de su presencia.
Tras una hora Bella regreso a la mansión Cullen, como siempre a esa hora estaba desierta. Todos estaban ocupados con sus asuntos.
Bella fue a la cocina y tomo una hermosa y olorosa manzana roja como la sangre. Esa que necesitaba para calmar su sed. Esa sed que deseaba ser zaceada desde hacía días y que aumentaba con cada segundo que pasaba al lado del cuerpo ardiente de Jacob Black.
Bella subió las escaleras hasta la segunda planta y camino hasta su habitación y se adentro en ella.
Coloco la manzana sobre la mesita de noche junto a su cama y se despojo de su ropa.
Se ducho durante largos minutos quitando cualquier partícula de mugre y sobre todo borrando el olor a lobo de su cuerpo.
Cerró los ojos con fuerza y comenzó a temblar descontroladamente. Algo se apodero de su estomago y sintió que luchaba por abandonar su cuerpo. Se doblo hasta caer de rodilla. Se llevo sus manos a la boca y la cubrió.
No podía ver nada solo podía sentir aquel punzante dolor apoderarse de su cuerpo. Ese dolor que le recordaba a algo. Algo que no llegaba a su memoria. Algo que se mantenía oculto escapando de ella.
Todo comenzó a girar a su alrededor. Todo le resultaba confuso.
Abrió los ojos lentamente para darse de cuenta que ya no estaba en el baño de su habitación en la mansión Cullen si no que estaba en otro lugar. Una caverna. Una antigua caverna con cinco vampiros sentados en tronos rojos que sobre salían sobre la negrura.
Y detrás de ellos había un símbolo que no alcanzaba a distinguir a pesar de ser un vampiro hijo de la oscuridad.
En medio de aquellos un ser sonreía y aplaudía lentamente.
-¡Bienvenida!. –susurro aquella voz infantil frente a ella manteniendo una sonrisa.
Bella sintió aquellas ganas de vomitar con más intensidad al igual que un profundo dolor desgarrarla por dentro. Algo luchaba por salir de su cuerpo y ella no podía evitarlo.
Un grito de dolor salió de su garganta desgarrándola por dentro. Su cuerpo estaba inmóvil. Paralizado allí frente aquellos vampiros. Ella la Reina estaba siendo sometida a quien sea quien fuera. Bella comenzó a toser fuertemente agarrándose el estomago con fuerza hasta que un hilo de sangre salió de su boca bajando por su labio y barbilla hasta manchar su pechos desnudos y caer desde la punta de su pezón al símbolo bajo sus pies.
La tos se izo más intensa y el dolor era cada vez más agonizante e insoportable para ella.
La sangre salía de su boca fuera de control como si tratara huir de ella. Su sangre negra, podrida, corrompida estaba traicionándola. Estaba huyendo de su control. Estaba desapareciendo en aquel extraño símbolo.
Sintió un poder abrumador bajo su piel. Su sangre despertaba a un ser más poderoso que ella. Estaba liberando a un antiguo mal. Ella estaba… estaba…
No podía admitirlo. No podía aceptarlo. Ella… ella…
-¡Hermana…! -aque susurro la congelo y el dolor que sentía fue condenado al olvido. Sus ojos no podían mantenerse quietos mirando un punto fijo. Buscaban con frenesí aquel que había pronunciado su nombre en aquel susurro irreal.
Entonces lo supo. Supo porque su sangre abandonaba su cuerpo y era absorbida por aquel símbolo.
Bajo ella estaba su hermano. Si ellos se unían. Si ellos se encontraban y se tocaban consumirían aquel planeta, y toda la vida en ella.
Y temió. Sintió un miedo aterrador. Tembló asustada y con desespero trato ponerse de pie.
Quería huir de aquel lugar. No quería estar allí. Necesitaba huir.
Y cuando estaba a punto de hacer algo imprudente, algo de lo que se arrepentiría. Sintió la calidez inundar su cuerpo. Aquella calidez que no era más que la fría corriente de sangre corriendo por sus venas. Esa sangre que la había despertado la traba de rescatarla.
Eran cuatro potente y poderosas fuerzas. Era sangre de su sangre. Era la sangre de sus hijos.
