CREPUSCULO (Un amor preligroso)

13) Confesiones

A la luz el sol, Inuyasha resultaba chocante. No me hubiera acostumbrado ni aunque le hubiera estado mirando toda la tarde. A pesar de un leve rubor, producido por la caza de la tarde anterior, su piel centellaba literalmente como si tuviera miles de nimos diamantes incrustados en ella. Yacia completamente inmóvil en la hierba. Con la camiseta abierta sobre su escultural pecho incandescente y los brazos desnudos centellando al sol. Mantenia cerrados los deslumbrantes parpados de suave azul lavanda, aunque no dormia. Parecia una estatua perfecta, tallada en algun tipo de piedra, lisa como el mármol, reluciente como el cristal.

Movia sus labios con mucha rapidez, como para que pudiera oir nada. Me dijo que estaba cantando una cancion cuando le pregunte.

Tambien yo disfrute del sol, aunque no tanto ya que no dejaba de mirarlo.

Siempre con miedo a que desapareciera como un espejismo demasiado hermoso para ser real, extendi un dedo con indecisión y acaricie el dorso de su mano reluciente. Otra vez me maraville de la textura perfecta de suave saten, fria como la piedra. Cuando alce la vista, habia abierto los ojos y me miraba. Una rapida sonrisa aparecio en sus labios.

-¿no te asusto?- pregunto con despreocupación.

-no mas que de costumbre.

Su sonrisa se hizo mas amplia y sus dientes refulgieron al sol.

Poco a poco, me acerque mas y extendi toda la mano para trazar los contornos de su antebrazo con las yemas de los dedos. Contemple el temblor de mis dedos y supe que el detalle no le pasaria desapercibido.

-¿te molesta?- pregunte, ya habia cerrado los ojos.

-No- respondio sin abrirlos- no te puedes imaginar como se siente eso.

Suspiro.

Siguiendo el suave trazado de las venas azules del pliegue e su codo, mi mano avanzo con suavidad sobre los perfectos musculos de su brazo. Estire la otra mano para darle la vuelta a la de Inuyasha. Al comprender mi pretencion, dio la vuelta a su mano con uno de esos desconcertantes movimientos suyos. Esto me sobresalto; mis dedos se paralizaron en su brazo unos segundos.

-lo siento- murmuro- contigo, resulta demasiado facil ser yo mismo.

Alce su mano y la volvi a un lado y al otro mientras contemplaba el brillo del sol sobre su palma.

-dime que piensas- susurro.- me sigue resultando extraño no saberlo.

-bueno, ya sabes, el resto nos sentimos así todo el tiempo.

-es una vida dura- lo mire un rato.- aun no me has respuesto.

-deseaba poder saber que pensabas tu- vacile- y...

-¿y?

-queria poder cree que eres real. Y deseaba no tener miedo.

-no quiero que estes asustada.

La voz de inuyasha a penas era un murmullo suave.

-bueno, no me referia exactamente a esa clase de miedo, aunque, sin duda es algo sobre lo que debo pensar.

En eso se sento rapido, quedando a escasos centímetros de mi rostro. Debia haber retrocedido pero no pude. Sus ojos dorados me habian hipnotizado.

-entonces¿de que tienes miedo?- murmuro.

Pero no pude contesarle. Oi su gelida respiración en mi cara como solo lo habia hecho una vez. Me derretia ante ese aroma dulce y delicioso. De forma instintiva y sin pensar, me incline mas cerca para aspirarlo.

Entonces, Inuyasha desaparecio. Su mano se deshizo de la mia y se coloco a seis metros de distancia. Permanecia ala sombra de un gran arbol. Me miraba fijamente con expresión inescrutable y los ojos oscuros ocultos por las sombras.

Senti la herida y la conmocion en mi rostro. Me picaban las manos vacias.

-lo...lo siento, Inuyasha- susurre.

-concedeme un momento- replico.

Despues de unos segundos volvio a mi lado, suspiro y me sonrio disculpandose.

-lo siento mucho- vacilo- ¿comprenderias si te dijera que solo soy un hombre?

