FINAL MISSION STATUS

Por Mizaya y Zapenstap

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 13 - Epílogo

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Cuando Relena regresó finalmente a casa, estaba entrando en un estado zombi de movimientos mecanizados y nublada conciencia. Se sentía… típico, pero esta vez Heero no estaría en su cocina haciendo la cena, no era que tuviera hambre.

Deteniéndose en su puerta con su llave en mano, recordó con una enferma sensación el estado de su casa. La decoración que había sido alterada para acomodarse a la presencia de Heero en la casa aún estaría ahí. Y ese atemorizante halcón que tanto odiaba la miraría con sus penetrantes y vidriosos ojos cada vez que fuera por sus papeles en el estudio. Cuánto tiempo le tomaría cambiar todo? Quería?

Relena tomó un profundo respiro y giró la llave en la cerradura. Estaba lista para una ducha en cualquier momento, tal vez una tina caliente, y una taza de te si tenía la energía de hacerlo. Atravesando el umbral, cerró la puerta tras ella y levantó la mirada.

Había una caja en medio de su sala justo más allá de la entrada. En la caja estaba ese halcón disecado de la biblioteca, mirándola de arriba abajo.

Retiró sus zapatos y corrió varios pasos en su sala, escaneando su casa por otros cambios. Había cables por todos lados, colgando de sus paredes, estantes y gabinetes. "Quién está aquí?" llamó ella. Su corazón se aceleró. "Heero? Duo?"

Una inspección más cercana reveló que una segunda caja más pequeña estaba posicionada detrás de la primera. Estaba llena con docenas de alguna especie de aparatos mecánicos. Le tomó un momento mirarlos antes de darse cuenta que eran cámaras pequeñas.

"Hola?" llamó otra vez, y giró la esquina hacia su cocina.

Una escalera estaba apoyada contra su pared al lado de su refrigerador. Heero estaba en el escalón superior, sus muslos presionados contra su mesón y sus mangas recogidas hacia los codos. Estaba alcanzando la cima de su refrigerador con un par de pinzas y un destornillador, removiendo, al parecer, las cámaras en su cocina.

Él se giró para mirarla sobre su hombro cuando entró a la habitación. Había algo divertido en sus ojos, pero no podía decidir qué era. "Esta es la última," dijo él.

El estómago de Relena estaba temblando. Alejándose de él, removió la tetera de su sitio junto a la estufa y la llenó con agua mientras Heero bajaba la escalera. Depositó la olla en la hornilla y la encendió en alto, sólo para tener algo para ocuparla con él en la habitación.

"Supongo que no…" comenzó ella.

"Te importaría hacerme una taza?"

Ella parpadeó. "No. Quieres miel?"

"No. Sencillo, por favor."

Él la pasó con la cámara. Supuso que estaba dirigiéndose a la sala para depositarla en la caja. Mientras se ausentó, Relena reunió mecánicamente dos tazas y dos platos del gabinete y les dio un lugar en la mesa donde habían cenado juntos cada noche esta semana. Permaneció mirando una de las tazas en trance hasta que el pito de la tetera regresó su atención a la cocina.

Heero regresó un momento después, sentándose en su lugar usual al extremo de la mesa donde la taza estaba esperando por él en su plato. Relena le llevó la tetera y sirvió agua caliente en la taza de cerámica. Miraba el agua caliente ondeando en el centro como un pequeño remolino como si la hipnotizara. Estaba dispuesta a mirar cualquier cosa para evitar mirar a Heero o pensar en lo confundida que se sentía por su proximidad. Heero seleccionó un Earl Gray de su caja de te en la mesa y la sirvió en silencio mientras ella se servía una taza y se sentaba al otro lado de él.

Él le agradeció, pero no pudo responder. Bebieron en silencio.

"Supongo que estás enojada conmigo," dijo él al fin, y depositó su taza en el plato.

"Enojada contigo?" Ahora que estaban hablando, enojo no comenzaba a describir la cadena de emociones amenazando con llevarla a la incoherencia, pero notó una fuerte nota en su tono ante la sugerencia. Supuso que podría tener razón. Estaba muy enojada.

"Eso pensé," dijo él. Sus ojos aún estaban en ella, esos penetrantes ojos que le daban escalofríos y calentaban su corazón al mismo tiempo. Los cerró cuando ella levantó la mirada. Supuso que debió haber visto el destello en los propios. "Estás enojada conmigo por ignorarte antes, al regreso de América. Lo siento."