Bella no tenía noción de tiempo. No sabía cuánto tiempo había sentido aquel frio recorrer cada fibra de su cuerpo. No sabía nada, solo que quería mantenerse allí a salvo. No ser encontrada por él. Le temía y a la vez le amaba. Pero el la había abandonado. El la había dejado en el olvido después de tantos siglos juntos vagando por el infinito. Y ahora ella tenía una familia a la cual proteger. No quería destruir su hogar. No quería volver hacerlo. Aunque matara a los seres humanos ella lo hacía por necesidad. Porque necesitaba de su sangre para alimentarse y prolongar su existencia. Pero ese no quería decir que quería destruirlos. No quería destruir aquel mundo donde era amada. Ella había matado a su madre y su mundo la nacer sin piedad o compasión por la maldad. Sin embargo No quería hacerlo de nuevo. Ella…. ella… quería protegerlos…
Bella abrió sus ojos lentamente y como si se tratara de una pluma siendo levantada por el viento se puso de pie.
Una blanca sabana de ceda resbalo por su cuerpo dejando en su desnudes. Miro por la ventana y vio el crepúsculo. Detallo el lugar mejor dándose cuenta que estaba en su habitación en la mansión Cullen. Su cabello estaba suelto cayendo en suaves rulos hasta tocar el piso. Tenía que cortarlo pronto para crear cadenas que amarrarían aquellos que desobedecieran sus leyes.
Escucho murmullos en la primera planta al igual que más de diez presencias vampíricas las cuales no tardo en reconocer.
Se inclino un poco y tomo la sabana y cubrió su cuerpo un poco y abandono aquella habitación sin verse al espejo detrás de ella que se cuarto por la mita con un silencioso crak cuando Bella cerró la puerta detrás de ella.
Sus pasos eran silenciosos como los de la muerte.
Bella se detuvo frente a la escalera y descendió como lo que era, como una reina ante la mirada atenta de uno de sus hijos que no tardo en inclinarse manteniendo la mirada sobre su madre.
Bella no bajo el último escalón viéndose rodeada por poderos vampiros a sus pies.
-Madre me hace feliz ver que sea recuperado satisfactoriamente. –hablo fuerte y claro un hombre de cabellos negros que caían mas abajo de sus hombros vestido elegantemente con ropas medievales.
-Querido Aro ¿aque debemos tu presencia hijo mío?. –pregunto con gentileza mirando a peli negro que la miraba con devoción.
-Su existencia se ha visto amenazada. Y me apena reconocer que no hemos sido lo suficientemente cuidadosos con usted. Madre me siento profundamente avergonzado. – Aro mantuvo su cabeza gacha sin atreverse a ver a Bella a los ojos.
-Aro… no te preocupes. No ha ocurrido nada que lamentar. –susurro Bella descendiendo el ultimo escalón quedando a escasos centímetros del cuerpo hermoso de Aro y Levanto el rostro del rey vampiro con su dedo índice para mirarse reflejada en sus ojos rojos carmesí.
-¿Cómo puede decir eso madre…?-pregunto un agobiado Cayo atrayendo la atención de Bella que lo miro con una suave sonrisa.
-Cayo querido… es mejor que discutamos esto a solas. Que les parece en la privacidad de mi habitación. –sugirió sin mirar al resto de los presentes.
-Si madre. –asintieron los tres reyes vulturín poniéndose de pie dispuestos a seguir a su madre y reina.
Bella se güiro dispuesta a subir las escaleras sin embargo se detuvo antes de subir el tercer escalón y con media vuelta miro a Carlisle aun inclinado junto con su familia al píe de las escaleras.
-Carlisle tu tambien debes venir. Y con respecto a los demás presentes… agradezco la preocupación y presencia. –Bella inclino un poco su cabeza en forma de agradecimiento y si mas que agregar subió las escaleras escuchando un si madre por todos los presentes. Pero el que la detuvo por unos segundos fue la voz de Edwards susurrando un:
-Si madre.
Continuara…
N/ A:
Hola!
Discúlpenme por la tardanza. Pero estaba de viaje teniendo un merecido descanso…
Pero aquí estoy de nuevo… espero que ahigan disfrutado del cap… le agradezco a la siguientes personas por su apoyo constante…
Karla-cullen-hale
Yuuka-90
Ana
Isis-Belikov
.HPTFMA
Conejoazul
Lunatico0030
Shineevero
CaroBereCullen
Suspiroscullen
¿?
Isa-21
Renesme carli
Kariana18
Muchas gracias a todos…
Besos…
YUUKI KUCHIKI