Asenti una sola ves, incapaz de reirle la gracia. La adrenalina corrio por mis venas conforme fui comrendiendo poco a poco el peligro. Desde su posición, el lo olio y su sonrisa se hizo burlona.

-soy el mejor depredador del mundo¿no es cierto? Todo cuanto me rodea te invita a venir a mi: la voz, el rostro, incluso mi olor. ¡como si lo necesitase!

Se incorporo y se alejo de mi y volvio delante del arbol.

-¡como si pudieras huir de mi!

Rio con amargura, extendio una mano y arranco el tronco del arbol, una rama de un poco mas de medio metro de grosor, sin esfuerzo alguno y lo acabo tirando.

Y estuvo otra vez en frente de mi, a medio metro, inmóvil como una estatua.

-¡como si pudieras derrotarme!- dijo en voz baja.

Permanece sentada sin moverme, temiendolo como no lo habia temido nunca. Nunca lo habia visto tan completamente libre de esa fachada edificada con cuidado. Nunca habia sido menos humanos ni msa hermoso. Con el rostro ceniciento y los ojos abiertos como platos, estaba sentada como un pajaro atrapado por los ojos de la serpiente.

Un arrebato frenetico parecia relucir en los adorables ojos de Inuyasha. Luego, conforme pasaron los segundos, volvio a su antigua mascara de dolor.

-no temas- murmuro con voz aterciopelada involuntariamente seductora- te prometo...-vacilo- te juro que no te hare daño.

Parecia mas preocupado de convencerse a si mismo que a mi.

-no temas- repitio en un susurro mientras se acercaba con exagerada lentitud. Serpenteo con movimientos deliberadamente lentos para sentarse hasta que nuestros rostros se encontraron a la misma altura, a treinta centímetros.

-perdoname, por favor- pidio ceremoniosamente- puedo controlarme. Me has pillado desprevenido, pero ahora me comportare mejor.

Espero, pero yo todavía era incapaz de hablar.

-hoy no tengo sed- me guiño el ojo- de verdad.

ente eso, no me quedo de otra que reirme.

-¿estas bien?- pregunto tiernamente, extendiendo el brazo lenta y cuidadosamente para volver a poner s mano sobe la mia.

Pausadamente volvi a seguir las lineas de su mano con las yemas e los dedos. Alce la visa y sonrei con timidez.

-bueno¿por donde ibamos antes de que me comportara con tanta rudeza?- pregunto con las amables cadencias de principios el siglo pasado.

-la verdad es que no lo recuerdo.

Sonrio, pero estaba avergonzado.

-creo que estabamos hablando de porque estabas asustada, ademas del motivo obvio.

-ah, si.

-¿y bien?

Mire su mano y recorri sin rumbo fijo la lisa e iridiscente palma- los segundos pasaban.

-¡con que facilidad me frustro!- musito.

Estudie sus ojos y e repente comprendi que todo aquello era casi tan nuevo para el como para mi. A el tambien le resultaba difícil a pesar de los muchos años de experincia. Ese pensamiento me inundo coraje.

-Tengo miedo, ademas de por los motivos evidentes, porque no puedo estar contigo, y porque me gustaria estarlo mas de lo que deberia.

Mantuve los ojos ijos en sus manos mientras decia eso en voz bajaporque me rsultaba difícil confesarlo.

-si- admitio lentamente- es un motivo para estar asustado, desde luego. ¡querer estar conmigo! En verdad, no te conviene nada.

-lo se. Supongo que podria intentar no desearlo, pero dudo que funcionara.

-deseo ayudarte, de verdad que si- no habia el menor rastro de falsedad en sus ojos limpidos- deberia haberme alejado hace mucho, deberia hacerlo ahora, pero no se si soy capaz.

-no quiero que te vayas- farfulle patéticamente, mirandolo fijamente hasta que aparto la vista.

-irme, eso es exactamente lo que deberia hacer, pero no temas, soy una criatura esencialmente egoísta. Ansio demasiado tu compañía para hacer lo correcto.