"Por qué estás aquí?" demandó ella.

"Tenía que remover las cámaras. Confío en que tu reunión con Une salió bien?"

Ella no dijo nada.

Heero abrió sus ojos. "Sé que tenemos que hablar," dijo él, "Pero no me gusta cuando están observándonos. Quería esperar hasta que pudiera hablarte a solas."

Relena bajó su taza. "Adelante."

"Sobre lo de esta semana," dijo él. "Todo lo que pasó es mi culpa."

"Qué quieres decir?"

"Supe de Cole hacía meses. Estaba trabajando con Dorothy para hacerlo ceder su fábrica de armas a su posesión. Podrías haber estado mejor preparada si te lo hubiera dicho, pero no quería llevar un elemento de presión política a las negociaciones, y podrías haber estado legalmente obligada a hacer algo si lo sabías."

"Oh." Eso era de lo que quería hablar? "Ya veo."

"Para cuando los Preventivos se involucraron, la situación ya había pasado el punto donde todo esto podría haber sido evitado. Dorothy me informó que Cole estaba preparado para enviar secuestradores tras de ti. Tuvimos que evitar eso. Luego descubrimos que había un topo en la unidad Preventiva—al menos uno—y eso hizo difícil maniobrar efectivamente. Cualquier cosa podría haber sido escuchada. No fue mi primera elección hacer funcionar las cosas como lo hicieron, pero dadas las circunstancias, resultó muy bien."

"Muy bien," dijo ella. Heero había estado trabajando con Dorothy en esto por meses, y constantemente había estado monitoreando la posibilidad de ser observados—hasta ahora. Debía haber estado por encima de las cosas para lograr ese tipo de vigilancia. Para saber sobre los topos en los Preventivos antes de los Preventivos mismos, habría necesitado tiempo para probarlos. "Debes haber estado rastreándome por mucho tiempo," concluyó ella, "para haber descubierto las intenciones de Cole, quise decir. Debiste haber escuchado sobre su interés en mí hace tiempo."

"He estado siguiéndote por años. Lo sabes."

Ella asintió. Lo sabía. Aún cuando no lo viera, siempre había sabido que estaba allá afuera. Con frecuencia miraba las estrellas, especialmente cuando estaba en el espacio, pensando en dónde podría estar. Ahora que el tema había sido sacado a colación, era momento de preguntar lo que realmente quería saber. "Heero, hoy Dorothy dijo algo sobre ti. Dijo que vivías tu vida por mi. Eso es verdad?"

A juzgar por su expresión facial, no pareció encontrar incómoda o inesperada esta pregunta. Sus ojos permanecían en su rostro. Estaban libres de cualquier duda y mentira. "Es cierto," respondió.

Ella asintió y bajó sus ojos para mirar la mesa. No era una respuesta, dada la posibilidad de que vivir por ella simplemente fuera una admisión de que trabajaba por la paz de su mundo, igual que ella, y reconocía que su posición como una líder mundial era instrumental en ese esfuerzo. Esta, notó, era la conversación que siempre había querido tener con él. No podía mirarlo a la cara, pero tenía que saber.

"Realmente soy yo?" preguntó ella, y confiaba en que entendiera la intención detrás de su pregunta. "O es sólo lo que represento?"

Ella levantó la mirada. Sus ojos no habían cambiado. Aún eran claros y brillantes, un tono de azul como el cielo tras el crepúsculo. Si algo, su expresión era más suave.

"Es lo mismo, Relena."

"No entiendo."

"De cualquier forma, eres tú a quien protejo. Eres quien eres. Hay poca diferencia entre las decisiones que toma una persona y la persona quien las toma. Todos vivimos de acuerdo a lo que creemos y cómo sentimos y qué hacemos. Eres más consciente de eso que la mayoría. Somos iguales de esa forma."

"Pero me amas?"

Él cerró sus ojos. "No puedes evitar amar a alguien para quien trabajas y por quien te preocupas tanto como yo trabajo para ti y me preocupo por ti."