-me alegro.

-¡no lo hagas!- retiro su mano. Esta vez con mayor delicadeza. La voz de Inuyasha era mas aspera de lo habitual. Aspera para el, pero mas hermosa que cualquier voz humana. Resultaba difícil tratar con el, ya que sus continuos y repentinos cambios de humor siempre me producian desconcierto.

-¡no es solo tu compañía lo que anhelo! Nunca lo olvides. Nunca olvides que soy mas peligroso para ti de lo que soy para cualquier otra persona.

Enmudecio y le vi contemplar con ojos ausentes el bosque.

Medite sus palabras durante unos instantes.

-creo que no comprendo exactamente a que te refieres...al menos la ultima parte.

Inuyasha me miro de nuevo y sonrio con picardia. Su humor volvia a cambiar.

-¿Cómo te explicaria?- musito- y sin aterrorizarte de nuevo...

Volvio a poner su mano sobre la mia, al parecer de forma inconsciente y la sujete con fuerza entre las mias. Miro nuestras manos y suspiro.

-esto es asombrosamente placentero...el calor.

Transcurio un momento hasta que puso en orden sus ideas y continuo:

-sabes que todos disfrutamos de diferentes sabores. Algunos prefieren el helado de chocolate y otros el de fresa.

Asenti.

-lamento emplear la analogía de la comida, pero no se me ocurre otra forma de explicarlo.

Le dedique una sonrisa y el me la devolvio con pesar.

-veras, cada persona huele diferente, tiene una esencia distinta. Si encierras a un alcohólico en una habitación repleta de cerveza rancia, se la bebera alegremente, pero si ha superado el alcoholismo y lo desea, podria resistirse.

supongamos ahora que ponemos en esa habitación una botella de brandy añejo, de cien años, el coñac mas raro exquisito y llenamos el lugar de su calido aroma...en tal caso ¿Cómo cres que le iria?

Permanecimos sentado en silencio, mirandonos a los ojos el uno al otro en un intento de descifrarnos mutuamene el pensamiento.

Inuyasha rompio el silencio.

-tal vez no sea la comparación adecuada. Puede que sea muy facil rehusar el brandy. Quizas deberia haber empleado un heroinomano en vez de un alcohólico para el ejemplo.

-bueno¿estas diciendo que soy tu marca de heroína?- le pregunte para tomarle el pelo y animare.

Sonrio de inmediato, pareciendo apreciar mi esfuerzo.

-si, tu eres exactamente mi marca de heroína.

-¿sucede eso con frecuencia?

-he habldo con mis hermanos al respecto- miro a lo lejos- para Miroku, todos los humanos sois lo mismo. El es el miembro ma reciene de nuestra familia y a de esforzarse mucho para conseguir una abstinencia completa. No ha dispuesto de mas tiempo para hacerse mas sensible a las diferencias de olor, de sabor- subitamente me miro con gesto de disculpa.- lo siento.

-no me molesta. Por favor, no te preocupes por ofenderme o asustarme o lo que sea...es así como piensas. Te entiendo, o al menos puedo intentarlo. Explicate como mejor puedas.

-de modo que Miroku no esta seguro de si alguna vez se ha cruzado con alguien tan...tan apetecible como tu me resultas a mi. Eso me hizo reflexionar mucho. Sesshomaru es el hace mas tiempo que ha dejado de beber, por decirlo de alguna manera, y comprende lo que quiero decir. Deci que le sucedió dos veces, una con mas intensidad que la otra.

-¿y a ti?

-jamas.

La palabra quedo flotando n la calida brisa durante unos momentos.

-¿Qué hizo Sesshomaru?- le pregunte para romper el silencio.

Era la pregunta equivocada. Su rostro se ensombrecio y sus manos se crisparon entre las mias. Aguarde, pero no me iba a contestar.

-creo saberlo- dije al fin.

Alzo la vista. Tenia una exresion melancolica, suplicante.

-hasta el mas fuerte de nosotros reace en la bebida¿verdad?