La amaba. Estaba diciéndolo extrañamente, pero pensó entender su significado. No separaba la diferencia entre su amor por su persona y su amor por su trabajo. Era lo mismo para él. Uno llegaba con lo otro. Si eso era verdad, entonces la había amado por años. Desde que lo había conocido, las decisiones que había tomado la habían llevado a recrearse como alguien que podría vivir por lo que creía. Que él la entendiera tan profundamente y la amara por esta razón… Quería sonreír, pero algo la detenía. Qué significaba, como lo implicó, que siempre había sido de esa forma?

Ella miró sus manos. "Pero entonces por qué…?" comenzó, la emoción brotando desde su corazón parecía hacer que los músculos en su cara alrededor de sus ojos y quijada se contrajeran hasta doler. "Por qué te has mantenido tan distante? Y tan callado? Si por todos estos años…"

"Tengo responsabilidades," dijo él. "Hay cosas que necesito hacer. Lo mismo para ti. Realmente no ha habido tiempo…"

"Y esta semana?" preguntó ella. "Tus sentimientos esta semana? La forma como me has tratado, y las cosas que has dicho. Qué hay de eso? Sólo eran para las cámaras?"

"Nunca fue para las cámaras."

"Pero la misión…"

"Por supuesto que la misión es primero, pero en este caso, no tuve que alejarme de mis verdaderos sentimientos para hacerlo. Amarte no fue difícil. Lo que fue tan difícil fue tener que disminuirlos."

"Disminuirlos?"

"Hmm." Él tomó un sorbo de su te. "Porque estábamos siendo observados, la propiedad ha sido de extrema importancia."

En un destello, supo exactamente lo que había querido decir. También lo sintió, había luchado contra eso todo este tiempo. Sus músculos se aflojaron. La amaba. Realmente la amaba. La amaba más de lo que había actuado para la cámara, había sentido más profundamente por ella de lo que podía demostrar abiertamente. Si por todos estos años… Sus adentros temblaron.

Entonces un golpe de intuición la sacudió. "Qué le dijiste a mi hermano en el avión?" preguntó ella. Heero la amaba, pero eso significaba que se quedaría con ella? Siempre se había ido antes. Siempre. Qué había necesitado explicarle a Milliardo? "Dejaste la cabina para hablarle a mi hermano. Qué necesitabas explicarle?"

"Que creo que necesitas unas vacaciones," respondió Heero.

Ella parpadeó, sorprendida por esta respuesta. "Qué?" Eso no era lo que había pensado.

"Creo que necesitas alejarte de aquí, y de tu trabajo, e ir a algún lugar tranquilo."

Ella respondió un poco confundida. "No puedo hacerlo. He estado posicionada aquí mucho tiempo. Tengo un tour de cuatro semanas programado para las Colonias la próxima semana."

"Aplázalo unas semanas más."

"Por qué?" Él estaba pidiéndole irse? No entendía. "De qué hablas, Heero?"

"Estás tensa," dijo él.

"Por supuesto que estoy tensa! Apenas sobreviví a un terrorista tratando de casarse conmigo."

"Estabas tensa antes de eso. Lo sé. Estuve contigo toda la semana."

"No es mi trabajo! Si he estado tensa, es por ti!" espetó ella. "He estado tensa porque no sabía cómo te sentías por mi. Estoy tensa porque te amo y temo que vayas a irte y te pierda para siempre." Lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos, pero las contuvo furiosamente. "Aún creo que lo harás, incluso ahora después de todo lo que has dicho. No puedo evitar pensar que todas esas 'cosas de las que tienes que ocuparte' te alejarán de mi."

Ella dejó de hablar, cerrando su boca como una trampa. No había querido decir todo eso.

Los ojos de Heero eran tan suaves como nunca los había visto. Le sonrió. "Relena, eres lo único que me falta por ocuparme. Cuando dije que necesitabas unas vacaciones, estaba planeando ir contigo."

Le tomó un momento procesar eso.

"Debes empacar para clima cálido."

Ella colocó una mano en su frente. "Heero, si esto es algo más de lo que parece ser, por favor, detente."

"Qué parece ser?"

"Parece como si dijeras que tú y yo…" Ella sacudió su cabeza incrédula. Quería creerlo. Tenía miedo de creerlo. Los mecanismos de auto-defensa en posición para protegerla elevaron bloques para contener la rampante corriente de esperanza. "Cómo nos iremos?" preguntó ella, faltando a la práctica mientras el romance evadía su alcance.

"Volaremos."