-¿Qué me pides¿mi permiso?- mi voz sono mas mordaz de lo que pretendia.- quiero decir, entonces¡no hay esperanza?

¡con cuanta calma podia discutir sobre mi muerte!

-¡no, no!- se compungio casi al momento- ¡por supuesto que hay espranza! Me refiero a que..., por supuesto que no voy a...- dejo la frase en el air.- es diferente para nosotros. En cuanto a Sesshomaru y esos desconocidos con los que se cruzo... eso sucedió hace mucho tiempo y el no era tan experto ni cuidadoso cono lo es ahora.

Se sumio en el silencio y me miro intensamente.

-de modo que si nos hubieramos encontrado...en...un callejón oscuro o algo parecido...-mi voz se fue apagando.

-necesite todo mi auto control para no abalanzarme sobre ti en medio de esa clase llena de niños y...-enmudecio bruscamente y desvio la mirada- cuando pasaste a mi lado, podria haber arruinado en el acto todo lo que Inutaisho ha contruido para nosotros. No hubiera sido capaz de refrenarme si no hubiera estado controlando mi sed durante lso ultimos...bueno, demasiado años.

Me lanzo una mirada sombria mienras recordabamos.

-debiste pensar que estaba loco.

-no comprendi el motivo. ¿Cómo podias odiarme con tanta rapidez...?

-para mi parecias una especie de demonio conocado directamente desde mi infierno particular para arruinarme. La ragancia proedente de tu pien...el primer dia crei que me iba a trastonar. En esa unica hora, idee cien formas diferentes de engatusarte para que salieras de clase conmigo y tenerte a solas. Las rechaze todas al pensar en mi familia, en lo que podia hacerles. Tenia que huir, alejarme antes de pronunciar las palabras que te harian seguirme...

Entonces, busco con la mirada mi rostro asombrado mientras yo intentaba asimilar sus amargos recuerdos.

-y tu hubieras acudido- me aseguro.

-sin duda.

Torcio el gesto y me miro las manos, liberandome así de la fuerza de su mirada.

-luego intente cambiar la hora de mi programa es un esteril intento de evitarte y de repente ahí estabas tu, es esa oficina pequeña y caliente, y el aroma resultaba enloquecedor. Estuve apunto de tomarte en ese momento. Solo habia otra frágil humana...cuya muerte era facil de arreglar.

Suspiro.

-no se como pero resistí. Me obligue a no esperarte ni seguirte desde el instituto. Fuera, done ya no te podia oler, resulto mas facil pensar con claridad y adoptar la decisión correcta. Deje a mis hermanos cerca de la casa...estaba demasiado avergonzado para confesarles mi debilidad, solo sabian que algo iba mal...entonces fui directo al hospital para ver a Inutaisho y decirle que me marchaba.

Lo mire fijamente, sorprendida.

-intercambiamos los coches, ya que el suyo tenia el deposito lleno y yo no queria ir a casa y enfrentarme con Izayoi... a la mañana siguiente estaba en Alaska- parecia avergonzado, como si admitiera una gran covardia- estuve alli dos dias pero echaba de menos a mi familia. Etestaba saber que los habia defraudado. Me convenci de que fui debil al escapar. Me habia enfrentado antes a la tentacion, pero no de aquella magnitud, pero yo era fuerte¿y quien eras tu¡una chiquilla insignificante!- en eso sonrio- ¿Quién eras tu para echarme del lugar donde queria estar? De modo que regrese...

Miro al infinito. Yo no podia hablar.

-tome precauciones, cace y me alimente mas de lo normal, antes de verte. Estaba decidido a ser fuerte para tratarte como cualquier humano. Fui muy arrogante en ese punto. Habia la complicación de que no te podia leer la mente, para saber cual era tu reaccion hacia mi. No estaba acostumbrado a tener que dar tanto rodeos, tuve que escuchar tus palabras atravez de la mente de Ayame, era un fastidio. Todo era extremadamente irritante.

Torcio el gesto recordando.