"Pero…"

"No iremos a un aeropuerto comercial. Tengo mi propio avión, más de uno en realidad. Yo lo volaré. Desapareceremos."

Él tenía su propio avión! "Pero tengo una conferencia de prensa el lunes. Si no aparezco, y con todos los rumores volando por ahí…"

"Aún puedes dar tu conferencia de prensa… remotamente. También puedo arreglar eso para ti. A menos que prefieras pasar el fin de semana aquí primero, luego volar después de tu conferencia. Pero eso será mucho más difícil de mantener en secreto. Ahora tenemos una pequeña ventana por la cual escapar, si quieres venir conmigo."

Esto era real. Estaba hablando en serio. Ella se inclinó por la mesa. "Qué les digo a todos? No puedo desaparecer después de dejar escapar que he estado casada en secreto. A menos…" Podría revelar que no había matrimonio y que sólo fueron unas merecidas vacaciones después de un suceso estresante, o… "Espera. Fuiste quien habló con la prensa?"

"No. Esa fue Dorothy." Lucía molesto. "Pensó—bueno, vio el anillo."

Relena miró su mano donde su anillo de compromiso—el que había usado para la misión—brillaba en su dedo anular. "Pero es un ceñuelo," murmuró. "Era necesario que usara uno, verdad? Pensé que era un préstamo de una joyería. Sally no lo escogió?" Ella miró los diamantes, destellando brillantemente bajo la lámpara, y recordó de repente que nadie le había dicho de dónde había salido o quien lo había escogido. Heero se lo había dado, pero tuvo que asumir que fue de una de las chicas. "Oh, dios mío!"

"Yo lo compré," dijo Heero, de nuevo con esa curiosa mirada en su cara, la misma que había estado usando cuando entró. Era casi como… ansiedad, como si estuviera esperando por algo, algo de ella. "Lo compré para ti, hace años. Une me dijo encontrarte un anillo para la misión, pero ya tenía este. Te gusta? Nunca lo dijiste. Podemos devolverlo si prefieres algo diferente."

Ella apretó su mano izquierda en su pecho. "Me encanta." Era un anillo real. Eso significaba que el sentimiento tras él también era real? A través del brillo en sus ojos, apenas podía ver a Heero levantarse de la mesa. En vez de ir a su lado, se alejó de ella y entró en la cocina para servirse una segunda taza de te.

"Cuándo?" preguntó ella, retirando su silla y siguiéndolo. "Cuándo lo compraste?"

"Hace mucho tiempo. Tuve mucho trabajo afuera antes de que pudiera dártelo. Iba a dártelo en tu cumpleaños, uno de estos años."

Ella se detuvo en seco.

"Uno de estos años!" exclamó ella. "Has tenido este anillo por años?" Algún día… algún año, había querido dárselo. Algún año! Pero Dorothy lo había visto, y probablemente lo acosó por eso. No es de extrañar que hubiese estado tan confiada! Cuán profundamente había estado de su lado Dorothy? Debía recordar enviarle un regalo a la mujer, anónimamente por supuesto, pero Dorothy sabría que era de ella. Mientras tanto, tenía a este hombre imposible con quien tratar. "No puedo creerte, Heero!"

"Te lo dije, tuve mucho trabajo afuera," repitió él. "Pero tal vez estuve pensando cosas. Por mucho tiempo, estuve inseguro de mis propios sentimientos, y entonces no supe cómo te sentías. Eres una persona reservada, Relena. Has madurado en una mujer encantadora y amable, pero eres un poco difícil para acercarse. También viajas constantemente. Debes mantener cerrados tus sentimientos, porque ninguno con los que hablé—además de las personas que conocemos mutuamente—tenía alguna inclinación de que tuvieras una consideración especial por nadie. He preguntado."

Había preguntado sobre sus sentimientos? Trató de imaginarlo. Probablemente les había preguntado a las personas en su personal o su comitiva, incógnito por supuesto, enmascarado como un trabajador, un periodista, un operador técnico o qué sabe qué. "Tengo que ser profesional," murmuró ella. No se había dado cuenta de lo reservada que debió parecer al hacerlo. "Es parte de mi trabajo."

"Lo sé. El mío también. Y amo eso de ti. Puedes guardar secretos, especialmente en asuntos privados, y no los usas para lastimar a la gente. Tienes un corazón puro, Relena."

"Igual tú," dijo ella tranquilamente. "O así lo pensé siempre."

Ellos se miraron mutuamente por un momento en silencio, de pie en la estufa de la cocina, Heero con su mano en el asa de la tetera, Relena tocando el diamante en su dedo. Aún cuando ninguno de ellos hubiese mencionado una vida juntos, ella tuvo la distintiva impresión de que se habían propuesto mutuamente.

"Relena," dijo Heero. "Si me caso contigo, y quiero si tú quieres…"

Ella abrió su boca para decir sí, absolutamente, pero él la detuvo. Tomó sus manos, acariciando sus dedos. El contacto físico nubló de repente el mundo de Relena. Pero no era la niebla blanca de la confusión; este era dorado, suave. Era como un amanecer. Miraba el rostro de Heero a través de ojos que de repente se sintieron intensos.

"Cuando me case contigo, no puedes ser tan imprudente con tu vida," terminó Heero. "Escuché lo que hiciste, o casi hiciste. Especialmente si tienes hijos…" Su rostro mostró una mirada levemente endurecida, determinada. "Y no debes hacerme lo que hiciste esta semana."

Relena parpadeó saliendo del camino de rosas. "Qué?"

"El trato que hiciste con Zechs. El masaje de espalda y las insinuaciones cuando sabías perfectamente bien que no podía responder a ellos. En el futuro, si quieres algo, pídelo. No sabía qué hacer esa noche."

Relena lo recordó en un flash. "Oh!" gritó, sonrojándose. Estuvo por disculparse, pero llegó a ella el por qué lo había hecho. La noche anterior él le había hecho el amor por primera vez, luego la confundió cuando descubrió que fue por una orden—una especie de orden, parecía ahora. Pero aún así! Sus emociones se desataron, voltearon y brotaron hacia el otro lado, la indignación se devolvió como el choque de la marea. "Quieres que sea más directa contigo? No sé cómo puedes pedir tal cosa, Heero! En verdad no. Después de todo lo que he pasado tratando de descifrar tus sentimientos, tengo tanto derecho o más para demandar—!"

Él la haló en un abrazo, sus brazos aprisionaron su cabello contra su espalda. La besó, silenciando sus protestas, sus labios fundiéndose en los suyos, sus pestañas cosquilleando sus mejillas. Sus protestas subsidiaron. Él la mantuvo contra su cuerpo, sus brazos envueltos a su alrededor para poder mover sus manos desde sus hombros hacia su pequeña espalda. Cuando la liberó, estaba mareada, habiendo cambiado completamente de enojada, a excitada y a tranquila en unos segundos. Recostó su cabeza contra su pecho, respirando profundamente y escuchando el continuo latido de su corazón para orientarla.

"Entonces, irás conmigo?" le susurró en su oído.

"Qué hay de los otros?" murmuró ella. "Mi hermano, y Noin. Duo…"

"Sólo le dije a Zechs. No se preocupará por ti. En cuanto a los otros, son la razón por la que quiero irme. De lo contrario, no podremos hacer nada sin público. De esta forma lo imaginarán, y el mundo hablará de ello, pero no estaremos aquí, y se acostumbrarán. Eventualmente la conmoción se aplacará. Mientras tanto, incluso después de nuestro viaje, tú y yo podemos viajar mucho. Tendrás que hacerlo de todas formas. Iremos al espacio para tu tour. Siempre podré viajar contigo, Relena, a menos que tenga que estar en algún lugar en particular."

Relena hundió su rostro en la camisa de Heero y respiró profundamente. No se preocupaba más por los rumores. En ese momento, no le importaba nada fuera de esta habitación. Él era tan cálido. "Cuándo nos vamos?" preguntó ella. Estaba lista para irse en ese momento. "Esta noche?"

"No," dijo él. "No esta noche, pero antes de tu conferencia." Ella sintió sus manos deslizarse a sus caderas, las cuales haló contra las suyas. "Esta noche, voy a llevarte a la cama, y a amarte apropiadamente." Ella lo abrazó más fuerte. Él rió. "Sé gentil conmigo. Aún estoy herido."

Sus ojos se abrieron de golpe. "Casi lo olvido," dijo ella. No había estado pensando en ser gentil en absoluto. Podía ser gentil. De hecho, quería serlo. Sería muy dulce con él. Entre más lo pensaba, más sentía sus mejillas y orejas enrojecer, pero sonrió contra su clavícula. Sintió el aliento de Heero en su oído.