-queria que olvidaras mi conducta del primer dia, por lo que intente hablar contigo como a cualquier otro. De hecho, estaba ilusionado con la esperanza de escifrar alguno de tus pensamientos. Pero tu resultaste demasiado interesante, y me vi atrapado por tus expresiones... y de vez en cuando alargabas la mano, o movias el pelo... y el aroma me aturdia.

entonces estuviste a punto de morir ante mis propio ojos. Mas tarde pense una excusa para justificar mi comportamiento, ya que tu sangre se habria derramado y no me habria podido contener y habria revelado a todos lo que éramos. Pero me invente esa excusa mas tarde. En ese momento todo lo que pense fue: ella, no

Cerro los ojos ensimismado en su agonica confecion. Yo lo escuchaba con mas deseo de lo normal. El sentido comun me decia que debia estar aterrada, pero en cambio me sentia aliviada por comprenderlo. Y sentia compasión por lo que Inuyasha habia sufrido, incluso ahora, cuando habia confesado las ansias de tomar mi vida.

Al final hable con voz debil.

-¿y en el hospital?

Sus ojos se clavaron en los mios.

-Estaba horrorizado. Habia puesto en peligro a mi familia y yo mismo quede a tu merced...de entre todos tenias que ser tu. Como si necesitara otro motivo para matarte- ambos nos acobardamos cuando se le escapo esa frase- pero tuvo el efecto contrario- dijo rapido- y me enfrente con Rin, Sesshomaru y Miroku... fue la peor discusión que hemos tenido nunca. Inutaisho se puso de mi lado, y Sango. Izayoi me dijo que hiciera lo necesario para quedarme.

Inuyasha sacudio la cabeza con indulgencia.

-me pase too el dia siguiente fisgando en la mente de todos con los que habias hablado, me habia quedado sorpendido de que hubieras cumplido tu promesa. No te comprendi, pero sabia que no me podia implicar contigo. Hice todo lo que pude para alejarme de ti... y todos los dias el aroma de tu piel, tu respiración, tu pelo...me golpeaban con la fuerza del primer dia.

Nuestras miradas se encontraron. Los ojos e Inuyasha eran tiernos.

-y por todo habria preferido delatarme en aquel momento, que ahora, sin testigos ni nada que me detengan.

-¿Por qué?

-Kagome. No podria vivir conmigo mismo si te hicera algun daño- miro al suelo, avergonzado- la idea de verte inmóvil, palida, helada...no volver a verte ruborizar, no vr jamas esa chispa de intuición en los ojos cuando sospecha de mis intenciones...seia insoportable- clavo sus ojos en los mios- ahora eres lo mas importante para mi, lo mas importante que he tenido nunca...

La cabeza me daba vueltas ante el giro e la conversación. dEsde el alegre tema de mi inminente muerte de repente nos estabamos declarando. Aguardo, y sus ojos me iraban a pesar de que yo miraba nuestras manos. Al final dije:

-ya conoces mis sentimientos, por supuesto. Estoy aquí, lo que, burdamente traducido, significa que preferiria morir a alejarme de ti- hice una mueca- soy idiota.

-eres idiota- acepto con una risa.

Nos miramos y tambien rei. Nos reiamos de lo absurdo y estupido de la situación.

-y de ese modo el leon se enamoro de la oveja...-murmuro.

-¡que oveja tan estupida!- musite.

-¡que leon tan morboso y masoquista!

-¿porque...?- pero no pude seguir.

-¿si?

-dime porque huiste antes.

-sabes el porque.

-no, lo que quiero decir es ¿Qué hice mal? Ya sabes, tendre que estar en guardia, por eso quiero saber que no debo hacer. Esto, por ejempo- le acaricie la base de la mano- parece que no te hace mal.

Volvio a sonreir.

-kagome, no hiciste nada mal. Fue culpa mia.

-quiero saber si puedo hacertelo mas llevadero.

-bueno...-medito- solo fue lo cerca que estuviste. Por institnto la maoria de los hombre nos rehuyen repelidos por nuestra diferenciación...no esperaba que te acercaras tanto, y el olor de tu garganta.