"Estaba pensando," susurró él, casi como una distracción, pensó ella, "que iríamos a una isla desierta en algún lugar. Tal vez al Sur del Pacífico, un lugar con una villa privada en una playa que podríamos rentar. Podríamos acostarnos bajo las estrellas, caminar a lo largo de la orilla, ir a bailar, y…"—besó su cuello—"otras cosas."

Sus dedos se cerraron en su camisa, pero se separó levemente, aún acunada contra su pecho, pero con suficiente espacio para mirar su rostro. "Bailar?"

Él se inclinó, sus manos tomándola de la cintura, una sonrisa suavizaba sus rasgos. Nunca había visto sus ojos tan amables. "Creo que te debo un baile."

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Duo no podía creerle a los periódicos.

Cada reportero en el país estaba en estado de frenesí. Los paparazzi de cada tabloide estaban disparados. Las noticias reportaban que Relena Darlian se había desvanecido de su casa en algún momento entre el viernes en la mañana y el domingo por la tarde. Nadie parecía saber a dónde había ido la Vice Ministra de Exteriores, pero su personal les aseguró que estaba en comunicación y había reportado que estaba bien y que se dirigiría al mundo en lunes.

Los rumores volaban mientras tanto.

Habían testigos que decían que un grupo de la división de defensa del gobierno (algunos los llamaban Preventivos) había sido visto escoltándola lejos del edificio temprano el viernes por la mañana por alguna amenaza a su persona. Otras fuentes dicen que la amenaza ha sido controlada y fue llamada a entrar para mediar.

La mayoría parecía pensar que el problema había sido una especie de treta. La Srta. Relena estaba secretamente comprometida, los tabloides reportaban con certeza. No, estaba casada. No, había estado casada, pero ahora estaba separada. Algunos artículos se enfocaban en el extraño hombre con el que había estado viviendo la semana pasada. Estaba referido como su nuevo esposo, su novio, su guardaespaldas o el hombre que contrató para remodelar su casa. Realmente nadie parecía estar seguro. Sólo un periódico sugería que era el piloto Gundam 01, y una editorial respondía que ese hombre había muerto años atrás.

Duo aún estaba riendo. No podía creerlo, pero reflexionaba sobre cada actualización por encima del desayuno.

"Ellos se casaron!" les gritó a Trowa y a Wufei y a quien pudiera escuchar. "Sé que se casaron!"

Wufei le sonrió. Trowa escondió una sonrisa. Noin negó todo conocimiento, lo cual le confirmaba la verdad a Duo. Asumió que Noin lo escuchó de Zechs quien debió haber sido informado por Heero o Relena antes de que la pareja escapara. Duo sabía que Zechs sabía algo porque el hombre era el único con un interés en el romance que no estaba enloqueciendo. Parecía más bien contento, de hecho, y si Relena realmente hubiese desaparecido habría estado removiendo el mundo buscándola.

Duo se perdió el anuncio de Relena el lunes en tránsito de la Tierra al Espacio, pero sus sospechas fueron confirmadas cuando regresó a su casa en las colonias. Al minuto que atravesó su puerta, Hilde quiso saber quién en la Tierra les había enviado un halcón disecado gigante. La postal que venía estaba dirigida a él.

Duo,

Gracias por tus esfuerzos, pero decidimos que no necesitamos esto. Probablemente te visitemos y a Quatre cuando regresemos al espacio a finales del próximo mes. Lo mejor para ti y Hilde. Con amor para todos.

H & R.

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Fin

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Nota de Inu: Hola a todos!!! Misión cumplida!!!... Espero que les haya gustado este final y de todo corazón les agradezco todos sus lindos comentarios así como el haberse tomado un tiempito de leer esta maravillosa historia de Zapenstap. Me alegra saber que la disfrutaron y que se divirtieron con ella. Es un gusto darles a conocer buenas historias de mis autores favoritos en inglés y aportar mi granito de arena para el fandom en español de esta serie y en especial de esta encantadora parejita. En estos momentos me encuentro trabajando en otras traducciones así que espero subirlas muy pronto para el deleite de todos los seguidores de Heero y Relena. Se cuidan mucho y hasta pronto!!!