-vale, entonces- me tape el cuello- nada de exponer la garganta.

Rompio a reir.

-no, la erdad, solo fue la sorpresa.

Alzo una mano y la puso al lado de mi garganta. Me quede parada. Su mano fria era un aviso de que deberia estar aterrada, pero no sentia miedo, eran otros sentimientos...

-lo ves, todo va bien.

En eso, se me acelero el pulso y el seuro que lo notaba.

-el rubor de tus mejillas es adorable- murmuro.

Dejo mis manos y tomo mi rostro.

-quedate muy quieta- susurro.

Sin dejar de mirarme se inclino hacia mi. Apoyo su mejilla en mi garganta. Oi el sonido de su respiración mientras miraba como se movia su cabello plateado.

Me estremeci cuando sus manos se deslizaron por mi cuello, hacia abajo con lentitud. Le oi retener el aliento y sus manos bajaron hasta mis hombros.

Deje resbalar el rostro por el lado de mi cuello, con la nariz rozando mi clavicula. A continuación, reclino la cara y apreto la cabeza tiernamente contra mi...

...escuchando los latidos de mi corazon.

-ah.

Suspiro.

Estuvimos un tiempo así. No era capaz de pensar en nada. Solo en que el me tocaba.

Luego, muy pronto, me libero.

Sus ojos estaban llenos de paz.

-no volvera a ser tan arduo.

-te ha resultado difícil?

-no tanto como supuse. ¿y a ti?

-no, para mi no lo ha sido en absoluto.

-sabes a que me refiero

Le sonrei.

-toca- tomo mi mano y la puso en su mejilla- ¿notas que caliente esta?

A penas lo nete, ya que por fin tocaba su rostro, lo que habia deseado por tanto tiempo.

-no te muevas- susurre.

Cerro los ojos y se quedo quieto. Me movi mas lento que el. Roce su mejilla, acaricie sus parpados y la sombra purpura de las ojeras. Tuve sus labios entreabiertos debajo de mis manos y me aleje.

Abrio los ojos y habia hambre en ellos.

-querria- susurro- querria que pudieras sentir la complejidad...la confucion que yo siento, que pudieras entenderlo.

Acaricio mi pelo y recorrio mi rostro.

-dimelo- musite.

-dudo que seas capaz. Por una parte te he hablado el hambre..., la sed, y te he dicho la criatura deplorable que soy y lo que siento por ti. Puede que lo entiendas, aunque- prosiguió con una media sonrisa- probablemente no puedas identificarte por completo al no ser adicta a ninguna droga. Pero hay otros apetitos...- me hizo estremecer de nuevo al tocarme los labios con sus dedos- apetitos que ni siquiera entiendo, que me son ajenos.

-puede que lo entienda mejor de lo que tu crees.

-no estoy acostumbrado a tener apetitos tan humanos. ¿siempre es así?

-no lo se- me detuve- para mi tambien es la primera vez.

Sostuvo mis manos entre las suyas.

-no se lo cerca que puedo estar de ti- admitio- no se si podre...

Me incline hacia delante despacio, avisandole con la mirada. Apoye la mejilla contra su pecho e piedra. Solo podia oir su respiración, naa mas.

-esto basta.

Cerre los ojos y suspire. En un gesto muy humano, me rodeo con los brazos y hundio el rostro en mi pelo.

-se te da mejor de lo que tu mismo crees- apunte.

-tengo instintos humanos. Puede que esten enterrados muy hondo, pero ahí estan.

Permanecimos quietos durante otro tiempo. Me preguntaba si le apetecia moverse, tan poco como a mi, pero podia ver declinar la luz y la sombra del bosque que comenzaba a alcanzarnos. Suspire.

-tienes que irte.

-crei que no podias leer mi mente- le acuse.

-cada vez resulta mas facil.

Note un atisbo de humos en su voz. Me tomo por los hombros y le mire a la cara. En un rranque de repentino entusisasmo me pregunto:

-¿te puedo enseñar algo?

-¿el que?

-te voy a enseñar como viajo por el bosque- vio mi expresión aterrada- no te preocupes, vas a estar a salvo, y llegaremos al coche mucho antes.

Sus labios se curvaron en una de esas sonrisas traviesas tan hermosas que casi detenian el latir de mi corazon.

-¿te vas a convertir en murciélago?- pregunte con recelo.

Rompio a reir con mas fuerza de la que jamas le habia oido.

-¡como si no hubieras oido eso antes!

-vale, ya veo que no voy a conseguir quedarme contigo.

-vamos, pequeña cobarde, subete a mi espalda.

Auarde, a ver si bromeaba, pero al parecer lo decia en serio. Me dirigio una sonrisa al leer mi vacilación y extendio los brazos hacia mi. Procedio a ponerme sobre su espalda, con poco esfuerzo por mi parte. Cuando estuve comoda, lo rodee con brazos y piernas con tal fuerza que hubiera estrangulado a una persona normal.

Me sobrecogio cuando de forma inesperada me aferro la mano y presiono la palma sobre el rostro para inhalar pofundamente.

-cada vez, mas facil- musito.

Y entonces echo a correr.

Cruzo como una bala la oscura y densa masa de maleza del bosque sin hacer suido, sin evidencia alguna de que sus pies rozaran el suelo. Su respiración no se altero en ningun momento, jamas dio muestra de esforzarse, pero los arboles pasaban volando a mi lado a una velocidad vertiginosa, no golpeandonos por centímetros.

Estaba demasiada aterrada para cerrar los ojos, aunque el frio airme me rozaba el rostro hasta el punto de escozerme. Experimente el acelerado desfallecimiento del mareo.

Entonces, termino. Aquella mañana habiamos caminado durante horas para alcanzar el prado de Inuyasha, y ahora, en cuestion de minutos estabamos de regreso junto al coche.

-estimulante¿verdad?- dijo entusiasmado y con voz aguda.

Se quedo inmóvil a la espera de que me bajara. Lo intente, pero no me respondian los musculos. Me mantuve aferrada a el con brazos y piernas mientras la cabeza no dejaba de darme vueltas.

-¿kagome?- pregunto, ahora inquieto.

-creo que necesito tumbarme- respondi jadeante.

-ah, perdona- me espero, pero no me pude mover.

-creo que necesito ayuda.

Se rio quedadamente y deshizo suavemente mi presa al rededor de su cuello. Luego, me dio la vuelta y quede frente de el, y me acuno en sus brazos como si fuera una niña pequeña. Me sostuvo en vilo un momento para luego depositarme sobre los mullidos helechos.

-como te encuentras?

-mareada, creo.

-pon la cabeza entre las rodillas.

Hice lo que me dijo y ayudo un poco. Inspire y espire lentamente sin mover la cabeza. Me percate e que se sentaba a mi lado.

-supongo que no fue una buena idea- musito.

Intente mostrarme positiva.

-no, ha sido muy interesante.

-¡vaya! Estas blanca como un fantasma, tan blanca como yo mismo.

-creo que deberia haber cerrado los ojos.

-recuerdalo la proxima vez.

-¡¿la proxima vez?!- gemi.

Inuyasha rio, seguia de un humor excelente.

-fanfarron- musite.

-kagome, abre los ojos- dijo con voz suave.

Y ahi estaba el, con el rostro demasiado cerca del mio. Su belleza aturdio mi mente...era demasiada, un exceso al que no conseguia acostumbrarme.

-mientras corria, he estado pensando...

-...en no estrellarnos contras los arboles, espero.

-tonta kagome- rio entre dientes- correr es mi segunda naturaleza, no es algo que tenga que pensar.

-fanfarron- repeti.

Inuyasha sonrio.

-no. He pensado en algo que queria intentar.

Y volvio a tomar mi cabeza entre sus manos. No pude respirar.

Vacilo... no de la forma habitual, no de una forma humana, no e la manera en que un hombre podria vacilar antes de besar a una mujer para calibrar su reaccion e intuir como le recibiria. Tal vez vacilaria para prolongar el momento, ese momento ideal previo, muchas veces mejor que el beso mismo.

Inuyasha se detuvo vacilante para probarse a si mismo y ver si era seguro, para cerciorarse de que aun mantenia bajo control su necesidad.

Entonces sus frios labios presionaron muy suavemente los mio.

Para lo que ninguno de los dos estaba preparado era para mi respuesta.

La sangre me hervia bajo la piel quemandome los labios. Mi respiración se convirtió en un violento jadeo. Aferre su pelo con los dedos, atrayendolo hacia mi, con los labios entreabiertos para respirar su aliento embriagador. Inmediatamente, senti que sus labios se convertian en piedra. Sus manos gentilmente pero con fuerza, apartaron mi cara. Abri los ojos y vi su expresión vigilante.

-¡huy!- musite.

-eso es quedarse corto.

Sus ojos eran feroces y apretaba la madibula para controlarse, sin que todavía se descompusiera su perfecta expresión. Sostuvo mi rostro a escasos centímetros del suyo, aturdiendome.

-¿deberia...?

Intente desasirme para concederle cierto espacio, pero sus manos no me permitieron alejarme mas de un centímetro.

-no. Es soportable. Aguarda un momento, por favor.

Mantuve la vista fija en sus ojos, contemple como la exitacion que lucia en ellos se sosegaba. entonces, me dedico una sonrisa sorprendentemente traviesa.

-¡listo!- exclamo.

-¿soportable?

-soy mas fuerte de lo que pensaba- rio con fuerza- bueno es saberlo.

-desearia poder decir lo mismo. Lo siento.

-despues de todo, solo eres humana.

-muchas gracias- replique mordazmente.

Se puso de pie y me tendio la mano. Tome su mano helada y me puse de pie. Aun no habia recuperado el equilibrio.

-¿sigues estando debil a causa de la carrera¿o ha sido mi peripecia al besar?

¡que desenfadado y humano parecia su angelical y apacible rostro cuando reia! Era un Inuyasha diferente al que yo conocia, y estaba loca por el. Ahora, separarme me iba a causar un dolor fisico.

-no puedo estar segura, aun sigo grogui- consegui responderle- creo que es un poco de ambos.

-tal vez deberias dejarme conducir.

-¿estas loco?

-conduzco mejor que tu, en tu mejor dia- se burlo.- tus reflejos son mucho mas lentos.

-estoy segura de eso, pero creo que ni mis nervios ni mi coche seriamos capaces de soportarlo.

-un poco de confianza, Kagome. Por favor.

-no. Ni en broma.

Me iba a dirigir al coche pero no me dejo pasar ya que me tambalee ligeramente.

Kagome, llegaos a este punto, ya he invertido un enorme esfuerzo personal en mantenerte viva. No voy a dejar que te pongas detrás del volante de un coche cuando ni si quiera puedes caminar en linea recta. Ademas, no hay que ejar que los amigos conduzcan borrachos- cito con una risita mientras su brazo creaba una trampa ineludible alrededor de mi cintura.

-no puedo rebatirlo- dije con un suspiro. Al final le di las llaves.- con calma... mi coche es un señor mayor.

-muy sensata- aprobo.

-¿y tu no stas afectado por mi presencia?- pregunte con enojo.

Sus facciones sufrieron otra transformación, su expresión se hizo suave y calida. Al principio no me respondio; se limito a inclinar su rostro sobre el mio y deslizar sus labios lenamente a lo largo de mi mandibula, desde la oreja al menton, de un lado a otro. Me estremeci.

-pase lo que pase- murmuro finalmente- tengo mejores reflejos.

CONTINUARA...

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WOLAA!!! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE NUEVO CAPITULO DE MI FIC.

LES AGRADEZCO LOS REVIEWS QUE ME HAN MANDADO Y ESPERO QUE ME MANDEN MAS. JEJE.

BUENO LOS ESPERARE EMOCIONADA Y ESPERO QU ELES GUSTE EL PROXIMO CAPITULO.